Xtories

Embarazados 11

Carmen lleva un secreto que no es solo el bebé en su vientre. Cada martes, su suegro llega para cumplir una promesa que el narrador no solo tolera, sino que anhela. La pregunta no es si lo harán, sino cuánto más profundo puede llegar el placer antes de que la vergüenza se disuelva en el clímax.

Paco10K vistas8.8· 17 votos
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Al principio del cuarto mes volvimos a la clínica, la doctora le mandó analíticas y algunas pruebas, todo lo relacionado con el embarazo iba viento en popa, la doctora le dijo que a partir de ese mes podía estar tranquila que el riesgo de aborto era ya bajísimo, que disfrutara del embarazo e hiciera ejercicio moderado como andar a diario un mínimo de 40 minutos, le aconsejó lociones después del baño para las estrías pero en eso ya había llegado tarde la doctora, mi mujer lo usaba antes del embarazo, si que le mandó unas pastillas de hierro ya que los niveles habían salido bajos. Carmen preguntó sobre las precauciones en el sexo y la doctora le dijo que lo hiciéramos como normalmente lo hacíamos, que no hacía falta tomar precauciones innecesarias. También por curiosidad le preguntó sobre si la zona genital se preparaba en estos meses para la dilatación, en este caso le dijo que no estaba confirmado científicamente pero existían estudios donde confirmaban que algunas mujeres dejaban de sentir el pene de su marido debido a este hecho.

Salió de la clínica maldiciendo todo lo que se le ocurría, no entendía el porqué de las rosquillas, la doctora no había prohibido ni limitado las relaciones sexuales. Pero las rosquillas de mi padre y mías eran innegociables por más que ella pataleara.

Había oído lo de los antojos de las embarazadas incluso vi en películas algún marido apurado por culpa de un antojo, pero lo que no me esperaba era que me sucediera a mí, una vez en la madrugada sentí ruido, sobresaltándome al no ver a mi mujer en la cama, salí corriendo a ver qué pasaba. Ella estaba en la cocina, allí en pijamas, dándole con un mazo de madera a un paño de cocina.

-Pero qué coño estás haciendo a estas horas dando porrazos.-

Abrió el paño, estaba lleno de hielo machacado que volcó en un plato para comérselo como una desesperada.

-Joder Tony no sé, me entraron ganas de comer hielo fresquito.-

-Tu estas zumbada, ¡que estamos en otoño, que estás loca del coño!-

Había escuchado que el chocolate era el antojo más común así que hice buen acopio de él, todos los sabores, texturas, no dejé ni uno atrás cuando fuimos al súper, un par de veces me pidió chocolate, al tenerlo escondido en la despensa ella se sorprendía.

-Que bien me conoces cariño.-

-Mejor que si te hubiera parido.-

Eso también creía yo, que la conocía, una noche sobre las 3 de la mañana, me despertó llamándome.

-Tony cariño, tengo un Antojillo, dijo con voz mimosa.-

-El chocolate está en el segundo estante, detrás de las alubias.-

-Amor no es de chocolate, me besó en el lóbulo de la oreja y siguió con su voz acaramelada, cariño quiero pepinillos en vinagre.-

-Tú alucinas tía, no tenemos pepinillos.-

-Ya lo sé por eso te llamo.-

-Y que quieres que haga yo, anda date la vuelta y a dormir, mañana te compras un bote.-

-Anda guapo ve a comprarlo ahora, que mañana te voy a dar un regalito como a ti te gusta.

-¡Pero qué coño! ¿Me estas sobornando?-

-Anda guapo, hazlo por la niña no vaya a salirle un pepinillo en la frente.-

Soy un tierno, no necesitó mucho para convencerme, me puse la ropa y salí con la moto a tres pueblos de distancia, “Gines” a ver si en alguna gasolinera tenía un bote o lata de pepinillos en vinagre, a la tercera gasolinera la encontré, el empleado me miró con cara de (tú estás loco o que te pasa), lo miré encogiéndome de hombro.

-Cosas de embarazadas tío.-

-Te entiendo, no eres el primero.-

Llegué a casa, ella estaba en la salita esperándome me abrazó besándome.

-¡Te quiero tanto Tony! ¡No sé qué haría yo sin ti!-

-Quitarle el sueño a otro, loca del coño.-

Le di el bote, en la mesa tenía preparado un plato donde puso 6 pepinillos, una olla pequeña con agua caliente y un vaso pequeño con chocolate fundido al baño maría, cogió uno de los pepinillos para mojarlo en el chocolate.

-¡Dios, tía, que asco! ¿No te irás a comer eso? ¡Pero qué guarrería!-

Si antes lo digo, antes se lo llevó a la boca mordiéndolo con ansia, volvió a mojar el resto para terminar tragándoselo entero.

-Uffff que ganas tenía de comer pepinillos, que ricos.-

Me quedé mirándola extasiado no había visto eso en mi vida, pepinillos en vinagre con chocolate, lo que sí había visto otras veces fue lo que sentí, amor por esa loca. Me daba igual el regalo que me hiciera al día siguiente, hubiera ido al fin del mundo si me lo hubiera pedido por verla así, feliz, contenta, sonriente, radiante, sus gestos la hacían para mí la mujer más bella del planeta, ¡quizás sí estuviera loca del coño! pero también pensé que quizás el loco de la cabeza fuera yo, por amarla así sin condiciones, sin medidas, como nunca he amado a nadie en mi vida.

Por otro lado habían pasado 5 semanas desde que mi padre le dijera que la follaría por el culo, ese martes le dijo que el siguiente día lo harían, para entonces ella tenía otro humor. Atrás habían quedado los reflujos, mareos y vómitos, estaba más receptiva.

-Vale suegro, vamos a intentarlo, estoy en deuda contigo, pero si me duele lo dejamos.-

-No te dolerá niña, no te haría daño por nada en este mundo, lo haremos con mucho cuidado y conociéndote, te aseguro que lo vas a disfrutar mucho.

Ella estuvo toda la semana tranquila exceptuando el lunes que ya le empezó a inquietar un poco el asunto, esa noche mientras estábamos en la cama haciendo la cucharita con mi mano en su barriguita, pude sentir el movimiento del bebé en su barriga.

-¡Ostias Tony! ¿has sentido eso?-

-Si cariño lo he sentido.-

-Esta se ha enterado que tu padre me quiere dar por el culo mañana y está protestando.-

-Jajajaja anda ya no seas payasa, con lo valiente que eres encima de una moto y con esto estás cagada de miedo.-

Seguí con la mano en su barriga y besé su mejilla mordiéndole el lóbulo de la oreja, esperando otro movimiento del bebé y así nos quedamos dormidos.

Al día siguiente fuimos a casa de mi padre, él estaba esperándonos, nos besamos, pasándole la mano por el culo le dio un pellizco y un buen morreo.

-Bien, veo que ya estáis aquí dispuestos a experimentar algo nuevo. Pues nada todos desnudos.-

Así lo hicimos nos desnudamos y como siempre fueron al aseo, le puso una lavativa con una pera, para cuando estuvo limpia meterse en la ducha. Yo me había llevado la cámara de fotos, quería tener las mejores imágenes de su primer anal. Mi padre se mojó el dedo en lubricante empezó a metérselo, ella lo aceptaba bien, empezó a dedearle el culo mientras la besaba, sacó su dedo y de una cajita sacó una bola la mojó para introducirla en su culito seguido de su dedo, cogí la caja para leerla (brazilian balls, lubricante anal, relajante, analgésico con aloe vera), mientras acariciaba su coñito con la otra mano su lengua jugaba con la suya.-

Me pidió que le acercara el dildo de 18 cm que estaban usando estos días atrás para sus juegos, le untó un poco de lubricante llevándolo a la entrada de su culo, yo empecé a meneármela mientras él la masturbaba la puso de espaldas a mí para que viera entrar en su ano el dildo.

-Carmen, lo tienes en la entrada de tú culo, yo solo lo voy a sujetar, métetela, a tu ritmo.-

Ella empezó a mover su culito al ritmo de la paja, el dildo empezó a entrar en su ano despacito, sin prisa, se paraba, volvía a moverse metiéndose otro poco más, así hasta completar el largo del dildo cuando lo tuvo entero se paró.

-Busca tu placer querida, yo solo lo sujeto no lo voy a mover.-

-Mi polla alcanzó su máxima plenitud viendo el espectáculo que me estaba ofreciendo mi mujer, mi padre seguía haciéndole el dedito en su coño y empezó con sus labios a morderle sus pezones, que se habían oscurecidos un poco con el embarazo.

Carmen empezó a moverse, mientras el dildo entraba y salía de su culo empezaba a gemir de placer, él dejó de masturbarla, ella seguía a su ritmo metiendo y sacando el dildo de su culo, seguía gimiendo mientras cogió la polla de mi padre para masturbarlo, su otra mano la llevó a su culo.

-Dámelo.-

Mi padre soltó el dildo, para que ella jugara con él en su culito, metiéndoselo hasta la ventosa y sacándoselo, no podía creer lo que veía, volteó su cabeza para mirarme.

-Si te corres lo haces en mi culo.-

Ella solita se estaba follando el culo con el dildo, con su espalda y su protuberante barriguita arqueadas, lo estaba gozando. Carmen soltó la polla de mi padre, llevándose la mano al coñito empezó a masturbarse, me levanté del inodoro para correrme encima de su espalda, mi padre solo se limitaba a besarla abriendo las nalgas, para que yo viera mejor como se auto follaba su culito, empecé a escupir semen que resbalaba por su espalda manchando el dildo y su culo, cuando ella empezó a correrse.

-Me corrooooo siiiiii.-

Aceleró el movimiento del dildo dándose rápido se corrió, sus piernas le temblaron mi padre tuvo que sujetarla para que no perdiera el equilibrio, tras lo cual, dejó el dildo en su culo y nos fuimos a la habitación. Él había salido antes y estaba esperándola en la cama, yo me quedé con ella para ayudarla a secarse y que no se cayera el dildo de su ano.

-¿Te ha gustado lo que has visto cornudín?-

-Siiiiii cariño me encanta que seas tan golfa, eres pura fantasía.-

Mi padre le dijo que se tumbara para comerle el coño, estuvo dándole lengua hasta que lo tuvo bien lubricado tras lo cual la puso a 4 patas, colocándose dos rosquillas empezó a follarla como siempre lo hacía, el dildo y su polla estaban haciendo bien su trabajo provocando que ella llegara a un nuevo orgasmo. Él no sacó su polla del coño y acariciando sus pechos, dejó que ella se recuperara de su orgasmo.

Mi padre colocó a mi mujer de lado en la cama, avanzando la pierna de arriba flexionándola la puso sobre una almohada cogió su mano llevándola a la nalga para que lo abriera, la imagen era preciosa su coño aún estaba dilatado por la follada que le había dado mi padre hacía unos minutos. El dildo estaba hasta la ventosa metido en su culo, él se lo sacaba poco a poco, cuando salió entero tenía el culo abierto como unos 2 o 3 cm, mi padre volvió a introducir otra bola brasileña en su culete, se puso de rodilla a la altura de sus nalgas untando lubricante en su polla arrimó su glande a su culo, empezó a presionar en la entrada de su ano, una presión que encontró recompensa, el anillo anal se abrió y su glande empezó a entrar en su culito.

-Para, para me duele, sácala.-

Él sacó su polla del culito, pude observar cómo su ano se contraía y que la apertura de su coño se había cerrado con la entrada del glande en su culo, volvió a poner lubricante en su culito.

-Voy a intentarlo otra vez, está te dolerá mucho menos, aguanta niña, aguanta un poco.-

Empezó a besarla, presionando su ano con aquel pollón hasta que tuvo su glande dentro. Con lentos movimientos casi sacaba el glande para volver a meterlo, no sin que Carmen resoplara, aguantando aquel dolor inicial, el cual iba mitigándose poco a poco, hasta que su culo se adaptó al tamaño, tras lo cual le preguntó que como estaba.

-Ya no me duele.-

-¿Quieres que siga?-

-Sí, sigue.-

-Y tú ¿quieres que siga partiéndole el culo a tu mujer?-

-¡No lo dudes! Por supuesto estoy deseando ver como se lo partes.-

Mi polla estaba a mil, mis pensamientos volaban mi cornudez tenía hoy un grado de humillación superior a otros días, otro hombre iba a partir el culo a mi mujer, sería el primero en gozarla analmente, yo no había podido en cerca de 9 años, él tenía ya su glande dentro y a mí mujer junto a mí sumisamente pidiéndole que le diera por el culo.

Siguió poco a poco introduciendo su polla, cuando ella se quejaba la dejaba quieta, acariciándola y besándola para tranquilizarla, cuando su culo se adaptaba era ella la que movía su culo invitando a mi padre a seguir con su trabajo, lentamente sin prisas consiguió meter la mitad de su polla, a ella parecía que ya empezaba a remitirle las molestias que hacían que mi padre parara, el empezó a moverse, a follarla solo con la media barra que tenía en su culo, la sacaba hasta la base de su glande volviéndola a meter hasta la mitad, mi mujer resoplaba solo pude distinguir que esos resoplidos no eran dolor, cuando vi que sacaba su lengua pasándola por sus labios que después mordía, definitivamente le estaba gustando, mi padre la seguía follando sacaba la polla hasta la corona del glande volviéndola a meter, en cada metida avanzaba otro poco, horadando su esfínter poco a poco sin prisas, sin pausa, cuando se quiso dar cuenta mi mujer, sus huevos estaban chocando en sus nalgas, tenía toda la polla dentro, empezó a follarla sacaba la barra hasta la corona del glande y sin sacarla la volvía a meter, así estuvo un rato dándole por el culo.

-Que rico Paco, dame más, dame duro, haz que me corra con tu polla en mi culo.-

-¿Te gusta putita?-

-Siiiii párteme, dame duro.-

Mi padre empezó a darle duro, como lo hacía habitualmente en su coño, ella llevó su mano al coñito para masturbarse.

-Más, más, si, así, te siento tan dentrooooo, siiii me corro por el culo, no por el coño, oooooo siii mi culoooo me corrooooo.-

Se corrió convulsionando su cuerpo, con sus piernas temblorosas, pidiéndole a mi padre más. Él dejó su polla dentro a la espera que ella recuperara el aliento. Cuando estuvo preparada la colocó a 4 patas, con las almohadas sujetando su barriga, El me miró viendo que tenía mi polla a mil.

-Te toca hijo, fóllale el culo a esta guarrilla, pero no te corras dentro no me gusta sentir el semen de otro hombre en mi polla.-

Joder iba a follar por primera vez a mi mujer por el culo no me lo podía creer, arrimé mi polla y se la empecé a meter, era mejor de lo que había imaginado su esfinter se cerró ajustándose al grueso de mi polla como un guante, ella la aceptó con una queja pequeña, lo que hizo que me quedara quieto, ella protestó pero empezó a empujar para atrás buscando mi polla.

-¡Qué haces Tony, fóllame la quiero dentro, quiero sentirte dentro, a tope.-

Cogiéndola por las caderas empecé a darle duro mientras ella empujaba para atrás buscando la máxima penetración. Debido a la excitación, el morbo de la situación, las ganas de darle por el culo, la humillación sentida, todos esos sentimientos hicieron que eyaculara pronto, saqué mi polla para correrme en la curvatura de su espalda. Mi padre ocupó mi lugar para empezar a follarla duro.

-Desde luego hijo, a parte de cornudo eres un eyaculador precoz, mastúrbala, haz algo útil.-

Me senté en la cama humillado. Pasé mi mano por debajo de su barriga, localicé su clítoris y empecé a masturbarla, ella empezó de nuevo a pedirle más polla a mi padre, él seguía dándole duro, mi padre sintió que nuevamente su cuerpo temblaba, estaba a punto de un nuevo orgasmo y aceleró sus embestidas para hacer coincidir sus orgasmos y correrse los dos a la vez, dejó un rato su polla clavada en el culo hasta el fondo; ella se tumbó de lado en la cama mi curiosidad me llevó a abrir sus nalgas, pudiendo ver su culo abierto dilatado con una circunferencia de al menos 5 cm, de él salía el semen que mi padre le había dejado con algún resto de lubricante cogí la cámara para tomar la última foto de la noche.

Aquella noche sentí que mi padre había jugado bien sus cartas, la folló analmente delante del cornudo de su marido, al que dio la oportunidad de hacerla gozar analmente, pero fui tan cabrón que me corrí antes que ella, impidió que me corriera dentro de ella para él acabar el trabajo que yo no pude hacer, dejándole todo su semen muy dentro de sus entrañas. Aunque me follé a mi mujer me sentí humillado por él, pero creedme cuando os digo que esa humillación me había llevado a un estado de placer inexplicable.

Desde aquel día, hasta avanzado el octavo mes mi padre estuvo disfrutándola completamente, a ella el sexo anal le provocaba sensaciones muy distintas al sexo vaginal dándole un morbo especial. Ese dolor moderado que mezclado con el placer del sexo, hacían que ella disfrutara de las embestidas anales en las que acababan los encuentros con mi padre todos los martes, yo asistí a todos, me fascinaba ver la polla de mi padre abriendo ese culito, que por cierto cada día era más bonito y receptivo debido al embarazo, más respingón y gordito, me daba muchísimo morbo esa humillación que sentía viendo a mi mujer sodomizada por mi padre.

A partir de ese día, también pude disfrutar de mi mujer completamente, si ella disfrutaba imaginen yo, mi mayor fantasía era follarme su culito, pero ver cómo era ella la que pedía y en algunos casos se metía mi polla hasta el fondo, pidiéndome que le partiera el culo que le diera duro, ver como disfrutaba era una pasada.

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