Xtories

Embarazados 21

La oficina es solo el escenario; la verdadera dinámica se juega en la cama. Cuando el jefe y su esposa invitan al nuevo chico a la habitación, saben que esa noche nada volverá a ser igual, y que el secreto de sus lujuria podría convertirse en su rutina.

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Se tumbó junto a ella dejándola descansar un rato, yo estaba desnudo masturbándome cuando me llamó a la cama.

-Ven jefe, chúpamela mientras la jefa se repone.-

Cogí su polla para masturbarlo, el agarró mi cabeza llevándola a su falo, abrí la boca y empecé a chupársela, rica, dura, venosa, empezó a mover sus caderas como si follara mi boca, mi mujer agarró mi polla para masturbarla, ella tardó poco en incorporarse mezclando su lengua con la mía, la dejé lamiendo el glande para bajar a lamer sus huevos gordos, tenían un sabor intenso, tan excitante que hizo que, junto a la paja que Carmen me hacía, me corriera sobre ella. Entre los dos le dimos un mamazo que no olvidaremos, empezó a correrse como una fuente, manchando las caras y las bocas de los dos, limpiamos todo lo que soltó por esa polla maravillosa, ella limpió con su lengua la lefada que le había echado a Juan en su pecho, nos besó en la frente, tumbándose entre los dos.

-Bueno jefa, tanto chupar me ha entrado hambre, ¿qué os parece si nos duchamos y salimos a cenar? Invito yo.-

-Por lo menos a esto, deja que te invitemos nosotros ¿No?-

-Todavía no hemos terminado por lo tanto aún sois mis invitados.

La noche prometía ser larga, eran algo mas de las 10 de la noche cuando salimos a cenar, cerca del hotel en un bar de Triana, donde tomamos unas tapas, volvimos a la habitación y descorrimos las cortinas, la imagen de la ciudad era espectacular, decidimos dejarlas así, era imposible que alguien nos viera a esa altura.

-Cariño parece que Juan, quiere ponerte mirando a la Giralda, en vez de a Cuenca.-

Los tres reímos, ella se retiró al aseo para cambiarse, apareció al rato, estábamos desnudos sobre la cama, cuando salió nos incorporamos, estaba espectacular, el corpiño realzaba su figura, el tanga tapaba lo justo marcando en su pubis un triángulo perfecto, sus medias hasta más de la mitad de sus muslos terminadas en encajes pinzadas con el liguero de encaje negro y unos tacones altos hacían de ella una mujer imponente.

-¡Joder jefe, que suerte tienes de tener una mujer así todos los días en tu cama!-

-Pues aprovecha que hoy será tuya.-

Él se puso de pie, acercándose a ella acarició su cara, Carmen girándose se marchó en sentido contrario, si por delante estaba imponente no era menos lo que vimos detrás, una figura perfectamente definida, los tacones realzaban sus gemelos estilizando sus piernas y acentuaba la redondez de su bonito culo, el chico resopló mordiéndose los labios.

-¡Qué buena estas jefa!-

Volviendo sobre sus pasos llegó hasta él, tenían la misma altura, se besaban mientras el chico magreaba a Carmen, ella hacía lo mismo arrimando su polla entre sus muslos mientras agarraba su culo, Carmen besó su cuello, bajando hasta su pecho hasta llegar a su ombligo, alcancé una almohada para ponérsela delante de ella, arrodillándose empezó a chupársela mientras lo miraba a los ojos, la polla del chico estaba a tope, ella chupaba la barra desde la base hasta el glande pasando su lengua por las marcadas venas gordas, el chico me llamó para que me situara junto a él, agarró la cabeza de Carmen llevándola a mí polla, Con la imagen de mi mujer de rodilla mirándonos mientras nos comía la polla, vestida de esa manera, era inevitable que terminásemos corriéndonos encima de ella, lefándole la cara, cuello, boca, pecho, llegando a manchar hasta su corpiño.

Carmen se marchó sonriente a la ducha, relamiéndose volvió a la habitación donde yo masturbaba lentamente a Juan, llegó solo con las medias y el liguero puesto, tumbándose junto a nosotros, Juan empezó a acariciarla, a besarla, bajó por su barriga chupando hasta llegar a su entrepierna para terminar dándole lengua a su clítoris, mientras yo la besaba, mordía su cuello, magreaba sus pechos, mordía sus pezones, su calentura era tan bárbara que empezó a correrse en la boca de Juan, al que sujetó la cabeza pegándola a su coño.

-Asíiii niñato, nunca te has comido un coño como el mío, chupa si, si, me corrooo me corroooo.

Arqueó su espalda dejándose caer sobre la cama. Carmen agarró nuestras pollas una en cada mano, para masturbarnos mientras besaba al chico.

-Tony ¡Cómele la polla a Juan, mientras me recupero!-

Juan se quedó tumbado, situándome entre sus piernas empecé a lamer su polla.

-¡Ummm que buena polla tienes tío!-

Carmen nos hizo unas fotos mientras se tocaba el coño, había comido algún que otro rabo pero nunca como ese, por su dureza, consistencia, largo, grueso, tremendamente venosa y con un glande grandioso, hacían de esa pieza sin duda la mejor. Unos minutos después mi mujer me arrojó un sobre de preservativo, lo abrí colocándoselo. Carmen se subió encima restregándose ese falo imponente a lo largo de su vagina.

-Tony, agarra su polla y apúntala en mi coño, cariño.

Agarré la polla de Juan apuntándola a la entrada de su vagina, para que ella se la fuera clavando, el chico empezó a moverse mientras ella movía sus caderas, me puse de pie junto al chico para dejar mi polla a la altura de Carmen quién se inclinó levemente hacia adelante para chupármela, fue una pasada sentir el jadeo de mi mujer en mi glande.

-Me corrooo, ufffgf me corroooo.-

Carmen cerró los labios alrededor de mi glande para tragar todo el grumo que salía de mi polla. Ella se puso en cuclillas encima de él, pensé que el chico no lo aguantaría, me equivoqué Juan seguía moviendo las caderas embistiéndola cada vez que bajaba.

-¡Que ricooo, así, siii, párteme!-

-¡Toma polla jefa! ¡¿Te gusta zorra?-

-Siii vas hacer que me corra niñato, me corrooo, me corrooo.-

Carmen se meó de placer encima del chico dejándose caer sobre la cama, Juan se lanzó sobre su coño para lamerlo y saborearlo recién corrido. Él tenía aguante, se había corrido dos veces, tras lo cual tardaría nuevamente en hacerlo, supe que nos daría mucho juego aquella noche, la folló boca arriba piernas en alto apoyadas en sus hombros buscando la máxima penetración, con movimientos acompasados sacaba la mitad de su polla para volverla a clavar hasta los huevos, de lado con una pierna en alto estando el de rodillas lo que permitía a ella mover sus caderas buscando su placer, a 4 patas en el filo de la cama con su espalda arqueada, tocaba los huevos de Juan el cual bufaba, mi mujer lloraba de placer, gritaba cada vez que su polla tocaba fondo, ella se corrió dos veces más, antes de que la pusiera de pie apoyando las manos en el taquillón mirando para la Giralda la folló duro, sacaba la polla hasta la cabeza del glande, volviéndola a clavar hasta los huevos, ella no tenía escapatoria nada que amortiguara las duras embestidas que le daba Juan, y empezó a sentir su quinto orgasmo.

-¡Toma polla jefa! ¿no querías mi polla zorra?-

-Siii, asi niñato, párteme el coño.-

-¡Toma puta, toma polla! ¡Seguro que nadie te ha follado como yo! ni el pelele de tu marido ¡Toma puta!-

-¡Síiiiii dámela toda! ¡Asiiii soy una putaaaa! ¡Soy tu putaaaa! me corrooo otra vez, asíiii me corroooo, me meoooooo oh siiii.-

Juan siguió unas cuantas embestidas antes de que la sacara para correrse en su espalda, fue una estampa preciosa,de las mejores fotos que le he sacado a mí mujer follando.

Nos metimos los tres en la bañera donde jugamos con nuestros cuerpos con el agua acariciando a ella o nosotros a él, fue un juego muy morboso que acabó de nuevo con los tres en la cama, hicieron un 69 el abajo, me pidió que follara a mí mujer así a 4 patas, me puse tras ella, el agarró mi polla masturbándome hasta ponérmela dura, apuntó al coño y empecé a follarla, podía sentir como el chico pasaba la lengua a lo largo de mi polla cuando salía de su coño, de vez en cuando la sacaba, no sin la queja de Carmen que la quería dentro, para que Juan saboreara los flujos de su coño.

Entre las embestidas que le estaba dando y la lengua de Juan, llevamos a Carmen a un nuevo orgasmo.

-Me estáis matando de placer, dame más, dame duro, así no pares siii.-

Le di un par de embestidas más corriéndome de nuevo en su arqueada espalda. Descansamos un ratito acariciándonos sobre la cama, ahora le tocaba a Juan follarla otra vez, así que le puse el preservativo.

-Ya está bien cabrones esta noche me vais a reventar.-

-Eso te pasa por ser una calientapollas jefa.-

Esas palabras actuaron como un resorte en ella, subió sus revoluciones de 0 a 1000 en 0,1.

-¿A ver qué haces ahora niñato? ¡Termina de partirme el coño ya!-

Juan se la volvió a follar en varias posturas, ella encima donde cabalgó un buen rato, bailando con sus caderas a su ritmo, bocabajo poniéndole un cojín bajo su pubis realzando su culito, Carmen continuaba llorando de placer, me encargué de abrir sus nalgas para que tuviéramos una visión perfecta de su hermosa polla taladrando el coñito de mi mujer, Juan me tenía a mil, me hacía sentir muy cornudo, sus palabras humillantes, el hecho de abrirla para su disfrute, en esta postura se volvió a correr. También la folló de lado hasta ponerla bocarriba, ella levantaba sus piernas mientras la follaba, me puse sobre la cama para sujetarle las piernas ella liberó sus manos para llevarlas a la espalda de Juan, atrayéndolo hacia ella, el empezó a darle duro, su polla entraba y salía de su coño a una velocidad endiablada.

-Así niñato no pares, me partes, no pares.-

-¡Toma guarra! ¿No querías mi polla, putona?-

-Siiiii dámela toda, ¡párteme el coño! así así affgfff, me corroo, me corrooooo otra vez siiiiiiii!-

El continuó unos segundos más hasta que salió de ella quitándose el condón apuntó a su boca, me situé junto a ella para recibir juntos la última descarga.

-Me corrooo, puta, toma leche, toma golfa, toma cornudo, toma leche.-

Nos llenó la boca a los dos con su espléndida corrida, dejando su polla en mis labios.

-Así cornudo, limpia la polla del mejor macho que se ha follado a esta guarra.-

No pude evitarlo, mi polla se activó en milésimas de segundos, en dos sacudidas estaba eyaculando, sus palabras humillantes me habían provocado un éxtasis fuera de lo común, acabé en las tetas de Carmen.

Fue una noche espectacular perdí la cuenta de las veces que Carmen se corrió, pero lo qué si tenía claro que el chico la había follado mejor que nadie, nos había dado mucho juego a los dos, a pesar de su juventud, el chico era un buen follador, digno heredero de mi padre.

Salimos del hotel sobre las 5:15 de la noche, camino al estudio todo eran suspiros.

-Parece que el chico te ha dao un buen repaso ¿no? Rubia.-

-Tengo el coño dolorido, creí que me comería a Juan con patatas y el muy cabrón me ha comido a mi.-

-Eso te pasa por vacilona, vas de sobradita y has encontrao otro más que te ha puesto las pilas, como te las puso mi padre, Jawara o te las pongo yo.-

-Mira muchacho aquí hay mucha yegua para montar, yo puedo con tu padre con el chico y contigo juntos.-

-Vale vacilona cuando lleguemos al estudio, te voy a encular hasta que me pidas que pare.-

Su orgullo le pudo, aunque estaba cansada quería demostrarme que no se arrugaría, nada más llegamos se preparó para que la follara, se tumbó en la cama.

-¿Qué haces no te quiero en la cama?-

-Ven aquí a mi ladito, cariño.-

-¡No, te quiero aquí!-

Dije tocando el sillón tántrico, sabía que si se quedaba en la cama no se movería, sería como follarme a una muerta.

La puse de pie sobre la parte alta del sillón dándome la espalda, abrí sus piernas y apunté mi polla en su culo que fue entrando lentamente, no sin que ella se quejara, tenía su coño dolorido y yo le iba a dar castigo en su culo, cambiando de posturas sobre el sillón conseguí sacarle un par de orgasmos.

-¡Para ya Tony, córrete ya por favor!-

-¿Qué te pasa vacilona?-

-Tienes razón, estoy reventada.-

-¿Entonces reconoces que somos muchos machos para ti?-

-Reconozco que me habéis superado esta noche.-

No quise castigarla más, me lavé la polla y nos fuimos a la cama donde le pedí que me la chupara, recordando lo ocurrido aquella noche, me corrí en pocos minutos en su boca y cara, Carmen cayó derrotada en la cama, sobre las 7 de la mañana.

A las 10 sonó el despertador para recoger a los peques, me desperté antes que ella, estaba preciosa saqué el móvil para hacerle una foto, su cara tenia todavía restos de la lefada de hacia unas horas y su aliento olía a mi líquido seminal, le di mil besos para despertarla, pasé una de las rosas por su cara acariciándola con sus pétalos, la acerqué a su nariz La cual aspiró su olor con los ojos todavía pegados.

-¡Qué bien hueles jefa!-

-Jajajaja ¿todavía quieres más?-

-¡Noooo, déjame descansar!-

La besé dejándola en la cama y tras vestirme tomé un café con unas magdalenas en el estudio. Cuándo recogí a Esperanza y Álvaro, Ana, me preguntó por Carmen, esperaba verla, le dije que no se encontraba bien y la había dejado durmiendo pues había pasado una mala noche, me llevé a los niños a disfrutar de una mañana a tope, querían actividad así que les di caña, sobre la 01:30 de la tarde sonó el teléfono.

-Buenos días, bella durmiente.-

-Buenos días guapo, me acabo de despertar.- me dijo con voz aguardentosa.

-Arréglate cariño, que en algo más de media hora voy por ti para almorzar.-

Almorzamos en una venta que tenía una zona recreativa donde los críos pudieron continuar con su particular fiesta, estaba reventado, mientras esperábamos mesas ambos pedimos una famosa bebida energética, almorzando tomamos refrescos con cafeína, de postre café.

Nos volvimos para el pueblo, llegamos a un parque cercano a casa, Esperanza y Álvaro eran pura energía, no se cansaban. Aunque estaba cansada, mi mujer disfrutaba con los peques, corría con ellos, se tiraba al césped y ellos encima, estaba convencido de que no habría otra mujer en este mundo que llenara mi vida como lo hacía Carmen, me miró con ellos encima, aunque no lo oí pude leer en sus labios “te quiero” para después lanzarme un beso, me llamó con la mano me acerqué tumbándome junto a ellos, se subieron encima de mí besándome por toda la cabeza, haciéndome cosquillas.

-Vale, vale, me rindo.-

-¿De verdad te rindes?-

-siii, ¡para ya de hacerme cosquillas!-

-Ole, ole, papa se ha rendío-

-Sí ¿qué queréis que haga? ¿Cuál es mi castigo?-

-Chuches, chuches, queremos chuches.-

En una tienda cercana, volví a pedir un par de bebidas energética, con una bolsita de chuches para cada uno.

-Te quiero amor, que haría yo sin ti, que bien me conoces.-

Me dijo Carmen besándome, terminamos el día felices, pero hechos unas piltrafas. La semana siguiente pasó con normalidad, en el trabajo Juan seguía cumpliendo como el primer día, nos saludábamos por la mañana e íbamos a desayunar sin un comentario sobre lo que pasó aquella noche, era una situación rara, la verdad, nadie que nos viera podía pensar que unos días atrás aquel chico se había follado a mi mujer.

Con mi mujer hablé sobre el tema, el chico era un buen follador que dejó satisfechos a los dos, a ella la había follado dejándola satisfecha igual que lo hizo mi padre, Jawara o lo hacía yo, pensamos que tenerlo como chico con el que follar habitualmente sería ideal, no tendríamos que buscar nadie más, solo haríamos salidas a los clubs esporádicamente para divertirnos; al igual que con Jawara, esa sesión de sexo con preservativos de látex dejaba muy irritado su coñito, por lo que decidimos que tomara las pastillas para hacerlo a pelo con el chico. Quedamos que hablaría con Juan para hacerlo de nuevo, no le comentaría aún sobre la posibilidad de hacerlo nuestro corneador fijo.

La siguiente semana estuvo con el periodo, con lo cual no pudimos hacer nada fuera de lo común, fue ya en el siguiente lunes durante el desayuno que decidí decirle a Juan que quería hablar con él. Al terminar subió a la oficina, como siempre pidió permiso para entrar y sentarse en la silla.

-Bueno tú dirás Tony.-

-Verás Juan, lo del otro día estuvo muy bien, le diste un buen repaso a Carmen y a mí, conseguiste ponerme a mil. Como te dije el otro día, no solemos quedar con chicos o parejas más de una vez, pero Carmen me comentó que quería follar una vez más contigo.-

-Sabía, después del otro día, que me volverías a llamar, ella se fue satisfecha y tú te sentiste muy cornudo abriéndola para mí.-

-Me gusta ver a mi mujer follando y si disfruta como el otro día no puedo pedir más.-

-Si puedes pedir más, lo que yo te voy a dar en el próximo encuentro.-

-¿Joder que me vas a dar?-

-Lo que necesita un buen cornudo.-

Seguimos la conversación quedé con él en hacernos las pruebas los tres para no usar preservativos, y que el sábado siguiente lo haríamos en el estudio.

-Por mi no hay problemas, seguro disfrutamos mucho más sin barreras.-

-Muy bien, pues nos haremos las pruebas de ETS y si todo sale bien, podremos disfrutar de otra sesión de sexo extra.-

Al llegar a casa le comenté a Carmen la conversación con Juan, estaba contenta de poder disfrutarlo de nuevo, esa noche volvió catwoman a la habitación, follamos a tope.

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