Xtories

Una Mañana de Julio en la Playa

Iván solo quería desconectar en la playa, pero la mirada de Marina prometía mucho más que un baño refrescante. Lo que comenzó como un juego de miradas bajo el sol se convirtió en una cita prohibida entre los pinos, donde los límites de la privacidad se desdibujaron ante la presencia de un testigo inesperado.

ChicoMorboso20K vistas7.9· 14 votos

Mi nombre es Iván, tengo 34 años, y tengo pareja desde hace más de 10 años. Por diferentes motivos, la relación entre mi pareja y yo, no está pasando por su mejor momento.

A comienzos de este verano, en el mes de Julio, me surgió la oportunidad de irme unos días de vacaciones a la casa en la playa que mi familia tiene en el sur de España. Iban hacer una pequeña reforma, y alguien debería estar en casa esos días para supervisar, lo hable con mi pareja, y pensamos sería una buena opción, para poder desconectar unos días uno del otro, y esperar ese tiempo alejados, sirviera para apaciguar las cosas.

Prepare una pequeña maleta, puesto que la casa es familiar y allí tengo lo suficiente para poder pasar varios días sin necesidad de ir cargado, cogí el coche y empecé a conducir durante varias horas, solo, desconectando del trabajo, de la rutina y demás preocupaciones.

Los primeros días fueron normales, vinieron a casa para la reforma, y se acabó más pronto de lo que tenía pensado, cosa rara en estos casos, por lo que me iban a sobrar días para mí, para relajarme sin preocuparme por anda ni nadie.

Era Lunes cuando decidí pasar el día en la playa desde por la mañana, me encanta ir a la playa por la mañana temprano, poca gente, buena temperatura, ideal para pasear, tomar el sol.

Ese día decidí irme algo más alejado de la playa que tengo más cerca de casa, es Julio, el sur de España, y las playas están a tope, preferí alejarme e irme alguna playa no tan concurrida, para pasear, tomar el sol y relajarme.

Para ese día elegí una playa grande, lejos de la zona urbanizada, y cerquita de una playa nudista de la zona, aparque el coche, cogí la mochila y me dispuse a caminar por la playa.

Hacía mucho calor, y el día era seco, la humedad se notaba, y la camiseta estaba empezando a estorbar con el calor, por lo que decidí quitármela, y continuar paseando por la orilla sin ella.

No diré que tengo un buen cuerpo, desde una lesión deportiva que sufrí años atrás, no he podido dedicarme tanto como me gustaría, pero a mis 34 años, aún conservo un cuerpo normal, típico de mi edad.

Continuaba paseando por la orilla, cuando encontré un hueco bastante amplio, sin mucha gente, y con una sombrilla y una toalla sin nadie alrededor, decidí colocarme a varios metros de esa toalla vacía, y extender mi toalla, tumbarme y escuchar música relajadamente.

Sin darme cuenta, estaba concentrado en mi música, observe que la toalla y la sombrilla que estaban a mi lado ya tenían dueña, una mujer, de unos cincuenta años aproximadamente, había aparecido caminando por la orilla, y tras darse un chapuzón para refrescarse, estaba sentada en la toalla, tomando el sol, observando detrás de unas gafas de sol, la playa.

Al percatarme de la presencia de mi vecina de playa, no pude ni quise evitar observarla, era una mujer de unos cincuenta años, que se conservaba bastante bien, y con un bikini de braguita brasileña en la parte de abajo, y topless en la parte de arriba, unas tetas que aún se mantenían rectas y firmes, no parecían operadas.

Yo, desde mi posición a varios metros de ella, pude deleitarme plácidamente observándola, mientras ella, consciente de mis miradas, no parecía importarle lo más mínimo.

Como comente anteriormente, no soy un Adonis, pero tengo un cuerpo que a mis 34 años, aún puedo presumir de ello.

Desde ese momento, mi única intención era captar tu interés, y ver su reacción a mí presencia, eran las 10:30h de la mañana, y en la playa, únicamente había gente paseando por la orilla, pero muy poquita gente tomando el sol.

Mis miradas hacia ella, cada vez estaban más cerca de cruzarse con las de ella, sabía que la miraba, pero evitaba, por el momento, cruzarse las miradas, ella era consciente que llevaba un rato mirándola, pero aun así, se la veía realmente cómoda y a gusto.

Me levante de la toalla, y me coloque el bañador, para sentarme nuevamente en la tolla, mirando hacia el mar, donde a mi derecha, la tenía a ella, para poder mirar sin necesidad de girar la cabeza.

Mi compañera de playa, se levantó de su toalla, se colocó la braguita del bikini, y se quitó las gafas de sol, dejándolas caer en la toalla, me miro un instante, y se dirigió al agua para refrescarse, los hombres, tardamos en captar las señales, y tonto de mí, desaproveche lo que después supe era una invitación al baño, prefería deleitarme con su cuerpo caminando rápido hacia el agua para evitar quemarse los pies con la arena.

Se metido al agua, se sumergió completamente y se quedó un rato en el agua refrescándose, mirando a todos lados, se sentía observada, y disfrutaba con ello.

Yo, me levante, me puse de pie, y en mi entrepierna podía notarse un pequeño bulto, parece que observar a mi vecina de playa bañándose, en topless y el calor que empezaba hacer esa mañana, había hecho que mi cuerpo comenzara a reaccionar, decidí coger el protector solar y echarme algo para evitar quemarme, mientras hacía esto, mi compañera decidió salir del agua, y como exhibiéndose, se dirigió hacia su toalla, mientras yo me echaba algo de crema solar por el pecho y brazos, mientras detrás de mis gafas de sol, mi mirada no quitaba ojo de ese cuerpo cincuentón que salía mojado del mar.

-Buenos días, me atreví a decir mientras ella se acercaba a su toalla, mirándome.

-Holaa, contesto ella mientras emitía una pequeña sonrisa.

EL primer objetivo, por sencillo que pareciera, pues estábamos los dos solos en 50m a la redonda, se había conseguido, me había hecho notar que estaba, y ella había respondido sin aparentemente nada extraño que pudiera hacer pensar que estaba incomoda.

Atrevido de mí, intente aprovechar esos momentos de complicidad para ir un paso más, y cuando ella estaba sentada en su toalla, nuevamente con las gafas de sol, decidí acercarme, con la típica excusa para pedirle si podría echarme protector solar por la espalda, donde no llego yo para echarlo.

Andando despacio, me acerque a ella, quedando mi cuerpo a menos de un metro de ella.

-Perdona, pero me preguntaba si podrías hacerme un favor, ¿Podrías echarme algo de protector solar por la espalda? No llego y no me gustaría quemarme la espalda jajaj – Dije sintiéndome absurdamente idiota.

Ella tardo como unos segundos en reaccionar, segundos que para mí fueron eternos, se giró hacía donde yo estaba, y me reviso de arriba abajo, antes de contestar, creo que pudo apreciar que mi entrepierna, aún estaba contenta de lo que veía.

-Hola, Si claro, no te preocupes, yo te ayudo- Dijo ella, levantándose de la toalla y estirando el brazo para que le diera el tarro de protector solar.

Yo me puse de espaldas a ella, mirando el mar, mientras notaba como sus manos recorrían mi espalda restregando el protector solar, mientras empezábamos a entablar una conversación.

-Pues te lo agradezco, suelo quemarme siempre esa parte, porque es imposible llegar hasta ahí- Le dije intentando sacar algo de conversación.

-Tranquilo, ya llego yo – Dijo saltando una pequeña carcajada.

-¿Sueles venir siempre solo a la playa? Me dijo siguiendo la conversación.

-Sí, me gusta venir solo a relajarme, tomar el sol y disfrutar del mar. ¿Y tú? Solté rápidamente para obtener su respuesta.

-También, me gusta venir a esta hora, poca gente, y puedo relajarme a tomar el sol, leer o desconectar sin problema.

Por cierto, me llamo Marina, me dijo mientras me acercaba el tarro de protector solar, Yo, agarrando le tarro, me giro quedándome delante de ella, Iván, encantado, mientras me acercaba para darle dos besos, que no se esperó.

Al darle dos besos, deje caer el tarro de protector solar a la arena, y mis manos agarraron su cintura, quería sentir su piel, hacer contacto físico, la veía receptiva y no quería dejar pasar la oportunidad.

-Igualmente, me dijo mientras se colocaba el pelo.

Ahora venía la parte más difícil, una vez hecho contacto, entablado conversación, había que mantener el nivel, para conseguir algo más, soy un tipo corto en palabras, pero debía esforzarme en no cagarla esta vez.

-La verdad que hace un día estupendo de playa, poca gente y el agua esta estupenda, continúe diciendo mientras me quedaba a su lado charlando.

-Sí, hoy de los mejores días de este verano, me dijo ella, parece que al ser Lunes hay menos gente, no me gusta la playa atestada de gente, me decía mientras me miraba detrás de esas gafas de sol que le cubrían los ojos.

-Voy a coger mi toalla, y me acerco aquí, si no te importa, y seguimos charlando – Me atreví a decir sin saber exactamente cual sería su respuesta.

-Claro, si, estaremos más cómodos.

Al recibir esa respuesta, supe que la situación que estábamos creando, la gustaba, se sentía observada, admirada y deseada, y eso la hacía sentirse segura de si misma.

Recogí mi toalla y mi mochila, y me acerque a su lado, colocando mi toalla al lado de la suya, y me senté mientras seguíamos charlando de temas sin importancia, pero fáciles de conversar.

Mientras charlábamos, conseguí sacar más información de mi nueva compañera de playa, ella también de mí, averigüe que la edad que creía que tenía, era cierta, 53 años, me dijo exactamente que tenía, 34 le comente yo sobre mí, - Un crio, me dijo entre risas.

La conversación fluía, estábamos a gusto charlando, cruzando miradas y empezando a lanzar indirectas ambos, comenzó ella diciéndome que era un crio, y yo diciéndola que era una cincuentona atractiva, a lo que se reía diciéndome que estaba tonto.

La situación empezaba a ser bastante morbosa, al menos para un treintañero como yo, que llevaba bastante tiempo sin experimentar estas situaciones, mi relación con mi pareja no era la mejor y esta dosis de morbo, atracción, venían muy bien para sentirse con autoestima nuevamente.

Entre tanta charla casi sin argumentos, pero entretenida, Marina comento que iba darse un chapuzón, hacía calor y así se refrescaría, - Te acompaño, le dije, mientras me levantaba tras ella. Mientras andábamos hacía el agua, centre mi mirada en su culo, esa braguita brasileña le hacía un culazo espectacular, que no dejaba de mirar.

Al llegar a la orilla, una ola más grande de las que había esa mañana en la playa, empujo a Marina que casi la tira al suelo, rápidamente la agarre para evitar se cayera al suelo, agarrando con mis manos su culo al que no quitaba mirada desde que se levantó de la toalla.

-Cuidado! Le dije entre risas.

-Joder, la ola, no me la esperaba así, se reía mientras se reincorporaba nuevamente.

Yo seguía con mis manos en su culo/Cintura, acompañándola al movimiento de reincorporarse que ella estaba haciendo mientras entraba al agua.

-Si no fuera porque casi me caigo, diría que me estabas sobando el culo – Me dijo Marina

- Jajaja, no mujer, ha sido inconscientemente, veía que te caías, y te sujete- Dije yo con sonrisa pícara.

- Ya ya, que listo eres, Gracias supongo, ¿no? Dijo ella sonriendo mientras se sumergía en el agua delante de mí.

Yo, hice lo mismo, me acerque a ella y me sumergí en el agua, mi polla estaba durísima, joder sobarle el culo a esta cincuentona desconocida, para evitar que se cayera al suelo, me había excitado más de lo que podría imaginar. Continuamos charlando dentro del agua, yo agachado, para evitar dejar ver la forma de mi bañador que mi polla hacía.

-Y bueno Iván, ¿Tienes pareja, o vienes a la playa buscando? Me dijo directamente mientras estábamos en remojo dentro del agua.

-Si, tengo pareja, pero no estamos ahora mismo en nuestro mejor momento, por eso me he escapado para desconectar y pensar en la playa, que siempre ayuda.

-¿Y mirando el culo a una cincuentona te hace desconectar y pensar? – Me dijo rompiendo ya todos los esquemas posibles.

-Bueno, ayuda, la verdad que si, acerté yo a decir sin saber exactamente como podría salir esto.

-Que bobo, me dijo echándome agua mientras volvía a sumergirse para refrescarse

Llegado ese momento, no pude si no lanzarme para seguir el juego, ella estaba jugando, y yo quería seguir jugando, por lo que me acerque a ella cuando salió de debajo del agua, y acercando mi mano a su cintura, la dije - ¿No te gusta que un treintañero se quede mirándote el culo?- Le dije con mi mano en su cintura, casi rozando la braguita del bikini.

-Yo no he dicho que no me guste, ¿no? – Dijo ella sonriendo.

Al decirme esto, mi mano se bajó hacia su culo, agarrándolo completamente con mi mano, mientras mi cuerpo se acercaba al de ella, estaba nervioso, joder, esa señora estaba poniéndome a mil y nervioso a partes iguales.

Ella se giró hacía mí, mientras yo hacia el movimiento de su giro con mi mano en su culo, quedando a escasos cm de mi cuerpo, mirándome y sin mediar palabra, me acerque a sus labios, ella respondió acercándose a mí y abriendo sus labios para dejar que mi lengua jugara con la suya, mientras mis dos manos, ya se colocaban en su culo agarrando su cuerpo empujándolo hacia el mío.

Mi polla estaba más dura que nunca, y Marina lo noto cuando la acerque para mi cuerpo, mi polla se clavaba en su coño, únicamente separado por dos telas mojadas de bañador, Marina noto mi polla, y me miro sonriente, - Joder, si que parece te haga desconectar, me dijo entre risas cuando se echó atrás para respirar de nuestro beso.

-¿Acaso pensabas era mentira? Le dije sonriendo.

-Para nada nene, me dijo mientras nuevamente se lanzó hacia mis labios para seguir morreándonos mientras nuestros cuerpos se juntaban.

En ese momento de la mañana, nos había dado igual todo, la playa comenzaba a tener más presencia de gente, pero nos daba igual, nosotros nos morreábamos como dos quinceañeros en verano, y decidimos Salir del agua, primero salió Marina, que iba colocándose la braguita mientras se dirigía a la toalla, al llegar, se giró y me miro, y no pudo evitar reírse al ver mi polla erecta haciendo un bulto considerable en el bañador

-Guao nene, me dijo mientras se mordía el labio.

-Es tuyo preciosa, le dije pensando cual sería nuestra próxima jugada

-Creo es momento de ir a otro sitio, ¿no crees, Marina? Le dije pensando que debíamos buscar un lugar más íntimo para terminar lo que estábamos empezando.

-Creo que tienes razón, esta playa esta empezando a llenarse de gente y me gusta más tranquila dijo Marina riéndose.

-Aquí detrás hay unos pinos, entre la playa nudista y los chiringuitos del final del pueblo, ¿Vamos a dar un paseo? Le dije.

Sin mediar respuesta, Marina se levantó, se puso las sandalias y comenzó a recoger la toalla y la sombrilla, yo hice lo mismo, y metí la toalla y la camisa en la mochila, y siendo caballeroso, agarre la sombrilla de Marina, dejándola únicamente con su bolso.

Comenzamos andar, por la orilla camino de los pinos, es un pinar salvaje que hay detrás de la playa nudista que teníamos al lado, y antes de llegar al comienzo del pueblo de al lado, caminábamos por la orilla cuando nos adentramos en la zona nudista, donde se podía apreciar que la mayoría eran hombres, que no le quitaban ojo a Marina.

-Veo que no soy el único que no te quita ojo- Le dije entre risas

-Que bobo eres, me dijo ella empujándome.

Al entrar en la playa nudista, cruzamos la playa dirigiéndonos hacia los pinos, Marina seguía en topless, no había querido ponerse el vestido, y yo no quería que se lo pusiera, me encantaba ver las tetas de mi nueva amiga cincuentona contoneándose por la playa.

Llegamos a los pinos, y nos adentramos hacía la zona más salvaje, algo más alejado de la playa y en el otro extremo de donde empieza el pueblo, queríamos la máxima intimidad posible.

Mientras caminábamos, no paraba de mirarla el culo, ella lo veía y me lo recriminaba, pero me daba igual, ese culazo era digno de mirar y de observar

Llegamos caminando al centro del pinar, donde había como unas mesas para hacer picnic pero que parecía llevaban mucho tiempo sin usarse.

Dejamos las cosas en el suelo, y senté a Marina encima de la mesa de madera, y comencé a comerle la boca nuevamente, mientras ella agarraba mi culo apretando.

-Joder, esta durito, me decía.

-Pues no es lo único duro que tengo, le dije vulgarmente esperando su respuesta.

-Bueno, eso lo descubriremos ahora, dijo entre risas mientras llevaba su mano hacia mi polla que agarro por encima del bañador aún.

Yo seguía comiéndole la boca a mi nueva amiga cincuentona, metía mi lengua en búsqueda de la suya, parecía un adolescente que besaba a su novia de verano, mi lengua buscaba rápidamente la suya, y al encontrarse, jugaban y se lamian mutuamente. Me retire de los labios de Marina, y por primera vez, acerque mis manos a tus tetas, nada mas poner mi mano en su teta, sus pezones de pusieron duros, fue instantáneo, y Marina soltó un pequeño gemido – Aggh, me encantan así de duros nena, le dije mientras mi mano acariciaba su pezón.

Me retire, y comencé a chupárselo, mientras mi otra mano, bajaba por su tripa, despacito, dirigiéndose hacia sus coño, mi mano toco su coño y estaba empapado, y no precisamente por el agua del mar.

Marina pero un saltito, y se colocó más estirada encima de la mesa de madera, mis labios seguían jugando con sus tetas, y mis manos comenzaban a deshacer el nudo de su braguita, dejando caer la parte de abajo del bikini a la mesa de madera, objetivo cumplido! Ya tenía a mi Diosa cincuentona completamente desnuda.

Me eche para atrás, para poder verla bien, y ella me sonrió y estiro sus brazos para deslizar mi bañador hasta los tobillos, saliendo mi polla bruscamente apuntándola directamente.

-Joder nene! Soltó Marina mientras su mano agarraba mi polla.

Marina se puso de pie, completamente desnuda, y se agacho para llevarse mi polla a su boca, se la metió rápidamente, chupaba, sus labios soltaban muchísima saliva, que humedecían mi polla, que entraba más rápidamente en su boca, la escena era brutal! Una completa desconocida estaba chupándome la polla en medio de los pinos en la playa, desnuda, mientras la parte de debajo de su bikini, estaba tirada en las maderas de la mesa de picnic, yo estaba flipando, joder que pedazo de zorra eh encontrado hoy, pensé.

Ella seguía chupando, chupaba y pajeaba mi polla que parecía que no, pero aún se ponía más dura, entrando y saliendo de su boca, mientras yo, agarraba sus tetas y acariciaba los pezones erectos que tenía. Marina seguía chupándome la polla, cuando la retiro, saco la polla de su boca, me mira, y la beso en la boca como no había hecho hasta ahora.

La agarro del culo, la siento nuevamente en la mesa de madera, y abro sus piernas, e introduzco mi polla erecta en su coño. –AHHHH Cabron! Me dijo mientras hacía el amago de cerrar sus piernas para atraparme dentro de ella, - ¿No era lo que querías? Le dije pícaramente. –Claro que si cabronazo, desde que te vi esta mañana, me decía mientras su respiración aumentaba con mis embestidas, mi polla entraba y salía de su húmedo coño, a un ritmo cada vez más rápido, más fuerte, sus tetas se movían al mismo ritmo que mi polla entraba en su coño.

Estuvimos durante un rato con esta posición, hasta que paro, se retiró y me beso largamente en la boca.

-Joder como me pones, me dijo.

-¿y tu has visto esto? Le dije señalándome la polla dura.

Marina agarro mi polla mientras me dio un beso, y se puso de pie, se dio la vuelta y se puso a cuatro patas, apoyando sus brazos en la mesa de madera y las rodillas en el banquito de delante.

Joder, tenía a esa mujer de cincuenta y cuatro años que había conocido horas antes en la playa, a cuatro patas, dejándome todo el culazo a mi vista. Procedí a agarrarla de la cintura, y a meter mi polla por su coño, y comenzar a follarmela nuevamente, sus tetas se movían al ritmo que mi polla entraba en su coño, y la mesa se movía al mismo ritmo, ella comenzó a gemir, -Ahhh, si cabron, follame más! - ¿Te gusta zorrita? Le decía yo mientras mis manos movían su cintura al ritmo que mi polla entraba en su coño.

Así estuvimos durante varios minutos, hasta que un ruido nos sacó de nuestro folleteo, pensábamos estábamos solos en los pinos, pero no era así, a varios metros, había un hombre desnudo, que me pareció recordar que era uno de los que nos cruzamos en la playa nudista, estaba mirando con la polla en la mano masturbándose. Marina aún no se había percatado, estaba con los ojos cerrados, gimiendo, pero yo le veía, le tenía delante a escasos metros, y veía como se masturbaba mientras yo follaba con Marina, joder, esto si que no lo esperaba, un viejo mirón masturbándose, al principio quería parar, pero estaba tan caliente que decidí follarme más rápido aun a Marina, que al aumentar el ritmo, abrió los ojos y se encontró con el viejo a varios metros delante de ella. -Joderrr! Dijo pero sin parar de moverse. Tenemos espectadores, me dijo riéndose, voy a decirle que se acerque.

Esta frase me dejo algo en shock, joder esto no sé cómo va acabar, pero me excito aún más su reacción.

Nuestro mirón, se acercó, con miedo, aún parecía le daba corte acercarse más, y se quedó a menos de un metro de nosotros, ahí pude observar, que a pesar de su edad, parecía tener casi los 60 años, tenía una polla bastante larga.

Yo seguía follandome a Marina, Marina estiro su brazo izquierdo, para agarrar la polla de nuestro mirón, y comenzó a masturbarla, la polla del hombre era larga, más fina que la mía, pero más larga, Marina comenzó a movérsela rápido, a masturbarle al mismo ritmo que yo la follaba a cuatro patas.

Yo mire al hombre, y estaba casi con los ojos en blanco, joder, este cabron no se esperaba esto, a decir verdad, ni yo mismo me lo esperaba, ahí estaba yo, follandome a una cincuentona desconocida, mientras esta masturba a un viejo que frecuenta playas nudistas.

-Joder me voy, me voy, acerté a decir en voz alta

Mientras Marina se paró, se dio la vuelta y se puso de rodillas en el suelo, mientras con una mano me pajeaba a mí y con la otra a nuestro nuevo mirón, mi polla estaba a punto de descargar, cuando Marina se la metió en la boca, y en una de las veces que la saco, descargue todo en su boca y en su cara, al ver esto, nuestro amigo mirón, hizo lo mismo, descargando todo en la mano y cuerpo de Marina.

Marina se levantó, me miro, me comió la boca, aún con restos de mi corrida en sus labios y su lengua, se retiró de mí, se acercó al viejo de la polla larga, le comió la boca y le dijo que esperaba le hubiera gustado.

Volvió hacia donde yo estaba, y cogió su parte de abajo del bikini, se la puso nuevamente, mientras seguía dándome besos.

La mañana estaba acabando, e iríamos a tomar una cerveza al chiringuito de la playa nudista, pero eso será quizás en otra historia…

Coméntame, que te ha parecido:)