Xtories

Embarazados 9

Tony nunca imaginó que el chico que buscaba trabajo en su taller llevaría el mismo apellido que su suegro. Lo que empezó como un día laboral se transformó en una confesión prohibida: su esposa y su propio padre comparten cama, y ahora él es el espectador obligado de su propia desgracia y placer.

Paco14K vistas8.0· 16 votos

El miércoles salí de casa, como siempre fui al taller y sobre las 11 salí para la tienda, los montadores estaban desmontando algunos armarios y moviendo algunas puertas, para renovar la exposición con nuevos materiales. En la oficina junto a Andrea había un chico jovencito, saludé todos dando los buenos días.

-Hola Tony- se acercó hacia mí, apartándose del muchacho. -Ese chico vino ayer, estuvo toda la tarde en la tienda mirando a los montadores mientras desmontaban los materiales antiguos, llegó pidiendo trabajo diciendo que le gustaba mucho la carpintería desde pequeño y que si podía hablar con el jefe, Inma le dijo que hoy vendrías por aquí sobre esta hora, pero lleva desde la 10 de la mañana aquí esperando.-

-Vale, hablaré después con él a ver que me cuenta.- Sonó mi teléfono comprobé que era mi mujer. -Perdona Andrea.-

-Hola guapo, ¿por dónde andas?-

-Hola preciosa, estoy en la tienda.-

-Vale voy a ir para allá, que te voy a enseñar algo que me he comprado.-

-Vale aquí estaré, te amo.-

Hablé un buen rato con los montadores para decirles cómo íbamos a reestructurar la exposición para después atender al chico. Entré en la oficina, Andrea que estaba hablando con él me lo presentó, él se quedó casi mudo al verme, abrió bien los ojos miró un par de veces hacia los lados, parecía haber visto al mismísimo diablo.

-Mira Tony, este es el chico del que te hablé antes, Juan se llama.-

-Hola Juan, yo soy Tony.- Le tendí mi mano, pude ver una mano joven y temblorosa aunque firme. -¿En qué puedo ayudarte?-

-Pues mire usted, me gusta la carpintería desde pequeño, aquí he visto que se hacen cosas de carpintería, le pregunté a estas mujeres si podía trabajar aquí.-

-¿Juan traes el D.N.I? ¿qué edad tienes?-

-Tengo 16 años señor, me extendió el documento, pudiendo comprobar que no mentía, lo había cumplido en marzo.-

-Tony, me llamo Tony, como me vuelvas a llamar señor dejamos de hablar ¿por qué no quieres seguir estudiando Juan?-

-Pues verá usted- lo miré con cara de asesino en serie. -Perdón Tony, estudiar no me gusta y desde pequeño quise ser carpintero, así que decidí aprender el oficio en alguna carpintería, al pasar ayer por aquí vi llegar a los dos carpinteros y pensé que ya era el momento…-

En cierta manera ese chico me estaba recordando a mí, yo también tenía 16 años recién cumplidos y ya había hecho mis pinitos en la carpintería, así que llegué a la carpintería y allí estaba el jefe, después de hablar con él un rato largo llamé a mi padre para que hablara con él, me coloqué como ayudante aprendiendo todo lo que pude de este bello oficio, el destino quiso que cogiera el traspaso de la carpintería, debido a unas deudas del dueño; me quedaban unos meses para cumplir los 20 años, solo el 2 % de la herencia que me dejó mi madre fue suficiente para hacerlo posible y permitir que 10 personas siguieran con su empleo.

-Mira Juan, veo que eres, pese a tu juventud un chico con las ideas claras, si quieres aprender carpintería en mi empresa puedes hacerlo, pero al ser menor de edad tengo que hablar con tu padre para que me firme una autorización para que puedas trabajar.- La cara del chico se le iluminó, aplacándosele los nervios.

-Muy bien él está de acuerdo, hablé con él ya le dije que quería trabajar, me dijo que mejor trabajar que andar tirado en la calle golfeando.-

En esos momentos se bajaba de la moto mi mujer, se quitaba el casco agitando su melena al viento, se dirigió a la tienda, el chico al verla emitió un suspiro profundo soltando el aire del tirón, ella vestía pantaloncito corto vaquero, estos que tapan solo lo justo y necesario, una blusa de seda abotonada justo hasta donde empezaba el canal de sus pechos en la parte baja anudada dejando ver el excitante piercing de su ombligo, sujetador negro deportivo, el chico no dejó de mirarla ni un segundo, Carmen entró en la tienda saludando a todo el mundo me plantó un sonoro beso en la boca.

-¿Que pasa guapo?-

-Pues nada cariño aquí hablando con este chico que ha venido a pedir trabajo.-

-¡Ah bien! Yo soy Carmen, se acercó al chico dándole un par de besos en las mejillas.-

-Juuu Juu, Juuuan-

Le dijo el chico ruborizado balbuceando, estaba claro que ambos habíamos causado una impresión muy distinta en él, en mí había visto al mismísimo diablo, pero mi mujer le pareció una diosa.

-Bueno Juan, toma mi tarjeta, dile a tu padre que se acerque mañana a hablar conmigo.-

-Así lo haré, adiós señor, adiós señora.-

-Bueno cariño que te trae por aquí.-

-Pues he ido a comprarme algunas ropas como esta que llevo puesta, también la interior, cuando cierres la puerta de la tienda te la enseño en la oficina- me dijo acercando sus labios a mi oreja. -llevo sin meterme en el coño nada cerca de una semana, estoy tan caliente que quemo y he venido a que apagues el fuego con tu manguera.-

A las 14:00 h cierra la tienda hasta las 16:30 h, le dije a mi mujer que me diera un toque dos minutos antes, así fue, sonó mi teléfono, me metí en la oficina de la tienda para fingir que hablaba con un cliente, cogí un papel y un boli, me puse a apuntar, hasta que llegó la hora de cerrar.

-Perdona un momento Pedro. Chicas cerrad la persiana que ya cierro yo cuando termine, gracias,- volví a la conversación. -Perdóname Pedro, como te decía…-

Ellas salieron de la tienda echando las persianas, Carmen se situó detrás de mí abrazándome a la altura de mi pecho, arrimando su cara a mí móvil.

-Pedro, soy Carmen la mujer de Tony deja de hablar con él ya, que me lo voy a follar ahora, si quieres puedes venir aquí que también tengo para ti.-

-Pero que poca vergüenza tienes cariño.-

-Me voltee, ella se agarró a mi cuello empezó a besarme como una posesa, cerré la puerta dejando la llave detrás para no llevarnos alguna sorpresa inesperada, me senté en la silla, cuentame cariño que te ha pasado ahora para que tengas esa calentura vaginal.

-A ver Tony, ya sabes como soy, llevo desde el viernes sin llevarme nada al coñito, sólo con una paja, un subidón de adrenalina el sábado, una situación excitante el lunes, ayer nada, hoy al despertarme me ha llegado tu olor en la almohada pero decidí que no me masturbaría, así que salí de compras y te llamé, ¿Te gusta lo que me compré?-

-Me encantas reina mora, no sólo a mí jajajaja, al chaval me parece que también le gustó, lo dejaste tartamudeando con los dos besos.-

-El pobre que mal rato ha pasado, pero bueno ya tiene una fantasía más para meneársela.-

Carmen se quitó la ropa quedándose solo con unas braguitas blancas tenía impresa una flecha de color verde, justo encima se leía suck me. Se acercó situándose frente a mí, empecé mordiéndole el cuello y el lóbulo de su oreja, erizándole la piel bajé para a chuparle sus endurecidos pezones, mientras le bajaba las braguitas, la senté en la mesa, arrimando la silla, situé sus piernas en mis hombros comencé a besar y lamer su pubis, su entrepierna había perdido todo olor a jabón y a cualquier perfume, me encantaba oler su coñito sudoroso. Lamí desde la entrada de su vagina hasta el piercing, cuando bajaba me paraba en su clítoris y cuando subía volvía a parar succionándolo. Carmen empezó a gemir mientras mi polla empezaba a crecer mientras le daba lengüita. Al rato me estaba pidiendo polla, dejé de lamerla para ponerme de pie. Abrí sus piernas sobre mi pecho, arrimando mi polla a su coño, restregué mi glande a lo largo de su rajita desde la vagina hasta el clítoris, su lubricación era extraordinaria.

-Fóllame ya Tony por Dios, mira como estoy de mojada, no seas cabrón como tú padre.-

Así lo hice, poco a poco le fui introduciendo mi barra de carne dura como una piedra; empecé un movimiento acompasado sacando más de la mitad de mi barra y volviéndola a meter.

-Dame duro, más, más.-

Animado por sus palabras empecé a darle duro, sin compasión, la agarré por la cintura a golpe de cadera sacaba mi polla, la cual brillaba por sus flujos y la volvía a meter del tirón sin piedad mientras ella abría la boca en busca de aire, se mordía los labios.

-Así así, oh siii me corroooo, siiiii-

-¡Joder tía pues sí que estabas caliente, no me has aguantado ni un asalto.-

-Ya te dije que quemaba-.

Me senté en la silla esperando que se recuperara, ella se arrodilló para mamármela, mirándome a los ojos como a mí me gusta, estaba preciosa, con sus ojos azules clavándose en los míos.

-¡Para cariño, no quiero correrme así!

Seguía sentado en la silla, ella se puso de espaldas a mí. Carmen fue sentándose encima hasta clavársela entera, empezó a moverse, veía ese culo moverse mientras mi polla aparecía y desaparecía entre sus nalgas, me tenía malo esa imagen, era un verdadero espectáculo, me levanté poniéndola de pie, sus pechos contra la mesa, para follármela contra ella, la saqué, escupiendo en su culo volví a meter mi polla en su coño, jugando con mi dedo gordo en su culo.

-Ummm dámelo Tony dámelo.- Empecé a darle más duro.

-Dámelo, dámelo- ella hacia el intento de empujar hacia atrás, de nuevo la embestía -dame tu dedo, dámelo.-

Lubriqué el dedo con sus fluidos vaginales. Mientras metía la segunda falange del dedo gordo en su culito seguí dándole duro.

-Me corro Carmen, me corro.-

-Espera, no te corras espera yo también…-

Al escuchar sus palabras me retrasé un poco y cuando noté que ella llegaba a su orgasmo, me dejé ir con todo.

-Me corro, me corrrroooo.-

-Y yoooooo, me voy, toma zorra, toma...-

Saqué mi dedo de su culo para correrme muy dentro de ella, la agarré por la cintura dejándome caer en la silla sin sacársela. Aún jadeantes pude sentir como mi semen salía de su coñito manchándome los huevos, nos quedamos un ratito hasta que mi polla abandonó su sitio por la flacidez, tras lo cual fuimos al aseo para recomponernos.

-Uffff cariño, que buen pollazo me has dado hoy, la verdad es que lo necesitaba.-

-Joder tía, como sigamos follando al medio día vamos a tener que comprar un apartamento por aquí en Sevilla.-

-Tal vez sí, pero no creo que tenga tanto morbo como esto.-

-Bueno, vamos a comer algo que me ha entrado hambre.-

Al día siguiente sobre las 11 de la mañana llamaron a la puerta de la oficina, al abrir el corazón me dio un vuelco, igualmente le pasó a la persona que estaba frente a mí, aunque sabíamos de nuestra existencias y nuestros parecidos, nunca habíamos estado tan cerca el uno del otro, vi a un hombre muy parecido a mí, pero con unos 14-15 años más, era el hijo mayor de la peluquera, aquel al que mi padre engendró. Él actuó con normalidad yo procuré hacer lo mismo, venía acompañando a Juan, el chico que el día anterior me pidió trabajo; me tendió la mano y se la estreché

-Hola me llamo Juan, soy el padre de este chico.- El chico nos miraba a los dos, comparando los rasgos, no podía creer el parecido.

Tras presentarnos, estuvimos hablando sobre el chico, estaba claro que él quería lo mejor para su hijo, pero Juan no era buen estudiante y desde pequeño le apasionaban las maderas. No se sorprendió cuando el chico le dijo que yo le daría trabajo. A lo que le contesté que sí, que aquí podría aprender el oficio, o bien en taller, o en la calle montando en domicilio.

-Aquí si tiene buena actitud y es trabajador, aprenderá el oficio.-

Quedamos de acuerdo en todo lo relacionado con sueldos y horarios, llamé a la gestoría para decirles que iba para allá el chico con el padre, para firmar la autorización, el contrato y darle de alta, después de firmar irían a un fabricante de uniformes con el cual trabajo donde le darían el uniforme para empezar al día siguiente.

Al llegar a casa le comenté lo sucedido a mí mujer no se lo podía creer.

-Las casualidades de la vida, tendrás a tu sobrino trabajando en tu empresa.-

Ese viernes llegue al taller sobre las 8, el chico que ya había saludado a los demás compañeros charlaba amistosamente con ellos.

-Bueno no es necesario que os lo presente ya ¿no?-

Abrí el taller, tenía detrás de mí al jefe de taller, hombre mira por donde Jesús te presento a Juan, los demás entraron al taller.

-Jesús, ¿recuerdas cuando entré en el taller y me pegaste a ti para enseñarme todo lo que sé?-

-Claro que sí, Como no me voy a acordar, si es que eras un rayo, lo pillabas todo a la primera, fuiste el mejor aprendiz que tuve nunca.-

-Pues a ver qué haces con Juan, tengo muchas esperanzas puestas en él.-

-Bueno a ver como se porta, pero creo que va a ser difícil superarte.-

Entraron en el taller y se pusieron a trabajar. Sobre las 10, fui a mí cita con mi mujer y mi padre, aquello me gustaba demasiado, todo lo que había visto y leído por internet lo vivía yo en directo. Estaba claro que sabía diferenciar a la perfección el amor que sentía por mi mujer y aunque era distinto también por mi padre y el sexo. Aquello que veía en primera persona, aquello que grababa, aquello que fotografiaba solo era sexo, del bueno pero sexo. Aquello era una batalla entre una mujer tremendamente sexual y un macho alfa con una experiencia brutal.

En esa sesión pude ver cómo mi padre le hacía un squirting que hacía mearse de placer a mi mujer, dejándola con las piernas temblorosas, pude aprender a hacerlo con las instrucciones precisas de mi padre.

En esa sesión mi padre dejó claro su talante dominante, no dejando actuar en ningún momento a Carmen a su capricho. Mi padre sometió a una sesión de sexo intenso a mi mujer, follándola a placer, de pie, a cuatro patas, en el filo de la cama, de lado, misionero, con las piernas en sus hombros, boca abajo y sentados en la butaca. Carmen tuvo 6 orgasmos temblorosos, debido a la rudeza con la que mi padre se empleaba algunas veces, su coñito chapoteante aceptaba a toda profundidad la polla de él, como si de un cuchillo entrando en la mantequilla se tratase.

Pude escuchar el berrido de mi padre quien agarrando las caderas de Carmen metía hasta el fondo de su vagina su polla, en un intento de dejar sus semillas muy dentro de ella.

Pude ver cómo de su vulva enrojecida, por la follada a la que había sido sometida, salía gran cantidad de semen que mi mujer intentaba aguantar levantando sus pies e intentando sin éxito taponar con sus manos la vagina.

Mi padre se había ido a la ducha, la imagen de verla en esa posición con su coñito lleno de fluidos, era demasiada tentación para mí. Sucumbí y me lancé de cabeza a saborear aún caliente sus orgasmos. Su sabor era para mí un maná caído del cielo. No podía dejar que mi padre me viera amorrado al coñito chorreante de mi mujer, con lo que nada más escuchar la ducha cerrarse dejé de hacerlo. Para subir a besarla.

Pasaban los días de Julio, mi mujer cada vez más deseosa de sexo, tanto con mi padre los lunes y viernes como conmigo el resto de los días, Fui a la mayoría de los encuentros, en algunos participé en otros solo miré, he de decir que era tan morbosa para mí una cosa como la otra. Como el mes anterior acercándose finales de julio, volvió a ver la regla, ¡pero qué mala suerte tenemos! No podía ser, otro mes sin resultado, bueno sí, yo cada vez disfrutaba más, mis cuernos crecían de manera considerable y ella se hacía cada día más sexual.

Como otras veces buscamos un lugar donde escondernos, esta vez elegimos la Sierra de Huelva, Aracena fue el pueblo elegido, bellos parajes naturales para descansar y disfrutar de su gastronomía.

Hablamos de que aunque estábamos a gusto y cómodos con la situación, empezábamos a preocuparnos por el tema de que el embarazo no se produjera.

-Tony cariño hay que tener paciencia, tu padre es un buen semental, me llena a tope el coño seguro que en una de esta me quedo embarazada.-

-Cariño la peluquera tardó 4 meses, esto no será tan fácil pero lo que más me preocupa que es un hombre con 63 años.-

-Ya lo sé cariño a ver si en agosto que estaremos todos los días con él lo podemos hacer más veces y tenemos así más suerte.-

-Vale pero dejarás algo para mí ¿no?-

-Ya sabes que me gusta teneros a los dos en la cama cariño, así que arrímate a la candela si quieres calentarte.-

-Bueno hablare con él cuantos días le digo que vais a hacerlo.-

-Diario cariño, a diario yo salgo en agosto embarazada, sí o sí.-

Acabando el finde, llamé a mi padre para decirle que hablaría con él. El lunes fui a su casa para comunicarle la decisión de los dos, nada más se quitara de la regla vendría todos los días en vacaciones igual.

-Hijo, yo como ustedes estoy deseando que se quede embarazada, intentaré estar a la altura.-

Quedaba una semana para tomarnos unas merecidas vacaciones, el viernes que estaba limpia empezó si cabe con más ganas de conseguir el objetivo, sábado y domingo también tuvimos sexo a tres, durante la siguiente semana solo pude asistir un par de veces en las que pude ver varios cambios, un día apareció con un plug anal un poco más largo y más grueso que el que estaba usando en sus juegos anales, el pequeñito ya entraba cómodamente en su culo, estaba claro que mi padre quería ese culito, otra de las veces penetró su coño mientras mantenía el plug en su culito, yo miraba como mi mujer disfrutaba de las embestidas de mi padre.

Llegó las vacaciones de verano, nos levantábamos todos los días para correr a lo largo del paseo marítimo, llegábamos al Castillo de Sohail y vuelta atrás, aproximadamente 10 km en total, al llegar nos aseábamos, como siempre mi padre tenía preparado el desayuno; nos íbamos a la playa, mientras el daba su paseo y tomaba sus cervecitas, estando hasta las 14 h que subíamos para almorzar, mi padre se encargaba como todos los años del tema, descansábamos un rato, volviendo a la playa hasta las 7 de la tarde, cuando regresábamos nos íbamos al baño para antes de salir a pasear nos poníamos manos a la obra, ella cada día más entregada a la causa, cada día más guapa, morenita con las marcas de la braguita del bañador, yo cada día más mirón y cornudo.

Mi padre trataba de exprimir siempre el potencial de mi mujer y a mi aleccionarme como buen consentidor. Una vez me dijo que me hiciéramos un 69 con mi cabeza en el filo de la cama, ella encima de mí empezó a comerme la polla mientras yo le daba lengüita, el arrimó su polla al coño, deje de lamer, pude ver en primera fila, como su polla le abría el coño, entraba y salía mientras sus huevos gordos se restregaban por mi frente, cada vez que salía casi entera brillaba por los flujos de mi mujer que su polla arrastraba hasta en la entrada de su vagina cada vez que entraba, no pude evitar la tentación de saborear el flujo blanquecino de mi mujer, saque mi lengua para limpiarlo, era una pasada era un sabor adictivo a hembra en celo, subía mi lengua hasta su clítoris y volvía a bajar hasta la entrada de su vagina, tocaba con mi lengua el largo de la polla de mi padre, mi excitación era máxima, me corrí en su boca, ella se lo trago todo mientras yo seguía saboreando esa delicia, mi excitación era máxima, mi mujer empezó a correrse pudiendo sentir sus convulsiones encima de mí, él aceleró, dejándole clavado unos segundos el pollón hasta el fondo, la sacó un par de veces más volviéndolo a meter, se estaba corriendo, la sacó chorreante del coño de mi mujer y un par de gotas cayeron en mi frente, cerré los ojos instintivamente, de su coño empezó a salir fluidos cayendo sobre mi cara y mis labios, su olor me invitaba a abrir la boca y saborear ese manjar, mis pensamientos se cruzaban (no lo hagas, hazlo te va a gustar, me verá mi padre, que pensará, me da igual, lo hago, no, si, no, si) en una de estas mi mujer movió su coñito en mis labios, instintivamente me llevó a sacar la lengua a pasear, lamiendo su coño, saboreando cada gota de semen mezclados con los fluidos de mi mujer, lo limpié a fondo mientras mi padre tomaba unas fotos, nunca había saboreado nada igual era el sabor de la batalla entre un macho alfa y una hembra súper sexual.

Otra ocasión él se corrió sin esperar a que ella lo hiciera antes lo que provocó una queja de ella, él la miró.

-Dile al cornudo de tu marido que termine él-

Así lo hice metí mi polla en su coño recién corrido lleno de semen caliente de mi padre, su coño chapoteaba, sentía una humedad muy caliente dentro de su coñito mientras batía su semen, Carmen se corrió pronto, mi polla bailaba en su coño, la situación fue para mí tan morbosa que no tardé en correrme después de ella.

Fueron muchas situaciones morbosas que me llevaron a un estado de éxtasis y de sumisión que no hubiera imaginado en mi vida.

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