Con su marido en otra habitación
La fiesta bulle en el salón, pero ella lo lleva a la habitación de invitados y cierra la puerta con pestillo. Con el marido a solo unos metros, ella le ordena que la coma sin hacer ruido. ¿Podrán disfrutar del placer prohibido sin ser descubiertos?
Esta historia es tan real como la vibración que se produce en todo mi cuerpo cada vez que la recuerdo. La conocí en la autoescuela, tendría unos diez años más que yo, más o menos treinta y cinco. Era rubia con el pelo corto, algo entrada en carnes lo que me encantaba ya que le propiciaba el tener unas tetas inmensas y un culo ancho y majestuoso. Al segundo día ya me sentaba a su lado y poco a poco me fui ganando su confianza. Algunas veces me daba la impresión de que yo también le gustaba pero no me hacía excesivas ilusiones ya que era una mujer casada.
Al fin, el día que los dos aprobamos el carnet me dijo:
- Esta noche celebro una fiesta en casa. Podrías pasarte y tomar algo y así celebramos que hemos aprobado.
Por supuesto acepté. No podía dejar pasar esa oportunidad. Cuando llegué a su casa serían las once de la noche. Era un bonito chalet en una zona residencial. Llamé al timbre y me abrió ella:
- Has venido, no sabes lo que me alegro. Esta gente es aburridísima, casi todos son compañeros de trabajo de mi marido.
Llevaba un vestido de noche de una sola pieza de color negro, con un escote increíble que apenas le cubría la mitad de aquellas tetazas y su culo luchaba por romper la tela. Una vez dentro me presentó a su marido, el cual, creedme dejaba mucho que desear y me dijo que si quería que me enseñase la casa:
- Más que nada por escabullirnos. No hacen más que hablar de política.
- Claro, no hay problema.
Me fue enseñando una habitación tras otra hasta que llegamos al cuarto de invitados.
- Esta no se usa mucho.
Vió que la ventana estaba abierta y se acercó a cerrarla. En ese momento me acerqué a ella y planté la palma de mi mano en medio de aquel culo que me volvía loco. Ella ni se inmutó. Silencio total. A los dos segundos se volvió y se me quedó mirando. Yo no sabía qué hacer. No sabía si estaba furiosa o encantada. Afuera se oían las voces de su marido y amigos. Se acercó a la puerta y la cerró con pestillo.
- Siéntate en el borde de la cama.
Obedecí al instante, a esas alturas ya no podía disimular la erección que reventaba mi pantalón. Se colocó muy seria de pie a mi lado. De repente, llevó una mano a una de sus tetas y con algo de esfuerzo se la sacó del escote. Acto seguido se inclinó y me susurró:
- Chupa, sin hacer mucho ruido.
Dios mío, empecé a comerle el pezón de una forma salvaje, qué barbaridad, aquella teta posada en mi boca es lo mejor que he probado en mi vida. Ella parecía disfrutar mucho aunque con un tinte de preocupación. Se me acercó al oido y me dijo con voz entrecortada:
- Tenemos que darnos prisa.
- Muy bien, apoyáte de espaldas en esa mesita.
Me obedeció al instante, colocó sus manos sobre la mesa y se inclinó levemente. Me acerqué a ella y le subí el vestido hasta la espalda y pude contemplar aquel culazo que no podía abarcar con mis dos manos. Con una de ellas empecé a buscar su coño que ya estaba húmedo y con la otra me bajé los pantalones y saqué a relucir mi miembro hambriento. Me acerqué a su oido y le dije:
- ¿ Estás preparada ¿
- Sí, hazlo ya.
Se la metí en dos tiempos. Primero el capullo con lo que ella dio un respingo y el segundo toda entera con lo que ella dejó escapar un leve:
- Ahhhhhhh.
Estuve como un minuto follándomela lentamente mientras fuera las voces de su marido seguían arreglando el mundo. Después la agarré fuertemente de las tetas, me pegué totalmente a su culo y le dije:
- Allá voy.
Y empecé a envestirla salvajemente, ella gemía y decía:
- Sí, mi vida, oohhhh, sigue, cariño.
Algunos de los libros de la mesa cayeron al suelo y yo seguía metiéndosela hasta las entrañas, hasta que no pude más y me corrí dentro de ella. Quedé inmóvil mientras ella movía su culo sensualmente como queriendo absorver hasta la última gota.
El resto es menos interesante. Volvimos a la fiesta y participamos de la conversación. Ya os contaré más cosas de esta relación. Escribirme vuestros comentarios a mi e-mail: [email protected]
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