3 días, 7 encuentros: Primer encuentro
Dos meses de espera se condensan en un solo beso en el aeropuerto. Pero cuando la puerta del hotel se cierra, la calma se rompe y el deseo acumulado exige más que palabras; exige posesión.
Nuestro primer beso Nuestro primer encuentro fue pura energía, definitivamente las fotos no hacían justicia, se veía más que mejor en vivo y en directo. Cuando nuestras miradas se encontraron, nos quitamos los tapabocas y ambos sonreímos, cuando él llegó a Bogotá, yo aún no salía de Medellín, así que él me estaba esperando y yo me acerqué a él para ser recibida con unos brazos abiertos y un delicioso, tierno, apasionado y largo beso.
De allí él me tomó de la mano, me dirigió a un restaurante para ir a desayunar, un lugar que había visto en el tiempo de espera, ubicado en el segundo piso del aeropuerto, lo acompañaba una hermosa sonrisa, mientras lo veía pensaba, yo con un viaje de casi 24 horas estaría destruida, no podría con las ojeras, la verdad estaba encantada por quien ahora sería mi novio por tres días. Lo vi deleitarse con su desayuno, la amabilidad con que trata a las personas es muy agradable, se mueve entre una coquetería muy sutil que le fluye con gran acierto, es un imán de buena energía.
Tuvimos nuestras primeras conversaciones face to face y todo resultó bastante natural, hoy no puedo recordar de qué hablamos, pero si puedo recordar la serenidad y lo familiar que resultó aquel momento. Había complicidad, había magia. De allí salimos para nuestro apartamento, el lugar que fue nuestro refugio por los siguientes tres días. Un lugar que hoy contiene nuestros secretos, nuestros momentos más íntimos e intensos, nuestras sonrisas, mis lágrimas, nuestro primer encuentro, nuestro baile, nuestra despedida.
Yo
Es cierto, siempre me han dicho que gano más en persona que en mis fotos, supongo que no me sé sacar partido ante una lente, en fin, yo llegué a Bogotá el 26/dic/22, confiando en que habría sólo una hora de diferencia entre mi arribo y su llegada, pero un retraso en los vuelos que salían de su ciudad, permitió que pudiéramos hablar telefónicamente, ella aún estaba en Medellín, así que aquellas horas de espera me dieron margen para recorrer el aeropuerto, preguntar por un buen sitio para desayunar, identificar la puerta por la que ella arribaría, en definitiva, controlar el entorno, pequeño detalle habitual en mí.
Cómo estando en control de la situación, llegó ella, pasó por delante de mis narices (aún se usaban las mascarillas y no la percibí), es algo que no me explico, porque su cabello negro rizado y abundante es un rasgo sumamente notorio y de los que más me excitan en ella, su melena al natural, aunque llevé el corte sólo hasta los hombros.
Cuando ya veía anunciada la llegada de su vuelo, y no la veía salir, volví a llamarla, fue cuando me dio su ubicación, había salido y avanzado hacía la izquierda, yo la esperaba junto a la puerta, pero a la derecha, confirmó su regreso hacía mi posición…
Yo atesoro ese momento en que la vi y reconocí, short vaquero corto, camiseta esqueleto blanca, sobre la cuál llevaba una blusa blanca a juego, mascarilla blanca, su piel morena y sus rizos negros encima de todo ello, recuerdo que percibí el brillo en su mirada cuando se acercaba, que se acentuó cuando retiré mi mascarilla para besarnos, noté incluso sus nervios cuando abrió también su mascarilla… ahí estaba su boca de labios gruesos que me hacía soñar en fotos y vídeos… me lancé por esa boca, deseaba un beso que la hiciera sentir cuánto deseo ardía en mi cuerpo al estar junto a ella, la sujeté del cuello y el beso nos fundió intensa y especialmente, conectamos.
Primer encuentro: descubriéndonos
Llegamos al hotel, nos registramos, mi cabeza daba vueltas, iba cargada de deseo, yo qué en el tema sexual soy super calmada, estaba como perra en celo, quería que me besara más, como lo hizo en el aeropuerto, quería que me tocara, como lo había soñado estos casi 2 meses, sin embargo, mi siempre prudente personalidad pensaba en lo cansado que debía estar, aún me hacía la pregunta y si no le gusté, debe tener sueño, estaba entre un me lanzo y un lo dejo que dé el primer paso.
Entramos a la habitación y me dijo que debía darse un baño, qué se sentía sucio, para mí olía delicioso, mis instintos hormonales estaban activos al 100 y la verdad todo estaba en verde, en ese momento solo había algo que primaba, el instinto. Sacó los objetos personales de su maleta y fue directo a la ducha. Lo esperé en calma, sentada en la cama, controlando mis deseos de ir a bañarlo y me preguntaba qué me pasaba, nunca eres tan ansiosa pequeña, control por favor, control.
El salió de la ducha con su cabello húmedo, envuelto en la toalla y una mirada de te quiero desnuda. Conexión total, sin duda, sin pausa, llegó hasta mí y empezó a besarme, sus besos eran intensos, como si saboreara su fruta favorita, una mezcla perfecta entre ternura y pasión, me empezó a desabotonar la camisa y yo le quise ayudar, recuerdo que me dijo: déjame a mí. Me giró con calma, deslizó la camisa por mis brazos y se acercó para abrazarme por la espalda empezó a besarme por el cuello, podía sentir la humedad en mi intimidad, una cantidad de emociones que me hicieron encontrar a la mujer que no era tocada lo que parecía ser una eternidad. Había intensidad en su mirada, no lo podía ver, pero casi podía sentir su deseo por ver mi culo al descubierto.
El déjame a mí desnudarte que quiero hacerlo despacio fue un deleite, sentirme descubierta poco a poco, el toque de sus manos inicialmente en mi espalda, luego en mis senos, entre mi cabello, me sentía atendida, deseada, provocada, ahora su toalla y mi ropa compartían el mismo lugar, el suelo y nuestros cuerpos compartían el mismo lugar, la cama.
La primera penetración fue lenta y delicada, sin apartar su mirada de la mía se acopló con dulzura dentro de mí, mientras entraba en mi cuerpo salió de mí un suspiro, mi cuerpo lo recibió con gusto y mis manos se aferraron a su espalda con fuerza y hubo una conexión increíble que me hizo apretar el estómago y sentí ganas de llorar.
Yo
Dada la escala en México, de 6 horas, que me dió tiempo para ir a cenar al apartamento de unos amigos en el DF, yo salí de Madrid el 25, llegué a Colombia el 26 a la madrugada, necesitaba esa ducha, aunque ella me viera radiante y varonil, yo no quería desagradar en lo más mínimo, quería estar cómodo y fresco, porque la deseaba, quería entrar en su cuerpo nada más entrar en nuestro piso…
Me duche sin prisa, disfrutando la renovación que me daba el agua, salí envuelto en la toalla, era un día caluroso en mi Bogotá natal, ella estaba sentada en la cama, mirando expectante hacia la ducha…
Sí, quise desnudarla lentamente, me fascina descubrir el cuerpo de una mujer sin prisa, me encantan las mujeres con bonitas curvas, ella tiene pechos pequeños, cintura estrecha, caderas generosas, culo precioso, lo que más disfruté fue bajar lentamente su short para descubrir su tanga, que también duró poco en su cuerpo, en ese momento estábamos de pie junto a la cama doble…
Un inciso, sí estaba el sillón, pero junto a un ventanal amplio que daba a un edificio de oficinas y viviendas a la misma altura que nosotros, así que me ocupe en bajar los estores de las ventanas, no fuéramos a conseguir el aplauso indiscreto de los vecinos.
La tumbé en la cama, la llevé al centro, sabía que ella llevaba meses de soltería y abstinencia, me urgía entrar en su cuerpo, pero no quería ser un bruto, no es que tenga una talla extra grande, mi pene es mediano y grueso, con delicadeza me acomodé sobre ella, el peso de mi cuerpo abrió sus piernas y su vagina lubricada me recibió dulcemente, fui galante, pero firme, entré en su cuerpo con decisión, atento a los gestos de su cara al recibirme… me conmovió que noté cómo asomaban lágrimas, le pregunté:
Amor, qué hice, quieres llorar?
Contestó: sí, pero no de tristeza, me hacía falta sentirme mujer… Me fascinó
La penetré durante algunos minutos a misionero, mientras disfrutaba besarla, acariciar su cuerpo desnudo, sus rizos que me cautivaron, manteniendo el ritmo de la penetración lenta y profunda.
El caso es que hay en mí una vena dominante, una pulsión que sin hacerme un obseso del BDSM, me lleva a imponerme en la intimidad, así que llegó ese momento en que quise dar más “fuerza” a nuestro primer encuentro, suavemente me separé de ella, puesto en pie le ayudé a levantarse, llevándola de una mano hasta el sillón de nuestras fantasías, dónde la puse a 4 patas, como me fascino ver su generoso culo en pompa y dispuesto para mí, guíe mi pene nuevamente a su interior, la sujeté firmemente del cuello con mi mano derecha, con la izquierda azote sonoramente su nalga y empecé una cadencia fuerte que perseguía explotar dentro de ella.
Sentí llegar su orgasmo, su respiración entrecortada, la contracción de su espalda, la crispación de sus manos sujetando los cojines, como lo disfruté, baje el ritmo, que no la intensidad, empujaba fuerte con mi cadera, yo también quería llegar dentro de ella, y así fue, exploté gozoso… Creo que más que gemir, bufé cual toro excitado descargando su simiente…
Diría que nos quedamos unos momentos así hasta que mi pene flacido salió de su cuerpo… mi corrida suele ser abundante… presurosa puso su mano en la entrepierna para evitar hacer un estropicio y corrió a la ducha para asearse.
Ella
No se sorprendan con los giros rápidos qué damos en cada minuto, subimos de la calma a la pasión intensa rápidamente. Me tomó de la mano y me llevó al sillón, donde me arrodillé mirando al ventanal, allí hubo una penetración intensa, su mano izquierda en mi cintura presionando un punto sensible que allí tengo y su mano derecha en mi cuello, un toque de dominio conectando con nuestros instintos más eróticos. Cada penetración era controlada e intencionada. No era ese entra y sale alocado y desesperado, no, era mucho más que eso, yo era una diosa admirada, deseada y poseída en ese momento y mi cuerpo lo agradeció con un explosivo orgasmo. El lo pudo sentir, hubo un temblor interno y se reflejó en lo externo, fue en un momento realmente intenso un abre bocas delicioso y excelente comienzo.
Relatos similares
- Hetero: General
La quedada
Las reglas estaban claras: si llegaba con vestido, él no podría contenerse. Y cuando la puerta se cerró, el juego de palabras dejó paso a la piel, la…
Comparte:Primera vezDominacion masculinaBdsm suave
- Hetero: General
En primer día de clases
El metro se llena de ruido y gente, pero en ese rincón del vagón solo existen sus miradas. Él la acorrala con su cuerpo, y cuando bajan a las…
Comparte:Bdsm suaveDominacion masculinaPrimera vez
- Hetero: General
Visitas vecinales I
El chat fue solo el preludio. Cuando el vecino educado se quitó la máscara y le ordenó mojarse en el baño de la cervecería, supo que esa noche nada…
Comparte:Bdsm suaveDominacion masculinaDeseo reprimido
- Hetero: General
La primera noche
Él la esperaba con el hambre de meses acumulada. Ella llegó temblando, sin saber que el abrazo sería solo el preludio de una noche donde cada límite…
Comparte:Bdsm suaveDominacion masculinaPrimera vez
- Hetero: General
¡Eres una puta! – ¡Si soy una puta!
El toque de queda los encierra juntos en su casa, pero la verdadera jaula es la cama de invitados.
Comparte:Dominacion masculinaPrimera vezPoder y control
- Hetero: General
Tarde de excitación
El silencio de la casa vacía es solo el preludio de lo que viene. Rubén cree que está improvisando un plan romántico, pero Laura tiene otros planes…
Comparte:Primera vezBdsm suaveDeseo reprimido