No puedo permitir que Elena se aburra
Elena le pide ayuda para llevar a su marido borracho a casa, pero su verdadero objetivo es otro. Con el esposo inconsciente en la habitación, ella y el narrador cruzan la línea prohibida, sabiendo que cualquier ruido podría despertar al tercero en discordia.
Mi amiga Elena tenía una boda de un familiar de su marido. No la apetecía mucho ir, pero no la quedaba más remedio. Pasamos toda la tarde y la noche escribiéndonos mensajes. Según avanzaba la boda, Elena comenzó a contarme que su marido estaba cada vez más borracho. Bien de noche su marido estaba borrachísimo y Elena me pregunto si podría ir por ellos y así no llamaban a un taxi. Esto venia acompañado de una foto de ella, con un vestido salmón clarito largo, de tirantes con la mitad en negro, al igual que unas tiras de la cintura, con un escotazo en v hasta debajo de sus carnosos pechos haciendo que se la vieran los laterales de estos. El vestido ajustaba y remarcaba sus pequeños pero carnosos pechos.
Sabía que no me pedía ir solo por ahorrarse el taxi, así que fui por ellos gustosamente. Elena y su marido me esperaban en el sitio donde habíamos quedado. Sali del coche y me salude con Elena dándola un buen beso en sus carnosos labios, pintados de un rojo intenso muy sensual.
Tumbamos al borracho de su marido en el asiento trasero pues estaba adormilado sin enterarse de nada. Al montarnos nosotros volvimos a besarnos. La mano de Elena comenzó a acariciar mi paquete y yo hice lo propio con sus pechos. Durante el camino, nos besábamos y acariciábamos cada vez que teníamos ocasión.
Al subir a la casa llevamos al marido de Elena a la habitación. Le tiramos en la cama y cuando Elena comenzó a quitar el traje a su marido, me coloque tras de ella pasando mi paquete por su culo, agarrándola de la cintura. Elena me miro, sonrió y comenzó a mover su culo. Cogí su vestido y lo subí hasta la cintura, dejando su culo al descubierto, con un tanga negro. Me agaché y lo comencé a acariciar y besar. Metí mi mano por el tanga y comencé a masturbarla con mi dedo corazón.
Pedí a Elena que se inclinara y coloco sus manos en la cama. Metí mi cabeza entre sus piernas, eché el tanga a un lado y comencé a comerla el coño. Mientras la comía el coño, acariciaba sus glúteos. Mi lengua no salió de su coño hasta que se corrió en mi boca. Nos levantamos los 2 y volvimos a besarnos. Elena me desabrocho el pantalón, saco mi polla y comenzó a masturbarme. Comencé a besarla el cuello y fui bajando hasta llegar a besarla los laterales de los pechos. Con mis pulgares acaricie sus pezones, notando como se iban poniendo duros y se le marcaban en el vestido al no llevar sujetador. Cogí el escote, y lo abrí más de lo que ya lo estaba, sacando sus carnosos pechos. Comencé a comérselas, mordisqueando sus duritos y carnosos pezones.
Ver a su marido dormido a nuestro lado me tenía muy cachondo. Elena se arrodillo y me comió la polla un poco, antes de colocarme el condón. Elena se colocó a gatas en la cama, me puse detrás de ella de pie y me desnudé. Subí su vestido nuevamente a la cintura, eché su tanga a un lado y metí mi polla en su mojadísimo coño. Cambiaba de vez en cuando de agujero follándola también el culo.
Elena se colocó de rodillas en la cama. Mientras seguía follándola el culo, giro la cabeza y nos besamos. Pase mis manos hacia delante para agarrar sus pechitos y acariciarlos. Bajé mis manos hasta su cintura y cogí su vestido. Lo fui recogiendo hasta tenerlo agarrado por la cintura. Entonces lo fui subiendo hasta acabar quitándoselo, dejando a Elena solo con el tanga puesto. Continúe follándola el culo y el coño, mientras nos besábamos y jugaba con sus pechos carnosos.
Elena se corrió nuevamente y entonces se bajo de la cama. Se arrodillo en el suelo, me quito el condón y nuevamente me comió la polla, mientras acariciaba mis huevos. No paro de hacerme la mamada hasta que me corrí y llené su boca con mi semen. Tras tragárselo todo, Elena le dio un beso a su dormido marido con los retos de mi semen aun en su boca.
Nos fuimos al salón, donde nos pusimos una copa y nos la tomamos sentados en el sofá, mientras nos acariciábamos y besábamos. Al poco rato Elena soltó la copa para volver a masturbarme mientras nos besábamos. Cuando me la puso nuevamente dura, me coloco un condón y se sentó de rodillas encima de mí. Echo su tanga a un lado y se metió mi polla nuevamente en su húmedo coño. Comenzó a moverse en círculos y follamos ricamente mientras acariciaba sus muslos. Nos besamos y pellizque sus pezones. Agache mi cabeza y los mordisquee cuando los tuvo duritos.
Cambio mi polla de agujero y lo metió en su culo. Siguió moviéndose circularmente mientras yo continuaba mordiendo sus pezones y acariciando sus muslos. Elena estuvo un rato cambiando de agujeros mi polla hasta que la cogí de la cintura, la tumbé en el sofá conmigo encima de ella. Seguimos follando ricamente, disfrutando lentamente, mientras nos besábamos y acariciaba sus muslos y sus pechos.
Me puse de rodillas en el sofá, coloqué las piernas de Elena en mis hombros, aparte el tanga y metí mi polla por su culo, follándoselo despacio mientras la mordía los dedos de los pies.
Cuando estaba a punto de correrme, me tumbe en el sofá y Elena lo hizo encima de mi colocada para realizar un 69. Aparte su tanga y comencé a comerla el coño, a la vez que ella me quito el condón y empezó a mamarme la polla. Mientras me comía su coño, acariciaba su culo. Cuando Me corrí, Elena continúo comiéndome la polla limpiándomela, hasta que ella se corrió en mi boca.
Nos sentamos en el sofá y nos relajamos, besándonos y acariciándonos, antes de que me vistiera y me despidiera de Elena, para irme a mi casa, tras una rica infidelidad muy morbosa al hacerla con su marido allí mismo.
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