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Dos madrugadas que cambiaron mi vida (6)

Él la observaba cada mañana desde la distancia, creyendo que era una ilusión imposible. Pero cuando ella cruzó la línea, la noche cambió para siempre. Ahora, lo prohibido se volvió su mayor secreto y su mayor placer.

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Dos madrugadas que cambiaron mi vida (6)

Segunda madrugada: Nunca lo hubiera imaginado. Las vueltas que tiene la vida.

Parte 4

Aunque no lograba hacerlo, tenía que dejar de pensar en ella, quizás así mi vida podría volver la normalidad, definitivamente tenía seguir adelante.

Pero en cada momento en que mi cabeza no pensaba en otras cosas, se me aparecía Fernanda, no quería sufrir, pero sin dudas me había enamorado de ella, tanto que una tarde, como un adolescente, me estacioné cerca de la estación de servicio tan solo para verla, a la hora en que se iba del trabajo. La vi salir, atarse el pelo, subirse a la bicicleta con su mochila colgada y tomar en dirección supongo que hacia la facultad.

Basta Andrés! Pará con esto! Te hace falta estar con otra mujer y sacártela de la cabeza, o quizás verla a ella con ese otro hombre, aunque eso sería más complicado, y cerrar definitivamente esta improbable ilusión! Algo tenés que hacer! No podés seguir así!

Pasó otra semana, y tampoco volví a pasar por la estación de servicio, pero ese sábado, estaba en casa a eso de las seis de la tarde, juntando la ropa lavada que había puesto a secar, cuando recibí un mensaje en mi teléfono.

Terminé con lo que estaba haciendo, preparé el mate y me senté en el sillón. Tomé mi teléfono para ver de quien era el mensaje y me encontré con que era de Fernanda.

Pensé un instante en si lo leería en ese momento, mientras tanto me tomé un par de mates, pensando en que me podría decir y que podría responderle yo, ante tantos días sin contacto.

Recién quince minutos después lo abrí, y decía lo siguiente:

-Hola Andy! ¿Cómo estás? Tanto tiempo sin saber de vos! Supongo que habrás estado de vacaciones o con mucho trabajo y por eso no te he visto por las estación! Espero que estés bien! Y sobre todas las cosas, espero no haber hecho o dicho nada que te molestara! Extraño verte cada mañana! Un beso.

Y al final del mensaje, un emoticón con carita triste.

No me puedo mentir, hasta se me aceleró el corazón, yo tratando de alejarme y ella diciéndome que extrañaba verme cada mañana, la puta madre, que difícil va a ser esto, pero... ¿en calidad de que extrañaba verme cada mañana?

Me tomé un momento para contestarle, aunque sabía que ella podría haber visto que el mensaje estaba leído, y finalmente le envié:

-Hola Fer! Es verdad! Tanto tiempo! No estuve de vacaciones aún, aunque buena falta me hacen! Anduve un poco complicado de trabajo. ¿Vos cómo estás? ¿Cómo te fue en esos finales?

Dejé el mensaje sin saludo de despedida, y unos segundos después, en la pantalla del chat, podía ver, “escribiendo”, y luego de un momento, me llegó su respuesta.

-Andy, solo espero no haber dicho o hecho algo que te molestara, si fue así, te pido me perdones, a vos menos que a nadie quisiera hacerle daño de alguna forma. Espero no lo tomes a mal, pero me gustaría hablar con vos, si fuera posible, personalmente, cuando puedas y por supuesto si querés, no estás obligado claro.

Ese mensaje me hizo acelerar el corazón, pero antes de contestarle, me pareció que sería un buen momento para ir de frente con ella, para decirle lo que me estaba pasando y que ella me dijera lo que necesitaba decirme, lo entendí como una forma de aclarar las cosas y aclararme.

Decidido ya, mi mensaje de respuesta decía:

-Fer, no has hecho ni dicho nada que me molestara! Si podés, si querés y no tenés planes para esta noche, podemos cenar y conversar.

Inmediatamente me contestó:

-No tengo planes! Tan solo decime donde y a qué hora y ahí estaré!

-Ok, te mando un mensaje!

-Buenísimo!

Y al final un emoticon de carita sonriente.

Pensé en algún lugar que no le quedara lejos de su casa, y recordando un restaurante en calle trece y treinta y nueve, le dije que nos encontráramos allí a las nueve de la noche.

Me dijo por último que allí estaría y luego de esos mensajes, llamé al lugar para reservar una mesa para dos personas.

Mentiría si dijera que no estaba nervioso, porque lo estaba. A eso de las ocho me fui a bañar, era un día de calor de mediados de diciembre y me puse un jean, una remera y zapatillas, informal pero bien vestido.

Llegué un rato antes, me indicaron la mesa y me senté a esperarla.

A las nueve en punto la vi parada en la esquina, y me impactó verla, con un vestido floreado hasta medio muslo, con dos tirantes que dejaban sus hombros al descubierto, el pelo suelto, tan solo un mechón recogido con una hebilla, sandalias blancas de taco alto y maquillada, nunca la había visto así, realmente estaba hermosa y se me volvió a acelerar el corazón.

Entró al restaurante, me buscó con la mirada y al encontrarme, sonrió bajando levemente la mirada, tan solo eso le faltaba para parecerme la mujer más hermosa de todas.

Cuando llegó a la mesa, me puse de pie para saludarnos, me acerqué para darle un beso y ella sin reparos me abrazó, y puedo decir que casi con lágrimas en sus delineados ojos.

-Hola Andy!

-Hola Fer! Dejame decirte que estás hermosa!

-Hoy me vestí de mujer! La ocasión lo ameritaba!

-Y vaya si lo has logrado!

-Gracias! Y además me maquillé y me puse tacos, cosa que casi nunca hago!

-Estás preciosa!

Nos sentamos uno a cada lado de la mesa, apoyó su cartera en el respaldo de su silla, y en ese momento, llegó la moza para atendernos, dejándonos un menú a cada uno.

Conversamos algunas cosas sobre el menú y cuando nos decidimos, ordenamos la comida y una cerveza para los dos.

Un momento después la moza se acercó con la cerveza, unas copas, la bandeja de panes y unos pequeños platitos para picar. Serví las copas y se me ocurrió hacer un brindis, pero con algún motivo más bien inerte, y levantando la copa dije:

-Porque termines muy bien el año!

-Vos también Andy!

Y mientras esperábamos que nos trajeran la comida, hablamos de varias cosas, de su trabajo, del mío, de la facultad, de los exámenes, del calor y otras cosas triviales más, creo que no encontraba el momento adecuado para decirle lo que había decidió decirle, pasara lo que pasara luego, le diría lo que me estaba pasando con ella, y decidí hacerlo luego de que termináramos de comer.

Seguimos conversando animadamente, la veía alegre, con su sonrisa a flor de piel y su mirada en la mía cada vez que hablaba.

Terminamos de comer, un momento después, la moza retiró los platos y nos preguntó si comeríamos postre, y le dije que en un momento la volvíamos a llamar.

Era el momento y creo que para ella también lo era, por el movimiento de sus manos me pareció que estaba nerviosa, quizás por lo que querría decirme, ya que había sido ella la que había propuesto encontrarnos.

Pero en ese momento pensé, que antes de lo que tuviera que decirme, hablaría yo, y luego veríamos como seguían las cosas, quizás lo que tenía que decirle, lo cambiaba todo.

-Andy, perdón que te haya dicho de hablar en persona, pero hacía días que no te veía y creí que algo te había molestado y eso me tenía re mal...

-No Fer, nada me molestó ni nada me cayó mal, es al contrario…, y necesito explicártelo. Este tiempo en que no he pasado por la estación de servicio no ha sido por complicaciones de trabajo ni por ninguna otra razón, fue porque así lo decidí. Cuando me mudé a mi actual casa y comencé a pasar por allí, las fui conociendo, a Melany, a Candela y a vos, las tres son muy amables y tienen un trato súper bueno conmigo, supuse que como parte de su trabajo, pero aquella mañana de la primera magdalena, no pude evitar comenzar a verte de otra manera, tu mirada, tu forma de hablar, pero por sobre todas las cosas tu sonrisa, que lo ilumina todo. Casi sin darme cuenta, empecé a prestarte más atención, y por eso he pasado cada mañana por la estación de servicio, era como el empujón anímico que me motivaba para comenzar cada día con una sonrisa.

Esa madrugada, que viéndolo de cierta manera se podría decir que fue una casualidad, luego de pensarlo muchas veces, luego de preguntármelo tanto, estoy seguro que ha sido obra del destino. El alcohol que llevaba encima esa madrugada, no tanto como para no ser consciente de lo que hacía, me hizo tomar por esa calle, que jamás tomo por el empedrado, y que fueras vos la que ibas sola por allí a esa hora, y que sin siquiera saberlo tomara la decisión de enfrentar a esos tipos, cosa que no suele ser habitual en mí, me hace pensar que ha sido obra de alguien más.

Cuando te reconocí, me sentí infinitamente bien por haber hecho lo que hice, y por tratar de ayudarte, de protegerte, de sostenerte en ese trance, agradecer que nada te haya pasado más allá de la caída, del golpe y del susto, y eso no hizo más que incrementar lo que me estaba pasando.

Pero fui consciente Fer, y necesité poner los pies sobre la tierra, tengo treinta y ocho años y no podía generarme ninguna expectativa, pero… pero tengo que ser franco con vos, a pesar de mis constantes contradicciones, no pude evitar enamorarme de vos, y por eso dejé de pasar cada mañana.

Fernanda me escuchaba atentamente, juro que en ese momento no había nadie más, las personas en ese restaurante no existían para mí, me miraba a los ojos, tenía toda su atención, pero al decirle aquello, dos lágrimas brotaron de sus ojos.

-Necesitaba distanciarme de vos, tratando de buscar claridad en lo que me estaba pasando, en mis sentimientos. Pero eso no sirvió más que para darme cuenta que cuando mi cabeza no estaba ocupada por trabajo, inmediatamente te me aparecías, pensando en que estarías haciendo o como te estarías sintiendo, a tal punto que una tarde me estacioné cerca de la estación, tan solo para verte salir, supongo que para la facultad. Pero fui consciente de la realidad, sobre todo luego de esa conversación en la que me contaste que había un hombre por el que te sentías atraída y fue como un golpe de realidad, ¿Qué podía pretender yo?

-Andy, me han emocionado tanto todas las cosas que me has dicho…, y sé que lo hacés con la verdad, porque se nota que hablás de corazón. Pero necesité encontrarme con vos, porque necesitaba mirarte a los ojos. En este tiempo también he pensado mucho en lo que me estaba pasando, tanto que me ha costado concentrarme en la facu y en el trabajo, hasta Melany se dio cuenta y me lo preguntó.

Cada mañana cuando entraba a trabajar, miraba la hora, siempre solías pasar más o menos a las ocho y cuarto o minutos después, y cuando se hacía las nueve y no habías pasado, pensaba, bueno, mañana será, pero luego de tantos días me empecé a sentir mal, pensando en que quizás podría haber hecho o dicho algo que te hubiera caído mal. Y por eso es que necesitaba verte, y ser sincera también con vos, desde que te conocí, no me fuiste indiferente, y cuando te fui conociendo me fui dando cuenta de cómo sos, pero fue en esa madrugada que lo tuve todo claro, que fueras vos quien estuviera ahí, quien me rescatara, quien me cuidara y te ocuparas de mí como lo hiciste, y sobre todo en la forma que me mirabas, me hizo sentir que era verdad, que lo que estaba sintiendo era real. Despertarme ese domingo apoyada en vos, a pesar de lo que había pasado, fue lo más hermoso que viví, me hizo sentir la mujer más feliz del mundo, y recuerdo cuando dijiste si hubiera sido otra la circunstancia, te juro que la imaginé. Y ese hombre del que te hablé, eras vos, pero me daba miedo tan solo el pensar en decírtelo y que ya no quisieras saber nada de mí, me moría si ya no te veía. Pero ¿qué podía imaginar yo?, una simple estudiante del interior y empleada de una estación de servicio, no podía pensar en un hombre como vos, profesional, con un cargo importante…

-Eso no me importa Fer, nunca me importó, para mí las personas valen por lo que son, por lo que piensan y lo que sienten, y no por lo que tienen o por su figura, y lo demás son tan solo circunstancias de la vida.

-Por eso es que me enamoré de vos como nunca antes, sos un hombre tan diferente, al menos de los que he conocido o tratado.

-Fer, que me estés diciendo esto, me llena el corazón y si te digo la verdad, muero de ganas de abrazarte!

De sus ojos volvieron a caer unas lágrimas.

-Te juro Andy que no puedo creer esto, nunca imaginé que pudieras sentir esto, te juro que me parece un sueño.

Sus lágrimas no paraban de caer, me puse de pie, me paré a su lado, extendí mi mano para que la tomara y se pusiera de pie.

Frente a frente la abracé acercando su cuerpo al mío, ella también me abrazó sin dejar de llorar.

Con ambas manos, aparté los mechones de su cabello que caían por los costados de su cara y tomándola suavemente de ambos lados, le di un suave beso en los labios.

Abrió sus ojos que, aún con lágrimas se encontraron con los míos y nos volvimos a besar sin importarnos que nos pudieran estar mirando.

-Tengo miedo de despertar y que esto sea un sueño…

-Estás despierta! Y preciosa esta noche! ¿Qué te parece si dejamos el postre para otro momento?

-Por supuesto!

Nos volvimos a sentar, con la mano le pedí la cuenta a la moza y luego de pagar salimos del restaurante.

Tan solo dimos unos pasos, y en el frente del local aledaño al restaurante cerrado a esa hora, la volví a abrazar y nos volvimos a besar.

-Sos tan lindo Andy…

-Me gustás tanto Fer, te juro que soy feliz!

-Y yo ni te cuento! Estoy en el aire!

Caminamos hasta el auto y subimos, no sabía si proponerle que viniera a casa conmigo, no quería apurar las cosas, sobre todo recordando que Fernanda venía de una relación con otra mujer, y que su anterior relación con un hombre había sido muy complicada, si bien yo no era ese tipo de hombre, tampoco quería que se sienta presionada o algo parecido.

Ya dentro del auto nos dimos otro beso para no ser muy directo le dije:

-Fer, me encantaría despertarme y tenerte junto a mí!

-Nada me haría más feliz en este momento!

-¿Querés que vayamos para casa?

-Donde quieras! Si es con vos, donde sea!

Arranqué el auto y nos fuimos para casa, entramos y nos volvimos a besar, nos sentamos en el sillón y conversamos un momento.

-Fer, que hayamos venido a casa no quiere decir que pretenda algo, se por lo que me contaste que aquella relación con un hombre no fue una buena experiencia y que tu última relación fue con una chica, por favor no te sientas obligada a nada.

-Quedate tranquilo Andy, con vos no me siento obligada a nada, es todo lo contrario, estoy aquí porque deseo estar con vos, pasar la noche con vos, despertarme junto a vos, aunque soy consciente de que quizás no lo haga muy bien, en verdad no tengo experiencia con hombres, pero quiero con vos lo que sea!

-Sos tan linda! No puedo dejar de verte como una hermosa mujer, con una hermosa mirada y con una hermosa sonrisa, no me importa lo que pase o no esta noche, ni los días que vengan, lo que siento por vos va mucho más allá, me basta con tenerte cerca.

-Y que vos estés en la mía! Y nada me gusta más que un abrazo tuyo!

Nos abrazamos y nos volvimos a besar, a acariciarnos suavemente, a sentir nuestros cuerpos cada vez más juntos.

Los besos fueron siendo cada vez más intensos y entre besos me dijo:

-Como me gustan tus besos! Nunca nadie me besó así!

Y la volví a besar, y nos volvimos a acariciar.

-Fer, quiero que las cosas se vayan dando cuando se tengan que dar.

-Andy, mi amor, nada me hace más feliz que sentirme en tus brazos! Y nada me gustaría más, que dejarme llevar, quizás tenga que aprender muchas cosas, pero quiero hacerte feliz, en cada cosa que desees, en cada momento!

-Qué lindo suena! Mi amor! En este momento nada me gustaría más que llevarte a mi cama y pasar la noche juntos, tan solo abrazados, con eso me basta!

-Llevame entonces! Muero por eso con vos!

La tomé de la mano y caminamos hasta mi habitación, encendí la luz de la mesa de noche y quité el cubrecama.

Nos volvimos a besar y al separarnos un momento, Fernanda comenzó a desabotonar lentamente cada botón de su vestido, hasta que al llegar a la cintura, cayó al piso por su propio peso, así como cayó mi mandíbula al ver su cuerpo.

No lo imaginaba tan hermoso, tenía debajo un conjunto de ropa interior blanco, que le quedaba my bien, sus tetas no eran muy grandes, quizás un poquito menos que la media, su cuerpo delgado y sus caderas no muy anchas, mostraban un cuerpo hermosamente proporcionado que nunca había podido imaginar, con la ropa con que la siempre la había visto.

Desprendí mi camisa y me la saqué, luego el pantalón, quedando solo con el bóxer, que ya no podía ocultar mi erección.

Nos volvimos a abrazar y a besar, sus manos acariciaban mi espalda y las mías iban desde su nuca hasta el comienzo de su culo, que aún no había visto.

Las manos de Fernanda fueron de mi espalda a la suya y me di cuenta que era para desabrochar su corpiño y un momento después, sus hermosas tetas de pequeños pero duros pezones, se apoyaron en mi pecho.

Mutuamente nos fuimos quitando la única prenda que nos quedaba, mientras seguíamos besándonos.

Ya desnudos los dos, me separé un momento de ella, la tome de ambas manos y mirando su cuerpo, su pubis prolijamente recortado, dejando libre de bello los costados de su conchita y sus hermosas tetas de una forma armónicamente simétrica, le dije:

-Fer, sos hermosa, por donde te mire, tu cuerpo es hermoso!

-Vos también sos muy lindo mi amor! Y tengo que decirte que desnudo sos más lindo aún! Y más te digo! Él también es hermoso y creo que se alegró de verme!

-Y no sabés como!

-¿Puedo?

-Lo que quieras!

Tomó mi pija con su mano y la acarició suavemente, como sopesándola, como queriendo reconocerla y tan solo eso fue suficiente para excitarme.

-Es muy linda! Pero dejame que te diga que es la más grande que he visto y tocado.

Tampoco estoy demasiado dotado, supongo que en la media, pero Anabela alguna vez me había dicho que era deliciosamente más gruesa.

-No siento que sea tan grande!

-Bueno, tampoco tengo mucho para comparar, pero eso de todos modos, es algo de otro tiempo, y nada tiene que ver con esta hermosura ni con su dueño!

Nos volvimos a besar y mis manos acariciaron su espalda bajando hasta su culo bien firme, hermoso al tacto y de un tamaño justo, ni grande ni chico.

Luego mi mano buscó su entrepierna, acariciando primero sus muslos por los costados, luego la parte interna, hasta llegar con mis dedos a su conchita, que encontré más que húmeda.

-Andy, me da un poco de vergüenza decirte esto, me falta experiencia con hombres, pero quiero todo con vos! Quiero aprender a hacerlo bien!

-Sin apuros, mi amor! Nos iremos conociendo poco a poco!

Nos volvimos a besar y nos recostamos en la cama, ya desnudos los dos, nuestros besos y caricias fueron ganando intensidad, al punto de que mis caricias en su conchita la hicieron llegar a su primer orgasmo.

-Ahhh! Qué hermoso! Qué lindo lo que me hiciste sentir! Perdón que no aguanté mucho, pero me vino de repente!

-Me encantó Fer! Y no me pidas perdón! Tan solo disfrutalo!

Mi boca bajó hasta sus tetas, que lamí y besé a gusto, dejando sus pezones para lo último, para besarlos, acariciarlos y lamerlos ante los jadeos de Fernanda, que acariciaba mi cabeza con ambas manos.

No podía sentirme más pleno en ese momento, tenerla allí, en mi cama, y disfrutando de su cuerpo, me tenía completamente loco.

Fui bajando por su panza, besando y lamiendo su ombligo hasta llegar a su pubis, perfectamente arreglado terminando en su clítoris, que besé y lamí con ganas hasta sacarle otro orgasmo.

-Ahhh! Andy me estás volviendo loca!

-Me encanta!

Y no me detuve, seguí acariciando suavemente sus muslos, mientras mi lengua recorría completamente su conchita, que momentos después, me regaló otro orgasmo más!

-Andy! Por Dios! Sos tan lindo! Me estás matando de placer!

-Me gusta tu piel, tu olor, tus gemidos y mucho tus orgasmos!

-Te amo Andy! Juro que te amo como nunca he amado a nadie! Me siento tan feliz que tengo ganas de llorar!

Puse mi cuerpo junto al suyo, acaricié su cara suavemente, recorriéndola con suaves caricias de mis dedos.

-Sos tan hermosa mujer, no puedo estar más feliz de tenerte aquí conmigo!

-Y siempre me tendrás! Es lo único que deseo!

Nos besamos lentamente y luego de ese beso, fue ella quien bajó besándome desde mi cuello, el pecho llegando hasta mi pija, que luego de tocarla y besarla, terminó en su boca.

La chupó lentamente mientras acariciaba mis testículos y mis piernas, me estaba llevando al límite y se lo dije:

-Uff…Fer, si seguís así me vas a hacer acabar!

En ese momento se detuvo sacándosela de la boca, mirándome como conforme por su trabajo, se recostó junto a mí y me besó.

-¿Lo hice bien?

-Mucho más que bien! Fue magistral!

-Quiero sentirte Andy! Pensé muchas veces en este momento!

-Voy a ser sincero con vos, me pasaban muchas cosas con vos, pero no me permití imaginar este momento, porque creo que iba más allá del sexo, mucho más profundo… pero en este momento nada me gustaría más, nada me haría más feliz.

-Desde hace unos años, tomo pastillas anticonceptivas para regular el ciclo, me gustaría sentirte sin preservativo Andy!

-Estoy sano Fer y también me gustaría sentirte así!

Me tomó por el cuello con sus brazos, me besó y mirándome a los ojos me dijo:

-Dale mi amor! Lo estoy deseando… quiero sentirte dentro de mí!

Y no me hice de rogar, me moví poniendo mi cuerpo sobre el suyo, que me recibió con las piernas abiertas, tomando mi pija, la moví acariciando su conchita, que resbalaba deliciosamente por lo mojada que estaba.

Ubiqué mi glande y presioné levemente, recordando su experiencia, fue lo más suave y cariñoso, entrando lentamente, con cierta resistencia pero poco a poco se iba abriendo a mí.

Tardé unos minutos en entrar completamente en ella, entre besos y suaves caricias.

-Como te siento Andy! Cómo me gusta!

-Y a mí, corazón!

Mis movimientos se comenzaron a incrementar poco a poco, lentamente entraba y salía de esa hermosa conchita que me estaba dando mucho placer, sus gemidos no hacían más que hacerme saber que lo estaba disfrutando, por lo que incrementé aún más la intensidad de mis embestidas, haciendo que Fernanda llegara al orgasmo, sus piernas se tensaron, me apretó fuerte contra su cuerpo y su jadeos inundaron mis oídos.

La besé y vi sus lágrimas.

-¿Estás bien Fer?

-Lloro de felicidad mi amor! Fue el mejor orgasmo de mi vida!

-Como te amo mi hermosa!

-Y yo mi cielo! Me hacés la mujer más feliz del planeta!

Pero no me detuve allí, aún no había acabado, y tenía para un poco más, poco a poco volví a incrementar la intensidad de mis movimientos en su interior, hasta que momentos después, la volví a sentir tensa al llegarle un nuevo orgasmo.

-Otra vez! Otro más mi cielo….! Me volvés loca!

-Sí corazón! Así! Acabá hermosa mía que me encanta que lo hagas!

Ya estaba por acabar y seguí cogiéndola por unos minutos y en el momento en que Fernanda tenía otro orgasmo, me dejé ir en su interior.

-Qué locura mi Fer! Como me gustó!

-Ay Andy! Como me hiciste acabar! Nunca tuve tantos orgasmos juntos! Cuanto placer me diste!

Nos quedamos un momento abrazados, acariciándonos suavemente, hasta que fui sintiendo que Fernanda se iba quedando dormida.

No sabía ni qué hora era, ni me importaba en realidad, y antes de quedarme dormido también, no pude dejar de pensar en cómo había resultado todo y lo feliz que me sentía.

Me desperté en la mañana, Fernanda dormía plácidamente apoyada en mí, con su brazo sobre mi cuerpo.

Necesitaba levantarme para ir al baño, pero me quedé un momento disfrutando de ese despertar.

Lentamente moví el brazo de Fernanda, que se movió, pero siguió durmiendo.

Me puse el bóxer, pasé por el baño y fui a preparar el desayuno, estaba terminando de poner todo en la bandeja para llevarlo a la habitación, cuando sentí que Fernanda me abrazaba desde atrás.

-Buenos días mi amor!

-Buen día corazón! Justo estaba por ir a despertarte!

-Es que abrí los ojos y no te vi! Y tenía muchas ganas de abrazarte!

Me di vuelta sin que me soltara, para encontrarme con que seguía desnuda, y me pareció más hermosa, así despeinada como estaba.

Abrazados nos dimos un beso de buenos días y volvimos a la cama, Fernanda caminaba delante de mí y el movimiento de su hermosa cola, hizo que mi entrepierna también amaneciera.

Desayunamos en la cama, Fernanda me miraba de una manera tan linda que me enternecía.

Luego del desayuno nos fuimos a dar un baño, le pedí que lo hiciera conmigo y con su hermosa sonrisa me dijo que sí.

Me pidió de ir a su casa por ropa, tan solo tenía la ropa de la noche anterior, y luego de que se cambiara, nos fuimos a almorzar a un restaurante de City Bell, que mejor manera de pasar el domingo.

-Fer, mañana te toca el turno de mañana en el trabajo?

-Sí corazón! ¿Vas a pasar a tomar un café?

-Ahora más que nunca!

-Me voy a morir sin poder darte un beso! Por las cámaras, graban todo el tiempo!

-Claro, pero no importa, con verte ya me alcanza!

Estuvimos juntos hasta las seis de la tarde, ya que Fernanda tenía que estudiar para sus últimos final y no quería que se distrajera.

Esa misma noche antes de dormirme, no pude dejar de pensar en las vueltas de la vida, como casi sin buscarlo ni pretenderlo, me había enamorado de Fernanda y ese amor era correspondido, me dormí con una sonrisa.

A la mañana siguiente, volví a pasar por la estación de servicio y pedí el café como cada mañana y me causaba gracia tan solo cruzar miradas que decían muchas cosas, Fernanda me había dicho que las cámaras también grababan con sonido y no quería llegar a tener problemas, por decir algo impropio de su puesto con un cliente.

A partir de allí, comenzamos a vernos muy seguido, la última semana de diciembre rindió y aprobó su anteúltimo examen final, tan solo le quedaba uno que rendiría los primeros días de marzo.

Para las fiestas de fin de año, fue a casa de su madre para la navidad y le tocaba trabajar para la de fin de año, aunque solo hasta las ocho de la noche.

A esa hora la estaba esperando para llevarla a su casa, para darse un baño, cambiarse, armar un bolso con ropa para irnos luego para casa hasta el primero de enero en la noche.

Fue maravilloso comenzar el año los dos juntos, cenamos en el patio, brindamos por nuestro futuro y luego de una recorrida por la ciudad, para ver la tradicional quema de muñecos, nos volvimos para casa.

¿Qué más podía pedir?

Fernanda tendría vacaciones en la primera semana de febrero, yo también las tomaría en ese momento, y decidimos irnos a pasear a algún lado.

Fernanda quería que conociera a su madre, y le dije que estaba muy bien, que también quería conocerla, por lo que nos fuimos el treinta y uno de enero para Saladillo y al día siguiente, nos iríamos para Villa Gesell.

Cuando llegamos a Saladillo, su madre nos abrió la puerta y el abrazo entre ellas fue interminable, luego nos presentó, y en un primer momento, creo que le sorprendió la diferencia de edad, pero luego fue muy amable, y simpática, sin dudas Fernanda se le parecía mucho.

Mientras conversaban de cosas del pueblo, estuve pensando en que ya quería que Fernanda se viniera a vivir conmigo, y quizás proponerle a su madre que se fuera para La Plata, a vivir en el departamento de Fernanda, se lo qué extraña a su mamá.

Esos días en Gesell fueron maravillosos, sin dudas fue la antesala de que vivamos juntos, me sorprende la forma en que Fernanda me trata, creo que no estaba acostumbrado a eso, es tan dulce, tan dispuesta siempre, tan cariñosa y tan pendiente de mí que creo que cada días me enamoro más de ella.

Nuestra sexualidad crece todo el tiempo, Fernanda se fue soltando cada vez más y en verdad es una mujer muy caliente, y me encanta que lo sea, se entrega por completo en cada encuentro y me hace volar, sentirme más joven, y esos días en Gesell fueron una locura.

Todo el tiempo me dice que nunca creyó que su sexualidad pudiera llegar a ser tan plena y eso me hace sentir muy bien.

Volvimos a La Plata y Fernanda se puso de lleno a prepara el último final, había dejado una fácil, para asegurarse el título en esa mesa.

Acostumbrado a esos días de vacaciones, la extrañé mucho en esas noches que no dormimos juntos, pero ya llegaría el momento de hacerlo cada noche, Fernanda me había pedido que lo hiciéramos luego del examen, si no se le iba a hacer muy difícil concentrarse en los libros conmigo cerca, y claro que la entendí.

El horario del examen era las diez de la mañana de ese viernes y ese día no fui a trabajar, quería estar ahí para cuando saliera de rendir.

Aunque lo sabía todo, estaba un poco nerviosa, le cebé unos mates desde temprano mientras hacía un último repaso.

Llegamos con tiempo, además de ella, rendían cuatro personas más, dependiendo el orden, sería lo que iba a demorar en salir.

A las diez y cuarto, alguien me toca el brazo y dice mi nombre, al girar la cabeza, me encontré con Estela, la mamá de Fernanda, que había venido sin avisarle para darle la sorpresa y mientras esperábamos, nos quedamos conversando.

Dos alumnos salieron antes que ella, el siguiente era su turno, Estela estaba nerviosa y yo estaba más que ansioso, sabía que lo iba a aprobar, pero ya quería que saliera.

Finalmente lo hizo a la una menos veinte de la tarde, al abrirse la puerta, su cara y su sonrisa, aún con lágrimas en los ojos, me hizo emocionar, cuando vio que a mi lado estaba su mamá.

Corrió a abrazarla y lloraron juntas, luego fue mi turno, se colgó a mi cuello, la tomé de la cintura y la hice girar en el aire un par de vueltas.

-Felicitaciones doctora!

-Gracias mi amor! No puedo ser más feliz!

-Sabía que lo ibas a aprobar! Y estoy feliz por vos! Te merecés este éxito y mucho más!

-Ya tengo todo lo que deseo!

Me dijo y me comió la boca, aún delante de su madre y del resto de los compañeros.

Luego vino la enchastrada típica a los recibidos, la caravana hasta la catedral de la ciudad, ya tradición para los que obtienen el título.

Estela se quedaría hasta el fin de semana en el departamento de Fernanda y ella lo hizo en casa, y esa noche, luego de cenar los tres para festejar, dejamos a Estela y nos fuimos a un bar donde Fernanda y sus compañeros y amigos habían quedado.

Fernanda estaba más que feliz y a pesar de festejar con sus amigos, estuvo todo el tiempo pendiente de mí. Tomamos, yo no tanto pues tenía que manejar, bailamos, saltamos y nos reímos, incluso en un momento, se formó una ronda y Fernanda tuvo que bailar sola en medio, ante los aplausos de todos nosotros.

Cómo a las cinco de la mañana, nos fuimos para casa, y a pesar de que Fernanda estaba un poco bebida y agotada, lo festejamos también en la cama esa noche, aunque no fue un encuentro muy extenso, luego del cual, se durmió al instante, pero con una sonrisa.

Me sentía feliz por ella, porque había alcanzado su gran meta, convertirse en médica, ahora tocaría la residencia, la que haría en pediatría, desde hacía un tiempo, había decidido dedicarse a los niños.

Finalmente Estela se quedó unos días más, y pudimos conocernos, viendo la hermosa relación que tenían madre e hija, que a cada momento le decía, tratando de convencerla, que se viniera a vivir a La Plata, así la tenía más cerca, y Estela le decía que no sabía, que ya lo pensaría.

Ya inscripta para rendir el examen para la residencia, en el hospital de niños de la ciudad, donde había cuatro vacantes, siguió estudiando a full todo el mes de marzo.

Yo estaba seguro de que lo conseguiría, sus notas en la facultad habían sido notables y eso la favorecía.

Finalmente ella y una de sus compañeras, con la que había cursado varias materias y preparado varios finales, aprobaron el examen con las mejores dos calificaciones y consiguieron sendas plazas para la residencia.

Fue luego de que aprobara ese examen, que decidimos vivir juntos, ambos estábamos deseosos de hacerlo.

Fernanda era consciente de que en esos años que duraba la residencia, sería un tiempo agotador, ya que también tendría una o dos guardias de veinticuatro horas a la semana.

Una semana antes de comenzar en el hospital, Fernanda dejó de trabajar en la estación de servicio y el último viernes que lo hizo, los compañeros organizaron una salida para despedirla.

Por supuesto me pidió que la acompañara, ya todos en su trabajo, sabían de nuestra relación.

La juntada era en un bar, a eso de las doce de la noche, y antes de ir allí, fuimos a cenar a un restaurante, Fernanda estaba hermosa esa noche también, incluso se lo dijeron algunos compañeros que tan solo la habían visto en ropa de trabajo.

Allí comenzó nuestra vida juntos, y para mí, era lo mejor que me había pasado en la vida, y aunque quizás debiera pensar en los años de edad que nos separaban, no lo hacía, aunque era perfectamente consciente de que por ejemplo, cuando yo tuviera sesenta años y quizás ya algunos achaques, Fernanda estaría plena a sus cuarenta y ocho, pero para eso, aún faltaban muchos años.

Epílogo

Tres años después

Faltan pocos días para que termine el mes de agosto, donde se terminaran también mis vacaciones, el mes completo que me tomé en el ministerio, para terminar de acomodar todo en casa, luego de las remodelaciones que hicimos.

Fernanda terminó su residencia y a pesar de que le ofrecieron continuar trabajando en el hospital, decidió, al menos por ahora, tan solo atender en forma particular, y para eso fue que remodelamos nuestra casa, ampliándola hacia el fondo y creando una amplia sala de espera que dividida en un lugar con sillones para los padres y un área con juegos para niños, es la antesala de su consultorio.

Y es que la forma adorable de ser y de tratar a los pequeños y a sus padres, hizo que Fernanda, incluso antes de que las reformas en casa estuvieran listas, ya los atendiera en un consultorio que alquilaba mensualmente.

Por mi parte, sigo trabajando en el ministerio en mi cargo de director de administración, luego del interinato por casi año y medio de la dirección general, cargo que el vice ministro me ofreció, pero que rechacé, más que nada por la disponibilidad de horarios que eso implica.

Con un docente de la carrera, intercambiamos horarios y ya no trabajo los sábados por la mañana, lo hago martes, miércoles y jueves, así me quedan los viernes y los lunes libres por la tarde.

Una tarde, hablando con Fernanda, me contó que estaba pensando atender por la mañana de martes a viernes y por la tarde, solo los días que yo doy clases, de esa forma nos quedarían los mismos días libres para poder disfrutar de nuestra vida.

Fernanda no deja de sorprenderme en este tiempo que llevamos juntos, me demuestra a cada momento y con cada gesto lo que me ama, y yo no soy menos, trato todo el tiempo, de darle lo mejor de mí.

Es súper cariñosa, inteligente, trabajadora y dedicada a full con los niños, que la adoran, tanto como la valoran sus padres y madres, tiene un corazón enorme y una alegría de vivir, como pocas veces he visto, además de su buen carácter, tanto que son muy pocos los días en que anda de mal humor, solo algunas veces, ante la llegada de su período.

No solo trabaja intensamente, sino que además se ocupa, junto conmigo por supuesto, de muchas de las cosas de la casa y sobre todo de mí, muchas veces le dije que podríamos contratar a una persona para que nos ayude, pero me dice que ella puede hacerlo, que le da cosa meter a gente en la casa.

Cuando mis amigos conocieron a Fernanda, quedaron encantados con ella, y en varias juntadas sin nuestras parejas, me decían que me había sacado la lotería, incluso dejaron de llamarme Andy, solo cuando estamos solos claro, para decirme corazoncito, como suele decirme Fernanda.

La esposa de Gabriel y la novia de Leonardo, su ahora esposa, congeniaron muy bien con Fernanda y al menos una vez por mes nos juntamos a cenar, nos comemos un asado, una vez en cada casa, aunque la nuestra al ser más grande y cómoda, suele ser la más visitada y por supuesto, a nosotros nos encanta que así sea.

Cada día estoy más enamorado de Fernanda, le he propuesto casarnos, pero aún no definimos la fecha, siempre me dice que aunque no hayamos firmado nada, se siente mi esposa, y yo también así la siento.

Finalmente Estela se vino a vivir a La Plata hace poco más de dos años, por fin Fernanda logró convencerla y eso las ha unido más que nunca, tanto que hace las veces de secretaria de Fernanda en sus horarios de consultorio, y me llevo muy bien con ella también, es tan adorable como su hija.

También tenemos nuestras salidas con amigos o compañeros por separado, seguimos juntándonos con Leo y Gaby como toda la vida, y Fernanda suele salir con sus ex compañeras del hospital, como también con Melany y Candela, sus antiguas compañeras de la estación de servicio, que hace unos meses, en una cena en casa, nos contaron que habían comenzado una relación entre ellas, aunque muy pocas personas lo sabían.

No podría sentirme más pleno en mi vida junto a ella, sin dudas compartir nuestras vidas es maravilloso aunque lógicamente tenemos nuestras diferencias en muchos temas y tenemos vehementes intercambios de ideas, pero nuca llegan a una discusión.

Hacemos muchas cosas juntos, sobre todo los fines de semana, que empiezan cuando llego del ministerio, los viernes temprano por la tarde. Nos gusta salir a pedalear y también a correr al parque, donde varias veces nos hemos encontrado a Anabela, por supuesto Fernanda sabe de ella y de lo que tuvimos hace años, al igual que con Patricia y con las demás mujeres que pasaron por mi vida, aunque solo sea eventualmente.

También nos gusta mirar películas, series y leer juntos algún libro, sin dejar de lado la actividad que más nos gusta, la que a pesar de los años, sigue siendo excepcionalmente placentera, el sexo.

Y respecto de este tema, tengo que hacer un apartado especial, ya que es un tema muy importante en nuestra vida y al que le dedicamos mucho tiempo y dedicación.

Desde que comenzamos a vivir juntos, el sexo con Fernanda ha sido y es maravilloso, Fer es una mujer muy sexual, que a pesar de un día arduo de trabajo, aun tiene energía para encontrarnos y darnos placer mutuamente, y vaya si lo hacemos.

Fernanda se soltó a las sensaciones de su cuerpo al poco de vivir juntos y hemos experimentado muchas cosas, yo creía haber disfrutado mucho con otras mujeres, sobre todo con Patricia y Anabela, pero con Fernanda el sexo es sublime, su entrega no deja de sorprenderme en cada encuentro.

Los fines de semana son nuestros preferidos, ya que al no tener horarios, nos extendemos todo lo que nuestras ganas y cuerpo desean.

Hemos probado mucho, por decisión de ambos, nos depilamos completamente, nos gusta saborearnos sin bellos molestos. Desde la primera vez que se lo hice, me dice que le encanta cuando le chupo, estando boca abajo en la cama, su hermoso culito y su conchita, y me lo pide siempre, varios orgasmos tiene mientras mi lengua recorre, ávidamente sus profundidades. También desde hace tiempo, practicamos el sexo anal y le encanta, por sobre todas las cosas, porque sabe que su culito me tiene loco.

Cuando estamos en casa, le gusta provocarme con ropa bien sexy, remeras pequeñas y ajustadas que usa sin corpiño debajo, calzas ajustadas, pequeños shorts, o a veces, tan solo con alguna tanguita cuando las estrena.

También suele usar alguna camisa mía, sin nada debajo, sabiendo que me excita saber que debajo está desnuda y que puedo llegar sin problemas a cualquier rincón de su cuerpo.

Nuestra habitación es como un templo, allí damos rienda suelta a la pasión la mayoría de la veces, aunque no hay rincón de la casa en donde no lo hayamos hecho.

También le gusta hacerme acabar con su boca, mientras sus dedos juegan en mi esfínter, muchas veces, entrando y saliendo de él con su dedo índice.

También hemos comprado algunos jueguitos que solemos usar en las sesiones de los fines de semana, un par de consoladores, que alterno con mi pija en sus cavidades, le encanta que se la meta en el culo y un consolador entrando y saliendo de su conchita.

Sus orgasmos son deliciosamente interminables, algunas noches llegan a diez o doce.

Nos gusta masturbarnos frente a frente, me apasiona la forma en que se da placer, me excita tremendamente verla tocarse y sacarse orgasmos y a ella le gusta verme, aunque al momento de eyacular, su boca siempre está dispuesta a recibirme.

También nos gusta jugar fuera de casa, aunque solemos ser más cuidadosos, varias veces, cenando en un restaurante o tomando una cerveza en algún bar, Fernanda va al baño y al volver, hecha un bollito en su mano, me entrega la tanguita que tenía puesta, y hasta en alguna ocasión que lo llevaba, también el corpiño. En esas ocasiones, solemos no llegar a casa y hacerlo en el auto, como dos adolescentes, también lo hemos hecho una noche en las playas de Mar de las Pampas y en un camino rural, una tarde que salimos a pasear.

También varias veces hemos ido a un hotel alojamiento, donde nos ponemos a tono, viendo un poco de porno en la pantalla, para luego darnos placer por un par de horas. En esas oportunidades, tanto a Fernanda como a mí, nos encanta vernos en los espejos mientras lo hacemos, nos excita a ambos y siempre decimos que tendríamos que poner espejos en nuestra habitación, ya lo haremos.

No tenemos ningún reparo en hablar abiertamente de sexo y en alguna ocasión, sabiendo que ella había tenido una relación con otra mujer, le he preguntado si tenía deseos de volver a disfrutar de un cuerpo femenino, pero siempre me ha dicho, que si bien el sexo con otra mujer es diferente, al conocer el buen sexo con un hombre, le apasiona mucho más, aunque, en broma suele decirme que en cualquier momento se va a comer una cotorra, y yo le digo que no hay problema, siempre y cuando me deje estar presente.

Alguna vez lo hemos hablado en serio, y me ha dicho que tiene muy buenos recuerdos del sexo lésbico, pero solo lo volvería a hacer, si yo lo deseara también, y por supuesto que solo lo haría junto conmigo. Lo que sí me aseguró, es que jamás tendría sexo con otro hombre, que el único hombre que quiere en su interior soy y seré yo, y por supuesto sé que lo dice de verdad.

Agradezco cada día el que nos hayamos encontrado, sin dudas podemos decir que somos felices, tanto, que ya hemos hablado de ser padres, y seguramente, será para el año entrante.

Fueron dos las madrugadas que cambiaron drásticamente mi vida, la primera de ellas, con un gran dolor, por perder a la mujer de la que me había enamorado y por enterarme en ese trágico momento que esa mujer me era infiel.

Pero la segunda madrugada, esa fue bien diferente, me ha dado la oportunidad de vivir la vida junto a una mujer maravillosa, Fernanda sin lugar a dudas, es el amor de mi vida.

Fin.

lolalp

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