Mi esposa argentina 6 parte 8
Carlos ya había visto el video de su esposa follando con el enfermero del hospital, pero nada lo preparaba para lo que ocurriría esa noche en el restaurante. Dos hombres, atraídos por la belleza de Fernanda, cierran el cerco y la invitan a un lugar privado, dejando que el deseo y la curiosidad de Carlos se enfrenten a la realidad de compartir su mujer con extraños.
MI ESPOSA ARGENTINA 6 Parte 8
Observaba a Joselu escuchar las indicaciones de una médica del hospital, ella era una chica guapa, baja de estatura, morena, él la escuchaba con expresión indolente.
Me daba cuenta que lo miraba yo de un modo nuevo, como con cierto respeto, eso se sobreponía con la repugnancia física que me causaba.
Si pudiera saber esa medica joven que el odioso enfermero era una máquina de follar.
Pero no todo el mundo estaba pensando en sexo todo el día, vamos yo tampoco lo hacía.
_He visto el video_
_ ¿Qué video?_
_El video de Joselu, contigo, tenía muchas cámaras ocultas allí y se lo ha currado para editarlo_
Ella suspiró, estaba bebiendo un vaso de agua en la cocina, recién llegada del gimnasio, llevaba puesto unos leggins y un top.
_ ¿Lo subió a esa página porno que tiene?_
_No, me lo envió al correo_
_Bueno mejor…que no lo subió digo_
_Os vi muy compenetrados…parecíais amantes _
_ ¿Me lo estas reprochando, amor?_
_No, no…que va….pero me sorprendió la verdad_
_ ¿Disfrutaste verlo_
_Si….disfruté mucho de verte así con él…tan entregada_
_Sabés que me entrego en el sexo…no puedo evitarlo…soy así en la cama…con cualquiera…mal que me pese_
_Me encanta como eres_
_Ya lo sé bombón_ dijo ella sonriendo
_Pero no has querido contármelo ¿Por qué?_
_Me da vergüenza Carlos_
_ ¿Te da vergüenza? ¿Después de tantas cosas que hemos vivido?_
_Si……¿Por qué no? ¿O como soy tan puta no puedo sentir vergüenza o pudor?_
_No…no digo que no_
_A ver…..es un tipo al que vos desprecias….después de todo tendrás tus motivos….pero pensándolo bien me parece raro….que te cause tanta repulsión ¿habrá algo de racismo oculto detrás?_
_Venga amor….no soy racista…..es un tío raro, tu misma lo has dicho….es un mal bicho_
_Ni siquiera es una persona…es un bicho directamente_
_Joder ¿Cómo hemos acabado en esto?_
_Te estoy jodiendo un poco_ dijo ella sonriendo, me dio el plano de su culazo al girar hacia el frigorífico.
_ ¿Por qué te ha dado vergüenza? Si se puede saber_
_Si, se puede saber_ cogió un yogurt y una cucharilla
_Te da vergüenza follar así con un hindú que es repudiado por el racista de tu esposo_
_ ¿Hindú?...estás re loco amor….._ dijo ella riendo
_Mirando el video…es que joder, habéis hecho tantas posiciones que se sabía el kama sutra completo_
_Te juro que….…bueno ya lo viste, hay cosas que no las había hecho nunca_
_ ¿El squirt?_
_Si…y esa posición yo encima de él con las rodillas juntas, en cuclillas_
_ ¿Qué piensas de él?_
_Folla muy bien pero es un pobre tipo_
_ ¿De verdad? ¿No es que te daba miedo?_
_Si, eso también…..pero lo he estado pensando y pensando….y es una persona bastante acomplejada y supongo que te tiene una envidia tremenda_
_ ¿Si?_
_No sé si eso está en la grabación…pero en un momento me dijo que había nacido el mismo año que vos, con un mes de diferencia, eso es estar muy en los detalles, ha leído sobre vos seguro.
También me dijo que había querido estudiar medicina y que no había podido por ser gitano y que mejor, que los médicos no saben nada en realidad_
_ ¿Cuándo te ha dicho todo eso?_
_Cuando bajó a abrirme, me preguntó la edad y ahí me dijo lo de que había nacido el mismo año que vos, lo otro en realidad me lo había dicho en el café ahora que me acuerdo_
_No sé qué pensar_ dije
_No es boludo, sabe que es medio deforme, que despierta cierta repulsión en la gente, yo creo que ni debe ser gitano ni nada, eso se lo ha inventado, además la forma en que me folló, quería darme el polvo de mi vida_
_Y vaya si lo logró_ dije procurando hacer una broma
_ ¿De verdad crees eso?....porque te digo que ya he cogido tantas veces con tipos muy dominantes…pero este…..las veces que me hizo acabar y no es como alguna vez me ha pasado que están dele y dele estimularte el clítoris que te lo dejan como una lija, con Joselu es como que no podía evitarlo yo….tenía un orgasmo tras otro…sin poder evitarlo_
_ ¿Me estás diciendo que has quedado enganchada con él?_
_No boludo…nada que ver, me da vergüenza de haberme entregado tan fácil, de haberme sugestionado con pavadas, de haber tenido tantos orgasmos con un tipo que vos desprecias y que te tiene tanta envidia y además….._
_ ¿Que?_
_Que creo que al final…está un poco enamorado de mi…enamorado de verdad te digo_
Realmente me sorprendía Fernanda con esa idea.
_ ¿Y eso te agrada?_
Ella estaba acabándose el yogurt, sus ojos azules me miraron con expresión muy seria.
_Enamorado de mi lo quiero a mi marido, nadie más, si se enamora es que es un pelotudo_
_Joder, que fuerte_
_Me voy a duchar, después podemos mirar el video juntos ¿te parece?_
Se alejó moviendo ese culazo que Joselu se había cansado de destrozar.
Había momentos en que yo mismo me escandalizaba de la relación que teníamos, este era uno de ellos, no podía ser tan cornudo consentidor, no podía estar mirando ese video de Joselu follándola de esa manera, junto a ella, en nuestra propia cama, con el portátil sobre nosotros, masturbándonos uno al otro.
Nosotros éramos un par de enfermos, no Joselu. Estábamos locos, tarde o temprano ella conocería a alguien, uno de estos machos dominantes que la dejaría enganchada a su polla y me abandonaría finalmente y yo lo tendría bien merecido.
Y sin embargo, que maravilloso era todo, que bien estábamos así, ella era una diosa y había nacido para follar y disfrutar de ese cuerpazo que la naturaleza le había dado.
Y yo, lo mío era distinto, tendría que haberme casado con otra mujer, una mujer guapa pero menos exuberante, una mujer como mi madre.
Pero en lugar de eso estaba con una mujer dos números más grande que mi talla y no me cansaba de ella, no me acostumbraba a su belleza, todo el tiempo la deseaba y deseaba verla con otros, quería verla follar en todas las posiciones, quería ver todas sus caras posibles en los distintos orgasmos posibles con distintos machos posibles.
Estaba loco, estaba enfermo, lo sabía.
Pero lo mío no era debilidad, tenía como una seguridad interior al respecto, no, lo mío era fortaleza pura, la fuerza de saber quién era yo, que cosas me hacían vibrar y seguir adelante con mi modo extraño y enfermo si se quiere, de amar a mi esposa y de disfrutar de su extraordinaria belleza con ella, junto a ella y a veces también fuera de ella en mi papel de espectador pasivo.
_Ibas a follar con él, eso lo sabías de antemano ¿verdad?_
_Claro amor…_ dijo ella entrecerrando los ojos mientras se quitaba el vestido en el video
_Estabas con ganas de más…después de lo del hospital_
_Si…quería sentir su polla otra vez…y esa fuerza animal que tiene…….esa fuerza de animal deforme y perseguido_
_Pero mira cómo te lleva del pelo y tú como una perra en cuatro patas_
_Tenía que humillarme…lo deben haber humillado mucho al pobre…es un perro de la calle apaleado_
_ ¿Si? ¿O es que te da penita también?_
_Mira como me husmea el coño…está fascinado….es un cachorrillo_
_Si claro, un cachorrillo…que te abrió el culo en cuatro después_
Fernanda se retorció con mi mano en el coño.
_Nunca me habían masturbado con un vibrador…deberíamos comprar uno_
_ ¿También quieres un vibrador? ¿O quieres que adoptemos a Joselu, al pobre cachorrillo apaleado?_
_ Tú deberías alimentarlo y sacarlo a pasear_
_Joder chica como te corres lamiendo sus huevos_
_Si me encantó…..que me tuviera así…..espera que me vas a hacer acabar_
Detuve la masturbación de mi mano sobre su coño.
_Que cabrón como te machaca con eso de que no eres una buena madre_
_Es un perro rabioso….también te debe envidiar por la hija que tenemos…_
_Y como le mamas la polla, con que gusto ¿no?_
_Me encantaba su polla…es un pedazo de pija y lo dura que la tenía_
_ ¿Te encantaba su polla?_
_Me encanta su pija de negro, de hindú, de gitano ¿No ves cómo se la chupo?_
_Que zorra eres, tiene razón Joselu_
_Mira ahora como me voy a mear en su mano…joder Carlos qué vergüenza la puta madre…me hace mear encima, no quiero verlo_
Y giró la cara, la hundió en mi hombro para no verse a sí misma.
_No es mearse, no es orín, venga amor. Si has hecho tus necesidades delante de Remigio ¿Y lo que pasó con Julio?_
_No sé…esto fue peor….la sensación es como de mearse y acabar al mismo tiempo_
_Y mira cómo te tiene ahora, como si te estuviese acunando, esto me dolió, verte así con él_
_Si ¿Te dolió amor?_ dijo ella y me besó, cogiendo mi cara con las dos manos
_ Si…_
_Cogéme ahora…quiero sentir tu pija dentro mío_
_ ¿Ahora, ya?_
_Si ahora, ya, deja esa mierda de video_
La penetré e hicimos un misionero sentido, sentía su cuerpo hirviendo debajo de mí.
Me abrazaba con sus piernas musculadas haciendo presión en mi culo y una mano se aferraba a mi nuca con fuerza.
No tardó mucho en correrse y luego yo dentro de ella. Nos besamos, agitados, ella me miró con los ojos brillantes
_Que lindo, lástima que estoy tomando pastillas_ dijo todavía abrazada a mí, con fuerza.
La miré sorprendido.
_Cuando todo esto pase, cuando volvamos de las vacaciones, de Argentina, quiero que tengamos otro hijo_
_ ¿Si? ¿Estás segura?_
_Si….quiero tener otro hijo tuyo……...¿Qué? ¿Te parece mal?_
_Bueno….me sorprendes un poco…pensé que con Sol…_
_No sé, cuando cogemos así…me parece tan lindo…que me dan ganas…además ya no soy tan joven…y vos tampoco papito_ dijo un poco burlona
_ Sí que eres joven….pero si queremos quedar…no debemos esperar demasiado_
_ ¿Te gustaría niño o niña?_
_No se…si es niña estará bien para mi_
_A mí me gustaría un varón, ya que tenemos la nena_ dijo ella soñadoramente
_Que cándida eres_
_Si, antes dijiste que era una zorra_
_Una zorra cándida_
_Boludo, boludo que sos_ dijo y me besó.
Con Joselu era como que teníamos una pequeña tregua en nuestra extraña batalla, por llamarla de algún modo.
En el hospital hablábamos lo justo y necesario, como si nada hubiese pasado entre nosotros, como si no se hubiese follado a Fernanda de la manera en que lo hizo, sabía que tarde o temprano tendríamos que conversar sobre todo esto como un paso inevitable en nuestra contienda.
Pero los dos lo postergábamos por el momento.
Llegó el sábado y llevé a Sol a pasar el día con mis padres como era costumbre.
Con Fernanda no teníamos un plan fijo y decidimos ir al cine, se estrenaba una peli de un director argentino que a los dos nos gustaba.
Llevaba ella unos vaqueros ajustados, unas sandalias y una camiseta con tirantes, también una chupa de cuero sintético, liviana de color rojo.
Cuando ella quería vestirse en forma sencilla yo creo que peor era, pues estaba de muerte vestida así, tremendamente sensual y atractiva.
En la fila para entrar el cine, varias personas la miraban, pero alguien me llamó la atención.
Era un hombre de más de cincuenta años, con unos mechones de pelo entrecano que ocultaban una indisimulable calvicie, de ojos claros, un poco panzón, de estatura parecida a la mía, es decir un poco más alto que Fernanda, aunque esta con los tacones de sus sandalias le sobrepasaba.
Estaba bien vestido y perfumado con un estilo un poco demodé y tal vez acorde con su edad.
Miraba fijamente a mi esposa lo cual no me llamaba la atención porque ella estaba bellísima esa noche, como si el polvo de la noche anterior y la conversación sobre tener otro hijo le hubiese dado un nuevo resplandor, un nuevo toque de luz irradiaba en su rostro.
La película en si no me gustó demasiado, estaba filmada en Canadá y parecía por momentos la película de otro director.
Imaginé que hablaríamos del film, con Fernanda, durante la cena.
Al salir, nos detuvimos en la acera y este hombre que mencioné antes se nos acercó.
_Buena peli ¿os gusto a vosotros?_
_Si y no, algunas cosas si pero…_ dijo mi esposa
_Yo en realidad he venido porque mi socio me ha insistido, él es argentino también_ dijo, tenía una voz agradable de tono grave.
_ ¿Si? yo también soy argentina_ dijo Fernanda
_Si…si, lo había notado cuando hablabais, Robert es mi nombre, encantado_
Le tendió la mano a mi esposa y luego a mí, tenía una mano grande y pesada.
Nos presentamos, dijimos nuestros nombres.
_ Vivís aquí en Madrid, imagino_ dijo
_Si yo soy médico y trabajo en……_ dije el nombre del hospital
_Yo soy psicóloga y ejerzo aquí también_ dijo Fernanda
_ ¿En el mismo hospital?_
_No…son consultorios privados, un instituto interdisciplinario_ dijo ella
_Ah mira que bien, mi socio se llama Gustavo, tenemos una parrilla argentina, la mejor carne argentina de Madrid_
_Que bien…la carne de allí es la mejor o de las mejores_ dije
_Bueno nosotros también tenemos el chuletón de vaca rubia y también está la carne esa de los japoneses pero a mi dadme un buen bife argentino y ya_ dijo él, mirando a Fernanda
_Yo no soy muy carnívora en realidad…pero un buen asadito es lindo de vez en cuando_ dijo Fernanda.
Este tal Robert la miraba con embeleso, pero sin pasarse ante mi presencia, es decir era un tío educado y sabía mantener las formas.
_Oye, os invito a cenar a mi restaurant ¿tenéis compromiso ya?_
Nos miramos con mi esposa ¿Este tío estaba intentando ligar con nosotros? Era imposible, él no podía saber cuál era nuestra inclinación ¿O se notaría demasiado nada más echarnos un vistazo?
Posiblemente quería exhibirse con Fernanda delante de su socio argentino.
_En realidad no, pero si vamos contigo nos gustaría pagar como todo el…..._
_No…..que no…..venga os estoy invitando…será un placer….a mi socio le gusta conocer paisanos suyos si son gente interesante_
_ ¿Y nosotros somos gente interesante?_ dijo mi esposa
_Vaya que si….ya te digo yo que si_ dijo el tal Robert, llevaba un buen reloj de pulsera en la muñeca, grande y costoso, demasiado grande y ostentoso para mí gusto.
La chupa de cuero, color rojo sangre, era bastante corta y dejaba ver el culazo de mi esposa abriéndose paso entre las mesas y las sillas del lugar. La parrilla estaba a tope y Robert estrechaba las manos de varios comensales mientras nos dirigíamos a nuestra mesa.
Nos sentamos y no tardó en aparecer el socio argentino.
Era también de más de cincuenta años, con el pelo oscuro y con canas, también panzón y con un reloj caro en la muñeca. Era como la contrapartida argentina de Robert, llevaba unas gafas con un grueso y costoso armazón.
_Hola…bienvenidos…..Gustavo es mi nombre_
_Fernanda_ dijo mi esposa ofreciéndole la mano
_ ¿De dónde sos che?_
_De capital, de Belgrano_
_Ah mirá que bueno ¿hace mucho que estás acá?_ tenía una forma imperativa de preguntar, también mientras hablaba, palmeaba o saludaba a alguien al pasar.
_Siete años ya, me casé con un español, tengo una hija nacida acá_
_Que bueno….la carne argentina es la mejor ¿no Carlos?_ dijo y me guiñó un ojo
_Si……por supuesto y el aroma que hay aquí…ya me está dando hambre_ respondí
_Yo soy de zona sur, de Banfield, hace más de treinta años que estoy acá, dos hijos con una argentina, dos con una española, dos divorcios pero con buena convivencia ¿Eh?_
_Este no aprende más macho, es el argentino más golfo que conozco….pero de carne sabe….es de lo único que sabe_ dijo Robert
_ Josema, atendeme bien a esta mesa_ le dijo a un camarero.
Siguió trajinando otro poco, yendo de mesa en mesa y luego se metió en la cocina.
_Es un tío de puta madre, pero demasiados hijos y demasiadas ex esposas_ dijo sentenciosamente Robert.
_ ¿Sí?_ dije
_Yo he invertido aquí más que nada para echarle un cable_ dijo Robert
_ ¿Lo conoces hace mucho a Gustavo?_ dijo mi esposa
_Uff si, casi desde que llegó de Argentina, es un currante el tío, es un buen amigo, pero…..le gustan demasiado las tías y se pierde el mamón__
_Bueno, si ese es su peor defecto no es tan grave_ dijo Fernanda.
Robert la miraba como estudiándola, sus hermosos hombros estaban al descubierto, el canalito de sus tetones se marcaba con claridad ¿qué estaría pensando ese cincuentón realmente?
_ ¿Vosotros tenéis hijos?_ dijo.
La charla era agradable y amena, bebimos un vino argentino. Fernanda no comió demasiado.
Una empanada, ojo de bife y ensalada. Yo comí todo lo que traían, chorizo, morcilla, entraña, asado.
_ ¿No comes un chori vos?_ dijo Gustavo a mi esposa acercándose a nuestra mesa
_No, gracias… estoy bien así_ dijo ella
_Pero no Fer, como no vas a comer un chori ¿qué clase de argentina sos bebé? ¿Les trajeron provoleta?_
Gustavo era el clásico argentino del que mi padre desconfiaría, era cálido y sabía hacerte sentir en confianza como si te conociera de años.
A mi esposa le decía Fer pero a mí no me llamaba Carlitos por continuar con los diminutivos.
_ ¿No está demasiado cocido eso para vos Carlos?_
_No…... no, está bien así, tampoco me gusta la carne cruda_ dije
_Y viste…nosotros comemos todo más hecho…pero nos adaptamos al gusto de acá también_ dijo Gustavo
_Está riquísimo….muy tierno_ dijo Fernanda, él se la quedó mirando, hubo una rápida mirada cómplice con Robert.
Trajeron el postre. Fernanda se levantó para ir al baño. Como siempre varias miradas siguieron su cuerpazo avanzar entre las mesas, sus largas piernas enfundadas en los vaqueros, haciendo equilibrio sobre los altos y finos tacones, también Gustavo quien estaba en la caja registradora la siguió con la mirada.
_Joder es guapísima la argentina esta, una modelo, ¿de donde la has sacado Carlos?_ dijo Robert
Le conté como nos habíamos conocido, ya había bebido, creo que estaba un poco excitado por como Robert y Gustavo habían intercambiado esa mirada cómplice frente a mi esposa.
_Así que esta noche la niña con los suegros y vosotros de marcha_ dijo él
_Si y además…nosotros somos…..una pareja liberal_ dije tomando impulso
_Mira tú que guay… ¿Liberal dices? Intercambios…esas cosas_ dijo él como si no le sorprendiese en lo más mínimo, con toda naturalidad.
_ Si….también con terceros a veces_ dije
_Digamos….un tercero con vosotros…haciendo un trio_ dijo él, muy serio, quitándole hierro al asunto pero con respeto
_Si….a veces yo….…solo miro…_ dije, para ponerle las cosas claras
_ ¿Si? ¿Miras cómo se follan a tu esposa?_ dijo con una sonrisa más bien descarada.
No llegué a responder pues Fernanda llegaba del baño.
_Que calor hace aquí ¿no?_ dijo ella.
_Ya regreso_ dijo Robert
Vi cómo se dirigía hasta donde estaba Gustavo y luego le hablaba algo al oído. Este miró en nuestra dirección sonriendo.
_ ¿Todo bien?_ dijo Fernanda
_Si todo bien ¿Qué piensas de ellos?_
_ ¿De Robert y el otro?_
_ Sí, claro_ dije
_Y son lo que son…dos cincuentones piratas_
_ ¿Piratas?_
_ Si, dos golfos, mujeriegos, se les nota_
_Están embobados contigo, te miran de un modo_
_Si….normal_
_ ¿Normal?_
_Claro amor…..yo también me miro al espejo_ dijo ella distraídamente
_ ¿Querrá ligar contigo este Robert?_
_Seguro….en algún momento me pedirá el teléfono_
_ ¿Y no intentará nada esta noche?_
_No….no delante tuyo_ dijo ella
_ ¿Y tú qué harías?_
Fernanda me miró, arqueando una ceja delicada.
_Vamos a tomar una botellita de champan, invitación de la casa_ dijo Robert de repente frente a nosotros
_Es medio tarde ya_ dijo Fernanda
_La tomamos enfrente, en mi departamento, yo vivo justo acá enfrente_ dijo Gustavo apareciendo de repente
_La verdad es que hemos bebido demasiado_ dijo ella
_Dale Fer, tengo unos discos de Sandro que me trajeron de Argentina_
_ ¿Sandro?_ dijo ella riendo
_Si ¿No te gusta Sandro? No te gusta el chori, no te gusta Sandro ¿Qué clase de argentina sos bebé?_
_Pero Sandro es de la época de mi abuela_ dijo ella
_Te das cuenta, ahora me está llamando viejo_ le dijo a Robert
_Venga enrollaos, una copita de champan y os vais alegres pa’ casita_ dijo el socio español
_Venga, tiene razón Robert una copita y vamos para casa_ dije
Mi esposa me miró entre asombrada y sopesando la situación.
_ ¿Si? ¿Te parece amor?_ dijo ella
_Como quieras tu_ dije yo, pensando que ella no estaba por la labor
_Mejor tomamos el champan acá_ dijo ella
Trajeron la bebida, las copas, Robert estaba al lado de ella y Gustavo se sentó a mi lado pero siempre mirando a Fernanda, eran como dos aves de presa, dos halcones.
Mi esposa lo notó rápidamente y cada tanto intercambiaba alguna mirada conmigo.
La conversación consistía en esa serie de chorradas y bromas zumbonas que se hacen en estos casos, donde se busca cualquier excusa para hacer un nuevo brindis.
_ ¿Y tu hermana es tan guapa como tu Fernanda?_ decía Robert
_Luana es más guapa que yo_ decía ella
_Que pena tía que no esté aquí_
_Supongo que a ella le gustará el chori o Sandro por lo menos_ dijo Gustavo
_Tiene siete años menos que yo, Sandro no creo y si, el choripán es uno de sus preferidos_
_Por mujeres argentinas que les gusta el choripán_ dijo Robert y propuso otro brindis
_ ¿Y de qué equipo de futbol sos Fer?_ dijo Gustavo soñadoramente
_De River, bah, mi papá es de River pero yo jugaba al hockey en San Fernando_
_No, si cuando algo no se tiene que dar_ decía él con teatralidad
_ ¿Eres del boca?_ dije yo
_Bostero, hasta la muerte_ dijo Gustavo
_Hemos ido a la bombonera en un viaje que hemos hecho ¿Vosotros la conocéis?_ dijo Robert
_Yo sí, me llevaron una vez_ dijo Fernanda, me pareció que el champan estaba haciendo algún efecto, su mirada era más lánguida.
_Un novio de Boca, seguro_ dijo Gustavo
Fernanda se sonrió, sus hombros desnudos eran de una perfección exquisita, un mechón de pelo rubio le caía un poco sobre los ojos, la fina nariz, las líneas sensuales de su cara al sonreír, el óvalo de su rostro y el canalito perfecto de sus tetones insinuando toda esa morbidez y suavidad que había allí.
_Para un bostero nada mejor que una gallina hermosa_ dijo Gustavo
_ ¿Una gallina?_ dije
_A los de River nos dicen gallinas_ dijo Fernanda
_Para hacerles en la cama lo mismo que en la cancha_ dijo el cincuentón argentino acomodándose las gafas sobre el puente de la nariz, sus manos estaban manchadas de leña de la parrilla.
_ Bueno a veces en el campo no os va tan bien_ dijo Robert
_En el campo a veces no, pero en la cama si_ dijo Gustavo
Me incorporé para ir al baño. Gustavo ocupó mi lugar al lado de Fernanda.
Ya había menos gente en el restaurant, uno de los camareros cuchicheaba con otro mirando en dirección a nuestra mesa.
Los observé desde un poco más lejos, un poco oculto por unas mesas, los dos hombres inclinados sobre mi esposa, le hablaban muy cerca de su cara, ella giraba la cabeza para escuchar a uno y a otro, eran como dos hienas lanzando dentelladas sobre una leona.
Pero mi esposa sonreía, Robert le llenó la copa de champan una vez más ella bebió de a pequeños sorbos.
Mientras uno le hablaba el otro tenía la mirada fija en sus tetas, un codo apoyado en el respaldo de la silla de ella, la mirada turbia por el alcohol y el deseo. La miraba con total descaro con una media sonrisa en la boca algo torcida.
Regresé a la mesa.
_Le estaba contando a tu esposa que tenemos una pequeña cava aquí debajo_
_Buenos vinos argentinos y de todo el mundo_
_ ¿Si?_ dije
_ ¿No queréis conocerla? Y os lleváis un buen Malbec de Mendoza de recuerdo_ dijo Robert
_Venga, será cosa de un momento_ dijo Gustavo y se levantó de la silla, tanteando un grueso manojo de llaves que pendía de su cinturón.
Mi esposa me miró brevemente al levantarse, casi como diciendo ¿Y ahora?
La vi de pronto en medio de los dos hombres, un poco más bajos que ella, panzones, procaces, como la miraban de arriba, abajo comiéndole con la mirada las piernas y el culo ceñidos por el vaquero.
_ Es por aquí_ dijo Gustavo abriendo camino, Fernanda detrás ya le seguía y detrás de ella un sonriente Robert y luego yo mismo cerrando la fila.
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- Relato #211714— title-regex: contiguous parts (7 -> 8)
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