Xtories

Susy la prima de su esposa iii

La casa está vacía y la oportunidad se presenta desnuda en la bañera. Él sabe que es una traición, pero el olor de su piel y la virginidad de Susy despiertan una urgencia que no puede contener. Esta vez, no hay marcha atrás.

perenquen21K vistas9.2· 27 votos

Tras lo ocurrido en el centro comercial, esa noche, no pude contenerme, y me encerré en mi estudio. Tomé la braguita de la joven, me saqué mi verga, y llevando aquella a mis fosas nasales, aspiré el olor al coñito de Susy. Aun percibía restos de humedad y el olor al coñito joven. No tardé mucho en alcanzar una eyaculación copiosa.

Tenía claro que necesitaba cogerme a la prima de mi esposa. Pero no se me daba la ocasión. Iba a cometer mi prima infidelidad matrimonial, pero estaba decidido hacerlo.

Cada día que pasaba, pensaba más en la prima de mi esposa. La misma rondaba la casa, pero casi siempre me encontraba con el obstáculo de la presencia de mi esposa. Poco tiempo después, Susy volvió a quedarse unos días en casa. Uno de esos días, visité muy temprano un edificio que se estaba construyendo y decidí regresar a casa y terminar un trabajo que estaba haciendo. Al llegar, no encontré a mi esposa. La busque por la casa, sin hallarla. Pensé que todos habían salido. Me dirigí entonces a mi habitación con la finalidad de cambiarme de ropa y ponerme algo más cómodo. Ya dentro de la habitación escuchó un chapoteo, como si alguien estuviera utilizando la bañera. No podía ser otra que Norma, pensé. Sin pensarlo dos veces, decidí darle una sorpresa y meterme con ella en la bañera, por lo que me desnudé completamente, y entré en el baño.

Mi sorpresa fue mayúscula, ya que la persona que se hallaba dentro de la bañera no era mi esposa. En su lugar, estaba su prima, quien se hallaba completamente desnuda, disfrutando del baño, comprobando que tenía una pequeña estela de espuma sobre su cuerpo. Ambos nos sorprendimos: Susy. ¿Eras tú? Pensé que era mi mujer.

Susy se agitó, intentando ocultar sus pechos con sus manos, sorprendida al verme entrar completamente desnudo. Oh Bérgamo. Lo siento. Es que mi prima marchó con el niño a casa de su madre, y me dijo que no volvería hasta la noche. Pensé en darme una ducha….

-Tranquila. Si te parece, voy aprovechar y hacer lo mismo. ¿No te importa que compartamos la bañera? ¿verdad? le dije.

-Pero, ¿no estabas trabajando? Norma me dijo que no vendrías hasta la tarde. Me contestó agitada, mientras observaba mi verga, la cual ya se encontraba con una buena erección.

-He terminado temprano. Anda hazme un poco de sitio.

Al igual que en la anterior ocasión, me coloque mirándonos frente a frente, comenzando acariciar sus pies, dándole unos masajes. En esta ocasión pude contemplar claramente los pechitos de Susy al desnudo. Pese a ser pequeños, admiré los mismos, los cuales terminaban en punta, con unos pezones de más de dos centímetros, totalmente puntiagudos. Nada que ver con los pechos de mi esposa, mucho más grandes y rellenos. Sin embargo, la formación puntiaguda de sus pezones me excitó.

Al poco tiempo, le dije: porque no te colocas de espaldas a mi y te doy un masaje como la otra vez.

-Ay Bérgamo. Estamos totalmente desnudos. No creo que sea correcto. Intento evitarlo, aunque sin mucho énfasis.

-Vamos preciosa. Ya estuvimos igual la otra vez.

Pese a su indecisión, pronto se colocó de espaldas, con lo cual volvía a propinarle unos masajes, dándome la ocasión de volver acariciar sus senos, concentrándome en sus pezones, y terminando por hacerla gemir. Mi mano volvió a bajar al encuentro de su vagina, la cual acaricie sin mayor problema dado que esta vez estaba completamente desnuda. Cuando observé que iba a correrse me detuve. Ella se quedó sorprendida por mi detención. Pero, yo quería continuar de otra forma. Por ello le dije:

-Susy. Mejor nos salimos de la bañera que nos vamos arrugar. ¿Qué te parece si nos echamos desnudos un rato en la cama?

La joven se agitó. No obstante, su indecisión, al ver cómo me salí de la bañera, la animo hacerlo lo mismo. Intentó secarse con la toalla intentando que no la viera mucho. Cuando acabamos de secarnos, ella hizo intentos de colocarse su braguita y la ropa. Yo fui más rápido, y la tomé en brazos, elevándola del suelo, estando ambos completamente desnudos.

-Oh ¿pero ¿qué haces? oh…

Sin contestarle, la lleve hasta la cama. Tiré rápidamente de la colcha y sabana, para luego depositarla sobre el lecho. Al instante me recosté a su lado, abrazándola, pese a sus protestas: Oh Bérgamo… que puede venir tu mujer.

Con sumo cariño, la dejé boca arriba para descender un poco y colocarme entre sus piernas, echado sobre la cama, acercando mi boca hasta su entrepierna. Susy, se dio cuenta de lo que pretendía. Sabía que iba a comerle su coñíto de nuevo. Percibí su ardiente agitación, a medida que mi boca lamía el interior de sus muslos, acercándome hasta sus ingles: Oh Bérgamo… oh ¿qué vas hacerme…?.

Observé la maraña de vellos que casi ocultaban su vagina. Suavemente aparté los mismos, apareciendo los labios vaginales casi abiertos en flor, dada la presión que ejercía para que mantuviera las piernas abiertas. Ante la visión de aquel coñito, sin poder contenerme más, acerqué mi lengua y comencé nuevamente a lamer el mismo. Primero con gran suavidad, para pronto barrer toda la raja con mi lengua de arriba abajo. La joven comenzó a revolverse sobre sí misma, gimiendo a medida que mi lengua le proporcionaba más y más placer. En cuanto mis labios volvieron a tomar su clítoris, la joven comenzó a convulsionarse violentamente en la cama, revolviéndose, apretando mi cabeza contra su entrepierna, alcanzando un sonoro y placido orgasmo.

-Oh Bérgamo. Me ha hecho correr de nuevo… Y mirando a la cara, observa mis labios, con restos de sus fluidos, sonriendo y diciéndome: lo he vuelto hacer en tu boca…

-Sabe deliciosamente.

¿De verdad no te da asco? Me preguntó.

-claro que no preciosa. Sabe delicioso. Además, te lo has lavado y huele de maravilla. Le respondía relamiéndome los labios.

Ella en ese momento, fijo la mirada hacia abajo y miró mi pene, que a esas alturas se hallaba con una evidente empalmadura.: -¿quieres intentarlo? Le pregunte.

¿Cómo?, ¿metérmela? Sabes que soy virgen. Además, tienes un pene muy grande. Me harías daño.

En ese momento, pensé en proponerla otro juego, que a la par podía darnos satisfacción sin que existiera penetración, ya que era lo que preocupaba a la joven. Por ello le dije: -¿Qué te parece si jugamos de otra forma?.

-¿de qué otra forma? me interrogó Susy, demostrando curiosidad.

-Te montas encima de mi como si fuera un caballito. Pones mi pene en horizontal, y luego te sientas sobre el. Tu coñito estará en contacto con mi pene, sin meterla. Verás que disfrutarás y te correrás nuevamente. Le conteste, consciente de que debía intentar romper las dudas de la joven. Si quería llegar a penetrar aquella joven debía tener paciencia.

Susy, se quedó nerviosa, pero a su vez bastante excitada con la propuesta. Me miró, demostrando estar intrigada por el juego. Luego quedarse indecisa, me dijo: Ay Bérgamo…. Esto es una locura. ¿Seguro que no me la vas a meter?

-¡te lo aseguro!. Solo actuaremos como si estuviéramos follando, pero sin introducirte mi pene. Verás que te va a gustar.

Sin esperar a que se decidiera, me coloque boca arriba en la cama, quedando mi pene completamente envarado como un misil. La joven observó mi falo enfilado hacia arriba, y abrió los ojos al máximo, ruborizándose. Para tranquilizarla, y romper sus miedos, le dije: Anda ven. “Súbete encima de mi cuerpo”, y colocas el pene en horizontal. No tengas miedo no te la meteré.

Ella observó mi verga, con una erección tremenda. No obstante, se acercó hasta situarse sobre mi cuerpo, abriendo sus piernas mostrando todo su coñito, especialmente la gran cantidad de vello. Poco a poco se fue colocando a horcajadas sobre mis muslos. Con nerviosismo, tomo mi verga y con su manita la puso en modo horizontal como le había indicado. Luego, se acercando hacia delante, moviéndose pausadamente, hasta colocarse a la altura de mi falo. Note el rubor de su cara, y volvió a palpar mi pene, comprobando la dureza del mismo y su grosor. Hasta que, por fin se decidió: se fue sentando lentamente, hasta que los labios de su vagina entraron en contacto con mi pene. Al sentir “los labios de su vagina, como abrazaron todo mi sable, percibiendo el calorcito de su coñito”, me entró un escalofrío que recorrió mi cuerpo. La situación no podía ser más morbosa.

Con el orgasmo anterior, comprobé que Susy se hallaba bastante húmeda, por lo que pronto sus propios jugos vaginales embadurnaron toda mi verga, notando como aquellos discurrían por mi verga.

-¿De esta forma?. – me pregunto, percibiendo su agitación y miedo en cierto sentido.

-sí. Ves. No te la has metido. Tu coñito está en contacto con mi pene. Pero, ahora vamos a jugar. Comienza a balancearte para delante y para detrás, frotando tu coñito por encima de mi pene.

Susy se agito ante mis palabras. Pero, me quedó patente que la joven estaba motivada y decidida a colaborar con aquel juego. Poco a poco, siguiendo mis instrucciones, comenzó a realizar movimientos de echarse para delante y para detrás, utilizando como raíl mi pene. Tras los primeros deslizamientos, note que el roce de sus labios vaginales pasando por encima de mi falo, le agradó. Para animarle, le ayude a frotarse con mayor intensidad, tomando su trasero y empujándola hacia mí, mientras ella luego se echaba para detrás.

-¿Qué te parece tu caballito Susy? ¿te gusta? Le pregunte sumamente excitado.

-ja ja…no deberíamos… me contestó sonrojada, sin detenerse. Pero, me gusta…. Ja ja…

Susy miró el encuentro de nuestros sexos, comprobando cómo se deslizaba su coñito por encima de mi pene, y como sus labios abrazaran toda mi verga. La joven notaba el tremendo grosor de mi pene, y pensé a su nerviosismo, esa sensación la tenía agitada.

Los movimientos hacia atrás y hacia delante se intensificaron, hasta que, en un momento dado, inclinó su cuerpo hasta acercarse a mi pecho desnudo, mientras se restregaba para adelante y para detrás sobre mi tranca. En algunas ocasiones se salió y mi verga se puso en vertical, pero ella volvió a cogerla y volver a colocarla en horizontal continuando con el juego.

Era todo un espectáculo contemplar el pequeño cuerpo de Susy, balancearse sobre mis muslos, utilizando mi pene y su coñito para deslizarse hacia delante y hacia atrás. Instintivamente la joven miró hacia los grandes espejos que existían en la habitación. Se vio reflejada en ellos, y eso la agitó más. Me miró, y volvió a mirar hacia el espejo.

-Te gusta Susy. Te has dado cuenta, tienes un cuerpo precioso, y me encanta verte en plan caballito sobre mi pene.

La visión de su pequeño cuerpo desnudo, con sus pequeños pechos al descubierto, sobresaliendo sus pezones cada vez más puntiagudo, fue suficiente para que la joven aumentara la intensidad de sus deslizamientos. Me di cuenta que estaba pronto a venirse. Acerque mi boca a sus pechitos y los chupe, apretando entre mis labios sus puntiagudos pezones

-Oh no… eso nooo ooooo0hhhh

La joven se retorció, viendo como intensificó con más fuerza sus movimientos sobre mi pene, hasta que no pudo más, viniéndose en un nuevo sonoro orgasmo. Comenzó a gemir entrecortadamente mientras, mientras se frotaba a un ritmo trepidante, deslizando su coño sobre mi enorme vara. Colocó sus manos sobre mis hombros y aumentó sus balanceos.

. Ohhhh oooooooo… ogggg

-Eso, es le dije, dejando de succionar un momento sus pezones, córrete. Suelta toda tu lechita… vamos...

-oh no puedo más.. me vengo… ooo siiii

Percibí su orgasmo. Noté los jugos de su venida discurrir por mi encima de pene, hasta descender y manchar las propias sabanas de la cama. La joven estaba como enloquecida. Se movía presa de auténtica locura y frenesí sobre mi pene. Cuando por fin acabó, me miró a la cara y ella misma, me beso en la boca.

-¿Que te ha parecido?- le pregunte.

Ella me miró con cara de auténtica joven lujuriosa. Sonriendo, se acurrucó entre mis brazos, exclamando: jamás había sentido nada igual. Creo que me he corrido mucho…

Luego, aún recostados en la cama, me dijo: ¿No pensé que se podría disfrutar de esta forma?

Tras unos momentos, en que observé que comenzó a recuperarse, vi como bajo su mano y alcanzó mi pene. Mantenía una erección notable aún. Ella lo observó detenidamente y me dijo: Ay Bérgamo. ¿Todo este pedazo de pene le metes a mi prima? ¿le tiene doler mucho?

-Su coñito se la traga toda. Sabes que la vagina de las mujeres se adapta a cualquier tamaño. Solo necesitas estar bien lubricada. -le conteste.

-Ya. Pero… mi hueco es bastante pequeño. Ya viste, lo tengo muy estrecho. - me dijo, sin habérselo preguntado. Lo que me evidenció que la joven estaba evaluando la posibilidad de acceder a ser penetrada.

-Bueno preciosa. Es que todavía eres virgen. Necesitas que te rompa el himen. Te dolerá un poco al principio, pero luego, una vez que la tengas dentro, disfrutaras muchísimo más que lo que has disfrutado hoy. Casi le susurre al oído.

Ella se sonrojó. Quedó pensativa, sin dejar de manosear mi falo el cual mantenía en su mano como si fuera un juguete. Al poco tiempo, bajó su mano y palpó mis testículos tomándolos en su manita. Los sopesó y apretó. Me volvió a mirar, y me dijo: ¿Los tienes bien llenos verdad? Luego me preguntó capciosamente: ¿Cuánto hace que no follas a mi prima?

-Unos cuantos días. Ella ha perdido un poco el interés por el sexo. Antes era más activa. Por eso lo tengo bien cargados.

En ese momento al ver como la joven continuaba manipulando mi falo y tocando mis pelotas, decidí proponerle algo que pudiera hacerme correr. Por ello, le dije: Susy. ¿te atreverías hacerme una felación?

Ella me miró sonrojándose, preguntándome: ¿te refieres a que me meta tu pene en mi boca?

Afirme con la cabeza sonriéndole. Ella, me miró con cara de autentica carita de joven en celo. Observó mi falo, comprobó el grosor y longitud de la misma, y me contestó: la tienes bien grande, y muy gorda.

-te metes solo lo que puedas. Pero se que tienes una boquita preciosa, y me encantaría ver como me mamas la polla. - le dije con agitación.

Pese que no se atrevería. Pero, Susy me sorprendió, cuando se bajó hasta situarse a la altura de mi falo. La tomó en su mano, pasando toda su mano de arriba abajo por el mismo, como verificando sus medidas. Acercó su boquita hasta situarse a la altura de mi glande. Primero saco su lengüita y la paso por encima del prepucio. Degustó el sabor salado.

Poco a poco se fue animando, viendo como ante mi sorpresa, la joven comenzó a pasar toda su pequeña lengua por laterales de mi verga, bajando hasta llegar a la misma base. Volvió hacer lo mismo en sentido inverso. Joder con la nena- me dije. Para ser la primera vez estaba demostrando saber cómo iniciar una felación.

Realizó los mismos movimientos con su lengua, hasta que, por fin, decidió abrir su boquita, y meterse una parte de mi pene dentro. Me faltó poco para correrme al ver con aquella joven, procedía a engullir dentro de su pequeña boca, una buena parte de mi gruesa verga. Mayor fue mi agitación al sentir mover la lengua dentro de su boca alrededor de mi falo. Al rato de la sacó, y tomo respiro. Luego volvió a lamer el glande nuevamente, concentrándose en la hendidura del mismo. Le comenzó a dar besitos, y hasta un suave mordisco.

Yo cerré los ojos y comencé a disfrutar de aquella felación. Al momento siento como la joven vuelve a engullirse una parte de mi pene otra vez. Pero esta vez la entrada es mas profunda. En un momento dado me di cuenta que hice tope con su garganta. La joven carraspeó teniendo que volver a extraerla de su boca. Susy se había metido una gran parte de mi falo hasta el límite máximo.

Luego volvió a engullirla, pero estaba vez, comenzó hacer entrar y salir mi pene de su pequeña boca. Fue entonces cuando yo inicie igualmente pequeños movimientos de penetración. Mi pene comenzó a entrar y salir de la boca de la joven, con mayor intensidad. Me di cuenta que no podía más. Necesitaba correrme. Evalué hacerlo dentro de la boca de Susy, pero no quise violentarla, por lo que rápidamente extraje mi falo de su boquita, y tras dos menos, mi pene disparó con fuerza varias lechadas sobre el cuerpo de la joven, y alguna de ellas fueron a parar cerca de su carita.

-Oh Susy… me vengo… oo siii oh que bien oooo

Percibí la cara de excitación de la joven al ver como mi pene escupía una y otra vez varios chorros de semen sobre su cuerpito.

Tras acabar, me miro sorprendida, diciendo: Jo Bérgamo. Te has corrido mucho. Mira cómo me has dejado.

-Uf nenita tenía mucha lechita acumulada. Gracias preciosa.

Nos fuimos al baño, y nos aseamos un poco, e hicimos de nuevo la cama. Luego tras volver a descansar, la joven se volvió a su habitación, y yo me fui a mi estudio. A los pocos momentos regresó Norma. Me quedé preocupado, ya que un poco más y nos hubiera pillado in fraganti.

Me dije que la próxima vez tenía que ser más cauto.

continuara