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Reencuentro con mi ex 2

El ascensor apenas tarda en subir, pero la tensión ya ha estallado. En un hotel apartado, donde nadie los verá, deciden recuperar el tiempo perdido con un fuego que promete no apagarse.

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Llegamos al hotel y entramos directamente al parking, era un hotel muy cuco y apartado, así que tendríamos bastante intimidad.

Bajamos del coche y fuimos caminando hacia el ascensor, de camino aproveché un poquito y llevé mis manos hacia su culo, acompañandolo en su meneito, que culo tan perfecto…

Entramos al ascensor y tras cerrarse las puertas la coloque en la pared y le empecé a comer la boca, despacito, saboreandola, disfrutando de su lengua, de sus gemiditos…

Ya había echo el check in antes de ir a buscarla, así que no pasamos por recepción y el morreo duró lo que tardó el ascensor en subir las 5 plantas.

Yo estaba que iba a reventar, y estaba seguro que ella estaría empapadísima.

La llevé de la mano hacía a la habitacion y entramos dentro. Solo le dio tiempo a dejar el bolso en una silla que había al lado de la puerta, porque nada más soltarlo la volví a coger de las caderas y la apoyé en la pared, volviendo a empezar una nueva comida de boca, pero este morreo era ya al que precede a un polvo apoteósico.

Mientras ella me abrazaba por el cuello y me comía la boca yo le empecé a subir el vestido para volver a dejar ese culazo al aire.

Dejaba de comerle la boca para morderle y chuparle el cuello, mientras ella hacía lo mismo.

Escucharla gemir tan de cerca me estaba volviendo loco, mis manos pasaban del culo a sus tetas, que liberé bajando un poquito el vestido por la parte de arriba, y para mi sorpresa no llevaba sujetador, así que mejor.

Me dediqué a sobarle las tetas y el culo alternativamente, bajé mi boca hacia sus tetas, mientras ella me agarraba la cabeza y la apretaba hacía ellas para que me las comiese fuerte.

Una de sus manos bajó hacia mi paquete y empezo a sobarlo por encima del pantalón, aprentandome la descomunal erección que tenía, estaba loco porque volviera a comerme la polla, pero como bien le había prometido antes, y bien había deseado durante años, decidí ponerme de rodillas yo.

Dejé de comerle las tetas y fui bajando hacía su coño mientras le iba dando besos por su barriga y por encima del tanga, miré hacia arriba buscando la aprobación de ella, a lo que respondió que sí con la cabeza, mientras me acariciaba el pelo.

Así que no la hice esperar más, le quité el tanga y quedó ante mi el coño más precioso que haya visto nunca, sin un solo pelo, esperando a ser devorado.

Subí una de sus piernas a mi hombro para estar más cómodo y le dí un lametón a su coño desde abajo hacía arriba, acabando en su clítoris, en el que me entretuve un poquito más, abriendo bien mi boca y comiéndoselo.

Soltó un gemido que le salió del alma, y lo acompañó apretandome la cabeza contra él con ambas manos. Me ponía muy cachondo que me apretara la cabeza, era una señal clara de que quería que se lo comiese bien comido.

Lo empecé a succionar con mucho cariño, poquito a poco, jugando con mi lengua. De tanto en tanto lo soltaba y volvía a lamerle los labios, primero uno, luego el otro, luego le metia un poco la lengua en el agujerito, y volvía arriba a comérselo.

No paraba de gemir, la sentía empapada, miré hacia arriba para disfrutar de las vistas y me encontré con su mirada. Una mirada de vicio que me miraba mientras le comía el coño, roja como un tomate, sonriendome.

Llevé una de mis manos hacía sus tetas para sobarselas, y ella llevó una de las suyas para cogermela y ayudarme a magrearle las tetas. Que imagen… mi mano y la suya disfrutando de esas tetas perfectas…

Llevé mi otra mano a su coño y empecé a jugar en la entrada, los gemidos se estaban convirtiendo en grititos que me estaban volviendo loco.

Fui introduciendo el dedo poco a poco, estaba empapadísima, y notaba que se iba a correr pronto. Empecé a moverlo dentro, buscando ese punto que tanto me gusta buscar, para hacer que se corriese a chorros.

Empecé a succionar y a chuparle más fuerte mientras le daba caña con mis dedos, no paraba de gemir y de gritar, me encantaba hacerla disfrutar así.

Para, para… dios que me voy a correr para. - me decía mientras intentaba separar mi cabeza de su coño.

La miré, me miró, y empecé a chupar todavía más fuerte y a mover mi dedo para hacer que se corriese como nunca. No tardó ni 5 segundos más, se corrió de una manera bestial, tuve que aguantarla como pude para que no se cayese porque se empezó a convulsionar mientras se corría a chorros.

Me empapó la boca y la ropa, me dejó mojadito mojadito.

Dejé de chupar y saqué mis dedos, mientras la notaba jadear e intentaba recuperarse del orgasmo, me encantaba verla temblar así.

Me levanté y empecé a besarla suave, mientras le quitaba el resto de ropa que le quedaba y se relajaba un poco.

Una vez la desnudé me miró y me empezó a desnudar, me quitó la camiseta, y me susurró al oído:

¿Quieres que te la chupe?

Si. - fue lo único que atiné a decir.

Se puso de rodillas, me dió un bocado por encima del pantalón y volvió a hacer lo que hizo en el coche, me desabrochó y me lo bajo de un tirón.

Mi polla pegó un salto que no le dio en la cara de milagro, pero tal cual salió la cogió con la mano y se la llevó a la boca.

No fue una mamada suave como la del coche, intentó tragársela entera directamente, y madre mía si casi lo consigue, era indescriptible verla de rodillas intentando meterse mi polla entera en la boca.

Empezó a chuparmela con ganas, se entretenía un rato comiéndome el capullo, le daba lametones de arriba abajo, intentaba volver a metérsela entera en la boca, y vuelta a jugar con su lengua por todo mi tronco.

Le pedí que me comiera los huevos, así que se inclinó un poquito más abajo, quedando mi polla encima de su cara, y empezó a jugar con su lengua con mis huevos.

Le daba lametones suaves, para luego meterlo en la boca y succionarlo, primero uno, y luego el otro.

Los cogí para intentar que se metiese los dos a la vez en la boca pero no cabian, y yo estaba disfrutando mucho de las vistas.

Tanto viéndola comerme los huevos, como viendo mi polla pasar por su cara, como viéndola intentando comérsela entera.

Abreme la boca que quiero follarte un poco la boquita.

Dicho y hecho, abrió bien su boquita y empecé a moverme yo, poquito a poco iba metiéndosela buscando hasta donde aguantaba. Entrada un buen trozo de polla, estaba empapada de babas y eso me ponía a 1000.

Aceleré los movimientos y empecé a follarle bien la boquita, sin provocarle mucha arcada, para que aguantara un ratito.

Me agarró del culo, empujando más aún para que entrara más en la boca, y porque cerré los ojos del placer, pero juraría que si no se la tragó entera estuvo a punto.

Se la saqué y empezó a toser un poco. La levanté del suelo y le dije:

Es la mejor mamada que me han dado en la vida, pero quiero follarte, cómo prefieres empezar, arriba o abajo?

A cuatro patas, como la imagen que me mandaste por whatsapp que te gustó tanto.

Nunca había tenido la polla tan dura, nunca ninguna me había provocado tal nivel de deseo ni de placer.

Ella solita se fue hacía la cama y se puso a 4 patas, inclinándose hacía delante, apoyando su cabeza en la cama y dejando su culo bien en pompa y preparado.

Me estuve deleitando un par de minutos con las vistas, era el culo más perfecto que había visto en mi vida, tan blanquito, tan grande, tan apetitoso… Me acerqué a ella y antes de empezar a follarla le sobé un poquito el culo, alternaba alguna cachetada con un mordisquito, lo agarraba bien con las dos manos y volvía a darle algún azote.

Como gemía ella… como se le escapaban los grititos con los azotes… como le goteaba el coño, era increíble.

Metemela por favor no aguanto más. - me dijo moviendo el culo.

Yo sí que no aguanté más, coloqué mi polla en la entrada de su coño, me apetecía follarle fuerte des del principio pero por mi tamaño tenía que ir más poquito a poco.

Para mi sorpresa al empezar a meterla se fue deslizando sin problema, tenía el coño estrechito, y yo lo estaba notando todo, era como si me la chupara.

Estaba empapadísima por lo que fue entrando sin problema, primero el capullo, luego hasta la mitad, y en nada la tenía entera dentro.

Cada vez que la metía gemía, cada vez que entraba más profundo gemía más fuerte, hasta que al meterla completamente entera tuvo otro orgasmo y soltó un grito de placer que quedó ahogado al tener la cara hundida en la almohada, pero su placer era mi placer, y contra más le daba, más dura se me ponía y más disfrutaba yo.

Empecé a follarla poquito a poco, metiéndosela entera hasta chocar con su culo, el sonido me estaba volviendo loco. Esas nalgas rebotando en mi a cada embestida que daba. Le agarraba bien el culo mientras me la follaba, le iba dando azotes que ella respondía con gemidos más fuertes.

Empecé a follarla cada vez más fuerte, su polla y mi coño estaban hechos el uno para el otro, encajaba a la perfección, cada vez estaba más mojada, y yo cada vez estaba más duro, podría tenerla así toda la noche que no me cansaría de follarla.

Me subí encima suya, sin sacarle la polla de dentro, coloqué mis piernas delante de las suyas, dejándola bien agarrada, a 4 patas igual, para poder follarla más fuerte y más profundo.

Los gritos aumentaron, no paraba de pedirme que la follara más y más fuerte, y yo estaba encantado de hacerlo.

Moví mis piernas sin sacársela, y le pedí que se fuese tumbando en la cama poco a poco para que no se saliese.

Se fue deslizando y quedó totalmente tumbada boca abajo, conmigo encima. Me incliné hacia ella mientras la embestía suavemente, le besé y le pasé la lengua por su espalda, subiendo hacía su cuello, le ladeé la cabeza un poquito para quedara de lado, le aparté el pelo y le empecé a chupar la oreja.

Dios, pero que bien mes estás follando. -me gritó mientras seguía besándole el cuello y jugando con mi lengua.

Inclínate un poquito que quiero tocarte las tetas. -le susurré al oído mientras metía mis manos por debajo para agarrárselas.

Que tetas tan perfectas… son indescriptibles.

Seguí follándomela en esa postura un ratito, embistiendola suave, mientras gemía en mi oído, volviendome aun más loco.

Tengo muchísimas ganas de correrme, ¿qué prefieres, que me corra dentro o en la boquita? - le susurré al oído.

Dentro…dentro… sigue y correte…

Solté sus tetas y me incliné para colocarme bien, me quedé encima suyo, con mi polla bien metida en su coño, mis manos apoyándose en culo y agarrándolo bien.

Empecé a embestirla más fuerte aumentando poco a poco. Esta postura me volvía loco, podía follarla bien follada, me daba mucho placer y tenía las mejores vistas del mundo, su culo rebotando en mi polla mientras yo la follaba cada vez más fuerte.

Ella no paraba de gemir y pedirme que me corriese que ella también quería correrse a la vez.

Estoy a punto, te voy a llenar de leche, ¿la quieres dentro?

Si por favor, correte que yo también me corro. - me dijo mientras no dejaba de gritar.

Empecé a follarla más y más fuerte hasta que me no aguanté más y me vino el orgasmo más bestial que haya tenido nunca, empecé a correrme muchísimo, no paraba de soltar chorros mientras me agarraba a su culo para que no se me saliese la polla del coño, y aguantar el orgasmo que me hacía temblar.

Noté que su coño se apretó muchísimo, y empecé a notarlo todo empapado, así que entre eso y el grito tan largo que pegó, quedó claro que se corrió mientras yo me corría dentro.

Cuando noté que dejaba de correrme me volví a inclinar encima de ella y empecé a besarle la espalda otra vez, empecé a acariciarle, a pasarle la lengua por todas partes, mientras los dos nos recuperabamos del orgasmo tan bestial que acababamos de tener, sin sacar mi polla de dentro suya en ningún momento, relajándome un poco mientras notaba su calor, su olor… su respiración acelerada y entrecortada, la corrida y los flujos que seguían empapándome y goteando…

CONTINUARÁ

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