Xtories

Las fantasias se realizan

Oriol duerme profundamente en el asiento trasero, ajeno a lo que ocurre en el asiento del copiloto. María José sabe que este es el momento perfecto para cumplir una fantasía que lleva años guardando, y Jaume no tiene idea de que acaba de convertirse en el protagonista de un juego peligroso.

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Era un sábado de finales de septiembre, había quedado con unos amigos para cenar y después nos fuimos a un lugar de moda para oír música, tomar unas copas e intentar ligar. Aunque por mi edad y falta de costumbre, eso de ligar era una utopía. La noche estaba pasando sin pena ni gloria, mucho alcohol y muchas risas con los colegas. Alguno de ellos sí que parecía que tenían éxito con lo de ligar, yo a lo mío beber y poco más. Cuando por enésima vez fui al lavabo, al volver tropecé con una chica, al disculparme, ella se me quedo mirando y me dijo…

--Jaume, que alegría, que haces por aquí??

Se me abrazo y me dio dos besos. Era María José, una antigua vecina de escalera que se había mudado hacia ya un tiempo y no nos habíamos visto desde entonces. Estaba muy guapa, morena, su media melena rubia, su característica sonrisa, y una figura envidiable, la recordaba un poco mas llenita. Mas o menos seriamos de la misma edad, yo tengo 45.

-- Pues por aquí con unos amigos, tomando unas copas…y tú?? le pregunte.

-- También con unos amigos y con mi marido, Oriol…me contesto.

Nos quedamos unos instantes en silencio, mirándonos, cogidos de la mano, como dos antiguos amigos que se encuentran después de una larga ausencia. Ella fue la primera en volver a la realidad, se soltó de la mano y me pregunto…

--Aun estas soltero???

-- Si y por mucho tiempo…le conteste con una mueca.

Cuando ellos y nosotros éramos vecinos en la escalera, me divorcie de mi esposa. De eso hace casi 6 años, al principio lo pase muy mal, yo estaba muy enamorado de mi mujer, pero ella tenía un lio con uno de mis mejores amigos. Mi mujer se fue a vivir con él y yo me quede en el piso.

-- Estas con amigos??? Quieres tomar algo con nosotros???...me pregunto ella.

--Me gustaría mucho tomar algo con vosotros, claro…!!!

Sin soltarme de la mano, nos dirigimos hacia la zona Vip del local, el que controlaba el acceso la saludo por su nombre y entramos sin más. La decoración, la música, la iluminación,…todo era completamente diferente, los detalles estaban mucho mas cuidados. Incluso habían zonas reservadas con muy poca iluminación, al quedarme parado ante una de esas salas, María José me comento un tanto divertida…

--No te puedes ni imaginar lo que pasa ahí adentro.

--Y tu como lo sabes??…le pregunte.

--Pues, porque he estado algunas veces…me contesto.

--Con tu marido???

--Eso es preguntar demasiado…me respondió de manera picarona.

Llegamos a la zona donde estaba su marido, Oriol, con el resto de los amigos. Una zona privada, pero más iluminada que las anteriores, donde todos estaban muy animados charlando y bebiendo. Antes de llegar María José, me había soltado la mano. Oriol, tardo un poquito en reconocerme, pensé que sería por el tiempo que hacía que no nos veíamos. Pero luego al ver lo cargado que iba, pensé que fue fruto del alcohol. Me presento a sus amigos, eran varios matrimonios, todos de la gente bien de nuestra ciudad. Enseguida nos pidió unas copas para los tres y nos pusimos a charlar un poco separados del grupo. Recordamos los tiempos en los que éramos vecinos, seguimos bebiendo y charlando, él sobre todo bebiendo. En un momento de mucha efusividad, me dijo…

--Sabes una cosa, cuando os separasteis, nos hicisteis una putada…

Al oír eso, María José, intento que se callara, diciéndole

--Oriol, cállate, estas un poco bebido y a saber que tonterías vas a decir.

--Jajajaja…te da vergüenza lo que voy a decir??? dijo mirando a su mujer y continuo. Recuerdo que tu mujercita estaba muy buena y me hubiera gustado follarla, y aquí donde la ves a mi mujer le gustabas tu, lo hablamos durante mucho tiempo y cuando nos decidimos a proponeros un intercambio de parejas, os separasteis.

--No digas tonterías, Oriol, estas muy borracho.

María José, me miro toda colorada y bajo su mirada, para no coincidir con la mía…Oriol continuo diciendo.

--Acaso no es verdad lo que estoy contando??

Ella, ahora si me miro, e intento disculpar a su marido por lo que acababa de decir, sus amigos poco a poco se fueron marchando, empezaba a ser un poco tarde y Oriol, continuo bebiendo y charlando, hasta que de repente se callo, se había quedado dormido. Al ver el panorama que tenia, ella me pidió si la ayudaba a llevarlo al coche. Con la ayuda de uno de los camareros conseguimos llegar a su coche y meterlo tumbado en los asientos traseros. Estaba fuera de juego, no se enteraba de nada.

--No te creas nada de lo que ha dicho mi marido…empezó a disculparse María José.

--Pues, me hubiera gustado que fuera cierto, al menos lo referente a que yo te gustaba…le conteste.

Me acerque a ella, la apoye en el lateral de su coche y la intente besar. Aparto su cara, abrió la puerta y se sentó rápidamente en el asiento del acompañante. Yo me quede muy cortado, sin saber que decir, ni que hacer.

--Por favor, necesito que me lleves a casa y me ayudes con él…dijo María José.

Entre, me senté al volante de su coche e intente disculparme. Pero mis palabras, al igual que mis actos de hacia unos momentos, fueron torpes y sin fluidez. Puse en marcha el auto y nos dirigimos hacia su casa, sin hablar, sin comentar nada de lo ocurrido en la noche. La situación era un poco incomoda y el viaje se estaba haciendo un poco largo, hasta que parados en un semáforo, note su mano sobre mi rodilla derecha, poco a poco fue subiendo por mi muslo, yo ni la mire ni le dije nada, la deje hacer. El semáforo cambio de color y arranque de nuevo, ella continuo subiendo su mano por la parte interior de mi muslo, los dos continuábamos sin decir palabra, al llegar a mi ingle, poso su mano sobre mi ya abultado paquete y me acaricio por encima del pantalón. Mi erección era más que notable, y sus pequeños y finos dedos comenzaron a bajar la cremallera, la mire de reojo y vi que su mano derecha había desaparecido por debajo de su vestido y se estaban tocando. Empezaba a soltar pequeños gemidos de placer, asustado mire hacia atrás y vi a su marido completamente dormido en los asientos traseros. Con la cremallera bajada intento meter su mano en el interior, pero no podía...

-- Anda sácatela tu, que yo no puedo…me dijo

Al parar de nuevo en otro semáforo, aproveche para desabrochar mi pantalón y pude sacar mi pene, su mano lo cogió rápidamente y de sus labios oí como decía…

--Joder, vaya polla que tienes.

Sus dos manos no paraban de moverse, dándome placer y dándose placer a ella misma. Sus gemidos, eran cada vez más intensos y nuestras calenturas iban en aumento.

-- Uuummm…donde coño estoy.

Esas palabras de Oriol, nos cogieron a los dos completamente desprevenidos, ella fue rápida quitando la mano de mi pene y contestando a su marido, que continuaba tumbado sobre los asientos traseros.

-- Cielo, estamos en el coche yendo a casa, no estabas en condiciones de conducir.

Se giro para mirarlo, y estaba de nuevo dormido.

-- Jajajaja…vaya susto nos ha dado el muy imbécil…dijo María José.

Su mano izquierda volvió a buscar mi pene, encontrándolo un poco flácido y mustio. De nuevo de su boca se escucharon unas sonoras carcajadas, diciendo…

--Jajajaja…que te ha pasado??

Paso su mano derecha, con la que había estado tocándose, por mi nariz y luego metió varios dedos en mi boca, para que se los chupara y de nuevo empezó a tocarse. Mi pene enseguida volvió a recuperarse, María José sabía muy bien lo que hacía y lo que quería.

-- Donde puedas aparca un momento…me dijo ella, mientras continuaba tocándose y tocándome.

Para llegar a su chalet, había que recorrer unos pocos de kilómetros por una carretera comarcal, me aparte delante de unas naves industriales y pare el motor del coche. Ella continuo con los movimientos de masturbación, hasta que se agacho y empezó a chuparme la polla, yo con mis manos sujetaba su cabeza y la ayudaba con su rítmicos movimientos de sube y baja. No sé muy bien el rato que estuvimos así, creo que fue muy poco. Pues la llegada de otro coche al mismo lugar, me hizo reaccionar y le pedí a Mari José que se incorporara, para poder arrancar y marchar de allí. Quizás eran también una pareja que buscaban un poco de intimidad, pero no nos fiamos y nos fuimos. En pocos minutos llegamos a su casa, con el mando a distancia abrió la puerta del jardín y entramos. Oriol, seguía dormido como una marmota, llevarlo al interior de la vivienda y subirlo hasta el primer piso fue bastante divertido, pues se resbalaba de un lado, se despertaba y preguntaba donde estaba, en uno momento abrió los ojos, me miro fijamente y me pregunto quién era yo.

-- Es Jaume, nuestro antiguo vecino…respondió por mí su mujer.

Me miro con cara de sorpresa, se sonrió un momento al reconocerme y se volvió a dormir. Lo tumbamos en la cama y su mujer lo empezó a desnudar. Le ayude mínimamente, hasta que se quedo en calzoncillos. Ella dudo unos instantes, pero enseguida se decidió y se los quito, quedándose completamente desnudo ante nosotros. Ella mirando su pequeño y flácido pene me dijo…

-- Tengo ganas de ponerle los cuernos a mi marido…

Se puso de rodillas delante mío, me bajo los pantalones, cogió mi polla, la beso delicadamente y esta empezó a ponerse dura, grande,…con su lengua empezó a describir círculos por el glande, mientras sus manos acariciaban mis testículos, los sobaba, apretaba con delicadeza. Su boca se abrió y empezó a engullir mi polla, poco a poco fue desapareciendo en su interior. Una vez toda dentro, la succionaba con frenesí, con ansias, como si estuviera saboreando un plato de comida que hacía mucho tiempo que no probaba. Yo no acababa de estar del todo tranquilo y de vez en cuando miraba de reojo a su marido que continuaba dormido. Ella parecía que se había olvidado de él y solo estaba por mi polla. Su buen hacer y el tiempo que hacía que yo no tenía sexo, desencadeno en una buena corrida por mi parte. Antes de correrme le avise…

-- Me voy a correr, no puedo más…!!!

Por respuesta de ella, note que aun apretaba mas sus labios sobre mi polla, y sus succiones eran más rápidas. No tarde mucho en descargar toda mi leche en su boca, ella siguió chupándomela y tragando todo mi esperma. Poco a poco fue bajando el ritmo de la mamada y saco mi polla de su boca. Aun de rodillas delante de mí, dijo…

-- Que rica me ha sabido tu corrida, hacia mucho que soñaba con ella.

Le ayude a ponerse de pie, aun con restos de mi corrida en sus labios me beso y note el sabor de mi esperma en su boca y lengua. El beso fue largo, tórrido, lujurioso…María José, claro esta no se había corrido y tenía muchas ganas de sexo. Mis manos se aferraron a su culo, la apreté hacia mí y entonces fui yo quien la beso con deseo. Ella se dejaba hacer, estaba deseosa, caliente, me miro y me dijo…

-- Quiero hacer una cosa que estoy deseando hacer hace muchos años.

Nos separamos un poquito, lo suficiente para que ella se pudiera quitar el vestido, quedándose completamente desnuda, pues no llevaba ninguna prenda de ropa interior. Al ver mi cara de extrañeza, me dijo

--Nunca llevo ropa interior cuando salimos por ahí, me acostumbro mi marido a ello. Algún día te contare todo lo que me ha hecho hacer, este cornudo…estas últimas palabras las dijo mirando a su dormido marido.

--Pero hoy quiero hacer lo que realmente quiero yo. Desnúdate tu también…dijo ella.

--No se despertara tu marido??

--No te preocupes, va bien servido de alcohol.

Me acabe de quitar los pantalones y la camisa, los dos desnudos cara a cara, bueno los tres, pues Oriol también estaba en pelotas. Mientras hablábamos yo no dejaba de mirar su cuerpo, sus bonitas tetas, sus caderas, su depilado pubis…sin decir nada se giro, dándome la espalda, pude observar su culo, no sabía lo que quería hacer. Pero la visión de su bonito cuerpo, hizo que mi polla poco a poco fuera cogiendo de nuevo fuerza. Se acerco a la cama y se agacho hacia su marido, cogiendo con una mano su flácido pene y lo empezó a chupar. Dejando su pandero a mi disposición. Me agache por detrás de ella, mis manos se aferraron a sus nalgas y mi cara, mi lengua desaparecieron en ellas. Empecé a chupar su ya mojado sexo, mi lengua entraba y salía de él, la estaba follando con mi lengua, ella separaba un poco sus piernas, facilitando mi labor. Me levante, cogí mi polla con mi mano derecha y la puse entre sus labios vaginales, los note calientes, mojados,…

--Follame de una vez, por favor…!!! me pidió María José.

Despacito, le fui introduciendo mi polla en su interior, seguía agarrado a sus nalgas, ella dejo de chupar el pene a su marido y se concentro en saborear el momento que estábamos viviendo. Poco a poco, se la introduje toda, la empecé a sacar también muy despacio, otra vez adentro, hacia fuera,…así hasta que me pidió.

--Dale fuerte de una puta vez, me estas matando de gusto…

Siguió chupando el pene a su Marido. Mi ritmo y mi empuje aumentaron considerablemente, ese sonido maravilloso que se produce al entrar y salir una polla de un sexo completamente mojado era música para mis sentidos, unido a los jadeos de ella, hizo que cada vez mis embestidas fueran más fuertes, llegando ella a un intenso orgasmo, precedido de unos jadeos impresionantes, mezclados con unos gritos de placer. Se dejo caer al lado del cuerpo de su marido, yo me quede de pie al lado de la cama, con el mástil de mi polla completamente erecto.

--Gracias, muchas gracias Jaume…me dijo María José.

--No digas eso, ha sido un reencuentro muy placentero también para mi…le respondí.

Ella se incorporo, me beso de nuevo y agarro mi pene, al notarlo duro, dijo…

--Esto hay que arreglarlo.

Me agarro de la mano y me hizo tumbar en la cama, al lado de su marido, boca arriba y con mi polla apuntado al techo de la habitación. Se puso sobre mí, y se introdujo mi polla, la acomodo en su interior y mirando a su marido, me dijo…

-- Él fue quien me calentó la cabeza hace mucho tiempo, que quería verme como me follabas por detrás mientras yo le comía la polla a él. Pues estaba obsesionado con tu mujer,…

Mientras ella hablaba, yo empecé a menearme suavemente, a que mi polla se desplazara por su interior, mis manos empezaron a tocar sus pechos, sus pezones eran pellizcados suavemente, y ella seguía hablándome…

--…y pensaba que haciendo un intercambio de parejas la conseguiría, pero no pensaba que en mi, solo en él. Con el tiempo me empezó a agradar la idea y llego vuestra separación.

A María José, se le entrecortaban las palabras, mis movimientos eran cada vez mas rítmicos y ella los seguía, empezó a menear sus caderas y ser ella la que me follaba a mí, desde su posición. Mis manos apretaban sus pechos, sus nalgas, ella cada vez iba mas rápida con sus movimientos, hasta que llego un momento que se clavo mi polla hasta el fondo y se corrió de nuevo, yo conseguí dar un par se sacudidas mas y llene su interior con mi leche. Se dejo caer sobre mi y estuvimos unos instantes así abrazados.

--Oye, tu marido no se despertara??...le pregunte.

--No creo, en la última copa le puse unos polvitos para dormir…me contesto mientras se reía.

Yo también empecé a reírme y nos fundimos en un beso.

Nos levantamos y me invito a darnos una ducha juntos, fue una ducha bastante casta, ya ninguno de los dos teníamos más ganas de sexo.

Antes de irme, me hizo prometerle que sería su amante. Y de momento es un verdadero placer cumplir con mi promesa.