La Catadora de Novios
El viaje a Madrid estaba planeado al detalle, pero Alina tenía otros planes. En el asiento del copiloto, junto al novio fiel de su mejor amiga, la tentación se vuelve irresistible y la discreción se rompe con la urgencia de un deseo prohibido.
Sonó el móvil sacándola de su embelesamiento. Lo cogió y leyó el mensaje. Era su grupo de amigas.
Habían planeado irse mañana de fin de semana a Madrid antes de que acabase la función del Rey León. Vane ya había propuesto fechas y precios de AVE, entradas y hotel, les sobraba la entrada de Manuel que por tema de trabajo al final no vendría. Nerea decía que su nuevo novio, del que estaba locamente enamorado, también quería ir, que si podía apuntarse en lugar de Manuel; no pusieron pegas, así lo conocerían bien. Se ve que salía ahora del trabajo y que lo hablarían, que si querían tomar un café en el bar. Alina preguntó dónde curraba, seguro que algún día lo dijo pero no se enteró. Nerea respondió que en Barcelona y se le encendió una bombilla, preguntando si podía pasar a recogerla por el trabajo, enviando la ubicación.
“En diez minutos está ahí” Le escribieron.
- ¿Estamos por lo que estamos?- Preguntó Severino, su jefe.
- Sí, claro.- Alina soltó el móvil y se llevó a la boca la enorme polla que tenía delante y que no había dejado de pajear
- Vamos…sigue….así…oh- Severino se la sacó de la boca y se pajeó con furia. Alina conocía los gustos de su jefe; se quedó con la boca abierta sacando la lengua, lamiéndole el frenillo con el movimiento del capullo, esperando los tiros de leche que no tardaron en llegar.
Con disimulo sacó un pañuelo y escupió el semen. Usó el reverso para secarse las gotas de la mejilla.
- Venga Seve, me largo que es tarde.- Como si fuera lo más normal del mundo se levantó con cierto dolor de rodillas y se dirigió a la puerta, también algo cascada de la espalda. “¡Qué asco hacerse vieja!”
Al poco de estar esperando en la entrada de su trabajo un Seat Ibiza negro frenó en las cercanías y se detuvo. Un hombre, de no más de cuarenta años, bajó la ventanilla y escudriñó la zona. Alina imaginó que era Ángel, el novio de Nerea, y le saludó.
- ¿Ángel?- Asintió- Soy Alina- Se presentó con dos besos y emprendieron la marcha- Gracias por venir a buscarme
- De nada mujer, me venía de paso
Alina escaneó a su compañero. Era bastante guapo, algo descuidado en la barba y con algún kilo de más. Vestía un pantalón de trabajo y polo azul, también con el logo de su empresa. Estaba acostumbrada a amantes fuertotes y de gimnasio, pero aquel espécimen no le pareció del todo mal. “Beh, es para Nerea…ya tiene más que de sobra” Pensó para sus adentros.
Ángel le había mirado de refilón y con disimulo las tetas y aquello la hizo sonreír.
- ¿Vamos directos a la cafetería?
- Si puedes déjame un momento en casa que me cambie, está al lado. Aparca por la zona, subo y ya nos vemos todo allí.
Le indicó dónde vivía. Pocos metros más adelante había aparcamiento así que dejaron el coche y se separaron. De ser un ligue le hubiera dicho de subir, y no le faltaron ganas de tener un buen polvo, pero se reprimió. Subió a cambiarse con rapidez felina y volvió a la calle
Ya en la cafetería Nerea acabó de presentarlo a sus amigas. Sonia no podía ir pero Vane estaba eufórica por ver la representación y de paso darse un paseo por Madrid.
Concretaron el plan; las tres chicas saldrían por la mañana en AVE y así podrían ir de compras, Ángel iría en coche después del trabajo y llegaría sobre la cena. El domingo por la mañana tendrían la sesión y por la tarde volverían Alina y Vane; él se había cogido el lunes de fiesta para estar con Nerea, que también libraba, por lo cual se quedarían una noche más para ver Madrid.
Sus padres se encargarían de la niña como siempre hacían, además de su primo mayor, por lo que tendría que llevarla bien pronto y madrugar como un día cualquiera. “Ni una noche voy a dormir ocho horas” Pensó.
Se despidieron. Alina volvió a casa y al poco llegó Manuel con la niña que había recogido de casa de sus padres tras las extraescolares. Cenaron, se explicaron el día con más o menos detalles y cuando la pequeña se fue a dormir follaron como conejos antes de que volviera a irse dejándola con la cama entera para ella.
Llegó la mañana y con ella el nuevo día; al desperezarse la pequeña le dio el desayuno, ella se comió un croissant con su café con leche y preparó rápidamente una maletita con lo que iba a necesitar. Salieron jugando al “veo veo” hasta casa de sus padres. Ahí la dejó tras unos achuchones de despedida y cara de pena, que antes de girarse ya había desaparecido al ver el tractor de juguete que le habían comprado.
A la vez que torcía la calle se le torcieron los planes. Sonó el móvil, tono de correo electrónico, bandeja de urgentes. Una de las máquinas había, literalmente, petado. “Qué correo más profesional” Pensó al leerlo en ese lenguaje ordinario y viendo que se dirigía a media empresa.
No llegó a guardar el móvil que Severino ya la estaba llamando. Fue una conversación larga y extenuante, a grito pelado discutiendo sobre sus labores y prioridades.
- ¡Calma Seve que te va a dar un parraque! Sí, voy para allí, media hora….sí, a la puta calle sí… ¿Cómo quieres que lo chute hoy mismo?....Estas loco, si quieres meterlo en la cuba lo metes tú…Anda, déjame que me estás jodiendo el fin de semana.
Expuso por mensaje la situación al grupo, esperaba que le diera tiempo a coger el AVE dado que sólo tenía que ir a ver destrozos y el de mantenimiento llegaría en breve.
Pero no fue así; al llegar una cuba había reventado, el chico que la manejaba estaba histérico, había agua oxigenada y otros productos químicos por doquier. Le preguntó por el de mantenimiento; cara de bobalicón y gesto de ignorancia, y eso explicaba muchas cosas. Analizó la situación, por suerte tenía conocimientos de ingeniería. Apagó la máquina, puso el extractor y mandó al niñato a que limpiara aunque fuera con la lengua. Los daños de la máquina no eran excesivos, una chapa había reventado y sólo tendrían que soldarla. Lo que la puso extremadamente furiosa fue ver la pantallita.
Se acercó al chaval, le quitó la fregona y tirándole de la oreja lo arrastró a la máquina.
- A ver, cenutrio. ¿Ves el número que pone en la fórmula?
- Sí
- ¿Es el mismo?- Dijo señalando la pantalla
- Sí
- ¿Y ahora? – Pulsó un botón
- No
- ¿Qué ha cambiado?
- Celsius a Kelvin…..- Dijo, pálido como una esfinge.
- Acaba de limpiar y el lunes no vengas- Sentenció.
El de mantenimiento tardó en llegar vida y milagros. Necesitaban esa máquina para la siguiente ronda, así que tuvo que fastidiarse. Envió un mensaje a sus amigos, que se divirtieran.
Estaba hablando con el de mantenimiento cuando la llamaron. Era Nerea.
- ¿Le digo a Ángel que te recoja y vais los dos en coche? Así también no hace falta que esté tan preocupada de que se duerma al volante y puedes llevarlo tú un rato
No le parecía mala idea. Por el tono de voz de su amiga a ella sí que le parecía mal pero se notaba la presión de grupo.
- No vayas a tontear con él…que nos conocemos… ¿vale?
- Con la mala baba que tengo y lo feo que es estate tranquila…- le dijo de broma
Tenía un par de horas por delante hasta que la recogiera, que aprovechó mirando a Fernando, el de mantenimiento, sin camiseta y haciendo palanca, dando martillazos, trajinando herramientas. Ver un macho semidesnudo, sudando y trabajando la estaba poniendo a tono. No era precisamente guapo, tendría su edad, estaba bastante dejado, pecho peludo y panceta prominente, pero buenos brazos y piernas; tampoco tenía mal culo cada vez que se agachaba a coger algo. Al rato de observarle se le acercó, su instinto de caza la impulsó.
- ¿Cómo lo ves?
- Bien….- miró sin querer el escote de su blusa blanca sonrojándose. Secándose el sudor de la frente aprovechó para mirar su minifalda-…em…- No sabía su nombre. Ella susurró “Alina”.- Es una fisura. La he de rellenar y sellar. En una horita o así la tengo, y al turno de tarde ya le funcionará
“¿Y si vamos ahí atrás y me rellenas la fisura?” Estaba por decirle los gritos de cabrero a su espalda la sacaron de su mundo.
- Cuéntame…- Le dijo Severino
- Que en adelante contrato yo a los de mi planta….- Severino la miraba con cara de no entender.- Se coló con la temperatura
- ¿Es grave?- Le había hecho señas de que le siguiera por el pasillo y dejara trabajar a la gente
- No. En un rato estará funcionando. Es más lo aparatoso. Ya le he dicho que se va a la calle- Notó la mano en su trasero- Está controlado, ¿Para qué has venido?- Preguntó haciéndose la tonta sonriendo.
No hizo falta la respuesta, sus ojos de vicioso lo decían todo. Ella contoneaba las caderas mostrando sus atributos bajo la minifalda. La mano se coló por debajo y con la otra abrió el despacho. Entraron y cerró con llave.
- ¿Tienes prisa?- Le preguntó
- Ya no mucha, he perdido el AVE
- Vaya por Dios- Se estaba ya aflojando la corbata y bajando la bragueta
Alina se había apoyado en la mesa donde solía joderla, dándole la espalda. También se había abierto el canalillo y soltado el sostén por delante, y bajado las bragas. Con esa guisa esperó ansiosa el tremendo rabo de su jefe. El coño le hacía aguas. Llevaban días sólo a mamadas por las prisas de uno o de otra
Le acarició el culo, se deleitó en la raja hasta llegar a su coño. “Me encanta que siempre estés a punto…” Susurró metiéndole dos dedos.
Se dejó hacer una rápida paja que la dilataría y mojaría más, facilitando la penetración de su gigante polla que él también masajeaba y de vez en cuando rozaba por la nalga diciéndole “Aquí estoy”
Poco a poco fue entrando en su raja. “¡Dios qué polla!” Sólo podía pensar hasta que le llegó el placer profundo dejándola como una gallina asustada. Severino sonrió; conocía tanto a Alina y a las mujeres en general que sabía cuándo llegaba al interruptor. No dijo nada, se agarró a las caderas y volvió a sacarla, para meterla más rápido, así una y otra vez
- Oh…ah…ah…ufff…- Jadeaba Alina
- Ya echaba de menos tu coño- La metió casi entera- Venga, que queda poquito- Le abrió las nalgas y la azotó como diciéndole “Venga campeona, que te la tragas entera”
Alina estaba en su punto de placer. Sólo notaba placer y escalofríos por todo el cuerpo, calambrazos desde el cuello del útero a todos los demás nervios. Respiraciones muy cortas, corazón a mil, ojos como platos y nulo pensamiento. Ya no notaba ni si le daba palmadas, mordía, hablaba…todo desaparecía cuando la polla de su jefe se metía hasta el fondo. Lo único que tenía presente era el placer y el tiempo que le duraba.
- ¡Joder! ¡Oh!- Volvió a oír de nuevo, como cuando el móvil recupera cobertura en medio de una conversación problemática. Las penetraciones ya eran de una profundidad “normal” y el placer común, pudiendo volver a respirar- Te voy a llenar de leche
Alina recobró a tiempo el sentido y lo apartó un segundo, cogiéndole el rabo se giró y agachó.
- Muchas horas de coche para tener el coño sucio- Le dijo antes de metérsela en la boca y chuparle el capullo con ansia
Con las restricciones de agua en Cataluña no podían ducharse, y el lavamanos de los aseos era pequeño y la última vez que lo usó para limpiarse bien el chichi casi lo rompe
Se acabó él mismo la paja en la boca, aguantándola la cabeza para que no se saliera. Suerte que no le dejó correrse en el coño; cuando escupió el semen tuvo que usar dos pañuelos.
- Cabrón, si ayer te descargué…- “¡Qué macho, qué cojones!” Pensaba Alina
- Pero no le ha dado tiempo a mi mujer hoy. Así que venía con carga completa.- Dijo riendo.
Alina abrió el bolso que vibraba y cogió el móvil. Se echó un “mentos” a la boca aprovechando.
“He salido antes, en cinco minutos te recojo.” Decía el mensaje de audio de Ángel
Severino se secaba el rabo que aún flácido hacía un palmo largo y le dijo que antes de irse pasara a ver las reparaciones. Él se quedó aprovechando para sus papeleos, ella bajó con aire altanero, por si alguien la veía salir del despacho del jefe que no pensara que era una puta ganándose el sueldo a polvos.
Ya casi había acabado de sellarlo. Volvió la vista al de mantenimiento y le agradeció el trabajo. Volvió a su zona y cogió la maletita y salió de la nave
Ángel no tardó en llegar. Metió la maleta en el maletero y se subió al asiento del copiloto. Tras dos besos y un cordial “hola” emprendieron la marcha. No había mucho tráfico y salieron de Barcelona rápidamente, enfilando la autopista, y fueron hablando de temas triviales. A Ángel le gustaba darle zapatilla, no bajaba de 160 excepto en los radares y cuando veía algún Altea negro, cosa que la asustaba.
- No hace falta que vayamos tan rápido. Hemos salido con tiempo y no hay prisa
- Tengo ganas de llegar ya…
- Pues por rápido que vayas te quedan como cuatro horas de ruta. Disfruta del camino anda que nos vamos a matar. – Hizo una pausa.- La Nerea va a estar allí lleguemos antes o después
- Jejeje, eso espero.
Alina empezó a preguntarle primero cosas sencillitas, luego indagando más en su relación. Cómo se conocieron, si está a gusto con ella…No iba muy directa y preguntaba con lentitud por si le molestaba hablar de ello. Tuvo que parar
- A ella no le gusta que hable de nosotros. Una vez me vio escribir a un compañero que no podía ir de birras porque habíamos quedado para cenar y ya me montó un cirio porque “mimimi no tienen por qué saber de nosotros”. Es muy seca y reservada en lo referente a la relación. ¿Con vosotras habla del tema?
- Em….-Dudó qué responderle.-Bueno, lo justo- Mintió
Ángel notó el tono e insistió con la mirada.
- Bueno, algo charlamos, pero es cotilleos, ya sabes, somos mujeres. Los hombres si habláis de una relación lo único que hacéis es hablar del folleteo y eso no nos gusta, es algo muy privado y de pareja para andar contando, imagino que por eso no quiere que comentes nada de vosotros
- ¿Y entonces qué clase de cotilleos?
- Pues….de folleteo.- Ambos rieron a carcajadas. Tuvo que aminorar la marcha porque casi se le va el coche- Pero si preguntan hablamos de lo mal que vestís los tíos.
- ¿Os cuenta cosas mías?- Se ruborizó al dejar de reír
- ¡Pero nada malo! Al contrario, está….muy contenta.- Le acarició el hombro y guiñó un ojo a modo cómplice. Se hizo un rato de silencio.- Seguro que tú también vas contándole a tus amigos vuestros “temas”
- Que va, para que se entere, me mataría
- Yo pienso que de estas cosas son picardías, no se toman en serio. A mí me gusta contar los cotilleos, como secretitos….e imagino que Manuel también largará nuestras cosillas. Si no…serían muy aburridas las conversaciones. Y a mí no me importa que cuente nuestros secretitos cochinos.
- Qué suerte tenéis…- Se le veía interesado en los cotilleos, y con ganas de hablar
- Jajaja. Venga, yo te cuento algo y tú me cuentas algo, pero que no salga de aquí
Empezaron con cosas suaves. “Manuel se pasa más rato depilándose que vistiéndose, va siempre con harapos…ya nunca se pone sexy para ella”; “Nerea justo al revés, se pasa horas vistiéndose y luego va con…bueno…” Alina lo entendió perfectamente y se partió de risa. “Con la pelambrera jajaja bueno es que nos gusta parecer mujeres” Y siguieron “Ahora le ha dado por ver juntos pelis porno”; “Nerea sólo quiere hacerlo con la luz apagada y él quiere verla bien”
- Es que le da algo de vergüenza su “pancheta”- Le susurró.
- ¡Pero yo quiero verle bien las tetas! Con las tetazas que calza…
- Ya, va bien servida, casi como las mías- Se las alzó con las manos y Ángel no pudo evitar mirárselas. Ella se fijó en lo abultado de su paquete. “La hostia, qué cachonda estoy”
Estaban casi a la altura de Almunia de Doña Godina y decidieron hacer un alto, aun rompiendo el buen rollo. Tenían que mear
Aparcaron y entraron a un restaurante, El Navarro, muy bonito por cierto. Con el café y los bocadillos después de ir al lavabo continuaron sus conversaciones
- ¿Cuenta algo malo de mí?
- Bueno, que le pones mucho “ímpetu” y que como…- Se pensó las palabras. Quería alagarlo y que se sintiera cómodo con la opinión negativa, y sólo hay una cosa que a los tíos les guste más que los coches y es que digan que la tienen grande- y que como…ya sabes…es…la tienes….bueno, de “buen tamaño”, le haces daño. Que le gustaría que fueras más dulce
- Vaya- Soltó tras unos segundos de reflexión y saboreando el momento.- Es que me pone mucho y, ya sabes, me dejo llevar. ¿A tu novio no le pasa?
- ¡Ui! ¡Sí, claro!, aunque ya no tanto, son muchos años. Ahora es más de “protocolo”- La miró preguntándose a qué se refería- Sí, hombre…- Se sentó a su lado para poder susurrarle al oído llevando consigo la taza de café con leche.- Se la chupo, me lo come, follamos “normal”, me hace ponerme a cuatro, me corre y luego quiere siempre acabar en el culo
- Uffff…- Se tuvo que acariciar el paquete.- ¿Pero fuera?
- ¿Fuera de qué?
- Del…culo. No entendí. ¿Vaginal y la saca para correrse en las nalgas?- Veía la cara de Ángel imaginándose la escena
- No, me da por el culo y se corre dentro
- ¿Te gusta anal?- Puso los ojos de búho
- No, la verdad, pero a él sí. Y a mí me da morbo que me “use” como quiera
- Joder….- Se le veía a mil también- Ojalá la Nerea me dejase hacerle esas cosas, o fuera más sensual.
- Bueno, dale tiempo. No nos gusta que os creáis el primer día que somos unas putas
- Si ya me dices que le molesta que lo hagamos…algo duro….
- Ya, bueno- No supo qué decirle.- Ahí poco hay que hacer. A mí sin embargo me encanta que me follen bien duro- Volvió a susurrarle, ya atacando. Sabía que estaba en el punto. Ángel la miró cuestionándose si le estaba tirando los tejos. “A ver si esto te aclara el tema…” Se dijo Alina entrecerrando los ojos, mordiéndose el labio inferior, moviendo poquito adelante y atrás las caderas y acariciándole el muslo
- Tu novio estará contento- La afirmación era una línea roja, para saber si debían cruzarla o no.
- No sólo mi novio.- Le guiñó un ojo.
- ¿Cómo?
- Tsssss- Le hizo señas de silencio, de que era un secreto- Tengo mis amiguitos…..es que me gusta mucho follar…Seguro que tú también tienes amiguitas
Cambió la cara después de un no rotundo. Alina se separó un instante para pensar por qué ese cambio de humor. Con la cara alicaída, no enfadada, y tartamudeando, dijo que él era fiel. “Ah ya se, se cree que es una trampa para que largue”
Alina sacó el móvil y buscó alguna conversación de WhatsApp con un amiguete enseñándosela
- Hijo, no hay nada de malo en disfrutar de la vida y del sexo, ¿no crees?- Ángel bajó la conversación poco a poco, incluso llegó a ver el previo de un par de fotos cochinas
- ¿Manuel sabe algo de esto?
Estaba claro que Nerea no le había hablado de su estatus liberal. Tarde o temprano se iba a enterar por lo que dudó entre contarle la verdad y seguir con el morbo en modo de que “no pasa nada si te enrollas conmigo” o por el contrario tomar el camino de la picaresca y del secretismo. Este segundo era un riesgo; llevaba a más callejones sin salida, pero si encontrabas el camino daba mucho más morbo que el consentido. Pensó cómo enfocarlo. No quería mentir, pero tampoco decir la verdad
- La verdad no sé ni por qué te lo estoy contando…- Esquivó la respuesta, se agitó y se hizo la modosita y sonrojada- Bueno, sí, porque tanto hablar del tema me he puesto muy cachonda y se me va la lengua
Justo vino el camarero a limpiar la mesa y a mirarlos del palo “Venga, largaos que tengo que seguir el servicio”
- Qué suerte tienes ser tan sexual…- Le dijo caminando a su lado dirección al coche
- ¿No me digas que de verdad nunca echas una canita al aire?
- No.- Alina esperó a ver si cambiaba de aires su “Soy superfiel”- No por falta de ganas- Le susurró- Más bien falta de oportunidades
Atardecía. No había un alma en el descampado donde aparcaron, al cobijo de dos camiones de gran tonelaje.
- Si la tuvieras ¿la aprovecharías?- Preguntó ya directa. Él miró a lado y lado y asintió con cierto miedo
Alina miró el reloj. Echó la vista atrás y se le pasó por la cabeza coger un hotel aunque fuera sólo para aprovecharlo un rato, pero el tiempo se les echaba encima; un ratito de retraso vale, pero algunas horas ya era sospechoso. También miró de lado a lado y al verse solos en el parking de camiones le sonrió y primero echó la mano al bulto, para ver si con ella le apetecía “pasarse de la raya”. No reaccionó negativamente.
No le iba a dar tiempo a un polvete, así que se agachó con cuidado de no dañarse las rodillas con el suelo pedregoso y fijó la vista en el pantalón. Con su habilidad característica y la facilidad de un pantalón sin cinturón le bajó lo suficiente tanto éste como el bóxer para dejar suelta una polla de buen tamaño, que agarró y empezó a pajear tomándole las medidas. “Nerea, eres una blandengue” Pensó al agitarla y ver que tampoco era para tanto; era grande y gruesa pero nada comparado con las bestialidades que la habían jodido.
Tiró de la piel hacia arriba, estirando los huevos y despegándolos de las piernas, y se los llevó a la boca mirándole. Ángel tenía los ojos cerrados, bien por placer, bien por remordimientos, pero no se negaba para nada.
Chupándole los cojones le agitaba la polla. Él empezó a gemir. Se los sacó y lamió toda la parte baja del rabo hasta la punta, descubriéndola y metiéndosela en la boca.
Primero empezó suave y lento. Luego continuó chupándola con ansia, hasta el punto de soltarla y agarrarse a sus nalgas para empujarse y meterla más adentro.
Ángel ni la tocaba; estaba acostumbrada a que le follasen la boca pero él permanecía quieto, apoyado en la puerta del coche, y en silencio.
De golpe empezó a tragar saliva sonoramente, rompiendo el embrujo. Alina chupaba con rapidez contando con sólo darle placer. Sólo oyó “Oh…oh” y entonces le dio dos suaves golpes en la cabeza para anunciarle que se iba a correr.
Ella respondió metiéndose la punta en la boca, sorbiendo y pajeándolo más rápido, como una batidora, parando sólo para darle buenas y profundas chupadas, y de nuevo volvía al pajeo hasta que empezó a notar el sabor salado y agrio, y el temblor de Ángel
Cuando acabó de correrse se la sacó de la boca, le lamió los restos y escupió todo al suelo, limpiándose la comisura de los labios con el pulgar. Se levantó, se sacudió las rodillas y le sonrió. Él tenía vergüenza de mirarla y se subió la ropa rápidamente
- Deberíamos irnos- Dijo abriendo la puerta. Ella asintió dando la vuelta al coche, pero antes de llegar a la parte trasera una voz les asustó.
- ¡Nena! ¡Si quieres más aquí tienes!- Dijo el camionero desde su cabina abriendo la puerta- Bueno si tu marido te deja
- No es mi marido- Le guiñó el ojo mirando la polla peluda del camionero, no muy grande- Y tenemos prisa….- Siguió bordeando el coche
- ¡Qué pena! ¿Seguro que no quieres leche? Está a puntito…- Alina negó cortés y se montó en el coche.
Arrancó y emprendieron la ruta en silencio. Tardaron más de media hora en dirigirse la palabra, y tuvo que ser ella.
- ¿No te ha gustado?
- Sí, mucho….pero Nerea….
- Nerea no tiene por qué enterarse.- Le dio una palmada en la espalda.- ¡Tranquilo hombre que no ha sido nada! Sólo ha sido una mamadita, para que descargaras y condujeras más tranquilo
Continuaron la ruta hasta su destino. Sus amigas les esperaban
- ¿Cómo ha ido el viaje?- Preguntó Nerea a su novio
- Bien, muy bien.- Respondió Ángel
- Ha sido entretenido- Añadió Alina
Por desgracia, ya con ellas durante las jornadas planeadas no pudo saciar sus instintos que la dejaron a medias con Ángel.
Nerea y él dormían en una cama, Alina y Vane en la otra de la habitación. Aquella noche oyó la cama de la pareja moverse bastante, y susurros. “¡Mierda! ¡Estos follando y yo aquí a dos velas!”
Pensó mil y un ardides para follárselo, pero todos eran bastante descabellados y tuvo que contentarse con un dedito y sin despertar a su compañera.
Al día siguiente igual, ni por la mañana desayunando, ni durante la representación. “¿Se levantará para ir al lavabo?” Miraba más a Ángel que a Simba. Nada, él ni parpadeaba, y Nerea no lo soltaba. Vane le preguntó por qué estaba tan nerviosa y se movía tanto, y ella sólo le guiñó un ojo, haciéndola reír
“¡Dios! ¡Necesito una polla!” Pensaba mirando a todo transeúnte camino al hotel como posible candidato a descargar sus ansias
- El AVE sale en una hora- Les dijo Nerea. – Os acercamos a la estación. ¿Ya tenéis todo preparado?
- A mí me falta recoger el cargador y poco más. Ya subo yo y bajo los bártulos- Soltó Alina pulsando el botón del ascensor
- Yo lo dejé todo preparado- Dijo Vane, a la cual entregó el DNI.
Nerea y Vane se dirigieron con Ángel a la recepción para que fueran haciéndoles el check-out. Alina se metió en el ascensor y una mano detuvo las hojas justo antes de chocarse
- Me dejé las llaves del coche arriba- Dijo Ángel entrando
Se cerraron las puertas- Alina tenía el corazón a mil, le ardía el coño.
- ¿Quieres follar?- Preguntó sin tapujos y sin mirarle
- Co… ¿Cómo?-Le pilló por sorpresa. Sonó el timbre del ascensor y se abrieron de nuevo las puertas, saliendo Alina
- Que si quieres echar un polvo- Esta vez mirándole. Justo entraba una mujer mayor que la escuchó y casi le da un paro cardíaco de oír tal barbaridad- Buenas tardes- La saludó cortés y con la mejor de las sonrisas viéndola entrar
No respondió. Alina entró en la habitación; todo estaba ya preparado para cogerlo y salir, Ángel tras ella cerró la puerta y la miró sin saber qué hacer.
- ¿Quieres o no?- Se bajó el jean y las bragas hasta las rodillas y se apoyó en la cama enseñándole su culo blanquecino y su coño con el pelo recortadito. Debía de verse bien mojado.- No tenemos todo el día, o me follas o vas bajando y ya me acabo yo- Soltó sobándose el clítoris
Ángel quedó en medio camino de las maletas, cogiendo las llaves del coche. En un primer momento creyó que la evitaría pero el olor a coño que desprendía y los gemiditos la hacen irresistible; empezó a tocarle el culo y tras guardar las llaves en el bolsillo, se acarició el paquete y a ella le llegó a la raja.
- No hay tiempo- Le dijo. Cierto era, aunque le gustan los prolegómenos, si tardaban mucho sospecharían. Además estaba ya a punto de caramelo.- Dale, rápido.- “Joder, hay que explicárselo todo…” Pensó ya ofuscada, sus amantes no necesitaba tantas indicaciones.
Por fin se desabrochó el pantalón, se abrió la bragueta y se sacó el rabo, ya bien duro
- ¿No quieres….?- Empezó a decir
- No, tira, métela.- Le ordenó
- ¿Así sin más?
- ¡Dale coño!- Chilló ya casi enfadada. “¿Tan difícil es?”. Ni un segundo después se arrepintió por si le bajaba la lívido, los tíos son muy sensibles. - ¡Quiero tu polla dentro! ¡Fóllame!
Se le puso detrás, frotó la punta en la entrada mojándola y empezó a meterla poco a poco hasta que la tuvo bien clavada. Alina a medida que se sentía llena, se sintió a la par más aliviada, como cuando llevas rato sin orinar y por fin puedes soltarlo.
- Uff…¡Qué fácil te entra!- Le dijo sin pensar
- Venga, dale con ganas- Suplicó ya con sus ansias de polla saciadas
- Es que no tardaré mucho- Dijo con pena metiéndola y sacándola lentamente
Alina ya ni le contestó, lo que hizo fue mover ella el trasero para follarse, gimiendo como una loca cerca del orgasmo
Ángel estuvo esos segundos sin saber qué hacer. Ella entendía ese rollo; estaba acostumbrado a buscar la durabilidad y el placer de la pareja. No tardó en dejarse llevar por sus instintos y le detuvo en seco las caderas y fue él quien empezó a joderla; pasó de estar estático a la velocidad de una paja con el coño.
- ¡Ah…ah…así….dale…ah…!- Gemía Alina- ¡Más rápido, más fuerte!- Pedía
No estarían así más de dos minutos. Ella empezó a convulsionar del orgasmo, notando cómo el flujo corría por los muslos, y antes de que volviera a recuperar los sentidos Ángel le dio cuatro o cinco buenos pollazos más lentos y profundos balbuceando “Oh…oh”
Alina le sonrió echando la cabeza atrás cuando notó que ya había acabado de descargar. Rápidamente se la sacó y cogió un par de servilletas para secarse el coño, pasándole una a él y diciéndole que se largara con los trastos y dijera que ahora iba ella, que estaba cagando o algo. Así hizo, rojo como un tomate por la vergüenza se secó la polla, cogió las maletitas y salió de la habitación.
Cierto era que Iba al baño a evacuar. Cuando acabó y se limpió concienzudamente, aprovechó para lavarse las axilas y echarse desodorante. Cogió sus cosas y bajó contenta como unas pascuas. Se encontró con la tropa en el hall.
- ¿Nos vamos ya?
- Te habrás quedado a gusto- Le dijo Nerea dando golpecitos al reloj de pulsera
- Pues sí la verdad- Respondió altanera y con una buena sonrisa, haciendo el tonto dando brinquitos- Peso medio quilo menos…- “Y algunos gramos eran de tu novio” Pensó.
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