Xtories

Ese accidente que lo cambió todo (5)

El mar de Gesell guarda secretos que Claudio no esperaba encontrar: una mujer que lo mira con deseo y un mundo de infidelidades donde el dinero compra cuerpos. ¿Podrá mantenerse firme cuando la tentación y la complicidad se entrelazan?

lolalp14K vistas9.3· 51 votos

Capítulo 5

-Yo estoy en Villa Gesell!

La puta madre, está a un paso, a diez minutos, pensé…

-Qué bueno! Acá nomás!

-Por eso te llamaba! Mañana vamos a ir a conocer Mar de las Pampas y pensé que quizás nos podríamos ver, no sé… para almorzar…!

En unas décimas de segundo pensé, dijo, “vamos a ir”, lo que significaba que no estaba sola! ¿Estaría con su esposo? Quizás había hablado de mí con él y querría que me conozca, y decidí preguntárselo.

-Claro, por supuesto, estoy hasta el domingo! ¿Estás con tu marido?

-No Claudio, nos vinimos con Ester el miércoles, y también nos volvemos el domingo!

-Qué bueno! Dale! Pueden venir más temprano! El pronóstico dice que mañana estará como hoy! Así pueden conocer también las playas!

-Sí, dale! Ahora le digo a Ester! Te aviso cuando salimos para allá!

-Dale! Ahí te mando la ubicación de donde estoy, o nos encontramos en algún lugar, cómo quieras!

-Mandame tu ubicación y vamos para allá!

-Buenísimo! Las espero!

-Nos vemos mañana! Un beso!

Corté la llamada sin terminar de entender lo que acababa de escuchar, que estuviera en la costa con Ester estaba muy bien, pero que quisiera verme, la verdad me sorprendió, gratamente por supuesto.

A partir de ese momento, no pude dejar de pensar en ella, luego de cenar, di algunas vueltas viendo donde podríamos almorzar al día siguiente, ya quería que llegara el sábado.

Esa mañana me desperté como cada día, con el mate me fui a caminar por la playa, por supuesto iba con el teléfono por si Marisa me avisaba que ya venían.

De regreso a eso de las nueve, vi a mis vecinos de playa y me acerqué a saludarlos, a los tres ya con un beso, me parecían unas personas muy agradables.

Les comenté que me encontraría con Marisa y los tres se sonrieron pícaramente, pero les aclaré que estaba con la señora que trabajaba en su casa.

Me despedí de ellos y volví al departamento, de camino compré unas medialunas, arreglé todo, acomodé mi ropa en el placard e hice la cama.

Mientras esperaba el mensaje, me senté con el mate en el deck exterior a leer, hasta que a las diez y cuarto, llegó el mensaje, y como un adolescente, se me aceleró el corazón.

-Claudio, estamos yendo, calculo que en diez minutos estamos allí.

-Perfecto! El mate está listo!

Me quedé allí mismo, desde donde podía ver llegar su auto.

Casi quince minutos después, la vi llegar y estacionar junto a mi camioneta, bajaron las dos, mientras yo bajaba por la escalera, al verme, se le dibujó esa hermosa sonrisa, que tan embobado me tiene.

Llevaba un vestido de verano, casi hasta las rodillas y unas sandalias bajas, el pelo recogido y la cartera colgando del hombro, realmente estaba hermosa.

Al estar frente a frente, nos saludamos con un abrazo y un beso en la mejilla.

-Hola Claudio!

-Hola Marisa, Que gusto verte!

-Ella es Ester!

Me acerqué a ella y la saludé con un beso en la mejilla, una mujer de unos sesenta años, quizás menos, de pelo castaño poquito más que la nuca y de buen ver, sin dudas una hermosa mujer madura.

-Es un gusto conocerla Ester! Marisa me habló muchas veces de usted! Muy bien por supuesto!

-Para mí también es un gusto conocerte Claudio! Y Marisita me habló de vos también! Pero por favor tuteame que no soy tan vieja!

-Claro que no sos vieja Ester! Pasen! El departamento es arriba!

Subimos los tres y nos sentamos a la sombra en el deck, entré a arreglar el mate y llevar las medialunas, y Marisa entró detrás de mí.

-Es re lindo el departamento!

-La verdad que sí! Me encanta! Y me encanta este lugar, es un sueño!

-Ya lo creo! Nosotras estamos en una cabaña re linda también, en la parte norte de Gesell!

-Qué bueno que te decidiste a venir, aunque sea unos días!

-Re boluda! Podríamos haber venido antes…

Salimos con el mate y las medialunas y nos sentamos a la sombra.

-Este lugar es hermoso!

Dijo Ester, mirando todo a su alrededor.

-Marisita me contó cómo se conocieron!

-Ay Ester, no me hagas acordar que me sigue dando vergüenza!

-Sí, una forma un poco extraña, pero por suerte esa noche no le pasó nada!

Dije recordando el incidente.

-Y también me contó que la rescataste de madrugada!

-Sí! Tengo servicio las veinticuatro horas Ester…

-Callate! Me morí de miedo esa noche! Y a Ester le cuento todo, así que ya sabe lo que pasó…

-Es un sol Marisita! Me cuenta todo! Y me gusta que lo haga… me hace sentir como de la familia…

-Sos mi familia Ester!

Seguimos conversando mientras tomábamos los mates, luego les dije si querían ir hasta la playa

Guardé todo y fuimos los tres para la playa, Ester iba del brazo de Marisa y sin dudas parecían madre e hija.

Cruzamos el médano y bajamos a la playa, Marisa se sacó las sandalias y Ester las zapatillas y descalzos caminamos un poco por la playa, después de un rato, nos sentamos en la arena, Ester se quedó mirando el mar en silencio, sin dudas en sus pensamientos, Marisa sentada a su lado, también miraba el mar, tomando a Ester del brazo.

Saqué mi teléfono y sin que se dieran cuenta, les saqué una foto, que luego le envié a su teléfono.

Marisa vio el mensaje y me miró sonriendo, ambas habían salido muy bien, y me dijo:

-Gracias Claudio!

Y mostrándosela a Ester le dijo:

-Salimos bien viejita! ¿O no?

-La verdad que sí!

Seguimos caminando y cruzamos el médano para volver, un par de cuadras más allá.

Cuando llegamos al departamento eran ya las doce y media y les dije de ir a almorzar, caminamos unas cuadras hasta el restaurante que había visto, uno muy lindo con mesas bajo unos añosos árboles.

El almuerzo estuvo excelente y la conversación entre los tres, muy amena y distendida, donde les conté un poco de mi trabajo y Ester me contó de su familia.

Luego del almuerzo volvimos caminando al departamento, pensé que quizás ya se volverían, pero casi llegando les dije:

-¿Qué les parece si vamos un rato a la playa?, puedo llevar reposeras y la sombrilla!

Y Ester dijo:

-Ay me van a disculpar, pero necesito descansar un rato…

Entonces Marisa dijo:

-Sí, Ester todos los días necesita recostarse un ratito en la tarde.

-Vayan ustedes a la playa! Yo me quedo un rato en el auto!

-Por favor Ester! Recostate en la cama! En el auto te va a doler todo después! Descansá más cómoda en la cama!

-No te quiero molestar hijo!

-No es molestia Ester! Al contrario!

Entramos al departamento, y pensé que quizás nos quedaríamos en el deck, junto al departamento, pero Marisa dijo:

-Bueno Ester! Descansá, nosotros vamos un rato a la playa y después nos volvemos para Gesell!

-Vayan corazón! Yo los espero con el mate!

Tan solo llevamos la sombrilla, Marisa se puso unas sandalias playeras y caminamos hasta la playa.

Fuimos a la zona donde había estado estos días, y como siempre, allí estaban mis vecinos, que al vernos caminar hacia ellos, me saludaron con una sonrisa.

Los saludé con un beso y les presenté a Marisa, conversamos un momento y nos ubicamos a unos metros.

Clavé la sombrilla, extendí la lona y antes de sentarnos, Marisa se quitó el vestido playero para dejarme ver por primera vez su hermoso cuerpo con esa bikini floreada, que aunque no era para nada atrevida, dejaba ver sus formas, si con ropa me parecía una mujer hermosa, en bikini me lo parecía aún más, aunque traté de no ser demasiado evidente mirándola.

Nada voluptuosa, pero todo en su lugar, un cuerpo hermosamente proporcionado.

Me saqué la remera y estuvimos conversando un rato al sol.

-Esto es hermoso! Mucho más lindo que Gesell! Y por acá hay menos gente!

-Sí! Por eso es que estos días he venido para este lado! Es más tranquilo y esta gente es muy agradable! Y cuando voy al agua me cuidan las cosas!

-Claro! Al estar solo…

-Son de Entre ríos! Y se quedan todo el mes, son un matrimonio y una amiga que quedó viuda y viven juntos! Pero contame… ¿cómo fue que te decidiste a venir?

-Se me iban las vacaciones y no había hecho nada! Le dije a mi marido de venirnos unos días, pero estaba complicado con la empresa, y la verdad es que me dio un poco el bajón, y entonces pensé en tomarme aunque sea unos días, y le dije a Ester si se quería venir conmigo!

-Y por suerte te dijo que sí!

-No sabés la carita que puso… y… busqué un buen lugar y nos vinimos! Aunque nos lo creas, es la primera vez que manejo en ruta! Bueno… por tantos kilómetros

-¿Todo bien?

-Sí! Antes de venir pasé por lo de Pablo, para que mirara el auto, por cualquier cosa…

-Hiciste muy bien!

-Le dije a mi marido que aunque sea se viniera el fin de semana, pero me dijo que tenía una reunión en Buenos Aires el sábado y que no se iba a venir tan solo por unas horas el domingo…

-Claro… se la pasaría viajando…

-Yo lo hubiera hecho… pero bueno…

-¿Siguen distantes las cosas?

-Uff… te juro que por momentos no sé qué pensar… puedo entender que la empresa le lleve todo el tiempo, pero… unas horas, una noche, una cena, una salida, un fin de semana… no sé algo…

-¿Y con el olvido de tu cumpleaños?

-Eso también… Ese día llegué a casa, Ester me había hecho una torta y preparado una comida especial, cuando le dije que ni siquiera me había saludado, hasta ella puso cara de tristeza…

-¿Y cuando volvió?

-Yo ya estaba durmiendo… recién a la mañana siguiente, cuando me desperté, me pidió perdón por olvidarse, que se había dado cuenta por la torta que encontró en la heladera… pero igual quedó todo ahí, esa noche se apareció con una cartera de regalo… pero bueno… después, como siempre, como todos los días…

-Supongo que en algún momento se dará cuenta…

-Que decirte, si las cosas siguen así, creo que cuando se dé cuenta… ya va a ser tarde…

Se quedó pensativa un momento mirando el mar, no sabía que decirle, me hubiera gustado decirle que el marido era un pelotudo, que no se daba cuenta de la mujer que tenía, y que de seguir así, la iba a perder, pero no podía echar más leña al fuego.

Me parece una gran mujer y se merecía una buena vida, pero sin dudas su marido no se la estaba dando.

A eso de las cinco y media de la tarde, juntamos las cosas, nos despedimos de los vecinos y volvimos para el departamento.

Al subir la escalera, nos encontramos a Ester sentada en la cama mirando hacia afuera por la ventana, y sobre la mesa, el mate ya preparado.

-Hola Estercita! ¿Pudiste descansar?

-Sí Marisita! Aunque me duele un poco la cabeza, ¿tendrás una aspirina en la cartera?

-Ay no! Quedaron en el bolso en Gesell! ¿Vos no tendrás Claudio?

-No tengo! Pero ya te voy a comprar! Hay una farmacia acá nomás! Ya vengo!

Tomé la billetera y bajé las escaleras, fui hasta la farmacia y de paso compré unas medialunas para el mate. Al volver, subí la escalera y antes de girar hacia la puerta de vidrio del departamento, las escuché hablar, Ester le decía:

-… yo entiendo, pero se podría haber tomado el fin de semana hija, aunque sea para estar con vos un par de días… y disfrutar de esto…

-Ya viste como es Chacho, primero la empresa y después todo lo demás…

-Pero vos sos la esposa! No puede ser todo trabajo Marisita!

-Ya lo sé…

En ese momento, hice ruido con los pies para que supieran que había vuelto y entré al departamento, las dos estaban sentadas en la cama mirando hacia afuera, le entregué la tableta de aspirinas a Ester y le dije:

-Ya te alcanzo un vaso de agua Ester!

-Gracias hijo!

Nos sentamos a la sombra en el deck y mateamos conversando.

A eso de las siete de la tarde, Marisa le dijo a Ester:

-¿Vamos viejita?

-Cuando vos digas corazón!

-No quiero volver de noche!

Marisa se volvió a cambiar el calzado, las acompañé hasta el auto y antes de que se subieran nos despedimos.

-Fue un gusto conocerte Ester!

-Para mí también hijo! Pero Marisita no me dijo que eras tan lindo!

Marisa se rió por el comentario con la cara roja como un tomate, y supongo que mi cara no debe haber andado muy lejos.

Ester antes de subir al auto me dio un abrazo, y antes de que lo hiciera Marisa, le dije:

-Gracias por la visita!

-Me encantó este lugar! Lástima que mañana ya nos vamos!

-Es verdad! Dicen que lo buena dura poco! A mí se me pasaron volando los días! Ya el lunes de vuelta al trabajo!

-Sí! Yo también… pero bueno… por lo menos pudimos disfrutar unos días!

Nos dimos un abrazo, un beso en la mejilla y se subió al auto, ya en la calle, ambas me saludaron con la mano antes de irse.

Volví al departamento y me quedé pensando, tan solo por haber podido pasar unas horas con ella, había valido la pena venir solo…

Volví a mirar la foto que les había sacado, y decidí guardarla, era la única que tenía de ella.

En ese momento me llegó un mensaje del grupo de amigos, preguntándome si estaba solo, les dije que sí y entró una videollamada, y en la conversación les conté de la visita de Marisa y Ester y les envié la foto.

Me di un baño y salí a buscar un lugar para cenar, caminaba por la avenida, cuando escuché que decían mi nombre, al darme vuelta, vi que eran mis vecinos de la playa, me acerqué a saludarlos y como era mi última noche me invitaron a cenar con ellos.

Tres personas encantadoras realmente, la cena y la charla estuvo muy entretenida y me encantaba la complicidad que tenías los tres.

Me preguntaron por Marisa, y como ellos me habían contado su historia, yo les terminé contando quien era Marisa y lo que me pasaba con ella.

Luego de la cena, caminamos un rato por la avenida y al despedirnos, les di mi número de teléfono para seguir en contacto y ellos me mandaron en un mensaje la dirección de su casa, para que los visitara cuando quiera, y por supuesto les dije que los esperaba en La Plata cuando quisieran.

El domingo dejé el departamento a las diez de la mañana, pasé por la inmobiliaria a devolver la llave, compré alfajores para mis amigos y antes del mediodía ya estaba en la ruta.

Paré en una estación de servicio de la ruta para comer un sándwich con un café y antes de las cuatro de la tarde ya estaba en casa.

*

Volví al trabajo en la empresa ese lunes, y a decir verdad, con pocas ganas, aunque no pensaba irme solo de vacaciones, me terminaron resultando pocos los días, ya vería en qué momento me podía ir nuevamente.

El miércoles de esa semana de principio de febrero me llamó Carlos.

-Hola Carlos!

-Hola Claudio, ¿cómo estás?

-Muy bien! ¿Vos?

-Todo bien! Te llamaba por el tema del trabajo, ya tengo todo lo que hace falta, cuando vos digas arrancamos!

-Perfecto! Mañana por la tarde paso y arreglamos el cronograma de trabajos, ¿te parece?

-Dale! Hasta la tres de la tarde estoy!

-A eso de las dos estoy ahí!

-Te espero! Un abrazo!

-Nos vemos mañana!

Esa tarde comencé a preparar todo lo que me haría falta para empezar, hablé con Santiago y con Mateo avisándoles que comenzaba el trabajo, pero que recién el viernes iría con ellos, que como siempre, dejaban sus autos en casa y nos íbamos en la camioneta.

Llegué minutos antes de las dos de la tarde a la empresa de Carlos, me saludó Fabiana y le avisó a Carlos que yo estaba.

Entré a su despacho, nos saludamos y le conté como sería los trabajos, las dos semanas que seguramente me llevaría y luego fuimos hasta el galpón donde, en un costado estaban las cajas de todas las cosas que había comprado.

A las tres de la tarde, estaba colocando un soporte para un matafuego, cuando lo vi salir con su secretaria, ambos en su auto.

Al día siguiente, ya con los chicos, seguimos instalando los matafuegos y la cartelería del plan de evacuación de todas las instalaciones.

En la semana siguiente, casi terminamos con todo, solo faltaban las puertas para las salidas de emergencia, los botiquines y las bandas antideslizantes en escaleras y lugares de riesgo.

En esa semana hablé varias veces con Carlos, y el jueves, mientras comentábamos algunas cosas en la entrada del galpón, vi salir a su secretaria del edificio y esperarlo allí, y Carlos me dijo en ese momento:

-Ya me tengo que ir Claudio, hoy toca! Martes y jueves a esta hora… polvito con Fabi!

-Mirá vos!

-Y sí… que le voy a hacer… me gusta cumplir con el personal…

-Me imagino…

-Para no tener que ir hasta un hotel, hace como cuatro meses alquilo un departamento acá cerca, es más cómodo, y no hay riesgo de que alguien nos vea, Fabi tiene novio…

Claro…

-Si en algún momento necesitás algún servicio me avisás, lo podemos gestionar con alguna de las chicas…

-Gracias Carlos! Por ahora no…

-Tenelo en cuanta!

Me dijo, mientras caminaba hacia donde estaba Fabiana, y me quedé pensando que par de infieles, a ninguno de los dos les importaban un carajo sus parejas…

La semana siguiente terminamos los trabajos, tan solo quedarían un par de reuniones con el personal para explicarles las medidas de seguridad y el uso correcto de los matafuegos, como así también, las indicaciones necesarias en caso de tener que evacuar el edificio.

Ya terminados los trabajos, me reuní con Carlos, para las últimas indicaciones y dejarles toda la documentación de los trabajos, y por supuesto, para recibir mis honorarios.

Luego de mirar los papeles, recorrimos la empresa viendo todo y volvimos a su despacho.

-Claudio! Quedó perfecto! Está todo de diez! Quiero agradecerte por todo!

-No hay nada que gradecer! Me gusta trabajar así!

-Muy bien! Te quería hacer una consulta digamos… una especie de negociación llamémosle…

En ese momento me imaginé que me pediría alguna rebaja en los honorarios o quizás abonarlo en cuotas, pero no.

-Tus honorarios me parecen perfectos por tu trabajo, pero como buen negociador, te quería preguntar si podríamos hacer algún tipo de negociación…

Dijo haciendo el gesto de entre comillas con sus dedos.

-El departamento que te comenté el otro día está acá cerca, en treinta y cinco y veintinueve, y quizás te pueda interesar, por una rebaja en tus honorarios, algún buen momento con Fabi, o con Flavia, la chica de personal, ¿qué te parece?

-Perdón Carlos, pero en mi trabajo soy muy profesional y no me gusta mezclar los tantos, el trabajo por un lado y mi vida personal por otro, te agradezco el ofrecimiento, pero ese dinero es de lo que vivo y también la gente que trabaja conmigo, espero lo entiendas…

-Sí, sí, tranquilo, te lo ofrecía por si te interesaba nada más, pero quedate tranquilo que ya te transfiero lo tuyo.

Desde su computadora, realizó la transferencia de dinero a mi cuenta y luego me dijo:

-Por favor, fijate si ves el movimiento en tu cuenta, así me quedo tranquilo!

Entré desde el teléfono a la aplicación de mi banco y pude ver mis honorarios ya depositados.

-Perfecto Carlos! Ya te envío la factura!

-Bueno Claudio! Hablé de vos con unos amigos y uno de ellos me pidió tu teléfono, tiene una distribuidora de productos medicinales y quería hacer algo así en su negocio.

-Perfecto! Dale mi teléfono y decile que me llame cuando quiera!

-Buenísimo!

-Y por supuesto, por cualquier duda o consulta me avisás, incluso si hay cambios en las instalaciones o en el personal, de aquí a un año, las consultas o adecuaciones son sin costo!

-Dale! Buenísimo! Te agradezco! Y estamos en contacto! Ya te avisaré cuando tengamos la certificación! Claramente lo vamos a festejar!

-Sí, claro!

Nos saludamos con un apretón de manos y me fui para la camioneta, cuanto más lo conocía, más repugnante me parecía, pretender una rebaja haciendo que me acueste con una de sus empleadas, una total locura, un reverendo hijo de su madre, y no podía entender como esas mujeres se prestaban a eso, sin dudas por dinero extra.

Por fin había terminado, y si todo iba bien, no volvería a verlo, al menos por un tiempo.

*

Podría decir que mi vida había vuelto a la normalidad, aunque varias veces me encontré recordando los encuentros con Marisa, pero sabiendo que nada podría pasar con ella, decidí poner distancia, no enviándole mensajes ni llamándola.

En el mes de marzo, para la semana santa, me volví a ir esos cuatro días al departamento de Mar de las Pampas, y a pesar de que no fueron días de playa, esta vez me llevé la bicicleta y recorrí esas calles que tanto me habían gustado en el verano, pero esta vez, con un poco menos de gente.

En los momentos en que iba a la playa, lo hacía al mismo lugar, aunque casi nadie había en esos días, pero no podía dejar de recordar ese día con Marisa.

Me enamoré de ese lugar y ya estaba pensando en tomarme unos días también en las vacaciones de invierno, me volvió a resultar poco el tiempo, ni yo podía creer que me gustara tanto viajar solo, incluso mis amigos me cargaban diciendo que había vuelto para ver a alguna mujer que había dejado allí.

*

El lunes volví a trabajar, y el miércoles de esa semana me llamó el amigo de Carlos para que fuera a su distribuidora para hablar sobre el sistema contra incendios y un plan de evacuación y quedamos de acuerdo en que el viernes por la tarde pasaría.

La distribuidora no era muy grande, un galpón de depósito subdividido en varios espacios, con una salida de vehículos y delante las oficinas que daban a la calle, cuatro en total, con una entrada desde la calle.

Recorrimos todo, saqué varias fotos, me dio una fotocopia de los planos y le dije que el lunes le entregaba el plan de trabajo y el presupuesto.

Ese viernes por la tarde estuvo Marcela en casa, por el tema de las liquidaciones de los sueldos de mis empleados y las cuestiones impositivas.

Este nuevo trabajo, al ser más chico, lo haría yo solo y en tres o cuatro días, estaría terminado.

Preparé todo ese fin de semana, la carpeta con todo lo que había que hacer, los planos de evacuación y la cartelería.

*

En la última semana de marzo, me llamó Carlos una mañana, en ese momento no lo podía atender y lo llamé cerca del mediodía.

-Hola Carlos!

-Hola Claudio, ¿cómo estás?

-Bien! Perdón que no te atendí hace un rato, estaba ocupado y no pude hacerlo!

-No hay problema! Te llamaba para ver si podías venir este viernes a una cena con amigos, es probable que te lleves un nuevo cliente, otro amigo que necesita de tus conocimientos!

-Dejame ver si puedo y en la tarde te contesto, quizás tenga que viajar ese viernes por la mañana a ver un trabajo en Tandil, pero me confirman en la tarde.

-Dale! Avisame! Tenés un futuro cliente, si podés ir, buenísimo!

-Esta tarde tipo cinco te aviso, ¿te parece?

-Quedamos así! Espero tu llamado! Un abrazo!

-Dale! Un abrazo!

No me daban muchas ganas de ir a esa cena, por suerte trabajo no me faltaba, pero nunca estaban de más esos contactos, que luego traen otros clientes.

Mientras tomaba unos mates, estuve decidiendo que hacer, ¿Carlos me estaba metiendo en su grupo de amigos?, no era la clase de persona de la que sería amigo, pero trabajo es trabajo y al final decidí llamarlo para decirle que iría.

-Hola Claudio!

-Hola Carlos, finalmente lo de Tandil se pasa para la semana que viene!

-Buenísimo! La cena es en casa de un amigo, van a estar otros amigos empresarios y comerciantes, ahora te paso la dirección!

-Dale! Y decime que hay que llevar o cuánto dinero hay que poner!

-Tranquilo! Eso después lo arreglamos allá! Siempre que nos reunimos hacemos así, uno se encarga de todo y luego dividimos!

-Dale! Gracias y nos vemos el viernes!

-A vos! Un abrazo!

Cortamos la comunicación y me mandó un mensaje con la dirección, la casa estaba en Villa Elisa, no tan lejos de mi casa.

Ese viernes me vestí formal pero sport, una camisa, pantalón y zapatillas.

A las nueve y unos minutos de la noche, toqué timbre en la casa del amigo de Carlos, bastante grande por cierto y con un amplio jardín que la rodeaba.

Abrió la puerta un hombre de unos cuarenta y cinco años, que al verme dijo:

-Hola buenas noches! Claudio verdad?

-Así es!

Me estrechó la mano presentándose.

-Yo soy Cristian! Pasá por favor!

Entramos a un recibidor, cerró la puerta y caminé tras él hacia un enorme estar con dos amplios sillones enfrentados, dos individuales a los lados, formando un rectángulo y en el medio una mesa baja de vidrio.

Creí que sólo seríamos hombres, pero sentados en los sillones, estaba Carlos con dos chicas, y otro hombre en uno de los sillones individuales.

Al verme, Carlos se puso de pie, y me estrechó la mano.

-Bienvenido Claudio!

-Carlos! ¿Cómo estás?

-Chicas, les presento a Carlos! Ellas son Mara y Jimena!

Saludé a ambas mujeres con un beso en la mejilla y luego me presentó al otro hombre, que también se puso de pie para estrecharme la mano.

-El es Ignacio! Bueno, Nacho para todo el mundo! Nacho él es Claudio, el licenciado del que te hablé!

-Mucho gusto Claudio!

-El gusto es mío Ignacio!

-Decime Nacho por favor!

Sobre la mesa había varias copas, y una botella dentro de un balde con hielo, y Cristian me pregunto:

-¿Champagne Claudio?

-Bueno gracias!

Sirvió la copa y me la entregó, con la copa ya en mi mano, fue Carlos quien me dio conversación, hablamos de un par de temas, en los que intervinieron también sus amigos, aunque no las chicas.

Unos minutos después sonó el timbre, y Cristian fue a abrir la puerta.

Escuché los saludos, y aunque estaba de espaldas a la puerta, escuché voces femeninas y luego el ruido de los tacos en el piso, habían llegado un hombre y dos mujeres más.

Me presentaron a ese hombre de unos sesenta años llamado Eugenio, y a las otras dos chicas llamadas Marina y Florencia.

Les sirvieron también champagne a los recién llegados, y luego de una charla breve, Cristian dijo de pasar al comedor.

No había que ser muy inteligente para darse cuenta el motivo de la presencia de esas chicas, ninguna pasaba de los treinta años, y las cuatro con buenos cuerpos.

No sentamos en la amplia mesa del comedor, la cena eran platos fríos qué ya estaban servidos correctamente distribuidos en la mesa.

La comida era excelente, claro estaba que esta gente no escatima en gastos.

Durante la cena hablé con Ignacio sobre un plan de seguridad e higiene para su empresa, una distribuidora de artículos eléctricos.

Luego de la cena, Cristian comenzó a sacar los platos de la mesa, le dije que le daba una mano, me agradeció y entre los dos llevamos todo a la cocina, donde me dijo que al día siguiente la señora de la limpieza se encargaría de todo.

Luego de los postres, volvimos a los sillones del estar, y ahí se fueron formando las parejas, junto a mí se sentó Florencia y nos pusimos a conversar temas triviales.

En un momento giré la cabeza, y vía Cristian besándose con una de las chicas y a Eugenio que ya le metía mano otra.

Las conversaciones ya no eran entre todos, y los primeros en irse fueron Eugenio con una de las chicas, a la que le iba manoseando el culo mientras caminaba.

Nacho, sentado en el sillón ya tenía a horcajadas a otra de las chicas, le había levantado la remera y le estaba chupando las tetas.

Y Carlos, con el pantalón desprendido, sostenía la cabeza de la chica que le estaba chupando la pija.

Nacho se fue por el pasillo con la chica en tetas y Carlos, levantándose antes de irse me dijo:

-La habitación que te toca es la primera de la izquierda!

Quedamos tan sólo esa chica y yo en el estar, apoyando su cuerpo en el mío me hacía sentir sus tetas, y un momento después me dijo de ir a la habitación.

Entramos los dos, cerró la puerta y me preguntó:

-¿Es la primera vez que venís no? Nunca te había visto!

-Así es! Me invitó Carlos! En verdad no sabía de qué iban estas reuniones.

-Una vez al mes, y algunos meses dos, hacen estás reuniones y nos llaman.

-Perdón pero no sabía! Cuando Carlos me invitó, creí que era una cena de amigos!

-Se podría decir que es una cena de amigos, todos casados claro, salvo Cristian que tiene novia pero no viven juntos, y para la ocasión, contratan prostitutas, con esto quiero decirte, que estoy contratada para tener sexo con vos!

-Florencia, me parecés una chica hermosa, y tenés un hermoso cuerpo, pero espero que puedas entender, que no pensé que estas reuniones eran así, de haberlo sabido, quizás no hubiera venido! Por favor no creas que no me pareces atractiva, todo lo contrario…

-Te entiendo... No querés engañar a tu esposa!

-Digamos que ese no sería la razón, soy viudo hace dos años, la cuestión es qué no soy de los hombres que pagan por tener sexo con una mujer, pero por supuesto, voy a pagarte lo que corresponda, como si lo hubiéramos tenido!

-No, tranquilo, a mí no me tenés que pagar nada, ellos le pagan a una de nosotras, y luego lo repartimos! Así que si no querés que hagamos nada, igual voy a cobrar!

-Gracias por entenderlo! Y en ese caso podré pedirte un favor?

-Claro, ¿te la chupo solamente?

-No, no! lo que te pediría es que cuando salgamos de acá, les digas al resto que tuvimos sexo, en verdad no los conozco, salvo a Carlos, y no quisiera que piensen cosas raras!

-Quedate tranquilo! Yo les digo que cogimos!

-Te lo agradezco Florencia!

Estuvimos poco más de media hora hablando, me contó que se prostituía para pagar en la universidad, el último año de la carrera de economía, ya que trabajando tan sólo dos fines de semana, ganaba más que en cualquier trabajo de medio día, y en sus palabras, me recibo y dejo de ser puta.

Terminó resultando una chica muy simpática y agradable, y antes de salir de la habitación, cuando sentimos voces en los pasillos, se paró frente a mí y con una sonrisa me dijo:

-Permitime Claudio!

Me revolvió un poco los pelos y me desacomodó la camisa sacándola del pantalón y dejando un par de botones desprendidos.

-Así parece que hubo acción! No te dejo marcas de rush en los labios, porque viste que dicen que las putas no besan en la boca… aunque unos cuantos besos te hubiera dado…

-Gracias Florencia! Espero que vayan bien tus estudios y puedas recibirte!

-Gracias a vos! Y dejame decirte una cosa, vos no pegás con estos tipos, sos diferente…

-No, la verdad que no… primera y última vez que vengo a una reunión de estas…

-Si querés, te podría dar mi teléfono y si te pinta, podemos vernos sin toda esta gente…

Para no volver a rechazarla, le dije que sí, me dio su número que agendé en mi teléfono, aunque sabía que nunca la llamaría.

-Casi que te lo daría al beso… y que los otros se mueran de envidia a ninguno le doy besos…

Me reí de su comentario, mientras ella desprendió un par de botones de la camisa, se desprendió el corpiño y se lo quitó, dándome por un momento, una visión de sus hermosas tetas, se quitó la minifalda, dejándome ver el potente culo que tenía con esa tanguita tan pequeña que luego cubrió con la camisa, se sacó los tacos altos, saliendo descalza de la habitación.

En el estar estaban todos menos Nacho y la otra chica, que aparecieron unos diez minutos después.

Sentado junto a Florencia, me dijo al oído, para que solo yo escuchara, que ahora vendrían los intercambios de parejas, pero también al oído, le dije que yo ya me iba.

No me lo esperaba, y me dijo mientras me daba un sonoro beso en la mejilla:

-Gracias Claudio! Al menos por un rato no me sentí una puta!

-Trabajás como prostituta, pero sos una mujer, y por eso merecés mi respeto…

Una hermosa chica que me regaló una sonrisa que entendí sincera.

Eran las once y media de la noche y le dije a Carlos ya me tenía que ir, ya que al día siguiente, tenía que madrugar.

Me despedí de todos, y fue Carlos quién me acompañó hasta la puerta.

-Carlos por favor decime como se paga esto, a quien le doy el dinero.

-Tranquilo! Después Cristian nos dice cuánto es por cabeza y le transferimos!

-Dale! Cuando sepas avísame y te transfiero a vos o a quien me digas!

-Qué lástima no pudiste quedarte para la segunda ronda, pero bueno, voy a hacer el esfuerzo, y veré si me voy con dos chicas para la otra ronda!

-Que lo disfrutes Carlos! Y gracias por la invitación!

Salí de esa casa, me subí a la camioneta y volví para casa pensando que eran una banda de piratas.

Al día siguiente por la tarde, Carlos me envió un mensaje, en el que me decía lo que tenía que pagar por esa noche de juerga y los datos de la cuenta de Cristian.

Claramente ninguno tiene problemas de dinero, cena y prostitutas, cuarenta y cinco mil pesos, que transferí inmediatamente a esa cuenta, enviando a Carlos el comprobante. Decididamente, era la primera y última reunión de ese tipo a la asistiría.

*

Volví a la normalidad de mis días, al trabajo por las mañanas, y durante dos semanas, a estar en casa leyendo por las tardes.

Ignacio finalmente me llamó, y fue un pequeño trabajo que también hice solo, su distribuidora no era muy grande y le hice el plan de evacuación y el reacondicionamiento de los sistemas contra incendios.

No habías vuelto a hablar ni a cruzar mensajes con Marisa, y en parte lo agradecí, no tenía sentido para mí, tener una relación de amistad que sabía que no pasaría de allí, aunque ella lo quisiera, estando casada, nunca me metería en eso.

Aunque mentiría si dijera que no tenía ganas de verla o de saber de ella.

Continuará…

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