No pensé que pudiera pasar. Segunda parte
Javi creía que la noche anterior había sido solo un juego de fantasías. Pero cuando regresa a casa y encuentra a su esposa en brazos de su amigo, la realidad supera cualquier ficción. No hay gritos ni celos, solo una erección creciente y la aceptación de un secreto que lo excita más de lo que debería.
Al día siguiente me levanté temprano, aunque se me habían pegado un poco las sábanas. Mi mujer ronroneó un poco al sentirme,
--ummm, buenos días cielo, ¿ya te vas?
--si, duerme, voy a ducharme y me marcho, ¿estás bien?
--mmmmm, ¿tú que crees?, estoy muuuuy bien, me sonrió, no tardes, ¿vale?, dijo entre sueños, volviendo a echarse el edredón por encima y seguir durmiendo
--lo procuraré, y a ver qué haces que te quedas sola con Pablo.
--no sé, ya veremos, dijo desde debajo del edredón con una voz divertida.
Yo salí de la habitación y me dirigí a la ducha para afeitarme y dejar correr el agua por mi cuerpo. Mientras repartía el agua por mi cuerpo con la alcachofa de la ducha,
y recordando la noche anterior no pude evitar detenerla sobre mi polla que se me puso como una piedra. Ufff, recordé con una sonrisa mientras me la masajeaba
lentamente. No pude evitar el excitarme y tuve que parar para no hacerme una paja allí mismo, sí, había sido un gran polvo.
Terminé de acicalarme, me vestí y me dirigí a la cocina para prepararme un café.
Estaba en ello cuando apareció Pablo,
--buenos días Javi, ¿ya te marchas?
--hola Pablo, sí, ¿qué tal has dormido? Te levantas temprano, ¿no?, ¿quieres un café?
--he dormido muy bien la verdad, al principio me costó un poco, dijo guiñándome un ojo, pero luego ya empalmé. Me tomo ese café contigo y me pongo a
preparar unos informes que tengo que llevar a la reunión.
--ehhhh, bueno, ejem...siento,... bueno qué cojones, que has dormido bien y ya está!, dije riéndome y dando por bueno el doble sentido de su frase, estaba claro que
nos había oído, lo que, sorprendentemente, no me importó lo más mínimo.
Me tomo el café rápido y me marcho que voy un poco pillado, nos vemos esta tarde, que vaya bien la reunión y yo procuraré estar pronto por aquí.
--de acuerdo, nos vemos luego.
Salí escopetado de casa hacia la oficina y llegué justo para entrar a la reunión con los comerciales de la empresa. Afortunadamente no fue de las tediosas, ni de las que
había que dar un poco de caña, sino al contrario más bien, ágil, productiva, la gente estaba por la labor y la solventamos rápidamente, en poco más de media hora estaba finiquitada.
Seguí en mi despacho preparando cosas más administrativas y del día a día cuando me di cuenta de que me había dejado en casa el portátil.
--mierda!!, exclamé, buscando en el de la oficina unos archivos que me hacían falta, por ver si los tenía allí duplicados, pero no, no estaban, y los necesitaba para
terminar de preparar el planing trimestral que tenía que presentar al día siguiente a mi jefe. Me levanté y fui a su despacho,
--hola Jaime, buenos días
--ah, hola Javi, ¿qué tal ha ido la reunión de hoy?
--bien, bien, hay cosas majas en perspectiva por parte de un par de ellos, casi para cerrarlas, y el resto también tienen cosillas, así que bien. Oye, ¿necesitas el planing
para mañana mismo?. Es que me he dejado el portátil en casa y tengo allí todos los datos, simplemente para repasarlos y ordenarlos.
--joder, qué putada, sí, lo siento, pero lo necesito por la mañana a primera hora, por la tarde me reúno con el presi y ya sabes como es.
--no te preocupes, me voy a casa, lo recojo y hoy mismo, antes de la una lo tienes en tu mesa, ya te digo que está prácticamente terminado.
--ok, gracias Javi.
Salí de la oficina, cogí el coche y enfilé a mi casa, en menos de una hora estaría de vuelta. Llegué y ni me molesté en abrir la puerta del garaje, dejé el coche en la rampa
y entré en casa. Iba a saludar en voz alta, pero me sorprendió el silencio de la casa, y que Pablo no estuviera en el salón, único sitio donde podría estar preparando los
informes que me dijo que tenía que hacer.
Me dirigí a la cocina donde esperaba ver a mi mujer preparando, o tomándose el primer café de la mañana, pero tampoco había nadie, solamente la cafetera puesta, el olor del café preparado, pero con la taza vacía.
Pasé por la habitación de invitados, estaba la cama deshecha, pero nadie en ella. Un pinchazo en el estómago me sacudió y me dirigí a nuestra habitación.
Estaba la puerta entreabierta, iba a llamar a Alicia, pero algo parecido a una conversación en voz baja me hizo callarme y prestar atención. Me acerqué a la puerta y pegué mi oído a ella,
--no, Pablo, déjame, por favor
--vamos Alicia, anoche me pusisteis muy mal los dos, ¿sabes que tuve que pajearme mientras os escuchaba?,
--umm, déjame, de verdad, siento que nos escucharas, es nuestra intimidad
--si, pero una intimidad en la que estaba yo, ¿no?, ¿te gustó como te follé?
--Pablo, por favor.....
Entreabrí un poco la puerta, lo suficiente para poder ver algo, y los ví. Estaban sentados en la cama, mi mujer con la camiseta larga que se pone por las mañanas, sin sujetador, y me imaginaba que solamente con las braguitas que llevaba por la noche. Pablo a su lado, pegado a ella y con una de sus manos acariciando las tetas de mi mujer, que, sorprendentemente no hacía nada, se dejaba acariciar. El soltó sus tetas y con la mano cogió su barbilla, la giró un poco hacia él y acercando sus labios a los de ella, la besó, despacio, lentamente, ella susurraba, --Pablo, no, por favor, no…-- pero no hacía nada, se dejaba besar. El volvió a bajar su mano a sus tetas, apretando una de ellas y me pareció que pellizcando su pezón. Ella gimió y se abandonó cediendo a su beso. Vi como le devolvía el beso, mordiendo sus labios, mientras él apretaba sus tetas, ahora sin compasión, apretándolas, una y otra y comiéndose su boca.
Sentí como la sangre subía a mi cabeza y cogí la manilla de la puerta para entrar, pero al mismo tiempo también, sin saber cómo, sentí como se me produjo una profunda erección.
Recordé la noche anterior. Fui yo el que le dijo que se imaginara que era Pablo el que al estaba follando, fui yo el que le dijo que si le gustaría que la dejara follar con él...
ella me contestó que sí, que quería follar con él, y yo la seguí follando hasta que se corrió con esas palabras y con esas imágenes en su mente, ¿qué me sorprendía entonces? ¿por qué entonces, además, yo tenía la polla como la tenía en esos momentos?
Me desabroché el pantalón, me la saqué y empecé a acariciármela,!!joder, la tenía dura como una piedra!!. Alguna vez había leído relatos con este tipo de situaciones, pero siempre me imaginaba que yo era el tercero, yo era el corneador, y en este caso estaba siendo el cornudo. ¿el cornudo o el consentidor? Porque estaba claro que esta situación me estaba excitando mucho, la polla me dolía, me la apreté un poco y de mi capullo salían gotitas, estaba gorda, hinchada, sentía que si me pajeaba un par de veces me correría sin remisión, joderrrrrrrrrrrrr!!!!!
Volví a mirarlos. Seguían sentados, pero ahora ya se metían mano los dos sin recato ninguno. Sus bocas eran una sola y la mano de él estaba entre sus piernas. Alicia las abrió un poco más y Pablo tiró de su braguita hacia abajo. Ella levantó los pies del suelo y con un golpe de uno de ellos se las terminó de quitar tirándolas contra la pared. El volvió a meter la mano entre ellas, en lo que supuse que estaba agarrando su coño entero,
--ahhhhhhhhhhh, joderrr
--¿te gusta verdad putita?, piensas en mí cada vez que follas con tu marido, pero no ha sido solo ayer, han sido más veces, ¿verdad zorra?
--ummmm, sigue, méteme los dedos, sigue, gimió ella impúdicamente...sigue....
--¿así?, ¿así te gusta, bien hasta el fondo?, le susurró él en su oído, mientras taladraba su coño con los dedos, dímelo...dime cuantas veces piensas en mi...
--ahhhh, diossss, si, si, siiiiii,.....algunas veces pienso en ti, joderrrrrrrr!!
Él retiró sus dedos de su coño, sacó su camiseta tirando hacia arriba por su cabeza quedando sus tetas libres con los pezones que parecían clavos, se levantó, se quitó los pantalones y el bóxer, agarró la cabeza de ella y puso su polla en la boca que la recibió entera, agarró sus huevos y chupó su polla metiéndosela entera en la boca, chupando con ansia,
--ummm, si, eso es putita, vamos cómeme la polla, así, eso es.....ahhhh, joder que bien lo haces!!
Yo estaba a punto de correrme simplemente mirándolos, y así, de golpe, lo acepté. Acepté que mi mujer pensaba en Pablo, y acepté que esta situación de ahora mismo,
como la de la noche anterior, a mí también me ponía a mil. Abrí la puerta con mi polla en la mano y me quedé mirándolos.
El primero que me vio fue Pablo. Me miró con una sonrisa, no hizo ningún ademán de sentirse pillado, (mi mano en mi polla dura lo decía todo). Giró un poco la cabeza
de ella para que también me viera. Ella sí hizo ademán de querer retirarse abriendo sus ojos con la sorpresa de verme, pero él la retuvo metiendo aún más su polla hasta
la garganta de ella que intentó separarse, --quieta zorrita, quieta, ¿no ves como está tu maridito? --, dijo, al tiempo de sacar lentamente su polla de la boca de ella, con las babas chorreando entre ese rabo y sus labios.
--.....cariño, cariño....lo siento, no he podido evitarlo, córtalo ahora mismo si quieres, me dijo con los ojos llorosos y mirando como yo me estaba pajeando, pero con su cara transfigurada por el placer, sin dejar de agarrar la polla de Pablo. Hago lo que tú quieras mi vida....
Mi respuesta fue seguir mirando, no podía decir nada, no me atrevía, solo podía seguir pajeándome.
El la tumbó en la cama y la puso en posición de perrito. Se puso detrás de ella, se agarró la polla y de un golpe se la metió en el coño hasta el fondo,
--¿ves?, esto es lo que quiere ver...gritó él, agarrado a sus caderas y bombeando su coño una y otra vez
--ahhhhhhhhhhh, joderrrr, cariño, lo siento, lo siento!!...Sus ojos abiertos como platos, --joder como me folla, como me folla Javi!!!, más, más, dame más cabronazo, dame másssssssss!!--
--¿quieres más?, te voy a romper el coño, joder, pídemelo, vamos, ¡¡que te oigamos los dos!!
--si, si, más, fóllame más por favor, rómpeme el coño, joderrrr!!!!, hazme lo que quieras, pero no te pares. Javi, va a hacer que me corra, me está matando!!, ahhhhhhh!!, me voy a correr Javi, me voy a correrrrrrr, yaaaaaaa, me corro por diossssss, gritó tirando su cuerpo hacia atrás para sentir más profunda la follada que le estaba dando, mientras él se echaba encima de ella, agarrándose a sus tetas, tirando de sus pezones que parecía que se los iba a arrancar, hasta que estalló en un orgasmo que pude ver como la sacudía entera, sus labios temblando, sus ojos idos que ni me veían, sus gritos traspasando las paredes de la casa, y yo al oírla no pude si no acelerar mi paja y correrme como un niño llenando todo el suelo de leche.
--siii, joder, me corro zorra, me corro ostias!!!, te voy a llenar el coño de leche delante de tu marido que no ha podido ni aguantar, ahhhhh, tomaaaaaaaaa!!!,
gritó el también apretándose contra mi mujer y vaciándose entero dentro de ella, siiiiiiiiii, joder, siiiiii!!!
La habitación se quedó en silencio, nos quedamos los tres exhaustos, ella con la cara hundida en las sábanas sollozando, él encima de su espalda respirando agitadamente, y yo de pie en la puerta, con mi mano y el suelo llenos de goterones de leche. Mirándolos.
Me recompuse lo más dignamente que pude, dirigiéndome a él,
--Pablo, márchate, ya, ahora.
--Tranquilo Javi, ya me voy, esto ha pasado porque los dos queríais.
--Márchate
Recogió su pantalón, su bóxer, salió de la habitación y yo me acerqué a la cama. Incorporé a mi mujer, nos miramos con los ojos llorosos sin decir nada y la besé dulcemente. Ella correspondió a mi beso, agarrando mi cara con las dos manos, mirándome,
--Javi, lo sien...
--shhhhhh, calla, no digas nada.
Y la volví a besar.
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