Xtories

Pedro, Ainhoa y sus amigos en la casa rural

La playa, el alcohol y la desnudez voluntaria encienden una chispa que nadie pretendió apagar. Lo que comenzó como miradas furtivas se transforma en una noche donde las reglas de la amistad se borran para dar paso al deseo más crudo y compartido.

Pedro12K vistas9.6· 14 votos

Este último verano 4 parejas habíamos decidido hacer un viaje a una casa rural en el norte de España, cerca de la playa en un lugar en que podríamos explorar la naturaleza, y por qué no decirlo, también beber, pasarlo bien y desconectar de la rutina diaria.

Antes de nada presentarnos, mi mujer se llama Ainhoa, tiene 30 años, mide 1,60 y es de complexión atlética, está bastante trabajada por el deporte que realizamos juntos, esto le confiere una figura esbelta, con un buen culo y unos buenos pechos. Es de piel clara, pelo largo de color castaño claro, además de contar con unos ojos verde intenso. Podríamos decir que va levantando pasiones allá donde va.

Yo me llamo Pedro, tengo 31 años y mido 1,75. Soy también una persona de complexión atlética, estoy musculado, pero no demasiado. Tengo el pelo corto, de un color castaño oscuro y los ojos de un color muy similar al de mi pelo. También tengo mi encanto para encandilar mujeres, pero nada que ver con el que cuenta Ainhoa.

Una vez llegamos todos a la casa rural, lo primero que hicimos fue abrir unas cervezas, acomodarnos y sin tardar mucho ponernos los bañadores para poder ir a la playa.

Todos vivimos en Madrid, por lo que poder pisar la arena y sumergirnos en el mar es un lujo que no queremos desaprovechar. Y aunque todos los que estábamos en la casa rural somos parejas consolidadas, a las chicas siempre les gusta ir coquetas, por lo que no desaprovecharon la ocasión para ponerse sus mejores galas, bragas brasileñas, tangas, partes de arriba del bikini que apretaban sus pechos en algunos casos, y otros en los que parecía que se iban a salirse por todos los sitios.

No puedo decir que no me gustase el espectáculo, allí cuatro mujeres cada una con sus virtudes, semidesnudas a nuestro alrededor.

Ciertamente me llamaron mucho los pechos de una de las chicas que se llamaba Raquel, ella tiene 34 años, y muy buena figura, no hace mucho ejercicio, pero se mantiene muy bien y además cuenta con unos grandes pechos. Es una chica muy guapa, morena de piel clara, con pecas, lo que hace que llame mucho la atención, digamos que es una de esas personas que resultan muy atractivas a primera vista.

En la playa, después de nadar un rato y quitarnos el mono de agua, lo que hicimos fue tumbarnos sobre las toallas a tomar el sol, charlar un rato y seguir tomando cervezas.

Para nosotros ir de casa rural y no parar de beber cervezas era casi un rito, una tradición que no debía romperse, y allí sentados, hablando de lo divino y de lo humano, dijo Raquel

“Espero que no os importe, pero yo voy a tomar el sol en topless, no me gustan las marcas del sol”.

Y allí estábamos todos los chicos, menos seguramente su novio, Manuel, expectantes para poder observar los pechos de Raquel.

Una vez Raquel dejó sus pechos al aire, no pudimos evitarlo, todos nos estábamos fijando y ella lo sabía y lo disfrutaba, recreándose al echarse la crema solar, incluso veíamos como se le iban endureciendo los pezones.

Manuel no estaba de muy buen humor en ese momento.

No sé si para calmar la situación o para echar más leña al fuego, Ainhoa decidió que ella también se iba a poner en topless, y después de ella también las otras dos chicas, Paula y Rocío.

Y casi sin darnos cuenta, allí teníamos a 4 mujeres preciosas enseñándonos sus pechos, riendo entre ellas, y mirándonos de vez en cuando, como diciéndonos “tenéis que estar relajados”.

Nosotros con una cierta calma tensa, que alguno de nosotros se excitara y pudiésemos ver su pene duro a través del bañador, mientras estaba mirando los pechos de la mujer de algún compañero, podía llegar a resultar una situación hasta cierto punto incómoda y a la vez morbosa.

No puedes evitar imaginar como alguno de tus amigos está teniendo fantasías en ese momento con tu mujer, como se la están comiendo con los ojos, y como tú te estás comiendo a sus mujeres también, pensando en a que deben saber esos labios, como jugarías con esos pechos, y en las ganas que pueden estar creciendo en ellas de jugar contigo también.

Lo que simplemente era una excursión rural, se estaba volviendo algo muy excitante, al menos en mi cabeza.

Llegó la hora de comer y decidimos ir a buscar un restaurante, lo curioso fue que ninguna de las chicas volvió a ponerse el sujetador, ya cada una simplemente se puso un pareo encima, una camiseta, un vestido, etc.

Ya no sé si por el calentón que llevaba o que, pero aquello me pareció incluso más excitante, porque aunque no podíamos ver sus pechos desnudos como en la playa, existía ese erotismo de la insinuación, de esa situación en la que quieren que veas algo, pero no mostrarlo del todo, una situación en la que la imaginación y la mente se vuelven poderosas.

Ya de camino al restaurante, Ainhoa se me acercó para charlar conmigo un rato.

Debes ser un poco más discreto, nos hemos dado cuenta todos como te quedabas hipnotizado por los pechos de Raquel, ni que fueran los primeros que ves en tu vida.

Perdón cariño, pero no me negarás que esos pechos son un espectáculo, además que tú tampoco has tardado en mostrar los tuyos, que nos teníais a todos los chicos revolucionados.

Si es que sois unos cromañones, veis un par de tetas y ya perdéis el sentido.

Lo dices como si no os gustase, que os he visto a todas comentando la jugada y riéndoos viendo como os mirábamos.

Imaginaciones tuyas

Ainhoa no puedo si no reírse de forma maliciosa mientras me decía esto último. A saber de qué cosas habrían estado comentando entre ellas, a veces quieren parecer muy inocentes, pero estoy seguro de que no es así.

La comida y la tarde pasaron ya sin muchas más novedades, pasamos la tarde en la playa con una dinámica parecida a la de la mañana, y para la hora de cenar volvimos a la casa rural para preparar una barbacoa, descansar y poder tomar alguna copa.

La noche transcurría tranquilamente, tomando algunas copas, jugando algunos juegos de mesa, y ya iba haciéndose tarde, momento para ir empezando a irse a dormir. Paula, Rocío y sus parejas Juan y Ricky, decidieron que ya se iban a la cama para poder afrontar el día siguiente en condiciones.

Yo aún tenía mi copa a medias y Raquel acaba de servir una nueva tanto para Ainhoa como para ella, por lo que Raquel, Ainhoa, Miguel y yo, aún no nos íbamos a dormir, parecía que sería pronto, pero aún pensábamos aguantar otra media horita por lo menos.

Según nos quedamos solos, Raquel fue la primera en abrir fuego.

Bueno decidme ¿Os ha gustado vernos las tetas hoy en la playa? A Miguel ya sé que le gustan mucho mis tetas, pero tú Pedro ¿Qué opinas? Y no mientas, porque he visto que me las has estado mirando un buen rato.

Yo no tenía muy claro dónde meterme, me estaba sonrojando, mientras Ainhoa y Miguel me miraban entre risas, curiosos por cómo iba a salir de aquella situación. Al final me decidí a intentar salir del paso.

Pues sobre todo me he fijado en Ainhoa, que es una preciosidad, y aunque la veo todos los días no me canso. Tú Raquel también tienes un cuerpo muy bonito y un pecho precioso por supuesto.

Este comentario levantó las risas entre los que estábamos en la habitación, intenté salir del paso lo más educadamente posible, y se notó demasiado, pero bueno al menos había conseguido salir del paso, por lo menos de momento.

Acto seguido, Raquel comentó.

¿Y si jugamos a algo? Que si no esto se va a poner aburrido y nos vamos a querer y a dormir enseguida. ¿Qué os parece verdad o atrevimiento?

Yo no estaba muy seguro de aquello, Raquel parecía un poco borracha, como todos, pero ella parecía tener muchas más ganas que los demás. Sin embargo Ainhoa contestó rápidamente.

Yo me apunto, que esto se está volviendo aburrido, y yo no tengo ganas de irme a dormir aún.

Finalmente Miguel y yo aceptamos también, tampoco teníamos muchas más opciones en realidad, por lo que a veces es mejor resignarse y pasarlo lo mejor posible.

Raquel, que era la más animada, fue la primera en querer preguntar.

Dime Pedro ¿Verdad o atrevimiento?

Verdad. Estoy preparado para cualquier cosa

Eso piensas eh, vale ¿Cuál es el sitio más raro donde lo has tenido sexo?

¿Una mamada cuenta como sexo?

Si la has realizado tú, la contamos como sexo jajaja. Sí, venga aceptamos barco, aunque sea que la has recibido.

Pues quizá lo más raro o en este caso ilegal, es cuando me han ido haciendo una mamada mientras conducía por la autopista

¿Hasta correrte?

Si claro, hasta correrme

¿Y dónde te corriste?

Jajajaja, eso ya son dos preguntas.

Ainhoa, ya sabes de qué te voy a preguntar luego, jijiji.

Ahora le tocaba el turno a Ainhoa.

Miguel ¿Verdad o atrevimiento?

Yo voy a apostar por atrevimiento esta vez

Raquel ¿me dejas ser muy mala con tu hombre?

Sí, puedes ser todo lo mala que quieras, tengo ganas de torturarlos

Bueno Miguel, para empezar y no ser muy mala, quiero que nos hagas un baile sexy y te quites la ropa, puedes quedarte con la ropa interior puesta

Miguel se quedó mirando a Raquel, no sabía muy bien que hacer, pero esta le dijo:

Es lo que te toca majo, así que venga, empieza a bailar, pongo música en el móvil.

Empezó a sonar la música y Miguel empezó a bailar, de un lado para otro, quitándose las zapatillas, la camiseta, y quedandose de momento con los pantalones, mientras Ainhoa le decía.

Vamos no te hagas de rogar, te tienes que quitar también esos pantalones.

Miguel ni corto ni perezoso, se acercó bailando a Ainhoa, acercó el paquete cerca de su cara y le dijo:

Me quedo sin pantalones si quieres, pero me lo tienes que quitar tú.

Ainhoa se estaba poniendo muy roja, pero sin pensárselo mucho empezó a desabrochar el botón del pantalón y a bajarle la bragueta mientras le miraba a los ojos. Estaba bastante seguro de que Miguel se estaba poniendo muy cachondo, y si no hubiéramos estado allí hubiera dejado salir su pene del bóxer.

Ainhoa continuó bajando el pantalón de Miguel hasta quitárselo, y Miguel siguió bailando muy cerca de la cara de Ainhoa, mientras esta podía ver muy de cerca el pene de Miguel marcado debajo del bóxer, se estaba poniendo cada vez más duro.

Mientras esto pasaba, Raquel no podía dejar de mirar y morderse el labio, hubiese jurado que se moría de ganas de meter su mano entre sus muslos y masturbarse viendo la escena, pero se contuvo cuando pudo.

Cuando Miguel se dio la vuelta Ainhoa aprovecho para darle un pequeño azote y reírse mientras Miguel iba hacia su sitio a sentarse. Ainhoa le comentó a Raquel:

Ten cuidado con tu hombre que se está excitando mucho, no sé si esta noche te va a dejar dormir.

Según le he visto bailando contigo, hubiese jurado que es a ti a quien no quiere dejar dormir esta noche.

Y las dos no podían parar de reírse. Interrumpí su momento de risas para decir:

Bueno, Raquel, ahora me toca a mí ¿Verdad o atrevimiento?

Verdad, quiero saber qué oscuras curiosidades tienes.

Para no desviarnos de como va la cosa ¿Dónde te gusta más que un hombre se corra cuando tiene sexo contigo?

Te gustaría que dijese en la boca, a que si

Si a ti te gusta, a mí me parece algo muy excitante, pero yo quiero saber que es lo que te excita a ti

Pues donde más me gusta es en las tetas, me pone muy cachonda cuando noto el semen caliente sobre mis pezones

Según estaba diciendo esto, creo que casi me quedo sin respiración. No podía parar de imaginarme a Raquel con mi pene entre sus tetas, masturbándome, y luego corriéndome por sus pechos, mientras ella se masturbaba y se corría. Miguel no perdió ocasión y dijo:

Parad un momento, que ahora me toca a mí, Ainhoa, ¿Verdad o atrevimiento?

Verdad, que te veo las intenciones y si digo atrevimiento seguro que me haces desnudarme bailando.

Como me estabas viendo venir eh, ya te tocará, no te vas a librar. Pero bueno, voy con la pregunta ¿Y a ti, dónde te gusta más que se te corran?

¡Esa pregunta es repetida!

No hay ninguna regla que diga que no se pueden repetir preguntas, venga contesta

Pues me da un poco de vergüenza admitirlo, pero a mí me pone mucho que se corran en mi boca, me encanta terminar una mamada y que me echen toda la corrida en la boca, sé que os pone muy cachondos.

Miguel no lo puedo evitar, trago saliva, aquello no pudo evitar imaginárselo y se le puso la polla muy dura, a lo que Ainhoa no puedo evitar decir.

Raquel, qué calladito te lo tenías, menuda polla tiene tu novio.

Y eso que aún la tiene guardada, si se la pudieses ver bien del todo, conociéndote eres capaz de lanzarte a por ella.

Ainhoa y Raquel no paraban de reírse, y nosotros estábamos en shock, no nos esperábamos ver todo lo que estaba pasando. Raquel cogió su copa y dijo

Bueno, mi turno otra vez, ahora voy a por Ainhoa, ¿Verdad o atrevimiento?

Atrevimiento, que de tus preguntas no me fio nada de nada

¿Y te fías de lo que pueda pedirte en atrevimiento?

Tampoco me fio nada, pero no tengo más opciones

Bueno, pues sé que esto le va a encantar a Miguel, pero también a mí, quiero que nos hagas un striptease, puedes dejarte el tanga si quieres

Que ganas tienes de verme desnuda eh, si al final voy a pensar que te pongo yo más que tu novio

Venga que te pongo la música, empieza a bailar

Así que Ainhoa empezó a bailar de forma muy sensual, se acercaba a mí bailando, luego a Raquel, posteriormente a Miguel, y se iba haciendo de rogar, quería que disfrutaremos el momento.

Mientras bailaba se quitó la camiseta, y luego sentó entre mis piernas y me dijo

Quítame el sujetador

Así que procedí a desabrochar su sujetador, ella lo dejó caer un poco, cogió mis manos y las puso encima de sus pechos para que los tapase, mientras ella se terminaba de quitar el sujetador.

Aproveche el momento para sobar sus pechos, mientras mi erección crecía y Ainhoa lo notaba.

Se levantó y fue bailando hasta Miguel al que dijo:

Como tú me has dicho antes, si quieres que esté sin pantalón tienes que quitármelo.

Así que Miguel sin decir nada, solo mirando a Ainhoa a los ojos empezó a desabrochar el pantalón, primero un botón, luego la bragueta y poco a poco fue bajando el pantalón sin desaprovechar la ocasión para poder sobar el culo de Ainhoa, mientras ella decía.

Se mira, pero no se toca

Ahora le tocaba el turno a Raquel, así que Ainhoa fue bailando hasta ella, Raquel estaba sentaba en una silla y Ainhoa se subió a horcajadas encima, aplastando sus pechos sobre los de Raquel y diciéndole al oído.

Si quieres puedes quitarme el tanga tú misma

Me encantaría, ya lo sabes

Así que Ainhoa se levantó y empezó a bailar de espaldas a Raquel mirándonos a Miguel y a mí.

Raquel mientras Ainhoa bailaba empezó a tocar su culo y poco a poco a bajar el tanga de Ainhoa mientras esta se tapaba el pubis con la mano.

Miguel y yo nos estábamos locos viendo aquella escena, en ese momento me pareció que era lo más excitante que había visto nunca.

Cuando Ainhoa termino el baile volvió a su sitio totalmente desnuda, se sentó y dejo sus pechos y su pubis a la vista de Raquel y Miguel, los dos podían mirar su sexo todo lo que quisieran. Allí estaba Ainhoa enseñándolo sin ningún pudor, mientras el resto estábamos ya todos excitadísimos.

El siguiente turno era de Ainhoa.

Bueno Pedro, ahora te toca a ti, ¿Verdad o atrevimiento?

Creo que voy a escoger verdad, porque si no me vais a dejar en pelotas seguro.

Igual prefieres estar en pelotas que responder mis preguntas eh.

Me la juego, verdad

Vale, dime ¿Te has imaginado en algún momento teniendo sexo con Raquel?

Ainhoa por favor, que me metes en un lío

Qué va, si ya a estas alturas estamos todos desinhibidos, y no me voy a enfadar porque Raquel te ponga cachondo, a mí también me pone cachonda a veces.

Yo no sabía muy bien qué responder, pero entre el alcohol, tener a mi mujer desnuda, a Miguel prácticamente desnudo y a Raquel comiéndome con la mirada, no pude más que ser sincero.

Para ser sinceros sí que me he imaginado algo, estaba mañana cuando se ha quedado en topless no podía dejar de pensar en cómo se sentiría meter la polla entre sus tetas y que me masturbara hasta hacerme correrme.

Ainhoa y Raquel me miraban con cara de pícaras, parecía que les había gustado mucho mi respuesta. Miguel por el contrario me miraba de forma que no sabía muy bien si aquello le estaba excitando o no, me tenía un poco despistado, pero por la erección que tenía no parecía demasiado disgustado.

Sin dejar pasar mucho tiempo, para fijar mucho la atención sobre mi respuesta dije.

Bueno, Raquel, me toca ¿Verdad o atrevimiento?

No sé, solo decirte que si quieres que ponga mis tetas alrededor de tu polla, primero vas a tener que desnudarte eh

No estaba pensando en eso, pero gracias por la puntualización

Voy a decir atrevimiento, que seguro que quieres verme desnuda

Pues esa es una de las opciones, pero viendo como está el pobre Miguel, mejor voy a decirte que tienes que hacerle una mamada y que se corra entre tus tetas.

Miguel y Raquel se quedaron con cara de póker, al igual que Ainhoa que tampoco se lo esperaba. Raquel no sabía muy bien qué hacer mientras Ainhoa le decía.

Venga Raquel, si ya vergüenza no nos va a dar nada

Raquel se levantó, se puso de rodillas delante de Miguel, mirándole a los ojos, bajo su bóxer poco a poco dejando su miembro al aire, lo agarró con una mano y poco a poco empezó a masturbarlo y pasaba su lengua por el glande.

Ainhoa y yo estábamos absortos, mirando el espectáculo, viendo como Raquel se deleitaba con el pene de Miguel.

Entonces empezó a subir y bajar la cabeza, introduciendo el pene de Miguel en su boca todo lo que podía. El pene de Miguel medía alrededor de 18 cm y era bastante gordo, por lo que Raquel no era capaz de introducirlo entero en la boca, pero ella no paraba y seguía succionando.

Mientras yo miraba vi como Ainhoa empezó a tocarse las tetas, pellizcarse los pezones, y masturbase acariciándose el clítoris mientras veía la escena, como Miguel estaba disfrutando de una mamada de Raquel.

Yo estaba muy excitado, así que me quedé desnudo, mostrando mi erección y cogí una de las manos de Ainhoa llevándola a mi pene.

Ella no se lo pensó mucho y mientras se masturbaba viendo la mamada de Raquel empezó a masturbarme a mí también.

Yo además sobaba las tetas de Ainhoa, pellizcando sus pezones, y haciéndola gemir también. Raquel se dio la vuelta y nos vio masturbándonos mutuamente mientras ella estaba con Miguel, esto ya terminó de convencerla, así que se desnudó completamente y siguió con lo que estaba haciendo.

Yo no podía más y le dije a Ainhoa

Quiero follarte

Ainhoa sin decir nada, paro de masturbarme y se puso en el suelo en cuatro ofreciéndome su sexo y su culo, mientras ella podía seguir viendo como Raquel engullía el pene de Miguel.

Yo no desaproveche la oportunidad, agarre su cintura y poco a poco fui introduciendo mi pene dentro de Ainhoa a la par que ella empezaba a moverse y a gemir cada vez más fuerte. Hasta que pude introducir el pene completamente y empecé a follarla con fuerza, mientras ella gritaba y gemía más y más.

Raquel también quería ver la escena. Así que se puso también en cuatro mirándonos y le dijo a Miguel.

Vamos fóllame.

Miguel tampoco se lo pensó mucho, así que agarró la cintura de Raquel y en dos golpes introdujo su pene completamente dentro de ella, mientras Raquel gemía sin parar. Miguel agarraba muy fuerte las caderas de Raquel, dando también algún azote sobre su culo, mientras la follaba sin parar, metiendo y sacando su pene haciendo las delicias de Raquel.

Para mí aquello era una situación muy excitante y muy inesperada. Dos parejas de amigos follando frente a frente, viendo a nuestras mujeres gemir mientras nosotros vemos como las estamos follando.

Ver las tetas de Raquel moviéndose de lado a lado me ponía muy cachondo.

En ese momento empecé a escuchar a Miguel decir.

Raquel, me voy a correr enseguida

Espera Miguel, quiero que te corras en mis tetas.

Así que pararon por un segundo, Raquel se puso de rodillas y Miguel empezó a masturbarse rápidamente cerca de sus tetas, antes de que me diera cuenta, Miguel estaba corriéndose encima de Raquel, dejando toda su lecha esparcida por sus pezones y pechos.

Ainhoa al ver esto estaba tan excitada que empezó a tener un orgasmo muy fuerte mientras yo seguía follándola, yo también estaba a punto de correrme, mientras Raquel había empezado a masturbarse mirándonos, y cuando Ainhoa terminó me dijo

Quiero que te corras en mi boca, quiero que le enseñes a Raquel y a Miguel como lo haces

Así que Ainhoa se puso de rodillas delante de mí y empezó a chuparme la polla y a masturbarme sin parar. Raquel y Miguel no perdían ojo de la situación, mientras además Raquel seguía masturbándose y gimiendo.

No pude aguantar más y empecé a correrme. Ainhoa abrió la boca y dejo que Raquel y Miguel vieran como descargaba toda mi leche en su boca.

Raquel viendo esto le dijo a Ainhoa

Ven necesito tu ayuda

Mientras mi leche se desbordaba por la comisura de los labios de Ainhoa.

Ainhoa se acercó a Raquel y lo primero que hizo esta fue pasar la lengua por la comisura de sus labios, probando también mi leche.

Raquel le dijo a Ainhoa:

Méteme los dedos, quiero correrme con tus dedos dentro

Ainhoa, sin pensarlo un segundo, empezó a masturbar a Raquel, mientras esta empezaba a besarla, compartiendo mi leche entre las dos.

Raquel empezó a decirle a Ainhoa:

Cómeme las tetas, que me tienes a punto de correrme

Así que Ainhoa empezó a chupar y lamer las tetas y los pezones de Raquel, saboreando también la leche de Miguel, mientras con una mano masturbaba a Raquel, con la otra empezó a acariciarle el ano, e introdujo poco a poco un dedo hasta el fondo, apretando lo que podía.

Raquel no aguando más, ese dedo en el culo le estaba provocando un orgasmo gigante, Raquel se convulsionaba, mientras Ainhoa la masturbaba y metía un dedo en su ano al mismo tiempo.

Después de aquello, nos limpiamos, vestimos y terminamos nuestras copas, sentados y tumbados en los sofás, estábamos agotados.

Y aquel fue solo el primer día de los 3 que íbamos a pasar en la casa rural.