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Atendiendo a Natalie

Natalie lleva años entrenando para no pensar en su dolor, pero el protagonista descubre que su cuerpo tiene otras necesidades. Entre el malecón y la playa, la rutina se rompe y la confianza se transforma en una promesa de placer prohibido.

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Atendiendo a Natalie

La práctica de deporte hace que conozcas mucha gente, así fue como conocí a Natalie, ella se preparaba para el Iron Man, que se celebraría en Lima, el año pasado. Estaba en sus rutinas y la encontraba seguido en el cruce de la bajada a la playa en el malecón de Chorrillos, como andaba de días libres, la veía a diario al terminar su rutina inicial para treparse a su bicicleta y empezar con la segunda parte del duro entrenamiento.

El saludar es una sana costumbre, un hola, ¡un cómo estás!, abren muchas puertas y fue el caso con Natalie, quien siempre te devolvía el saludo con una enorme sonrisa y la viveza de sus grandes ojos marrones, la hacían más agradable. Días van días vienen, la encontré discutiendo al celular y al verla alterada me atreví a hacerle la conversa:

¿Tú esposo te reclama?

- Ah, perdón.

¿Qué tu esposo te está reclamando por la demora?

- No, para nada, es mi hijo (el mayor) que no quiere ir a la playa.

A ok, ¿pero no los llevas tú?

- No, mis hijos pasan el verano con sus abuelos en Pimentel.

Pimentel, hermoso lugar, buenas playas.

- Si pues, pero estos chicos de ahora quieren estar pegados al internet todo el día.

Igual que los míos, duermen hasta tarde y no quieren hacer nada.

- El padre anda metido en su trabajo, así que los mando con mis suegros todo el verano.

Es bueno que pasen tiempo con sus abuelos.

- Si, el tiempo con ellos es importante.

Dicho esto, monto en su bicicleta y se despidió con un nos vemos en la ruta. La última frase me lleno de dudas, una joven mujer (38 años, confirmados) que dedica toda su mañana a nadar, correr y bicicletear todos los días, ya que no falta ni un día, ni en feriados ni nada, es por algo; y ese algo es cansarse para no pensar en alguien o la falta de alguien.

Martha es blanca y delgada, 1.68 m, atlética, piernas bien formadas, poco busto para mi gusto (me salió en verso), cabello castaño y lacio que cae sobre sus hombros, ojos marrones vivarachos y unos labios que dan gana de besarlos y morderlos.

Pasaron los días y aprovechaba las mañanas para hacer deporte, desocupándome a las 08:00 ya que la entrada a la oficina era a las 09:00 y como esta quedaba a 10 minutos de mi depa, me facilitaba hacer lo mío. Sin embargo, el martes 21 de enero me dieron la noticia de “que no continuaría en la empresa”, por lo que negocie mis vacaciones en vez de que me liquiden y quedaría libre desde entonces, al día siguiente como andaba con la cabeza caliente en vez de hacer mi rutina baje para la playa Las Sombrillas a eso de las 09:00, me encuentro con un grupo que estaba en un alboroto total, al pasar cerca de ellos, reconocí a Natalie quien se me acercó para pedirme que les tome fotos, hice lo que me pidió y aproveche para hacerme un selfie con ellos, lo tomaron con gracia y le devolví su celular.

Mientras buscaba donde ubicarme, ellos seguían con sus bromas, recibí una llamada de la oficina la cual atendí, antes de retirarme una de las damas le dice a Natalie - ¿por qué no le dices a tu amigo que te acompañe? – no seas loca fue la respuesta de Natalie, pero la dama fue insistente.

- Amigo.

Lunatacas, para ti.

- Lunatacas, Natalie con e al final, para ti.

- Ambos reímos – mira estamos organizando una reunión en el rooftop del Iberostar y te molestaría si me acompañas.

Para nada, sería un honor para mí.

Las damas atentas a mi respuesta, se acercaron y se presentaron, al igual que el resto del grupo, me integre a ellos y nos quedamos en la playa hasta casi el mediodía, un grupo ameno y sin muestras de sobradez. Cuando se fueron retirando hice lo propio, Natalie me habla:

- Lunatacas, no me vayas a fallar.

Claro, no te fallaré.

- Te espero entonces

Me extiende el puño para despedirse, pero la interrumpo…

Pero hay un detalle.

- ¿Cuál?

Cómo te ubico, no se tu número de celular.

- Ay, ay, que cabeza la mía – me dió su número.

Te escribo para que anotes el mío.

Como había ido sin auto, aproveche para comprar unas cosas para el desayuno en Vivanda, mientras escogía lo que iba a comprar, una voz me suena familiar y al voltear era Natalie con Denisse (la dama que le pidió que me invite), ambas me saludaron efusivamente, una llamada al celular de Natalie me dejo con Denisse, quien aprovecho el momento:

- Lunatacas, ¿no es así?

Si ese es mi nombre.

- Mira sin dar muchas vueltas, Natalie está pasando un momento difícil y tú le caes bien, eso lo he notado porque siempre veo que se saludan.

(Quede atónito, no sé de dónde saco esa información) eres muy observadora.

- La cuestión es simple, distráela, está en un proceso de separación, ¿me entiendes no?

Ok, hay que distraerla de su tema.

- Tú eres de los míos, afirmativo. Ojo que no le estoy buscando marido, solo quiero que vuelva a ser la mujer jovial que he conocido siempre.

Entonces, ¿cuál es mi función?

- Se galante y bueno si al final ella quiere algo contigo, bien por ti.

- Rechazó a todos los posibles acompañantes que le propusimos, pero ni bien te vio en la playa sonrió y eso es un buen aviso, o sea te ve con buenos ojos.

Es un halago, no las defraudare.

Cambiamos el tema cuando Natalie se nos unió, estaba alterada y con los ojos rojos, Denisse la abrazo y se alejaron, obviamente no me metí. Mientras procesaba la información recibida; al llegar a la caja, Natalie ya estaba más tranquila me atreví a invitarles un café, pero Denisse propuso un cebiche, los tres nos miramos y salimos con nuestras bolsas a Surquillo, obvio que el cebiche va con su par de cervezas, algo tranquilo, reímos y disfrutamos del momento. No reparamos en la hora y seguimos con la tertulia, como a las 16:00 nos retiramos, Denisse dejo a Natalie en su casa y luego a mí, en el camino aprovecho para darme más detalles, recalcando en todo momento que no lastime a su amiga, y que el jueves baje si o si a la playa a la misma hora.

Otro día agradable de playa, la pasamos genial, Natalie ya más suelta y sentada a mi lado, me invitaron a probar el paddle board, interesante deporte, emparejados nos metimos a remar. El viernes la rutina se repitió y esta vez no nos quedamos mucho tiempo, antes de las 11:00 ya estábamos saliendo, Denisse me pidió que deje a Natalie en su casa ya que tenía cosas que hacer, al dejarla quedamos en que a las 19:00 la recogería y así llegar a la hora establecida, al despedirse me dio un grato y agradable beso en la mejilla, pude sentir la humedad de sus labios en mi cachete, ufffff, quería devolverle la deferencia, pero me contuve para no ser mal interpretado.

Puntual llegue a recogerla, quede sorprendido al verla enfundada en un vestido colorido, sandalias chatas, suavemente maquillada y perfumada como una diosa, mostrando un aura distinta; ella al ver mi expresión sonrió con inocencia, la tome por la mano y la hice girar, arrancándole otra sonrisa y haciendo que se sonroje, el respectivo beso y nuevamente poso sus labios en mi cachete, respire profundo y apoye mi mano en su cintura.

En el local, la pasamos muy bien, 10 parejas teniendo a Denisse y Pedro (su galán) como anfitriones, disfrutamos de las bebidas, de los piqueos, de buena música y excelente ambiente; una amena reunión, a las 23:00 nos retirarnos por normas del local, Denisse y Pamela nos propusieron “seguirla” y ofreció su casa otro lado, en total 5 parejas aceptaron. Antes de ir, le comenté a Natalie que debía dejar mi auto, ella accedió y me acompañó; caminamos un par de cuadras, ya que la casa de Pamela está cerca, se le notaba feliz tenía otro semblante.

No sé en qué momento y ni como, tome por la mano de Natalie y la llevaba como si fuera mi pareja, este gesto fue bien recibido, incluso se me pego un poco más; así llegamos a lo de Pamela, Denisse se dio cuenta de la “agarrada de manos” y me regalo un gracias disfrazado por una sonrisa. Pedro mostro sus dotes de barman al preparar unos buenos cocteles para las damas y unos buenos chilcanos para los caballeros, la conversa iba venía, unas tapas para calmar el hambre y anécdotas de todo, un grupo que me gustó mucho.

A eso de las 02:00 veo a Natalie ya estaba apagándose, me acerque a Denisse para decirle que la llevaría a su casa, ella converso con Natalie, ambas reían mientras me despedía del grupo, no sin antes quedar que repetiríamos el siguiente viernes, mientras salíamos Natalie me dijo:

- Lunatacas, no quiero llegar a mi casa.

- No quiero estar sola.

- No me mal intérpretes, solo quiero que me acompañes un rato más.

No te voy a dejar sola, no te preocupes.

Salimos y caminamos por el malecón, la tenía agarrada de la mano, y en un acto inesperado Natalie cruzó su brazo por mi cintura, la abrace y pegue a mí, parecía una niña en su primera cita. Una silenciosa caminata ya por el puente mellizo, se detiene y me mira fijamente:

- ¿Por qué no me besas?

No quiero ser un atrevido.

Cerrando los ojos y acercando su rostro, la bese, sentir sus suaves labios, mi lengua entro lento a su boca, ella se sorprendió por esta acción, pero no me rechazó, largo rato estuvimos besándonos, tenía todo o nada, un mal movimiento podría malograr todo, solo deje que las cosas vayan cayendo por decisión de la dama que tenía al frente.

- ¿Sabes algo?

Dime.

- Por alguna razón, me inspiras confianza.

Volví a besarla y como marcando la distancia no la tomaba por la cintura sino solo apoyaba mi mano.

- Hace más de un año que estoy viviendo este tema de la separación.

Yo sé lo que es pasar por eso.

- Y no he estado con nadie por más tiempo.

¿Qué quieres decir?

- Hazme sentir mujer.

No espere segundo llamado, volví a besarla, mis manos la tomaron por las nalgas, firmes y duras, para bajar hasta sus muslos y hacer que se monte en mí, la ligereza de su cuerpo ayudo a esta acción, camine unos pasos y la baje, su rostro estaba iluminado, sus ojos tenían un brillo distinto, entre beso y beso llegamos a mi depa.

Desde el ascensor nos veníamos manoseando, al cruzar la puerta Natalie ya no tenía puesto el vestido, la separe para observarla en ropa interior, juego de encaje crema, ufffff, su contorneado cuerpo estaba a pedir de boca.

La cargue en vilo y la lleve a mi habitación, sin dejar de besarla, Natalie con la respiración entrecortada respondía con avidez, ubicado sobre ella seguí besándola y mordisqueando sus labios, bese sus orejas y con mis labios jalaba sus lóbulos, baje por su cuello, su sostén voló por los aire liberando sus tetas, medianas, blancas, aureola y pezón marrón claro, una a una fui atendiéndolas, succionando sus pezones, erectos por el estímulo, ufffff, amasaba sus firmes y duras tetas, un deleite para mi boca, Natalie se dejaba hacer.

Largo rato atendí sus firmes tetas, para seguir bajando por su plano abdomen, al llegar a su pelvis, retire su trusa, encontrándome con una pequeña mata de vellos púbicos, la zona muy bien cuidada, abrí sus piernas, tome una de ellas y comencé a besarla desde las pantorrillas hacia los muslos, masajeando su pie, dejando un rastro de saliva en el camino, ignorando su zona pase a la otra pierna, ufffff, Natalie estaba al límite.

Observando la belleza que tenía delante mío, me abalancé sobre su vulva, rosada, de labios finos, al primer beso se abrió como una flor al sentir la luz del sol, escuche sus suaves gemidos, introduje mi lengua, ufffff, saboreando el néctar de Natalie, incontables besos, numerosos lengüetazos, quede tan cautivado por la intimidad de Natalie que perdí la noción del tiempo, succionando su rosado clítoris, mordisqueando sus labios, lengüeteando toda la zona, en un momento dado ella contrajo su cuerpo y un largo ¡ohhhhhh!, paso a regalarme sus jugos vaginales, ufffff, hacía mucho tiempo que no lograba que una dama se venga con una buena sopeada. Natalie no es de las bullosas, luego me daría cuenta que es más expresiva, ver su rostro gesticular al momento del clímax es arte puro.

Continue mi labor en su entrepierna, recogiendo la mayor cantidad de jugos vaginales que libero mi nueva compañera, prestando especial atención a su clítoris, ufffff, brioso, rosado, sobresaliendo de sus labios, síntoma inequívoco del nivel de excitación en el que se encontraba, este segundo ataque devino en otro orgasmo, otro prolongado ¡ohhhhhh!, esta vez me agarro por los cabellos para pedirme que me detenga, obvio no le hice caso y termino explotando en mi boca otra vez.

Lamí todos lo que pide de sus expulsados jugos vaginales, se incorporó para con sus manos atraerme para estamparme un gran beso, ufffff, sentir su lengua dando pelea, es otro nivel, bajo un mano para liberar mi ariete del boxer y acercarlo a la entrada de su vulva, al sentir como la penetraba abrió su boca suavemente, ufffff, una vez que la tuve ensartada cruzo sus piernas por detrás de las mías y el mete y saca fue incrementando de ritmo, aunque no sincronizamos para nada al comienzo, el sentir su calor, la estrechez de su vagina, lo lubricado que estaba era otra cosa. Entrelazados poco a poco fuimos acompasamos nuestros movimientos, no hablamos nada, nuestros besos fueron cada vez más suaves, acariciaba mi espalda, ver sus gestos cuando nuestras caderas chocaban, ufffff, no sé en qué momento nuestros dedos terminaron entrelazados, Natalie al notarlo se entregó por completo, la hice recoger sus piernas por encima de mis codos, amasaba sus firmes tetas y pellizcaba sus rosados pezones, ufffff, de espectáculo, variamos las veces necesarias del misionero, no quería que se acabe ese momento.

Natalie se agarraba fuerte de mis brazos, en un hábil movimiento levante sus piernas sobre mis hombros, su inocente mirada cambio al darse cuenta de lo que iba a hacer, sonrió y cerró los ojos, al sentir mi ariete abrirse paso en su interior, sus manos se aferraron a la almohada y en cada embestida solo atinaba a abrir los labios y gemir suavemente. Aquí la situación cambio para bien, Natalie resulto ser conocedora y sabía qué hacer en esta posición, apretaba sus músculos de tal forma que parecía ser ella la que dominaba la penetración, el libido reflejado en sus ojos y labios, la expresión en cada choque de caderas, ufffff, su sonrisa al sentirse ensartada y extasiada, no me había topado con una dama como ella, dejo que la taladre al hombro en todas sus variantes por largo rato, siempre contrayendo los músculos de su vagina, ufffff, esto me llego al límite, terminando en una serie de descargas que inundarían su vagina, ufffff, descomunal, un prolongado ¡ohhhhhh!, me hizo notar que también alcanzó el clímax; cuando vio mi intención de liberarme, me tumbo boca arriba para montarse de golpe y empezar a cabalgar a un ritmo oneroso, segundos después alcanzaría otro orgasmo, pude apreciar su gesticulación, el cerrar de sus ojos, morderse los labios y tensarse, clavando sus dedos en mi pecho, por suerte no tiene las uñas largas sino otra seria la sensación, para luego desplomarse sobre mí con la respiración entrecortada sudorosa y toda empapada en su zona pélvica.

Luego de un rato se acomodó a mi costado e hizo que la abrace para apoyar su cabeza sobre mi pecho, exclamó un gracias – gracias a ti; nos quedamos dormidos hasta que la luz del sol entro por las ventanas inundando la habitación.

Me desperté primero, Natalie dormía a mi lado, observé su cuerpo desnudo, su blanca piel resaltaba sobre las oscuras sábanas, cuando despertó estaba desubicada, no sabía dónde estaba, al notar su estado se cubrió con una sábana, sin embargo, al percatarse de su presencia, esbozo una iluminada sonrisa.

¡Buenos días preciosa!

- ¡Buenos días guapo!

¿Cómo has amanecido hoy?

- Relajada y contenta, gracias a ti.

¿Qué he hecho para merecerlo?

- Muchas cosas ricas, que no sentía hace mucho tiempo.

El contemplar su desnudez previa me había ocasionado una erección de aquellas, Natalie lo noto y metió la mano por debajo de la sabana, esbozando una picara sonrisa, acercándose para el primer beso del día.

- ¿Ahora que hacemos?

Tú dirás.

- Tengo dos opciones, salgo a entrenar o…

Te propongo que nos quedemos en la cama y luego decides si quieres salir.

La bese, Natalie me masturbaba suavemente, levante la sabana para acomodarme entre sus piernas, pero ella fue más ágil y se prendió de mi ariete cual bebe lactante, ufffff, que agradable sensación, brindándome una mamada de las que no se olvidan, se esforzó mucho, dejándome listo para la acción, se montó encima mío para ensartarse mi ariete suavemente, ohhhhhh, que bien se siente, contorneaba sus caderas, ofreciéndome sus firmes tetas, para deleitarme a mis anchas con ellas, luego poso sus manos sobre mi pecho, hice lo propio para amasar sus firmes tetas, se apodero de mis tetillas y las estimulo (rara vez me habían hecho eso), luego bajo y las lamio, ufffff, me llevo al límite.

Una larga cabalgata con sus variantes respectivas, me regocije con sus tetas, luego ella se soltó y se puse en cuatro patas, me acomode pero antes de ensartarla hundí mi cara entre sus duras nalgas, hundí mi lengua en su arrugado agujero, para saborearlo y de paso profanar su más íntimo lugar, los ¡ohhhhhh!, retumbaron en la habitación, después de varios besos negros, contemple su pequeña pera, perfecta, no era enorme, solo era perfecta, bien formada, coloque mi ariete y jugué con sus labios vaginales, ¡métemela ya! – reclamó, obediente introduje mi ariete en su vagina y la agarre por las caderas, ella reculo con avidez, clavándose todo mi ariete en su interior, ¡qué rica verga!, ¡ohhhhhh!, vamos muévete, no espere segundo llamado y taladre con fuerza y decisión, azote sus nalgas hasta dejar mis manos marcadas en ellas, sus movimientos pélvicos eran de otro nivel, la tome por los cabellos para halarlos y hacer que me bese con la cabeza volteada, ufffff, contraía su vagina de forma magistral, variamos la posición y al cabo de unos minutos inunde con mi esencia su interior, llenando su vagina, Natalie apresuro su ritmo y a los segundos alcanzaría el primer orgasmo del día.

Sudados y agitados nos abrazamos, quedamos de cucharita, mientras ella no dejaba de contraer sus músculos y mover suavemente sus caderas, ufffff, no hay como un mañanero para empezar el día con ganas.

El resto del día la pasamos en mi depa, nos la pasamos desnudos sin preocuparnos por nada y por nadie, Natalie me sorprendió al estar constantemente pendiente de mi estado, no desaprovechaba oportunidad para meterse en la boca mi ariete, lo dejaba casi listo y se alejaba para ofrecerme su sexo, una corta sopeada y se alejaba, cortando la penetración, al comienzo me desestabilizó esta acción, me hizo comprender que era un juego para mantennos calientes; ese juego lo tuvimos todo el fin de semana, ya que la pasamos juntos, una situación que nunca había vivido y mucho menos pensado, mantenía el morbo encendido en todo momento, tuvimos sexo por la tarde, un polvo, dormimos, siguió con los juegos, para la noche tuvimos una sesión completa, dos polvos más, estaba conociendo a una mujer que vivía la sexualidad de manera diferente.

Ya después iríamos a su casa para que saque ropa de muda y el domingo nos volvimos a encerrar en mi depa, donde mostraría otra performance, dejándome disfrutar de su arrugado ano; pero esa es otra historia.