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Mi esposa argentina 6 parte 9

Bajo la luz fría de la bodega, la esposa de Carlos se entrega a dos extraños mientras él observa y graba. Pero el juego de poder no termina allí: cuando Joselu, el enfermero obsesionado, irrumpe en su mundo, la línea entre el placer consensuado y la humillación se vuelve peligrosamente delgada.

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MI ESPOSA ARGENTINA 6 Parte 9

Descendimos por una pequeña escalera, enseguida se notaba un cambio de temperatura, estaba más frio abajo.

_Algunos vinos están en un frigorífico especial y otros a temperatura ambiente_ dijo Robert

_Bueno, una temperatura controlada, todo bajo control_ dijo Gustavo riendo

Descendimos, llegamos a un pasillo y luego a una pequeña bodega, un frigorífico ocupaba toda la pared, tenía puertas acristaladas, se veían las botellas de vino durmiendo el sueño de las vendimias.

_De verdad hace frío aquí_ dijo mi esposa cogiéndose ambos codos con las manos cruzadas. Su mano derecha sobre el codo izquierdo y viceversa.

El suelo era de piedra y sus tacos resonaron sobre ella, sus largas piernas se encogieron por un momento

_Tienes frio, pues habrá que darte calorcillo_ dijo Robert y frotó con sus manos los brazos de mi esposa, arriba y abajo.

Gustavo se situó detrás de ella y mientras Robert seguía masajeando los brazos de ella colocó sus manos en la pequeña cintura de mi esposa.

_Ey ¿qué hacen?_ dijo ella

_ ¿Qué hacemos? nada que no estés deseando, bebé_ dijo Gustavo

_ ¿Ah sí? delante de mi esposo_ dijo ella

_Bueno parece que él también quiere llevarse un bonito recuerdo_ dijo Robert

Yo ya estaba filmando con el móvil en la mano.

Los dos atacaron al mismo tiempo, sincronizadamente, Robert beso el cuello de mi esposa en el costado derecho, cerca de la clavícula y Gustavo el costado izquierdo, casi en la nuca de ella.

Fernanda lanzó un suspiro, Gustavo metió las manos por debajo de la camiseta para tocar la piel de la espalda y siguió acariciando el vientre, liso y terso y pegándose más a ella, apoyando el paquete en el culo de mi esposa y luego acariciaba ya sus pechos por sobre el sujetador.

Ya entonces la boca de Robert hacía contacto con la boca entreabierta de mi esposa y la cerraba con un beso.

Se besaron durante un buen rato, ella giró su cabeza para besarse con Gustavo mientras Robert intentaba subirle la camiseta para besarle los pechos, una copa del sujetador había sido bajada y el pezón rojo y brillante emergía ya desnudo.

También ya su culo y su coño habían sido bien sobados por sobre el pantalón ceñido.

Gustavo había llevado una delicada mano de ella sobre su polla, Fernanda estrujó por sobre la tela y luego hizo lo mismo sobre la polla de Robert.

_Hace demasiado frío aquí_ dijo ella de pronto

_Vamos enfrente, a mi departamento, estaremos más cómodos_

Fernanda bajó la cabeza, se acomodó un poco la ropa, salimos al pasillo en silencio. Cerramos la puerta de la bodega.

Gustavo cogió la mano de mi esposa y comenzó a subir la angosta escalera.

De pronto se detuvo al llegar a uno de los escalones superiores. Se sentó en el escalón.

_Carlos ponte frente a la puerta_ me ordeno Robert, sobrepasé con esfuerzo a Gustavo, pegándome al muro y cogí con una mano el picaporte de la puerta que conducía al pasillo distribuidor donde también estaban los lavabos.

Con la otra mano encendí el móvil, podía ver todo desde arriba, mi esposa de rodillas en la escalera se besaba con Gustavo, podía ver sus tetones casi asomando descaradamente por sobre la camiseta, detrás de ella Robert le acariciaba el coño por sobre el pantalón vaquero

Gustavo estaba liberando su polla, mientras seguía morreándose con Fernanda.

Robert tironeaba de los pantalones de Fernanda intentando bajárselos.

La polla de Gustavo era de un tamaño normal como la mía al menos.

Fernanda lo masturbó con la mano mientras se besaban.

_Así mi amor, ahora chúpame la pija, dale, chúpame la pija_ dijo Gustavo

Robert había logrado bajarle el pantalón a los trompicones, las nalgas blancas y carnosas de mi esposa se podían ver ya, separadas por un trozo de tela negra metida en el culo, delimitando esos dos globos.

_Ah que bueno…cuanto hacía que una chetita de estas no me chupaba la pija….._ dijo Gustavo aferrando la rubia cabeza de mi esposa.

_Joder esta sí que es carne argentina de primera_ dijo Robert amasando el culo de Fernanda con sus manazas, el reloj demasiado grande y ostentoso, se movía en círculos concéntricos.

_Ves boluda que no querías comerte el chori…mira cómo te estas morfando un pija ahora_

A través de la pantalla del móvil vi como Fernanda se sacaba la polla de la boca y se la pasaba por el pómulo y los labios con los ojos cerrados, gimiendo, el pantalón había sido bajado más aún y ya Robert le masturbaba el coño en toda regla.

_Que mojadita que está, es que no me lo creo, pensar que en la fila del cine…Mmmm que delicia macho_

Ella volvió a engullir la polla de Gustavo.

_Que boquita bebé….estas chetas divinas….la van de finas pero son más putas que las gallinas_

Robert había hundido su cabeza en el culo de Fernanda, veía apenas parte de su calva hurgando en lo más íntimo de mi esposa.

_ ¿Hacía mucho que no te comías una pija argenta bebé? ¿Te gusta?_

Ella se quitó la polla de la boca.

_Me encanta, forro_ dijo soezmente, volvieron a besarse y el comenzó a quitarle la camiseta, ella levantó los brazos para acabar de quitársela y luego Gustavo con gran habilidad le quitó el sujetador.

Los tetones emergieron en todo su esplendor, Gustavo los sobó a mano llena y luego ella se irguió para que él los pudiera alcanzar con su boca.

_Que delicia_ dijo antes de meterse los pezones en la boca.

Al erguirse ella, Robert pudo acabar de quitarle los pantalones y antes las sandalias.

Besaba sus nalgas ruidosamente mientras le quitaba el tanga

_Vení mi amor haceme una cubana con estas tetas hermosas que tenés_

Ella volvió descender y se puso la polla de Gustavo entre sus pechos que envolvieron la oscura polla casi completamente.

_ ¿Siempre fuiste tan puta, bebé?_

_Si…siempre…de chiquita….._ dijo ella dispuesta a jugar ese juego guarro con su compatriota.

_ ¿La escuchaste Robert?...que putita divina_

Pero su socio no le prestó atención, estaba concentrado en refregar su polla que era un poco más grande que la de Gustavo, sobre el coño de Fernanda.

_Joder alucinaba en colores en la fila del cine con tu culo y ahora…..ahí te va zorra_ dijo Robert.

Ella levantó la cara hacia Gustavo y también hacia mí en el momento en que la polla penetró su coñito.

Su cara deformada por el placer como tantas veces, con la polla de Gustavo entre sus pechos y la del otro follándola a buen ritmo.

De rodillas sobre una angosta escalera de piedra de un sótano. Como una furcia cualquiera

Follada por los que unas horas antes, eran dos completos desconocidos.

Y de alguna manera yo había propiciado todo, no se hubieran atrevido si yo no hubiese abierto la puerta de par en par confesando, sin que viniera a cuento, que éramos una pareja liberal, dándoles la oportunidad que ellos no habían desaprovechado.

Y Fernanda se corrió otra vez como una guarra mientras Robert la empotraba y ella le comía la polla a Gustavo.

Y volvió a besarse con el argentino mientras Robert la hacía sacudir y temblequear a puro golpe de polla y luego comenzó a meterle un pulgar ensalivado en el culo y ella gimió y a nada protestaba ya.

_Vení acá bebota, móntate en mi pija, si así rubia, así_ dijo Gustavo

El hueco de la escalera era muy angosto, Fernanda flexionó sus piernas, las tetazas quedaron a la altura de la cara de Gustavo, el cuerpo cimbreante y estilizado de ella sobre el cuerpo obeso y moreno de él quien seguía con la camisa puesta.

Su coño se hundió en la polla de un solo golpe.

_Si mi vida, te ensartaste solita_ le dijo

Ella se inclinó para besarlo en la boca, se morrearon ladeando las cabezas mientras mi esposa lo cabalgaba.

Ella suspiró fuerte porque Robert seguía metiendo un dedo pulgar en su culo y luego otro dedo, el mayor y luego junto con el índice.

_Quiero follarte el culo Fernanda lo he deseado desde que te vi en la fila del cine_ dijo Robert con el rostro encarnado

_Ahhh!! Si….date el gusto hijo de puta…rómpeme el culo….._ dijo ella botando ya sobre la polla de Gustavo.

Y Robert lo hizo, vaya si lo hizo.

Y luego de que ella se corriera con las dos pollas de esos piratas cincuentones dentro de su cuerpo, volvieron a la bodega y allí entre las estanterías de vinos se la follaron sobre una silla y al cuerpazo desnudo de Fernanda se le notaba la piel aterida por el frio, pero ya estaban los tres en pelotas y ahora Robert se sentó en la silla y se pegó el atracón chupando las pechos imponentes de ella, mientras Fernanda gritaba como una loca montada en su polla.

Y Gustavo fue quien le dio por el culo esta vez.

Y luego se vistieron y los cuatro fuimos al piso de enfrente y allí bebimos otra botella de champan bien helado, llevada del restaurant y se la follaron sobre la cama, disfrutando de cada centímetro de Fernanda, dándole por el culo con un delicado pie de ella en la boca grotesca de Gustavo, con Robert sentado sobre sus tetas y luego ella comiéndole el culo seboso y peludo.

Y todo aderezado por los comentarios soeces y vulgares y yo también me corrí sobre mis calzoncillos en un momento dado.

La despedida fue bastante silenciosa, como si estuvieran cohibidos después de tanto sexo, solo Gustavo dijo:

_ ¿Cuándo repetimos bebé?_

Y al llegar a nuestro piso Fernanda quien venía durmiendo durante el viaje en coche, se despertó y soñolienta como estaba me besó en la boca y me dijo dulcemente_ Gracias, amor_

_ ¿Por?_ dije yo

_Vos sabes por qué…_

Luego la observaba caminar delante de mí en dirección al ascensor, su culazo bamboleándose, la corta chupa de cuero rojo, la pequeña cartera. Ella soñolienta y cansada, apenas podía creer todo lo que había pasado, parecía que no nos cansaríamos nunca de vivir así.

El domingo fue ese pacífico día familiar que nos reconciliaba con la normalidad, almorzar con mis padres, estar con la niña.

El lunes sabía que tarde o temprano me encontraría con Joselu.

No vi a Joselu, en cambio me crucé con Hakim, le saludé y el pareció no verme, pero tuve toda la sensación de que no había querido saludarme.

Por la tarde mandé llamar a Joselu.

Tenía esa misma apariencia de roedor sorprendido en pleno robo de un trozo de queso, era curioso como alternaba la timidez, casi rayana con la cobardía, junto con el descaro y la osadía.

_ ¿Necesitas algo doc?_

_Si Joselu, te quería decir que no te hagas ilusiones con Fernanda_

_ ¿Ilusiones? Debes estar de coña_

_No va a quedar enganchada a tu polla, por muy bien que te la hayas follado, eres solo otro tío más con el que nosotros jugamos_

_ ¿Vosotros jugáis conmigo? Vaya gracia que tiene, me he follado a tu esposa de un modo que, macho…le he reventado ese culazo que tiene de un modo_

Se había puesto un poco agresivo de repente, meneaba la cabeza y desviaba la mirada.

__Si, pero no será tu esclava como Mía, acabo de enviarte un video, es de este fin de semana_

_Eso dices tú cornudo, puedo follármela cuando yo quiera, cuando se me antoje, no pensará en otra cosa que no sea mi polla_

El móvil de Joselu, sonó.

_Debe ser el video, ya te digo, es de este fin de semana, tenemos nuestros juegos, tú eres solo uno más_

Joselu refunfuñaba, parecía frustrado y enojado. ¿Sería verdad esa impresión de Fernanda de que estaba realmente enamorado de ella?

_Ya verás cuando acabe con ella, voy a llevarla al límite, ya lo veras cuando acabe con vosotros_

_Mira el video a ver qué te parece_ dije con displicencia.

Se rio con rabia, me asusté un poco en ese momento, su risa era torcida como la de una hiena.

_Como tú digas, doc, ya verás_

Esa noche le conté el episodio a mi esposa.

_ ¿Para qué lo hiciste Carlos?_

_Ya te he dicho amor, que no le temo_

_No se Carlos, es un perro apaleado ya te lo dije ¿para qué excitar la rabia de alguien así? No te tenía en ese papel de chulo_

Me sorprendió que Fernanda parecía molesta con lo que había hecho, como si en cierto modo estuviese de su parte.

_No lo sé, tal vez quería causarle un poco….de dolor, tal vez_

Fernanda estaba apenas salida de la ducha, todavía secaba su pelo mojado, llevaba solo una camiseta y bragas de encaje.

_Es un tipo raro, no quiero que lo sobre excites, que lo azuces, tanto si vuelvo a coger con él o no_

_ ¿Piensas follar con él?_

_No se….es lo que hacemos, yo follo con otros y vos te excitas ¿O no?_

Mi esposa estaba enojada, no cabía duda.

_Vale, prometo no volver a hacerlo_

_ Vení tonto_ me dijo

Nos besamos en medio de la habitación.

_No me gusta que te pongas en macho cabrío_ dijo ella, su boca parecía un durazno recién abierto, dulce y cálido.

_ ¿Lo dices por los cuernos?_

_Como sos de bobo_ dijo ella, pero ya su enfado había pasado.

Acaricié esos promontorios de carne, tersos y suaves que eran sus nalgas.

Al día siguiente, me encontré con Hakim, esta vez no pudo evitarme, me saludó con frialdad.

_Oye chico ¿Qué te sucede?_ le dije, alcanzándole.

_Nada_ dijo él ofuscado, sin detener la marcha.

_ Hakim, espera, debemos hablar_

Se detuvo a regañadientes.

_ ¿Qué pasa? _ le dije

_Joder Carlos, pasa que Joselu me ha hecho ver un video, un video de cómo se folla a tu esposa_ dijo por lo bajo.

_ ¿Y con eso?_

_Pues pensaba que Fernanda y tu erais personas decentes_

_Hakim, nuestra vida privada, nuestra sexualidad es algo que solo importa a nosotros_

_ ¿Y así pensáis criar a una niña, ese es el ejemplo que le vais a dar?_

_Hakim, son cuestiones de adultos, que tienen que ver con la sexualidad, no es una cuestión de moralidad, ella hará sus propias elecciones cuando sea mayor_

_Joder Carlos me dais asco, la verdad….te apreciaba a ti y a Fernanda…ella, tan refinada, tan culta y comportarse así, como una zorra vulgar con ese…… mono deforme_

Hakim, era un poco más alto que yo, sus grandes ojos expresivos y de largas pestañas parecían más apenados que enojados. Me jodía haberlo decepcionado, estaba claro que él no podía entender ni aceptar una relación como la que llevábamos Fernanda y yo.

_Mira, tú tal vez no puedas entenderlo pero……._

_No quiero entenderlo Carlos…lo siento….de verdad, lo siento_ dijo finalmente.

Por lo noche otra vez me encontré contándole a Fernanda.

_ ¿Ves? Te lo dije, tú provocaste a Joselu y él te respondió ¿Qué necesidad había?_

_Si tienes razón, me jode por Hakim, pero en fin….no se puede hacer nada ya_

_Tal vez yo podría hablar con él_ dijo ella

_Me parece que no es una buena idea, al menos por ahora_

La semana siguió con bastante trabajo, no era el sexo lo único que ocupaba mi vida.

El jueves ya a última hora, mi secretaria ya se había marchado, escuché un golpe en la puerta y antes de que me incorporara para abrir, vi a Fernanda entrar en mi consultorio.

Llevaba un traje marrón, de falda más arriba de la rodilla, tacones y una camisa, el blazer en la mano.

_Que sorpresa cariño_ dije

_ ¿Si? pero si me has pedido que viniera a buscarte_ dijo ella

_ ¿Yo? Debe haber un error_

_Tu secretaria…me llamó hoy…hace un rato_

_No entiendo….en todo caso te hubiese llamado yo mismo_

_Me sorprendió………pero me dijo que estabas ocupado en…una cirugía y…._

La puerta volvió a abrirse y apareció Joselu.

_Oye ¿Qué te has creído? Debes llamar antes de entrar_ dije.

Me impactó ver a Fernanda y a él en la misma habitación, ella con los taconazos le sacaba una cabeza de altura.

_Bueno doc, disculpa, es que pensé que sería bueno tener una pequeña conversación….íntima por así decir_

_Vete, hazme el favor o llamo a seguridad_ dije

_ ¿Tú has hecho que me llamen?_ dijo Fernanda

_Bueno, como os estaba diciendo…solo una pequeña charla….como amigos que somos.._

_No somos amigos ni nada_ dije

_ Sí que somos amigos y más amigos seremos_ dijo él.

Su aspecto físico me repugnaba, pero no era su apariencia, sino algo que se desprendía de él, de sus gestos de su personalidad, su cabeza casi más grande que su torso, sin cuello, su gran nariz de roedor, sus ojillos demasiado separados a los costados de la cara, su piel morena que no parecía saludable sino más bien desaseada, como si hubiese estado encerrado sin ver el sol durante largo tiempo.

_Estás loco, hacerme venir así, simulando esa llamada_ dijo Fernanda.

Verla al lado de Joselu me impresionaba, su perfección física, estilizada, elegante, casi etérea y a la vez con esa contundencia de su sensualidad desmesurada.

_ ¿Cuantas veces te has masturbado pensando en mi polla durante estos días?_ le dijo él de pronto

_ ¿Que? Te has vuelto loco….creo que es mejor que...…_

_Venga Fernanda, responde, es una pregunta sencilla ¿O tienes miedo de que Carlos lo sepa?_ dijo Joselu

_No ha sido pensando en tu polla….._

_ ¿No? ¿En qué pensabas cuando te hacías esos dedazos?_

Fernanda me miró, nerviosa, casi como pidiendo que yo interviniese y detuviera aquello.

Pero ahora era yo, a pesar de la repugnancia que me despertaba el enfermero, quien tenía curiosidad.

_Pensaba en cuando estuvimos juntos_ dijo ella

_Recordabas cuando te follaba ¿y cuantas veces por día te pajeabas recordando cómo te daba por el culo?_

Fernanda me miró nuevamente, cambió el peso de su cuerpazo de una pierna a la otra, veía los músculos tan bien formados de sus piernas, sus delicados dedos de los pies, que las sandalias dejaban a la vista.

_Una vez por día….a veces dos…_ ¿Estás conforme?_

_ ¿La has oído Carlos? Se hacía un dedazo una o dos veces por día pensando en mi polla, eso es estar bastante enganchada ¿Tu qué piensas?_

Titubeaba yo, en verdad me sorprendía de que Fernanda se masturbara pensando en Joselu, no parecía que estuviese tan enganchada a él.

_ No significa nada……. ella es muy sexual y claro que se masturbará recordando cuando follaba contigo o con otros_

_Ella es muy zorra quieres decir_ dijo Joselu

_ A ver gilipollas ¿A esto me has hecho venir? ¿Para insultarme delante de mi esposo?_ dijo ella

_Y cuando te pajeabas ¿Usabas algún juguetillo también?_ dijo el

Ella suspiró alterada, sus tetones se removieron incomodos dentro de la camisa de seda.

_Venga seguro debes tener algún buen consolador_ dijo él

_Si….a veces usaba uno…_ dijo ella, bajando la mirada

Ahora realmente podía ver, como antes, durante la noche después de mi operación y también en el video en su casa, que Joselu parecía establecer una relación de dominio sobre ella, solo con el tono imperativo de su voz.

_ ¿Y qué hacías con ese juguete? cuéntanos a tu esposo y a mí, anda, no sea tímida_

Fernanda apoyó una mano en la camilla, siempre mirando al suelo. Parecía tan vulnerable de repente.

_Me lo metía en el…culo…._ dijo ella con un hilo de voz

_ ¿Y pensabas que era mi polla la que estaba en tu culo?_

Ella levantó la mirada, estaba muy seria, sus ojos azules refulgían en su rostro de ovalo simétrico, sus hermosos pómulos, el maquillaje discreto que realzaba su belleza.

Miró a Joselu y luego a mí.

_Bien Joselu, creo que debes irte ya_ dije yo

_ Tú no te metas cornudo, tu solo observa que es lo tuyo_

Fernanda se había girado en dirección a él y apoyado su culo en el borde la camilla.

_Desprende unos botones de tu camisita de pija, quiero verte esos melones_

Los dedos delicados de Fernanda subieron hasta el botón de su camisa y lo desprendieron, muy lentamente.

La piel muy blanca de su pecho fue emergiendo a la vista.

Continúa en