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Las vueltas de la vida (5)

Después de años de silencio, un mensaje de texto reabre una herida que nunca cerró del todo. Martín ha vuelto, y esta vez no se irá. Carolina debe decidir si es capaz de perdonar el tiempo perdido y abrirle su corazón, o si el peso de su secreto la mantendrá en la sombra para siempre.

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Las vueltas de la vida

Primera parte. Capítulo 5

Sin dudas, una etapa de mi vida había terminado, y ahora comenzaba una nueva, deseando que todo fuera a mejor, esa noche dormí en paz.

Al día siguiente, desayunando con mamá, le dije que comenzaría a buscar trabajo como contadora, luego de los mates con tostadas que tanto había extrañado, me puse a armar mi curriculum y a eso de las once de la mañana, llamé a Augusto Sierra, al primer contacto que me había pasado Ernesto.

Me atendió su secretaria y me pasó el llamado, hablamos un momento, le dije que estaba buscando trabajo y me dijo que por el momento no podía ofrecerme uno, pero que lo llamara en un par de meses, incluso muy amablemente me dio su teléfono particular. Le agradecí y luego llamé al segundo de la lista, a Rafael Correa Fuentes, también me atendió su secretaria, me dijo que estaba en una reunión y que lo volviera a llamar en media hora.

Cuando volví a llamar, esta vez me atendió y me dijo que si era amiga de Ernesto, podría existir la posibilidad de un puesto, pero que necesitaría entrevistarme.

Le dije que no había problema, que me dijera que día y a qué hora y me presentaría.

Al salir, lo llamé a Ernesto para contarle y se alegró, diciéndome que ya había hablado con él por teléfono.

La entrevista fue dos días después, y por suerte, le gustaron mis calificaciones y me ofrecería un contrato a prueba de tres meses, luego de los cuales, si él estaba conforme con mi desempeño y yo con el trabajo, me contrataría en forma permanente.

Le dije que estaba de acuerdo y antes de irme, como no se lo había preguntado, me dijo que mi salario en esos tres meses sería de ciento veinte mil pesos, y que luego si continuaba, sería más alto, aunque no me dijo cuento.

Salí de allí tan contenta, que no pude evitar las lágrimas. De camino al bar, lo llamé a Ernesto:

-Hola Ernesto! Lo conseguí!

-Hola Caro! Cuanto me alegro!

-Rafael me contrató a prueba por tres meses!

-Muy bien! Aunque ya lo sabía! Ayer hablé con él y me dijo que te contrataría, tenía una vacante en el área contable y tu preparación lo convenció!

-Otra vez gracias Ernesto! Te debo un almuerzo o una cena!

-Me parece muy bien! Pero cuando cobres tu primer sueldo!

-Hecho!

Fui al bar un rato antes esa tarde y hablé con Ignacio:

-Perdón Ignacio, necesitaba hablar con vos!

-Sí, claro pasá!

-Ignacio, te quería comentar que conseguí trabajo como contadora en una consultora y voy a dejar el trabajo aquí!

-Me lo imaginé! Era cuestión de tiempo! Lamento que tengas que irte! Pero sé que merecés un trabajo mejor que este!

-Siempre me gustó trabajar aquí! Y además fuiste muy buen jefe! Y siempre te agradeceré esa mano que me diste!

-La merecías Carolina, siempre fuiste de las mejores empleadas y muy laburadora! Si querés agradecerme, pasate de vez en cuando, siempre habrá un café esperándote! Y espero que te vaya muy bien en tu nuevo trabajo!

-Muchas gracias Ignacio! Gracias por todo!

Cuando llegó Luciana también se lo conté, y a pesar de que ya no nos veríamos todos los días, acordamos seguir en contacto.

A la hora de salida de mi último día como camarera, no pude evitar las lágrimas y con Luciana nos fuimos a tomar una cerveza a modo de despedida.

El lunes siguiente, primer día hábil de febrero, comencé a trabajar en la consultora, hablé primero con Rafael, que me llevó a la oficina de recursos humanos, donde firmé el contrato por tres meses.

Luego me acompañó hasta las oficinas del área contable, donde me presentó a Francisco, un hombre de unos cincuenta años era el jefe y mis compañeras y compañeros, en total siete, cinco mujeres y dos chicos jóvenes.

Me indicó que trabajaría con Analía, una contadora igual que yo, que le calculé cuarenta años, y se encargaba de las compras y contrataciones.

Aunque estaba un poco nerviosa, Analía me hizo sentir cómoda, me explicaba mis primeras tareas de una forma amable y cuando le mostraba lo hecho, me decía que estaba muy bien y me alentaba, diciéndome que poco a poco me iría explicando todo y dándome otras tareas de mayor importancia y responsabilidad.

Aquel día me fui muy conforma a casa, para ser mi primer día de trabajo, había estado muy bien.

Así pasó el mes de febrero, cada vez sintiéndome más conforme con mi trabajo, Analía ya me daba varias tareas importantes y yo se los devolvía en el día, por lo que estaba muy conforme con mí trabajo.

Al cobrar el primer sueldo, como habíamos quedado, lo llamé a Ernesto y al día siguiente nos encontramos para almorzar y por supuesto, yo pagué la cuenta esta vez.

Le conté como me iba en la consultora y me felicitó, diciéndome que sabía que lo haría bien.

Luego del café nos despedimos, quedando de acuerdo en encontrarnos de vez en cuando para comer o tomarnos un café y conversar.

A mediados del mes de marzo, analizando unas planillas de los gastos de una contratación, encontré una diferencia y se lo comenté a Analía.

-Perdón Analía, revisando esta planilla, creo que hay algo que no está bien, y me gustaría que lo vieras.

-Dale! Termino con esto y lo miro!

Lo dejé sobre du escritorio y un rato después vino a verme.

-Carolina! Te tengo que agradecer! Si hubiéramos calculado mal estas erogaciones y la rentabilidad, nos hubiera costado un tirón de orejas! Por suerte te diste cuenta!

Creo que a partir de ese día, el trabajo entre las dos, fue aún más ameno, incluso, me daba a revisar su trabajo antes de presentarlo, para que viera si tenía algún error.

Le puse mi mejor esfuerzo y terminado el contrato de prueba, la última semana de abril, Rafael me -citó a su oficina.

-Permiso Rafael! Buenos días!

-Pasá Carolina por favor! Tom á asiento! Estuve hablando con Analía y me dijo de tu excelente desempeño y predisposición en el trabajo, por lo que si estás de acuerdo, a partir de mayo, pasás a planta permanente, si estás de acuerdo, claro!

-Sí Rafael! Me encantaría! Estoy muy conforme con el trabajo y en verdad me gustaría mucho seguir en la empresa!

-Perfecto! Pasá entonces por recursos humanos y firmas el contrato nuevo, es por un año, pero se renueva automáticamente si ambos estamos de acuerdo, ¿te parece?

-Me parece perfecto!

-Bien! Ah! Me olvidaba, a partir del mes que viene, tu sueldo será de doscientos veinte mil pesos!

Escuchar esa cifra casi me hace caer de espalda, no lo podía creer.

-Muy bien Rafael! Muchas gracias!

- A vos Carolina! Y le tendré que agradecer también a Ernesto por recomendarte! No se equivocó! Fue una buena decisión contratarte!

-Gracias Rafael!

-Ok! Pasá por recursos humanos!

-Ya mismo! Gracias! Qué tenga buenos día!

Y así fue que seguí en la consultora, pero ahora cobrando un sueldo más que bueno, que era tres veces lo que ganaba en el bar.

Mi horario era de ocho a dieciséis o de ocho a diecisiete si usaba una hora para almorzar, por lo que me quedaba un rato en las tardes para estar en casa o hacer otras cosas.

En el mes de junio, comencé a ir al gimnasio, estaba muchas horas sentada y necesitaba mover un poco el físico, iba los lunes, miércoles y viernes, aunque algunas veces también los sábados.

Se lo comenté a Analía y al mes siguiente, se anotó también e íbamos juntas.

Poco a poco nuestra relación se fue estrechando y nos hicimos amigas, ella conoció a mamá y yo a sus pequeños hijos de once y nueve años, ya que estaba divorciada desde hacía casi tres años, por varias infidelidades de su entonces marido.

Mamá había vuelto a estar bien, solo algunas veces la había visto viendo la foto de papá detenidamente, segura de que le estaría diciendo cuanto lo extrañaba.

Los meses fueron pasando y cada vez estaba más conforme con el trabajo en la consultora, incluso cuando Analía tomaba vacaciones, era yo quien la reemplazaba en sus tareas.

Al año siguiente, Rafael nos reunió a todos los empleados, para decirnos que la consultora, por la expansión de sus negocios, se había ampliado al punto de que las oficinas quedaban chicas y nos dijo que en el mes de marzo, la sede se mudaría a una nueva ubicación, un edificio de cinco pisos, donde se montarían las oficinas donde trabajábamos y las dos sedes que funcionaban en casas alquiladas que se utilizaban como oficinas.

No fue fácil el traslado, durante más de un mes, estuvimos trabajando en ambas sedes, hasta que todas las dependencias estuvieron instaladas.

En el mes de mayo, Rafael nos dijo también, que por la expansión de negocios, que en unos meses abrirían también una sede en la ciudad de Buenos Aires y que él trabajaría allí, por lo que, tendríamos a partir de ese momento, un nuevo director general a cargo de esta nueva sede, un amigo suyo que trabajaba en Buenos Aires para otra empresa, pero que había aceptado el cargo que Rafael le propuso y que ocuparía el cargo cuando Rafael se fuera a Buenos Aires.

Junto con todas estas novedades, por último, nos dijo a todos que nuestros salarios, crecerían un veinte por ciento o más, según el cargo, como reconocimiento por nuestro trabajo.

Una tarde estaba en casa, tomando unos mates con mamá luego de llegar del trabajo, cuando sonó un mensaje en mi teléfono, al ver la pantalla, se me aceleró el corazón, era un mensaje de Martín, y decía:

-Hola Caro! ¿Cómo estás?

Le mostré a mamá y le contesté de inmediato

-Hola Martín! Qué alegría recibir un mensaje tuyo! ¿Cómo estás vos?

-Hacía tiempo que no sabía nada de vos! ¿Cómo van tus cosas?

-Bueno… han pasado algunas cosas, pero bien! Ya recibida de contadora y con un buen trabajo en una consultora! ¿Vos? ¿Aún en Bahía?

-Qué bueno! Me alegra escuchar eso! Sí, por ahora sigo aquí!

No sabía si preguntarle si estaba en alguna relación, volver a saber de él, me hizo recordar lo nuestro, que a decir verdad, nunca se había ido de mi corazón.

-Qué bueno! Tu trabajo bien?

-Sí la verdad que muy bien! En unos días tengo que ir para Buenos Aires y si me hago tiempo, me gustaría pasar por La Plata para verte! Si podés claro.

-Sí, dale! Avisame! Yo trabajo hasta las cuatro de la tarde de lunes a viernes, después de esa hora y los fines de semana estoy en casa!

-Dale, si puedo pasar por ahí, te aviso!

-Avisame y nos vemos!

-Te mando una beso Caro!

-Otro para vos!

Finalmente no me animé a preguntarle si estaba con alguien, quizás aún seguía con esa chica que hacía un tiempo me había comentado, pero que quisiera verme, encendió en mí una lucecita de esperanza, sin dudas saber de él y que quisiera verme, hizo que lo que nunca dejé de sentir por él, volviera a un primer plano.

Teníamos ya tanta confianza con Analía, que cuando me preguntó al día siguiente por que estaba tan contenta, se lo terminé contando.

Cada día esperaba un mensaje o una llamada de Martín, pero recién fue diez días después, cuando me mandó un mensaje diciéndome que al día siguiente, un viernes, a eso de las tres o tres y media de la tarde, estaría en La Plata. Inmediatamente le contesté que salía a las cuatro y que me dijera dónde nos encontrábamos.

Quedamos en vernos en un café del centro a partir de las cuatro, yo estaba muy cerca de allí, llegaría en unos minutos.

Desde ese momento, estuve más que nerviosa, no sabía que ponerme, como peinarme o si maquillarme para el encuentro, pero decidí ir como siempre me he arreglado, sin mostrar mi cuerpo y sin casi maquillaje.

A las cuatro y diez llegué al bar y a la distancia lo vi parado en la puerta y el corazón se me salió del pecho.

Cuando me vio, se giró y caminó lentamente hacia mí con una sonrisa y al estar frente a él, tan solo me salió abrazarlo, y aunque no quería, se me escaparon las lágrimas.

-Hola Caro! Que gusto volver a verte!

-Hola Martín! Qué bueno que pudieras venir! En verdad te he extrañado!

-Yo también! Por eso quería verte! Aunque sea un rato!

-¿Hasta cuándo te quedás?

-Vine a Buenos Aires en colectivo, para no tener que manejar, y tengo el de regreso en unas horas, a las dieciocho y treinta!

En ese momento pensé que sería poco tiempo, pero bueno, era mejor que nada.

Entramos al bar, nos sentamos y pedimos café para los dos con un tostado.

-Tengo que felicitarte por el título! Por fin lo conseguiste! Sabía que lo lograrías! Siempre lo supe!

-Gracias Martín! Aunque me costó mucho, pude terminar! Los últimos dos años fueron complicados, pero ya está!

-¿Por qué? ¿Qué pasó?

-Bueno… pasaron muchas cosas… después de que papá falleció y nos tuvimos que mudar, mamá se vino abajo…

-No me digas! ¿Qué le pasó?

-Estuvo tan mal que una tarde al llegar me la encontré inconsciente, se había tomado un montón de pastillas!

-Noo!!

-La llevé rápido al hospital y estuvo unos días internada, pero luego de eso, el médico me dijo que necesitaba tratamiento psiquiátrico y estuvo varios meses internada en una clínica.

-No te puedo creer!

-Y con eso se fue todo el dinero de la mitad de la venta de la casa de mi abuela, así que fueron tiempos complicados, incluso el dueño del bar, tuvo que adelantarme dinero y una amiga prestarme también, para poder pagar un mes de la clínica, pero bueno… por suerte mamá está bien y ya en casa desde diciembre del año pasado-

-Por Dios Caro! Qué lástima no supe nada, te podría haber ayudado!

-No quise decirte nada, vos estabas con tus cosas, tan lejos…

-Te podría haber mandado algo de dinero, para que no estuvieras tan complicada…

Y en ese momento, se me cruzaron por la cabeza, como si de una película se tratara, todos los hombres con los que había estado por dinero para poder solventar el tratamiento de mamá, cosa que jamás le contaría a Martín, sentiría una infinita vergüenza si él lo supiera, además de lo que podría llegar a pensar de mí, esa parte de mi vida, estaba enterrada para siempre, muy, muy en el fondo de mi alma, y nunca nadie tenía que saberlo.

-Pero bueno… por suerte ya todo quedó atrás! Ver bien a mamá es lo único que me importa! ¿Y tu mamá como está?

-Bien! Por suerte! Tiene un amigo en Bahía!

-¿En serio?

-Sí, un vecino del edificio que también es viudo, se ven casi todos los días, salen a caminar o a tomar un café… La veo bien!

Por supuesto no me animaba a preguntarle si estaba con alguna chica, seguramente ya surgiría en la conversación.

-Contame Caro de tu nuevo trabajo!

-Es en una consultora, en el área de compras, la verdad estoy muy conforme, el sueldo es buenísimo y mi jefa, casi que podría decirte que es mi amiga, trabajamos súper bien las dos!

-Qué bueno! Seguramente vas a progresar ahí, se que sos muy capaz!

-Dios quiera! ¿Y a vos cómo te va?

-Muy bien, la verdad! El sueldo es mucho más que bueno, de hecho me permite ahorrar bastante, la idea es poder llegar a comprarme una casa!

-¿Allá en Bahía?

-Espero que no! No quiero estar siempre allá! De hecho la reunión de la que vengo era justamente por ese tema, ver si puedo venirme para acá…

-¿Y tenés alguna posibilidad de hacerlo?

-En el corto plazo no! Pero el director general está conforme con mi trabajo y el rendimiento de la zona, así que me dijo que cuando haya alguna posibilidad, me avisaría!

-Qué bueno que te vaya tan bien Tincho! Me alegro mucho por vos!

-Bueno… En el trabajo muy bien, pero… en otros aspectos no tanto! Extraño mucho la verdad… la ciudad, los amigos… bueno… también a vos… como que no siento que mi lugar esté en Bahía… no sé…

Me pareció que quizás era el momento y decidí preguntar.

-¿Y con esa chica que me habías contado?

-Con esa chica tan solo fueron varios encuentros solo para… bueno para eso… pero no pasó de allí, en verdad no tuve otra conexión con ella y hace meses se fue a vivir con su novio a Mar del Plata.

¿Y cuando se veían ella ya estaba con el novio?

-Sí, aunque yo nunca lo supe, nunca me dijo que tenía novio, me lo dijo la última vez que nos vimos, cuando me dijo que se iba a Mar del Plata. De haberlo sabido, nunca hubiera tenido nada con ella, no es mi estilo, no quisiera estar en lugar de su novio… pero bueno. ¿Y vos? ¿Has estado o estás con alguien?

-No, tan solo un par de veces con dos chicos, como para darle algo al cuerpo, pero en verdad, nada reseñable.

No podría decirle que estuve con tantos hombres y por dinero, que durante meses había sido una prostituta, creo que si lo supiera, jamás tendría alguna oportunidad de volver a estar con él.

Que me dijera que también me extrañaba, me creó una pequeña ilusión y si sabía a lo que había tenido que llegar, pensaría de mí cualquier cosa, nunca lo debería saber.

Se acercaba la hora de que debía irse, las horas habían pasado demasiado rápido, volverlo a tener frente a mí, había sido maravilloso, por momentos me daban ganas de abrazarlo, de besarlo de decirle que lo seguía queriendo como hace años, que quisiera estar en su vida y que él esté en la mía, pero me contuve.

-Bueno Caro, ya me tengo que ir!

-¿Puedo acompañarte hasta la terminal?

-Claro!

Pidió la cuenta y salimos del café, paró un taxi y fuimos hasta la terminal, llegamos quince minutos antes de la hora de salida, y nos quedamos conversando en el andén.

-Caro, me gustaría que volvamos a estar en contacto, al menos un poco más seguido… bueno si te parece…

-Sí Tincho! Claro! Hablame o escribime cuando quieras! Ya sabés mis horarios!

-Vos también! Cuando quieras! Y mandale un beso grande a tu mamá!

-Y vos también a la tuya!

No me contuve y lo abracé, y él también me abrazó, volver a estar entre sus brazos hizo que mi corazón quisiera salírseme del pecho, con muchas ganas lo hubiera besado.

-Te extrañé Caro…

-Y yo no sabés cuanto…

Nos volvimos a abrazar y subió al colectivo, lo vi caminar por el pasillo hasta su asiento. Un momento después, el colectivo dio marcha atrás para salir del andén y no pude evitar las lágrimas, aunque no dejé de sonreírle.

Martín me seguía con la mirada mientras el colectivo maniobraba para salir, cuando aceleró en dirección a la salida, le tiré un beso con la mano, y me pareció que también estaba con lágrimas en los ojos.

El colectivo salió y caminando me fui para casa, pensando en cómo me había sentido al verlo nuevamente, sin dudas mis sentimientos por él seguían siendo los mismos, aunque los dos ya no lo fuéramos.

Una nueva ventana se abría en mi vida, aunque remota, sentía latente alguna posibilidad de volver a estar juntos, y eso le dio un nuevo impulso a mis días.

Al principio del mes de septiembre, una mañana al llegar al trabajo, vi que Analía no estaba como siempre, la veía como preocupada y le pregunté:

-Ana, ¿estás bien? Te noto preocupada!

-Si Caro, en el descanso te cuento!

Trabajamos a la par un par de horas y a las diez y media, como cada mañana, fuimos al office a tomar un café, descansábamos quince minutos todos los días.

Sirvió café para las dos y nos sentamos en la mesita.

-No es nada malo Caro, tengo que tomar una decisión importante y eso me tiene tensa.

-Contame Ana!

-Sin mucha expectativa, envié una solicitud de entrevista a una empresa multinacional con filial en Buenos Aires y me llamaron! Ayer fui a una entrevista a una consultora de recursos humanos y la pasé, y mañana tengo otra entrevista con el gerente!

-Que bueno Ana! ¿Estabas buscando otro trabajo?

-En verdad no con desesperación, y mandé la solicitud sin mucha expectativa, por eso es que estoy que no sé qué hacer, ¿y si paso esta otra entrevista? Es un mejor trabajo sin dudas, pero tiene lo suyo también! El sueldo sin dudas será bastante más alto, por el puesto, pero tendría que ir a Buenos Aires todos los días!

-Te entiendo! ¿Y con los chicos?

-Ese es el otro tema! De aceptar ese trabajo, quizás sería más práctico irme a vivir a Buenos Aires, entre el viaje de ida y de vuelta, estaría muchas horas fuera de casa! Lo tengo que pensar muy bien!

-Si es una buena oportunidad, creo que no deberías dejarla pasar!

-Pienso lo mismo! Encima a mi edad no es tan sencillo cambiar de trabajo! Y encima a uno mejor!

-Yo te diría que vayas a esa entrevista y veas que pasa, luego tomás la decisión!

-Sí, creo que eso voy a hacer!

Volvimos al trabajo y me quedé pensando en que si Analía se cambiaba de trabajo, tendría un nuevo jefe o jefa.

El día siguiente, Analía se tomó el día para ir a Buenos Aires y en un mensaje le deseé suerte, y a eso de las cinco de la tarde, me llamó para contarme que le habían ofrecido el puesto y que al día siguiente me contaba.

Y así fue, a la hora del descanso, con un café cada una, nos sentamos y me contó.

-Te juro Caro que aún no lo puedo creer! Les cerró mi perfil y mi experiencia! Y no sabés! El sueldo es excelente, casi el triple de lo que gano aquí! Y el trabajo es el mismo, aunque es otro el volumen, pero creo que lo vale!

-Que bueno Ana! Me alegro mucho! ¿Eso quiere decir que vas a aceptar?

-Les expliqué que estaba trabajando, pero me dijo que de aceptar, comenzaría el primer día hábil de octubre, pero se lo tengo que confirmar, a más tardar el lunes, hay otros dos candidatos que también entrevistaron.

-Si yo estuviera en tu lugar, creo que no lo dudaría!

-La verdad no me lo esperaba, pero me ilusionó mucho! Y creo que voy a decir que sí! Ayer lo hablé con los chicos, les conté del trabajo, del buen sueldo y de que seguramente nos tendríamos que mudar a Buenos Aires, y no pusieron ninguna queja! Así que terminan este año de clases aquí y el año que viene arrancarán en Buenos Aires!

-Que bueno Ana! Cuanto me alegro por vos! Es un paso enorme!

-La verdad que sí! Quizás la última oportunidad de tener un buen trabajo!

-Sin dudas! Me alegro mucho Ana! Y sé que te va a ir muy bien!

Finalmente aceptó el trabajo y avisó en la consultora que trabajaría hasta el último día de septiembre y luego renunciaría.

En ese momento no me lo dijo, un par de días después, también en el descanso, me dijo que había hablado con Francisco para que yo ocupara su lugar como responsable del área y que este había estado de acuerdo.

No me lo esperaba y también se lo agradecí, sin dudas era una mejora en mi trabajo y en mi sueldo también.

Unos días después, me citó Rafael a su oficina, al llegar toqué la puerta y escuché:

-Adelante!

-Permiso Rafael! Buenos días!

-Buen día Carolina, pasá! Tomá asiento por favor!

-Gracias!

-Seguramente Analía ya te lo haya comentado, y aunque Francisco me lo haya propuesto, yo ya había tomado la decisión, nadie mejor que vos para ocupar su lugar!

-Gracias Rafael!

-No hay nada que agradecer! Te lo has ganado! Sé de tu forma de trabajar y de tu dedicación! Es lo lógico! Además conocés muy bien el trabajo!

-Muchas gracias Rafael!

-Por cierto! Tu sueldo se va a incrementar, cobrarás lo que cobra Analía!

-Perfecto Rafael! De nuevo muchas gracias!

Salí de su despacho más que feliz, sabía lo que cobraba Analía y era bastante más de lo que cobraba yo.

El último día de trabajo de Analía, cuando salimos nos fuimos a tomar un café, a modo de despedida, pero quedamos de acuerdo en seguir en contacto.

Así fue que en el mes de octubre, comencé mi nuevo trabajo como jefa de compras y contrataciones, teniendo esa primera mañana, una reunión con Francisco, mi director, que me felicitó diciéndome que estaba muy contento por mi nuevo puesto y que de allí en adelante, nos veríamos seguido por cuestiones de trabajo.

Esa tarde al salir, le envié un mensaje a Martín para contarle y un momento después, me llamó por teléfono. Hablamos casi media hora y le conté con detalles de mi nuevo puesto.

También le mandé un mensaje a Ernesto y me felicitó, diciéndome que justamente esa noche cenaba con Rafael.

Todo marchaba bien, mamá estaba muy contenta con mi trabajo y casi que no me dejaba hacer nada en casa, ella se ocupaba de todo, aunque siempre salíamos las dos a hacer las compras, para sacarla de su encierro.

Analía comenzó en su nuevo trabajo y el fin de semana nos encontramos por la tarde a tomar un café y me contó todo de su nueva empresa, estaba muy contenta y yo también por ella.

Cuando quise darme cuenta, el año se terminaba, tendría vacaciones en la primera quincena de enero y decidí irnos de vacaciones con mamá a Mar del Plata, con mi sueldo nos lo podíamos permitir y a mamá le vendría más que bien, hacía años que no salía de vacaciones.

Nos fuimos diez días a un lindo hotel, paseamos mucho, fuimos varios días a la playa, también la llevé a conocer el puerto, el casino y hasta fuimos a ver una obra de teatro, mamá nuca había estado en uno.

Me sentí bien por ella, por fin podía darle una vida, que sin ser de lujo, le estaba permitiendo vivir tranquila y disfrutar de algunas cosas.

El dieciséis de enero volví al trabajo y esa mañana en una reunión con Francisco, me dijo que en el mes de marzo empezaría a funcionar la sede de Buenos Aires, que ya casi estaba terminada y que el amigo de Rafael tomaría su lugar, y días después, también me lo comentó Rafael en una reunión de trabajo que tuvimos.

Esa mañana del veintisiete de febrero, quedó marcado a fuego en mi alma, me levanté como todos los días, desayuné con mamá y me fui a trabajar, sin saber que ese día, sería un punto de inflexión en mi vida.

Hice mi trabajo como cada día y al salir de la consultora, sin prestar atención, miré para ver si venía algún coche, para cruzar la calle, y al volver la vista al frente lo vi.

El corazón se me aceleró de tal manera que creí que me daría algo, parado en la vereda de enfrente, mirándome con su hermosa sonrisa, estaba Martín, vestido con una remera, un jean y zapatillas, sin dudas no estaba trabajando, pero… ¿qué hacía ahí? Esperándome claro, pero...

Crucé rápido la calle, ya con lágrimas en los ojos y al llegar a él, lo abracé.

-Martín! Que sorpresa!

-Hola Caro!

-¿Qué hacés acá? No me dijiste que venías a La Plata!

-Te quería sorprender!

-Y vaya si me sorprendiste! ¿Hasta cuándo te quedás?

-Me quedo Caro! Ya no me voy! Me trasladaron a la región Buenos Aires sur, así que me volví a La Plata!

-¿De verdad? ¿Vas a vivir acá?

-Así es! De hecho ya estoy viviendo acá me mudé definitivamente antes de ayer, y ayer tuve que ir a Buenos Aires a una reunión!

-¿Y tu mamá?

-Se vino también conmigo!

-Ay Tincho! No lo puedo creer!

-Caro! Ya no podía seguir allá! Después de que nos vimos esa vez que vine, me di cuenta que quería volver, que necesitaba volver!

No pude evitar las lágrimas y lo volví a abrazar, y entre lágrimas le dije:

-Necesité tanto tenerte cerca! Esto me pone muy feliz Tincho!

-Sé que pasó mucho tiempo, pero quisiera que volviéramos a intentarlo!

-Claro que sí mi cielo! Ese día que nos vimos me moría por abrazarte, por besarte, por decirte que seguías en mi corazón, que nadie había ocupado tu lugar! Que te sigo queriendo como hace años! Y siempre le pedí a Dios que nos volviera a juntar!

-Sé que ya no somos esos adolescentes Caro, pero sigo deseando estar con vos… quiero vivir mi vida con vos!

-No sabés lo feliz que me hace escucharte decir eso! No sabés lo que esperé este momento mi amor! Sabía que llegaría! Estaba segura que la vida nos volvería a juntar! Y yo también mi cielo, quiero vivir la vida a tu lado!

-¿Qué te parece si nos vamos a tomar un café?

-Si corazón! Donde quieras!

Caminamos un par de cuadras, Martín me tomó de los hombros y yo lo tomé de la cintura, no podía estar más feliz realmente!

Le mandé un mensaje a mamá para avisarle que llegaba más tarde, para que no se preocupara y mientras me contaba como había podido volver a La Plata, si bien viviría aquí, tendría que ir a varias zonas fuera de la ciudad, a Olmos, Brandsen, San Vicente, Guernica y Glew.

También me contó donde estaba viviendo, habían alquilado una casita con su mamá, pero que su idea era en poco tiempo poder comprar una.

A eso de las siete de la tarde, me acompañó hasta casa y antes de irse, nos dimos un abrazo y sin pensarlo, un beso en la boca que me supo a poco, pero que de todas formas me aceleró el corazón.

Entré a casa y creo que mamá ya se dio cuenta.

-Hola hija!

-Hola ma!

-¿Qué es esa carita? Venís como flotando!

-Estoy flotando mamá! Si te digo con quien estuve y me acompaño hasta acá, no lo vas a poder creer!

-¿Quién?

-Martín mami!

-¿Martín? ¿El Martín que yo conozco?

-Sí mami! El mismo! Y se volvió para que podamos volver a estar juntos! No te puedo explicar lo feliz que estoy!

-Ay hija! ¿Seguís enamorada de él?

-Siempre ma! Nunca dejé de quererlo! Y él tampoco y por eso volvió! Y va a vivir acá en La Plata! Aunque su trabajo es fuera de la ciudad!

-Cuanto me alegro por vos hija! Pero como no hemos hablado de esos temas, no sabía que seguías enamorada de él!

-Siempre mami! Desde que lo conocí estoy enamorada de él, por eso es que no he estado con nadie más!

Esa noche antes de dormirme, me quedé pensando en que por fin la vida le daba algo bueno a mi corazón, la espera había valido la pena, Martín había vuelto a mi lado y desde ahora seríamos felices nuevamente juntos!

También me quedé pensando en que al volver a estar juntos, no tendría que ocultarle lo que tuve que hacer, ni lo que viví con Ernesto, pero me daba mucho miedo contárselo, no podría soportar que eso estropeara esta nueva etapa en nuestra relación y decidí guardarlo solo para mí, o quizás para poder contárselo en algún otro momento.

Al día siguiente no nos vimos pero hablamos por teléfono y por mensajes, tenía que visitar su zona para presentarse y quedamos en vernos el sábado después del mediodía, que ya estaba libre.

Esa tarde me pasó a buscar por casa y saludó a mamá, que lo recibió con un abrazo.

-Que gusto verte de nuevo hijo!

-Para mí también Margarita! Y si Dios quiere no vamos a ver seguido!

-Cuanto me alegro! Bueno… aprovechen el día que está hermoso!

-Chau ma! No sé a qué hora vuelvo!

-Tranquila hija! Cualquier cosa me avisás!

-Chau Margarita!

-Chau Martín! Saludos a tu mamá!

Salimos de casa y con el mate preparado nos fuimos en su auto a Punta Lara, hacía muchos años que ninguno de los dos habíamos ido y nos tomamos unos mates conversando junto al rio.

-Caro… te quería preguntar algo, pero si creés que es pronto aún, me lo podés decir tranquila, lo voy a entender…

-Decime Tincho!

-Me gustaría que pasáramos la noche juntos! Pero entendería que quizás quieras esperar…

-No mi amor! No quiero esperar! También lo quiero! Necesito volver a encontrarme con vos!

Nos volvimos a besar y me dijo de pasar la noche en un hotel, ya que ni en su casa ni en la mía, tendríamos la intimidad suficiente.

A eso de las seis de la tarde, volvimos para La Plata, le mandé in mensaje a mamá para avisarle que pasaría la noche con Martín, para que se quedara tranquila.

Me mandó un “Ok” unas caritas con sonrisas, mirala vos a mamá, mandando emoticones.

Martín decidió ir al hotel donde habíamos estado con Ernesto esa última vez, aunque por supuesto, eso no se lo contaría.

Continuará…

Continúa en