Xtories

No seas estúpido

Sabe que su esposo duerme a pocos metros, ignorante de lo que ocurre. Sabe que el riesgo es real, pero el deseo y la venganza son más fuertes. Esta vez, no piensa irse sola.

Deverano200310K vistas9.0· 10 votos

Son las doce del mediodía, el sol en todo lo alto, viene arrastrando cansinamente los pies por la plataforma que viene desde el hotel hasta casi el borde del mar. Le veo pasar por delante de mi, ojeroso, con cara de haber alargado mucho la fiesta de madrugada y por tanto de descansado bien poco.

No puedo evitar pensar en cómo habrá sido su velada, menuda juerga debe haber tenido a juzgar por los destrozos sufridos. No tengo nada mas que hacer, estoy de vacaciones y en algo me tengo que entretener. Siento curiosidad por saber donde se va a dejar caer para dar descanso a sus huesos y sobre todo quiero saber quién le espera tumbada en alguna hamaca.

Puede que descubra la causa de una noche sin descanso y si realmente merece la pena para aparecer así de maltrecho a la vista de todos los demás.

Ralentiza el paso, llega hasta donde estoy yo y luego rodea mi hamaca para sentarse justo detrás de mí. Allí le espera su pareja. Esta le recibe con un beso en la mejilla y con un reproche que no logro escuchar con claridad ni entender. Parece que los buenos días son una retahíla de reproches en voz alta y en alemán.

No es lo que deseas escuchar en un entorno playero donde reina la paz y la tranquilidad. Ellos quizás piensan que en un sitio tan remoto, tan de pueblo, no va haber alguien tenga la antena puesta, y menos aún que les entienda mientras discuten.

El trata de justificarse por algo, pero ella enfadada no acepta las excusas. Parece ser que el tipo no ha aparecido en toda la noche dejándola sola después de la fiesta nocturna del hotel. Los reproches se hacen más intensos y la discusión toma fuerza.

De vez en cuando vuelvo la cabeza con disumulo para seguir la escena. Ya he dicho que no tengo nada mejor que hacer. Además, la señora esta de muy buen ver, rubia nordica, alta y musculada, con un buen culo y una tetas chiquitas…justo como a mi me gustan las mujeres.

A los pocos minutos ella recoge sus cosas, las mete con enfado en la bolsa de playa y se encamina hacia el interior del hotel. Tiene un trasero impresionante y los ojos se me van detrás de ella hasta que desaparece detrás de la cristalera.

La pareja se recuesta a su hamaca y enseguida se pone dormir aprovechando la sombra del entoldado playero. Se ha terminado el espectáculo, me empiezo a aburrir. Tendré que recurrir al plan B que siempre me funciona para distraerme: voy a la habitación en busca de un libro.

De vuelta en el hotel, tomo el ascensor que viene del sótano donde está la zona de spa. La mujer que me ha fascinado en la playa está subiendo junto a una pareja de jubilados que discuten animadamente sobre algo de los horarios. De reojo compruebo que tiene un culazo. Lleva un bikini parecido a un tanga, alto hasta la cadera pero que dejan a la vista sus hermosos glúteos. ¡Cómo me gustaría poderlos amasar!

Se abre la puerta en la planta 3ª y salen los vejetes. Se hace el silencio, la mujer y yo nos miramos con disimulo sin decir palabra. El ascensor sigue subiendo hasta la planta 6ª. Al abrirse la puerta, hago intención de salir pero nos tropezamos. también ella quiere quedarse en esta planta.

En poco en ingles, un poco en español y por señas nos tratamos de disculpar por el empujón que nos hemos dado mutuamente. Por fin, salimos al pasillo. Los dos tomamos la misma dirección y da la sensación que vamos juntos. Ella no afloja el paso ni tampoco lo acelera. Yo la sigo y hago lo mismo adaptándome a su ritmo. ¡Vaya movimiento de caderas! ¡menuda pantera! ¡Lo que yo daría por tener una pareja así!

Al llegar delante de la puerta de mi habitación, la 617, hago una paradiña, un gesto simpático y le hago ver que la invito a pasar. La mujer se sonríe, se lo piensa durante un segundo interminable…y me sorprende haciendo hace una especie de reverencia aceptando la invitación. Se acerca y se queda a mi lado esperando que termine de abrir la puerta.

Abro la puerta con sosiego y la invito a pasar. Ella entra como una flecha y se va directamente hasta el balcón y comprueba que su pareja todavía permanece tumbado, quizás profundamente dormido, en la hamaca tal como lo dejó. Una vez hecha esta comprobación la mujer vuelve a la habitación con una sonrisa de oreja a oreja.

Viene hacia mi, atrapa mi cara entre sus manos y me da un beso en la boca que casi me sorbe la lengua para luego lanzar un ataque furibundo con su lengua para rebañar el interior de mi boca. Antes que pueda decir nada se desata el pareo y se quita la parte superior de bikini para lucir sus tetillas en forma de pera en almíbar.

Mientras se exhibe delante de mi para ponerme a tope masculla entre dientes una expresión en su idioma que viene a decir algo así como: “donde las dan las toman”. Se acerca cimbreando la cintura, me abraza y se aprieta fuerte para comprobar que su arte ya ha hecho efecto y que me ha puesto bien duro.

Trato de besarla, de coger sus pechos y llenarlos de lametones… ella se deshace de mi con una rápida maniobra. Se pone justo enfrente y se baja la braguita del bikini, primero un lado y después el otro, así alternativamente varias hasta que aparece su rajita, bien depilada, apretadita de la que se escapan unos pliegues de sus labios interiores. Parece que tiene una mariposa posada en su conchita, bonita, delicada y apetitosa.

Me ha puesto a cien, deseando saltar sobre ella para darle unos buenos empujones que es lo que se merece y lo que yo deseo. Pero no es eso lo que ella quiere…hoy lleva la iniciativa, esta como si se hubiera tomado varios Red Bulls.

Está desnuda completamente, sin cortarse lo más mínimo, vuelve a salir al balcón. Hace gestos con la mano para llamar la atención de alguien que está lejos. Por un instante pienso que lo que pretende es joder a su marido haciéndole ver que esta desnuda en una habitación que no es la suya y que yo solo soy su amante provisional... que le sirve para cumplir su venganza.

Entra en la estancia, contenta por poder seguir con el juego, nadie a respondido a sus señales por lo que tenemos via libre para continuar. Se arrodilla delante de mí, aprieta su cara contra el bulto de mi bañador en señal de dominio. Tira hacia debajo de él, y destapa mi polla que luce su mejor imagen.

Con mucha tranquilad y parsimonia se pone a chupármela y a darle meneos como quien prepara un coctel o un plato que luego te vas a entretener en degustar, sorbo a sorbo o bocado a bocado.

Consigue ponérmela dura como el pedernal y gorda como nunca la he tenido.

Mueve un sillón hasta colocarlo delante del balcón, apoya un pie en el asiento y se inclina hasta apoyar la cabeza sobre las manos que apoya sobre la parte superior del respaldo. Su impresionante culo queda delante de mi. En medio de sus prietas nalgas aparece unan vulva delicada, de labios largos y apretados…Uhm que cosa tan rica.

Se lleva la mano a la entrepierna, se acaricia con la punta de la mano sobre el clítoris para conseguir mayor estimulación y que su conchita se humedezca sin límite. Culea suavemente invitándome a acercarme. Estoy tremendamente excitado, solo pienso en meterla en su conchita, tan ardiente tan apretadita…que parece gritarme que irrumpa en ella de un solo empujón.

Bufff, con dos embestidas se la clavo hasta el fondo. Empiezo a bombear con todas las ganas del mundo. Empieza a gemir y me acompaña en el balanceo. De vez en cuando levanta la cabeza y mira en dirección hacia donde todavía sigue sesteando su pareja. En alguna ocasión levanta la mano tratando de llamar su atención pero este no responde y sigue inmóvil sobre la hamaca.

Me siento utilizado en este juego de venganza, pero a mí me importa un carajo. Lo importante es que tiene un culo impresionante, un coño ardiente y húmedo que acoge mi polla dándole todo el gusto del mundo.

La mujer se pone a culear como una loca y gemir de gusto. Yo le doy duro, parece como si se estuviese partiendo en dos. Me sujeta haciéndome parar durante unos instantes mientras le sacuden unos temblores desde los pies a la cabeza. ¡Uhhhh, esta a punto de correrse!

Me aparta, hace que me siente en el sillón, y ella se sienta sobre mi verga dándome la espalda. Queda mirando hacia la piscina pero con el coño completamente empalado por mi polla. Apoya ambas manos en el los apoyabrazos y se eleva lo suficiente para levantar su pubis de mi regazo y dejar la polla parcialmente fuera.

Se deja caer lentamente hasta clavársela completamente. Veo como su culo se apasta sobre mis muslos y mi polla desaparece lentamente en su interior, unas veces, y otras lo hace violentamente haciendo crujir su culo al chocar con mis muslos recubiertos por sus fluidos.

Culea adelante y atrás haciéndome sentir como mi miembro frota con las paredes de su vagina. Ondula el cuerpo para que sus caderas oscilen mientras continuo dentro de ella. Joder como se mueve la tia…parece que lo tenga ensayado. Es una artista moviendo las caderas mientras mantiene aprisionada mi verga en su vagina.

Parece que se mueve como si quisiera hacerse el coño mas grande a base de frotar con mi estaca. Las sensaciones que me proporciona son increíbles. De vez en cuando da unos cuantos botes seguidos, rápidos e intensos que me llevan al borde del orgasmo.

No puedo hacer otra cosa que acariciarle la espalda y alargar un poco la mano para tocarle el pecho. Ella lleva la iniciativa y parece que le encanta galopar en esta postura. Me tiene los muslos llenos de su flujo y el calor que despide su sexo lo noto sobre mi piel.

Le grito que ya me viene, le suplico que siga cabalgando así de duro. No haría falta decir nada pues los huevos se me han puesto duros como piedras y todos los muslos de la zona los tengo contraídos dispuestos para la eyaculación.

Antes de que eso suceda, de un brinco prodigioso se levanta de su trono y se pone a chupármela como una campeona de avidez. La acariciarla hasta que provoca la descarga de semen sobre su cara. Con mucha lujuria se mete mi polla en la boca y la chupa hasta dejarla limpia y reluciente.

Siento que las fuerzas me abandonan y cierro los ojos. Cuando los abro la veo con el bikini puesto asomada de nuevo al balcón. Después de unos instantes se despide con un gesto de la mano. No creo que volvamos a repetir pero lo hecho, hecho está.

Moraleja: Si tienes una mujer como la descrita no hagas el tonto y quédate con ella. Si eres mujer y no te tratan como mereces “tomate tu mercedida revancha”, así aprenderemos a valorar el tesoro que tenemos a nuestro lado.

Deverano.