Mi padre, el suegro Parte 1
Su padre lo abandonó hace años, pero su sombra nunca se fue. Ahora, Edu invita a ese fantasma a su vida perfecta, sin saber que la presencia de Montse encenderá algo prohibido y peligroso en la mente del viejo.
MI PADRE, EL SUEGRO Parte 1
Muy dentro mío, muy en el fondo sabía yo que Montse era demasiado para mí.
Era demasiado mujer para estar conmigo. Pero hacía seis años que estábamos juntos, cinco de convivencia.
Y si los primeros tiempos no llegaba a creérmelo, ahora, luego de todo este tiempo con ella, ya me sentía más tranquilo y seguro.
Ella estaba enamorada de mí, yo era su vida, quería casarse conmigo, quería tener hijos conmigo.
Así me lo había repetido muchas veces.
Los dos éramos abogados y trabajábamos en el mismo estudio jurídico, allí nos habíamos conocido.
Ella era un año mayor que yo, Montse tenía 25 cuando nos conocimos, ahora tenía 31.
Yo recién había sacado el título en ese entonces, había sido contratado por uno de los socios del bufete quien era amigo de mi madre.
Venía precedido por mi fama de estudiante brillante y promisorio y pronto lo comencé a demostrar, no hacía dos meses que estaba trabajando y ya todo el planteamiento de un gran caso se ganó siguiendo mis esquemas.
Era un caso de mucha pasta, el amigo de mi madre estaba contento y si bien se llevó los laureles ante el resto de los socios, también fue generoso al reconocer mi aporte ante ellos.
Había empezado con buen pie y pronto fui estrechando mi amistad con Montse, quien era una de las abogadas jóvenes del estudio
Rápidamente me di cuenta que ella me admiraba, solíamos ir a beber algo después del trabajo, conversábamos bastante, me consultaba sobre cuestiones relacionadas con el derecho, pero jamás en mi vida pensé que podría tener una oportunidad con semejante mujer.
Montse es bastante alta, 1,73 de estatura, morena con una gran melena azabache, tenía un lunar cerca de la boca de labios carnosos, dientes blancos y fuertes. Era guapísima, tenía un largo cuello de gacela y toda ella parecía flexible y poderosa. Los largos brazos morenos y las largas y musculadas piernas, su pequeña cintura, el culazo que parecía hacer estallar las faldas de los trajecitos de ejecutiva que se cargaba.
Su rostro era de una belleza aniñada, una nariz pequeña y recta, fuertes pómulos, ojos grandes y oscuros, todo su cuerpo, a pesar de su femineidad, no denotaba fragilidad sino al contrario, tenía huesos fuertes y grandes, una especie de guerrera celta.
Pero es que además era delgada, pero maciza y contundente a la vez, una mujer de bandera tamaño jumbo, que sobre los taconazos que llevaba era como una aparición cuando la veías venir
Y cuando estábamos en la barra de un pub y se quitaba la chaqueta o blazer de esos trajes, cuando parte de su pelo oscuro y pesado le caía un poco por sobre los ojos y debía yo contener el impulso de acomodarle el mechón rebelde, entonces cuando ella estaba con su camisa de seda con los primeros botones desprendidos, cuando se inclinaba un poco sobre mí para hablarme a través del bullicio del lugar, notaba yo que me faltaba la respiración y que casi tartamudeaba.
Tenía ella unos pechos increíbles, verdaderamente descomunales.
Los notaba a través de la camisa de seda que se tensaba, aprisionando esas redondeces, cuando ella levantaba un brazo para acomodarse el pelo. Cuando se giraba bruscamente en la banqueta para saludar a alguien, temía yo que la camisa fuera a explotar y a romperse bajo la presión de esas tetazas increíbles que se cargaba.
Y finalmente sucedió, luego de unos meses de ese tonteo, donde yo estaba enamorado como un idiota pero sabía que jamás intentaría el más mínimo movimiento con ella, Montse me besó en su coche.
_Joder chico ¿No te has dado cuenta que estoy flipadita contigo?_ me dijo
Ella misma puso mis manos en sus pechos para que se los acaricie, solo era un año mayor que yo pero me daba la sensación de que tenía mucha más experiencia, en el sexo quiero decir.
Yo había estado con varias chicas, incluso estaba de novio en ese momento, pero las chicas con las que había estado estaban a otro nivel con respecto a Montse, es decir con todo respeto por ellas pero integraban algo así como una segunda o tercera división.
Estaba feliz pero completamente acojonado.
Siempre había estado acomplejado por el tamaño de mi polla, digamos que no era un micropene pero la realidad es que era una polla pequeña. En ese reparto de pollas que dan al nacer me había tocado una polla de las pequeñas.
La primera noción que tuve de ello fue cuando niño en el vestuario, luego de un partido de baloncesto, era innegable, mi polla era, no sé si la más pequeña, pero estaba en el grupo de las pollas pequeñas.
Luego con una novia que tuve, me atreví a preguntárselo. Que como era mi polla comparada con la de otros tíos.
_Joder Edu tu polla es totalmente normal, más grande que la de muchos diría yo_ me dijo ella.
Pero…. cuando uno tiene esa inseguridad es difícil sacársela.
La primera y única tía a la que había dado por el culo me dijo:
_Tienes el tamaño de polla ideal para follar por el culo_
_ ¿Si?_
_Claro amor, las pollas grandes hacen daño_
Es decir lo que había avanzado con una, lo retrocedía con otra. Siempre esperaba yo a que mi polla estuviera bien erecta antes de desnudarme frente a una mujer, supongo que eso será común a la mayoría de los tíos.
Esa tarde del primer beso con Montse estaba acojonado, la cabeza me daba vueltas mientras nos besábamos, ver su hermoso rostro tan de cerca me daba vértigo, sus grandes ojos negros y expresivos de morenaza, sombreados por esas largas pestañas, vistos de cerca me causaban una impresión extraña.
Sentir la curva de su cintura en mis manos me producía una especie de electricidad, su cuerpo me daba la sensación de estar electrificado.
_Me gusta que eres tímido…. tímido y guapillo…… y eres tan cerebrito…te quiero para mi joder_ dijo con ojos brillantes.
Yo mido 1,75, soy delgado me gusta cuidarme y se podría decir que soy guapo, pasablemente guapo. Pero joder es que no jugaba en la misma liga que Montse, de sobra me daba cuenta.
_ ¿Vamos a mi casa?_ dijo, arrancando el coche
Yo todavía vivía con mi madre, una parte de mi me decía que debía relajarme, que estar con semejante tía no se da dos veces en la vida, que debía estar tranquilo y disfrutar de mi suerte.
La otra parte de mi deseaba irse a cenar a casa con mi madre.
Miraba sus piernas mientras ella conducía, esas largas piernas musculadas y exquisitamente formadas, esos tetones que ya había acariciado por sobre la camisa.
Se dio vuelta para mirarme en un semáforo, esos ojos brillantes, esa naricita recta y perfecta, esa larga melena del infierno, esa boca sensual con el lunar a un costado. Nos volvimos a besar.
Me dejé llevar.
Recuerdo tener esa larga melena azabache cogida a modo de rienda, la fina curva de su espalda, los globos de sus nalgas y ella en cuatro patas y yo darle un azote en el culo y ella darse vuelta para mirarme sorprendida, con cara de vicio.
Y ya que aquella novia había dicho que mi polla era del tamaño ideal para follar por el culo, lo hice.
Al fin y al cabo la primera impresión es la que cuenta.
Acomodé la polla a la entrada de su culo y empujé y ella lo hizo en dirección contraria mientras me acariciaba los huevos.
Y luego fue un momento triunfal sentir ese anillo de su ojete apretarme la polla y follármela a buen ritmo, mientras la sujetaba del pelo y le descargaba azotes en el culazo hasta dejar la piel morena de color rojizo.
Y pensaba en tantos tíos que la miraban embobados en la oficina durante el día si la vieran ahora, en pelotas en su propia cama siendo follada por el culo.
Y de pronto me asaltó la duda de si alguien más del estudio, si algún otro abogado, algunos de los socios principales no habría estado ya en esta misma cama en la misma posición con semejante bellezón.
Y ese pensamiento me excitó y estuve a punto de correrme, pero en cambio fue ella la que comenzó a correrse mientras se masturbaba el clítoris.
Joder, la inalcanzable Montse se estaba corriendo, gimiendo como una guarra, con mi pequeña o no tan pequeña verga en el culo.
Y ese pensamiento guarro hizo que también yo me corriera, acelerando las últimas embestidas y aferrado a esas caderas prodigiosas.
Y sus pechos eran algo increíble, llenos, redondos, sus pezones oscuros de morenaza espectacular, en punta hacía arriba, la grandes aureolas rosadas, esa consistencia tensa y blanda a la vez.
Ese tamaño exagerado, esos melonazos que desafiaban la ley de la gravedad
Los primeros tiempos yo no podía creer en mi suerte, era follar todos los días y casi siempre darle por el culo, a veces ella montándome con mi polla en el culo, mis manos sobre sus tetones, ella echando hacía atrás ese pelo que le llegaba casi hasta la cintura.
Y nos entendíamos, era una chica muy seria, demasiado seria me parecía a veces, con juicios demasiado conservadores sobre las cosas, con ideas un poco rígidas sobre la familia, la responsabilidad, el trabajo y esas cosas.
Me daba cuenta que en parte se había enamorado de mi por, no quiero sonar pedante, pero por cierta brillantez o facilidad mía respecto a la profesión.
Mi ascenso fue rápido, ya pronto me consultaban para los casos más grandes y Emilio, este amigo de mi madre quien además era su amante seguramente, lo propició.
Mi madre es una mujer muy bella, ya hablaré de ella más adelante.
En seis años de estar en el estudio, ganaba lo suficiente como para pagar la hipoteca de un buen piso, en el que vivíamos con Montse, me había comprado un buen coche y estaban a punto de hacerme socio en el bufete.
Los planes de casamiento ya eran cosa de todos los días con Montse y nuestra relación estaba más que afianzada.
Ella como abogada era buena, muy eficiente, responsable, agresiva también pero no tenía mucha creatividad es de reconocer.
Todo iba de maravilla en todos los aspectos y en esas apareció un fantasma en nuestras vidas.
El fantasma de mi padre y no estoy hablando del primer acto de Hamlet precisamente.
La historia con mi padre es muy complicada y difícil.
Era un agente de bolsa que nos abandonó a mi madre y a mí de un día para el otro.
También abandonó su trabajo y todo. Mandó todo a tomar por culo. Liquidó las propiedades y el dinero que tenía y se fue a recorrer el mundo en motocicleta, yo tenía diez años en ese momento.
Nuestra situación económica cambio de un día para otro, mi madre tuvo que salir a currar, vendimos el piso, lo único que mi padre nos había dejado.
Pero la verdad es que me sentía feliz de que mi padre se hubiese marchado, era un maltratador de mucho cuidado.
Maltratador verbal, no recuerdo ningún castigo físico, pero su lengua era terrible.
Recuerdo como me denigraba delante de otras gentes “este será uno de esos intelectuales que no sirven para nada, no hace otra cosa que empollar libros” dijo una vez.
Lo mismo hacía con mi madre enrostrándole el dinero que ganaba y que era una inútil y que ya vería cuando tuviera que ganarse el dinero por su cuenta.
Más allá de la zozobra económica de los primeros tiempos, fue un alivio para los dos, que se marchase.
Mi madre era todo lo contrario de mi padre, una mujer culta, sensible, refinada y muy bella.
Alta, rubia, delgada y muy cariñosa conmigo.
Era una tontería, pero me sentía feliz de tener a mi madre solo para mí.
Cuatro años después, ella había emprendido un negocio, una tienda de ropa, le iba muy bien y estaba en pareja con una buena persona, un perfecto caballero quien no convivía con nosotros pero a quien yo realmente apreciaba.
En ese momento mi padre realizó la primera de sus apariciones, recuerdo volver del instituto y encontrármelo en la casa, un terror malsano me paralizó cuando lo vi.
Estaba un poco más gordo y barbudo, vestía bastante desaliñado, con unos tejanos rotosos y una muñequera de cuero, también varios tatuajes nuevos en los brazos.
_Como estás Edu, ven, dame un abrazo, eres mi muchacho joder_
Me estrechó contra su cuerpo fornido, era un hombretón de poco más de 1,80, el contacto con él me produjo una sensación de asco.
_El mismo debilucho de siempre, a ver si me lo haces maricón todavía tú _ le dijo a mi madre
Contó cosas de sus viajes, sus aventuras en motocicleta por Sudamérica. Luego supimos por otra gente que había estado en la cárcel, seis meses en Honduras, ese era mi padre.
Estaba allí por unas cuestiones de vender unas propiedades que había heredado.
Seguía siendo el mismo ególatra de siempre, me alegró saber que pronto se marcharía, pensaba hacer un largo viaje en motocicleta por África
Por un momento cruzó por mi mente la fantasía de que lo mataran en África, durante una de esas guerras tribales, llamadme loco o mal hijo, solo os digo que no conocéis al cabrón de mi padre.
No lo volví a ver por unos días, a veces al salir del inti, llamaba a casa para saber si estaba para no encontrármelo.
Una tarde de esas tuve la mala fortuna de no llamar antes de ir.
Abrí la puerta de casa y me llamó la atención el silencio, no estaba la tele encendida ni mi madre haciendo algo.
Silencio, pesado, ominoso y luego gemidos.
_Si….así…..si…_ era la voz de mi madre.
Me acerqué temblando a su cuarto, sé que debí haberme marchado…pero en el fondo lo sabía….lo sabía y quería verlo con mis propios ojos.
La puerta esta entreabierta, me asomé. Mi bella y delicada madre estaba en cuatro patas mirando hacía el cabecero y detrás de ella el hijo de puta de mi padre follándola.
Me sorprendió lo fornido y grande que parecía mi padre en comparación con ella, su culo era grande y seboso, el blanco culo de un gorila.
_Como deseabas mi polla otra vez eh cariño….se nota que no te folla bien el idiota este_ dijo él
_Ahhh!!…sigue….sigue follándome y cállate_ dijo ella
Tenía una gran erección, estaba paralizado y no podía dejar de mirarlos.
Aún era virgen yo en ese momento.
Mi padre sacó su polla y golpeó con ella las prietas y bien formadas nalgas de mi madre. Sonó como si batiera el parche de un tambor, mi padre tenía un auténtico pollón, me pareció una cosa monstruosa en ese momento, tampoco veía porno en esa época, así que solo podía compararla con mi polla y la de algunos de mis amigos del baloncesto.
_Joder Alejandra, no te vas a poder sentar sin que te duela el culito…te lo prometo_ dijo él golpeando con su polla sobre las nalgas de mi madre.
Eso fue demasiado para mí, me fui sin hacer ruido.
Unas horas más tarde llamé para ver si se había marchado.
Esa noche me pareció realmente que mi madre caminaba con cierta dificultad y se sentaba con más cuidado que de costumbre, tal ver era sugestión mía, no lo sé.
No lo volví a ver por ocho años. La siguiente vez yo ya estaba en la universidad. Yo tenía 22 años y el más de cincuenta, mi madre no quiso recibirlo en casa y quedamos en un café.
Estaba más viejo, el pelo ya le raleaba en la cabeza, pero usaba una coleta algo ridícula, tenía una gran cicatriz en el cuello. Lo noté un poco más apesadumbrado y calmo. Fue la primera vez que no estuvo tan borde conmigo, me preguntó por mis cosas, como iba en los estudios, si tenía novia.
Me contó que la herida había sido con un machete.
_Cruzarse toda África no es juego de niños_ dijo. Me sorprendió que mi fantasía de que lo mataran hubiese estado a punto de cumplirse.
_ ¿No has pensado en dejar de hacer el hippie por el mundo?_ le dije
Se rio estrepitosamente.
_Ya quisieran los hippies follarse a las negritas que me follado yo, joder y además holandesas, inglesas, se vuelven locas de estar en África, les da por lo salvaje, fui guía de caza durante una temporada, los maridos cazaban leones y yo les daba por el culo a sus esposas o amantes, da igual_ dijo riéndose, tenía un absurdo diente de oro.
Luego me pidió dinero prestado que nunca devolvió por supuesto.
Parecía que tenía que reaparecer cada ocho años. Mi madre me puso sobre aviso.
_Tu padre quiere verte…..ya sabes…ya sabes cómo es cariño…… seguramente va a pedirte dinero ¿quieres verlo?_
Realmente tuve curiosidad y por otro lado, un deseo de revancha dentro de mí, quería que viera la mujer que tenía al lado, que conociera el piso en el que vivía, que no era un inútil como tantas veces él había predicho. Hasta estaba dispuesto a prestarle dinero, que se humillara frente a mí de alguna manera.
Recuerdo la cara de sorpresa de Montse cuando le dije que mi padre vendría a cenar.
_Pero… ¿no es que no tenías relación con él?_ me dijo perpleja
_No…..pero sigue siendo mi padre….y tal vez no lo vuelva a ver…… ya tiene casi 60 años, se irá por el mundo y lo mataran en uno de esos viajes_
_ ¿Por qué habrían de matarlo?_ dijo ella frunciendo la cara y agitando las manos, de dedos largos, fuertes, la mano derecha con tres anillos.
_Bueno es que viaja como hippie…en moto y además…_
_ Está bien cari….no me expliques… ¿estoy bien así?_ dijo. Llevaba unos tejanos ajustados que marcaban su culazo y sus piernas, una camisa y un jersey, sus voluminosos pechos también se marcaban bien en la tela.
_Estás perfecta_
_Pensaba cocinar un poco de pasta y unos filetes_ dijo ella
_ Estará bien con eso_
A medida que se aproximaba la hora en que mi padre debía llegar, comencé a ponerme nervioso.
Casi me estaba arrepintiendo de haberlo invitado, quería que todo estuviese perfecto y de pronto era como si esperara su aprobación, después de tantos años de abandono, era algo un poco absurdo la verdad.
Vibró el móvil_ Estoy abajo_ decía
Parecía no hacer cambiado mucho desde la última vez, pantalones de cuero ajados por el uso, una muñequera de cuero y varias pulseras baratas y chillonas, una camiseta que su vientre abultaba, una chupa de cuero, botas, parecía que había bajado de su Harley Davidson viniendo del desierto de Arizona.
El pelo canoso y raleado, la coleta roñosa, no tenía barba pero si un enorme bigotazo blanco sobre el labio.
_Pero que bien chaval…siempre tuve mucha confianza ti, hijo, joder…fui un poco rudo contigo…pero sabía que lo lograrías_ dijo, me abrazó.
Es inexplicable pero me sentí realmente bien con sus palabras, casi que hasta me emocioné, disfrutaba de tener su aprobación. Cuando en realidad sabía que toda la vida había sido un cabrón egocéntrico y violento.
_ ¿Cómo van tus cosas? _ le dije en el ascensor
_Regulin…jaja…quise conocer mundo y es lo que he hecho en los últimos veinte años…pero a veces es bueno detenerse un poco….los años no pasan en vano….._
_Claro_ dije, hasta sentía una corriente de simpatía y afecto hacía él.
_Ostras pero que bueno…..que piso tienes Edu…ven aquí hijo….te felicito joder_ y me abrazó desmañadamente.
En eso apareció Montse, estaba espectacular, llevaba unos botines acordonados con tacón y quedaba casi de la misma altura de mi padre, era todo curvas y redondeces, el jersey iba a reventar por la presión de sus tetones, sonrió y sus dientes blancos resaltaron en su cara morena y aniñada, se alisó un poco la larga melena con una mano.
Miré a mi padre, no se lo esperaba, estaba impresionado, había sido un golpe a la mandíbula, ni en sueños había esperado que yo estuviese con semejante mujer.
Disfruté intensamente de mi triunfo.
_Papá, ella es Montse_ le dije
Él la miró embelesado, no salía de su asombro.
_Joder con Montse_ murmuró entre dientes
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