Estaba necesitada
Lleva meses sin sentir el calor de un hombre y la distancia de su familia ha dejado una necesidad urgente. Cuando la mirada se posa en la erección oculta del hijo de su paciente, la barrera del decoro se quiebra. Esta noche, la soledad y el deseo hablan más fuerte que la moral.
Mi nombre es Seveni, vivo en España (no diré en cuál comunidad autónoma) y tengo 41 años. Me conservo muy bien a pesar de mi edad, de complexión atlética aúnque tampoco es que me ejercito mucho, quizá sea por mi trabajo. Trabajo como auxiliar de ayuda a domicilio, voy a casas de personas mayores (ancianos) y les ayudo tanto en su discapacidad como en los quehaceres del hogar. Soy extranjera, vine a España a buscar mejores oportunidades de trabajo teniendo que dejar a mi esposo y a mi pequeña hija, para luego en un futuro traerlos aquí.
Esto que me sucedió me ocurrió en uno de los hogares que atiendo, dónde le brindo cuidados a una señora de casi 90 años, en cama, con una enfermedad que la tiene prácticamente paralitica. Ella vive con un hijo de 45-46 años, bastante desaliñado y de aspecto nada agradable, que se la pasa metido en su habitación y solo sale muy esporádicamente. Yo me encargo de asearla, vestirla, limpiar su habitación, darle desayuno y luego me voy. En ocasiones, veo al hijo saliendo temprano a trabajar o solo a llevar platos a la cocina.
Un día de esos, estaba yo limpiando la cocina cuando él sale de su habitación a llevar un plato sucio al lavadero, ví que estaba despeinado, con aspecto de haber bebido la noche anterior. No le hice caso como siempre, aunque ví algo que, sin querer, me llamo la atención. Tenía un pantalón deportivo de esos que se pegan al cuerpo, y se le notaba mucho su pija. Fue algo que ví casi de refilon (estoy acostumbrada a ver muchos penes de hombres sobretodo ancianos) pero en este caso fue algo que no me podía sacar de la mente.
Luego de un rato no pensaba más en eso, seguía haciendo mi trabajo, pero subconscientemente de alguna manera me comencé a calentar un poco. Llevo casi 8 meses sin ver a mi marido, ni porsupuesto estar con ningún hombre. Yo acostumbro a calentarme mucho sobretodo en mis días fértiles y justamente estaba en esos días. Aquella polla, marcada aún dormida en los pantalones de aquel tipejo me estaba haciendo tener pensamientos muy locos. Tan necesitada estaba?
Yo seguía limpiando aquí y allá pero no dejaba de sacar de mi mente aquella polla escondida en sus pantalones que seguro tenían días sin lavar. Comencé a tener nudos en el estómago de lo cachonda que estaba y sentía como mis labios vaginales inundados de mis jugos lubricantes se deslizaban en cada paso que daba por la casa. La casa estaba sola, la señora que cuido estaba ya comida y dormida después de la pastillas que le tocan. Yo me quedé en un rincón apoyándome de la repisa de la cocina con mi respiración muy agitada mirando hacia la habitación de aquel hombre. Que pensaba a hacer?
De verdad estaba mojandome pensando en la sucia polla de aquel tipo tan desagradable y borracho? pues si que lo estaba. Una hembra en momentos de desesperación solo necesita un macho.
Mi locura explotó y decidí pasarme todos las rayas y limites. Me quite mi pantalón y zapatos quedándome en bragas, luego me quite las bragas quedándome con mi vagina al aire solo con mi camisón de trabajo arriba. Tenía un poco de vello púbico pero bien sacado como buena hembra que soy. Camine hasta la puerta de la habitación de aquel marrano y toque:
-Si?
-Puedo pasar?
El, imagino que se quedó pensativo, jamás yo había ido a su habitación. Nuestros intercambios de palabras solo se había limitado a saludo mañanero y ya. Imagino que estaba pensando algo como: ¿Y está que querrá?
-Si, pasa.
Yo abro la puerta y me paro ahí solo con mi camisón y mi vagina con su monte de Venus y labios chorreantes. El se queda viéndome de arriba a abajo con la cara pasmada sin poder reaccionar. Yo lo quedó viendo con una cara, no de lujuria ni morbosa, sino de necesidad urgente, mirando de nuevo aquel paquete que originó mi calentura. Apoyo mi mano en el borde de la puerta, el sigue mirándome sin decir ninguna palabra, mi cara sigue teniendo una apariencia de desesperación, y solo alcanzo a sacar un poco mi lengua para dar un pequeño relamido mientras miraba su polla marcada en su pantalón sucio. Yo Inmediatamente después, doy media vuelta y vuelvo a la cocina, apoyo mis manos en la repisa y cabizbaja solo espero a ver qué ocurre. Despues de unos segundos siento que 2 manos me tocan las caderas bajando por mis glúteos y luego mis piernas, ya tenía al tío encima, listo para poseerme.
Mientras me estaba manoseando las caderas y piernas, comienza a pasarme su lengua asquerosa por la mejilla, lo hacia una y otra vez. Comenzaba desde el cuello hasta la mejilla, al mismo tiempo que emanaba un aliento con olor a licor. Yo todo ese tiempo permanecia de espaldas a él y luego de unos segundos comencé a dar pequeños gemidos. El comenzó a pasar sus manos de mis piernas hasta llegar a mi monte de Venus, metía sus dedos entre mis vellos y luego resbalaba uno de ellos en mi raja. Después de unos segundos mi respiración se agitaba más y más, y comencé a hacer movimientos hacia atrás para buscar su polla. Inmediatamente me coge del cuello y con la mano derecha me sostiene del vientre, y me clava su pija hasta al fondo. Comenzamos con la copula, un poco lento primero para disfrutar un poco del momento y luego más rápido y fuerte (yo siempre dejando que él manejara el ritmo). Seguía fustigandome, intentando siempre no hacer mucho ruido para no levantar sospechas en la señora que estaba a medio dormir en su habitación, aunque a mí me costaba bajar el tono de mis gemidos, así que él tuvo que taparme un poco la boca mientras me seguía follando. Yo seguía empujando mi cadera hacia atrás mientras el me seguía clavando para recibirla más a fondo. Nuestros movimientos se aceleraban, ya mi climax era inminente y en eso estallé en un orgasmo descomunal, que me temblaban las piernas, mientras él se puso a berrear como burro y comenzó a correrse. Siento su semen caliente dentro e instintivamente empujo mis caderas hacia su pelvis para no despegarme de él.
Luego de unos minutos, como 5 más o menos, se termina de vaciar y saca su polla flácida. Se la guarda, se sube el pantalón, va a hacia la nevera y toma un jugo de naranja. Yo seguia de espalda a él, recuperándome. El Mientras lo está bebiendo el zumo, se queda viéndome y luego se va caminando hacia su habitación. Yo solo busque mi pantalón y mis bragas, limpie un poco de semen que había en el piso que acaba de limpiar, y me marche. Quizá un poco arrepentida por haber engañado a mi esposo, lloré un poco, pero también estaba satisfecha.
Relatos similares
- Hetero: Infidelidad
Mateo ¿23 años son muchos? VI
Con 23 años de diferencia, la línea entre jefe y empleada se difumina cuando la soledad de él y la juventud de ella chocan bajo el mismo techo.
Comparte:Despertar sexualRelacion profesor alumnaInfidelidad oculta
- Hetero: Infidelidad
Con la amiga de su mama
Nunca imaginó que la amiga de su madre sería la clave de su despertar sexual. Entre la lluvia y la soledad de un hotel, la timidez se rinde ante el…
Comparte:Infidelidad ocultaRelacion profesor alumnaDespertar sexual
- Hetero: Infidelidad
La tentación de Sara
Pablo lleva un año sin sentir deseo, hasta que la llegada de Sara a su oficina reaviva sus instintos.
Comparte:Infidelidad ocultaDespertar sexualSoledad y deseo
- Hetero: General
Futuro imperfecto 1
Andrés nunca creyó que pudiera sentir algo más que placer profesional, pero esa noche, con Vicky, el límite entre el trabajo y el deseo se desdibuja.
Comparte:Relacion profesor alumnaDespertar sexualSoledad y deseo
- Hetero: General
Pretty woman
Gerardo tiene todo el dinero del mundo, pero le falta lo único que realmente desea: una mujer que no tenga miedo de ser su puta.
Comparte:Despertar sexualRelacion profesor alumnaConexion inesperada
- Hetero: General
Jornadas de compañerismo.
En la oscuridad del refugio de montaña, donde el silencio es la única protección, la prudencia laboral se desvanece.
Comparte:Infidelidad ocultaRelacion profesor alumnaSoledad y deseo