Xtories

Mi hermano no tan pequeño

Siempre creyó que el juego de humillación era suyo. Pero cuando el hermano pequeño deja de ser invisible y revela su verdadero tamaño, la arrogancia del mayor se desmorona frente a una realidad que no puede controlar.

DrGonzo00714K vistas7.4· 18 votos

¡Hola de nuevo! Después de un año sin aparecer por aquí por motivos personales y profesionales, vuelvo con un relato corto, que podría tener continuación o no según las respuestas de los lectores. Espero poder continuar pronto con la resolución de "El Club de los Pollones". En este relato podéis encontrar, como es habitual, pollas y tetas enormes, comparación de penes y algo de humillación. Si es lo que te va, espero que lo disfrutes. Si no, puedes encontrar muchos otros tipos de relatos en esta página para satisfacer tus apetitos. Como siempre, todos los personajes son mayores de edad.

Mi hermano Ramón y yo nos llevamos cinco años. Yo, Víctor, el mayor, tengo 23 años y ya estoy acabando la carrera de ingeniería en la Universidad Politécnica de Valencia. Soy el capitán del equipo de fútbol de la facultad de Ingeniería, mido 1´90 y me machaco en el gimnasio dos horas cada día, cinco días por semana, por lo que tengo un físico musculoso con six pack, soy bastante guapo, o al menos eso dicen. No paré de follar con todas las chicas que se me pusieron a tiro hasta que hace tres años empecé a salir con Lola, la chica más guapa del campús. Una andaluza de piel aceitunada, una auténtica diosa de curvas en todos los lugares correctos. Ojos verdes, largo cabello moreno que se desparrama sobre sus hombros y cae por su espalda hasta llegar hasta su espléndido culo, el cual me encanta ver rebotar mientras la embisto a cuatro patas. Nariz respingona, lábios cremosos y una figura de reloj de arena en la que resaltan sus enormes y firmes tetas naturales de talla 120. Una figura muy parecida a la de mi madre, aunque con 30 años menos. Nuestra vida sexual es fantástica, ya que ella es una auténtica bestia en la cama, nacida para follar. Planeamos un futuro juntos al acabar nuestras respectivas carreras, la de ella, Derecho.. Si estuviéramos viviendo en EEUU, habríamos sido el rey y la reina del baile. Qué le vamos a hacer, en la vida hay ganadores y perdedores, y a mí la vida me muestra costantemente su sonrisa más luminosa.

Mi hermano Ramón, en cambio, es la otra cara de la moneda. Recién cumplidos los 18 años, sigue igual de flaco, tanto ue se le marcan las costillas y no pasa del 1,68 de altura. Tampoco es que sea muy agraciado fisicamente, y no tiene tampoco demasiada suerte con las chicas al menos cuando vivíamos con nuestro padres. Siempre he pensdo que puede ser un maricón que aún no ha salido del armario. El típico empollón al que tenía que proteger cuando íbamos al colegio de los matones. Un perdedor de manual. Claro que lo protegía para después putearle yo mismo en casa, a ver si así espalibaba. Y también, porqué no decirlo, porque también porque era muy divertido No recuerdo cuantas veces huyó corriendo a su habitación con las lágrimas corriéndole por las mejillas. Si iba a tener un matón, mejor que fuera de la familia, jajaja.

Al vivir con mis padres en Cáceres, a la otra punta del país, he perdido contacto con él desde que vine a Valencia a estudiar mi carrera. No nos vemos más que en Navidades, los cumpleaños de mis padres y alguna que otra celebración familiar esporádica. En todos esos acontecimientos, Ramón procuraba mantener las distancias conmigo, y yo tampoco le prestaba demasiada atención. La diversión por putearle había cambiado por las toneladas de sexo de las que estaba disfrutando en la Universidad. Recuerdo el día que Lola viajó conmigo y el pequeño subnormal no le quitaba el ojo de encima. Se libro de un buen par de hostias porque Lola me hizo entrar en razón, al hacerme ver que Ramón no era más que un canijo patético que jamás tendría la oportunidad de poner un dedo encima de una mujer como ella. Ambos nos reímos luego en nuestra habitación al pensarlo. La habitación de nuestros padres estaba en el piso de abajo, desde donde no se escuchaba nada de lo que sucedía en el piso de arriba, donde estaban mi habitación y la de Ramón al lado. Aquella noche Lola y yo follamos como animales, sin escatimar gritos y gemidos, pensando que Ramón estaría masturbándose furiosamente en la habitación de al lado a nuestra salud.

Ha sido toda una sorpresa cuando dos años después mi madre me llamó para contarme que Ramón viene a Valencia a estudiar Bellas Artes precisamente en mi mismo campús. Y claro, me ha pedido que le acoja, le enseñe la ciudad, me preocupe por él, y bla bla bla. En cuanto se lo cuento a Lola ambos nos carcajeamos, pensando que efectivamente, nos ocuparíamos de él. Casualmente al lado de nuestro piso había quedado libre un cuartucho infecto, y no paramos hasta conseguir que sea para Ramón. A Lola le ha puesto especialmente cachonda que pudiéramos repetir el espectáculo de casa de mis pades noche tras noche para que Ramón pueda pelársela como un mono. Siempre ha tenido ese punto deshinibido, incluso exhibicionista. Viendo como es físicamente, dijo Lola, no quiero imaginar como será su micropene. Ambos nos reímos y acto seguido, ella me bajó los calzoncillos y empezó a chuparme la polla hasta que me corrí en su boca. Le encanta tragar mi semen, y yo desde luego no voy a quejarme.

En cuanto lo recogemos en el aerpuerto, no es que mi hermanito pequeño haya cambiado prácticamente estos dos años. Igual de bajito, igual de escualido, y siendo un hombre a una nariz pegado. Y encima de su enorme nariz, las mismas gafas de culo de vaso. Tan solo ha cambiado una cosa, o eso me pareció. Un atisbo de sonrisa perversa al saludarme que pronto desapareció para volver a ser el sosainas que siempre había sido desde niño. Aunque aparentando una mayor confianza< en sí mismo. Sin embargo, al fin y al cabo un adolescente de 18 años que aún aparenta tener 15. Desde esa misma noche, Lola me montaba de forma salvaje, sin cortarse a la hora de gemir y gritar para que el enano pueda escucharlo todo. A decir verdad, a mí también me pone muy cachondo esa nueva forma de tortura. Y así ha transcurrido la dinámica hasta la segunda semana de su estancia. Entonces, cada vez que Lola y yo empezamos a follar, el pone porno a todo volumen en su ordenador. Las actrices gritaban como si las estuvieran desgarrando por dentro, de esa manera que solo las actrices porno saben fingir. Decidimos no decirle nada, porque de alguna manera se tiene que desahogar el canijo y también, porqué no decirlo, porque la situación nos excita todavía más.

Durante el día, cuando nos cruzamos con él por el campus, se le ve contento, puede que por el cambio de aires, puede que por la satisfacción que se proporciona a sí mismo por las noche. Siempre va acompañado de sus compañeras de clase, algunas muy guapas, la verdad, las cuales suponemos que se compadecen de él, o bien porque que lo tienen como su amigo gay, teoría que no descartamos porque nos parece perfectamente posible. No pensamos demasiado en el tema hasta que llego el viernes de su tercera semana de estancia. Estamos viendo la segunda peli de Deadpool sentados en el sofá, para no perder el hilo al ir el día siguiente a ver el estreno de la tercera. Entonces alguien llama a la puerta de la habitación. Voy a abrir la puerta y allí está Ramón, que entra a la habitació sin ni siquiera pedir permiso. Una vez cierro la puerta tras él, se dirige a mí con una seguridad que jamás le había visto exhibir.

- Oye, hermano, tenemos que hablar- dijo.

- ¿Sobre qué? - respondo con gesto pétreo.

Lola, que nos está oyendo hablar, se acerca a nosotros y se nos une a en la entrada de la habitación. Sin alterarse, Ramón responde.

- Voy a follarme a tu novia.

La habitación quedó en silencio, y yo me quedé atónito. Ese pequeño cabrón tiene el descaro de decirme eso en la cara delante de mi novia. Mi primera reacción es darle un buen par de hostias antes de echarlo de nuestro piso.

Antes de que pueda decir algo, Lola comienza a reír.

-Jajaja, niñato estúpido, lárgate de aquí - dijo.

-Sí, sal de aquí, antes de que te reviente, joder -, dije, incómodo por la situación. Por primera vez en mi vida sentí que no estaba al cargo de la situación, sino que parecía estarlo mi hermano.

Ramón se quedó allí tranquilamente mirando fijamente a Lola a los ojos y dice sin cambiar de expresión:

-Sé que lo quieres, cariño.

.

Lola lo mira con incredulidad.

¿Qué es lo que no entiendes? ¡Eres un niño pequeño, débil y feo.¡ Jamás tendría sexo contigo! -grita irritada - ¿¿Qué coño te pasa?

Ramón se siente un poco incómodo y su confianza parece disminuir. Se nota que tiene cara de niño y era la persona más baja de la habitación. Justo antes de que lo saquemos del apartamento, Ramón hace un último intento.

-Apuesto a que tengo una polla más grande que la de tu novio -, suelta de repente. “Su novio”. Ni siquiera se refiere a mi como su hermano. Simplemente actúa como si yo ni siquiera estuviera allí. Me quedo paralizado, sin saber qué decir. Parece un intento infantil desesperado por conseguir lo que quiere, pero Lola se ríe de las palabras de Ramón y le grita.

- Jaja, desearías tener una polla como la de mi novio, ¡apuesto a que tienes un pene de bebé pequeño!

Yo tenía mucha confianza en mí mismo. Tenía unos respetables 18 centímetros estando duro, y mi polla también es bastante gruesa. Sin embargo, no me gusta hacia dónde se dirige esta conversación, solo quiero que el canijo se largue de allí.

- Sí, ¿quieres ver quién es el más grande? - dice Ramón un poco de confianza recuperada.

—Bien, veamos quién es el más grande, pequeño. Prepárate para pasar vergüenza —dice Lola con arrogancia.

Mi cara se enrojece y miro a Lola confundido. ¿En qué está pensando? Ella asiente y me hace una señal para que me pare a su lado, mirándola de frente. No puedo negarme, en parte por su personalidad dominante, pero también porque siento que si me niego, admitiría que mi hermano pequeño es más grande que yo. Me acerco y me paro al lado de Ramón, de frente a mi novia. Comenzamos a desabrocharnos los cinturones y los tiramos al suelo; ya no hay vuelta atrás. ¿Qué estamos haciendo? El tiempo pareció ralentizarse mientras me bajaba los pantalones y dejaba al descubierto mi polla. Inconscientemente se me ha puesto en semi erección, lo que lo hace parecer más grande de lo que normalmente se vería en estado flácido. La posibilidad de humillarlo una vez más me excita. Escucho un jadeo de Lola y miro rápidamente a mi derecha, a Ramón.

No lo puedo creer.

Su polla Mide fácilmente entre 15 y 18 centímetros estando flácida, y siendo mucho más gruesa que la mía. Ramón tiene una sonrisa enorme en su rostro, balanceando su enorme miembro justo frente a mí y a mi novia. Miro a Lola; parece aturdida. Sus ojos no se encuentran con los míos; están fijados en otra cosa, algo enorme que cuelga como una tercera pierna perteneciente a un desagradable chico de 18 años.

La habitación vuelve a quedar en silencio de nuevo. Se puede oír que Lola respirar con más dificultad mientras permanece allí congelada, mirando con asombro el enorme miembro venoso de Ramón

-Oh, Dios mío...- tartamudeó Lola.

-Sí, ¿quién es un niño pequeño ahora? - se ríe Ramón entre dientes, mirándome a mí.

Puedo sentir la rabia creciendo dentro de mí, sintiéndome por primera vez en mi vida impotente y humillado. Ramón rompe el silencio.

- Lola, cariño, ¿te importaría coger el teléfono del bolsillo de mi pantalón y sacar unas fotos de ambos desnudos comparando tamaños? La contraseña es 0028. Es lo que puede llegar a medir mi polla estándo dura del todo.

Lola parece como en trance, tan solo obedece las órdenes de mi hermano pequeño y saca unas cuantas fotos. En todas ellas aparece un Ramón sonriente mientras yo sigo con gesto atónito. Mientras toma las fotos, Lola se muerde el labio.

Ramón ha recuperado su confianza; luce una sonrisa en su rostro cuando me mira directamente a los ojos como si fuera superior a mí y luego vuelve a mirar a Lola.

Yo sigo sin poder creer lo que está pasando, sigo paralizado. Mi miserable pene, que siempre pensé que era grande, parecía el pene de un niño al lado del de Ramón. Tengo unos 18 cm cuando estoy duro, pero estando semi duro mido la mitad del tamaño del pene flácido de Ramón.

¿Qué te dije? - pregunta Ramón mientras se muerde el labio divertido. Con respiración agitada, Lola da un paso cauteloso hacia adelante invadiendo el espacio personal de mi hermano.

Reconozco enseguida la mirada de Lola. Sus ojos arden de lujuria.

- Creo que necesito mirar más de cerca - dice con una voz sensual.

Antes de que pueda reaccionar, ella se arrodilla frente a nosotros, a solo unos centímetros de nuestras pollas. Sin sabe porque, mi polla se endurece del todo. Los ojos de Lola estan fijos en el monstruo flácido de Ramón con una mirada de asombro. Yo siento un nudo en el estómago.

Guau... - dijo ella.

- Y ahora, ¿quién crees que debería sentirse avergonzado? - pregunta mi hermano con confianza.

—Bueno, tú no... eso seguro — responde Lola hipnóticamente, sin romper su intensa mirada fija en su enorme rabo. Eso se siente como un cuchillo en mi corazón.

—Adelante, tócalo —dice Ramón con voz satisfecha.

No puedo ni siquiera protestar antes de que ella ponga sus manos alrededor de la polla gorda de mi hermano. Sus dedos ni siquiera pueden rodearla, y comienza a expandirse en sus manos. Ella la acaricia lentamente mientras la mira como si estuviera hipnotizada. No sé qué hacer; me quedo de pie a centímetros de distancia y comienzo a masturbarme.

- ¿Te gusta? - pregunta mi hermano con una sonrisa de satisfacción en su rostro.

-Es increíble... es tan grande... y ni siquiera está del todo duro...- respondió Lola.

Ella sopesa su increible polla en su mano y la examina desde todos los lados, absolutamente fascinada por su enorme tamaño. Tiene dos manos sobre él, todavía le quedaban varios centímetros y sigue creciendo, y sus dedos ni siquiera la rodean debido a su grosor. Lola continúa acariciando su gran miembro. La polla de mi hermano está creciendo cada vez más. Yo estoy indefenso; no puedo obligarla a detenerse, pero algo que no puedo comprender me impide podía salir de la habitación. Ella comienza a masturbarlo más rápido y para entonces ya alcanzado un tamaño enorme, especialmente en comparación con el resto del cuerpo de Ramón, tan pequeño.

Mi hermanito la mira como si ahora fuera su propiedad. Ha ganado.

-Te dije que era más grande que mi hermano -dicecon una sonrisa malvada.

-Sí, es mucho más grande...- responde Lola lamiéndose los labios.

Ella continúa masturbándolo lentamente y para entonces ya ha alcanzado su aterrador tamaño completo.

—Ahora chúpala, puta —ordena Ramón con voz dominante.

No puedo creer lo que estoy escuchando. Lola parece absolutamente impotente ante él, aunque tan solo parezca un niño.

Lola, sentada frente a esta polla monstruosa a centímetros de su cara, me mira con sus hermosos ojos inseguros, yo me encuentro con su mirada y espero que la expresión de mi rostro le comunique que no puede hacerlo. Justo cuando pienso que he conseguido romper su estado de aturdimiento, mi hermanito pone su mano en la mejilla de ella, gira su cabeza para que mire su polla e inserta lentamente los primeros 10 centímetros de su gruesa polla estirando sus labios cada vez más mientras entra lentamente en su boca húmeda. Los ojos de Lola se abren como platos por lo que está sucediendo, pero no se resiste lo más mínimo. En cambio, comienz a chupar incontrolablemente como nunca la había visto.

Es un desafío para ella, apenas puede meterlo en su boca sin estirarla al máximo. Deben quedar al menos 5 o 7 centímetros que Lola no podía tragar. El rímel comienza a gotear sobre su hermoso rostro mientras lo chupa furiosamente y trata sin éxito de hacerle una garganta profunda.

Ramón entonces agarra la nuca de mi novia y empuja toda su enorme polla hasta su garganta. Comienza a sacudir su cuerpo hacia adelante y hacia atrás y después de unos segundos está literalmente follándole la boca hasta el fondo de la garganta hasta dejarla sin aliento. Puedo ver que Lola empieza a gotear a través de sus bragas mientras mientras su boca follada sin piedad. Joder, está empapada. Yo nunca la había tratado así antes. Mi cuerpo está entumecido en ese momento de derrota. Me siento en la esquina de la habitación y veo cómo un chico que parece de secundaria le folla la cara sin piedad a mi hermosa novia.

Entonces Lola se levanta y lentamente se quitó el ajustado vestido negro, revelando una vista impresionante. Su cuerpo era tan perfecto. Su coño estaba empapado y palpitaba, listo para él. Realmente tenía una vagina perfecta, apretada y bonita. Los pezones de sus inmensas tetas están duros como rocas Saber que Ramón está a punto de profanar el coño apretado y húmedo de mi novia me entumece todo el cuerpo. Saber que está a punto de introducir su polla de burro en ella me está.

Se besan y acarician furiosamente el cuerpo y Ramón se quita el resto de la ropa. Amasó y estruja sus enormes tetas, retorciendo sus pezones con fuerza y le agarra el trasero.

- ¡Me corro joder! - grita Lola al estallar en un orgasmo brutal - ¡Me corroooooooo!

Ambos se dirigen al dormitorio.

- Ahora podemos dejar la puerta abierta para que disfrutes del espectáculo - dice Ramón mirándome con desprecio - o cerrarla tú tras nosotros.. Tú decides...aunque ambos sabemos lo que harás.

Los sigo seguí impotente, de pie y observando desde la puerta.

- Lo sabía, pedazo de maricón - se ríe Ramón.

Acto seguido, empuja a Lola sobre la cama de espaldas y la monta. Pude ver sus bronceados muslos separados y el trasero de Ramón bloqueando el medio de ellos. Ella ni siquiera intenta resistirse, realmente lo desea.

- Tu novio es un maricón, ¿lo sabías?- pregunta a Lola mientras juega con su polla en la entrada del coño de ella.

Lola me mira por un instante - Sí, ahora lo sé.En la cama siempre tengo que llevar yo las riendas. No sabe tratar a una mujer - Ambos se carcajean.

Me acerco con vacilación para ver un mejor ángulo y veo que Ramón ha puesto su polla sobre el estómago de mi novia para ilustrar su enorme tamaño. Es tan grande que solo estoy imaginando el tipo de daño que le hará. Mi hermano luce maldad en sus ojos cuando me mira. Se vuelve hacia Lola, que está acostada debajo de él. Por la expresión de su rostro, parece en extásis. No porque le guste especialmente Ramón, sino por la idea de que la penetre con su enorme polla. Por primera vez, mi hermano se dirige a mí lleno de autoridad.

- Préguntale si quiere que la folle.

Todaví estaba petrificado por lo que estaba sucediendo, sin poder dejar de acariciar mi polla.

- ¡Vamos, pregúntaselo! - apremia Lola.

-...Lola...¿quieres que mi hermano pequeño te folle? -pregunto con voz temblorosa.

—¡Sí, por favor, quiero que me folle! —responde Lola a voz en grito.

- ¿Quieres esta gran polla dentro de ti? - continúa Ramón dirigíendose a ella.

- Si por favor ¡te quiero dentro de mi!

—Entonces dile a tu novio que ponga su cabeza sobre tu estómago. Quiero que vea esto sin perder detalle —dice Ramón con una sonrisa malvada.

Él se aparta y coloca la cabeza gigante de su pene en forma de hongo justo frente al coño empapado de mi novia. Lola me ordena que ponga mi cabeza sobre su estómago, justo encima de su coño, de cara a Ramón. La miro con incredulidad.

—Vamos, amor, pon tu cabeza sobre mi pequeña barriguita —dice con voz dulce. No sé por qué, pero lo hago. Pongo mi oreja sobre su estómago, justo por encima de su abdomen, y miro directamente a los ojos a la monstruosa polla de Ramón; parece aún más grande desde ese ángulo.

Estoy completamente a merced de mi hermano adolescente.

—Por favor, no —murmuré mientras sentía la calidez del estómago de Lola y sus manos acariciando mi cabello, manteniendo mi cabeza en su lugar. Está desesperada. Ella nunca volverá a ser la misma después de él.

Ramón se ríe.

-Ahora mira lo que un hombre de verdad puede hacerle a tu novia - dice mirándome directamente a los ojos.

Poco a poco empieza a empujar su polla de caballo dentro de mi novia. Mi cabeza descansa justo encima de su coño y puedo sentir cómo su cálida barriga se expande, tratando de adaptarse a su tamaño. Veo cómo a centímetros de mí la está estirando como yo nunca podría. Ella empieza a gritar y gemir de placer mezclado con dolor, pero él no se detendría hasta que todo estuviera dentro de ella.

- ¡Oh, Joder! ¡Joder! ¡ve más despacio! Mierda!¡Eres tan grande! ¡Por favor! ¡Tan jodidamente enorme!

Él hace caso omiso a sus súplicas y se limita a sonreir mientras empujaba un centímetro tras otro dentro de ella.

- ¿Más grande que mi hermano?

- ¡Síiiiiiiiiii! - respondé ella sin reprimir la risa.

Hago un intento inútil de moverme y levantar la cabeza para evitar tener que ver a mi novia siendo destruida por la gigantesca hombría de Ramón, pero mi hermanó le ordena a Lola que sostenga mi cabeza en su lugar y ella lo hace con un fuerte agarre en mi cuero cabelludo, presionando mi cabeza hacia abajo por encima de su cuclillas, obligándome a ver cómo Ramón se abre paso dentro de ella.

- Quiero que veas lo que tu hermanito pequeño puede hacerle a tu novia y lo que tú nunca podrás - dijo Ramón.

Nunca olvidaré los sonidos que hace su coño mientras él la penetra, estirándola. Sus gritos y gémidos. Después de los primeros 18 centímetros supe que ni siquiera podía llegar a donde Ramón estaba yendo. Continúa empujando sin dar señales de detenerse e inserta el resto de su polla gigante. Mientras lo hace con una sonrisa de satisfacción, Lola comienza a temblar sin control y suelta mi cabeza, teniendo un orgasmo tras otro. La martillea sin piedad durante unos minutos, y ella no para de correrse.

- ¿Te ha follado mi hermano alguna vez así?

-!No, nooo, ngh, noo!

- ¿Ves lo que un hombre de verdad puede hacer? Te la devolveré partida en dos cuando haya terminado con ella. Mañana, o tal vez pasado. Mientras tanto, puedes ir trasladando tus cosas a mi apartamento y trayendo las mías aquí. Esta cama ya no te pertenece. Y ella tampoco. -, dice Ramón mirándome con desprecio. A estas alturas Lola está sumida en el éxtasis; ya no me presta atención.

- Ahora lárgate - prosigue mi hermano pequeño- Puedes pelártela si quieres esuchándonos desde la habitación de al lado. Si te portas bien a partir de ahora, puede que algún día te dejemos mirar hasta el final - dice riéndose.

Salgo derrotado y cierro la puerta detrás de mí y observo a través del ojo de la cerradura cómo Ramón empuja cada vez más violentamente dentro y fuera de ella. Ahora solo puedo ver su trasero bombeando dentro y fuera entre los muslos de mi hermosa novia. Su enorme polla la está destruyendo como yo nunca podré. Ella no puede parar de gritar. Observo cómo la voltea y la penetra por detrás, en ángulo sobre la cama para poder ver cómo empujaba toda su bestia dentro y fuera de Lola. Comenzó a follarla más rápido y puedo ver la reacción en su rostro cuando se corre dentro de ella, luego salió dejando un enorme vacío solo para llenarlo nuevamente un minuto después con su polla gigante. La cama, estaba empapada de sudor, semén Ramón que no paraba de brotar del coño de Lola, y los fluidos de mi propia novia. Y no han hecho más que empezar.

- Apuesto a que se la sigue pelando desde la habitación de al lado - dice Ramón mientras vuelve a embestirla.

- Seguro... maricón perdedor - ríe Lola.

- Joder Lola, ¿te gusta ser una puta, verdad? - dice Ramón apretando los dientes mientras se abre paso por todo su coño apretado hasta clavarsela hasta el fondo.

- Mmmmm... sí - responde ella - ¡TÚ PUTA!

Tienen razón. Acabo de correrme en el suelo.

Siguen follando durante toda la noche hasta que Lola está completamente cubierta del semén de Ramón. En su boca, que le ha hecho tragar entero, cosa que nunca ha hecho conmigo, su cara, sus tetas, su coño y su culo, por donde nunca me dejó entrar a mí. Parece que un hombre de verdad puede con todo. Y desde entonces yo soy quien se mastrurba como un mono escuchándolos follar desde el cuartucho infecto de al lado.