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Antonio el Camionero y su Suegra, en Ruta. 4

Antonio creía conocer los límites de su vida como camionero, pero una noche en Barcelona, un tripi y una suegra atrevida le abren la puerta a un mundo de placer prohibido. ¿Hasta dónde está dispuesto a llegar por dinero y por la adrenalina de lo prohibido?

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En el capítulo anterior:

- Carmen ¿Y si nos vamos a este bar que el trovador ha dicho que hay ambiente y él también toca ahí un poco la guitarra?

- Vale, sí, me gusta, vamos ¿Sabes dónde es?

- Aquí lo tengo apuntado “SATANASA” seguro que el taxista sabrá donde está y nos llevará.

- Que nombre tan raro

- Debe de ser ese idioma suyo, el catalán, a saber que quiere decir, ya lo averiguaremos

- Vamos.

Antonio el camionero y su suegra, en ruta. 4

Cuando llegamos a SATANASA, flipé por un tubo. Teatro Bar ponía en la puerta. No había visto nunca a gente tan rara. Mira que yo ya creía haberlo visto todo en este mundo, pero no, aún me quedaba esto. Yo ya no sabía si aquello eran tíos, tías o marcianos que habían invadido la tierra. También había humanos y humanas entre los extraterrestres, estaban casi todos en la barra del bar. Decidimos tirar hacia allí.

Uno de estos extraterrestres de dos metros que hacía de camarero o camarera, era difícil identificarles el sexo, nos pidió que tomábamos, le pedí un wiski con hielo y un Baileys para mi suegra, que sé que le gusta. Ella se había ido al servicio mientras yo esperaba la bebida. Cuando el marciano o marciana me trajo las consumiciones me guiñó un ojo y me mandó un beso. Yo me quedé mirando al bicho con cara de pocos amigos. Seguramente al ver mi reacción hostil acudió en su ayuda otro extraterrestre, de dos metros de largo también, que sin mediar palabra ni haberse presentado antes me estampa un beso en la mejilla, a la vez que me rodea con sus largos brazos y me mete una mano en el pecho. El hijo puta marciano o marciana me pegó un pellizco en un pezón que hizo que se me derramara el wiski encima por la contracción provocada por el pellizco.

La madre que parió al marciano, o marciana, este parecía más marciana que marciano, iba al menos muy pintada con unos ojos que se parecían a los que se pintan en el carnaval. Me pidió disculpas y se empeñó en limpiarme el wiski derramado. Limpiándome la extraterrestre me abrió la bragueta y me sacó la polla, yo en aquel momento ya le iba a endiñar una ostia por si acaso era un macho marciano, cuando apareció sonriendo y alterada mi suegra, que si no, se la endiño.

- Vaya Antonio, ya con el rabo fuera, si que te ponen estos “Drag queen”

- ¿El qué?

- No ves, este chico es un drag queen, como los que salen en el carnaval de Tenerife

- Ah, es que en Tenerife no he estado nunca. ¿Es un tío?

- Claro, como casi todos los de aquí, Drag Queens y travestis.

- Mecagüen en el trovador y la madre que lo parió, vaya sitio me ha mandado ir. Por eso que en la entrada pone Teatro Bar.

- Pues por lo que veo no te ha desagradado el chico, mira cómo te ha puesto la polla. Además no pone Teatro Bar, pone Antro Bar, a ver si aprendes a leer.

- Suegra, no empiece, que yo de maricón no tengo nada. Y sé leer.

- Ya lo sé tonto, solo que te gustó que Amanda y Gustav te dieran por el culo en Valencia.

- Suegra, no me recuerde el día que la lio, aquello fue alta traición.

- Mira ahí está el trovador, nos ha visto y ya viene.

Se acercó Rafi, el músico sonriente y contento de vernos ahí, más que de verme a mí, a mi suegra, a la que enseguida cogió y se llevó a bailar. El marciano que me había sacado la polla y tirado el wiski, no se movía de ahí. Me había pedido otro wiski, y antes de que me lo derramara le di un trago y me lo bebí del tirón. Me dijo que se llamaba Flor y empezó a explicarme su vida, como si a mí me importara tres carajos. Lo que me importaba era no perder a mi suegra de vista bailando música rara con Rafi.

Flor percibió que estaba nervioso e incómodo, y no sé cómo lo hizo pero a la que me di cuenta estaba sentada a mi lado con una de sus largas piernas subida a una de las mías. Había cogido mi mano y me la hacía recorrer por toda la largura de su pata, diciéndome lo bien depilada que iba. Tengo que reconocer que el marciano tenía la piel de las piernas muy fina, casi tanto como Carmen o más.

Me dijo que como era un buen camionero y auténtico me iba a regalar algo que me encantaría. Yo le advertí que no era maricón y que mi culo no lo petaba ni dios, que se anduviera al loro con lo que me regalaba. Se sacó del mini bolso que llevaba un cartoncito y me dijo que me lo tomara. Yo le dije que como me iba a tomar un trozo minúsculo de papel y el me incitó a que me lo tragara que me ayudaría a divertirme.

Hay gente y cosas raras en el mundo, pero que un trozo de cartoncito me ayudara a divertirme, me hizo descojonar de risa. Flor también se reía, me lo tragué para hacerle el cumplido. Al fin y al cabo el chaval o chavala o marciano o marciana, empezaba a caerme bien, era raro y lo raro a veces es interesante y divertido.

Quizás fueron los dos wiskis que me había zampado, pero de pronto todo empezó a brillar mucho. Todo empezó a hacerme gracia y a Flor también, empezamos a reírnos de cualquier chorrada que veíamos o decíamos. No sé cómo lo consiguió, pero de pronto me encontré en la pista de baile bailando como el Travolta. Flor con sus dos metros de vez en cuando me rodeaba con sus brazos y me besaba en la boca. Esas cosquillas me hacían descojonar de risa y a Flor también.

No podía parar de reír y me dolía ya el abdomen de tanta risa, pero no podía parar. Cada vez todo brillaba más y más. Flor me sacó la polla y hasta la polla parecía que tenía luces, mi descojone ya era total. Yo pensaba que hacia yo bailando con la polla fuera y aún me descojonaba más de risa. Mi pito Parecía el sable de la guerra de las Galaxias blandiéndose en la pista de baile. Flor me agarró el sable, quiero decir, la polla, y me llevó hacia un cuarto donde no brillaba nada porque estaba casi en penumbras. Solo unas luces ultravioleta como la de las naves de las películas de marcianos iluminaban el lugar. Allí se dedicó a blandearme la polla como si jugara de espadachín en guerra, hasta que desapareció en su boca. Yo no podía parar de reír viendo como la extraterrestre me hacia una mamada.

Ya no podía aguantar más, reía y reía y me doblegué de risa con la polla dentro de la boca de la marciana, que no la soltaba, cuando percibí entrar en el cuarto oscuro a Carmen blandiendo la polla de Rafi.- Ja, ja, ja, ja,… ya era el descojone.

Se colocaron a mi lado y parecía que la marciana y Carmen hacían competición de mamadas. Flor se reía mientras me la mamaba y esto provocaba que a veces me mordiera el rabo y se riera con el entre dientes. Ahora era Rafi quien le comía el coño a Carmen y sin darme cuenta me encontré agachado y riéndome con la polla del marciano en la boca, tenía sabor a fresa y eso ya me provocó un descojone total.

Yo tenía ya suficiente trabajo en aguantar la risa, por lo que el marciano dirigía todo el cotorro, imitaba a Rafi y Carmen, seguro, porque fue ver a Carmen agachada y Rafi dándole rabo al coño por detrás, que me encontré de golpe yo agachado y el marciano metiéndome el rabo en el culo. Quería cabrearme y liarme ya a ostias con el extraterrestre, pero no podía, la risa me debilitaba cualquier reacción física y si intentaba moverme, más rápido me daba rabo en el culo el marciano. Me tenía doblado, agarrado y enculado, y encima yo descojonándome aún de risa ¿Me habría vuelto maricón? Ja, ja, ja… tenía que reírme.

El extraterrestre se agachó para que le diera yo polla por detrás, pero tenía las piernas tan largas que no llegaba a podérsela endiñar, al final riéndose Flor también, se agachó más y se la pude clavar. Me pareció tocar el pelo de una cabeza con las manos, como aquello era tan oscuro, no me había fijado que ahora Carmen le comía el rabo al marciano mientras yo le daba por detrás, lo que si me percaté es que Rafi continuaba dándole a Carmen porque oí un grito, que era de él, seguramente se estaba corriendo. Mi descojone era ya tremendo, al reír con los espasmos estomacales que me provocaba, mi polla bailaba dentro del culo extraterrestre. Mi rabo no podía salir de aquel culo, aunque lo intentaba, y al final después de tirar y de tirar mi polla para sacarla, comprobé que no salía porque Carmen me la sujetaba por los huevos. Ya no podía más y Flor y yo nos caímos tirados en aquella asquerosidad de suelo.

No sé el tiempo que estuvimos tirados en el suelo, debía hacer mucho porque mi polla se había soldado al culo de Flor y no había cojones de sacarla, cada vez que lo intentaba ella chillaba de dolor riéndose. Al final yo harto ya de tener el rabo dentro de la caverna de aquel extraterrestre, le pegué un tirón para afuera que el marciano pegó un chillido que se debía oír hasta en marte cuando salió mi pito de sus entrañas.

Al final nos pudimos levantar, vi que Carmen y Rafi ya no estaban. Flor me volvió a agarrar del rabo y me llevó por un pasillo, también con esas luces lilas, pero en pequeños círculos. Esos círculos parecían agujeros, de hecho lo eran, eran agujeros donde aparecían pollas. Pensé que aquel pasillo debía ser la entrada a la nave, cada vez había más agujeros con pollas saliendo. En uno había un terrestre arrodillado chupando una de esos penes. Al pasar al lado de un agujero me salió de golpe un rabo enorme y erecto que casi se me clava en la pierna. Le di un palmetazo que debía dolerle, porque se oyó un grito y todo seguido un tío, con aquel rabo puesto entre las piernas, queriéndome pegar. De hecho me pegó, tuve que endiñarle dos guantadas para que se estuviera quieto.

Empezaron a venir extraterrestres que me cogieron y me hicieron abandonar la nave y el bar. A Flor no la echaron de la nave, claro como ella era marciana o marciano, debían funcionar otras leyes para ella. Apareció Carmen abroncándome porque dijo que la había liado buena.

- Tranquila suegra, es mejor que nos quedemos en la tierra, a saber dónde nos hubieran llevado estos.

- Yo que creí que estabas en tu paraíso con tanta polla.

- Suegra no se pase que de maricón yo no tengo nada.

- Pues bien que te ha gustado mamarle el rabo y que te diera por el culo Flor.

- Suegra, no empecemos, eso es este wiski catalán que para mí esta adulterado, no ve que solo me daba de reír.

- Claro te reías porque te lo estabas pasando bien

- ¡Mecagüen la puta suegra! Si le digo que no soy maricón, no soy maricón.

- Vale no eres maricón, solo que te ha gustado chupar y que te dé por el culo el rabo de Flor.

- Carmen….

- Y Gustav i Amanda en Valencia, y allí el wiski era valenciano, no catalán

- ¡Joder Carmen! Al final la vamos a liar

- Que yo sé geografía

- Y yo también, como buen camionero, no ve que los valencianos y los catalanes son lo mismo

- ¡Que van a ser lo mismo! Unos son valencianos y los otros catalanes

- Suegra ¿No ve que hablan también en raro?

- Es otro tipo de raro, que yo me he quedado.

- Vamos a dejar ya el tema que al final la vamos a liar buena.

- ¡No si tú por liarla! mira, nos han echado y ahora ¿Qué hacemos? Aquí afuera

- Vamos a andar un poco, yo aún lo veo todo brillante, menos mal que me está marchando el efecto del wiski y la risa tonta `¡Joder! De tanto reír me duele la mandíbula y todos los músculos del cuerpo.

- Lo que te ha dado la risa, no ha sido el wiski, ha sido un tripi.

- ¿Un qué?

- Un tripi

- ¿Y eso que es? ¿Cómo un telele?

- Es un trozo de cartón que tiene un ácido que provoca la risa

- ¡Joder! ¿Y usted como lo sabe?

- Porque Rafi me lo dijo, él se tomó uno y quería que yo tomara otro, pero yo cosas raras no me tomo.

- ¡Cagüem la puta! Debía ser el trozo de cartoncito que me hizo tomar Flor.

- Seguramente ¿Tú te tomas todo lo que te dan?

- No, yo nunca me tomo nada que no conozco

- Pues bien te has zampado el tripi, lo que hacen unas piernas largas con un rabo grande.

- Oiga, no empecemos que al final la liamos de verdad, que le repito que yo no soy maricón

- No, no, si yo no digo lo contrario, solo he dicho Gustav, Amanda, Flor…

- Pare ya Carmen, pare ya, que cuando lleguemos al hotel, le voy a explicar bien mi mariconeo.

- Mira ese local, parece una sala de baile.

- Ya cierran, mejor nos vamos al hotel, joder si pronto ya se va hacer de día.

- ¡Ay sí! Vamos

- No tengo puta idea de donde estamos, mejor pillar un taxi, si pasa alguno, vaya.

- Mira ahí hay taxis

Cuando llegamos a la parada de taxis, casi la vuelvo a liar, vaya mala educación, le dije al tío que nos llevara al hotel y encima se cachondea, menos mal que su compañero, más educado, nos comentó que teníamos el hotel aquí mismo, que esta era la parada de taxis del hotel. Le pedí disculpas por la ignorancia mía, él las aceptó y entramos. Ahora ya fui reconociendo el lugar ¡Como las luces aún me brillan tanto! ¡Puto tripi ese! Ahora la que se reía era Carmen, me hizo sospechar de si se tomó ella o no el cartoncito.

En la habitación puse el despertador a las ocho, joder, faltaban solo tres horas, debía de llamar a Mercabarna y ver cómo iba el asunto de la huelga. Intenté dormir, pero no podía, venga a dar vueltas a la cama, me levantaba, salía al balcón, volvía a entrar, no había manera de pegar ojo. Encima me escocia el culo ¡Puto marciano!

Encendí el televisor empecé hacer zaping. Vaya había un, dos, tres, cuatro canales con películas porno, había una de travestis. Un tío de estos con polla le estaba dando una buena follada a una morena que estaba un hartón de buena y el marido ahí mirando como su mujer follaba con él o ella, ya no sé cómo se deben de llamar. Sin querer cayó el mando a distancia y el volumen se disparó y despertó a Carmen. Levantó un poco la cabeza, me miró y se volvió a dormir, yo ya aflojé el volumen.

Tocó el despertador y yo aún sin pegar ojo. ¡Cagüen la puta! y sin dormir, para que ahora digan que ya puedo conducir y llevarme el camión. Llamé a Mercabarna a ver que contaban.

Las noticias eran buenas, o no, según se mire, me comentaron que se estaba desconvocando ya la huelga y que los sindicatos habían llegado a un acuerdo con los políticos. Llamé al sindicato en el que estoy apuntado. Me dijeron lo mismo, que ya podía circular.

Ya no venía ni de una o dos horas. Aprovecharemos la mañana y al menos desayunaremos bien en el hotel, a ver si con suerte viene la misma camarera de la vez anterior. Llamé a recepción y me pedí un desayuno completo con todo para Carmen y para mí, para las nueve. Al menos Carmen dormirá un poco más y yo me voy a dar una ducha e iré más relajado.

Hasta La Junquera que es donde debo dejar a Carmen, solo hay un poco más de un par de horas. Allí debo hacer noche en la aduana y dormiré, al menos me iré fresco hasta Stuttgart. También me sabia mal desprenderme de Carmen, además de una buena fuente de ingresos, no me lo había pasado mal con ella, incluso había vivido situaciones nuevas y uno siempre aprende.

Me iba quedando dormido cuando llamaron a la puerta y entraron el desayuno. No era la camarera de la otra vez, era un camarero. Yo que estaba en pelotas por si era ella, me rodee la cintura con una toalla, no fuera ser que al camarero le entraran malas ideas y ya me tenía mosqueado de que me dieran más por el culo. Yo no soy maricón ¡Joder!

Ella en la cama, la fui despertando despacio, con besos y cariñitos, más que nada para que no se levantara cabreada o cabreándome.

- Buenos días Carmen

- Buenos días Cari.

- Carmen, no empecemos mal el día ¡eh! De cari nada, si me vuelve a llamar cari, soy capaz de ahogarla en la bañera de las burbujas.

- ¡Ay como eres! Que rancio estás conmigo, claro como yo no tengo polla.

- ¡MECAGËN DIOS! Como vuelva a insinuar que me gustan las pollas, la ahogo de verdad.

- Va, tonto, lléname la bañera de las burbujas, que voy a darme un baño ¡uf que resaca que llevo!

- Vale, pero al loro con lo que dice, no me vayan a entrar ideas cuando este metida ahí dentro. Ya le llevo el desayuno hacia allí, así desayuna relajada.

- ¡Qué lindo eres cariño! ¿Era buena la película del travesti que mirabas?

- Suegra no empiece

- ¿No mirabas una película?

- Hacía zaping y sí, había una con un travesti, si eso es lo que quiere saber.

- No, yo solo te he preguntado si la película era buena

- Que sabré yo, como todas estas porno, no tienen argumento, solo follan, y mientras se follaba a la tía, que estaba buenísima, el marido miraba y se la cascaba.

- ¡Caray! Creía que solo hacías zaping

- Suegra, presiento que hoy su marido va a enviudar

- ¡Qué tonto eres! Con lo que yo te quiero y tú me quieres, va metete conmigo en la bañera y desayunamos juntos. Además, ¡mira cómo tienes el rabo!

- Es que tengo que reconocerle suegra que está usted un rato largo de buena, y aquí despelotada en la bañera a ¿Quién no se le pone el pito tieso?

- Ves como aún no eres maricón del todo, ven que aún te puedo salvar.

Cuando mi suegra terminó de decir esto me lancé a su pescuezo y le metí la cabeza dentro de la bañera, si no hubiera sonado el teléfono, la termino de ahogar ahí mismo, pero podía ser alguien del sindicato, tuvo suerte y cuando emergió, la dejé tosiendo burbujas. En efecto era el sindicato el que llamaba. Me dijeron que debía de sacar el camión de donde estaba e irme ya de ahí. Les dije que tendrían que esperar ya que me encontraba lejos, pero que en un par de horas estaría ahí.

- Carmen, termine de bañarse que nos tenemos que ir.

- Eres un animal, casi me ahogas de verdad.

- La llamada le ha salvado, que si no, la veo como los peces.

- Eres un desgraciado, no me extraña que mi hija te abandonara, seguro que la maltratabas.

- Carmen, no empecemos que a su hija siempre la traté bien y nunca le puse la mano encima.

- Animal

- Puta

- Maricón

- Suegra si vuelve a llamarme maricón la liamos fuerte y le arreo de ostias de aquí hasta la junquera

- Gay

- Mecagüen la puta.

Cuando ya le iba a endiñar dos bofetadas se levantó de la bañera seguramente porque debía pensar que le volvería a meter la cabeza bajo el agua. ¡Cagüem todo! Al verla ahí saliendo de las burbujas creí que aparecía una venus ¡Qué buena estaba la jodida! No tuve más remedio que cogerla en brazos llevármela a la cama y abrirla de piernas. ¡Qué coño tan bonito tenía! Me dedique tiempo comiéndoselo, aquello si era un buen desayuno, soltó un chorro en mi boca que casi me ahoga ¡Que delicia! La verdad es que mi suegra sabía bien.

Empecé follándomela a lo misionero, primero muy despacito y besándola, esos labios de mi suegra valen, no uno, sino dos imperios, al igual que sus pechos ¡Joder que tetas! Grandes, duras, con unos pezones que ya solo pasándoles la punta de la lengua se ponían más erguidos que mi polla, que ya es decir, porque en aquel momento, creo que es cuando más dura y grande se me ha puesto el pito en la vida. Me reconcilié con ella por cojones, ante su belleza no podía ahogarla, ni tirarla por la ventana, me comí el orgullo de la misma manera que me la comí a ella, tragando para adentro.

Estábamos ahí liados y follando cuando entraron dos mujeres de la limpieza y nos sorprendieron follándo a lo perrito. Ambos miramos a las kellys y ellas alborotadas y riéndose me dijeron que tenía que haber puesto el cartel de “Do Not Disturb”. Haberlo puesto en cristiano, les dije yo, y va una y me suelta que es musulmana, como si algo tendrá que ver una cosa de religión con un idioma, el personal cada día está más para allá.

Aquello, ya nos cortó el buen rollo de la follada. Nos vestimos y le dije a mi suegra que hoy llegaría a La Junquera, que ya debíamos irnos. A ella pareció que no le sentaba muy bien tenerse que marchar, la verdad que a mí tampoco, pero la mercancía tiene que llegar a su destino y mi suegra al puticlub donde trabajaba su hija, mi ex.

Después de pagar el sablazo que nos metieron en el hotel, menos mal que el coño de mi suegra había rendido, nos dirigimos a Mercabarna. Ahí vi a mi camión, dos días sin verlo, casi me hace saltar una lágrima, yo quería a mi camión. Por lo que vi, a Carmen también le emocionó verlo, eso me gustó de ella, que tuviera sentimientos. Fui a las oficinas a recoger el papeleo, nos subimos al camión y emprendimos ruta hacia La Junquera.

- ¡Qué pena me da irme de Barcelona! En mi vida me lo había pasado tan bien, me ha gustado esa ciudad, habrá que volver algún día. Aún no me he podido bañar en su playa.

- Ya ve Carmen, a mí también me ha gustado Barcelona, pero la obligación es la obligación, algún día volveré, si algún día hago vacaciones, vendré, seguro

- ¿Cuánto tardaremos en llegar al bar donde trabaja mi hija?

- En un par de horas estamos allí ¿Tiene ganas de llegar?

- Por una parte sí, pero por otra, me da hasta no sé qué, tener que dejarte, ya me estaba acostumbrando a ti.

- Nos tendremos que parar a poner gasoil pronto.

- Pero si le has puesto en Mercabarna hace un rato.

- Gasoil a su coño, que antes de dejarla con su hija me la tengo que follar y refollar por última vez, sí o sí. Ja, ja, ja…

- Sí, será nuestro polvo de despedida, pero no digas el último, siempre se dice el penúltimo.

- No sé, suegra, quizás no nos volvamos a ver nunca más

- ¿Qué dices? Si eres mi novio, ¿Cómo no nos vamos a ver más? Ja, ja, ja…

- Eso de ser novio de usted ya es la leche, ja, ja, ja…

- Mire cómo vamos bien de tiempo, ya el día está perdido y el camión tendrá que pasar la noche en la aduana, hay un pueblo en la costa que está cerca de La Junquera, solo nos tendremos que desviar pocos kilómetros, la llevaré a comer a la playa, para que no sea dicho que no la he llevado a bañarse, ja, ja, ja…

- ¡AY que ilusión! Así me gusta que sea mi novio.

- Carmen, lo de novio no se lo coja tan en serio ¡eh!

- Porque no lo quieres reconocer, pero tú y yo somos novios.

- Bueno, dejémoslo ahí, que no quiero cometer un homicidio

- Esta mañana has estado a punto de ahogarme, eres un animal.

- ¿Qué soy animal? Mire como tengo la polla, que usted me la tiene siempre levantada, encima con este vestidito blanco, sin sujetador, sin bragas, medio transparente. Como un animal en celo me tiene.

- Ja, ja, ja, venga que te la chuparé un poco mientras conduces, así se te pasa un poco el calentón.

La verdad es que la jodida, la chupaba de puta madre. Cuando llegué cerca de Figueras, me salí de la autopista para coger la comarcal que nos llevaría a Sant Pera Pescador, un pueblo de la costa donde alguna vez había ido a cargar manzanas, casi todo son manzanos, y tiene una bonita y larga playa.

Como hay una carretera que pasa cerca de la playa paré con el camión en una cooperativa que me conocían cercana. Cogí una tolla grande y una pequeña colchoneta que llevo siempre deshinchada en el camión. La hincho con un aparato que tengo, que se conecta done va el mechero del tablero y se hincha enseguida, y nos fuimos andando hacia la playa.

- Mira Antonio, playa mixta.

- ¿Para hombres y mujeres?

- Para gente que se baña desnudo o en bikini.

- Ah. No sabía yo eso ve, siempre uno aprende algo nuevo.

Llegamos a la playa que es grandísima, todo el golfo de Rosas y no había mucha gente. Los que había todos estaban en pelotas, nosotros también nos despelotamos, aunque me daba un poco de vergüenza, la verdad, con el pito tieso me empezó a mirar el personal que pululaba por ahí, pero ¿Qué va a hacer uno si el pito se pone así?

- Te tenías que haber corrido cuando te la mamaba, al menos ahora no tendría el pito tieso.

- Se me hubiera puesto igual suegra con usted al lado, y más mire que cacho tías en pelotas hay, anda que más de una no tiene desperdicio.

- Eres un calentorro. También hay pollas bonitas, mira aquel.

- ¿Quién?

- Ese que anda por la orilla que parece Conan el barbaro, tiene la polla más grande que la tuya.

- Con lo que tengo me apaño muy bien Carmen.

- Pero no me digas que no es bonita mira

- Bueno, que quiere que le diga yo, pues será bonita para usted.

- Es tan grande como la de Flor ¿No te gusta?

- Suegra no empecemos, a ver si tenemos al menos el ratillo de playa tranquilo ¿Vale?

- Vale, pero es bonita, mira el hombre me está mirando, voy a acercarme a darme un baño ahí frente suyo.

- Ya ha salido su parte de puta, usted lo que quiere es ya follar

- Ay Antonio, siempre pensando en lo mismo.

- Como si me equivocara, vaya

- Que sabrás tu ¿Vienes a bañarte conmigo?

- Venga vamos a darnos un baño y me llevo la colchoneta

- Sí ¡Que diver!

Nos metimos en el agua frente al sueseneger del rabo largo, quizá si tenía el pito más largo que el mío, pero el mío era más gordo, y mis huevos también, este tío tenía los huevos escondidos o no tenía.

¡Qué guapa estaba Carmen dentro del agua! Bueno fuera del agua también, pero ahí con el solecito, chapoteando y salpicando agua y su sonrisa era un espectáculo. Juagábamos con la colchoneta y fue acertado llevarla, ya que nos valió para follar dentro del agua. Sin la colchoneta hubiera sido imposible follar dentro, empezamos a andar y andar mar adentro, casi llegamos a Mallorca andando y no había huevos de que el agua llegara al menos por encima de nuestra cintura, pero con la colchoneta pude tumbar a Carmen encima de ella.

Cuando la tuve estirada sobre la colchoneta, empecé comiéndole el coño, y ¡no estaba sabroso ni nada! además con la salobre del agua sabia a almeja autentica. Cuando le metí la polla, me fijé que el del pito largo nos miraba, y debía de calentarse porque tenía el rabo tieso. En la distancia no me pareció que fuera más largo que el mío. La follé bien, sus jadeos y gemidos se oían confundidos con el rugido de las olas.

Y ¡Como se corrió mi suegra! Con su desmadre de placer clavó las uñas de tal manera a la colchoneta que la reventó. Empezó a deshincharse, menos mi pito que continuó tieso, a pesar del polvo que le estaba metiendo no había cojones de correrme, por mucho que ella me pidió que le diera de comer mi leche.

- Córrete cariño, tengo ganas de saborear tu leche

- Tranquila Carmen, ahora en la arena me la chupa y le doy una buena ración ¡Puta colchoneta! Mira que reventarse ahora.

- Tenías que haberla hinchado más

- Si la ha pinchado usted con las uñas

- ¿Ah que son bonitas así largas y pintadas? La estaticen me las hizo muy bien.

- La que la hizo bien fue su madre a usted, no vea lo buena que está suegra, me tiene el pito a mil. Vamos a la arena.

- Mira aquel hombre ahora tiene el rabo tieso.

- Hace rato se le ha puesto así, y no para de mirarnos, como continúe así le voy a arrear dos guantadas que lo mando derecho a la uci.

- ¡Ay como eres! Pobre hombre, se parece al sueseneger ese de la película Conan el bárbaro. A lo mejor le gustas

- Suegra no empecemos ¿Vale?

- ¡Uy como eres!

El caso es que salimos del agua y nos tumbamos un poco en la arena. Amorré a Carmen a mi polla, la tapé con la colchoneta deshinchada y se puso a pegarme una mamada del copón. Si quería leche tuvo un buen trago porque lo que solté tenía delito. ¡Joder como mama la tía! Además de tragárselo todo continuó mamando.

- ¿Qué suegra, un buen vermut?

- Delicioso, es que tienes una polla cariño ¡Ayyyy…que novio tengo!

- Joder Carmen como continúe mamando así le suelto otro chorro

- Si no se te baja

- Déjela así un rato, después continuamos, mire se acerca el tío del pito tieso.

Se acercó el menda con el rabo empalmado, al verme a mi empalmado también, no se cortó un pelo y llegó sonriendo y levantando la mano en son de paz, menos mal, el tío media casi dos metros y la verdad que se parecía a Conan el bárbaro y todo.

- Buenos días

- Buenas tengamos, Usted dirá

- Mire les llevo observando desde que han llegado, y son una pareja singular.

- ¿Y?

- Pues, que realmente me han atraído y quisiera proponerles hacer un trio.

- Mire usted, yo no soy maricón, en cuanto a mi suegra…

- Novia, soy su novia.- Dijo Carmen

- Bueno, en cuanto a mi novia, ella es puta, doscientos cincuenta euros la hora, media hora ciento cincuenta, si lo que quiere es una mamada cien euros.

- Bueno, me dejan sorprendidos, no creía que fueran del oficio

- Mire, en su casa la economía no anda muy bien, yo soy camionero y ella aprovecha el viaje para hacerse con algo de dinero, nos dirigimos a la frontera y después a Alemania, pero hemos parado a relajarnos un poco.

- Ja, ja, ja, y a echar un polvo, que les he observado

- ¿Y? ¿Qué pasa?

- No, nada. Mire me caen bien, le ofrezco quinientos euros por una hora con los dos.

- Que ya le he dicho que yo no soy maricón. Si quiere con ella, pues vale.

- Yo tampoco soy gay, lo del trio es por morbo, además he disfrutado viendo cómo se folla a su novia.

- Bueno, si es así, pues vale, en mi camión, que en la cabina hay cama para follar.

- Si lo prefieren yo tengo un bungaló alquilado, aquí mismo, en este camping, estaremos más cómodos.

- Vale, pero la pasta por anticipado.

- De acuerdo.

¡Joder vaya camping! encima el nombre tiene cachondeo “La Ballena alegre” aquello era precioso.

- En un sitio así me gustaría a mí pasar unas vacaciones Antonio.

- La verdad suegra que es bonito el lugar, la playa aquí mismo y mire todo lo que hay. Mire hasta supermercado, bar y discoteca.

- Este es el mejor camping de Europa, es conocido mundialmente, verán los bungalós, son muy cómodos. Este es el bungaló. Mi esposa está en un excursión a un pueblo medieval, hasta por la noche no Regresa.

- Bien, la cosa va de cuernos, ja, ja, ja…

- ¿A usted no le importa que se follen a su novia?

- Bueno, en realidad es mi suegra, aunque ella se empeña en que seamos novios.

- Yo no me empeño en nada, somos novios y ya está, es él que aún se empeña a decir que soy su suegra.

- ¿Era su suegra antes?

- Antes sí, ahora soy su novia

- Bueno, dejemos ya la relación y vamos al tema que pronto tendremos que ir a comer algo y emprender ruta.

- Pasen, como si estuvieran en su casa. ¿Les apetece tomar algo?

- Bien, si se abre unas cervecitas, bienvenidas sean.

El caso es que dejamos el resto de la colchoneta reventada, la toalla y la bolsa con las cosas ahí encima de una mesa y el musculitos empezó a magrear a Carmen. La puta de mi suegra le debía gustar el Conan, porque enseguida empezó ella a magrearlo a él. Al tío aún no le había bajado el rabo, quizás si la tenía más larga que yo, y quizás también más gruesa, claro, todo en él era grande. Vi que sí que tenía huevos, ahora le colgaban enormes y parecía que a Carmen le gustaban porque en un abrir y cerrar de ojos ya los tenía dentro de la boca. Antes no se liaran más le pedí que debía darme la pasta. La verdad que el hombre enseguida se fue a su cartera y me dio los quinientos euros.

- Ah, que no se lo he dicho antes, si quiere darle por el culo el suplemento es de cincuenta euros. Y cincuenta euros por meada si quiere que se le mee.

- No, lo de la meada no, no me van esas guarradas, pero por el culo si, tome cincuenta euros más.

- Bien, a mí tampoco, en eso somos del mismo partido, ja, ja, ja…

Carmen no le soltaba los huevos y la polla, a la puta le debía gustar porque le ponía dedicación. En un plis, plas, la levantó y la tumbó en la cama, empezó besándola y después de sobarle las teta se fue a su coño. Yo como si estuviera viendo una peli porno, ahí con el pito tieso me puse a meneármela. Debo reconocer que el Conan follaba bien, la iba cambiando de postura y con las embestidas que le metía a mi suegra, el cabrón consiguió que la tía se corriera dos veces.

Él aún no se había corrido cuando me dijo que me tocaba a mí. Me subí a la cama y empecé a follarme a Carmen, si el tío le había hecho que se corriera dos veces, yo no tenía que ser menos. Estando follando en la postura del misionero, noté como el tío me empezó a acariciar la espalda y el culo. Antes no avanzara más, le recordé que yo no era maricón, él se rio, y me dijo que él tampoco, pero no cesó de acariciarme, a la vez que le metió la polla en la boca a Carmen, mientras yo la endiñaba.

Después de un rato de mete saca conseguí que mi suegra se corriera, al menos en eso no quedaría mal. De golpe, noto la polla del tío y sus huevos en mi espalda y antes no me diera tempo a girarme, su capullo, ya buscaba mi ojete.

Porque el tío era grande y pesaba, porque si hubiera podido salir de debajo suyo, le doy de ostias hasta la Junquera. El grito que pegué cuando me la metió dentro del culo lo debía escuchar toda la Ballena Alegre y hasta la ballena triste, el tío casi me rompe en dos. Le dije que este no era el trato, pero como si nada, el tío me la iba endiñando y resoplándome el cogote, y encima me dio un bocado en la nuca y me la agarró con la boca, mantuve la cabeza quieta no fuera a ser que me la arrancara de un bocado.

En esto yo aún tenía la polla dentro del coño de Carmen y la cabrona gozaba como una loca.

- Así cariño, dame, así, si ¡Oh como se te ha hinchado la polla! No pares dale, dale.

- ¡Joder! el que no paraba era Conan y yo sin poder desprenderme de él, debía hacerme alguna llave de judo, porque no podía descabalgarlo de mi culo.

- ¿Te gusta eh camionero bonito? Mira como de tiesa se te ha puesto la polla dentro del coño de tu novia, toma polla, toma…

- ¡Mecagüen la puta! Cuando me suelte te mato maricón, ese no era trato, ay, ay, ay…

- No ves que te gusta camionero ¡Joder que culo tan bueno tienes!

- Eso Gustav también se lo decía. – Dijo Carmen.

- Si ya decía yo que este culo no era la primera polla que tragaba ¡Joder estás buenecillo camionero!

- ¡Mecagüen la puta! cuando me suelte los mato a los dos, ay, ay, ay, ay…

- Así, lléname el coño Antonio ¡Oh, que placer! ¡vaya corrida! Me has dejado llena cariño.

- Ves camionero como te gusta, si te has corrido y todo, y yo también me voy a correr ya ¡Joder que culo tienes mariconazo! voy a llenarte de leche hasta los intestinos, toma, toma, toma, ah….

La madre que parió al Conan, noté su corrida hasta en el estómago, mi culo ardía, y esperaba que saliera el tío de encima mío para matarlo. Cuando salió, me levanté rápido, pero el tío debía de saber judo, porque me encontré de golpe inmóvil, panza arriba y con sus huevos colgando en mi cara. Iba a mordérselos, pero el tío me puso una cuchara atravesada entre dientes y no podía cerrar la boca. El hijo de la gran puta aprovechó para meterme su polla dentro de la boca dejando ahí los restos de su corrida y de mi culo. ¡La madre que lo parió!

No lo maté porque cuando me soltó me fui corriendo al lavabo a vomitar y cagar todo lo que me había dejado dentro el cabronazo. Cuando salí del váter, no estaban ni él ni Carmen. Salí del bungaló y los vi que entraban en el bar. Me fui tras ellos para matar al maricón que me había enculado, pero llegué al bar y los vi junto con dos conans más riéndose en la barra. Al verme entrar me llamó.

- Camionero, aquí, ven, te he pedido una birra

- Para birras estoy yo, ese no era el trato.

- Relájate camionero, que tampoco ha sido tan grave y te lo has pasado bien, mira a tu novia que jubilosa y contenta que está, alegra esa cara, venga que os invito a comer aquí en este restaurante que se come de puta madre y a mí el polvo también me ha hecho entrar hambre.

Los otros dos conans que había allí, no entendían nada, se ve que eran holandeses, solo se reían y magreaban a Carmen. Pronto el Conan me dijo que ellos querían también follarse a Carmen, que me daban quinientos euros por una hora. Yo le pregunté a Carmen si quería, y ¡anda que dijo que no! Si es que cuando se es puta, se es puta. Allí ya empezó ella a calentarlos metiéndoles mano al paquete. Les recordé lo del suplemento por el culo, me dieron cien euros más.

- Ven camionero, mientras follan, tú y yo vamos a empezar a pedir la mesa y un vermú.

- Me llamo Antonio, ya vale del cachondeo con lo de camionero, que no está el horno para bollos hoy.

- Bien, yo me llamo Juan, pero todo el mundo me llama Juanito, puedes llamarme Juanito.

- Anda que no eres tu grande para que te llamen Juanito

Nos sentamos en una mesa y Juanito pidió una botella de cava, unos berberechos y almejas al natural, mejillones al vapor y navajas a la plancha. ¡Joder! Vaya vermú, pensé yo al principio, pero cuando lo vi tragar, entendí, ese hombre comía de verdad. La botella de cava se terminó en un santiamén, y pidió otra. Yo empecé ya a relajarme, igualmente el mal ya estaba hecho y no había vuelta atrás, por lo que empecé a disfrutar del vermú y del cava.

Me contó que él era del norte, pero que emigró a Holanda de joven y que ya tenía su vida ahí. Resultó que era camionero como yo, y muchas veces también venía con el camión al país, casi siempre a Barcelona. Estaba casado y tenía un hijo y una hija, cuando ya íbamos a por la tercera botella de cava me dijo que su mujer era un bombón. El tío, va y me suelta que entiende la relación mía con mi suegra, porque él se cepilla también a su nuera. Cosas de la vida, me dijo.

Yo ya iba medio bolinga cuando llegó Carmen, sola, Juanito enseguida le sirvió una copa de cava, de un trago se la bebió, le puso otra, de otro trago, para la tercera copa espero después de haberse zampado unos mejillones y berberechos. Al vernos tan animados nos dijo que le gustaba ver que nos habíamos hecho amigos. Juanito le contó la misma vída que me había contado a mí y pedimos la comida.

Vino el camarero a la mesa y nos preguntó que queríamos comer, tanto Carmen como yo le dijimos que eligiera él la comida, que a nosotros nos gustaba todo. ¡La madre que parió a Juanito! Nos trajeron una bandeja de pescado que podía haber comido un regimiento, pero ¡la ostia, que bueno estaba todo! Al final ya no sé las botellas de cava y wiskis que nos bebimos, pero cuando nos despedimos de él, hasta lloramos los tres de la emoción.

Al llegar al camión, decidimos tumbarnos a descansar y dormir la mona. Hicimos la siesta. Carmen se abrazó a mí y se quedó frita con su mejilla en mi pecho.

CONTINUARÁ.

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