Brenda y el Mandingo del negro de Humberto parte 2
Brenda sabe que no debería mirar. Sabe que su esposo duerme a pocos metros. Pero la silueta de Humberto en la oscuridad del baño y el sonido de su orina la tienen paralizada, temblando de deseo prohibido.
Al día siguiente, luego de esa noche con mi esposo, estaba avergonzada por el hecho de que tenemos a una persona viviendo, y más porque en realidad él es el causante de mi órganos y gemido de anoche. Por estar pensando en él. Yo avergonzada y culpable, ese día no puedo ni mirar a los ojos a mi esposo, ¿yo no soy así me digo a mí misma? así me la pase todo ese día pensativo, también porque mi esposo me estaría diciendo cosas al momento de tener sexo de esa manera, él tampoco había hecho eso nunca antes, más tarde, ese mismo día, a la hora en que lleva mi esposa a casa del trabajo, noto que esta vez no fue así, pero sin embargo llega Humberto solo, y yo con miedo de estar con él a solas, no habíamos estado así frente a frente, le preguntó que por qué no llego Andrés con él, y Humberto me dice que se quedó unas horas más debido a que tenían unos pendientes por hacer, y por eso llego el solo a casa, yo poniendo atención, notaba con atención esos labios grandes, y esos ojos oscuros, y mi mente me traicionaba, y no lograba controlar a mis ojos, lo miraba de arriba a abajo, trataba de simular pero, y que no se diera cuenta pero en un momento él también me miró y miro mis piernas, las cuales yo recordé que solo tenía un short y una camisa muy pequeña, ya que ese día hacía mucho calor, rápidamente le dije que está bien, y me fui a mi cuarto, mientras notaba que desde lejos me miraba el culo, dios!! Al entrar al cuarto yo estaba apenada, pues me decía yo no soy así, por qué no logro contralor mi vista y mi mente ante Humberto.
Más tarde ese mismo día, aún no llegaba mi esposo y ya eran las 23horas. Salía ya que tenía algo de comer, y de paso le preparo algo a mi esposo, al salir del cuarto, veo hacia el fondo donde está la habitación de Humberto, noto que está abierta, no le doy bolas y me dirijo a preparar algo de comer, ya cuando estaba terminando de preparar la comida, me siento en la mesa un momento y noto que desde acá se puede ver un poco más el cuarto de Humberto, y se ve un poco más el fondo casi puedo verlo acostado desde acá, en ese momento llego mi esposo, salgo a recibirlo y lo veo algo casado obviamente le digo que si ya ceno? Si no yo le prepare algo. Él me sonríe y nos sentamos, yo me siento desde el mismo lugar donde mi vista estaba hacia el cuarto de Humberto. Y cómo una niña no lograba quitar mi vista de ese lugar, miraba a Humberto moverse mucho, las piernas y la cama no dejaba de agitarse, entonces mi esposo me hablaba me decía que estos días estará saliendo a estas horas, ya que tienen que terminar cosas muy importantes en su trabajo y el jefe directo de él le pidió eso, y en eso qué mi esposo hablaba miro de nuevo al cuarto de Humberto y en un momento no noto muy bien, pero me parecía que jugaba con un palo lo digo así porque jamás imagine que era su pene, al moverlo y levantarlo casi no se miraba por la oscuridad del cuarto pero la silueta de aquella enorme cosa moverla como si fuera un palo gordo, me quede como tonta mirando sin parpadear, hasta que mi mente por salvarme de que mi esposo se dé cuenta, logro quitar la vista de ese lugar, y le hago unas preguntas a mi esposo, las cuales la verdad hasta la fecha eh olvidado por completa, terminamos de comer y nos vamos al cuarto, esa noche yo caliente y el no poder olvidar lo que mire, claro que no creía que algo así de grande fuera un pene, pero eso me dejo algo caliente la verdad, y yo quería tener algo de sexo con mi esposo, pero él ya estaba dormido tal vez por el cansancio y la comida le cayó peso, y yo con estas ganas y mi corazón latiendo fuerte por lo que había visto.
Al día siguiente era un fin de semana muy temprano y no recordando cómo logré dormir. Miro que mi esposo salió a trabajar, y yo quedando sola en la cama, algo molesta por la sorpresa que mi marido no estaba a mi lado, la salir del cuarto y quererme dar una ducha, miro el baño entre abierto, y veo que alguien se está bañando, recordando que Humberto estaba en la casa y que era fin de semana él no estaba en el trabajo como siempre, así que me dirijo a prepararme un café, al ver que él se estaba tardando en salir del baño, me dirijo molesta a pedirle que si se tardara más!! Esa fue la decisión por la cual hoy en día yo veo el el pene de mi esposo como la de un bebé, al ver por la parte entre abierta de la puerta del baño, logro ver a Humberto afeitandose pero sin nada puesto, nada que le cubriera veo con tanta excitación el cuerpo de un hombre de verdad, tonificado enorme y unos bíceps pareciera completamente mi cintura, pero eso no era lo más asombroso de ese negro, si no esa enorme y gorda verga tan negra que parecía que me estaba quedando ciega, mis ojos quedando bien abiertos y mirando cómo esa enorme poronga se movía, parecía que palpitaba esas enormes venas, no miento era el triple que la de mi esposo de donde la mirara, ahí estaba yo mirando a ese hermoso negro africano y su jugosa verga y gorda. Cuando de momento me doy cuenta que entre mi pierna me escurrió una gota por ella, y me doy cuenta que salía de mi pequeña vajina, estaba chorreando por esa jugosa verga, así es mi vajina se estaba saboreando tremenda verga negra, no pude lograr controlarla. Y casi entro al baño con el negro Humberto, salvo que tomé un poco el control de mi cuerpo lo poco que pude, y salí corriendo antes de que él se dé cuenta, y dejando una gotita de mis fluidos vajinal en el piso. Al entrar al cuarto, no dejaba de estremecerme como si fueran pequeños orgasmos, me retorcía casi como si fueran dolores me latía con tanta fuerza mi pequeña vajina, y tengo que decir que no sé cómo, pero logre un orgasmo tan fuerte más de lo normal que tenía con mi esposo, y acá sin tener sexo logre venirme y calmar esas ganas, por el momento tal vez, ya que si ese negro está a lado de mi cuarto no sé qué pasará ni cómo podré aguantar esto. Más tarde cuando mi esposo llegó a casa, me despierta con un leve golpe en mi trasero, yo con solo un puesto mi ropa interior y una remera algo holgada solo cubriendo mis pechos, me despierta decir que llego y que me ponga algo para salir ya que él quería hacer un asado, ni modo que me niegue a salir. Sabiendo que eso sería en mi casa, así que le digo que me dé tiempo para ir a tomar una ducha, y cambiarme, a lo que mi esposo me dice que me ponga algo que él me compro un short algo corto y una blusa algo pequeña que solo logra tapar mis pechos, y no sé por qué le hice caso, no sé si fue por las ganas que me mirara Humberto con esto puesto, que accedí,
En la ducha al quitarme mi bombacha, me doy cuenta que estaba completamente blanca, por mis fluidos de hace unas horas, así que trato de sacar eso de mi mente, y me alisto a salir al patio de la casa, en la cual mi esposo y el negro Humberto, los veo susurrándose al oído algo que sonríen muy culpables como si planearan algo, al darse cuenta de mí, hacen como si nada
Así que tomo una silla y trato de taparme un poco ya que sentía que estaba con muy poca ropa y mostraba de más, casi como olvidando que yo no soy así, no suelo vestir de esta manera y solo lo hago en mi casa sola, no a lado de otra persona la cual apenas y conozco, en eso Humberto se acerca a mí y yo algo avergonzada, lo saludo y él me dice que, si quiero una cerveza, a la cual rechazo ya que no suelo tomar. Pero mi esposo insiste, me insiste tanto que terminado aceptando, Humberto me da la cerveza y se va hacia donde está mi esposo, a donde está cocinando el asado, yo los miro desde acá y no puedo dejar de compararlos, mi esposo a los de ese negro parecía un niño, y más el color notoriamente algo que ese negro resaltaba tanto, piernas fuertes hombros muy anchos y no podía dejar de ver sus glúteos, parecía una mujer morbosa, algo acalorada, Humberto se vuelve acercar a mí. Así que él se sienta a un lado de mí. Y no sé cuántos minutos fueron o segundos. pero para mi parecía horas en silencio, hasta que él me dice hace calor no Brenda? Y te queda muy bien esa ropita. Yo quedo muda. Y sonrojada, y él le grita a mi esposo, eres un suertudo cómo lograste conquistar a esta hermosa dama. No sé si él ya estaba tomado, pero de un momento a otro él me tuteaba como si habláramos desde mucho tiempo. Y yo terminándome la primera cerveza, entro un poco en confianza y le hago preguntas. ¿Pregunto de donde conoció a mi esposo? A lo que él contesta, a tu esposo lo conozco desde niños, en la escuela, y así hasta hacer algunos chistes, voy conociendo a Humberto ya al momento de comer, mi esposo me ofrece otra cerveza, la cual yo tomo y el notando que me estoy abriendo más a ser social, algo que tampoco era antes. Notando que estábamos sentados comiendo y Humberto de frente. Mi vista se desviaba hacia la entre pierna de Humberto, cuando de momento Humberto se levante de la mesa y me dice qué hay que poner algo de ambiente, y enciende el estero y pone algo de música. Algo como para bailar, en eso Humberto comienza bailar, yo sorprendida me quedo mirándolo, mi esposo notando que no alejo la mirada de Humberto, y casi como si Humberto me estuviera haciendo un estriptis moviendo todo su cuerpo, mi esposo me pide que me levante y bailemos algo para no estar apagados, yo obvio me niego, pero sin dejar de mirar a ese enorme negro de Humberto moviendo ese cuerpoté. Así que Humberto me toma de la mano y a mi esposo también, yo algo ya tomada y eso que solo fueron 3 cervezas hasta el momento, intento negarme a bailar, pero por alguna extraña razón no puedo hacer fuerza o es que él tenía tanta fuerza que de un jalón me levanta, tengo que admitir, pero eso me excito, y entonces él nos hace bailar, diciendo que hacemos una linda pareja. Yo avergonzada, pero intento mover algo el cuerpo y mi esposo tomándome de la cintura, comenzamos a bailar, a lo qué Humberto se sienta y dese ahí nos mira, yo de reojo lo veo que el me mira, no quita la mirada, y mi esposo dado el momento baja su mano hacia mi culo, yo mirando al negro de reojo veo cómo él se muerde el labio, y mi esposo aprieta mis nalgas casi como si un fuera un vendedor de carne mostrando lo que quiere vender. Y notando que Humberto tiene un enorme bulto de un lado de su pierna, así que me muerdo los labios también, pero logro controlarme y paro le digo a mi esposo que ya me cansé, el acepta dejar de bailar y yo disimulando tomo otra cerveza y me siento. Ya en la noche, terminando todo, me despido de beso con Humberto, y casi le doy un beso en sus labios, sintiendo unos carnosos labios, disimulo, mirando a mi esposo que no se haya dado cuenta, le digo a Humberto que está en su casa y nos vamos a nuestro cuarto. Yo algo tomada, y excitada, la verdad por el baile de Humberto, comienzo a besar a mi esposo para tener algo de intimidad con el. Comienzo Besando los labios casi mordiéndolo, como si fueran los carnosos labios de Humberto, en eso le meto la mano al pantalón y sacó su pene, y mira si no fuera por el tamaño descomunal de la verga de Humberto, todavía miraría el pene de mi esposo como algo normal, pero mi mente sabía que no, mi mano cubría el total de su pene, pero mis ganas por todo el momento de excitación pudieron más y le hice un sexo oral a mi esposo que al minuto logre hacerlo acabar, pero eso no era todo yo quería más, así que comienzo a darle un baile y puesto solo con mi tanga y el pompón como una conejita en celos, hasta terminar dándole unos Sentones, pero terminado casi al instante mi esposo y yo sin tener mi orgasmo, el que dando dormido. Yo con estas ganas. Luego de unos minutos, algo frustrada, salgo del cuarto solo con un camisón para darme un baño, y ver si así logro quitarme este mal gusto. Noto que la puerta hacia el patio estaba abierta, y mirando qué Humberto estaba ahí, sin camisa algo sudado por el calor que hacía. Y tomando aún cerveza, así que procedo ir con cautela al cuarto y ponerme algo abajo, pensando que él podría verme en este estado, así logro ponerme mi short algo apretado, y voy al baño a lo que él estaba ya en el baño, orinando, no miento al mirar entre la puerta abierta algo que ya parecía que lo hacía adrede, veo cómo hace pipí, wow!! Quedo ahí mirando cómo si fuera una manguera, y la llave toda abierta, y el sonido que salía era algo fuerte, durando casi 2 minutos, y yo mirando cómo se la sacude, saboreando ese rico y enrome chocolate.
En ese momento cuando me estremecí como si fuera a tener un orgasmo con mi mano todo un poco la puerta por error, y Humberto mirándome mete lo más rápido si negro chocolate al pantalón, disimulando que no sabía que ataba abierta la puerta, disculpándose, yo algo atontada, y no por el alcohol, no sabiendo qué decir, ¿Humberto me dice todo bien? Yo disimulando, asiento con mi cabeza, a lo qué Humberto me dice perdón, le digo que está bien no sabía que usabas el baño, y yo apenas vine, no te preocupes no miré nada. El aliviado, y disculpándose de nuevo sale al patio de la casa.
Yo algo nerviosa mejor me voy al cuarto entre eso Humberto me dice que si mi esposo se durmió, yo le digo que sí, y el procede a decirme si quería tomarme las últimas cervezas que quedaban. Yo le digo que no es buena idea. A lo que Humberto me dice que por favor aún que sea lo acompañe. Yo accedo, no sé por qué pareciera que tuviera poder ante mí. Así que ahí estoy con él, pasando la media noche ya. Mi esposo dormido y yo con un africano sin camisa en mi propia casa.
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