La quedada
Las reglas estaban claras: si llegaba con vestido, él no podría contenerse. Y cuando la puerta se cerró, el juego de palabras dejó paso a la piel, la mesa y la urgencia de lo pactado.
LA QUEDADA
Hemos hablado mucho, de nuestras cosas, cosas serias, cosas banales. Hemos quemado la batería del móvil con los mensajes y las fotos. Nos hemos hecho fotos en el baño y por la noche en la cama y nos la hemos enviado. Hemos metido picante a las conversaciones. Nos hemos reído de todo y con todo tú de mí, yo de ti y los dos de los dos. Hemos tomado café, infusiones y lo que los intensos llaman bebidas espirituosas, hasta hemos compartido algún postre después de un almuerzo. Hemos coincidido y nos hemos hecho los encontradizos pero siempre nos quedábamos en el beso de despedida. Hasta que hemos quedado para cenar, poco y barato porque soy un tieso pero la compañía es agradable y eso lo suple.
Te expliqué lo que pasaría si no veíamos y entre risas, bromas y mensajes serios lo decidimos. Si llevabas pantalones no habría nada que hacer, si llevabas shorts tal vez habría una posibilidad, si llevabas vestido sabrías que te iba a meter mano, y tu sabrías que eso iba a pasar. Si ya ibas sin ropa interior eso querría decir que nos íbamos derechos a mi casa, sin cena ni nada. Nos devoraríamos mutuamente en la cama, si llegábamos.
Cuando fui a recogerte llevabas un vestido, no muy escotado pero vestido. Cuando te montaste en el coche y nos saludamos lo levanté. Había que comprobar la mercancía. Llevabas ropa interior así que iríamos a cenar primero. Siempre podía pasar algo que trastocase los planes y luego cada uno para su casa.
Durante la cena te intento decir una cosa y no sé cómo hacerlo, no sé si te molestará o si te gustará, si vas a gritarme o si vas a pegarme, si vas a arrojarme a la cara tu bebida como en las películas o no. Tal vez mi idea te guste, tal vez la aceptes y te rías. Me lo estoy pensando y creo que lo mejor es cuando salgamos y vayamos a buscar el coche.
Suena tu móvil, te he mandado un mensaje. Es breve y conciso “te quiero meter mano”. Cuatro palabras, muy cutre lo sé y era lo pactado si aparecías con vestido, o tal vez lo habías olvidado. Pero sabes de mi inoperancia a la hora de adornar las frases y más cuando hay que ser directo.
Me paro mientras lo lees, tengo que ver tu reacción antes de que me contestes. Y tú vas y te ríes ¿En serio? ¿Esto quieres hacerme? ¿En la calle? ¿En un garito cualquiera?
Mi respuesta es en mi casa. Descarto el asiento trasero del coche, hay una edad y un decoro. O no. En mi casa no hay nada ni nadie, casi no estoy ni yo. Ni la última copa te puedo ofrecer porque o paramos a comprar o te tomas una infusión o un cola cao. La decisión final es tuya, siempre nos podemos quedar cada uno en un sofá y ver alguna película de acción.
Has decidido que vayamos a mi casa, y nos dirigimos hacia allí. Es un segundo sin ascensor y te invito a que subas tú primero, sabes que es para verte el culo y como el vestido se mueve. Te contoneas a adrede porque sabes que te miro y me veo en la obligación de cogerte el culo y ayudarte a subir las escaleras, protestas pero solo finges porque te ríes y no retiras mis manos.
Hemos llegado, te apartas para que abra la puerta, te invito a pasar.
Te quedas en mitad del salón. Solo comentas que está bien, que para que lo quiero más grande para mí solo. Tampoco hay mucho más, cocina, baño y dormitorio componen la estancia. La casa es pequeña, cálida y acogedora. ¿Por qué te quedas así? Has desplazado tus pechos hacia adelante y yo estaba enfrente de ti. Sabes a que hemos venido, o es lo que yo quiero pensar. Espero que no lo hayas olvidado. Paso un momento al baño porque no me creo que estés en el salón de mi casa, me refresco, me miro al espejo, me bajo los pantalones y me la saco. Todo en perfecto estado de revista, hay que tener la moral alta. Salgo del baño y sigues de pie en mitad del salón, distraída, sigo pensando que haces aquí todavía mientras el corazón no para de latir, a saber por qué parte del cuerpo está con tanto centrifugado como me está dando. ¿Te habrás olvidado para que hemos venido? no podría ser, pero te lo voy a preguntar mientras me acerco a ti. Tal vez sea muy arriesgado pero estás frente a mí, retrocedes hasta quedar apoyada en la mesa. Las manos en el tablero y las piernas ligeramente abiertas sobre esos tacones con poca altura. Me acerco a ti y te pregunto qué hacemos aquí, y si te apetece algo. Pones muecas raras con la boca hasta que me contesta que le quería meter mano mientras me besas. No hablamos pero mi mano se posa en tu entrepierna y abres algo más tus piernas. Un beso viene a continuación, beso corto mientras nos miramos fijamente. Mi mano se mueve y te acaricia sobre el vestido. Otro beso. Te informo que voy a meter la mano por debajo del vestido, a ver qué encuentro ¿serán bragas o tanga? digo que no quiero tela, quiero piel, deslizo mi mano por tus muslos. Trabajo mis dedos que ya acarician tus bragas suaves de algodón. Abres la boca mientras me miras y recibes otro beso, un poco más largo que el anterior. Te vuelvo a repetir que no quiero tela que quiero piel.
Saco mi mano de debajo de tu vestido y busco la cremallera del mismo, mi mano pegada a tu vientre vuelve a bajar a explorar. Te voy narrando lo que encuentro cuando deslizo mis dedos dentro de tus bragas. Encuentro un sexo rasurado que mis dedos palpan, encuentro un clítoris que acaricio y presiono, no me cuesta seguir bajando y consigo meter toda la mano en tus bragas. Has cerrado los ojos y has lanzado un gemido a la vez que una de tus manos se ha posado sobre la que te aprisiona la entrepierna. Trato de moverme dentro de ti mientras tu humedad moja mis dedos. Uno se escapa, ups, y consigue llegar a tu entrada, abres los ojos y me miras mientras muerdes tu labio inferior. Tu otra mano se apoya en mi hombro. Tengo una mano libre que se desespera y te agarra un pecho por encima del vestido que llevas. Más tela que sobra, que entorpece mi exploración. Por favor quítate el vestido. Mientras mi mano permanece aferrada por tus bragas, tu vestido de tirantes desciende y se queda enrollado en tu cintura y el sujetador ha desaparecido en algún rincón del salón, tus pechos bailan para mí a cada movimiento tuyo. Mi mano prisionera queda libre y ahora puedo acariciar tus pechos, besarlos, apretarlos, pellizcar tus pezones, lamerlos, morderlos. Me miras mientras te pruebo. Me aprietas la cabeza contra ti. Te gusta, me gusta. Poso un dedo en tus labios y lo besas lo introduzco en tu boca y tu lengua juega con él, tu saliva impregna uno de tus pezones. Repito la operación, tu lengua juguetea con mi dedo y tu saliva recorre el otro pezón que empiezan a ponerse duros. Como si mojara mis dedos en agua bendita lo vuelvo a hacer tú lames, chupas y mojas con tu saliva mi dedo que ahora empieza a recorrer tu boca, entra y sale, entra y sale, echas la cabeza hacia atrás. Le practicas una mamada a mi dedo y este cuando sale mojado de tus labios ahora busco tus otros labios.
Te miro a los ojos y te beso. Besos cortos muchos besos con los ojos abiertos. Me arrodillo ante ti y te remango el vestido y tu ombligo a la altura de mi boca. Mi lengua explora ese orificio y mis manos se aferran a tu culo mientras te retiro de la mesa. Nos miramos, sabes que va a pasar. Te voy a bajar las bragas pero antes beso tu sexo sobre ellas paso mi lengua dejando marcado donde están tus otros labios. Me ves y te veo. Me miras y te miro. Me intuyes y te confirmo. Tus bragas se han caído también y tu sexo está frente a mí. Eres lista, intentas abrir tus piernas, te reclinas sobre la mesa para abrirte a mí. Lista y educada, se come en la mesa ¿Como lo quieres llamar? ¿Conejo, almeja, coñito, chichi? Mi lengua te explora, mis dedos te abren y te perforan y tu garganta quiere cantar gemidos.
Te retiro de la mesa con algo de esfuerzo y risas por parte de los dos, te giro y eso si ha costado que no me caiga. Aprieto tus pechos con tus manos sobre las mías, muerdo tu hombro ¿Mando yo o te dejas hacer y en el fondo mandas tú?
Pongo tus manos en la mesa, me situó tras de ti mientras te acaricio. Miras de reojo al sentir mis manos en tu culo, si tu culo, tus nalgas tus posaderas, tus glúteos, ahora son míos y hago lo que quiera con ellos, los azoto, los muerdo los pellizco, los amaso, los abro y los cierro, te rindes y descansas tu cuerpo en la mesa, me arrodillo otra vez y tengo tu sexo húmedo ante mí. De nuevo lo pruebo con mi lengua que te aguijonea desde atrás, mientras sigues apoyada contra la mesa. Me levanto y busco tu boca para besarla y te pruebas mientras sigues sobre la mesa. Como si fueses un piano toco tu espalda y tu culo mientras con una mano intentas soltar la hebilla del cinturón. Te ayudo con el botón del pantalón y tu mano acaricia mi polla dura sobre la tela de los bóxers. Has decidido arrodillarte, pero no en señal de sumisión, mientras me miras desde abajo con tu lengua fuera de tu boca, lames mi ropa interior recorriendo el tronco de mi miembro. Mi mano se aferra a la mesa. Ahora soy yo quien tiene los pantalones y los bóxers por los tobillos. Consigo sentarme en una silla próxima para quitarme los zapatos y librarme del pantalón. Mi polla henchida es agarrada por tu mano, no sé si tiras de mí pero me acerco hasta que te queda cerca de tu boca. Es toda tuya puedes probarla puedes meterla en tu boca. Puedes hacerle lo que le has hecho antes al dedo, este es parecido un poco más grueso y largo pero te cabe en la boca.
¿Te han penetrado dos a la vez? No hace falta que contestes mientras mi polla está en tu boca pienso en como penetrar tu coño con un dedo pero creo que te cabe otro más. Te levanto del suelo, te quedas de pie mientras me miras y sientes como mi mano primero pasa por tu culo y luego busca tu entrada. Abres la boca y gimes y te agarras a donde puedes, curiosamente a mi polla, te pido que te la comas. Me miras, miras a mi polla mientras la mueves y te inclinas. Lo intento y lo consigo tienes dos dedos hurgando tu coño y mi polla en tu boca, me retiro de ti, te cuesta desprenderte de mi polla mientras ves como consigo llegar y ponerme detrás de ti. Sabes que viene ahora, cojo mi polla y recorro la raja de tu culo, paso sobre tu ano y acaricio la entrada de tu sexo, repito la operación otra vez de arriba abajo y de abajo arriba, me miras mientras lo hago y al final me coges la polla y la enfilas a tu sexo, entra despacio, primero el glande, entra y sale luego consigo meter media polla más, tu mojadura la lubrica y entre vaivenes lentos consigo meterme dentro de ti. Paro un momento, mis manos en tus caderas y comienzo a irme de ti, salgo y entro, balanceo mis caderas mientras mi polla recorre tus entrañas tu sexo se ha hecho a mi polla abrazándola, entra y sale bien al igual que nuestros gemidos, me agarro a tu culo que masajeo mientras te la saco, te quedas mirando con la boca abierta mientras te apoyas en los codos sobre la mesa y arqueas tu espalda, no te preocupes solo es para coger impulso y metértela entera de una sola vez, un grito sale de ti a la vez que mi polla entra, vamos a repetir, te saco la polla y te embisto de golpe, entra entera, tus pechos se bambolean con la embestida recibida, me pides que te lo haga otra vez que quieres sentirlo una vez más, obediente, te la saco y te la meto de golpe, ahora eres tú quien se mueve. Me quedo quieto viendo como tus caderas se mueven hacia adelante y hacia atrás mientras haces trucos de magia, ahora se ve mi polla ahora no, calculas las medida de la mecida hasta donde puedes llegar sin que se te salga y reculas hasta que tropiezas conmigo mientras pides más.
¿Para qué correr en correrse? Espera un momento, ven vamos al sofá así podré jugar con tus pechos otra vez, hacemos intercambio, yo te presto mi verga tu me prestas tus pechos. Me siento y te pones encima, juego con tus tetas mientras mis manos aferran tu culito, le marcamos el ritmo mientras subes y bajas, subes y bajas y tus manos apoyadas en el respaldo del sofá, tu boca gimiendo a mi oído y yo saboreando tus pieles curvadas. Noto que reduces el ritmo de tus saltos ¿quieres que cambiemos de postura? No abandonemos todavía el salón, tampoco hay mucho mas, ya sabes, pero espera. A mí también me viene bien el momento de cambiar, suerte para ti que el sofá es un tres plazas, de dos nos quedamos cortos. Túmbate boca arriba y abre tus piernas mientras me pongo entre ellas. Sube esta pierna un poco más, no te rías se que no soy actor porno ni un desecho de virtudes sexuales por eso ando concentrado en coger mi verga y acariciarte el sexo rebosante que tienes. No desesperes que aquí entra ya, balanceos lentos hasta volver a quedar emparejados y entonces cogemos ya velocidad de crucero mientras el ritmo lo marcan tus pechos naturales, nada de trampa ni cartón, ni silicona, vamos a más los gemidos van a más. Mientras gritas más, mientras te tocas más. Y gritas tú y grito yo. Tú te corres entre tus dedos y yo me corro en tu abdomen tú yaces exhausta sobre el sofá y yo veo como mi leche resbala por tu vientre hacia tus costados, algo es algo, no vamos a desparramar litros de semen en tu cuerpo, uno es normal y básico. Luego consigo sentarme mientras estiras tus piernas y las colocas sobre mí. Repuestos de la respiración nos encaminamos al baño a asearnos.
El baño es pequeño, yo digo que es íntimo. Hay toallitas húmedas y papel higiénico. Nos limpiamos mutuamente. Y aprovechamos el momento para tocar lo que para otros está prohibido tocar. Besos y caricias, hablamos poco ¿para qué hablar? Dejemos que sea nuestro cuerpo el que hable, que tus labios le cuenten secretos a mis labios en forma de besos. Que nuestras manos calmen los nervios de nuestra piel, que nuestros cuerpos se unan y transmitan la energía de uno a otro. Que nuestros sexos sigan hablando entre ellos ¿Estás cansado? ¿No? ¿Un poco si? ¿Vamos a relajarnos un poco y luego seguimos?
Vamos a la cama, nos espera deshecha, es que no esperaba visita hoy. Ni hoy ni nunca pero hoy estás tú. Cada uno al lado de otro la luz de la lamparilla de noche permanece encendida. Te tumbas boca abajo, como pudorosa para no enseñarme tus pechos ni tu sexo. Pero estas aquí junto a mí. Puedo verte y sentirte, cierras los ojos y sientes un escalofrío cuando mi dedo recorre tu espalda porque tu culo si esta visible. Varios besos y sonrisas rellenan el momento, tu mano también juega a tocarme. Permanezco echado junto a ti de perfil, mi lado provocador y exhibicionista se muestra ante ti, sin pudor, mi cuerpo y mi sexo te observan y tu mano llega hasta mi polla, te ríes porque está fláccida. Eso no se hace has herido su orgullo de guerrero. Mi mano con su dedo a la cabeza recorre tu espalda hacia abajo, se posa en tu culo y juega con él, permaneces boca abajo y yo me he puesto de rodillas junto a ti. Mis manos juguetean con tu culo otra vez, abre, cierra lo recorre lo acaricia, mi dedo se detiene en tu ano y lo presiona. Te cierras de golpe y me miras por encima de tu hombro con las alertas encendidas, mi dedo abandona el orificio y sigue hacia abajo, todavía estas húmeda, ¿O empiezas a estarlo otra vez? Da igual, dos dedos recorren por fuera tu sexo acariciándote, presionan y abren la entrada de tu vagina provocando leves suspiros en ti. Mi dedo índice se apoya en la entrada lo suficiente para recibir tus fluidos, mojado, vuelve a retomar tu ano y a masajearlo, de nuevo lo mojo en ti y vuelvo a presionar tu ano. Sorpresa, el dedo ha entrado, solo un poco pero comienza a abrirse camino. Me agacho y dejo caer un poco de saliva en el orificio lo que permite lubricar mi dedo que empuja un poco más. Y avanza en la nueva gruta por descubrir mientras jadeas y mueves tus caderas. Mi dedo corazón se encarga de frotar entre tu sexo, no sabes que dedo es el que quieres y que dedo no y entre tanto vaivén de caderas y tanto mover dedos resulta que al final te han entrado entero los dos dedos exploradores mientras te apoyas en los codos lo que permite a mi mano izquierda agarrarte un pecho que asoma. Consigues levantarte y ponerte de rodillas frente a mí lo que me obliga a sacar mis dedos de ti.
Ahora me tumbo yo en la cama. Me pongo boca arriba y te miro, me apoyo en los codos para elevarme y poder besarte.
Has caído en la trampa, te agarro con una mano, mi otra mano en tu culo y con un poco de esfuerzo te coloco sobre mí. Aparto tu pelo, agarro tu cara y te beso. Mis manos se van a reposar en tu culo. Parece hipnótico, relajante. Acariciar tu culo relaja y mi polla aprisionada por tu sexo comienza a despertar ¿Cuánto tiempo llevamos así? Pongo mis manos en tus axilas sin que lo esperes y te alzo hasta que tus pechos están donde quiero, a la altura de mi boca, se abre el buffet, tengo para mí tus pechos, plato exquisito que no sirven en ningún restaurante. Apoyas las rodillas en la cama y tu mano en el cabecero mientras con la otra me ofreces uno de tus pechos. Eso me deja una mano libre para palmotear tu culo. Ahora te elevo. Mientras subes beso su vientre, y ante mí de nuevo tu sexo, y mi lengua que pasaba por allí comienza a probar, pero no me he olvidado de tu culo, ni mi dedo tampoco, así que volvemos a penetrar ese oscuro orificio y tu vagina también. Ya te da igual y el dedo entra bien, hazme un favor, abre tu coño para que mi lengua juguetee mientras empujas las caderas y sientas mis dedos entrar y salir de ti, puedes gritar lo que quieras, y moverte, y cerrar los ojos.
Te estiras hacia atrás y haces presa en mi polla que hace rato que despertó de la siesta mientras sigo trabajando, decides retirarte porque te ha entrado hambre y te lanzas a meter mi polla en tu boca, lo llaman sesenta y nueve, mientras aprietas mis huevos. Te ríes de ellos porque están depilados pero cuando los acaricias quien se ríe soy yo. Creo q te entra otro dedo en el culo y despacio entra entero también. Ahora si gritas, pero mi lengua trabajando en tu coñito y mis caderas empujando para que vuelvas a meter mi polla en tu boca te calma. Y ahora te corres, tus espasmos lo indican y lo confirmas cuando lo dices y te retiras de mí. No te preocupes, sigue tumbada boca abajo y abre tus piernas, eleva ligeramente tus caderas que mi polla te va a entrar, bien mojada estás lo que me permite deslizarme dentro de ti sin problemas, me muevo sobre ti mientras las sabanas acarician tu clítoris, pides más, pues te doy más rápido, siempre tratando de ser obediente dentro de mis limitaciones, a mi empieza a venirme la excitación también, desde el glande recorre toda mi espalda pero no me quiero correr todavía, quiero intentar algo. No sé si te gustará pero lo voy a intentar. Saco mi polla de tu coño y la apunto a tu culo, tu ano está dilatado y mi polla lubricada. Te resistes un poco pero entra, despacio el glande está dentro. Te abres el culo, subes las caderas y nos vamos acoplando, balanceos suaves, nueva sensación nuevos gemidos, te mueves un poco más, pides un” sigue por favor”. Ahora sí que no aguanto más, me voy a correr, te aviso, mi corrida es para ti. La tuya la saboreé antes pero la mía te la vas a quedar de recuerdo. Me viene, aguanta unas pocas embestidas más y es tuya. Me he corrido en tu culo.
Salgo de ti un poco arrugado, ha perdido parte de su vigor, tu ano se mantiene dilatado y caigo junto a ti. Tú boca abajo, yo boca arriba. Me giro junto a ti, te cubro con las sabanas mientras te abrazo, nos miramos nos besamos, nos acomodamos y nos dormimos.
Relatos similares
- Hetero: General
3 días, 7 encuentros: Primer encuentro
Dos meses de espera se condensan en un solo beso en el aeropuerto. Pero cuando la puerta del hotel se cierra, la calma se rompe y el deseo acumulado…
Comparte:Bdsm suaveDominacion masculinaPrimera vez
- Hetero: General
Sexo intenso con mi profesor de la universidad
El aula estaba vacía, el silencio pesado y la lluvia golpeando los vidrios. Él sabía que no debía, pero verla llorar desarmó su control.
Comparte:Bdsm suaveErotismo romanticoPoder y control
- Hetero: General
En el cine II
El cine está oscuro, pero el calor entre ellos es insoportable. Él no se mueve, no habla, solo espera.
Comparte:Bdsm suaveDominacion masculinaErotismo romantico
- Hetero: General
En primer día de clases
El metro se llena de ruido y gente, pero en ese rincón del vagón solo existen sus miradas. Él la acorrala con su cuerpo, y cuando bajan a las…
Comparte:Bdsm suaveDominacion masculinaPrimera vez
- Hetero: General
Visitas vecinales I
El chat fue solo el preludio. Cuando el vecino educado se quitó la máscara y le ordenó mojarse en el baño de la cervecería, supo que esa noche nada…
Comparte:Bdsm suaveDominacion masculinaDeseo reprimido
- Hetero: General
La primera noche
Él la esperaba con el hambre de meses acumulada. Ella llegó temblando, sin saber que el abrazo sería solo el preludio de una noche donde cada límite…
Comparte:Bdsm suaveDominacion masculinaPrimera vez