Antonio el Camionero y su Suegra, en Ruta. 5
El viaje prometía ser solo una ruta de mercancías, pero la cabina del camión se convirtió en el escenario de pactos sucios y humillaciones grabadas en video. Ahora, Antonio debe decidir si huye o se adapta a la nueva realidad: su suegra es su mejor negocio y su peor pesadilla.
En el capítulo anterior
"Vino el camarero a la mesa y nos preguntó que queríamos comer, tanto Carmen como yo le dijimos que eligiera él la comida, que a nosotros nos gustaba todo. ¡La madre que parió a Juanito! Nos trajeron una bandeja de pescado que podía haber comido un regimiento, pero ¡la ostia, que bueno estaba todo! Al final ya no sé las botellas de cava y wiskis que nos bebimos, pero cuando nos despedimos de él, hasta lloramos los tres de la emoción.
Al llegar al camión, decidimos tumbarnos a descansar y dormir la mona. Hicimos la siesta. Carmen se abrazó a mí y se quedó frita con su mejilla en mi pecho"
Antonio el Camionero y su Suegra. En Ruta. 5
Me despertaron unos bocinazos de camiones. Carmen dormía como un tronco con su mejilla sobre mi polla como almohada. ¡Qué guapa estaba dormida! No quise despertarla y me levanté despacio para no hacerlo. Me asomé a la ventanilla para comprobar que los bocinazos no eran por culpa de mi camión, vi a unos trabajadores de la cooperativa y compañeros de profesión ahí en corro hablando, baje a saludar.
En este pueblo, ya las veces que he venido a cargar manzanas me he percatado, casi todo el personal es negro y hablan en catalán raro, un catalán que creo que no lo deben entender ni los catalanes, pero aunque mal, también hablan español. La discusión era que un camionero se había colado en el orden de carga y le habían cargado la mercancía que debía de cargarse a otro camión, y sin encontrar razones estaban en una discusión de tontos, ya que el mal estaba hecho, y solo debían buscar una solución, que era descargar y volver a cargar. El camionero que se había colado le echaba la culpa a un negro, no sé porque, pero la culpa siempre es del negro, esto ocurre en casi todas las cooperativas que hay negros trabajando.
Mi presencia calmó los ánimos y se dispusieron a descargar el camión del listo que se había colado. Un negro al que yo conocía que se llama Samba era el encargado y no daba su brazo a torcer diciéndole que como se había colado ahora sería el último en cargarle.
Cualquiera le llevaba la contraria a Samba con sus dos metros de altura y envergadura, además de una boca, que cuando la abría lucían blancos unos dientes que amenazaban en arrancar un brazo o la cabeza a cualquiera de un bocado. Yo como no deseaba ser mordido ni comido por el negro, por si acaso, me callé. Se fueron calmando y Samba vino hacia mí.
- Hola Samba ¿Todo bien?
- Estoy harto de los listos, lo único que hacen es hacerle a uno perder el tiempo.
- Bueno, gracias por dejarme aparcar, mi suegra quería conocer la playa y bañarse y como igualmente tendré que hacer noche en la aduana y nos daba tiempo la he llevado a que conociera la de este pueblo.
- Ya sabes, siempre que lo necesites y podamos ayudar, se ayuda.
- Te lo agradezco Samba
- ¿Viajas con tu suegra?
- Mira, te diré la verdad, mi mujer me abandonó y está trabajando de puta en un puticlub de La Junquera, y ella se ha empeñado en ir a verla, me pidió si podía acompañarme hasta allí, y ver como esta y todo esto.
- Vaya, lo siento
- No tienes por qué sentirlo, a mí me la suda ya mi ex, que haga y folle lo que quiera. Prefiero a la madre, ja, ja, ja…
- ¿Te follas a la madre?
- Es que está un hartón de buena, aunque es más puta que la hija, como no anda muy bien de pasta en la casa, aprovecha el viaje para hacerse con clientes.
- O sea que vas de viaje puteando con ella, ja, ja, ja… ¿Dices que está buena?
- Buenísima, tiene un cuerpazo increíble y además la jodida es guapa. No era del oficio, pero al no tener economía... empezó en una cooperativa de Almería a follar y ahora no hay dios que la pare, ja, ja, ja...
- Ja, ja, ja Podrías presentármela
- Está durmiendo, pero si no haces ruido te la pudo enseñar mientras duerme
- A ver, hasta me haces desearla ja, ja, ja…
Total que abrí el camión y se subió a ver a mi suegra durmiendo. De golpe oí un chillido de mi suegra desgarrador. Samba se bajó enseguida.
- Oye que no le he hecho nada ¡eh! Pero se ha despertado me ha mirado y se ha asustado.
- Vaya, debía pensar que ya era merienda de negros, ja, ja, ja...
- Oye, pues si esta buena tu suegra ¿Cuánto cobra?
- Cien la mamada, ciento cincuenta media hora y doscientos cincuenta una hora. Darle por el culo un suplemento de cincuenta euros.
- ¿Por ciento cincuenta nos dejaría que la folláramos dos? Así sería setenta y cinco cada uno y esto si nos lo podemos permitir.
- Si lo hacéis dentro de la misma media hora, doscientos, porque eres tú, ya le diré que lo acepte.
- ¡Joder doscientos! cien cada uno, es mucho dinero para nosotros, aquí las putas son más baratas, en La Junquera las encuentras a cincuenta euros media hora, y bien buenas que están también.
- Mira, es lo que pudo hacer, y ya te digo que es porque eres tú.
- Vale, pero que no nos cobre el suplemento para encularla.
- Se lo diré y lo intentaré, pero si no acepta no le deis por el culo ¿Vale?
- Vale, pero a ver si acepta. Las putas de La Junquera no me dejan que se la meta por detrás y hasta me hace ilusión.
- Va, a ver que consigo, espera que hablo con ella, por cierto ¿Os la folláis en el camión o tienes algún sitio?
- Aquí dentro de la nave, en el cuarto de cambiarnos tenemos un sofá, y hay lavabo para que se limpie el coño.
- Vale. A follar con condón ¡eh!
- Claro, claro.
Cuando entré dentro de la cabina, mi suegra aún no se había vestido. Le expliqué el trato con el negro y sorprendentemente no quería ni tenía ganas de follar, pero cuando le dije que toda la pasta sería para ella que yo no me quedaría la mitad esta vez, aceptó, aunque dijo que por el culo nada, que si las putas de La Junquera no le dejan follarles el culo por algo será. Que si es como el negro de Almería demasiada polla para su culo.
- Vale, pues le digo que doscientos los dos dentro de la media hora, y que por el culo nada
- Vale ¿Dices que follaremos dentro de la nave?
- Sí dicen que hay un sofá y un lavabo para que pueda lavarse el coño. Ya le he dicho que follar tiene que ser con condón.
- Claro, además creo que pronto me va a bajar la regla y quizás manche un poco, en cualquier momento me debe de bajar.
- Vaya. ¿Aún tiene usted la regla?
- Sí, y me da un poco de miedo, pero el único que me ha follado sin condón has sido tú, y lo has echado dentro, mira que te dije que no lo hicieras dentro, pero tu ni caso. Aún debo tener el coño lleno de lo que has soltado mientras Juanito te daba por el culo, que anda como se te ha puesto la polla mientras te endiñaba.
- Suegra no empecemos que yo de maricón no tengo nada, además me ha pillado a traición, que si no lo mato.
- ¡Vas a matar tú! Si casi te mata él del gusto que te daba
- ¡MECAGËN LA PUTA! Si vuelve a insinuar que soy maricón usted no llega a La Junquera.
- Menos lobos caperucita
Yo ya la estaba estrangulando cuando entró Samba al camión, mi suegra se le echó en los brazos para socorrerse.
- Me quiere matar, socorro
- Samba suéltala que la mato ya
- Aquí hoy no va a morir nadie ¿Qué os ha pasado?
- Además no quiere que la deis por el culo
- Bueno tranquilo, pero no hay que matarla por eso, venga ya me la llevo en brazos, en media hora regresamos.
A la media hora me la trajo Samba igual que se la llevó, desnuda, en brazos, morreándose, y la dejó dentro de la cabina del camión
- ¿Le han pagado Carmen?
- Se lo he hecho gratis
- ¡Joder! Este no era el trato!
- No has dicho que era toda la pasta para mí, pues yo no he querido cobrarles
- ¿Por qué?
- Porque no he querido, me ha gustado como me han follado.
- No si lo que yo digo, cuando una es puta, es puta
- Y cuando uno es… mejor me callo
- Sí, mejor, callada está mejor.
Llegamos a La Junquera sin dirigirnos la palabra. Ella se estiró en la cama, la oí lloriquear, pero no me enternecí, que llore, pensé, y que la den por el culo, encima se ha dejado follar por esos Kunta kinte y gratis, y luego dice que no es puta.
Aparqué el camión en el centro de aduanas. Entregué la documentación en la oficina y me dijeron que mañana a las cinco de la tarde podía reemprender la marcha, que era imposible antes por el volumen de camiones que había después de la huelga, vaya tocada de cojones. Desperté a mi suegra.
- Carmen, fin de trayecto, hasta aquí el viaje.
- Me debes dinero
- Sí, no se preocupe, ahora lo cuento todo y se lo pongo en un sobre, y vaya con cuidado, que aquí hay mucho chorizo.
- ¿Sabes dónde está este bar Los Jamones?
- No, pero si coge un taxi la lleva seguro
- Vale, recojo mi maleta, la pasta, me visto y me voy.
- ¿No vamos a echar un polvete de despedida suegra?
- No, además ahora te cobraría como a los demás
- ¿A mí me cobraría el polvo?
- Pues claro, como a todo el mundo, tú mismo dices que soy puta y las putas cobramos, no vas a ser tu menos.
- Encima que la he llevado hasta aquí, es desagradecida
- Te he pagado el viaje de sobras y aun has hecho dinero, y me has follado cada vez que has querido.
- Vaya, veo que se ha cabreado conmigo
- Me has intentado matar dos veces, como para tenerte cariño.
- Es que usted se empeña en decirme que soy maricón.
- Tú sabrás lo que eres, pero bien que te has dejado dar por detrás, y no me digas que no te ha gustado porque te has corrido y todo cuando te daban.
- No empecemos…
- Eres tú quien ha empezado
Le di el sobre con la pasta, cogió su maleta y se fue. La vi que se subía a otro camión y he de reconocer que esto me cabreó. Me cabreó tanto que no pude resistir ir hacia allí. Llamé a la puerta del camión y me abrió un tío que por el acento y todo deduje que era rumano. El tío abrió la puerta de mala leche y se bajó. Llevaba tatuajes hasta en la cara. Me dijo que coño quería, y le dije a Carmen, el tío me dijo que esto nada y yo le dije que se lo preguntara a ella. Me dijo que si no me largaba me iba a hinchar la cara a ostias. Se la hinché yo. Quien primero da, casi siempre gana y la patada que le di en los huevos lo doblegó. Con su careto a media altura le pegué otra patada, que seguro le salió un tatuaje nuevo. Llamé a Carmen, ella al ver el panorama, se bajó y me dio una bofetada. No se la devolví, porque ya empezaban a venir otros camioneros y pegarle a una mujer está mal visto y seguro salgo perdiendo.
- Puedes dejarme en paz o tendré que llamar a la policía
- ¿Sí? Y ¿De qué me va a acusar?
- De maltrato, además de ámbito familiar, y te detendrán
- Antes la mato
- ¿Ves? Eres un peligro. Déjame en paz, tú y yo ya no tenemos ningún trato. Pobre hombre, mira que le has hecho, solo se comprometió a llevarme al club Los Jamones porque sabe dónde está.
- Venga, vamos a coger un taxi y yo la acompaño, no ve que esta gente le pueden hacer cualquier cosa.
- Que yo sepa aquí el único que me quiere matar eres tú. Tú si eres un peligro para mí.
- Va, Carmen dejémonos de chuminadas, vámonos yo la acompañaré, prometo no matarla hoy.
- Si me vuelves a poner la mano encima grito y te denuncio.
- Va, vamos.
Nos fuimos al camión, cogí mis cosas y fuimos a buscar un taxi. El trozo de carretera que hicimos estaba lleno de putas. Yo ya sabía que este sitio es así, al lado de la frontera y con todo el transito que hay, cantidad de clubs de alterne y putas de carretera medio despelotadas. El taxista creía que mi suegra era una de ellas, de hecho no se equivocaba, pero no era el tipo de puta a la que él se refería. Quiso entablar conversación con nosotros.
- Señora, permíteme un pregunta ¿Trabaja usted en los Jamones?
- Oiga esta señora es mi suegra, vamos a ver a una conocida.
- Vale usted perdone ¿usted es camionero?
- Sí, soy camionero, mi padre era camionero y mi abuelo también.
- Perdone la indiscreción ¿Esa conocida suya trabaja en los Jamones?
- Sí, eso nos han dicho
- Por nada, pero las conozco a todas, las saco a putear por la mañana a la carretera y por la noche las traigo al club. Seguro la conozco.
- Se llama Rocío ¿La conoce usted? – Dijo Carmen
- Sí claro, es la jefa de los Jamones
- ¿La jefa? ¿Qué quiere decir?
- Que el club lo regenta ella.
- ¡Caray! Pues ahora me entero que mi hija regenta un puticlub.
- ¿Es su hija?
- Sí hablamos de la misma, sí.
- ¿Tiene una foto?
- Sí, mire esta es la de su boda
- ¡Caramba, sí, es ella! ¿El novio es usted camionero?
- Oiga, menos recochineo ¡Eh!
- Sí, es él ¿A que estaban monos?
- ¡Mecagüen en todo ya! Suegra se la está buscando
- Mira si quieres, no tienes por qué acompañarme, este señor me llevará, así te quedas tranquilo.
- No me tiente Carmen
- Venga ya llegamos mire, es aquel de las luces en el tejado.
Ahora resultaba que mi ex regentaba el puticlub según el taxista. A saber lo que habrá hecho, si, imagino, abrirse de piernas, como su madre, si Carmen en cuatro días ha recaudado más pasta que yo, haciendo todo el viaje. El sitio para nada parecía de mucho lujo, más bien era un local cutre.
Entramos al lugar, poca luz, la música a tope de alta, demasiado, la canción era de las Grecas y va Carmen y no se le ocurre nada más que ponerse a bailar. Tuve que cogerla del brazo, para que fuera a lo que había ido, a ver a la jefa del puticlub, su hija, mi ex.
El garito por lo que parecía acababa de abrir, no había clientes, las tías empezaban a ocupar taburetes, y a fumar cruzadas de piernas. Vino una chica de tetas pequeñas y de pezón puntiagudo. Nos preguntó si queríamos tomar algo, mascaba chicle de fresa, el aliento al acercarse la delataba el sabor de lo que saboreaba. Me vino a la mente lo agradable que debía ser que le mascaran a uno un chicle comiéndole la polla, pero de otro sabor, de menta por ejemplo, o de esos blancos que pican, seguro que el picor le da gustirrinin al pito.
Preguntamos por Rocío, nos dijo la de las tetas puntiagudas mascando chicle que estaba de rodaje. Al preguntarle que quería decir en “estar de rodaje” ella nos contestó que eso, que estaba rodando, al preguntarle por donde rodaba, nos dijo que rodaba un “bukkake” en la playa. Al preguntarle qué era eso de “bukkake” nos dijo que era un “gangbang” le volvimos a preguntar qué era eso de un “gangbang” y nos dijo que era una follada con muchos tíos. Carmen continuó preguntando
- Y ¿Cuándo vendrá?
- Cuando terminen
- ¿Y cuándo termina?
- Cuando todos se han corrido sobre ella, ya debe estar a punto de llegar, están desde la mañana follando, ya deben haberse corrido todos.
- ¿Cuántos eran?
- Creo que dieciséis
- ¡Madre mía! ¿Ha follado con dieciséis?
- Pues claro es un “bukkake”
- ¡Ah! La esperaremos
- ¿Vienes a pedir curro?
- No lo sé, depende, de momento verla y hablar con ella
- ¿Ese es tu hijo? – Refiriéndose a mí.
- No es mi novio
- ¡Ah! Tu chulo.
- No, mi novio
- Bueno viene a ser lo mismo, es majo tu novio. – Al decir eso me mandó un beso y me guiñó un ojo.
- Sí, solo lo pierde su carácter, es un gruñón
- Carmen, no empecemos
- ¿Ves? Ya gruñe
- Ja, ja, ja, seguro que en la cama también gruñe, pero de otra manera, ja, ja, ja...
- Sí, eso sí, es bastante resultón
- Podéis esperarla aquí si queréis, pero tú no putees, está prohibido que vengan mujeres de fuera a putear si no trabajan aquí ¿Vale? Y tenéis que consumir algo, es obligatorio
- Vale, a mí me pones un baileys con hielo y a él un wiski que no sea catalán ni valenciano, que al final lo paga su ano.
- Carmen, no empecemos ¡eh!
- Pero ¿Quieres un wiski o no?
- Bueno, vale, venga, si hay que consumir, se consume.
- Y además pagas tú Antonio
- Bueno, vale.
La madre que parió a mi suegra y a su hija, cincuenta euros la broma del puto baileys y el wiski, ni en el casino de Barcelona era tan cara la bebida. Se acercó a nosotros otra tía. Esa era aún menos tetuda que la otra y mostraba orgullosa sus pequeños y puntiagudos pechos. Era guapa, tenía una hermosura especial. Nos dijo si queríamos un trio, que a ella le iban los tíos y las tías, que nos lo pasaríamos de puta madre los tres. Mientras con un dedo se iba magreando un pezón. Se sentó en mis rodillas y su culo buscó contacto con mi polla, enseguida la encontró.
A mi suegra le debía divertir la situación, ya que se reía de la misma, quizás se puso celosa y para disimular reía. Le quise dar coba y empecé a dejarme querer por la puta. Ella aún más se reía, sin duda, pensé, son celos y quiere disimularlos. Nos dijo que se llamaba Samanta y que era de Lugo.
De golpe va la tía y me planta un morreo en toda la boca, casi me mete la lengua hasta la nuez, esto me provocó una arcada y tos que hizo que le derramara medio wiski sobre las tetas. Me agarró la cabeza y me hizo chupar el wiski derramado en sus pechos. A la cabrona de mi suegra esto más gracia le hizo. Le dije al oído que le diera un morreo a Carmen. Samanta, se agachó a darle un morreo y me puso su culo frente a mi cara, no me pude resistir a darle un bocado a sus glúteos. Ellas se reían, pero no dejaban de morrearse. La puta de mi suegra, le debía coger gusto a la otra puta, ya que se cambió de rodillas y pasó a sentarse en las suyas. Las dos me miraban como putas, como lo que eran ambas.
De golpe Samanta se levanta y me pide que le invite a una copa, sin yo contestarle, se va hacia la barra del bar a pedirse esa copa, cuando volvió con ella me dice que le de treinta euros, que es lo que vale. Yo le pregunto que si es oro lo que bebe y me contesta que es lo que vale una invitación, que así se puede quedar un rato con nosotros. ¡Joder con el garito! Llevamos media hora dentro y ya me han levantado ochenta euros. La verdad es que la puti sin tetas, me estaba poniendo cachondo, se volvió a sentar en mis rodillas, me rodeó con su brazo y me estampó el sobaco en la cara, con todo el puto desodorante a fresa que llevaba. ¡Joder con la fresa! Como si no hubiera aromas más agraciados.
Carmen estaba nerviosa, no veía llegar el momento que apareciera su hija, yo lo notaba. Le volvió a preguntar a Samanta si sabía si tardaría mucho en llegar. Ella le contestó que no tardaría.
Y no tardó, cuando la vi aparecer hubiera ido a estrangularla, pero ¡joder! Como se había puesto la tía. He de reconocer que estaba buenísima. Carmen, pegó un chillido y ante la sorpresa de su hija, las dos corrieron a darse un abrazo.
- Mamá ¡Que alegría! ¿Cómo has venido?
- Con tu marido, está allí, con esa chica que se le ha enganchado. Ya te contaré han pasado muchas cosas. Tranquila, que él no te va a hacer nada y además ha llevado bien lo de tu abandono.
- Bueno, mamá, ahora te contaré. Ah, la chica con la que está Antonio es un travesti.
- Ja, ja, ja, no se lo digas, déjalo que se entere por sí mismo, ja, ja, ja… quiero verle la cara cuando se dé cuenta, ja, ja, ja…
- Vaya ¿Y él que está de viaje?
- Sí, se va hacia Alemania creo. Yo me voy a quedar contigo un par de días, tenemos que hablar, tienes que ayudarme, en casa han ocurrido muchas cosas que he de contarte, después me iré, si tu marido me recoge de vuelta mejor, si no, me montaré en un tren.
- Vale, llámalo que venga, pero que se relaje, confío en ti.
- Déjalo de mi parte.
Cuando Carmen vino hacía mí, descabalgué a Samanta de mis rodillas y fui hacia mi ex. Carmen me dijo que me comportara como un caballero, no como un energúmeno primitivo, le dije que vale, que ya no siento nada por ella, aunque esta un hartón de buena ahora.
- Hola Antonio
- Hola Rocío ¿Por qué te fuiste sin decir nada? Te estuvimos buscando hasta debajo de las piedras.
- Ya me lo dijo la policía cuando vinieron a decirme que me buscabas, pero mira las cosas han sido así y ahora para que discutir.
- Sí, es verdad, lo cierto es que te tenía muy abandonada, pero bueno, lo lamento, aunque me hubiera gustado tener hijos.
- Eso es precisamente lo que yo no quería, parir. Mi vida no está para criar hijos, mientras tu estas de viaje y fuera siempre, los hubiera criado sola y eso no lo quería Antonio.
- Bueno, para que discutir ahora. Si estás bien me alegro, a mí no me va mal. Aunque podrías invitar a un wiski.
- ¿Tú bebes?
- Desde que me ha enviciado tu madre
- ¿Tu mamá también bebes?
- Un poquito, nos hemos tenido que quedar dos noches en Barcelona y algo hemos bebido, bueno y en Valencia. – Dijo Carmen
- Vaya, parece que no os lo habéis pasado mal, ja, ja, ja…
- Mira hija, ahora somos novios.
- ¿Qué sois novios Antonio?
- Eso dice ella
- Sí, hija, somos novios, aunque le cuesta reconocerlo.
- Vaya
- También hago de puta. Bueno es largo, salí con poco dinero, un hombre me ofreció doscientos euros, creyendo que era prostituta, me dio la idea y he ido teniendo algunos clientes por el camino y en Valencia, en Barcelona ¡Me compré un vestido tan bonito!
- Caray, mamá, eres una caja de sorpresas, este corte de pelo y esos colores también te favorecen mucho. Pues si quieres aprovechar mientras estas aquí estos dos días puedes trabajar aquí. Además dejaré que te quedes todo el dinero. Así me cuentas de mi hermana y papá.
- Bueno, creo que yo tengo que decir algo. Primero; esto de que seamos novios es una pájara de Carmen, segundo; yo mañana me voy a Alemania y no creo que vuelva a verla más, Tercero; Para…
- Para ya, ¿Eres tonto? ¡Con la pasta que te hago ganar! Tú mañana te irás a Alemania, cuando estés de vuelta, pasas por aquí, me recoges y nos vamos de donde hemos salido, de casa.
- ¿Te ha hecho de chulo mamá? ¿Le das dinero?
- Claro, el me protege, aunque a veces debo de protegerme yo de él, pero en el fondo se lo merece, hacemos buen equipo, hemos hecho muy buenos clientes ¿Eh Antonio?
- ¡Eh! Ah, sí, sí, la verdad que el coño de tu madre sale rentable.
- Pues vaya ¡quien lo tendría que decir! Ahora resulta que mi madre es la novia de mi ex, y encima es su chulo, ja, ja, ja… mejor nos reímos. ¿Cuánto cobras el polvo mamá?
- Cien la mamada, ciento cincuenta media hora, doscientos cincuenta una hora y el suplemento de por el culo, cincuenta euros.
- Vaya, si que te cotizas bien.
- Bueno, tu madre está un rato largo de buena, además los clientes salen todos satisfechos, tanto, que hasta los hay que esperan nuestro regreso.
- ¡Caray mamá! Aquí en La Junquera no ganarías tanta pasta, además de mucha competencia, aquí es a la mitad de precio de lo que me has dicho que cobras. Yo porque dirijo mi cotarro y la pasta la sacamos en las copas, y un poco de cada una me llena el bolsillo, y hago videos porno, eso da más pasta.
- Yo sería una buena actriz, seguro.
- Seguro mamá.
- Bueno, al menos invítate a algo, desde que hemos llegado ya me han soplado ochenta euros y encima el wiski derramado sobre los mini pechos de Samanta. Y a tu madre un Baileys, que a ella es lo que le gusta.
- Vale, ahora le digo a Samanta que te traiga na botella de wiski y te la zampas mientras yo me voy con mi madre a hablar con ella. Ah, si Samanta te hace algún servicio, invita la casa, te advierto que la chupa muy bien, ja, ja, ja…
- No te rías que te cojo la palabra.
Vino Samanta, mi ex le dio indicaciones de cómo debía tratarme, una botella de wiski con una cubitera llena de hielo y me fui con ella a un rincón mientras mi suegra y ella se fueron agarradas del brazo y riéndose.
La chica al saber que era el ex de su jefa, le debía dar morbo porque enseguida empezó a meterme mano y a ser muy simpática. Me enseñó un juego, que días después maldije haber aprendido. Se fue a buscar un porrón y lo llenó de wiski. Me sacó la polla y le dio un beso y un chupetón al capullo.
- Mira ahora tú tienes que beber el wiski a porrón y debes decir los nombres de las provincias de España, por ejemplo; Sevilla. Cada vez que digas el nombre de una provincia bebiendo, sin bajar el porrón, yo te comeré la polla, si no bebes ni dices nada, no mamo, si vas diciendo las capitales muy seguidas, la mamada que te daré será espectacular, ya verás ¿Juegas?
- A ver si entiendo, para que me la chupes tengo que ir bebiendo e ir nombrando las capitales de provincia, por ejemplo; Barcelona glub, glub, Tarragona, glub glub glub…
- ¡Muy bien campeón!
Jamás en la vida me dejaré engañar de nuevo con los juegos de una puta, además cómo esta ¡La madre que la parió! yo fui nombrando capitales de provincia y ella mamándome la polla con autentico vicio, la verdad es que la chupaba de puta madre y el wiski al principio entraba bien. Me atraganté nombrando Pamplona, pero ya cuando nombré Zaragoza, me ahogué, llevaba unas cuantas capitales y el porrón ya medio vacío. Cuando baje la cabeza y el porrón, la mala puta no dejó de chuparme la polla. Mi cabeza empezó a dar vueltas y todo lo que miraba daba giros, me vino una arcada y de mi boca salió un chorro de vomito que fue directamente a la espalda de Samanta.
La puta, con mi polla agarrada a su mano pegó un grito atroz al sentirse vomitada.
- Cabrón, podías haber vomitado para otro lado ¡Hijo de puta!
- ¡Joder! todo me da vueltas
- Ven, vamos a mi cuarto, tengo que limpiarme y tú también, mira como me has puesto, vamos.
Me fue difícil mantenerme en pie, tuvo que venir otra puta a ayudarla a llevarme, no recuerdo mucho, pero tonterías debía de decir, porque no paraban de reírse. De aquel momento, solo recuerdo que me desnudaron y me tumbaron en la cama. Lo que si recuerdo que la otra puta con mi polla en su mano le iba hablando a mi capullo, aunque no sé lo que le decía. Me quedé dormido.
Me desperté y cogí conciencia de mi situación, cuando me encontré a cuatro patas sobre la cama, y con las manos atadas a la barandilla. Samanta desde atrás me estaba metiendo algo por el culo.
¡Mecagüem en todo! La puta tenía polla, era un travesti con un rabo que se empeñaba en entrar y salir de mi culo a un ritmo de toma y daca frenético, hasta que noté todo el lechazo en mis intestinos.
- ¡Mecagëm dios! ¿Qué haces? Suéltame que te mato, que no soy maricón
- Pero si has sido tú el que me ha dicho que te follara, después de hartarte a comerme el rabo.
- ¿Qué yo te he comido el rabo? ¡Y una mierda para ti!
- Sí, mira como me has dejado el rabo lleno de mierda, debes de ponerte lavativas, así el ano siempre lo tendrás limpio.
- Lavativa te voy a poner yo y buena, ¡Mecagüem dios! suéltame de aquí que te mato
- Sí, hombre te voy a soltar para que me mates, estás tú apañado. Con lo bien que nos lo hemos pasado toda la noche y lo cariñoso que eres y ahora me vienes con mala leche ¿Qué te ha pesado?
- ¿Qué yo soy cariñoso? ¿Qué hemos estado mariconeando toda la noche? Me debes haber puesto algo en la bebida y me has drogado que no me he enterado de nada. Suéltame que te mato.
- Pues bien que me has follado tú también y no una sino cuatro veces, que me has dejado el culo como la pompidú.
- Serás maricón
- Oye ¡que soy una señorita! soy más mujer que hombre, y ¡a ver si me entero! hace poco me decías lo bien que sabían a fresa mis huevos y mi ojete, que mi polla y mi semen eran el mejor helado de nata y fresa que te habías comido nunca ¿Y ahora me vienes con esas?
- ¿Qué yo te he dicho todo esto? MENTIRA. SUÉLTAME QUE TE MATO.
- ¡Uyyy! Mejor voy a buscar a la jefa antes de desatarte, que tú estás confundido, el día te confunde por lo que veo.
La hija de la gran puta fue a buscar a mi ex, yo permanecía de rodillas sobre la cama, esposado de manos y sin poder moverme. Aparecieron en el cuarto, Samanta, Lori, mi ex, mi suegra y dos moros como dos armarios. Esos debían ser los que se llevaron a Rocío de mi casa.
- A ver ¿Qué pasa aquí? Que a Samanta le da miedo soltarte que dice la quieres matar. – Dijo mi ex.
- ¿Tenía que venir toda la comitiva? Suéltame de una puta vez
- Tranquilo y no te pongas nervioso, que no estás en condiciones. Veo que aún conservas la buena polla, eso era lo único que me gustaba de ti, debo reconocer que además la sabes usar ¿Qué ha pasado?
- Esta que me debe haber puesto algo en la bebida y me ha atado y follado el culo.
- Yo no he hecho nada que a él no le haya gustado o me haya pedido. Vinimos a la habitación después de que me vomitara encima, Lori me ayudó a llevarlo y mientras yo me duchaba para quitarme toda la mierda que me echó encima, ellos se enrollaron. Cuando salí de la ducha me los encontré en un sesenta y nueve ambos comiéndose el rabo mutuamente. Yo me añadí a la fiesta. Lori se fue después de haberle dado un buen lechazo a comer y él y yo continuamos follando toda la noche. He de reconocer que tu marido tiene aguante, me ha follado y corrido en mi culo cuatro veces ¡Y como devora rabo!
- SUÉLTAME QUE LA MATO. Esto es mentira, yo no soy maricón.
- Tranquilo cariño, no hay que ser maricón para liarse con un travesti, son distintas. A ver tenemos cámaras en todas las habitaciones, para protección, miraremos la filmación y quien no tenga razón en lo que dice, será castigado o castigada ¿De acuerdo?
- Vale, pero suéltame ya.
Me soltaron, me hubiera tirado ya sobre Samanta y la hubiera estrangulado ahí mismo si no hubieran aparecido los dos moros agarrándome de los brazos. Fuimos toda la comitiva, suegra incluida a una habitación donde había muchas teles. Lo filmaban todo, mi ex me dijo que era para la seguridad de las chicas.
Conectaron la tele donde había gravadas las imágenes de la habitación en la que me enculó Samanta. ¡Joder! Pasé un poco de vergüenza, la verdad, al ver cómo nos comíamos el rabo mutuamente con Lori primero, y después toda la follada que nos dimos con Samanta.
- Las imágenes no engañan. Las chicas no te han forzado a nada, y por lo que se ve, bien que te lo has pasado, y gratis. – Dijo mi ex
- Algo me deben haber puesto en el wiski
- Lo único que te ha puesto Samanta es caliente, en la bebida nada, o ¿tú crees que las drogas están para regalarlas? ¡solo faltaría! Y aunque tu culito sea bonito, aquí nadie derrocha dinero para follártelo. Lo que has cogido ha sido un pedo con el wiski y te has soltado.
- Este puto wiski, seguro que es catalán
- Oh valenciano. – Dijo mi suegra
- Carmen no empecemos
- No, no, tranquilo, lo digo porque…
- Usted se calla o la lio
- Oye, tu no vas a liar nada, lo que vas es a recibir un castigo por haber montado todo este espectáculo, así ha sido el trato y así se cumplirá. Amarradlo a la “X”
Quería liarme ya a ostias, pero los dos moros eran mucho moro y aunque intenté forcejear con ellos no pude zambullirme y me sometieron y amarraron a una cruz de madera en forma de “X” con los brazos y piernas abiertas. Me colocaron la polla y los huevos en un agujero y apareció al otro lado de la madera.
- Como castigo serás sodomizado por Samanta y Lori. Mientras una te folla, la otra te la chupará, y si te empalmas sabremos si te gusta o no que te den por el culo. Si te empalmas recibirás cinco azotes como castigo y si te corres diez y además reconocerás que Samanta y Lori, no te han violado ¿Vale?
- Eso es trampa, si me la chupa, es lógico que se levante.
- Vaya estás reconociendo pue que lo mismo a que te la chupe una tía que un travesti.
- Yo no digo esto, no soy maricón
- Que no hay que ser maricón para que te folles a un travesti.
- ¡MECAGÜEN EN TODO!
- Ni mecagüen en todo ni ostias, venga dadle su merecido.
Empezaron a untarme el ojete con algún aceite que olía a fresa, ya estaba empezando a odiar a las putas fresas. Cuando Samanta me metió uno, dos, tres dedos dentro del culo los amenacé de muerte a todos. La única que veía que no estaba conforme, sorprendentemente era mi suegra, que rogaba a su hija que parara el castigo, pero mi ex ni puto caso le hacía. Me armé de valor y me propuse aguantar, ya me vengaría de toda esta humillación más tarde. Ahora sí, me propuse no empalmar a pesar de la mamada.
Seguro que el demonio estaba de su parte e intervino, porque Lori aún tenía que empezar a chupármela que solo el roce de la polla por mi ojete de Samanta, ya hizo que se me empinara el pito. La cabronada de la habitación se partía el culo de risa al verme en esta situación, menos Carmen, que no cesaba en pedir que me soltaran.
La cabrona de Samanta me la endiñó de golpe hasta los huevos. La verdad que no me dolió y quizás sí, un poco de cosquilleo agradable noté, principalmente cuando con las embestidas sus huevos chocaban con los míos. Claro, con todo el rollo, mi polla tiesa y Lori mamando, tenía que aguantarme la corrida, eso se me daba bien y por mucho que mamó y Samanta me endiñó, no me corrí. Se la juré a mi ex, mi venganza sería terrible, ya la pillaría en otro momento, por la Junquera paso mucho con el camión, algún día le haría pagar esta humillación. La hija de la gran puta sin tetas se corrió dentro de mi culo llenándome hasta los intestinos. Lori, desistió de chupármela más.
Me sacó la polla y enseguida empecé a recibir los cinco azotes en mis posaderas. El puto moro se desvivió en su misión de castigo, anda que fueron suaves sus azotes. Un moro menos habrá, pensé, mi venganza será cruel. Creo que ante mi pasividad ellos lo temieron porque cuando me desataron solo quedaba en la habitación, mi suegra, mi ex y los dos moros. Los vi sorprendidos de mi pasividad.
- Bueno, os habéis quedado satisfechos de haberme humillado, solo deciros que os habéis cavado vuestra propia tumba. Ya nos veremos.
- Relájate, que ha sido suave.
- Suave va a ser mi venganza también, pero hay tiempo, os pillaré por sorpresa.
- Jefa ¿Acabamos con él y evitamos peligros? – Comentó un moro.
- No, déjalo, ahora se irá.
- Yo me voy con él Rocío, no lo voy a dejar ahora con este estado, creo que sí, que te has pasado un poco con tu ex. – Dijo mi suegra
- No debía acusar falsamente a una de mis chicas, mi obligación como su dueña es protegerlas.
- No ves que iba bebido, que ni se enteró. Bueno, lo que hemos hablado me envías el dinero cada mes a la cuenta que te he dado y voy a ingresar a tu padre en un centro que con él ya no se puede vivir.
- Vale mamá, ve con tu noviete, o novieta, ja, ja, ja… y que vigile con quien se mete.
- Vigila tú a ver quién te la mete, ya veremos si después te ríes.
- Vamos Antonio, que el camión debe de estar esperándonos.
La despedida fue agria. Con todo el rollo era ya casi mediodía y yo tenía un hambre atroz.
- ¿Qué Carmen, pues se va a venir conmigo a Alemania?
- Sí, además mi hija me ha dicho que los extranjeros en el extranjero pagan muy bien a las putas, que no hay tanta oferta ni competencia.
- ¿Va a seguir puteando?
- Dinero hace falta, pero ahora no te daré la mitad, mi hija me ha dicho que a lo que se le da al chulo, solo es una tercera parte como máximo y lo encuentro ya mucho, que la que pone el coño soy yo. ¿Vale?
- Vale, si quiere que le diga la verdad, también lo encuentro justo.
- Así me gusta, ya verás cómo tu y yo hacemos buena pareja, vamos a ser la envidia de todos los camiones, ja, ja, ja ¡Que hambre tengo!
- Yo también, ahí hay un bufet libre que pagas cuando entras y puedes comer todo lo que te plazca, vamos ahí.
Nos fuimos al bufet libre y tuvimos que hacer cola, pero valió la pena ¡Que “hartá” de comer! cada vez que mi suegra se levantaba para ir a por comida volvía con una bandeja llena de gambas, yo me reía y me hacía gracia como tragaba, pero yo también lo hacía. Después de comer, hinchados como estábamos, decidimos irnos a hacer una siesta dentro del camión antes de emprender de nuevo la ruta. Decidimos coger un taxi, para esperarlo nos tomamos mientras un café en la terraza de una cafetería.
- Mira Antonio, todas estas chicas son putas, aquí hay mucha competencia, no me ganaría un duro, ayer sin más, me hice con dos clientes y los dos gruñones por el precio, no me gustó, me pagaron solo ciento cincuenta euros por una hora, que es lo que aquí se paga, ya ves, ya no quise entrar con ninguno más, y mira que tenía en espera a varios.
- Es que está usted un hartón de buena suegra, que ya se lo digo yo, más buena incluso que su hija, que mira que la jodida esta buena la tía, pero usted más. Además le agradezco que fuera la única que acudió en mi ayuda cuando estos me flagearon y me dieron por el culo.
- Olvídalo ya, y quiero que sepas que haya ocurrido lo que haya ocurrido, yo sé perfectamente que no eres maricón, y no te enfades conmigo si algún día me rio de ello, que no lo hago con maldad, solo que a veces hay cosas que me hacen gracia como con Amanda en Valencia.
- Suegra, no empecemos ¡eh!
- Relájate, va, mira ahí viene el taxi ¡Caray! Es el mismo taxista que ayer.
Llegó el taxi y el taxista era el mismo individuo que ayer nos llevó hasta Los Jamones, y como ayer quiso entablar conversación.
- Buenas pareja ¿Consiguieron su objetivo ayer?
- Sí, fue muy bien, ya vi a mi hija y ya hemos hablado lo que teníamos que hablar.
- Me alegro ¿Ahora en ruta otra vez?
- Sí hacia Stuttgart, cargado de fruta.
- Yo soy un fan de las películas que hace su hija, las compro todas, mire, ahora llevo aquí una que es la última que grabó ayer en la playa, el cámara me la ha pasado y aún la tienen que editar, y si la quieren se la vendo
- ¿Cuánto cuesta? – Dijo Carmen
- Se la doy al mismo precio que me han cobrado a mí, cincuenta euros.
- Paga.- Me dijo mi suegra, y yo burro voy y le doy cincuenta euros, total para ver follar a mi ex en la playa vete a saber con quién, gasto de pasta inútil.
Pero bueno ¡Que le vamos a hacer! La maldad y ganas de hacer daño sobrevuela siempre sobre a lo que llamamos humanidad, y como matar está prohibido, en algo uno debe de resabiarse. De ser bueno a ser tonto hay un palmo, y saltarlo es fácil, ya llevo yo demasiados saltos. Estos cincuenta euros los recuperaría de la misma protagonista de la película, mi venganza va a ser atroz, pero ahora calma y a llevar la mercancía a su sitio, que ya llevo tres días de retraso, al final en vez de tomates descargaré tomateras.
Al llegar al camión, Carmen y yo nos miramos, a ambos se nos encogió el morrillo y nos saltó una lágrima de la emoción. Este es el sentimiento de un buen camionero hacia su camión y me gustó que Carmen se emocionara también. Fui a recoger las documentaciones y cuando oímos el motor arrancar ambos nos reímos y gritamos ¡A LA MARCHA!
Escuchar aquel motor en marcha es una sinfonía, una delicia. Carmen me preguntó si tardaríamos mucho en llegar, le dije que pasado mañana al medio día estaríamos en destino. Me dijo que se pondría cómoda, y vaya si se puso cómoda. Una camiseta de estas de jugar al baloncesto que le salían las tetas por la abertura del sobaco y nada más. ¡Qué buena está la cabrona!
- ¡Joder suegra! Creo que pocos kilómetros vamos a hacer ¿Cómo quiere que me resista ante estas tetas y este cuerpazo? Ya me tiene el pito revolucionado.
- Ja, ja, ja ¡Ves como no eres maricón! Sácate la picha que voy a jugar de mientras con tu polla y te la chupare un poco.
Y así fueron los primeros doscientos kilómetros, mirando el paisaje y Carmen meneándome y jugando con mi rabo. Llegó la hora de parar, el descanso obligatorio al que estamos sometidos todos los camioneros. Nos paramos en un área de descanso de Aviñón. Cuando le dije dónde estábamos a mi suegra, se puso a cantar “sur le pont de Aviñón une dance une dance” o algo así, me comentó que de pequeña la cantaban en el cole. La canción era alegre, tan alegre como lo estaba mi pito. Antes de bajarnos nos tumbamos en la cama de la cabina y echamos un buen polvete.
- Suegra, vístase con algo más, que si no, no nos dejan entrar, ja, ja, ja…
- Mira me voy a poner aquel vestido banco de lino que también compré en Barcelona, es tan cómodo y me siento de bien con el.
Anda que no llevaba razón, con aquel vestido casi transparente, no es que estuviera bien, estaba más que requetebién. Entramos en el área de servicios y todo tío se la quedó mirando, yo más feliz que un cochino en un charco vacilando de tía buena. Nos sentamos en una mesa y yo me pedí un café, ella una infusión de manzanilla.
- Ahora rodaremos hasta Lyon y allí pararemos a dormir en un área cerca del río Ródano y el pueblo que se llama Miribel, al pie ya de los Alpes. Aquello es muy bonito, le gustará.
- Me gusta viajar, y en el camión es estupendo, lo ves todo mucho mejor que en un coche, si un día me toca la quiniela me comprare una auto caravana y viajaré por todo el mundo. ¡Dios mío! ¡Cómo se me ha ido mi juventud! ¿Y para qué? Para criar hijos y servir a un hombre que ni me quería, siempre mandando y celoso, no me dejaba poner una falda por encima de la rodilla, me ve así y se muere, que sería lo mejor que podría hacer. Ahora contigo me siento libre.
- Pero no me haga cabrear con pensar que soy maricón, porque no lo soy, aunque reconozco que me han dado por el culo, pero siempre a traición y por culpa de este wiski catalán y valenciano, que cada vez que he tomado me la han metido por el ano.
- Mira, rima y todo valenciano, ano.
- Ya le digo yo suegra que estos independentistas lo adulteran todo, seguro que le meten algo al wiski para que se vuelva uno maricón.
- Ja, ja, ja, no seas burro. Aquel independentista del casino estuvo muy bien conmigo y muy educado y vaya polvo me metió el cabrón y que polla.
- Vale ya suegra, eso ya me lo contó, tengo memoria.
- No te me vuelvas celoso tu ¡Eh! Que si algo me gusta de ti, aparte de tu polla es que no eres celoso. Hoy estás guapo, tienes como se dice, el guapo subido.
- Usted si está guapa suegra ¡joder! Y su hija lleva razón este corte de pelo y esos colores que le hicieron en Barcelona, la han puesto aún más tía buena.
- Será verdad, ahí hay un muchacho que me ha guiñado ya dos veces el ojo y me hace señas de que vaya al lavabo.
- ¿Quiere putear? Una hora nos la podemos permitir
- Claro, total ¿Cuánto le pido?
- Vamos de momento a poner los mismos precios, a ver, más para allá ya veremos.
- Vale, voy a ver si quiere algo.
- ¿Lleva condones?
- Follar no follo en el lavabo, acaso iré al camión, ahí aún hay.
- Vale
Al poco rato de irse vuelve mi suegra y me dice que el tío quiere media hora en el camión, que se ha equivocado de precio y le ha pedido doscientos por media hora y el tío ha dicho que sí. Yo le dije que vale, que ahora iba a abrirlos. Me dijo que le había dicho que yo era su yerno. Esto funciona, a los franceses les da morbo igual.
Fui al camión a abrirlos. El cliente era un chaval más joven que yo, por lo que parecía era militar. El muchacho me dio los doscientos euros y subieron a la cabina, yo me quede fuera paseando mientras pasaba el tiempo. A la media hora exacta se abre la puerta del camión y el muchacho me da cien euros más y me sonríe.
¡Joder con mi suegra! Su coño renta más que todos los coños del puticlub de su hija juntos. Mientras mi suegra follaba, mi cabeza rondaba mil y una formas de como vengarme de la humillación de la enculada que me metieron y los azotes. Con Samanta me veía dándole ostias, y más ostias a los moros y a mi ex, pero se me confundían estrategias para pillarlos, atarlos, azotarlos, follarlos. Me pasó una escena por la cabeza donde le metía el brazo de mi ex al culo del moro. ¡Hija de la gran puta! Esa me la pagará, debo encontrar un plan para ejecutarlo a la perfección y mi venganza será cruel. Intentaré que Carmen no se entere, la pobre fue la única que me ayudó y no quiero que sufra viendo lo que le haré a su hija, mi ex.
Se abrió la puerta del camión y bajo el muchacho, cogió por la cintura a mi suegra para ayudarla a bajar del camión. Los dos estaban sonrientes y se les veía contentos. El joven le dió un beso a mi suegra y a mí me tendió la mano, me dio las gracias y me felicitó por el cacho madre que tengo.
- Parece que marcha feliz el muchacho
- Es un chico encantador
- Venga vámonos ya, en ruta
- Vamos.
Ya dentro del camión, dispuesto a conducir más de dos horas.
- Y que suegra, con media hora no tienen suficiente, ja, ja, ja…
- Lógico, el chaval es joven, es militar, está en un campamento en el Ródano, por donde me has dicho que debíamos pasar y me ha dicho que llevaba meses sin follar, y claro con veintiún años que quieres, lleno de energía.
- Ya me ha parecido a mí que era militar, por su porte y andares.
- Nunca le habían comido el culo y el chaval ha flipado, y con mis pechos, no ha parado de chupármelos y acariciarse con ellos la polla, dos pajas le he hecho con ellos.
- ¡Joder! Vaya
- Si, pero también me ha follado, ha sido ¡Tan dulce! Y no anda mal de rabo el muchacho ¡Ojalá todos los clientes así!
- Encima le ha cobrado de más
- Mira, veo que es el precio que hay que pedir por aquí, así ganamos más los dos, que de eso se trata.
- Bien hecho suegra, es usted la caña, ja, ja, ja…
CONTINUARÁ.
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