Fidel y sus maduritas 4
Ella tiene las ideas claras y él, solo diecinueve años, no tiene más remedio que obedecer. Entre miradas fijas y jugos que se saborean, la dinámica de poder está servida: ella decide los límites, él solo puede esperar la siguiente orden.
Fidel y sus maduritas 4
-Enhorabuena, encontraste tu premio. ¿Qué tal huelen hoy? De sabor supongo que bien ya veo donde vienen. Se te ve contento por arriba y por abajo, no contestes, siéntate y saborea, después pregunta como debes y espera.
“Señora, si señora”, el juego había comenzado, arriba la reja del castillo y pasen al patio de juegos. Estaba excitadísimo y mientras seguía extrayendo el jugo a su prenda manteníamos la mirada fija el uno en el otro, nos mediamos, preguntándonos hasta donde estaremos dispuestos a llegar, ella sin desviar la mirada se pasaba una mano por el abdomen, en la zona de los pinchazos. Yo parecía un perro con el hueso en la boca esperando instrucciones, pero decidí dar un paso más y solté la prenda de mi boca dejándola caer sobre la pirámide que formaba mi miembro bajo el bañador, continuamos.
- ¿Deseas algo más de mí? O ¿ese será mi premio por hoy? – baje la cabeza a modo sumiso-.
-Mírame cuando me hables, esto no va de ama esclavo, va… de dejarte llevar.Como toda buena construcción las bases son fundamentales. ¿Sabes la sociedad en la que vivimos verdad?, pues lo que puede suceder no está admitido y a mí me daría más problemas que a ti, si por algún instante crees que no podrás mantener la compostura como me has visto hacer a mi todo este tiempo es mejor que te lleves el sabor de la prenda como recuerdo bonito y pasemos a una relación de trabajo puramente formal.Estoy siendo muy franca contigo y aún tengo la jugada ganadora, ¿Qué me dices?
Vaya con Alba, hasta para el sexo tenía claro y meridiano el camino a tomar. Allí estaba yo, diecinueve años, sin ninguna relación que me atrapase y en perspectiva una mujer asombrosa con las ideas claras que parecía querer jugar a algo más que caballeros y doncellas.
-Entendido, cristalino, pero… ¿Cuáles son tus límites? Es algo que me gustaría saber para ver donde explorar.
-Mis limites los decido en ese momento, todo depende de lo que estés dispuesto a “explorar”.
-Pues comencemos, ¿qué te apetece ahora mismo?
-Nene, esto no es una transacción, ni un Telepizza, si sigues así me vas a decepcionar.
Pues había que espabilar y eso hice, empecé por acariciar la pierna de la rodilla hacia abajo solo con las yemas de los dedos pero sin separar mis ojos de los suyos, me detuve en el pie y aplique un poco de presión en la planta, un leve masaje que continuo al tobillo y el talón, me coloque justo frente a ella poniendo su pie en mi pecho a la altura del corazón, para que sintiera mis latidos desbordados, y volví a acariciar su pierna hasta detrás de la rodilla ahora con mis manos completas, que piel más cálida y suave tenia, me lleve el pie a la cara, primero lo olí y después me lo lleve a la boca, desde el pequeño, un dedo tras otro fueron besados, lamidos y chupados, especialmente el gordo, se podría decir que le hice un lavado de cabeza con la lengua, no deje la maniobra hasta que percibí un suspiro de la dueña, cambio de estrategia. Deposité la pierna en la hamaca y sin dejar de acariciar subí hasta la cintura con las dos manos a partir de las rodillas ya podía dedicarme a sus muslos, volvía a tener su mirada clavada en mí, por ahora se mordía un poco el labio inferior, “no voy mal” pensaba, actuaba por el tacto, sin usar la vista salvo para sus ojos negros, que brillaban para mí.Subí a su abdomen sin tocar ni acercarme a su pelvis, y me agache para de nuevo besar las marcas de la aguja haciendo parada en su precioso ombligo al cual dedique una exploración con lengua en busca de alguna respuesta, tras dejarle húmeda la zona sople y el contraste calor-frio surtió efecto, se removió y abrió un poco sus muslos, lo que dejo el aire saturado de su esencia, lleve mi cara a su entrepierna pero solo aspire como si intentara extraer todo el aroma sin llegar a tocarla, solo acaricie sus caderas y alce la vista de nuevo a sus ojos, no los encontré, estaban cerrados y notaba como las aletas de su nariz se movían, se estaba agitando, su pecho se elevaba más y escuchaba su respiración.Deslice mis manos por sus caderas y costados hasta llegar junto a sus pechos y sin despegar una mano me coloque detrás de ella aprovechando que había cruzado los brazos tras su cabeza, para acariciar las clavículas, la parte superior del pecho y su cuello enmarcando su rostro con mis manos y agachándome para comenzar a besar su frente e ir bajando hasta las comisuras de los labios, pero no en ellos, eso quería dejarlo para después, desde allí veía su precioso cuerpo que se contorsionaba delicadamente, el canal de sus pechos su abdomen perlado de vello rubio, su poderosa cadera y esas piernas torneadas y hermosas.
-No está mal chavalín, anda ven aquí. – me atrajo con una mano al filo de la hamaca y me senté junto a ella, me atrajo y susurro al oído- ¿No tienes curiosidad de oler el aroma directamente de la flor? -al mismo tiempo abrió sus piernas, su bikini indicaba donde había que parar, cualquiera diría que lo había hecho adrede, ¿acaso lo dudan? - Y pórtate bien.
Ese era mi territorio, como una abeja a la flor iba a sacar todo el néctar de esa mujer.Fui bajando besando desde su cuello hasta sus muslos pero evite de nuevo los pechos y su pelvis, los acaricie y con cuidado levante la pierna sana y me coloque delante de la cueva de Alba, emanaba de allí un olor excitante respiraba profundamente para grabar su aroma en mi cerebro, me fije y había una mancha considerable de humedad en la tela, me acerque y roce con la nariz desde abajo hasta la zona en que sus labios no se marcaban ya, a partir de ahí comencé a dar mordisquitos con los labios sobre la tela, eso hizo remover su cadera, como una señal de ataque, tome la prenda y la aparte a un lado para dejar al descubierto la flor para recolectar, ella ayudo levantando las caderas y buscando el contacto. Me retire un poco y admire… tenía un coño magnifico, era como una llaga rosa en medio de un bosque de vello moreno, recortado abajo pero más abundante arriba, los labios mayores eran prominentes, pero estaban abiertos y dejaban ver la zona más rosada brillando de néctar femenino, la mire a los ojos un momento y comprobé que estaba mirando mis movimientos, cerró los ojos y echo la cabeza de nuevo hacia atrás dando el pistoletazo de salida para mi festín.
Enterré mis labios en los suyos, los bese y lamí, con mi nariz tocaba lo que después chupaba, primero lo externo, lo agreste de su vello por abajo y el monte de venus más abundante y suave, le di un bocado y volví abajo, dos o tres veces, chupar, morder con labios, después con dientes, pero suaves, hasta que su cadera pedía mayor acercamiento y hundí mi cara al completo en aquella fuente, nariz, boca, mentón, todo se bañó de un moco fluido y saque mi lengua a pasear, chupe toda la extensión de sus labios mayores y menores de arriba abajo y de lado a lado, no conseguía llegar a su ano por la posición pero abría tiempo de saludarlo también, me regodee en círculos pero evitaba su clítoris que ya aparecía palpitando, reclamando mi atención, sus labios se habían replegado para mostrarlo y aun así lo prolongue un poco más, realizaba círculos alrededor de la vagina pero evitaba su tesoro, introduje mi lengua como un oso hormiguero intentando llegar a su alma a través de ella, saboreaba sus jugos que no paraban de manar, sus movimientos pélvicos eran cada vez más fuertes, intentaba acercar su clítoris a mi como fuera, la escuchaba suspirar entrecortada pero seguí martirizándola hasta que su pie apretó mi cabeza dejando claro qué había que comer. Pare unos segundos, cogí aire, y ataque la muralla, use mi lengua como ariete y lo embestí, comencé a lamerlo por los lados y de abajo arriba haciendo presión, lenta pero rítmicamente, no podía usar mis manos por la posición pero la lengua seguía desgastando el muro, si la presión en el roce final era mayor sufría espasmos, eso me animaba y cambie la estrategia, pase, de toda la lengua sobre su clítoris, a utilizar la punta pero a mayor velocidad, cesaron las convulsiones pero se incrementó el jadeo y el movimiento de pelvis. Miré hacia arriba y vi su rostro congestionado con la boca abierta, los ojos cerrados y la cabeza en tensión, sus manos se agarraron a los bordes de la hamaca buscando asidero para empujar aún más su vulva en mi cara, los caldos de la madurita eran una fuente inagotable, eso no se podía desperdiciar y tragaba hasta la última gota. Volví a concentrarme en la perla de su anillo, y use nuevamente toda la lengua a buen ritmo, lamer, lamer, lamer, aquello era un escándalo, era como pisar charcos de como escuchaba sus jugos contra mi lengua, los movimientos se hicieron más rápidos, chocaba su pelvis contra mi lengua y un sonido gutural se escapaba de su garganta, “mmmfffff” seguido de gemidos y resoplidos, música para mis oídos, la muralla se rompía, en mi ayuda cogí sus muslos por fuera y apreté para seguir sus vaivenes, redoble los lengüetazos en un mar de néctar de coño que se podría envasar de la cantidad y calidad de los mismos y deje que ella sola con sus estertores finales moviera su pelvis sobre mi lengua quieta pero presionando, lo percibió y acelero sus movimientos hasta que su orgasmo me sorprendió con convulsiones pélvicas y jadeos que se multiplicaban más otra inundación, la presa se había roto definitivamente, hasta que su cuerpo, desfalleció y solo quedo la respiración, jadeante, queriendo recuperar el oxígeno después del combate.
-Ven aquí chavalín. – Dicho entre jadeos sonaba de lo más excitante, pero antes de subir hice una parada nuevamente en su aun palpitante vulva y empapé mi cara de sus jugos una vez más-
-Como quiera mi flor. ¿Probaste el néctar de una flor alguna vez? -y lleve mis labios a los suyos por primera vez y otra flor se abrió a mí, delicada al comienzo, suave y tímida, pero al notar el contacto de mi lengua participo en el sabor de sí misma y se volvió egoísta y enérgica queriendo devorarse desde mi boca. El primer beso nos unía en lo más íntimo.Sus manos me recorrían la espalda y una de ellas pasó a reposar en mi paquete, había una dureza en el que dolía y necesitaba ser calmada, note como lo palpaba, su mano marcando territorio mientras lamia mis encías, lengua labios y mi alma. Me separo despacio y me hizo un gesto de espera, desde arriba la miraba, estaba excitadísimo, con la respiración agitada y una tienda palpitante en el centro de mi cuerpo. Fijó sus preciosos ojos en los míos y se colocó la trenza hacia el lado, el final de la misma se depositó entre sus senos, se quitó la parte de abajo del bikini y seco su vulva chorreante con el mismo y ofreciéndomelo acto seguido, lo cogí y me lo lleve nuevamente a la cara, llevo sus manos acariciando su cuerpo hasta llegar a sus pechos y comenzó a tocárselos amasándolos para deshacerse de la parte superior mostrando la generosidad que la naturaleza le había dado en forma de dos masas perfectamente redondeadas que superaban la gravedad de manera gloriosa, mostrando unas areolas de un rosado oscuro y como si de un paisaje lunar se tratara, unos pezones prominentes destacaban entre ese paisaje rosado. Viendo ese panorama no sé cómo aún estaba quieto y no me había lanzado a devorar aquellas maravillas, pero su gesto me hacía contenerme.Abrió su boca y pidió.
-Ahora quiero que con lo que te he dado y mirándome a mí repitas lo que hacías en el baño a solas.
¿Quería que me masturbara para ella mientras chupaba sus jugos y la veía tocarse? eso era obscenamente perverso, me mostraba el paraíso y no me dejaba llegar a él, pero había algo que me impulsaba a hacerlo, me dejaría llevar como ella quería.Mordí su bikini inferior y bajé la prenda que guardaba el mástil babeante, lo mostré a la mujer culpable de su estado y con una mano lo empecé a sobar, aproveché mis propios jugos para lubricármelo y deslizar arriba y abajo cada vez con más rapidez.Ella se tocaba los pechos, los recorría en toda su amplitud y acababa con los dedos en sus areolas hasta pellizcar los pezones estirándolos y frotándolos con sus yemas circularmente.Me escupí la mano para lubricar de nuevo y aceleré aún más, repetía al modo del baño las mismas pautas, olía y chupaba su bikini y me pajeaba con furia para conseguir correrme.Paso a deslizar una mano hacia su abdomen hasta hundirla en su llaga y frotar para buscar su propio goce.La visión de esa hembra impresionante tocándose para mi provoco que empezara con los espasmos, los jadeos y los sonidos guturales, poco quedaba para verter el esperma, ¿pero dónde?Dejo lo que estaba haciendo y se sentó frente a mí, no sabía qué hacer, echárselo encima, en el pecho, el rostro, dilema, que ella eligiera, ya no podía contener más, me tomo del culo y me acerco, subió la cabeza y me miro de nuevo, no pude más y el primer chorro acabo entre su trenza y sus tetas, el segundo y restantes acabaron sorprendentemente dentro de su boca tras un movimiento rápido en el que se metió la cabeza de mi polla y paso su lengua de forma frenética alrededor de ella recogiendo todo lo que brotaba. No quise ni tocarla, estaban fallándome las piernas de las sensaciones que me electrizaban y podía electrocutarla si la llego a rozar. Acabe jadeando y de rodillas frente a ella que estaba recogiendo el chorro del pecho y se lo llevaba a los labios, joder me estaba saboreando como yo a ella, no solo eso, me cogió la cabeza y planto un morreo con mis fluidos, me estaba devolviendo sabor por sabor, se recreó en pasarme toda mi lefa desde su boca mezclada con su lengua, estaba saboreando mis fluidos, lo que no creo que esperara es que lo recibiera sin asco, de hecho al acabar el morreo tomé su trenza y chupando el resto que quedo se lo volví a pasar en otro beso.
-Veo que te gusta el juego, por hoy va a ser suficiente, mañana avisa que llegaras tarde y ven comido, no te vayas a marear otra vez.
- ¿Suficiente por hoy?, ¿y el resto de ti?, ¿no me vas a dejar nada más?
-Mi casa, mi cuerpo, mis reglas, o acaso ¿prefieres no venir mañana?
-No me convences, pero me vences, mañana será el segundo asalto. -dicho esto recogí mis cosas mascullando por lo bajo, cosa que le hizo gracia y me soltó: no refunfuñes más y te dejo darme un beso en donde quieres como promesa de un mañana mejor. –
-Donde yo quiera suena a “nene pórtate bien y tendrás postre”, mira por donde hay esta uno de mis límites. Me dejo llevar por que me encanta hacerte gozar, es igual de placentero para mí, que la persona con la que este disfrute, a mí propio placer, pero salvo que intentar humillarme te ponga cardiaca, no cederé a las limosnas.
-Vaya perdona, ¿y si te digo que disfrutaremos más si me dejas llevar las riendas?
-Te diría que cojas la fusta.
-Entonces ven aquí. Aún es temprano. Siéntate conmigo y hablemos. ¿Desde cuándo te atraigo?, ¿desde la cafetería? - me senté a su lado y afirmé con la cabeza- Y tanto fue, ¿cómo para masturbarte en el baño?
-Me tienes controlado, si, diste para otra más esa misma noche. Y el día que viniste a la oficina en vacaciones, me cogiste otra vez, pero esa no te diste cuenta y te escuché mear a mi lado.
-Te puso burro escucharme orinar, eres un pequeño pervertido, eso me dará más juego.
-Me corrí con el papel higiénico empapado de tu orina y flujo en mi nariz.
-Lo dicho, un pervertido, pues con mis bragas serian de campeonato, al menos la segunda, te dejaste un goterón de leche colgando del lavabo, ese se te pasó chavalín.
-Las pusiste queriendo ¿verdad?
-Tu qué crees, te tenia calado, desde el día antes, se te olvido colocar la ropa más o menos igual y entonces te dejé el regalito, al ver el resultado supe que podía sacar provecho de tu calentura.
- Observaste, recapacitaste, sopesaste, valoraste y decidiste.
-Exacto, creo que no me equivoque. Nunca creí que una señora como yo pudiera atraer a un chavalín, pero ya que a ti si, ¿Por qué no aprovecharlo y calmar mi falta?
-Primero que no sé por qué no ibas a gustar a jóvenes, estas que te rompes, y segundo ¿qué te falta a ti?
-Por orden, soy una cuarentona con unos kilitos de más y siempre que me viste llevaba ropa de trabajo que no es que haga destacar nada de mí precisamente.
-El uniforme.
-Es una forma de que no vean un cuerpo y si una mujer competente, ya te dije que me gusta hacerme valer. Lo que me falta... pues me falta la pareja, no solo sexual, -eso es fácil de encontrar, sin menospreciarte- si no la que se preocupe por mí, me cuide y me comprenda.
-Creía que eso te lo daba tu marido y esto era un calentón, -sabía que había algo más, pero debía decirlo ella-
-Calentón lo es, pero yo lo preparo a fuego lento y no con cualquiera, demostraste cosas, más allá de lo sexual, por las que te elegí.Mi marido y yo llevamos tiempo distanciados, creo que en verdad nunca estuvo verdaderamente enamorado, cariño, afecto, pero amor, amor… no, de hecho, mírame, aquí, sola y el en Marsella en un simposio de anestesistas, solo o acompañado me da igual ya ciertamente, le dije lo que me paso y mírame, sola.Su trabajo es su vida, yo ya estorbo.
-De ahí la jaula de oro supongo,
-Una parte si, la otra es que mantengo la farsa porque no tengo donde ir, todas las propiedades son suyas desde antes del matrimonio, yo me enamoré, pero él se enamoró de su trabajo.
Aun así, hasta hace poco, nadie me había demostrado un poco de afecto y respeto como tú, a pesar de ponerte como una moto, no aprovechaste los malos momentos y eso me hizo fijarme en ti. La faceta sexual era una incógnita, pero hasta ahora demostraste que el riesgo valió la pena, “chavalín”.
-Tú también lo mereces. Lo de los kilitos de más es tú percepción, eres preciosa, rotunda, voluptuosa y excitante. Tus curvas lo único que me hacen es ponérmela más dura, deja de minusvalorarte y bésame tonta.
Me acerqué y le di un beso, dulce al principio y después libidinoso que ella correspondió.
Mi verga volvió a mirarla fijamente buscando consuelo, ella suspiró y buscó el contacto con ella, la acariciaba y apretaba, visitaba a sus amigos colgantes mientras seguíamos besándonos y volvía a acariciar. Me separo y volvió a dejarme helado.
-Cielo, hazme caso y vete hoy a casa, descansa y recuerda lo dicho, mañana habrá mucho más.
Para que vengas con más ilusión.
-Tocado y hundido, me quedo con la ilusión y anuncio que mañana seguiré a la altura.
Hasta el día siguiente las horas no corrían, el jueves más largo de mi vida y para colmo con un dolor mortificante por el amigo, todo el día tieso y babeando por la expectativa que me esperaba. A las dos estaba saliendo de la oficina y corriendo a casa para ducharme y prepararme, me afeité para no lastimar el tesoro y poder disfrutar al máximo de él, comí algo no muy pesado para que toda la sangre estuviera disponible para la erección y me perfume ligeramente, preparado para jugar. A las cinco y media llamaba como un clavo, me abrió la puerta y me dirigí a su encuentro. No estaba en la piscina así que entre y tampoco estaba en el salón, había una nota: “La habitación frente a tu zona de desahogo, te espero”. Deje la mochila y frente a la puerta cerrada tome aire, y entre.
La penumbra me impedía ver con claridad, solo unas velas dispersas por la habitación dejaban ver siluetas frente a mí. Al acostumbrar la vista la vi, estaba en la cama, completamente desnuda rodeada de cojines, me había quedado parado en la puerta y no sabía que hacer ciertamente, preferí esperar que me hablara.
-Hola chavalín, no hace calor aquí para ir tan tapadito. -Empezábamos fuerte, todo al aire, las cartas sobre la mesa-
-Como digas, estoy a tus órdenes, para lo que quieras.
-Me gusta tu actitud, acércate a los pies de la cama. -ya desnudo llegue al borde del abismo y estaba deseando saltar a la grieta que se me abría- ¿Crees que hoy puedes estar a la altura de ayer o mejorarlo?, nos quedaron cosas pendientes por repasar, ¿te haces una idea?
-A todas tus preguntas tendrás la contestación cuando me eches nuevamente.
-Oooh, estas dolido, no deberías, acaso... ¿no te gusto el día de ayer? Crees que el haberte pedido que te fueras ¿fue una orden?, no te obligue en ningún momento, pero tu subconsciente te habla, sin que te des cuenta y te susurra que me hagas caso, y tu subconsciente no me parece tonto, para nada. Anda sube y mírame desde arriba.
Joder, era impresionante, hoy estaba con el pelo suelto, una cascada de el colgaba a su espalda, estaba apoyada sobre sus codos con el torso elevado, mostrando sus pechos en todo su esplendor, la pierna dañada hacia el lado y la otra en un pequeño ángulo mostrando su preciosa vulva un poco abierta, era espectacular, mi polla estaba mirando la lámpara de techo, pero lloraba de emoción, unas lágrimas que salían de la punta y caían en finos hilos sobre su pie. Abrí mis piernas y fui andando despacio sobre ella hasta dejar mi verga justo en la vertical de su cabeza, con mis huevos casi sobre su cara, miro hacia arriba con una sonrisa lasciva y besó el interior de mis muslos, subiendo hasta dar con los depósitos de leche. Los beso, los lamio y los cubrió con su boca, metiéndose uno y otro alternativamente, buff, estaba hirviendo, notaba el calor de su boca cubriendo mis huevos, después me pidió que me agachara “joder, me la va a mamar”, error, al agacharme fue bajándose al mismo tiempo y quede en cuclillas sobre su rostro, lo que vino después…
-Relájate cariño, no te asustes.
Empezó a comerme el culo, y tengo que decir que era raro al principio pero después… fue la ostia. Empezó besándome los cachetes, fue acercándose hasta el ojo de mi culo, ¡y lo olio, igual que hice yo!, escuché su inspiración potente seguido de un roce y un posterior lametón, notaba como se abría paso, mi esfínter palpitaba con sus maniobras, se relajaba cada vez más, algo húmedo buscaba en su interior, palpaba y a mí me fallaban las piernas, entonces sentí sus manos en mis muslos, acariciándolos, deslizándose cada una en un sentido, con un fin determinado, una acabo atrapando mi polla y otra acaricio mi ano, pasamos a una exploración más profunda, aprovechando la humedad de la comida anterior note perfectamente como un aventurero investigaba dentro de mí, despacio pero seguro, había un plan en su viaje, mientras, la otra mano asía mi verga y aprovechaba el líquido que manaba para rozar el glande con maestría. Aquel dedito buscaba algo pero salió, dejando paso a otro más largo y grueso que tenía el mismo mapa pues ejecutaba los mismos movimientos, pronto comprendí la motivación, la presión ejercida en mi interior me daba un placer diferente, aumentaba a la masturbación y me estaba llevando al límite, así se lo hice saber y me pidió que me colocara a su lado de rodillas con las piernas abiertas, esa postura permitía que se colocara de lado con los cojines y mientras seguía follándome el culo con su dedo, cambio su mano por su boca y combino una mamada lenta y profunda con el mete y saca leve pero profundo y continuo sobre mi ano, estaba a mil, mis jadeos no parecían importarle demasiado ya que a más intensos eran más presionaba mi culo y con más ahínco mamaba, lo cogió y eso le facilito un mayor acceso hasta el fondo de su garganta, la avise de que me corría, su respuesta, meter el dedo lo más posible y presionar circularmente mientras de nuevo con su lengua rodeaba el glande esperando que derramara todo en su boca.
-Aaaggg, me corro, buff, ¿lo quieres todo?, pues lo vas a tener, uuaaaa, dioooosss, no pares, no pares lo que haces con mi culo, mmmfffff, eres maravillosa, uuuh, todo para ti preciosa, me tiembla todo, no me llega el aire. –por toda respuesta me encontré con una cara que me sonreía y abriendo la boca me enseñaba toda mi corrida, lengua, labios, llenos de esperma caliente. Creí que me haría como el día anterior y volvería a saborear a mis posibles descendientes pero no, esta vez cerro su pozo de gloria y se lo trago todo, como si bebiera elixir de juventud.
-Hoy es todo mío nene, necesito vitaminas para lo que nos espera. Vamos a tener una tarde entretenida y el depósito casi se queda vacío, ¿no te esperabas algo así verdad?
-La verdad es que no, pero solo con la visión desde arriba ya estaba más que complacido, eres una diosa y una diabla, no sé cómo tengo tanta suerte. Ahora me toca corresponder a la novedad debidamente. Deja que te acomode y mientras recupero al colega te daré el tratamiento correcto para la fiebre, vaya si está usted caliente señora, yo la ayudare.
-Si doctor, noto un gran calor aquí, en esta parte, -lo dijo amasándose los pechos- y por aquí también, es un calor que no sé aplacar, haga algo urgentemente. -zona urogenital, temita-
-Enseguida vengo, voy por la medicación, está por aquí abajo.
Bueno, creo que esta lectura habrá sido más reconfortante, nuestros protagonistas ya pasaron la barrera de la carne y están conociéndose a fondo, si queréis saber más de sus experiencias y sus cosas, no dejéis de leerme en los próximos relatos.
Felices… tocamientos.
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- Relato #212936— title-regex: contiguous parts (3 -> 4)
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