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Dominaciónnov 2024

Mi vecina me domina (4)

Sabe que su ama le ha pedido que prepare el desayuno, pero no imagina que la hija estará allí para supervisar su sumisión. La puerta se abre y la realidad supera cualquier fantasía: no solo debe obedecer, sino que debe limpiar con su lengua lo que la regla ha manchado.

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Tras desahogarme en solitario le mandé un wasap.

Gracias mi señora, es Usted muy condescendiente conmigo.

Mañana te espero sobre las ocho y media para que nos prepares el desayuno. Ya sabes que estará mi hija durante el fin de semana.

¿Sabe ella algo de mi condición?, ¿le ha comentado algo?

Ya te dije cómo era su carácter, más fuerte que el mío y a su edad no creerás que tu presencia un día tras otro no le ha hecho suponer.

Pero….. ¿entonces?

Pues nada, tu mañana vienes, nos preparas el desayuno y te comportas como siempre dedicándote a la limpieza de la casa.

Pero estando ella es diferente, entiéndame usted.

La única diferencia es que no seré yo la única que te mande sino que ella también lo hará y por tu bien le obedecerás. ¿Entendido?

Si mi señora.

Toda la tarde la pasé dándole vueltas a cómo sería mi actuación estando su hija. Hasta llegué a pensar en poner una excusa para no ir. Pero por otro lado no quería ni podía desobedecerle, era mi Ama. Joder ya había empleado la palabra Ama. Puse el despertador temprano aunque no hizo falta ya que a penas pude conciliar el sueño. Nada más levantarme guardé el plug para llevárselo.

Allí me encontraba frente a su portal, llamando al interfono.

Sube, tengo hambre.

Subí con más nervios que otra cosa y dudando si marcharme o quedarme. Toque el timbre. Ella estaba preciosa muy arreglada con una bata que dejaba entrever su cuerpo desnudo y marcándose sus pezones. Al verla me arrodillé y le besé sus pies.

Me gusta tu forma de darme los buenos días. Espero que te comportes de la misma forma con mi hija.

Pasé y fuimos a la cocina en la que estaba su hija fumándose un cigarrillo. Solo vestía su ropa interior. Al verle me miró y estiró su pierna hacia mí dejando su pie cerca de mi boca. No sabía qué hacer, miré a su madre que me hizo un gesto de asentimiento, recordando lo que me había dicho al llegar: “Espero que te comportes con mi hija de la misma forma”.

A que esperas, ¿no sabes lo que tienes que hacer?

Tomé su pierna y comencé a besar su pie.

Así está bien. No olvides como te has de comportar con ella.

Cuando terminé de adorar su pie me puse a prepararles el desayuno. Si he ser sincero me sentía incómodo estando su hija presente y por el modo de dirigirse a mi sin ni siquiera dar los buenos días y simplemente ofrecerme su pie para que lo besara. Lo hice sin dejar de mirar a Paqui. Le bese sus pies, los lamí y recorrí con mi lengua la planta de ellos que, a decir verdad, estaban bastante sucias por andar descalza por la casa.

¿Te ha gustado Sara? Ya te dije que te iba a agradar nuestro vecino.

Si mamá y después de lo que me contaste ayer de cómo me había limpiado mi habitación creo que va a satisfacer todos mis gustos.

Juan, quiero que a partir de hoy siempre que estés ante nosotras y no te hayamos encomendado hacer algo, estés de rodillas.

Si mi señora Paqui.

Acércate y abre tu boca.

Al abrirla dejo caer la ceniza de su cigarrillo en ella.

Trágatela toda. Y colócate a cuatro patas de espaldas a mi. Así situado vi como se quitaba una de sus zapatillas y me azotaba el culo.

Sara, cariño, mejor será que se desnude antes y así el efecto de tus zapatillazos será más efectivo y de paso a él le gustará más. ¿Verdad Juan?

Ya lo has oído, desnúdate.

Vergüenza era poco con lo que estaba pasando. No sabía si hacerlo delante de ellas o en otra habitación. Paqui me alargó el delantal para que me lo pusiera como vestimenta allí mismo, delante de ellas. Me fui desnudando hasta quedar sin ropa.

Toma, ponte este delantal. Sara, si te das cuenta así lo va a disfrutar mucho más al azotarlo, que te conozco.

Llevas razón, mamá. Te quiero.

La zapatilla impactaba en mi culo poniéndolo muy rojo y reavivando el escozor que aún tenía de haber llevado el plug puesto tanto tiempo.

¡Como me gusta el sonido de la zapatilla cuando le azota¡. Es algo que me excita y me hace desear más y más.

Sabía que no podía quejarme ni gemir, solo permanecer ahí hasta que Sara deseara. Al cabo de un rato Sara se levantó y se fue de la cocina.

Ahora vuelvo, voy a coger algo que nos va a gustar mucho.

Volvió enseguida llevando en sus manos un collar que colocó ajustado alrededor de mi cuello. Después cogió la correa que había traído y la enganchó al collar.

Mamá si no te importa me lo llevo para que haga la limpieza de mi habitación.

Supongo que también la tuya personal, ¿no?

Ja, ja, ja, que borde eres mamá. Pues claro que también.

Todo el pasillo hasta su habitación me llevó delante de ella y sujeto con la correa dándome con su zapatilla en mi culo. Al llegar, soltó la correa, cerró la puerta y me miró.

Hoy quiero ver cómo limpias tanto mi habitación como también te encargas de mi aseo personal. Me dijo mi madre que el suelo lo hiciste con la lengua y que lo que te dio también lo limpiaste bien. Ven conmigo al baño.

Ya en el baño se sentó en el wc bajándose antes su braguita dejando ver el hilo de su tampón que sobresalía de su coño totalmente rojizo por el fluido de su regla.

¿Lo ves? está muy manchada la compresa pues tengo la regla muy copiosa, sobre todo estos primeros días. Toma y límpiala bien.

Con su compresa en mi mano la llevé a mi boca y comencé a lamerla y olerla primero para chuparla con fuerza después y así extraer todo el flujo sanguinolento que la impregnaba. Era un sabor ácido, mezcla con amargo.

Bien, échala a la papelera y prepárate que te voy a dar tu desayuno muy calentito.

Fue tirando del hilo del tampón y extrayéndolo de su coño totalmente empapado de la sangre de su regla, hasta el punto que goteó sobre el suelo antes de dejarlo dentro de mi boca.

No te preocupes por esas gotas, después las limpiarás. Ahora chúpalo bien, me gusta verte hacerlo.

Lo atrapé entre mis labios succionando con fuerza para dejar que su flujo llenara mi boca. Sabía distinto al del día anterior, seguramente por lo caliente que estaba. Así hasta que con un bofetón me mandó dejarlo.

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