Las cámaras de seguridad XIII
Ella se va con él, y tú te quedas con el candado en la entrepierna y el móvil en la mano. Cada mensaje es una herida y un orgasmo a la vez. ¿Podrás soportar ver cómo otro hombre te quita lo que creías tuyo, sabiendo que tú fuiste quien le dio la llave?
Durante el fin de semana surgió el tema de su escapada, cuando les descubrí quedo todo en suspenso, por que pensaban que todo iba a estallar y no se habló más del tema. Mi mujer, que había ganado en confianza ya me hablaba abiertamente de todos estos temas con naturalidad.
- “Creo que este sitio podría ser mejor”
Me enseñaba webs de hoteles y paradores, sitios apartados donde pasar unas horas en intimidad.
- “Pero para que vais a iros a un hotel solo para unas horas, ahora tenéis la casa para cuando queráis”
El mayor impedimento para su escapada era yo, ¿como explicarme a mi que ella iba pasar una o dos noche fuera?. Una mujer casada con un hijo, con un trabajo que no exige viajar, no tiene motivos para irse fuera dos días. Pedro si que tenia excusas y eventos a los que acudir, podía inventarse uno sin mucha historia e irse sin más explicaciones.
Por supuesto yo me quedaría con el niño y cuidaría de él sin problema todo el tiempo necesario, esa era mi posición en todo esto.
La confianza ya era tal incluso que mi mujer escuchaba los audios de Pedro en voz alta junto a mi, y mirábamos juntos los links que nos pasaba de destinos y hoteles. Se iba fraguando una escapada de dos días a un hotel rural, donde iban a poder estar los dos solos. Sin niños, sin interrupciones y sin cámaras.
Cuando llegó el día, yo me tuve que salir del trabajo un poco antes para recoger al niño del colegio, para cuando llegue a casa mi mujer ya se había ido, teníamos comida y la casa limpia, podría dedicarme a pensar en ellos y disfrutar de mi hijo. Si mis suegros preguntaban por ella, diría que tenia que hacer horas extra en el trabajo, si los amigos preguntaban por ella, le diría que estaba con sus padres por una pequeña enfermedad, si me cruzaba con Maria José debía disimular y actuar como si la fuese a ver en un rato.
No me cabe en la cabeza como he llegado a esto, me miro en el espejo y veo mi polla enjaulada, sin posibilidad de salir sin romper el candado y como ella estará ahora mismo viajando con él o tal vez han llegado ya, no lo se, quedamos en que yo debía esperar a que ella se comunicase primero para no cortarles el rollo, que me informaría de todo pero siempre marcando ellos los tiempos.
Me sentía abandonado como un perro.
Mi hijo preguntaba por su madre y yo le decía que tenia que trabajar, cuando llame se la pondré para que la oiga.
No fue hasta esa noche que no recibí el primer mensaje
- “Hola cariño, llegamos hace un rato, hemos tardado mucho, había trafico y hemos parado a almorzar, Pedro no ha podido esperar ni a llegar al hotel para follarme, me lo ha hecho en los baños del restaurante y ha parado en una zona de descanso para volver a hacérmelo en el coche, está desatado, acaba de follarme otra vez al llegar a la habitación. Dios, acabamos de llegar y casi no puedo más”
La llame para que el niño hablase con ella y le diese las buenas noches.
Cuando volvía al salón después de dormirlo en su cama, tenia en mi móvil varios mensajes mas incluidas algunas fotos.
Fotos de mi mujer desnuda entre las sabanas de la cama del hotel, reventada de follar evidentemente, Pedro aprovechó para mandármelas.
- “Dios tío, esta mujer estaba muy falta de un macho de verdad, por mas caña que le doy más puede aguantar”
No se cuantos polvos llevarían y era solo la primera noche, mi mujer ya estaba hecha añicos y este cabrón ya se estaba riendo de mi.
- “¿Que tal el cinturón?, espero que lo lleves bien ajustado, no deberías tocarte, ya no eres un adolescente, tu mujer necesita que estes bien cargado para satisfacerla, pero vaya ya sabes que yo puedo sustituirte encantado”
Estoy rabiando por dentro, frustrado, excitado, enfadado, celoso, mi cabeza da vueltas, rompo a llorar cada pocos minutos, creo que voy a romper el candando y a veces creo que la amo mas que nunca, no se que me pasa, no se que le pasa a ella, pero desde luego no se lo que me pasa a mi.
No pegué ojo, me imaginaba las escenas, me los imaginaba follando, durmiendo juntos desnudos y abrazados, me ardía la sangre, la polla me daba punzadas de dolor y me obligaba a autodominarme, me levantaba a ver la TV y miraba un rato sin ver lo que se emitía, iba al portátil y repasaba los videos grabados, los besos, las folladas, los orgasmos, mi cabeza daba vueltas, la casa me asfixiaba, pero ni siquiera podía gritar mi angustia para no despertar a mi hijo.
El sábado me llegó una foto de ella desayunando al sol en un jardín, con gafas de sol oscuras y un precioso vestido de lana y leggins, sonreía a cámara con las piernas cruzadas y se veía pletórica.
Me llamó y me preguntó por el niño, todavía dormía y yo le pregunté que tal le iba todo.
- “Uf uf, estoy destrozada cariño, ya te contare los detalles, pero ya te puedes imaginar, ¡está siendo brutal!”
- “Me alegra oírlo”
- “Te noto un poco raro, ¿está todo bien?”
- “Bueno, estoy muerto de celos, y me siento fatal”
- “Quieres que cancelemos, ya sabes que la prioridad sois el niño y tú”
- “No no, puedo soportarlo, solo que….”
- “¿Que?”
- “Bueno, que los celos no me dejan pensar con claridad, ya hablaremos cuando volváis mañana”
- “Está bien, si cambias de idea me lo dices”
- “Te quiero”
- “Y yo a ti”
El día mejoró cuando nos fuimos al parque y a por una hamburguesa, me lo pasé genial con mi hijo, y revisaba el móvil cada poco.
No creo que tuviese mas ansiedad por recibir mensajes en mi vida.
De vez en cuando me llegaba un mensaje de mi mujer o de Pedro, alguna foto o audio.
Los de mi mujer eran mas o menos normales, “Hemos ido a comer a un restaurante chulisimo”, “Vamos a la habitación, Pedro no puede dejar las manos quietas”, “Cuando vuelva te vas a desquitar, pero ahora es mi momento”, “Me duele todo”
Los de Pedro eran mas subidos de tono: “Me la he follado a cuatro patas otra vez, grita mi nombre con cada orgasmo, se va a negar a follar contigo cornudo”, “El culo de tu mujer ya casi no necesita que lo prepare, le entra mi polla con solo arrimársela, está hecho a la medida de mi polla”
Alguna foto de ella con poca ropa o andando por la calle y algún comentario jocoso, “Me voy a comer ese culo hasta reventar”, “Las tetas de tu mujer no volverán a ser las mismas cuando termine con ella”
Y en los audios a veces se podía escuchar algún orgasmo de mi mujer, imagino que grabado sin que se de cuenta, a veces entre los gemidos puedo escucharla decir lo mucho que le gusta la polla de Pedro y lo poco que le gusta la mía, a partir de ahora solo follará con el pollón de Pedro
Hace su llamada de rigor al niño, y habla otro poco conmigo.
- “He perdido la cuenta de las veces que lo hemos hecho ya”
- “De verdad, estais desatados”
- “No te enfades cuando vuelva, pero creo que voy a llevar muchos moretones”
- “Te masajeare con al crema para que desaparezcan rápido, yo me encargaré de cuidarte”
- “Gracias cariño, Pedro me esta pidiendo que mientras estemos juntos te llame cornudo, ¿te parece bien?”
- “Puedes llamarme como quieras”
- “Entonces cornudito, que me gusta más,… te dejo, que Pedro lleva un rato metiéndome mano y ya no puedo resistirme”
- “Ah vale, que disfrutes”
Con el crio me distraigo bastante hasta llegar la noche, cuando lo acuesto es cuando viene lo peor, las comederas de cabeza, me descubro llorando yo solo en el sofá, incluso siento ganas de acostarme a dormir y que el tiempo pase rápido pero creo que es imposible conciliar el sueño en la cama.
Me despierta una llamada en mitad de la noche, son ellos desde el móvil de Pedro, puedo escuchar gemidos y suspiros, apenas es un minuto de llamada pero puedo sentir que están en pleno fragor, se están destrozando a polvos. Y como yo mismo pedí, soy participe de todo lo que está pasando, no puedo decir que esté arrepentido, pero tampoco puedo sentirme cómodo sabiendo que ese hijo de perra está follando más en este fin de semana con mi mujer de lo que yo he hecho en el ultimo año. Y creo que ella está descubriendo un tipo de placer en la cama que yo no voy a ser capaz de darle nunca si no es cediendo a que esté con un hombre como Pedro.
Creo que lloro tanto esa noche que me duermo de agotamiento.
Mi hijo me despierta esa mañana para que le prepare el desayuno, ya es tarde, deben estar saliendo del hotel. Tengo un par de llamadas perdidas de ella pero las he escuchado, el móvil cargado de mensajes y audios.
Le escribo diciendo que todo esta bien, solo que me he dormido.
Empiezo a repasar las conversaciones mientras el niño desayuna y me cuenta cosas suyas.
No creo que pueda aguantar mucho mas con el aparato puesto, me oprime e irrita, creo que mi polla está en carne viva.
De nuevo los mensajes de ella son mas dulces y cariñosos, lo bien que ha estado, lo mucho que ha disfrutado, y que están recogiendo para pasar el dÍa por al zona y volver después de comer.
Los de Pedro son mas duros, como tiene los huevos vacíos de correrse en cada agujero de mi mujer, lo mucho que ha disfrutado de verla correrse mientras me dedica un orgasmo gritando para el cornudo. Asegura que esta vez si que es cierto que vuelve a casa con el tanque lleno, me la va a devolver bien follada, como se merece una autentica hembra.
No hay que ser un genio para saber que durante el día han aprovechado para hacerlo otra vez, y cuando llegan a casa con mucho retraso es porque han parado para follar como hicieron a la ida.
Me muero por que me cuente, quiero saberlo todo.
Entra por la puerta con una sonrisa de oreja a oreja, besándome con ganas y al niño después de dos días. Creo que la quiero mas que nunca, enseguida empieza a contarnos cosas, las que se pueden contar, y claro esta muerta de hambre, quiere cenar y que le contemos que hemos hecho.
En cuanto el niño nos deja un instante solos, le pido por favor que me deje la llave del candado, necesito quitarme el cepo.
- “Uhmmm, sólo si me prometes que no te vas a descargar tu solito, quiero todo eso para mi, aunque no te prometo que sea esta noche, jajajaja.”
Creo que mi cara denotaba que algo no iba bien, así que sacó la llave de su generoso escote y me la entregó, aprovechando para colocarse el anillo de casada de nuevo.
Volvió con el niño y yo aproveche para quitarme el cacharro y lavarme bien, por mas que le estuve dando no conseguí tener una erección, mi polla estaba dormida, pero me gustaba la sensación de libertad en mi entrepierna, esperaba que despertase en un rato.
Todo transcurrió con normalidad, la normalidad de una casa con una madre que viene de pasar unos días y está deseando pasar tiempo con su hijo, hasta que por fin nos quedamos a solas y ahora es la amante esposa, que de nuevo gatea por el sofá con su pijama favorito hasta ponerse a mi altura y besarme con ganas.
- “Ha sido la demostración de sexo mas impresionante que me podía imaginar en mi vida, nunca pensé que un hombre podía hacer el amor tantas veces en tan poco tiempo.”
- “Ajam”
- “Se ha corrido no se ni las veces en cada uno de mis agujeros, vengo tan llena que si no es por la píldora seguro que vengo preñada de ese cabrón”
- “No digas eso ni en broma”
- “No digo que quiera quedarme embarazada de él, digo que si no hubiese empezado a tomar la píldora seguro que ya estaría en cinta”
- “Dios, no quiero ni pensar algo así”
Me besa y me echa mano al paquete, mientras me mira sonriente y juguetona.
- “Pero ha habido una cosa que me ha dejado un poco descolocada”
- “A ver, sorpréndeme”
- “El viernes y sábado ya has visto lo que ha sido… una total y absoluta locura, pero desde el sábado por al noche la cosa ha cambiado un poco… no se, he visto a Pedro convertirse en un amante atento y cariñoso”
- “¿En serio?”
- “Yo también he alucinado, esperaba pasar el sábado por la noche a cuatro patas recibiendo azotes y folladas loquísimas, pero ese hombre se dedicó a besar cada rincón de mi cuerpo, y hacerme el amor despacio y con ternura, entrelazando nuestras manos, acariciando con dulzura, increíble…”
- “¿Y te ha gustado mas o menos, que el Pedro que ya conocías?”
- “Ha sido distinto, raro, muy bueno también, pero ha sido como hacerlo con dos hombres totalmente distintos, lo mismo que cuando me acostaba con él y luego contigo, son formas distintas de hacerlo tan buenas que me hacen volar”
- “¿Y ha estado así lo que queda de fin de semana?”
- “Si, incluso mientras conducía, me acariciaba el muslo y sabia hasta el cuello, a la hora de comer hemos parado en una zona de camping bastante desierta y me ha vuelto a hacer el amor en el coche, casi sin despegar sus labios de los míos, acariciando y besando con dulzura, despacio y con tranquilidad, me ha puesto los pelos de punta hacerlo con él así”
- “Vaya”
- “Y llegando a la ciudad también ha vuelto a parar para despedirnos como debe ser, y aunque no me ha follado, me ha hecho correr con su lengua y sus dedos,… lo mas sorprendente es que no ha hecho ni una referencia a tí”
- “No se si eso es algo bueno”
- “Depende, por que a veces pienso que disfruta mas humillándote que follando conmigo, además se ríe constantemente de que le estas cogiendo gusto a tu nuevo mote de cornudito y a tu juguete de castidad”
Sus manos ya habían sacado mi polla del pantalón de pijama y la recorrían con facilidad, su cara demostraba que seguía caliente, pero como ella misma me dijo, no podía hacer el amor ni una sola vez mas, me pidió que aguantase sin tocarme y me lo compensaría con creces, pero todo esto mientras masturbaba mi polla con frenesí, cuando vio que mi corrida iba a ser inminente, paro en seco y apretó mis huevos para cortarla de raíz.
- “No me gustaría que te corrieras con tanta facilidad, pero hoy no puedo más, estoy totalmente llena… creo que deberías ponerte tu cinturón de nuevo”
No dije nada, solo fui a por él y volvía colocármelo mientras ella observaba en silencio, mirándome y mordiéndoselas el labio, le devolví la llave y que volvió a colgarse con mimo dejándola caer entre sus hinchadas y maltratadas tetas.
Cuando por fin fuimos al dormitorio y la pude ver desnuda, su cuerpo estaba minado de marcas de dedos y chupetones, sin casi decir palabra me dedique a aplicar la crema para que se disolviesen cuanto antes, con mimo y dulzura fui aplicándola cuidadosamente a cada centímetro de su cuerpo, masajeando atentamente su piel, recorriendola de arriba a abajo, adorándola como la diosa que era, saboreando con la punta de mis dedos la tersura de su carne, que había sido maltratada hace pocas horas por ese animal.
- “Vamos a dormir, que estoy destrozada, me gustaría dormir abrazada a ti”
- “Lo que quieras cariño, por fin estás en casa”
- “Si, y de nuevo gracias por hacerlo posible, no tengo forma de compensar todo lo que he vivido”
- “Te quiero mi amor, y haré todo lo que esté en mi mano para que estes feliz”
Mientras lo digo, siento como mi frustración crece y me veo a mi mismo como un mueble u utensilio que ella usa cuando y como le conviene. Me hubiese gustado hacerle el amor, pero era evidente que mi momento, el momento que ella quería regalarme a mi como su marido, era simplemente para adorarla, para lucir sus morados como trofeos de la batalla que había librado ese fin de semana por que yo había consentido mansamente. De hacerla gritar de placer se encargaría Pedro a partir de ahora casi al 100%
Ese fue el principio de una semana donde mi mujer y Pedro apenas hablaron, parece que Pedro ya había conseguido lo que quería y se estaba cansando, lo cual me parecía bien, estuvimos toda la semana centrados en nosotros, incluso antes del fin de semana mi mujer me concedió la gracia de descargarme, hicimos el amor con ternura y sentía a cada momento que me iba a correr, pero ella controló mi orgasmo con maestría, me empezó a parar y controlar mis movimientos para alargar mi corrida, y empecé a follarla justo como a ella le gusta, no quiere que se lo haga como Pedro, prefiere que lo haga a mi propia manera, así puede disfrutar de dos formas totalmente distintas. Cuando por fin me dio permiso pude terminar, estaba vaciándome literalmente, sentía que se me escapaba la vida y se la entregaba a ella, cuando y como ella quería, no podía contenerlo era como una hemorragia que ella recibia con una sonrisa socarrona, casi divertida. Se quedaba con mi esencia, para ella, para siempre.
Relatos similares
- Hetero: Infidelidad
Esposa pervertida y demente - Relato corto
Claudia sabía que Andrés la dejaría si la veía con el ruso. Pero ella no quería que se fuera; quería que viera cómo otro hombre la partía en dos…
Comparte:Infidelidad consentidaBdsm suaveDominacion femenina
- Hetero: Infidelidad
Bien merecido
Él siempre soñó con verla con otro, pero nunca imaginó que el deseo de ella fuera tan voraz como para llevarla a los brazos de un desconocido.
Comparte:CuckoldInfidelidad consentidaDominacion femenina
- Hetero: Infidelidad
LA CENA DEL IDIOTA. Cristian
Dani cree que solo está presenciando una traición, pero lo que ocurre detrás de esa puerta cerrada es mucho más oscuro.
Comparte:Infidelidad consentidaVoyeurismo consentidoDominacion femenina
- Hetero: Infidelidad
Miro a mi esposo a los ojos mientras otro me folla
Ana creía conocer las reglas de su matrimonio: él decidía cuándo y con quién. Pero en la isla, el mentor de su esposo no pide permiso, solo toma.
Comparte:Infidelidad consentidaCuckoldBdsm suave
- Hetero: Infidelidad
Morbazo viendo seducir a mi mujer (2)
No imaginaba que la cena sería una trampa. Al cruzar la puerta, el aire cambia, y el hombre que creía haber olvidado la mira con esa superioridad que…
Comparte:Infidelidad consentidaCuckoldBdsm suave
- Hetero: Infidelidad
No puedo permitir que Elena se aburra
Elena le pide ayuda para llevar a su marido borracho a casa, pero su verdadero objetivo es otro.
Comparte:Infidelidad consentidaCuckoldDominacion femenina