Embarazados 10
El embarazo no detuvo la lujuria, sino que la intensificó. Ahora, cada vez que él se ducha, ella huele sus bragas y se corre sola, mientras él graba todo para mostrárselo después. La línea entre la infidelidad y el juego compartido se desdibuja en el lavadero.
Seguía avanzando el verano, con sesiones de sexo donde no faltaba las ganas de disfrutar, el embarazo parecía haber pasado a un segundo plano, ella descubrió que humillándome verbalmente mi excitación subía hasta límites insospechados. Los días pasaban, llegaba la fecha para que a Carmen le viniera de nuevo su ciclo menstrual, pasaron tres días y el nerviosismo y la ilusion se apoderó de nosotros, así que decidimos comprar un test de embarazo, la expectación por parte de los tres era máxima recogió su orina, mojando la tira reactiva, en pocos segundo sabríamos el resultado. ¡Bingo! ¡Pleno al 15! La alegría se desató entre los tres, hubo besos, hubo muchos abrazos y más besos. Por fin podíamos soñar en serio con esa familia que nos había sido negada. Salimos a celebrarlo a lo grande.
Quedaba poco más de una semana para que las vacaciones terminaran, después de tantos días de sexo desenfrenado, nos tomamos unos días de tranquilidad y relax. Tras lo cual habíamos acordado con mi padre que una vez embarazada tendría un día de la semana para disfrutar de ella, decidimos que fuera el viernes, así que ella disfrutó del sexo con mi padre los dos últimos viernes de playa.
El primer viernes le dijo que no la follaría, que quería un buen mamazo, desde el primer día quiso correrse en su preciosa cara y por fin lo iba a hacer.
Así fue, se ducharon juntos magreándose, el introdujo el plug en su culito y le hizo un squirting que la dejó con las piernas temblando de placer.
Salieron de la ducha y mi padre se dirigió al salón, sentándose en el filo del sofá abrió sus piernas, ella entró por la puerta, colocándose de rodilla fue avanzando hacia él.
-Miau, miau.- mi padre me miró gratamente sorprendido.
-Parece que esta gatita tiene hambre-
-Miau, miau.-
Carmen siguió avanzando hasta ponerse a su altura, la situación era muy morbosa, mi mujer haciendo la gatita pidiéndole de comer a mí padre, el cogió su falo que ya estaba tomando forma.
-A ver gatita ¿quieres un biberón de leche?- mi mujer lo miró con cara de niña buena.
-Miau, miau.-
Carmen cogió su miembro con una mano mientras la otra la llevaba a sus huevos para masajearlo. Acercó su boca al glande y lo empezó a lamer, bajando su lengua por el largo de su falo, que había tardado 0.5 segundos en ponerse firme, llegaba hasta su base y volvía el camino de vuelta, volvía a llegar al glande rodeándolo un par de veces, volviendo a bajar emitiendo un sonido similar al ronroneo de un gato, hizo lo mismo unas cuantas veces, mientras él acariciaba su cabeza.
-Muy bien gatita. Mira Tony parece que a esta gatita le gusta el biberón de leche.-
La escena estaba cargada de un erotismo brutal, un hembra como mi mujer de rodillas dispuesta a darle a mí padre el mejor mamazo que le hubieran dado en su vida, ella lo miró y abrió la boca.
-Miau, miau-
Tras maullar introdujo el glande en su boca succionándolo, sacándolo y metiéndolo entre sus labios, hasta seguir metiéndose cerca de media barra en su boca, así empezó a mamársela como solo ella sabe hacerlo mirándolo a los ojos masajeando sus huevos, ese juego duró no más de 10 minutos, mi padre se levantó del sofá recogió el pelo de mi mujer con su mano a modo de cola y empezó a follarle la boca, ella soltó los huevos agarrando con firmeza su falo para que entrara solo lo que podía aceptar sin que le provocarán arcadas, ella clavaba su mirada en la suya mientras él seguía follándole la boca.
-Me corro, me corro-
Mi padre agarró su polla con la otra mano, sacándola de su boca se masturbó, en dos meneos empezó a escupir semen contra la cara de mi mujer que tenía los ojos cerrados.
-Toma zorra, no querías leche toma leche.-
Mi mujer con su boca abierta y su lengua fuera fue recogiendo lo que le salpicaba cerca, metió el glande en su boca para que terminara de correrse dentro de su boca, el semen de su cara resbalaba por sus mejillas y caía sobre su pecho, en mi vida había eyaculado como lo había hecho él, le llenó la boca de semen con el que jugó con su lengua, hasta que lo tragó, momento en el que tomé algunas fotos, su cara era un poema bronceada por el sol y lefada.
-¿Mira hijo a qué está preciosa?-
-Síiii esta preciosa.-
Mi padre se acercó a ella besándola en la frente.
-Niña, hacía tiempo que no me mamaban la polla de esta manera, hacia tantos años que no recuerdo ni quién fue, pero podría decir que ha sido una de las mejores mamadas que me han dado en mi vida.-
Carmen acabó de recoger todo el semen de su cara con sus dedos y los llevaba a su boca.
-Pero que semen más rico tenéis los dos.-
Mi mujer se levantó acercándose a mí me besó mientras sobaba mi polla.
-Ahora le toca a esta, vamos al dormitorio que te voy a follar.-
-Espera un momento.- dijo mi padre, el cual fue a su dormitorio, volviendo con una cajita en la mano, me la dio, al abrirla pude ver una rosquilla de silicona, debía medir unos 3 cm de alto
-Quiero que te pongas esto cada vez que vayas a follar con ella no quiero ningún problema en el embarazo por culpa de nuestras pollas.-
No sé si sería cierto o no esa afirmación de que el tamaño podía causar algún problema, pero lo que sí tenía claro es que no quería que se malograra el embarazo. Durante su primer matrimonio tras quedar embarazada su exmujer, tuvieron un aborto tras unas intensas relaciones sexuales, cosa que traumó a mi padre y fue unos de los detonantes de su separación. así lo hice los nueve meses, el por su parte se ponía dos rosquillas que reducía su pene a 18 cm. Ella protestaba cada vez que lo hacíamos tanto mi padre como yo, El placer de sentir nuestras pollas en lo más dentro de ella había desaparecido, el morbo de ver el tremendo pollón de mi padre entrar por completo en su coñito también se había esfumado, pero las normas de mi padre eran innegociables por más que Carmen quisiera sentirnos bien dentro.
Pasó el verano y retomé mi trabajo con ganas, con una actividad frenética, trabajo que se había acumulado en las vacaciones, más todo el que llegaba en septiembre, varios días me tuve que poner el mono de trabajo y bajar al taller a echar una mano, como un carpintero más, allí pude comprobar que el chico era responsable, trabajador, y progresaba en su aprendizaje porque que le gustaba lo que hacía.
Mi mujer de vez en cuando venía por el taller, estaba preciosa morena bronceada por el sol, con esos ojazos azules, con su top luciendo palmito moreno, sus pantaloncitos cortos enseñando sus piernas bien torneadas, el chico cada vez que la veía aparecer, la miraba de reojo de manera que no fuera descarada, ella saludaba a todos haciendo un gesto con la mano como mandándoles un beso, todos respondían de la misma manera. Carmen subía a la oficina y esperaba a que los trabajadores salieran sobre las 2 para comer, tras lo cual teníamos un encuentro que siempre era morboso por la forma en que se producía y el lugar.
Durante el embarazo iríamos a una conocida ginecóloga que tiene su consulta por la zona de la Buhaira, a la cual realicé trabajos de carpintería en su consulta y en su casa, todo iba con normalidad náuseas y vómitos; a mediados del tercer mes ya podíamos saber el sexo, niña, era una niña, que alegría, hasta ese mes casi ni se notaba su barriguita, a partir de ahí empezó a crecer, pero ella seguía guapa y sexy, incluso embarazada algunos hombres giraban la cabeza para mirarla.
A partir del tercer mes la presión en su barriga había crecido y había decidido dejar de moverse en moto para hacerlo en mi coche, cambiaríamos los vehículos con lo cual yo me movería más en mi moto, los días de lluvia se acercaría ella al taller a recogerme. Las ganas de sexo no le habían disminuido, buscaba siempre la manera de que le diera su ración diaria.
Decidimos que en una de las habitaciones haríamos un dormitorio infantil para la niña, con suelo de tarima flotante, duelas en la pared hasta media altura, armario empotrado, cuna, cambiador con bañera, estantes de pared y una cómoda con cajones, mandé el diseño a taller para que se realizara.
Por otro lado mi padre se follaba a mí mujer a placer un día a la semana, yo asistía todos los viernes a su cita; sobre los tres meses de embarazo trajo un dildo de silicona, en tamaño muy superior al plug, su largo 18 cm y 2.5 cm de ancho en la punta que acababa en La base sobre los 3,5 cm, cuyo final llevaba una ventosa, después de ducharse jugando con el anterior plug en su culito y hacerle squirting le dejó el plug y fueron a la habitación donde le dijo que se tumbara boca arriba, sacó el dildo de una caja, al verlo pensé que se lo metería en su coñito, pero abrió el cajón de la mesita de noche sacando un bote negro de lubricante, pude leer la marca y debajo lubricante anal, untó el dildo, se acercó a la cama abriendo sus piernas empezó a comerle el coño, mientras sacó el plug del culo de mi mujer que emitió un sonido de queja. Mi padre cogió el dildo para ir introduciéndolo lentamente en su culito. Carmen de vez en cuando se quejaba pero rápidamente volvía al placer que le proporcionaba la lengua de mi padre, cerraba los ojos cuando le dolía pero al final entró entera, ufff tenía el culo bien abierto con el dildo metido hasta la ventosa, sujetándola con el dedo le dijo que se pusiera a 4 patas, él se puso dos rosquillas en su polla para penetrar su coño, soltó el dildo y su pubis impedía que saliera, así empezó a follarla.
-Ven niño mira esto.-
Me acerqué, pude ver como entraba y salía el dildo de su culo lo mismo que hacía su polla en el coño.
-Mira esto-
Se quedó parado pudiendo ver como mi mujer se movía sacando y metiéndoselos, estaba entregada al placer.
-Fóllame, párteme, dame toda tu polla, la quiero dentro.-
Mi padre no tuvo piedad, la agarró por las caderas para embestirla duro, Carmen se retorcía, gritaba de placer, estaba fuera de sí rechinándole los dientes, ella empezó a correrse temblándole las piernas e intentó caer en la cama pero él la sujetó fuerte para seguir dándole duro, muy duro hasta que se corrió, sacó su polla del coño, en dos meneos descargó sobre su espalda y su culo, he de decir que a esas alturas del embarazo su espalda estaba más arqueada que otras veces debido al peso de su barriga, volviendo su culito más respingón, lo que también tenía claro es que a mi padre le encantaba descargar más fuera que dentro y que esa curvatura de su espalda invitaba a ser lefada.
-Que buen polvo, lástima tener que ponerte las rosquillas y no poder sentirla bien dentro, necesito que me rellenes bien el coño.-
-Sabes que no puede ser, solo hay una manera de meterte los 24 centímetros, pero eso será en 3 ó 4 semanas.-
-¿Porqué tengo que esperar ese tiempo? Quiero sentirla dentro, a tope.-
-Ahora te dolería mucho, tu cuerpo está preparándose para dilatar tu zona genital, incluido tu culito, pero todavía no está preparado.-
Ella se quedó muda, yo también, nos había dicho que en unas semanas le partiría el culo, no me lo podía creer pero mi polla saltó como un resorte y tuve que dársela a mí mujer para que me la chupara, tardé poco en descargar en su boquita, abriendo sus nalgas pude ver el trabajo que mi padre había hecho, pensé “Me lo creo si ha dejado así su culo con una mínima resistencia, este es capaz de hacerlo”.
Ese finde fuimos a Sanlúcar de Guadiana, un pueblo del Andévalo Onubense, separado de Portugal por el río que le da su nombre, donde más relajados habíamos estado nunca. Ya estuvimos otras veces en una casa rural con mucho encanto con unas vistas espectaculares, su gastronomía extraordinaria, el típico “atún aliñao” picadillo de atún lo hacen como nadie, por la tarde cruzábamos el río a Alcoutim (Portugal) en barco, donde tomábamos café, el típico café cortado, que allí llaman garoto, desde allí teníamos unas vistas preciosas del pueblo con su montaña al fondo, casas blancas, y su pequeño puerto, vistas que podrían parecer las de cualquier portal de Belén, disfrutamos de un buen fin de semana, donde no faltaron temas de conversación, entre los cuales se encontraba el trabajo.
-Cariño a mí el negocio me va bien, y si no fuese así, con la herencia de mi madre no tenemos la necesidad de que sigas trabajando limpiando casas.-
-Créeme que había pensado también dejar las casas para buscarme un trabajo más tranquilo.-
-Veo que de momento, hasta después del parto no busques nada, si quieres puedes buscar trabajo en otra cosa o volver a tus casas, aunque tú sabes que tienes trabajo cuando quieras en mi tienda, con Inma y Andrea puedes aprender mucho y tendrás tu sueldo con sus mismas condiciones.-
-Bueno de momento voy a hablar con mi hermana Ana, que necesita trabajar, la voy a llevar a conocer las casas para que sea ella la que se lleve el dinerillo.-
Ana tiene 5 años más que mi mujer es la mayor de 3 hermanos, se casó de penalti y se había divorciado recientemente, se vio sola con una hija, con una mínima ayuda que le daba el marido para la manutención, ella se había dedicado en cuerpo y alma a su marido, sin darse cuenta que él la engañaba con una compañera que trabajaba en su mismo banco. Al igual que mi mujer también era rubia, debe medir sobre 1,65 cm, complexión fuerte, sin llegar a ser Carmen, disponía de un cierto atractivo, es una mujer que se cuida y normalmente suele ser muy femenina.
-Pues has tenido buena idea, así puedes aliviarla que la pobre está pasándolo mal.-
Otro tema de conversación fue la preocupación que tenía sobre lo que mi padre había dicho el viernes sobre su culito.
-No sé si es buena idea, tu padre tiene la polla más larga que la tuya, su glande también lo es.-
-Pues verás cariño, viendo cómo te folló el viernes con el dildo en tu culo, y que tú lo aceptaras sin mucha resistencia no me extrañaría que lo consiguiera.-
-No se cariño me da miedo que me haga daño.-
-A ver amor mío, él no ha hecho nada que indique que te vaya a hacer daño, ya conoces a mí padre y lo que le gusta hacer disfrutar a una mujer.-
-No sé cariño, voy a intentarlo, pero si hay dolor lo dejamos ahí.-
Acabó el finde, ella había quedado para ir con Ana para ayudarla a la faena y presentarla a mi padre, después irían a las demás casas. Hablé con mi padre para decirle que cambiaríamos el día por el martes, que sería el día elegido para ir a su casa.
Esa misma semana, mi mujer me dijo que iría a la tienda y aprendería sobre las clases de maderas, medidas Standard, armarios, puertas, suelos, ventanas etc. Fuimos el jueves a la tienda donde las vendedoras la recibieron con alegría.
Fui al taller para recopilar el trabajo pendiente, la siguiente semana mandaría los materiales a casa para que los montadores fueran a instalarlos, hablé con los dos jefes el de exterior y el de taller para acordar que para no fastidiar mucho la faena mandando dos montadores, mandaría a uno y que lo acompañara Juan el chico nuevo como ayudante, así lo hicimos llegaron el primer día dejándoles la llave para que empezaran unos trabajos que durarían 4 días.
Sobre las 9 de la noche cerraban la tienda y Carmen pasaba a recogerme, cuando llegamos a casa revisé el trabajo que habían hecho y parecía llevar buen ritmo, cuando llegué al baño ella se estaba secando y me desnudé para ducharme.
-Amor, dame tu ropa interior que voy a poner la lavadora con ropa blanca.-
Así lo hice, me metí en la ducha y al minuto llegó ella con sus bragas en la mano.
-No sé cuántas veces te he dicho que no desperdicies tu semen aquí, yo te doy las bragas las hueles y te corres en mi boca, en mi cuerpo, pero joder Tony, ¡no lo hagas en las bragas tío!-
-¡Carmen te juro que no lo he hecho!-
-Pues si no lo has hecho tú, a ver quién va a ser.-
-¿Has puesto la ropa a lavar ya?-
-No, quería enseñarte la braga.-
Hazme el favor de no poner la lavadora o ponerla de ropa de color, porque si no he sido yo, ha sido uno de los montadores.
-Vale no la pongo.-
Cuando terminé me acerqué al lavadero para ver las bragas y demás ropas, pude ver sus bragas manchadas, los leggins que se había puesto el día anterior también estaban manchados en su entrepierna. Me dispuse a averiguar quién había sido como buen manitas que soy, cogí mi móvil viejo que tengo guardado para un desavío, le puse una tarjeta de memoria de 64 Gbytes y cargué su batería, le conecté dos power bank quitándole el volumen para que no pitara cuando se agotaran las baterías, en la caja de pastillas del lavado abrí un pequeño taladro e introduje el invento.
Antes de salir de casa al día siguiente encendí el móvil y lo puse a grabar orientando la cámara para que tuviera un ángulo amplio del lavadero, y salimos para el trabajo, el día transcurrió con normalidad. Llegamos a casa sobre las 21:45 horas aproximadamente, ella se fue derecha a la ducha, yo a recoger la grabación que podía haber hecho el móvil, saqué la tarjeta del móvil y la pinché en el portátil, abrí la grabación sorprendiéndome que hubiera 6 horas y 20 minutos, yo había calculado unas 4-5 horas, pensé “seguro no te escapas”, avancé la grabación hasta que vi movimiento, sería sobre las 2 horas y medias de grabación, coincidiendo con el descanso del bocadillo.
Uno de los trabajadores entró en el lavadero abriendo la tapa de la cesta de ropa usada, buscó y sacó de ella la ropa de mi mujer colocándola en la encimera del mueble de la lavadora, leggins, blusa, sujetador y bragas, todo lo que llevó puesto el día anterior, bajó la cremallera de su pantalón sacando su polla empezó a meneársela, cogió la blusa la llevó a su nariz aspirando el aroma que había dejado impregnada en ella, vi como su polla crecía llegando a un buen tamaño no pude calcularlo pero diría que pasaba los 20 cm y era gordita, llevó la blusa a su polla para masturbarse con ella, alcanzando el sujetador hizo lo mismo, oliéndolo esta vez habló.
-¡Que bien hueles zorra, que bien hueles!-
Soltó el sujetador cogiendo los leggins los llevó a su nariz a la altura de la entrepierna, aspiró profundo.
-Ummmn que coño más rico tienes que tener te lo iba a comer hasta que te corrieras en mi boca, puta.-
Soltó la blusa llevando los leggins a su polla a la altura de la entrepierna siguió con su paja, alcanzó las braguitas brasileñas las aspiró dos o tres veces.
-¡ Qué coño más rico! Te iba a dar polla hasta que te hartara, qué puta eres, qué te gusta poner caliente a los tíos, eres una calientapollas.-
Sacó su lengua lamiendo los fluidos secos que había en las bragas.
-Mira como me pones golfa, ummm siii toma golfa, toma leche putaaaaaaaa.- empezó a correrse sobre los leggins y terminó en la braguita.
Carmen entró en la sala, estaba tan absorto con lo que estaba viendo que no la escuché y al verla allí me sobresalté.
-¿Qué coño estás viendo que te has asustado?-
-¡Joder Carmen, no te esperaba! Estaba tan absorto con lo que estaba viendo que no me he enterado que llegabas.-
-A ver, enséñame que veías.-
Se sentó encima de mis rodillas, marqué con el cursor en el tiempo donde empezaba la acción y procedí a la reproducción del vídeo.
-Madre mía, no me lo puedo creer.-
-Sí cariño, puedes ver el vídeo mientras me ducho yo.-
La dejé allí visualizando el vídeo y fui a ducharme, cuando regresé a la sala pude ver a mi mujer con las bragas llenas de semen en su mano oliéndolas, estaba haciéndose un dedo mientras veía el vídeo, la escena me puso la polla dura en menos de 1 segundo, ella tenía el coñito encharcado se levantó de la silla poniendo las dos manos en la mesa, abriendo sus piernas arqueó su espalda sacando su culito para atrás.
-¡Fóllame, fóllame, qué cachonda me ha puesto el niñato este!-
No me lo tuvo que decir más, me coloqué la rosquilla y empecé a follarla, mientras miraba la escena del chico desde el principio, la había puesto en bucle cuando terminaba volvía a reproducirse, a las palabras que el chico decía en el vídeo ella contestaba.
-Que bien hueles zorra, que bien hueles.-
-Siii seguro que no has olido una hembra como yo en tu vida niñato.-
-Ummmn qué coño más rico tienes que tener, te lo iba a comer hasta que te corrieras en mi boca, puta.-
-Yo sí que te iba a comer esa polla gorda hasta dejarte seco. “Sigue más, más”-
-¡Qué coño más rico! Te iba a dar polla hasta que te hartara, qué puta eres, qué te gusta poner caliente a los tíos, eres una calientapollas.-
-¡Siii dame polla, dame polla! Soy muy puta, una calientapollas, uuuum siii lo soy.- Aceleré mis embestidas.
-Mira como me pones golfa, ummm siii toma golfa, toma leche putaaaaaaaa.-
-Siii me corro, soy muy golfa, dame tu leche, me corrooooooo.- sus piernas temblaron.
Carmen sacó mi polla de su coño y me empujó a la silla sentándose, me dio sus bragas.
-Huélelas cornudo.-
Se arrodilló para mamármela mientras olía sus bragas manchadas de semen, el olor de sus fluidos más el del semen de Juan me pusieron a mil, no tardé en eyacular en su boca salpicándole toda la cara.
-Toma golfa, toma leche.-
-Joder tía, como te has puesto con el vídeo.-
-Es verdad me he puesto a mil viendo a ese chico meneándosela, insultándome y corriéndose en mis bragas.-
-A ver niña, es un adolescente, además es un trabajador mío, no seas pervertida.-
-Joder ¿pero tú has visto la polla que gasta ese chaval? en eso te iguala o supera, pero lo de oler bragas no sé qué os pasa a los hombres de tu familia que estáis “trastornaos perdios”.-
-Bueno pues le diré al chaval que no venga más a trabajar.-
-¡Vaya! Con lo cornudo que eres, ahora te vas a volver un “tikismikis” déjalo olvídate del tema, ¿no has visto lo feliz que ha sido un rato oliendo mis braguitas?-
-Bueno vale pero que no pase esto a más cariño, que este es un buen trabajador y no me gustaría despedirlo.-
-Cariño, sabes que soy incapaz de complicarle la vida a nadie.-
-Vale entonces lo olvidamos.-
Al día siguiente no habría ropa porque se hizo la colada aquella noche, pero el último día que estuvieron allí si habría ropa sucia así que volví a prepararlo todo para una nueva grabación……
Continúa en
- Relato #218450— title-regex: contiguous parts (9 -> 10)
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