En la conciencia de una Infiel IV
Irene no sabe si Adrián está vivo o muerto, pero su mente no lo abandona. Entre la droga y la culpa, le confiesa sus fantasías más oscuras a un hombre que solo puede escuchar. ¿Qué pasará cuando él abra los ojos?
En la conciencia de una infiel IV
Este capítulo se titula: Conociendo a Sebastián
Aquella mañana sonó el despertador una vez más, asiendome sentir en un bucle atemporal, donde todo se mantenía igual. Sin embargo, hoy debía ser especial.
Me levanto y recorriendo el pasillo llegó medio dormida a la cocina, donde de forma autómata apreto el botón de la cafetera express. Esta vez es el ruido de la condenada máquina la que me saca del trance. Finalizado el proceso tomo mi anelada taza de capuchino humeante y me la llevo al baño. Esperando que se enfríe, aprovecho la cortina de vapor que desprende para empañar el vidrio. Aflora en mí un Picasso y dibujo en el lienzo humedecido una torta de cumpleaños. Arte que se va borrando rápidamente hasta desaparecer. Cuando logro ver mi reflejo me digo” Feliz cumpleaños Irene, ya tienes 24”.
Durante el día mi madre me llamó y tras aceptar sus felicitaciones le dejé claro que no quería ni torta ni regalos. Ella insistió de pasar el día juntas y aunque se lo debía, le pedí que me dejara estar sola. Tal vez estaba siendo egoísta, más lo prefería, antes de que me tocara el tema del suicidio. Por otra parte, yo y ella no estábamos bien
Sin embargo, no era mi festividad ni la conversación con mi madre lo que me preocupaba. Lo que no se me borraba de la mente era el fin de la droga. Imaginaba que pronto se agotaría y si algo tenía claro, es que no quería perderlo. Su apoyo era vital para mi.
Pensé: cuando se termine iré al club para que me vendan más. Tengo 8000 € en mi cuenta bancaria, hablaré con Bob, para ver si me deja pagarle los 1000€ que faltan, a fin de mes. Ojalá lo acepte, necesito tiempo con Adrián y esto solo me lo puede dar otra dosis.
- Adrián buenos días ¿estás despierto?
¿Coño, estará bien? Me angustio cuando no responde.
No sé si está vivo, si se murió o si ya no puede oírme
Hostia ya es la hora. No puedo llegar tarde otra vez. Salí como siempre, osea a la carrera y sorteando gente. Para llegar 11 min tarde. Afortunadamente mi jefa estaba ocupada y no se dió cuenta.
-la jornada se mantuvo Ajetreada con los pacientes y con una clara que no dejaba de preguntar por Adrián. Como si mi angustia no fuera suficiente, para que ella me lo recordara todo el rato.
Ufff Por fin la hora de salir.
Mi felicidad se incrementó al revisar la lista y ver que al día siguiente lo tendría libre.
Repetí la pregunta
- ¿Adrián estás?
Coño donde te metes
Al llegar a casa preparé una ensalada y después del baño me metí en la cama.
- Buenas noches, Irene.
- Coño, hasta que apareces.
- Veces pareces mi novia.
- ¿Por qué?
- Me regañas, como si lo fueras.
- Dale gracias a Dios que no estás cerca, porque te la llevas.
- Hahahaha me encantas
- Y tú a mí cielo. Por supuesto es broma. Yo solo estaba preocupada por ti.
- Gracias
- Adrián si dejo de oírte, iré a comprar más de esa sustancia. Quiero ayudarte. Siento que es mi destino hacerlo, además, si sigues mejorando así, pronto sabras dónde estás y así yo podré ir a verte.
- Irene eso te lo agradecería toda la vida.
- ¿Y hoy que te pasó? donde estabas?
- No sé solo desperté y no te escuchaba.
- Creo que el efecto se está pasando y con el nuestra conexión.
- Pues si es así, cuéntamelo todo.
- Ufff Ok, hoy sera hasta que el sueño me gane.
- ¿Y mañana no trabajas?
- Mañana estoy libre
- Genial pues voy por las cotufas.
- ¿Ya te puedes levantar?
- No cielo, ojalá. Fue un chiste.
- Mejor te cuento mi historia, antes que sigas martirizandome con esos chistes malos
- Hahhahahaahaha. Por favor sálvame de la vergüenza.
Vale nené, si mal no recuerdo, te conté la primera vez que tuve sexo con dos hombres.
-Si.
- Ese Sí, sonó seco. ¿No estarás enfadado?
-No lo estoy, sigue.
Ok.
Bueno, esa tarde de domingo esperé a que Emma se levantara.
Obviamente tendríamos una buena, aunque en Honor a la verdad yo sola me metí en eso. En fin, que mi objetivo era, dejarle claro que no volvería a salir con ella.
Se fue a la ducha y al salir se puso a comer algo. Todo ello sin verme a la cara.
-Emma tenemos que hablar
Ella no levantó la mirada y se derrumbó a llorar.
Me sentí tan mal que la abrasé. Esta vez era yo la que hacía de hermana mayor.
- Perdóname Irene.
- Porque lo haces, no lo entiendo
- Extraño a mi mamá, éramos una familia.
Haora solo te tengo a ti y vengo a joderlo. Tu no eres como yo y al presionarte lo he dañádo. Te prometo que no te llevaré a mis aventuras. A menos que quieras ir.
- Ya cálmate, yo colaboré y por momentos la pasé bien. Pero no es lo mío.
- Por favor no le digas a mi padre
- No lo haré, pero debes controlarte. Estás adicta
- Ayúdame
- Siempre. Sabes que eres mi hermana. Pero te advierto, si sigues por libre, me busco otro apartamento y me voy
- Nooooo Irene, lo haremos bien, te lo prometo.
Te escuché llorar cuando llegastes. ¿Te pasó algo?
- Por favor, no me pidas que te lo cuente.
- No lo haré
- Abrásame.
Esa tarde acordamos salir una vez al mes de fiesta y los demás fines de semana regresaría conmigo al pueblo. También que yo la acompañaría para ayudarla a no consumir y por iniciativa propia, me prometió que dejaria las orgías.
- Genial Emma
-Tienes razón Irene. Una cosa es que me guste un chico y lo traiga a casa y otra muy distinta es follar con cuatro toda la noche.
Asi pasamos el quinto semestre. en que cada fin de semana regresábamos a casa, excepto el último de cada mes donde la acompañaba a las discotecas. Un fin de semana de camino al pueblo comenzó a llorar suavemente y fue cuando me contó, lo que le pasó el dia que la oí llorando
— Irene la noche que me escuchaste llorar.
— Emma déjalo, no hace falta.
— Quiero contártelo.
— Como gustes.
— Esa noche te dejamos aquí y me fui con ellos a otra discoteca.
Allí bailé con los cuatro de forma muy senxual. Cada uno se pegaba a mi y yo los dejaba. Uno me restregaba su paquete por delante, mientras el otro lo hacía por detrás besándome el cuello. Todo bien hasta que vi en una esquina a un chico que me gustaba. Se llama Ricardo y es de la facultad de ingeniería. Nos hemos topado en el comedor y en la biblioteca. Donde él se me a quedado viendo y yo e puesto mi mejor sonriza.
Al verlo con sus amigos allí me separé de los chicos y les dije que ya estaba cansada de bailar. Yo rogaba que no me hubiera visto y me auto convencía de que acababa de llegar, porque cuando entré no lo vi. Disimuladamente fui a la barra por un trago y en el recorrido pasé a su lado para saludarlo. El me vio y me saludó de forma distante. Debí seguir, pero con el efecto del alcohol y las drogas no coordiné y me acerqué a él
Este al verme cerca giró la vista hacia a sus amigos. Cuando estuve a su lado se me escapó un hola, momento que alguien de su grupo le dijo en voz alta:
— Ricardo hoy follas fijo, tienes a la zorra de enfermería a tu lado
Otro agregó
- tendrás que esperar turno, contigo son 5 los que tiene esta noche.
Me quedé de piedra. Era la puta de la facultad y todos lo sabían. Ricardo no dijo nada, solo se levantó para ir al baño pasando a mi lado como si no existiera.
Comencé a llorar y salí de allí a toda prisa. Una vez afuera esperé un taxi pero nada. Momento que mis acompañantes salieron a buscarme. Luis me abrazó y despidiéndose de los demás, me llevó a su coche. Donde no paré de llorar hasta que llegué a su apartamento. El quiso follarme, pero me negué quedándome dormida en su cama. Tipo 2:30 de la tarde despertamos y me hizo dos rayas de coca. Que sin pestañear me las metí. Con el subidón follamos como locos. Finalmente, a las 4 de la tarde regresé en un taxi.
- Por dios Emma. Eso es terrible, una vez que te ponen la etiqueta de zorra en la universidad, todos te verán así.
- Lo sé. Espero que con el tiempo esa idea desaparezca.
- Y al Ricardo ¿lo has visto?
- Si. El me evita como si yo apestara. Cuando llego a un sitio donde él está se va enseguida y si voy por un pasillo, al verme se da la vuelta y regresa por otro lado. Es horrible sentirse así. Veces me entra una furia y me dan ganas de enfrentarlo para decirle que no quiero nada con él.
- Que ganarías con eso
- Que siga su camino y que deje de hacer el tonto.
- Déjalo Emma. La próxima semana termina el semestre y al regreso las cosas se habrán calmado.
- Ojalá, amiga.
Llegó el sexto semestre y con el Sebastián. Un chico flaquito y tímido que cada vez que me veía se ponía rojo. Cosa que me daba risa.
Una tarde se me acercó y torpemente me saludó. Había algo en su nerviosismo que me gustaba. Me preguntaba ¿Tanto lo impresiono que lo hago tartamudear?
- Ho Ho la
- Hola ¿eres nuevo por aquí?
- Si si si
- Jajaja ¿estás nervioso?
- Mucho eres la chica más hermosa de la universidad
- Ufff no será para tanto
- Sí si que lo es, to to todos, están locos por ti
¿ tu también?
La respuesta era más que obvia, pero me gustaba verlo así tan rendido.
- Yo soy el que peor e e esta
- Hahahajaja lo dices como si fuera una enfermedad
- Es una enfermedad del corazón
- Pues habrá que buscarle cura no
- Pe pe, pero, esa cura es inalcanzable, pa, para mi.
- Inténtalo a ver
- I I Irene, ¿te te gustaría salir conmigo?
- Si, si por por que no. Jajajaja. Vale ahora en serio, nos vemos el sábado en la plaza del soto a las 6:45 de la tarde. Hahaha se pun pun puntual jajajaja.
Se quedó pálido y me fui. (ahora que lo pienso, estuvo mal hacerle mofa)
Físicamente era un chico muy flaco de 1,80 de estatura, ojos ambar y con carita de niño. Usaba unas gafas que lo hacían ver un empollón come libros. Pero aclaro que no era feo. Así comenzamos a salir y ese primer día fue lo típico, cine, helados, etc. Recuerdo que era muy caballero en sus actos. Me abría la puerta del coche, me sacaba la silla en el restaurante etc. Detalles que a toda mujer le gusta y que me hacían sentir importante.
Sebastián vivía trayendome flores, chocolates etc. Así hasta que un día al bajar de su coche lo besé. Fue un beso rápido en los labios, sin lengua ni nada. Salí del coche y Entré a mi portal sin voltear a verlo. Imagino que estaría pálido como un muerto. Al día siguiente se me declaró y aunque no lo tenía claro, ni estaba enamorada. Le dije que si.
En este punto te diré, que arrepentirse de las acciones hechas en el pasado no cambia sus efectos. No sabes lo que daría por enmendarlo.
- ¿Que pasó?
Un suspiro
- Paciencia Adrián, aún no hemos llegado a esa parte.
Sigo.
Dos días antes de terminar el semestre me acosté con el.
Yo solo había hecho el amor dos veces. Una donde perdí mi virginidad y la otra, aquella noche en el coche de Luis. Ambas relaciones fueron de sexo duro y un tanto salvaje. En cambio, con Sebastián fue algo tierno. El me lo hacía muy despacio como si yo fuera de una porcelana fina la cual temía romper. Sebastián se corrio enceguida y le pedí que siguiera ya que yo no había llegado. Como niño obediente siguió con toda su paciencia, hasta que ya cansada le dije.
— más rápido por favor.
Este aumentó la velocidad y se corrio de nuevo. Yo apuré el mío y logré llegar en el último segundo. Mi orgasmo fue justo antes de que se le pusiera flácida
.
Adrián -¿La tenia grande?
Irene -¿Para que quieres saber eso?
-Es curiosidad.
-Los hombres y su orgullo. Vale. La tenía larga pero delgadita. Era como el.
¿Y tu como la tienes?
-la tengo enorme como la de un caballo.
- Mentiroso, seguro ni te acuerdas.
A- No recuerdo. Hagamos algo, cuando vengas a verme, la miras y me lo dices
- jajajaa que pícaro
- Entonces el tamaño ¿importa?
- Ok, te explico. Yo estuve con varios y te puedo decir que si es muy larga te choca en el útero y te produce molestias. No sé si a todas, pero a mí sí. Por otro lado, si es pequeña y apenas entra, no se siente. Más que el tamaño yo diría el grosor. Las terminaciones nerviosas están en las paredes vaginales, así que cuando más se expande más se siente. Todo esto es en mi caso, tal vez para otras no sea igual.
-Entonces te gustan tamaño medio pero gruesa.
Ufff esa son las que me gustan a mi. Si quiere saber medidas, las que superan los 20 centímetro, no duelen mucho, pero molestan. Por su parte las de menos de 13 pasan sin pena ni gloria. Del grosor menos de una pulgada es como si te metíeras un dedo y más de pulgada y media es tocar el cielo. Claro tampoco que sea como la cabeza de un bebé. eso sería dar a luz y no creo que sea agradable. Más de 4 centímetros de grosor no he visto.
- Alguna que recuerdes especial
- Joder me siento incómoda hablando contigo esto. Si un día llegamos a algo, no quiero que me lo saques.
- Creo que es la primera vez que hablo esto con una mujer. Si llegáramos a ser pareja, no debería reclamarte nada que fuese anterior a mí..
- pienso igual. Tu pudistes haberte follado a la mitad de las mujeres de tu ciudad, pero que puedo objetar a ello. Nada. Tal vez que me da miedo a que vuelvas a ligar, pero más allá de eso, nada.
- A mi tambien me da miedo tener una mujer extremadamente hermosa y que en su pasado se folló a media universidad.
- Olle. eso sonó personal. A ver si resultas ser un celoso
- Jajaja, solo digo que me da miedo. Tú crees que si lo fuera, te preguntaría tantos detalles. Por otra parte, te imaginas que cuando me veas sea un hombre mayor o esté casado y con más niños que una guardería. Incluso que sea un gordo horrible afeminado.
- Hostia no lo había pensado. Pues yo creo que eres un chico hermoso, inteligente y todo un profesional de la cocina. Tal vez un chef de renombre.
- O un ayudante de cocinero fracasado.
- Coño, Adrián que pesado eres. Ya esta. Eres bello y punto.
- Jajajaja vale lo soy
- Bobo. Mejor sigamos el relato.
- Ya va, tengo una curiosidad
- Pregúntala
- ¿Cómo eres físicamente?
- La estaba esperando.
- Bueno la verdad es que soy bajita, tuerta, peso 100 kg y tengo celulitis hasta en los codos.
- Jajajajajaja y te adoro igual.
- Y yo a ti. Vale, mido 1,57 metros, osea pequeñita, de caderas tengo 100 cm, de cintura 60 y de busto 89. Mis tetas están bien, pero comparadas con las de Emma que tenia 100 cm con una Copa 36 A, se veían pequeñas. En fin, que uso una 34 A. Sin embargo, mi madre dice que ella subió una talla después de dar a luz. Si fuera el caso quedaría en la estándar, 34B.
Sigo. Tengo el pelo liso de color negro, ojos verdes y mi cara es parecida a la actriz llamada Jennifer Cornelli. La verdad, no siento que me parezca tanto. Creo que el color y la forma del pelo, unido a mi sonrisa.
- Joder tan bella eres. Seguro es un farol
- Olle, hoy estás gracioso. En fin, así soy.
- Eres un monumento de esos que paran el tráfico
- Si, pero como visto con ropa cómoda y no me maquillo. No paro tanto. A ti, ni te pregunto. Seguro me vas a decir que no te acuerdas.
- Pues te equivocas
- Joder eres un capullo. te acuerda o no
- Si
- Pues dilo coño.
- Vale soy un chico de 33 años mido 1,90 soy de piel blanca, aunque de ir a la playa me he puesto algo moreno, tengo los ojos azules y pelo castaño. Recuerdo que iba el gimnasio todos los días, donde conseguí un abdomen definido y unos brazos fuertes. Sin embargo, no sé si aún tenga esa figura.
- Adrián, eso si suena a farol. Vamos el hombre perfecto. No sé si creerte y dime, ¿sabes donde estás, o lo que te pasó?
- Eso aún no lo sé, pero pronto lo recordaré/.
- Y a que te dedicas.
- Creo que es a la cocina, pero no estoy seguro
- Osea que tenía razón estás bueno a morir. Cuéntame algo ¿eras un capullo o un chico serio?
- Soy un chico serio
- Ni tonto que fueras, que más me vas a decir. Golfo. Seguro Estás casado
Se hizo un silencio y luego habló
- Recuerdo una chica, pero no sé si lo estoy.
Irene chasqueo la lengua ¡Tch!
-Irene prométeme que nos veremos. Si no voy a tu ciudad, tú vendrás a la mía.
-Te lo prometo, pero ¿dónde estás?
No lo sé ¿y tú dónde estás?
-Ya lo sabes. Mi edificio es el No 28 en Av Biscayne 128 con 23 y el apartamento es el 23-4. Por último, trabajo en el hospital Mercy de Miami, como enfermera.
Vale intentaré recordarlo todo, pero veces me vienen amnesias.
- No té agobies, vas muy bien
-Irene, sigue con la historia por favor
- Ok. Las clases terminaron y Sebastián nos acompañó a la terminal.
Para ser sincera, sentía que debía finalizar mi relación con él. Sin embargo, no lo hice, ya que aquel no era él momento ni el lugar adecuado. Tras un beso de despedida Emma y yo subimos al bus, para regresarnos a nuestro pueblo.
Continuará…
Relatos similares
- Hetero: Infidelidad
Sexting II (1-2-3-4)
Sonia intentó borrar la noche con un mensaje, pero el silencio de Jorge pesa más que cualquier explicación.
Comparte:Infidelidad consentidaDespertar sexualRelacion clandestina
- Hetero: Infidelidad
Lo que importa de verdad
Silvia siempre fue inalcanzable, una ejecutiva de hielo y seda que lo mantuvo a distancia. Pero esa noche, en la oscuridad de las catacumbas, la…
Comparte:Infidelidad consentidaDespertar sexualRelacion clandestina
- Hetero: Infidelidad
Elsa la chica del supermercado
La rutina de sus compras diarias se rompe cuando decide detenerse frente a ella. No es solo caridad lo que busca, sino una conexión que le falta en…
Comparte:Infidelidad consentidaDespertar sexualRelacion clandestina
- Hetero: Infidelidad
Ctrl + deseo
Llevaba años esperando que alguien la mirara con hambre, no con costumbre. Cuando la rutina de su matrimonio se vuelve un muro invisible, un…
Comparte:Infidelidad consentidaDespertar sexualRelacion clandestina
- Hetero: Infidelidad
El último partido (2)
Cada vez que él iba al estadio, ella abría la puerta a otro. No era solo sexo, era una droga que le prometía que su matrimonio sobreviviría.
Comparte:Infidelidad consentidaRelacion clandestinaSoledad y deseo
- Hetero: Infidelidad
Las vueltas 1 (corregido).
La vida le puso una prueba inesperada: irse a la costa con quien no amaba, pero con quien deseaba.
Comparte:Infidelidad consentidaRelacion clandestinaSoledad y deseo