Xtories

Embarazados 3

Carmen no quiere clínicas frías ni extraños anónimos; quiere sangre de su familia. Cuando descubre que el padre de su esposo tiene la potencia y el deseo, la propuesta es tan prohibida como irresistible. Ahora, él debe decidir si entrega a su esposa a su propio padre para que nazca su nieto.

Paco17K vistas8.9· 28 votos
Este relato queda fuera de tus preferencias actuales. Lo mostramos porque llegaste por un enlace directo.

Carmen se sometió a un tratamiento hormonal y la fecundación in vitro un par de veces, para unos meses después abandonar esa idea, ya que en ninguna de las ocasiones el embrión llegó a buen fin. La resignación se había instalado en nuestras vidas, aunque nuestro amor y nuestro sexo seguían estando a un nivel espectacular.

La búsqueda de alternativas como la adopción la teníamos presentes, por las noches después del trabajo me sentaba frente al ordenador, buscando alternativas, opciones, normas para una adopción, pero cada vez el desánimo me asolaba. Recordé como en un chispazo de luz la historia que leí en Todorelatos unos meses atrás. Busqué el relato de nuevo y lo volví a leer, mi desesperación me llevó a pensar, (¿Y porqué nó?) Pasé la historia a un PDF y tras imprimirla fui al dormitorio y se la entregué a Carmen.

-He leído por Internet sobre esta pareja que tenía el mismo problema que nosotros, léelo y dame tu opinión.-

Vi su rostro cambiar en varias ocasiones, rabia, sorpresa, excitación, y más sorpresa.

-¡Joder tío, que heavy todo esto no?-

-Si muy heavy pero ellos encontraron una solución, la misma que yo aceptaría si tú quisieras hacerlo de la misma manera que esa pareja.-

Le dije que podía hacerlo con alguien parecido a mí y que así disfrutaría del sexo y no sería tan frio como una clínica.

-Esto me coge en frío, no puedo contestarte a la ligera, hay mucho en juego, es una decisión muy importante, déjame meditarlo a fondo.-

En los siguientes días busqué más historias como la de aquel matrimonio, las imprimía para que ella las leyeras. Tanto va el cántaro a la fuente hasta que…. Acabó aceptando.

-Sólo será para ese fin y después volveremos a la normalidad, como estamos, sin terceras personas.-

-No sabes lo feliz que me has hecho con esta decisión. Me pondré a ver chicos en páginas de contactos que se parezcan mínimamente a mí.-

Pasaron los días y semanas y cada vez era más frustrante, mi búsqueda era una pérdida de tiempo. Un día hablando con ella me preguntó si había encontrado un candidato.

-¡Nó! La búsqueda es tan tediosa como infructuosa, he salido hasta de Sevilla, pero no encuentro a nadie.-

En mi búsqueda descarté los hijos no reconocidos de mi padre ya que aunque guarden gran parecido conmigo, será reconocer el hecho de que mi padre era su progenitor, eso podría dar lugar a conflictos familiares

Unos días después de aquella charla, recibí su llamada de teléfono diciéndome que quería verme y si podía pasarse por mi oficina.

Llegó al taller y subió a la planta alta donde tengo la oficina, venía espectacular como siempre, un top por encima de su ombligo, mostrando su excitante piercing, marcando la redondez perfecta de sus pechos, una falda por encima de las rodilla con dos aperturas laterales que recorrían sus muslos hasta casi la mitad, al entrar en la oficina cerró la puerta y al voltearse pude ver ese precioso culo que sin llegar a ser demasiado voluminoso, es perfecto para el cuerpo de una hembra que exhala sensualidad por cada poro de su cuerpo, esa entrada nada me sorprendió ya que alguna que otra vez ha llegado al taller y hemos follado como locos, se acercó a mi lentamente cruzando las piernas al andar como una modelo de pasarela, estaba claro, venía a por una ración de carne que yo estaba dispuesto a darle, se bajó las brasileñas hasta las rodillas y pude ver la cantidad de flujos que traía impregnada, a cada paso caían sus bragas al suelo, cuando llegó a mi altura se subió encima de mí con una pierna a cada lado, y me plantó un beso que me dejó sin aliento mientras restregaba su coñito sobre el notorio bulto que me había producido su sensualidad, logré introducir mi mano entre su sexo y mi pantalón, noté lo excitada y mojada que había llegado.

-Guau, cariño que caliente vienes, ¿tanto te he descuidado?-

-no tonto, si follamos hace dos días.-

-Entonces ¿Cómo vienes así de mojada con el coño chorreando?-

-Después te cuento, calla y fóllame ahora, ¿no ves que necesito que me des un buen pollazo?-

Acto seguido me descabalgó y liberó mi polla del pantalón que ya empezaba a dolerme de la dureza que tenía, se arrodilló para comérmela como si no hubiera un mañana, era increíble como abría su preciosa boquita para tragarse un cuarto de la barra, con sus manitas acariciaba mis huevos y el resto del tronco, estaba dejándome claro que quería que le hiciera un buen trabajo como ella a mí, la paré para no correrme, le quité la falda para subirla después en la mesa. Con mi lengua recorrí desde el piercing de su ombligo hasta su clítoris varias veces, hasta centrarme en la entrada de su vagina que olía a gloria, a hembra en celo, jugaba con mi lengua desde su clítoris hasta la entrada de su vagina.

-Fóllame, no he venido aquí para que me comas el coño.-

Fuimos al sofá sentándose en el filo, me arrodillé para ponerme entre sus piernas, le fui introduciendo mi miembro en su vagina, estaba tan encharcada que se la tragó en dos movimientos de caderas.

-Fóllame duro, así, así, dame más, dámela toda.-

Me esforzaba en aquella postura para darle lo mas duro que podía, mientras ella gemía como una loca, sus gritos se apagaban con el ruido de la maquinaria y los obreros martilleando, era un espectáculo verla abierta en todo su esplendor, recibiendo esa ración de polla al alcance de pocas, nuestras mirada se cruzaban, su boca se abría para recuperar el aliento mordiéndose los labios en un síntoma inequívoco de que estaba llegando a su orgasmo, el cual estalló entre gritos.

-¡No pares! Dame más, mas, me corro, oh siiii me corrooo.-

Después de correrse me preguntó cómo quería correrme, le dije que quería un mamazo como ella sabe hacerlo y que a mi tanto me gusta, me puse de pie, ella se arrodilló sumisamente agarrando mi polla me la chupó de arriba abajo, me succionaba el glande dentro de su boquita, mientras me miraba a los ojos con cara de niña mala, ufff no tardé en soltarle toda la carga en su boquita mientras ella se tragaba la mayoría del engrudo, aunque por la comisura de sus labios parte del líquido seminal salía recorriendo su barbilla, acabando en sus pechos, me dio un mamazo que me dejó con las piernas temblando.

Ya estaba yo recompuesto sentado en el sofá observando cómo se limpiaba y vestía mi mujer, dando gracias a Dios por darme esa hembra como compañía, la invité a sentarse junto a mí, marcando con golpecitos el cojín, ella hizo caso omiso sentándose encima de mí, me besó y acercó sus labios a mi oreja, mordiéndome con sus labios el lóbulo, me dejó un -te amo- que me dejó erizada la piel.

-¿Qué te pasa? Que estas más caliente que los palos de un churrero.-

La conocía bien y detrás de aquel polvazo había algo más, había llegado con las braguitas brasileñas mojadas, decidí indagar y saber el motivo.

-Bueno, ¿me vas a contar cual es el motivo del calentón que traías?-

-Bueno pues si quieres que te cuente, te cuento y aunque me da cierta vergüenza no he podido evitar calentarme de esa manera, sabes que el día anterior mi hermana, Ana, me llamó para que fuera con ella a hacerse una mamografía rutinaria, había quedado con ella a las 12, así que decidí adelantar una hora la faena en casa de tu padre, para estar liberada a esa hora sin agobios ni prisas, llegué a las 8 de la mañana y abrí la puerta, me dirigí al lavadero con la intención de llenar el cubo de agua para empezar a fregar el suelo del salón, vi al igual que algún que otro día que no estaba el cubo ni la fregona, deduje que como habitualmente cuando faltaba estaría en la habitación de tu padre, así que me dirigí hacia allí con la intención de coger los utensilios. Por el camino escuché alguien hablando, y me acerqué sigilosamente hacia la puerta, cada centímetro que avanzaba me daba cuenta que las palabras eran más bien gemidos, me acerqué hasta la puerta que estaba entreabierta. Tenía una visión excelente de lo que estaba ocurriendo allí a través del espejo en un ángulo casi perfecto, era su vecina, Chari de 40 años la que gemía y gritaba de placer, estaba a 4 patas al filo de la cama y tu padre detrás dándole muy duro mientras tiraba de la cola que tenía en su pelo, con unos movimientos de caderas muy exagerados, no pude evitar subirme la falda y tocarme el coño por encima de las bragas, escuchando sus gemidos, mientras tu padre le hablaba diciéndole,.

-Toma polla golfa, tu marido no te folla así ni queriendo.-

-Así estuvo dándole hasta que se corrió, yo me recompuse la ropa rápidamente para salir de la casa sin hacer ruido y sin que se dieran cuenta, esperé en el hueco de la escalera hasta que ella salió de la casa, me hice la encontradiza en las escaleras deseándole buenos días, a lo que Chari respondió -uf y tan buenos.-

-Ahora entiendo el calentón jajajajaja. No te preocupes que yo en tu lugar hubiera hecho lo mismo, tú sabes de las aventuras de mi padre, y los hijos no reconocidos y que es evidente que son suyos. Aunque tiene 63 años nunca le falta una buena hembra a la que calzar.

-Cariño lo sé, y después de lo que he visto hoy las calza bien calzadas.-

Me besó y mordiéndome la oreja me dijo.

-Mi amor creo que tu padre podía ser el candidato perfecto para ser el donante de semen que me deje preñada.-

Su propuesta me dejó pálido y con la sangre congelada.

-¿Mi padre? ¿pero qué te pasa estás loca? ¡No ves que puede ser tu padre o incluso tu abuelo! Tienes 24 años y el 63 ¿no sería mejor algún chico de nuestra edad aproximadamente?-

-No amor mío, piénsalo, no hay nadie mejor que él, ya que lleva tu sangre, podemos tener un bebé con mucha genética común contigo, créeme después de ver lo que he visto hoy, pienso que todavía tiene fuerza y energías para preñarme, si me preguntas si prefiero a un joven que no conozco de nada, prefiero a tu padre. ¡Y tú! Dime si prefieres que un baboso me folle y se corra dentro de mí.-

Sus argumentos eran aplastantes y tras una larga charla con ella acepté, me dijo que hablara con mi padre, que le dijera lo que habíamos hablado a ver qué pensaba él.

El domingo por la mañana llamé a mi padre para decirle que iba a ir a verlo y me dijo que fuera al medio día así prepararía para los tres ese arroz que tanto nos gustaba, le dije que iría solo, con lo que sería un arroz para dos.

Llegué a su casa, hablamos de los negocios y me dijo que aunque físicamente está bien, ya con 63 años le pesaba el bar y aunque no abandonaría el negocio pensaba mantenerse en una segunda línea, más de control que de trabajo.

A mí, con 24 años, no me va nada mal mi negocio, también en lo familiar me va rodado. Mi padre y yo tenemos un vínculo especial, para mí es un pilar fundamental en mi vida, me conoce muy bien, intuyendo que algo me preocupaba me preguntó

-Hijo sé que te va bien, estoy contento porque así es, pero te veo triste y vienes solo, ¿has peleado o discutido con Carmen?-

-Nó papá sabes que es imposible discutir con ella por su nobleza.-

-Entonces cuéntame que te pasa te veo preocupado.-

Decidí que en estos casos lo mejor era sincerarme con mi padre y contarle mis inquietudes.

-Sabes que llevamos tres años casado y que debido a mi esterilidad no tenemos un bebé que nos alegre el corazón, a nosotros como padres y a ti como abuelo. Sabes también que la fecundación asistida ha sido también un desastre…-

-Hijo mil veces me ha venido a la cabeza vuestro deseo con la imposibilidad que tenéis, me ha dado mucha vergüenza proponeros ir a una clínica y donar mi esperma para que podáis tener un bebé, pero me frenó siempre la idea de que Carmen piense que su suegro es un viejo depravado…-

-No padre, Carmen nunca ha pensado de ti así, gracias por tu ofrecimiento pero ni a ella ni a mi nos gusta la frialdad con la que se tratan en las clínicas estos temas.-

-Bueno si ella cambia de opinión aquí me tenéis como donante de esperma.-

-Gracias por tu ofrecimiento papá, pero estuvimos leyendo por Internet y vimos la posibilidad de buscar un hombre que tuviera relaciones con Carmen, que guardara cierto parecido conmigo, ya sabes que en Sevilla te señalan muy pronto con el dedo y te llaman cornudo si el niño no se parece al padre, estuve buscando pero no he encontrado a nadie.-

-¿Habéis meditado bien ese paso? es complicado entregar a tu mujer a otra persona y que no pase factura a tu matrimonio.

-Sí padre, por eso ella ha elegido ya quien debe ser el donante, por muchas razones, la mayoría de peso hemos decidido que el candidato perfecto eres tú.

Cuando lo nombré le pasó lo mismo que a mí cuando Carmen me lo confesó, se le heló la sangre, se puso blanco, le temblaron las manos.

-Joder hijo, donde está la cámara oculta, déjate de coña.-

-¡No! papá no es ninguna coña-le dije con gesto serio.

-Hijo no sabéis lo que hacéis, dejaros de pajas mentales y adoptar un niño.-

-Padre, piénsalo, no hay nadie mejor que tú, tengo claro por mi parte que prefiero entregártela a ti antes que a cualquier baboso.-

-Hijo, si esa es vuestra decisión déjame pensarlo y hablarlo con tu mujer.-

El almuerzo fue entretenido, con una charla amena y mucho humor, mi padre se había propuesto quitarle hierro al asunto y bajar la pelota al suelo. Abandoné su casa después de comernos un arroz tremendo, mi padre es un genio con los arroces. Al llegar a casa estaba Carmen esperándome impaciente para preguntarme, cual fue la respuesta de mi padre, le conté todo lo que hablé con él, a la espera de lo que hablara al día siguiente con ella.

Llegó el lunes. Cuando Carmen terminó las tareas, tuvo una charla con mi padre sobre el tema que relato tal como ella me contó y después pude corroborar con mi padre.

-Cómo se te ha ocurrido pensar en mí que estoy en la tercera edad y tú en la plenitud de la vida.-

-Es muy fácil Paco. Tu hijo lleva meses buscando un chico con el que hacerlo, sin llegar a contemplar que eres el candidato perfecto, aunque sólo tienes un hijo oficialmente, está claro que si algunos se hicieran la prueba de paternidad, tendrías un serio problema para repartir la herencia, he estado meditándolo y entendí que serías el candidato ideal, así el bebé compartiría muchos genes con tu hijo.-

Según ella mi padre no salía de su asombro, sudándole las manos le dijo que me llamaría para hablar conmigo. Al día siguiente me llamó mi padre para que fuera a su casa después de trabajar para hablar sobre el tema. Al abrir la puerta pude ver a una persona que había estado trabajando todo el día y que la noche anterior había dormido muy poco.

-Joder viejo- así llamo cariñosamente a mi padre solo por escuchar la respuesta que es siempre la misma: viejo tu padre -joder viejo vayas ojeras tienes.-

-No es para menos hijo, la situación es muy embarazosa, necesitaba de una reflexión profunda.-

-Bueno cuéntame ¿has tomado una decisión ya?-

-A ver hijo me encanta tu mujer, la conozco desde que erais adolescente, la quiero como una hija, sé que vuestra situación es delicada y si os digo que no, buscaréis otro hombre con el que llevarlo a cabo, me ha costado mucho decidir qué voy a hacer. Lo haré pero habrá algunas condiciones, ya que como bien sabes me gustan las mujeres y he de confesarte que alguna vez me he masturbado pensando en tu mujer.

Te digo mis condiciones, las estudiáis, me contestas mañana mismo, ya que tengo que hacer los preparativos para que tu mujer pueda llevarse una buena impresión a parte de un embarazo.

1- Vendrá a trabajar como todas las semanas los dos días, cuando llegue se pondrá un delantal transparente que le compraré especialmente para hacer sus labores durante la primera hora y media.

2- La segunda hora y media la dedicaremos al desempeño del tema que nos ocupa, la trataré como a cualquiera de mis amantes, la hare gozar como a todas las que han venido a mi cama, sabes que soy incapaz de dejar a una mujer insatisfecha.

3- Si logramos el embarazo, quiero una recompensa, al menos uno de los dos días follármela, me encanta follarme a las mujeres embarazadas, para mi tiene mucho morbo, si tu mujer es ahora una delicia, durante el embarazo será un bocado exquisito que no me gustaría perder.

4- Cuando nazca la criatura, todo volverá a la normalidad y seguiremos haciendo nuestras vidas, tú serás el padre a todos los efectos y serás el responsable de la criatura. Ella su madre, tú el padre y yo su abuelo, así nunca habrá problemas, no quiero ningún reproche por parte de nadie, será nuestro secreto, el mejor guardado de la historia.

Estaba claro que mi padre sabía disfrutar y hacer disfrutar a las mujeres, la mía no sería una excepción, a sus 63 años ni se le pasaba por la cabeza comerse a un bombón de casi 25 años, pero le estaba entregando a mi mujer, una mujer diez.

Por mi parte vi bien todo lo que me había expuesto, prefería que fuera mi padre y no otro quien disfrutara de mi mujer, salí de su casa con un calentón de mil demonios, mi polla palpitaba debajo de mi pantalón de manera dolorosa, me monté en el coche y antes de salir del parking decidí aliviar mi tensión, saqué mi polla y me masturbé pensando como mi padre se follaría a mi mujer, a cuatro patas, embistiéndola duro y como llenaría de semen su caliente coñito. Me corrí como un niñato de 15 años pajillero viendo una peli porno.

Llegué a casa y le comenté a Carmen la conversación que tuve con mi padre, después de tocar todos los puntos, ella no vio mal ninguno de ellos, ya que si bien eso de disfrutar sonaba un poco grotesco, lo prefería a la frialdad de abrirse de piernas sin placer, en una clínica privada. Llamé a mi padre para que preparase todo y decirle que empezarían ese mismo viernes. Esa noche los dos estábamos sobrexcitados con este tema, nos metimos en la cama y tuvimos sexo, como siempre, lleno de pasión y lujuria.

El viernes, antes de salir de casa a nuestros respectivos trabajos, acaricié la cara de mi mujer, “Dios, eres endiabladamente guapa, disfruta lo que puedas cariño, que tengas suerte, que también será mí suerte”.

-Ufff no se cariño, no sé si hemos hecho bien, estoy nerviosa no sé si seré capaz.-

-No te preocupes, seguro que mi padre hará que te sientas cómoda.-

-Bueno ya la suerte está echada, así que voy dispuesta a pasarlo bien.-

“Te amo” fueron nuestras últimas palabras antes de despedirnos con un beso que me supo, agridulce, dulce porque me lo daba la persona que más quiero en mi vida, a la que amo con locura, que es el eje sobre el que gira mi mundo, agrio porque sentí que la traicionaba entregándola a mí padre, un depredador sexual venido a menos.

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