Fidel y sus maduritas 3
Ella sabe que él la mira. Sabe que su olor lo desarma. Y esta vez, no le pide que se vaya; le pide que obedezca. La línea entre el servicio y la sumisión se difumina en el agua de la piscina, donde cada orden es una invitación prohibida.
Fidel y sus maduritas 3
-Alba, soy Fidel, ya traigo la nueva remesa que preparo Lucia.
-Te abro, pasa por detrás estoy en la piscina. -eso prometía, aunque no creo que se pudiera bañar con el vendaje tan aparatoso que tenía-.
Lo tenía bien montado, la sombra de la pérgola y el rumor del agua que caía desde una pequeña cascada en un rincón del jardín hacían del sitio un remanso de paz y tranquilidad. Tenía una pila perfecta con los papeles de ayer, el alcohol, algodón y la jeringa de heparina. Ella estaba tumbada en una hamaca. Cuando la vi de cerca casi pierdo la consciencia de la sangre que se agolpo abajo. Estaba la buena señora con un bañador blanco de infarto que le dejaba el abdomen al aire y de una sola tiranta, con los pechos marcando el mismo canal del precipicio sobre el que pendía el colgante y que me daba ganas de sustituir, además eran de esos que remarcan unas buenas caderas por ser de cintura alta, pero lo llevaba debajo de una especie de kimono de encaje en color negro que dejaba ver todo lo que había debajo sin dejar nada para la imaginación, una trenza como la de la otra vez y me fije en el pie sin vendar con las uñas perfectamente pintadas con manicura francesa, además no se le veían los típicos callitos de usar tacones ni deformado, unos deditos preciosos, cualquiera diría que quería provocarme, si así fuese lo logro al cien por cien. Me tuve que poner la mochila delante del paquete para poder acercarme a ella.
-Un sitio precioso, que paz se respira aquí, algo así quiero para mí cuando este posicionado.
-No creas, esto puede ser una jaula de oro. Además, no es mío, es de mi marido, herencia familiar. Pero bueno, a lo que vamos, hay tienes todo ya revisado y con las anotaciones pertinentes para Lucia, hay además un par de sobres con las direcciones que has de entregar mañana por la mañana y después pasarte por aquí para recoger otros dos, que ya tendré preparados, - joder que burro me ponía, entre la pinta increíble que gastaba y esa seguridad en lo que quería, me traía como semental ante yegua en celo, si me hubiera pedido que me pusiera de rodillas y le lamiera los pies y ladrara, movería la polla como colita de perro contento-.
-Joder que eficiencia, no me extraña que sigan tus ordenes al pie de la letra, eres lo que se dice un activo fuerte de la empresa y no lo digo solo por cómo trabajas. -Perlita suelta, a ver si da para anillo-.
-Me alegra que lo veas zalamero, no todos los hombres aprecian el trabajo de una mujer.
-Esos son imbéciles, viendo como mandas y los resultados me pondría a tu disposición para lo que quisieras. – Segundo round, a ver si me pelea en el centro o me lleva contra las cuerdas-
- Seguro que lo harías, te veo bien… dispuesto. -intercambio de golpes-.
Esas vistas y esa conversación que me daba la impresión de jugar con el doble sentido me tenían con dolor de huevos por la tensión del momento, si seguía así necesitaría otra visita al baño.
-Aprovechando mi buena disposición vamos al momento que más deseabas esta tarde, tu dosis de pinchacito.
-Ay, señor, que sea como ayer, rapidito y sin dolor, pero no me vayas a mojar otra vez, ni te vuelvas a manchar. -ouch, directo a la mandíbula, sabia pelear-
-La experiencia me dice que no me ponga nervioso ante ti noble dama – hice una genuflexión teatral- y sobre todo que no apriete tanto el bote, pues el agujero ya es grande de por sí.
-Ja, ja, ja, que payasito eres, anda, ¡hiéreme con tu daga! – E hizo un gesto teatral en el que descubrió el kimono y dejo al aire sus piernas y estómago, joder si en transparencia era una pasada, al natural, daba para infarto agudo-.
Cogí los trastos y volví a arrodillarme ante mi diosa, esta vez no me preocupe de la tremenda erección que llevaba, ya frente a su barriga frote el algodón suavemente esta vez en el otro lado y me fije que un pequeño cardenal en el lugar del pinchazo de ayer marcaba su piel. Su piel se veía radiante con esos vellitos rubios al igual que en el muslo, parecía la piel de una quinceañera, pero en unas piernas de diosa, además la jodida encogió la pierna sana dejándome el muslo más cerca aún. Le puse la inyección y en ese momento soltó un gemido y dijo: “me has matado” y se hizo la muerta dejando caer un brazo por fuera y la pierna levantada la echo al exterior haciendo que la tela del bañador no diera para tapar perfectamente su vulva, unos pelitos cortos aparecieron por el borde de la misma a la vez que se marcaban los labios un poco abiertos perfectamente, del amor hermoso madre, que espectáculo, y se me encendió la bombilla, aprovechando la broma le conteste: “no os preocupéis bella dama yo os curare” y con cuidado me agache y le di dos besos en la zona del pinchazo de hoy y la marca de ayer al mismo tiempo que decía, “sana, sana culito de rana, si no sanas hoy sanaras mañana”.
- ¡Oh caballero, me habéis salvado!, - y al yo apartarme se tapó, dando fin a la función-.
Aunque en mi zona baja el espectáculo era acojonante, la cantidad de humedad era terrible pero esta vez llevaba unos piratas negros y si había charco no se notaría, otra cosa es la elevación, pero hoy no quería disimular tanto.
-Hace calor hoy ¿verdad?, por eso estas aquí al fresco eh.
-Sí, se te ve acalorado, anda pasa al baño y refréscate un poco. -una leve sonrisa se dibujó en su rostro, ¿qué tramaría? -.
Me volví a meter y como si no hubiera mañana me fui al bombo de la ropa sucia y…
¡OSTIAS!, sorpresón y nervios, ¿que era esto?, ¿una incitación?, ¿una provocación?, ¿un, te pille? sobre todo el montón de ropa, había una braguita blanca de algodón colocada perfectamente estirada, como de exposición, temblando estire la mano y la cogí, no era la de ayer por que poseía un encaje en los bordes pero en la zona de contacto esta vez había una gran mancha aun húmeda, ¿me estaba dando un regalo o un aviso mi querida madurita?, me la lleve a la nariz y aspire profundamente, mmm era impresionante, que aroma desprendía aquella prenda y sin solución de continuidad esta vez no las lamí, directamente me la metí en la boca para sacar todo el jugo que pudiera, me desabroche y baje la ropa y volví a coger crema para zurrarme otra paja de campeonato, me babeaba la polla como un grifo que no cierra bien, estaba tan excitado por todo que me corrí casi al instante dejando el suelo con un panorama de goterones de semen como si alguien hubiera salido de la ducha sin la toalla, pero estaba tan nervioso que intente recoger todo como pude gastando bastante papel, coloque otra vez las bragas en la misma posición pero obviamente con el chupetón que le había dado en la zona de la chochera había unas arrugas marcadísimas, era un riesgo pero, que me quiten lo bailao. Me volví a mojar el pelo y a lavarme la cara y salí.
-Uffff, me vino bien refrescarme, aunque en el baño el ambiente es más cálido que aquí. -mensaje cifrado, esperamos respuesta -.
-Sí, ¿verdad?, será la humedad, hasta la ropa se pone pegajosa. - ¡HOUSTON TENEMOS UN PROBLEMA!, luces rojas, alarmas sonando, banderas de peligro. Eso fue totalmente intencionado, el mensaje velado ¿era una declaración de guerra o de intenciones? –
-Bueno, creo que me voy a ir, por hoy ya cumplí.
-Claro que si mi valiente caballero, pero os cobrasteis la recompensa.
- ¿Perdón?
-Me robaste unos besos cuando estaba indefensa. -continua el juego-
-Mi bella señora, no hice más que curaros después de inocular el veneno.
-Clavar la daga, eso hicisteis. – esta era la mía-
-Eso no era una daga, - me marque un “all in”- el día que os la clave, solo dos besos no serán suficiente. – No me creía ni yo mi desvergüenza-
-Eres un sinvergüenza, -pero el tono no era de enfado, más bien un poco ¿sexy?, no sé si mis sentidos tenían claro lo que pasaba y preferí volver mañana con fuerzas renovadas- ¿te gustaría darte mañana un baño en la piscina? Tráete un bañador y la pruebas tú, ya que yo no puedo, al menos que la aproveche alguien.
-Muchas gracias, te tomo la palabra, hasta mañana pues mi señora. -y hoy fui yo el que se acercó y le planto dos besos de comisura, ella se dejó querer, pero esta vez no me abrazo, solo suspiro hinchando su pecho-.
-Hasta mañana caballero, traed lanza y escudo para acabar con el dragón, ja, ja, ja.
¿Insinuación, coña, burla?, calentón, eso es lo que me llevaba de allí y lo que traería mañana, uno que volvería a tratar de calmar esta noche con otra paja a su salud, o dos.
Doce treinta de la mañana y llamo al porterillo, nervioso como un niño en un puesto de chucherías con dinero en la mano. Me abren sin preguntar y paso hasta la cocina esperando verla como el otro día, pero hoy me recibe una señora que amablemente me invita a pasar al despacho. Dentro esta ella, bellísima, con una cola alta pero como en la oficina detrás de los papeles. Me ve y me saluda, pero como ausente, eso me deja frio y me baja la adrenalina que pudiera circular en ese momento.
-Fidel aquí tienes los dos viajes que te comenté ayer, en el último tendrás que recoger más documentación que deberás llevar a Lucia que tras revisarla y darle conformidad regresara de nuevo a origen y esperar a que te entreguen un talón conformado que tienes que llevar junto con estos otros al buzón del banco antes de las cuatro de la tarde, es muy importante que sean entregados antes de las cuatro, si no, llegaremos tarde a dos cierres. ¿Crees que podrás o voy avisando que una llegara con un día de retraso?
-Tres horas y media… déjame ver los destinos. Si mi señora, este caballero y su corcel llegaran a tiempo a salvar a su dama.
-Déjate de coñas a estas horas, es muy serio y se juega su reputación la oficina, es preferible avisar de un retraso que buscar excusas. ¿Podrás o no? – No había broma en su tono-
- No se preocupe Alba, cumpliré.
-Ni bromas ni de usted, esto es trabajo, es mi medio de vida y tu aprendizaje, hay momentos para bromear y otros para ser consecuentes con las responsabilidades. Date prisa y recuerda volver a las cinco. -Joder, que firmeza, que seguridad, me ponía berraco otra vez, pero no quise arriesgar más-.
-Adiós, hasta las cinco. -juraría que era a las cinco y media pero no me la iba a jugar.
Conseguí hacerlo todo antes de las cuatro, pero no me iba a dar tiempo de comer en casa, cambiarme y volver a las cinco a su casa, así que metí un bañador en la mochila y volví a montarme en la moto, lo peor era que estaba sudado de toda la mañana y no me pude asear, pero no quería llegar tarde. A las cinco estaba como un clavo en la puerta, pero un poco mareado, supongo que del calor. Me abrió y de nuevo di la vuelta para encontrarme esta vez con Alba de pie con las muletas, de nuevo espectacular, otra vez la trenza que me encanta y esta vez con un bikini deportivo blanco y negro que enmarcaba sus senos de forma que por esa línea solo pasaba la tarjeta de crédito y por abajo una línea negra cubría la parte de su monte de venus más ancha arriba y se estrechaba hasta desaparecer a las puertas de su culazo, esta vez no la cubría nada más y descalza.
-Hola caballero, venís provisto de las armas, ¿cómo os pedí ayer? – Volvió el jueguito, debería tenerlo en cuenta para próximos encuentros-.
-Si mi señora -pero estaba realmente mareado, creo que la falta de comida y el calor me estaban jugando una mala pasada-, ¿podría sentarme?, creo que el ultimo dragón al que me enfrente me dejo exhausto.
Se le cambio el rostro y se acercó a mí con dificultad. Me senté en una de las sillas bañado en sudor, la verdad que el caballero estaba dando una imagen de pena. Me acerco un vaso de agua fresca que había sobre la mesa y que me bebí despacio para que no me rematara el estómago por si era del calor. Estaba frente a mí y sus partes estaban cerca de mi cabeza, notaba su aroma y su calor, esta vez me fije en su pierna mala, se le veían los moratones por encima del vendaje y le dije que se sentara y pusiera la pierna en alto.
-No te preocupes, ahora deberías refrescarte, ponte el bañador y date un baño.
-Creo que es más hambre, desde esta mañana que desayune temprano no tuve tiempo de comer y creo que tengo el azúcar bajo, me noto como le pasa a mi abuela.
-Intentare traerte algo, pero con las muletas me cuesta llevar cosas.
-No te preocupes, dime que puedo coger y me acerco yo. – Me levante y encamine a la cocina con paso titubeante-.
-Coge lo que quieras, en el frigorífico hay fruta y refrescos o lo que te apetezca.
- ¿Tienes helado?, lleva azúcar y está fresquito.
-Claro seguro que habrá, me encantan los de vainilla y seguro que hay tarrinas, tráeme uno a mí también y coge cucharas del cajón en la isla frente al congelador.
Cogí una tarrina grande de vainilla con trocitos de chocolate para los dos, así estaría cerca de ella.
-Ponte en la hamaca, acerco la silla y compartimos. Estarás más cómoda y yo me sentiré mejor a tu lado. -Hasta mareado tiraba ficha, no tengo remedio, pero no vi que se riera aún se veía preocupación en su rostro, pero se tumbó -
- ¿Estas mejor, me preocupaste?
-En cuanto esté a tu lado y con media tarrina en el cuerpo veras como vuelvo a estar bien. -Ahora si esbozó una pequeña sonrisa-
-Zalamero vuelve a casa, ¿pero por qué no has comido, tan tarde acabaste?
-Es que a las cinco no me daba tiempo, la media hora antes era la comida, pero ya va mejor. -me estaba comiendo yo solo la tarrina y me atreví a darle una cucharada con la mía, aceptó, creo que aún no se daba cuenta que era la mía y yo aprovechaba para chupar la cuchara después de hacerlo ella, en una de esas se le cayó un trocito desde la barbilla al pecho y se estaba fundiendo de camino a su canalillo cuando lo pare con mi dedo y me lo lleve a la boca y repetí la operación en su barbilla, su piel estaba caliente y suavísima, además me dejo sin hacer mucho aspaviento, es más me miraba fijamente mientras chupaba el dedo atrevido. Eso no podía ser malo.
-Ya veo que estas mejor, anda ponte el bañador que me tienes que pinchar y después te das un baño.
-A la orden jefa, -la deje con el helado, mi cuchara y vi cómo se la llevaba a la boca con poca cantidad, pero se quedó chupándola más de lo normal revolviendo la lengua según creí ver, ¿provocación?
Me lleve la prenda al baño y pensé en mirar de nuevo el cesto de la ropa sucia, con mi sucia mente, pero recapacite, braga-empalme-bañador-piscina, demasiado, después tendría ocasión. Salí y cogí los bártulos, menos mal que la hamaca está junto a la piscina y de estar a su lado al agua no notaria si el amigo levantaba la cabeza o babeaba por ella. Ejecute la maniobra completa y por la cara y sin teatro de por medio esta vez le di tres besos en su abdomen y guiñándole un ojo me tire a la piscina. El agua fresca me revitalizo, nadé un poco y me sumergí hasta llegar al borde junto al que estaba ella.
-¡Viva la jaula de oro!, esta estupenda el agua, ¿quieres un poquito? -y le eche un poco encima-
- ¡Quieto chavalín!, la jaula es bonita mientras se puede salir de ella, pero no todos podemos volar libres.
Tema serio, ¿indago más o cambio a uno distendido?, me arriesgue.
-Es la segunda vez que te quejas de tu jaula, acaso es una prisión, sales y entras, tienes lugar de vacaciones, servicio, posición, ¿qué te pasa para no ser feliz? Y no me digas nada que con lo del otro día no te creeré.
-Ya te dije que eres muy niño aun para comprender estas cosas.
-Bueno, pequeño, pero conozco cosas de la vida, pocas, pero algo me toco en la mía que se puede asemejar, mis padres se divorciaron hace unos años después de que se enfriara su relación, no fue una separación dolorosa para ellos, pero para mí, en el principio de mi adolescencia no fue una alegría.
-Vaya, pero mi situación es diferente. ¿Te gusta lo que ves? -, la miré y asentí, yo me refería a ella, pero Alba no, pues señalo a su alrededor-, todo cuanto ves pertenece a mi marido, la casa en la costa igual, su indiferencia también. -El muro se agrietaba ahora y era el afecto el que empezaba a sentir curiosidad, pero aun así tire los dados-
- ¿Indiferencia hacia una mujer como tú?, no me pases de lo que fuma tu marido por que le nubla el juicio.
-Zalamero contraataca, ¿qué ves tú en una cuarentona que no encuentres en una de tu edad? -peligro-
-Pues… -y me quede pensativo-.
-Ves, no sabes que decir, ja, ja.
-Oh no, pero no creo que lo que pienso fuera bien admitido, y estoy muy bien contigo y el trabajo, no quiero estropear nada de eso.
-Vamos alégrame el oído, hace tiempo que nadie lo hace. -y lo dijo mirándome fijamente mientras se echaba hacia delante de manera sugerente-.
-No, no querrás, como tú dices, eres, muy mayor para entenderlo. -a quemar las naves-
- ¡Tuche!, la daga vuelve a ser usada. Pero me arriesgare, di ¿qué piensas de esta mayorcita?
Menos mal que aún estaba en la piscina, me valía de muro de defensa ante lo que pudiera pasar, lo peor sería que me echara de su casa y que perdiera el trabajo, pero… que cojones.
-Está bien, allá voy. Lo primero es que me impresionas como profesional, admiro tu capacidad de trabajo, tu organización, la rapidez en las decisiones y lo acertado de ellas. Tu capacidad de salir a flote sin pedir ayuda, sabes navegar con aguas peligrosas e incluso en la enfermedad tus capacidades diría que incluso aumentaron, sabes perfectamente lo que quieres y lo ejecutas magníficamente, ¿sigo? – vi como cambiaba la cara y ponía gesto de sorpresa, grata, creo-.
-Claro, claro, sigue, me gusta. – Se sentó mirando hacia mí con el puño en la barbilla y penetrando en mi interior, al menos eso me parecía-
-Esta parte a lo mejor ya no te gusta tanto, pero acompaña al resto sin que deban separarse jamás. Seguro que sabes que tienes un cuerpo magnífico, voluptuoso, sensual, tu pelo me encanta, sobre todo cuando lo llevas suelto, como el día que apareciste en la oficina por primera vez sin el uniforme.
- ¿Uniforme?, yo no llevo uniforme…
-Déjame terminar o no reuniré valor otra vez. -hizo un gesto de adelante- Tu cara, a más la miro más cosas encuentro que me gustan, tu piel ahora bronceada destaca sobre ese vello mínimo y rubio que parece cubrir tu cuerpo, tus pies, aunque, solo vea uno ahora, son preciosos, no voy a referirme a los atributos que destacan en tu sexualidad porque sería soez y no te mereces eso. Pero hay algo que no se ve en ti que me fascina y me embriaga, tu olor, hueles a hembra en pie de guerra, es pasar cerca de mí y despiertas cosas que no mencionare, pero que rematan el conjunto de la mujer espectacular que eres. -Me calle y empuje hacia el centro de la piscina mientras la miraba fijamente a los ojos y veía cómo se quedaba en silencio, así estuvo al menos un minuto mientras yo esperaba que me tragara la piscina-
-Vaya con el chavalín, y todo esto… ¿desde cuándo lo piensas?
-Me temo que hace ya tiempo, ¿te molestó?
-Mmm, -silencio-, debería decir que sí, pero no, de hecho, me impresiona que lo primero que describieras no fuera mi cuerpo, y sobre él lo hiciste de una forma hermosa. Nadie se podría escandalizar de tus palabras.
Reuní fuerzas, salí de la piscina y me senté frente a ella, muy cerca. No se apartó, me miraba intrigada, preguntándose qué hacer con el chavalín.
-Y lo del olor, ¿qué es eso del olor? Me tienes realmente fuera de juego.
-Tu no lo puedes notar y mucha gente a tu alrededor tampoco, pero mis sentidos del olfato y el gusto, digamos que funcionan mejor que en otras personas y cuando estuve cerca de ti en el bar aquella tarde despertaste muchas cosas.
-Ja, ja, ja, si lo recuerdo, sí que se despertaron, pero no lo asocie precisamente al olor, ja, ja, ja.
-Ya me di cuenta que eres observadora y te va jugar también, aunque hasta ahora siempre mantuviste las distancias, ¿a qué se debe este cambio gentil dama?
-Observo, recapacito, sopeso, valoro y decido. Todo en mi vida es… ¿ordenado?, ¿no?, quizá no sea la palabra.
- ¿Programado quizás?, pero más que en una palabra diría que “no quieres jugártela”.
-Posiblemente, dicho más mundanamente, pueden ser los términos adecuados.
- ¿Malas experiencias?
-Algunas que te marcan sí.
-Y que te llevo al cambio, ¿si quieres decirlo?
-Una pregunta previa chavalín. ¿Cómo de discreto y reservado crees que puedes llegar a ser? Dependiendo de tu respuesta llegara otra o no.
-Pues… -pensé unos instantes para dar una contestación adecuada y que no me cerrara una puerta tras la que se veía luz por debajo y escuchas meter la llave en la cerradura, jugábamos a llave echada o puerta abierta- francamente, dependiendo del tema, puedo ser lapida o tumba faraónica, es más, si todo lleva al puerto deseado estoy dispuesto al “quid pro quo”, secreto por secreto. -puso cara de sopesar y hablo-
-Segunda pregunta, ya vi que eras obediente y cumplidor, ¿hasta qué extremo? – eso dejaba varios frentes abiertos, pero primero abordé el laboral-
-Ya me viste, hasta el desmayo, -hice una mueca simulándolo-
-Nene, esa faceta ya la conozco y reconozco, en el resto. -mirada inquisidora y un poco sugerente, acabada a lo Sobera (un presentador que enarca una ceja), junto con un gesto de reposo sobre la hamaca-
Fase dos, esta vez o nos llevamos el bote o el hambre.
-Con las personas de mi círculo, no fallo, siempre que se marquen los límites de una forma adecuada. -Ahora era yo el que abría los frentes-
- ¿Y cuáles son los tuyos conmigo? -dinamita encendida a mis pies, sabía jugar la madurita-
-Pide algo y espera la reacción. -sonrisa a medias y cuerpo relajado en el asiento-
-De acuerdo, ve al baño y trae algo, dependiendo de lo que traigas…
¿Sería verdad lo que proponía?, ¿estaría a punto de abrir el castillo o me quedaría tras la reja para siempre?, no dije nada, me levante y con el corazón bombeando eche un vistazo al baño a ver que podía querer, ¿dónde estaba la palanca que movería la reja? Todo estaba como siempre, todo, y ¿qué hacía yo siempre allí?, usa la lógica… Una idea se pasó fugaz por mi mente, abrí el cesto de la ropa sucia y tenía que ser eso. Había otras bragas como la otra vez, pero esta vez la parte de contacto aparte de estar húmeda estaba perfectamente a la vista, como una invitación. Joder sabía lo que había hecho días atrás perfectamente, lo tiene todo calculado, creo que le va lo de la obediencia y acaba de conseguir un siervo. Salí con ellas en la boca, ya no había nada que ocultar, las iba chupando por el camino y mi polla ya estaba dura como el acero.
Perdón, perdón, sé que esperabais todo lo jugoso, pero no sabía muy bien cómo hacer los cortes y si seguía no podría parar el tema. Os prometo que en el siguiente se alinean los astros y ambos, joven y madurita comprueban lo maravilloso del sexo.No dejéis de leerme y felices… tocamientos.
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- Relato #212877— title-regex: contiguous parts (2 -> 3)
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