Xtories

La fiesta africana

En el calor del trópico, la línea entre la amistad y el deseo se difumina. Lo que empezó como coqueteo en las aulas termina en una habitación cerrada, donde el mito se convierte en carne y hueso.

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Empezaré con un rápida presentación, soy una estudiante, extravertida que me gusta probar de todo y esta manera de ser me suele llevar a sitios interesantes. Esta vez os contaré la historia que me pasó en un país de África donde fui a estudiar por un tiempo. Hacía tiempo que rondaba por mi imaginación tirarme a un negro solo por comprobar que realmente el mito es verdad, pero lo que no esperé fue acaparar todas las miradas, formar parte de todos los deseos y fantasías sexuales de mis compañeros de universidad.

Estoy en un país tropical y hace calor todo el año, esto significa también, van calientes todo el día.

Llevo un mes yendo a clases con mis compañeros y la verdad que muy buen rollo, tuvimos una convivencia antes de las clases, no paso nada, pero porque aún era el principio y a mi me gusta esperar un poco, coquetear, poner un poco caliente, antes de atacar. En clase ahora hay un ambiente tranquilo, entre bromas se puede ver las intenciones de cada uno, las caricias, los abrazos que parecen inofensivos, pero no tienen nada de inofensivos.

Yo tengo algunos pretendientes, pero hay uno que me pone bastante le llamaremos Max. Este chico aparte de compañero de clase también es mi vecino, así que compartimos mucho tiempo juntos, solemos ir a la universidad juntos, hacemos deporte juntos, pero mantengo la distancia porque sé que a la mínima se puede desatar el caos. Su casa está junto a la mía e intento no ir a su casa porque sé lo que podría pasar.

Organicé una fiesta con los compañeros de clase, yo me encargué de una parte y Max me ayudo con la logística y las bebidas. Era mi primera fiesta en el país y quería ver de que palo iban. Los invitados fueron llegando así que organicé juegos, reímos, bebimos y nos pusimos a bailar. Me enseñaron unos pasos africanos y de repente la gente se empieza a pegar, me quedo un poco con la boca abierta cuando empiezo a ver todo el perreo que se esta montando, todo el mundo twerkeando moviendo el culo para arriba para abajo. La gente restregándose. Incluso había una pareje en la fiesta (monógama, hasta donde yo entiendo), cada uno se restregaba sobre alguien diferente tranquilamente. Para mí fue un choque al principio porque no me imaginé que seria tan fuerte. Yo no iba a ser menos y me uní al rollo que llevaban, decían que para ellos era normal y que están entre compañeros de clase. Así que me restregué con todos, perreé con todos, pero sobre todo era mi vecino el que me sacaba a bailar. Baile con Max una bachata bien pegados, sobre todo las lentas para poder hablar y me dijo que le hacia muy feliz tenerme como amiga y vecina, aunque esto me lo dijo con la polla bien empalmada. En general todos iban muy empalmados, aunque yo cuando bailaba bien que la buscaba para restregarla con el culo y ponerlos a mil mientras yo también acabé con las bragas muy mojadas.

Llegó un punto de la noche que se descontroló todo. La tensión sexual que había en ese comedor pequeño y la calor del trópico hizo que todo el mundo esté a punto de reventar del deseo sexual que teníamos. Así que me fui con Max por el pasillo un poco escondidos, nos miramos a los ojos, me mordí el labio de las ganas que tenia de besar esos labios gruesos y sexis. Y de repente nos besamos, nuestros cuerpos chocan con una fuerza increíble, nos restregamos todo el cuerpo, con un deseo incontrolable. Mi coño chorea cascadas, mi corazón iba a mil y mis manos intentan abarcar todo su cuerpo musculoso. Nos metimos en una habitación sin despegarnos. Me tira a la cama y se desnuda lo más rápido posible. Al quitarse la camisa deja al descubierto un pecho fibroso con el six pack bien formado, fibrado, sexy y solo hace que chorrearme más el coño. Pero ahora estaba intrigada por ver el bulto que esconde bajo el pantalón que he dedicado a restregar toda la noche con mis nalgas. Y justo se quita el pantalón y el bóxer al mismo tiempo y aparece como un resorte una gran polla negra lista para ser utilizada en mi coñito. Max me mantiene la mirada y tiene el rostro como el de una fiera. Se tira encima mío y me desnuda mientras me come el cuello a besos con sus labios grandes y carnosos, le dejo que me desnude, sabe muy bien el tempo, a veces me acaricia suave y sexy y a ratos me denuda con violencia y posesión. Yo sabía que sería un buen sexo y mi coño también sabia que lo iba a disfrutar. Mientras le miro de la manera más sexy y le dejo que me desnude mientras solo pienso en las ganas que tengo que comerme esa polla negra enorme y que no me cabrá ni la punta en la boca. Una vez acaba de desnudarme y de darme besos por todo el cuerpo como una princesa, ahora es mi turno de dominar. Le cojo y nos damos la vuelta, el queda abajo y yo arriba, continuo con sus besos por el cuerpo y voy bajando poco a poco, cada vez que intenta hacer algo le prohíbo. Llego al gran pene y me lo meto en la boca como puedo, y empiezo chupando el capullo como un chupachup, un chupachup negro de tamaño xxl. Me lo recorro todo entero de la base a la punta y no dejo ningún hueco libre, mientras el gime y gime, no se esconde, lo está disfrutando y a mí me pone a mil, yo solo le quiero a él dentro de mí. De repente me coge en el aire con sus brazos y queda una pierna a cada lado de su cuerpo con el chocho chorreando a la altura de su pecho fibrado. Me vuelve a tirar a la cama con las piernas bien abiertas y mete toda su cara entre mis labios mayores. Se dedica a chupar todo el flujo que he soltado, pero del gusto no paro de soltar más y más, empiezo a gemir más y más y más hasta que me corro en toda su cara. Max satisfecho del trabajo, se pone un condón y mientras él está de pie al borde de la cama, me coge de las piernas y me estira fuerte hacia él hasta que me quedo con las piernas bien abiertas y el en el medio. Apunta el pene, lo moja en los jugos que saca el coño y empieza de manera suave a introducir su gran pene en mi vagina estrecha y empieza a ensanchar todo mientras los dos gritamos y gemimos al unísono. Nos miramos a los ojos aguantando la mirada y de repente hace un movimiento, como que saca un poco el pene para meterlo de una embestida hasta el fondo, haciendo un movimiento con el culo para clavarla mejor y se oye como sus cojones gordos chocan con mis nalgas. Me enviste fuerte hasta hacerme correr varias veces, entre sudor, gemidos, besos apasionados y miradas profundas, igual de profundas son sus embestidas con su gran polla. Me coge con sus grandes manos las tetas, los brazos, sube sus manos por mi cuello. Me siento amada, seducida y dominada. Seguimos follando hasta que se corre dentro de mí. Exhausto cae sobre mi dejando su pene en el interior y aprovecho para acariciar su espalda. Mientras siento que me da pequeños besos a la altura de mi hombro. Aprovechamos para lavarnos y continuar en la fiesta. Este no será el único encuentro con mi compañero de clase y vecino Max.