Embarazados 22
Tony siempre supo que su esposa era una puta, pero nunca imaginó que el placer de verla ser poseída por otro lo llevaría al límite. Esta vez, no hay excusas ni vergüenza: solo obediencia, humillación y el calor de un semen que no es el suyo manchando sus sueños.
El sábado llegó y después de dejar los críos con mis suegros al medio día fuimos a almorzar y descansar un rato, después de la experiencia anterior queríamos dormir una siestecita para aguantar lo que nos esperaba, habíamos quedado con el a las 7 de la tarde, para tomar unas copas cerca del estudio. Había varios sitios donde hacerlo tranquilamente; nos levantamos sobre las 6 y nos duchamos cuando llegamos él estaba esperándonos, pedimos las bebida y charlamos amistosamente como amigos que salen de huelga, estábamos a gusto, había muy buen rollo entre los tres, nos tomamos un segundo cubata y nos marchamos para el estudio.
Al entrar reconoció el sillón tántrico echo en el taller, empezaron a besarse nada más cerrar la puerta, desnudándose mutuamente, fuimos al baño a lavarnos me desnudé y cuando quise quitarme los boxes para lavarme me dijo que no lo hiciera.
-¡No Tony, hoy no hace falta que te quite los boxes!-
-¿Pero, pero ¿por qué..?-
-¡Porque aquí el macho alfa soy yo y si digo que te quedas en boxes, obedeces y punto ¿vale cornudo?- Juan empezaba el juego fuerte, mi corazón se aceleró.
-Vale entendido, no volveré a discutir una orden tuya.- Le dije siguiendo aquel excitante juego.
-¡Vale mi señor, que no se te olvide!-
-Vale mi señor.- esto prometía emociones fuertes.
-¡Otra cosa! ¡qué no te vea yo llevarte las manos al paquete para masturbarte o te amarro las manos atrás!-
-Tranquilo mi señor no lo haré.-
-Te dije que te daría lo que necesitas.-
Ese juego de humillación me había puesto malo, mi polla marcaba un bulto que era espectacular, en mis boxes
-Ya sabes cariño, obedece a tu corneador para que se folle a tu mujer como se merece.- dijo mi mujer siguiendo su juego.
Salimos del baño situándose de pie desnudos los dos, Juan cogió un cojín poniéndolo a sus pies me mandó arrodillarme, agarró su polla y me la restregó en mi cara golpeándola.
-¡Chúpamela cornudo!-
La cogí y empecé a mamarle la polla, viendo en primera fila como Juan magreaba a mí mujer mientras se besaban bajó una de sus manos abriendo sus piernas para que viera su coñito mientras mamaba.
-¿Quién es tu macho?- le preguntó.
-¡Tú eres mi macho!-
Empezó a masturbarla metiendo y sacando dos dedos, no podía creerlo, ese chico pese a su edad sabía como tocar un coñito para provocar un squirting en Carmen, la cual empezó a mover las caderas.
-¿Dime que eres? Puta.-
-Soy una puta.-
-¿La puta de quién?-
-¡Tuya, soy tu puta!-
Yo seguía mamando mientras veía y escuchaba como se le encharcaba el coño a mi mujer.
-Dime ¿quién soy yo?-
-¡Mi macho, eres mi macho!-
-¿Y ese que está de rodilla mamando?-
-Mi marido.-
-¡Si tu eres una puta! ¿Qué es él?-
-El es mi cornudo.-
La situación era muy humillante pero me tenía revolucionado, mi corazón latía a mil y mi polla palpitaba dentro de mis boxes. A los pocos minutos mi mujer empezaba a sentir su primer orgasmo húmedo.
-Me corrooo, me meooo, sigue, sigue.-
Sus dedos chapoteaban en su coño.
-¡Córrete encima del cornudo de tu marido, puta.-
-Asíii, me meooooo, me corrooooo.
Su coño se aproximó a mí cara y empezó a mearse encima de mi.
-¡Así putita! Demuéstrale al cornudo de tu marido como te corres con un macho de verdad.-
Carmen se puso a temblar como siempre que le hacen un squirting, me mojó entero desde los pelos hasta las piernas.
-Descansa en la cama calientapollas, que me voy a ocupar del cornudo.-
Agarró mi pelo y empezó a follarme la boca, provocándome en algunos momentos alguna que otra arcada, de vez en cuando la sacaba y me daba con ella en la cara.
-¡Cierra los ojos cornudo!-
Cerré los ojos, sacando la polla de mi boca empezó a correrse, quería que me llenara la boca saborear su semen, pero me la cerró con su mano desde la barbilla.
-Me corroooo ¡toma leche cornudo, toma leche de macho!-
Me lefó la cara, el pelo, el cuello, el pecho, para pasarme finalmente el glande por mis labios.
-¡Límpiamela!
Con los ojos cerrados aún, escuche como mi mujer disparaba la cámara de mi móvil un par de veces.
Me limpió los ojos y me acompañó a la ducha, venga una duchita rápida pero sin tocarte la polla, me dejó solo un momento para traerme unos boxes limpios, cuando llegó me estaba tocando la polla, mi instinto básico así me lo pedía.
-A ver cornudo, todavía no tienes claro quién soy, no?-
-Si mi señor eres el macho de mi mujer.-
-Pues parece que no te ha quedado claro.-
-Lo siento mi señor no volveré a tocarme.-
Salí de la ducha, después de secarme y ponerme los boxes me pidió que pusiera las manos atrás, atándome las muñecas con una brida de plástico, me llevó al filo de la cama donde puso el cojín en el suelo y me arrodilló.
-¿Pero que haces porqué lo traes así?-
-Es un cornudo desobediente y tiene que aprender quien es el macho alfa aquí.-
Juan se tumbó junto a ella y empezó a chupetearla.
-Pero que rica estas jefa.-
-Cómeme hazme disfrutar, hazme sentir tu puta.-
Juan se llevó un rato comiéndosela hasta que la tuvo dura, poniéndola en la postura del misionero empezó a follarla, yo no podía hacer nada más que observarlos, mi polla estaba a mil, quería correrme, soltar toda la leche, descargar encima de ellos, pero no podía. Juan penetró su coñito chorreante clavando su polla hasta los huevos, puso sus manos bajo su culo para levantar las caderas para una penetración profunda, la volvía a sacar y otra vez la empujaba dentro a tope, en cada embestida, Carmen, emitía un bufido placentero, ella levantó sus piernas ayudada por sus brazos para que la penetración fuera más profunda, mi mujer estaba poseída por el placer, balbuceaba y lloraba de placer.
-¿Quién es tu macho?-
-¡Tú eres mi macho!-
-¿Dime que eres?-
-Soy una puta, soy tu puta.-
Yo seguía de rodilla en primera fila viendo como mi mujer disfrutaba de un buen pollazo.
-¿Dime quien soy?-
-Mi macho, eres mi macho.-
-¿Y ese picha corta que está de rodillas ¿Quién es?-
-¡Mi cornudo!-
Tanta humillación estaba provocando en mí una excitación bárbara, que hacía que tuviera una erección dolorosa, estaba en un punto que creía que me correría encima sin tocarme, solo con el palpitar de mi endurecida polla.
Él la colocó de lado arrodillándose entre sus piernas se la metió entera follándola duro, ella movía las caderas buscando su placer.
-¡Así, así, me voy a correr, métela toda, dame duro!-
-¿Dime quien soy?-
-Ni macho, eres mi macho, dámela toda, me corrooo.- respondía una Carmen tartamudeante.
-¿Y ese que está de rodillas?-
-¡Mi cornudo siiii me corroooo duro dame duroooooo siiiiiiiii!-
Ella se corrió de nuevo, él sabía que yo estaba como una moto.
-¿Te gusta cómo me follo a la puta de tu mujer cornudo?-
-Síiii me encanta mi señor.-
Mi mujer se apiadó de mi, al ver que mi cara estaba ya desencajada, estaba deseando soltarlo todo, correrme como una mala bestia, con lo que empezó a acariciarlo.
-Eres mi macho lo sabes, haré lo que me pidas ¿No cree mi macho, que sería bueno que mi cornudo me folle un ratito para tenerlo contento? Tú te has corrido y yo dos veces pero el todavía no.
-¿De verdad quieres que te folle el cornudo de tu marido?-
-Sí, solo por deslecharlo.-
-¡Tu marido es muy poco hombre para ti, mira!-
Se levantó de la cama, mi mujer se quedó mirando sentada, tenía la polla a mil, Juan me ayudó a levantarme bajándome los boxes, mi polla iba a reventar parecía tener un resorte, él se situó detrás mía poniendo su verga entre mis nalgas.
-¡No me vaya a follar mi señor!-
-Puedes estar tranquilo no soy tan marica como tú.-
Alargó su mano cogiéndome la polla, movió su polla a lo largo de mi culo como si me estuviera follando, podía sentir como su glande se abría paso entre mis huevos, me empezó a pajear, el roce de su polla en mi entrepierna, el calentón que tenía con la situación vivida, la vejación a la que estaba siendo sometido, el ninguneo sexual, la humillación recibida de un verdadero macho alfa, su mano acariciando mi polla, nada más sentir un bocadito que me dio en mi cuello, eyaculé como un adolescente viendo su primera peli porno.
-Siiiii me corrooo, me corrooo.-
-Aquí en mis tetas.-
-En el suelo, tu semen no vale para nada, cornudo.-
Comencé a eyacular sobre el suelo, en unos segundos, había eyaculado una gran cantidad de semen, me temblaron las piernas de placer, dejándome caer de rodillas nuevamente en el cojín.
-Ves preciosa, tu marido es muy poco hombre para ti, es un eyaculador precoz y marica.-
Me había humillado muchísimo ese comentario, pero me hacía sentir placer, placer por ser humillado por otro macho, igual que el día que mi padre me dejó follar el culo de mi mujer y acabé rápido, sintiéndome humillado. Juan soltó las bridas desatándome.
-¡Sigue ahí de rodillas cornudo, sin tocarte, como yo te vea te ataré de nuevo y taparé tus ojos!-
-Sí, mi señor, no me tocaré.-
-Dime cornudo ¿quien soy?-
-Mi señor-
-¿Y que más?-
-El macho de mi mujer, mi señor.-
-¿Y tú que eres?-
-Un cornudo mi señor.-
-¿Y quien es esa diosa que está en la cama?-
-Mi mujer, tu puta mi señor.-
Mi mujer me miró para saber si estaba a gusto y disfrutando con el juego, me mordí el labio, sin hablar moví mis labios.
-Te quiero mi amor.-
Carmen lo entendió perfectamente, pues su contestación fue guiñarme el ojo.
Juan se tumbó en la cama ya con mi mujer recuperada de su orgasmo.
-¡Fóllame putita!-
Carmen se subió encima clavándose hasta los huevos empezó a mover las caderas.
-Ufff que buena polla, me encanta.-
-¿Te gusta la polla de tu macho?-
-¡Siii me llena el coño, la siento muy dentro, me encanta!-
Juan la agarró por la cintura para pegar su pecho al de él, levantó sus rodillas y empezó a follarla, mi mujer gemía de placer, pedía más y más polla. Él bajó las piernas y ella se dio la vuelta mirando hacia mí, dándole la espalda a él, se puso en cuclillas, vi como su polla desaparecía en el coñito de mi mujer, tenía un primer plano de mi mujer botando encima de su falo, podía oír su coño encharcado mientras observaba el brillo causado por los fluidos de mi mujer en la polla de Juan.
-¡Toma polla, golfa!-
-Ummm me encanta.-
Él aguantó el tirón de la follada que Carmen le estaba dando, en un rato mi mujer estaba corriéndose de nuevo.
-Me corrooo.-
-Así zorra córrete para tu macho.-
-Siii, soy una zorraaaa.-
-¿De quién?-
-Tuya, me corrooo, soy tu zorra, tu putaaaa, tu golfaaaa, siiii aaggghh.-
Carmen se corrió y en un par de embestidas más Juan lo hacía muy dentro de su coño.
-¡Síiii córrete, siento tu semen, me estás llenando el coñoooo, o asíiii que rico!-
-¡Toma puta! Esa es la única leche que vas a tener esta noche, la de tu macho.-
-¡Siiiii, quiero massss!-
Juan, sacó su polla chorreante del coño de mi mujer.
-¡Límpia mi polla con tu lengua cornudo y después a tu mujer!-
Así lo hice limpié su polla con mi lengua, el chico cogía mi cabeza y la apretaba contra su polla para metérmela lo más dentro posible de mi boca.
-Límpiale el coño a tú mujer, que no vales ni para limpiar una polla, cornudo.-
Su manera de humillarme me tenía otra vez malo, mi polla estaba a mil, palpitaba mientras saboreaba todo el semen que rebosaba por su coño, hasta dejarlo limpio, el sabor a sexo de los fluidos que salían de su vagina era un manjar de dioses.
Juan se tumbó en la cama junto a ella para descansar un rato, yo volví a arrodillarme de nuevo a su orden, se acariciaban besándose, podía escuchar sus lenguas intercambiando fluidos.
-¡Ven cornudo, pon la polla de tu amo dura para follarme a esta puta!-
Sus palabras nos humillaban pero nos ponían a mil, a mí me gustaba ese juego, a ella le daba un plus de motivación, estaba totalmente entregada al placer.
-¿Te gusta mi polla cornudo?-
-Sí, mi amo, me encanta, tienes una polla increíble.-
Jugué con mi lengua en su pollón hasta ponérsela a tope. Esta vez volvió a la carga en el sillón tántrico, me situé de rodilla junto a él, Juan sabía utilizar el sillón perfectamente, sacó mucho provecho de algunas de las posturas que permite el sillón, sacando de mi mujer tres orgasmos más, tenía claro que después del segundo polvo para él, su aguante era espectacular, yo seguía de rodilla con una erección dolorosa bajo los boxes, en todo momento nos hablaba para recordarnos quien éramos cada uno, nos tenía cardíacos a los dos, a mi vejado, ninguneado, humillado, pero me gustaba sentir que el macho que estaba haciendo disfrutar a tope a mi mujer me tenía sometido, entregado a él.
Se fueron a la ducha a refrescarse un poco, esto no acababa allí en el sillón, los acompañé al baño tenía prohibido tocarme así que me pidió que me sentara en el inodoro, tras ducharse mutuamente con sus manos, terminaron y se fueron a la cama, nuevamente me arrodillé. Juan, seguía humillándome con sus palabras y a Carmen la tenía cada vez más caliente, la volvió a follar llevándola nuevamente a otro orgasmo.
-¿Quién es tu macho?-
-¡Tú eres mi macho!-
-¿Y tú qué eres?-
-¡Tu puta, soy tu puta!-
Mi situación era límite estaba desesperado con la polla palpitando en mis boxes con una erección dolorosa, él se levantó colocándola de rodillas se puso tras ella. Yo continuaba arrodillado en el suelo, cuando me dijo que lo hiciera encima de la cama.
-Coge mi polla cornudo y apúntala en su coño.-
El abrió sus nalgas, agarré su polla dura como una piedra para apuntarla en su vagina, aguanté ese imponente falo mientras veía como su glande se iba abriendo paso en su coño, mi mujer disfrutaba pidiéndosela entera, pero él seguía metiendo su rabo lentamente cuando llegó a la mitad la tuve que soltar.
-Ahora abre sus nalgas para mí, cornudo.-
-Sí, mí amo.-
Era espectacular ver como entraba y salía esa poderosa polla en el coñito de mi mujer, poco a poco hasta que la introdujo entera, para empezar a darle duro, mi mujer empezó a pedirle más, la tenía sometida al placer, entregada y a mí a 1500 revoluciones, escuchaba a mi mujer bufar de placer.
-siii dame más, me gusta tu polla, parteme, siii.-
-¿Te gusta guarra?-
-Siii me encanta tu polla, dame duro.- -¿Quién es tu macho?-
-¡Tú eres mi macho!-
Empezó a embestirla duro, mis huevos estaban a tope de leche, mi erección era ya bestial.
-¡Me corrooo, me corrooooo, me partes siiii.-
Se dejó caer hacia adelante arrastrándolo hacia ella. Yo estaba incrédulo, no me podía creer que hubiera disfrutado tanto, sin saber, cómo me había corrido, sin tocarme, manchando mis boxes de semen, con mi polla palpitando dentro.
-¡Mira putita, tu marido se ha corrido sin tocarse!-
Fue una situación tan humillante y tan excitante la vez que no aguanté más, me marché al baño para cambiarme, me puse unos boxes nuevos. Él seguía encima moviéndose lentamente dentro de su coñito, me volví a arrodillar, calmado por la eyaculación, preguntándome el cómo y porqué me había pasado eso, en mi vida había sentido tal nivel de excitación, él la folló en varias posturas, muy duro, durísimo, logrando que se corriera de nuevo, tras lo cual me dijo que me tumbara boca arriba en la cama, le dijo a mi mujer, que se subiera encima de mí. Juan me pidió que abriera sus nalgas nuevamente, pude sentir el calor de su coño en mi polla separada por la tela de los boxes, él introdujo su polla.
-Puedes besarla si quieres cornudo.-
Besé a mí mujer, lamí sus labios y su lengua con desesperación, el placer que recibía la hizo dejar de besarme, para poner su cara junto a la mía, sus labios en mi oído.
-Ufff cariño que bien me está follando.-
-Qué guarra eres.-
-Me encanta ser tan guarra, cornudo. nuestra conversación empezó a ponernos burros, cuando Juan entró de nuevo en el juego.
-¿Te gusta como follo a mí puta, cornudo?-
-¡Sí mi amo, me encanta!-
Juan sacó su polla del coñito de Carmen, provocando en ella una queja.
-¡Pues pídeme que la folle!-
-¡Pídeselo cornudo, pídele que me reviente el coño!-
-Por favor amo, fóllate a mi mujer, reviéntale el coño.-
-¡Ahora dime cornudo! ¿Quién es el macho de tu mujer?-
-¡Tú mi amo, tú eres su macho!-
-¡Ahora Puta, dile al cornudo quién es tu macho!-
-¡Tú eres mi macho, cornudo. Juan es mi macho!-
Mi polla estaba tope nuevamente en los boxes, su coñito lo había mojado, sentía su humedad y la polla de Juan follándola, restregándose en mí como si me masturbara, el seguía dándole, aceleró sus embestidas.
-Aggghhh Tony cariño me está partiendo el coñito.-
-¡Pero te gusta golfa!-
-Asíiii me voy a correr otra vez, pídele que me de duro cornudo.-
-Fóllala duro mi amo, como se merece esta puta.-
Él empezó a darle duro, violento, por el movimiento que sentía en mi polla y su humedad me di cuenta que se iban a correr.
-Toma guarra, toma putona.-
-Siii lo soy muy guarra y muy putaaaa, me corrooo.-
-¡Córrete reina mía, córrete!
-Te quiero Tony.-
Sentí que me mojaba la polla con los flujos calientes de su coño.
-¡Toma leche, puta, zorra, calientapollas, guarra, aghhhh!-
Juan volvió a correr, con embestidas profundas, muy dentro de ella.
-Ya he terminado, si queréis follar lo podéis hacer.- Dijo Juan aún jadeante.
-Pon tu coño en mi boca quiero saborearlo.- Le pedí.
Carmen se puso de rodillas sobre mi cabeza dejando su coño chorreante en mi boca, sentí como ella me bajaba los boxes, mi polla volvió a salir como un resorte él la cogió meneándomela, empezó a chupármela, pasaba su lengua por el glande metiéndolo en su boca, Mientras mi mujer soltaba en mi boca todo el semen mezclado con sus fluidos, de nuevo saboree ese manjar de dioses, el fruto del placer entre una diosa del sexo y el mejor macho que la había follado hasta ahora.
-Me corrooo, me corrooo, siiiiiii –
Ella cerró sus labios alrededor de mi glande, descargué en su boca, tragándose todo el semen que habia acumulado con mi sobreexcitación.
Acabamos los tres en la cama tirados Juan estaba en el centro, puso sus brazos en cruz con la cabeza de Carmen apoyada en un brazo y la mía en el otro, me besó en la frente.
-Bueno jefe ¿lo has pasado bien o no?-
-Si, Juan, he disfrutado mucho con la humillación que me has dado.-
-Te dije que te daría lo que necesitabas, espero que hayas disfrutado.-
-A tope, Juan, lo he disfrutado a tope.-
Besándome en la frente giró la cabeza hacia mí mujer.
-Y tú jefa, ¿has disfrutado?-
-Siii Juan, me lo he pasado en grande, no me has dejado ni respirar, pero me has dejado bien follada.- También la besó pero en los labios.
Nos duchamos juntos, Juan se marchó a la cinco y media dejándonos satisfechos. Mi mujer y yo hablamos sobre lo vivido con el chico, Carmen y yo cambiamos impresiones, mi mujer podía tener a su disposición a un buen macho, un chico que era capaz de sacar lo mejor de ella. Decidimos seguir disfrutando de lo que nos daba, ella entendió que lo ocurrido con mis eyaculaciones fueron productos de la excitación. Ambos teníamos claro que habíamos encontrado la horma de nuestros zapatos, a Carmen la satisfacía totalmente, habíamos encontrado un gran macho alfa, igual que lo es mi padre, un macho que hizo que con sus humillaciones que me corriera sin tocarme. Hablaría con él para ofrecerle ser nuestro corneador fijo. Con Juan tendíamos todas nuestras necesidades cubiertas, no tendría que buscar mas corneadores, ni en páginas de contactos ni en locales liberales. Juan era el Ideal, no nos cabía duda de ellos.
-Cariño sabes que te quiero, hemos disfrutado de una buena noche de sexo.-
-Así es, otro día que has perdido la cuenta de las veces que te has corrido, guapa.-
-Ha sido nuevamente brutal, pero la noche no sería completa si no te doy lo que nunca tendrá el.-
-¿Ah sí? ¿dime que me vas a dar?-
Acariciándome los testículos, pasó su lengua por el lóbulo de mi oreja con voz melosa.
-Mi culito, he sido muy mala consintiendo que te humillara, me merezco un severo castigo.-
Así fue estuve algo más de una hora castigando su culito.
-¿De quién es este culito zorra?-
-Tuyo mi amor, dame duro.-
-¿Y de quien más?-
-De nadie más, sólo tuyo.-
Mis penetraciones eran profundas y muy duras, se corrió dos veces más, antes de que yo me dejara caer sobre ella, corriéndome mientras la insultaba.
-Puta. Guarra. Zorra.-
Y no recuerdo qué otras lindezas más pudieron salir de mi boca, acabamos la noche exhaustos.
Después de aquello solo quedaba por ver la actitud del chico en nuestra relación personal y laboral, para mi tranquilidad tanto en la entrada como en el desayuno Juan se seguía comportando como siempre.
Continúa en
- Relato #222290— title-regex: contiguous parts (21 -> 22)
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