La esposa del cornudo (XIII): Fotos y sinceridad
Andrés no solo consiente que su esposa se vea con otro hombre; se obsesiona con verlo. Esta vez, el juego cruza la línea de la discreción cuando Luis decide que Andrés no solo espíe, sino que escuche cada insulto y cada gemido. La sinceridad se vuelve un arma de doble filo cuando las palabras del amante encienden más que el propio acto.
La mañana había resultado para mi mucho más excitante de lo que yo había sospechado en mi expectativa más optimista. Pero sabía que me quedaba una conversación pendiente con Sole, que me había tenido inquieto toda la tarde. Y yo notaba que ella sentía algo parecido porque claramente también evadía la charla. Tuvimos que llegar a la cama para allí romper el hielo.
En mi caso, haber llevado a mi mujer hasta el hotel donde cada lunes se encuentra con Luis había tenido mucho más morbo del que yo hubiera esperado. Porque la propia Sole me lo había pedido, y porque luego tendría que esperarla unas tres horas para recogerla y volver con ella a casa. Pero sobre todo por todo lo que allí ocurrió.
Y es que, de ninguna manera, yo hubiera esperado ver a Luis en la ventana de la habitación, encima estando ya semidesnudo y esperando claramente a mi esposa. Y, mucho menos esperaba contemplar cómo, solo unos minutos después, Sole ya llegaba y él la besaba y la desnudaba enseguida, ante esa misma ventana, como aperitivo de la caliente escena sexual que luego disfrutaron allí mismo, y que parecía montada adrede para mí.
De chófer consentidor pasé en unos pocos minutos, en aquel aparcamiento y sin esperarlo, a espectador solitario y escondido del primer contacto sexual directo que presencié entre mi mujer y su amante. No pude soportar la excitación de sentirme, ahora sí, cornudo como nunca antes.
Que eso tan inesperado hubiera ocurrido así yo no quería imputarlo simplemente al azar, sino más bien a un cambio de opinión por parte de Sole, que así parecía dejarme ya estar más cerca de ellos. De ser cierto esto, quien sabe si algún día hasta podría estar delante mientras ellos follaban. Pero tampoco podía engañarme a mí mismo, sabiendo que lo que realmente tengo acordado con ella es justo lo contrario.
Por eso yo era muy consciente que era mucho más probable que Luis lo hubiese montado todo para que yo los viese a los dos "metidos en faena", sin ahondar en sus posibles intenciones.
Sole lo habría permitido, aparte de por el morbo de tener sexo con su amante en un lugar semipúblico, porque seguro que pensaría que yo me habría ido ya del hotel, solo un instante después de dejarla ante la puerta y que, por tanto, no habría visto nada.
Pero los tres sabíamos más que de sobra cuál era el objetivo del encuentro semanal entre ellos dos, todos los lunes en ese mismo hotel. Siendo el primer día que me habían pedido que yo mismo llevara a mi esposa hasta ese morboso encuentro, no era descabellado pensar que, en vez de haberme ido enseguida, yo podría seguir merodeando por allí, como así realmente sucedió, lo que me permitió ver bastante más de lo que yo había soñado.
Tanto me excitó ver la caliente escena entre mi esposa y su amante que, aparte de mi apurada masturbación, decidí colarme en el hotel y seguir espiando. Fue muy morboso oír las descaradas conversaciones de las camareras de planta, refiriéndose a Sole y a lo que ellas sabían que hacía cada lunes con Luis, lo que me llevó a colarme en la habitación contigua, aunque eso fuera bastante imprudente por mi parte.
Pude escuchar los ruidos que ambos hacían al follar, y algunas de las frases y palabras que se decían. Sus jadeos y gemidos, también, lo que me puso todavía más caliente. Mi imaginación puso imágenes a aquellos sonidos tan claramente descriptivos de lo que estaban haciendo mi mujer y nuestro jefe, con mi personal consentimiento.
Solo luego, cuando ya salí de allí, me preocupó el riesgo que había asumido, llevado por mi obsesión de ver a Sole con otro hombre, pues era muy consciente de que me podían haber pillado. Primero, pajeándome de mala manera en el aparcamiento, pero sobre todo luego, entrando ilegalmente dentro del hotel y de algunas habitaciones, cuando fingí ser un electricista para poder espiarlos.
Por encima de eso, yo también era consciente que, más pronto que tarde, tendría que confesar ambas cosas a Sole. Y no sabía cómo ella se las podría tomar. Porque eso había supuesto violar mi compromiso de mantenerme lejos de ella cuando estuviera con Luis.
En ese equilibrio en que me encontraba, entre querer y no querer hablar con mi mujer de lo sucedido esta misma mañana, pudo más mi obsesiva inclinación a no perderme ni un detalle de lo que Sole quisiera contarme sobre este encuentro, y no dudé en sacar el tema.
- Me dijiste que esta mañana habías tomado unas fotos...
- No te embales, Andrés, que no vas a ver nada en ellas. Es solo la habitación...
- Aunque no lo entiendas, Sole, yo hubiera preferido entrar allí mismo... para recogerte... y creo que supones porqué. Pero incluso unas simples fotos pueden alimentar mi imaginación... Últimamente me cuentas poquito, Sole... - me atreví a decirle, aun viendo que ella seguía muy remisa a hablar.
- Es verdad que al principio te contaba más... Pero Andrés... entonces es que sucedían más cosas... Bueno, más cosas pasan ahora, obviamente... pero quiero decir que ya no hay tantas novedades...
- Sabes que no te quiero forzar, Sole, pero me gusta cuando me cuentas lo que hacéis, joder...
- Es cierto, sobre todo, lo que te dije en el coche cuando volvíamos de allí... Han pasado más de dos años desde que estoy con Luis, y bueno, sabes que ahora me gusta... pero aún sigo dudando muchas veces... No sé si es correcto lo que hago...
- A ver, Sole, no te vuelvas atrás. Esto lo tenemos muy hablado... No puedes sentirte mal ahora que ya hace mucho tiempo que tú misma dices que disfrutas claramente con él.
- Ya... es cierto pero...
- Yo he sido más bien quien te he animado... desde el principio... en ningún caso siento que haya ningún engaño...
- Es verdad que ahora... me gusta claramente... ahora sí, Andrés... Pero también sabes que lo puedo dejar si veo que no nos conviene...
- Es que no quiero que lo dejes cuando para ti y para mí la cosa está bien. Eres solo una mujer muy libre para hacer... estas cosas... porque yo quiero que te sientas así... No necesitas permiso para usar tu libertad.
- Aunque siga dudando, es verdad que mucho menos que antes; ya ves que son más de dos años y me sigo viendo con Luis...
- No voy a descubrirte ahora tu gran capacidad para el sexo, Sole... seguro que alimentada por Carlos o yo que sé. Es obvio que yo solo no puedo satisfacerte y no quiero que eches en falta eso... porque se que lo has disfrutado... y que lo disfrutas, joder.
- No ha sido fácil para mí llegar hasta aqui...
- Pero tampoco hacemos daño a nadie si lo seguimos haciendo.
- Vamos a ver, Andrés, que no es tan sencillo y tampoco es como lo pintas. Primero, que tú no haces nada... somos Luis y yo los que hacemos lo que hacemos...
- Consentir es una forma de participar. Sabes bien cómo me siento... no puedo evitar que cuando estás con Luis yo me ponga muy caliente.
- Tengo que respetarte pero sabes todo lo que me ha costado aceptarlo...
- No le des más vueltas, Sole... Piensa nada más que, hasta ahora, yo jamás he tenido ninguna intención de arrepentirme... y menos de pedirte que lo dejes.
- Ahora está muy bien para mi poder follar con dos hombres, tú y Luis, aunque no sea la vez... pero al principio me comían las dudas... y lo tuyo... no sé
- No tienes que preocuparte por mí. Se bien cómo te sentías al principio, pero todas esas dudas ya quedaron atrás. Aunque follaras tres veces al día con Luis y no me dijeras nada, en ningún momento yo podría sentirme engañado...
- No tanto como eso pero lo hago, joder... Y hace tiempo que me gusta… y no quiero perderlo... He sido sincera contigo en eso como cuando dudaba... Pero todavía me sorprende que algún día esto no pudiera afectarnos, sobre todo a ti... Aunque tú siempre me hayas animado, no me lo perdonaría...
- Joder, Sole, no vuelvas con eso. Cuando nos conocimos, tú me contaste a grandes rasgos la relación que tuviste con Carlos y que tenías mucho sexo con él... Luego tardaste en contarme más detalles (cap. VIII y IX)... pero, sin entrar en eso, yo veía que conmigo no había tantos cohetes en la cama. Y yo tampoco quería perderte porque echaras de menos aquello que tenías con él...
- Cuando rompí con Carlos estaba, no hastiada, pero sí muy saciada de sexo de todas las locuras que hicimos... Creo que identifiqué el haber tenido tanta cama, y lo que no era cama, con todo lo que perdí a la vez, como haber tenido que dejar la carrera... Y contigo, no sé si teníamos mucho sexo... pero entonces para mí era bastante.
- Dimos prioridad a formar una familia pero ahora es ahora, Sole...
- Mira que estabas pesadito... De recién casados, no parabas con tus propuestas de hacer tríos o intercambios. Si yo hubiera echado de menos lo que tenía con Carlos ¿no crees que hubiera aceptado estar con otros hombres como tú me proponías...? Pero reconoce que esa no era tu única intención.
- Me obsesionaba mucho eso, Sole... poder hacer... esas cosas fuera de la pareja... Ahora reconozco que era sobre todo por mi... para poder verlo... Pero yo no quería tampoco que perdieras el ritmo y la variedad sexual a la que estabas acostumbrada con Carlos...
- Y eso que entonces no sabías que antes de Carlos, hubo alguno más...
- De haber sabido eso, jaja, como lo de Fede.. todavía estaría insistiendo... Yo solo dejé de proponertelo por tus constantes negativas... porque casi todas las condiciones que me hubieras puesto yo las hubiera aceptado.
- No vimos entonces, por lo menos yo, que lo que había detrás de esas propuestas tuyas es lo mismo que hay ahora... que lo que te pone de verdad es verme foll... en la cama con otro hombre. Aunque sea inexplicable para mí.
- No voy a ocultarlo, Sole. Eso es tan excitante... creo que entonces ya lo sentía así... aunque no lo reconociera como hago ahora... De hecho, esta misma mañana...
Estuve a punto de confesarle que esta mañana, por primera vez, la había visto mientras Luis la follaba desde atrás en la ventana pero al final me contuve.
- ¿Esta mañana, qué...? Ya estás empalmado solo de recordarlo, jajaja. Imagino que esta mañana también estarías con ganas de darle al manubrio… solo de imaginar lo que estábamos haciendo Luis y yo... mientras tú esperabas en el coche.
- Jajaja - yo también reí con ganas aunque seguro que me puse rojo a la vez, viendo el bulto bajo el pantalón de mi pijama y cómo Sole lo había descubierto.
- No acabo de entenderlo pero por lo menos ahora, en vez de cabrearme cuando te veo así, pues me da la risa. Ainss mi Andresito...
- No espero que entiendas lo que hago, solo que lo respetes como ahora haces, pero cuando tengo charlas así de sinceras contigo, Sole… hablando de tí con Luis… o de tí con otros hombres… no puedo evitar estar así de excitado.
- Si yo hubiera aceptado hacer aquellos tríos que me proponías de recién casados, cuando ni siquiera teníamos niños... nunca sabré si te hubieras limitado a mirar y pajearte, o también hubieras insistido en participar...
- Sole, lo que tú hubieras querido, no lo dudes... yo lo habría aceptado... Solo por verte... la verdad... Pero tú llegaste a ser muy dura en tus negativas. Siempre me ponías de pantalla al dichoso Carlos...
- No te mentía con eso... aunque si hubiera sabido que te hacía tanto daño me hubiera negado de otra manera...
- No pasa nada, cariño, Yo también te entiendo. Lo que yo te pedía y sabes que me sigue excitando tantísimo, que es verte teniendo sexo con otros hombres, yo sé que es lo que más odian casi todos los maridos... Aunque también haya muchos como yo.
- A ver, Andrés, cómo te lo explico... Si tú me dices... “Sole, vamos a hacer un trio con otro hombre...”. ¿tú te crees que yo iba a ponerme a buscar a algún desconocido, cuando sabía que Carlos puede ser todo lo cabrón que quiera ser, pero que con nadie he sentido en la cama tanto como cuando foll... cuando estaba con él?
- Te entiendo, Sole, pero entonces era oír su nombre y a mi me comían los celos. Yo notaba que, incluso estando conmigo, por un tiempo tú seguías enamorada de él... aun después de todas las cabronadas que te hizo.
- No te niego que cuando empezamos yo ya hubiera olvidado a Carlos, ni siquiera que lo haya olvidado del todo... porque una relación tan intensa... eso no se olvida, pero sería el último hombre por el que te dejaría.
- Pero la atracción física que sientes por él... todavía te puede traicionar. Mira lo que te pasó justo antes de nuestra boda (cap. X)... aunque fuese por una trampa suya... Y yo no te lo reprocho, eh!
- Es cierto que, hasta casada, he seguido teniendo muchas fantasías con Carlos... Creo que eso no se puede controlar... Pero también es cierto que cada vez menos... Ahora... no es que haya desaparecido del todo de mis fantasías... pero es más con Luis... o con otros hombres...
- Vaya, Luis... ya pensaba que hoy no me dirías nada después de haberte llevado hasta él... ¿Ni siquiera las fotos me quieres enseñar...?
Sole snrió y alargó la mano para coger su móvil. Lo desbloqueó con su huella y enseguida la vi ponerse de nuevo más seria.
- Espera que me acaba de entrar un correo de Luis...
Era la primera vez que Sole me confesaba que se comunicaba con nuestro jefe de ese modo, cosa que ya había descubierto yo por mi cuenta en la noche anterior cuando olisqueé en su móvil. Así que me salió natural preguntarle...
- Ya sé que no debo inmiscuirme pero... ¿harías hoy una excepción y me dejarías leer ese correo? Al fin y al cabo, al principio de tus encuentros con Luis, tú misma me lo consultabas todo...
- Es cierto que al principio era así... Y en parte sabes que por eso eres el mayor responsable de tus cuern... de esta relación...
- No importa si me llamas cornudo
. Es que tú me animabas… y le quitabas toda la importancia a lo que hacíamos, siendo mucho más light que ahora... Pero también es cierto que ni siquiera por aquellas circunstancias que se dieron, o porque tú también me empujaras... yo siempre habría podido negarme...
- Y dale con las dudas... Deja ya que leamos juntos ese correo... y enséñame las fotos, por favor - le dije, notándome cada vez más empalmado.
- Las fotos ahora te las enseño porque las he tomado para tí y veo que no te vas a olvidar. Pero el correo... ¡¡mira que no sé lo que puedes encontrarte!!
- Así me gusta, Sole, que no te niegues de entrada... - me di cuenta que debí ponerle una sonrisa de oreja a oreja mientras le decía eso.
Es cierto que para cualquier persona serían solo un par de fotos de la habitación. Pero para mí, joder, eran muchísimo más, las fotos de la habitación donde esta mañana mi mujer había estado follando con su amante... Y no estaba dispuesto a olvidarme ni a perder detalle...
En ambas fotos destacaba la cama, aun bastante desarreglada como era natural... esa cama donde Sole y Luis habrían estado disfrutando solo unas horas antes, mientras yo les esperaba fuera. Una cama con cabecero de metal, sobre la que se veía la blusa y la faldita de Sole, que por tanto aun estaría medio desnuda mientras tomaba las fotos.
- ¿Luis estaba delante cuando hiciste las fotos?
- Acababa de irse... Ya llegaba tarde no sé dónde... Yo tampoco hubiera querido tener que explicarle...
Sin duda, Luis había aprovechado hasta el último minuto para disfrutar del cuerpo de Sole. Y solo después, ella se había quedado para ducharse y terminar de recoger. Pero se había acordado de mi encargo de hacer las fotos.
- La otra foto es muy parecida, solo que tomada desde el otro lado...
- Espera, Sole... En el cabecero de la cama... ¿son unas esposas, verdad? - me excitó tanto lo que vi, aunque había tardado en darme cuenta, que no pude retrasar ni adornar mi pregunta que fue así de directa...
- Eh, bueno, eso... no es nada... Solo es... una especie de juguete - dijo Sole poniéndose más que colorada, a la vez que yo comprobé cómo se le marcaban los pezones.
- Es un juego... entiendo... Pero debe resultar... excitante...
- A ver, Andrés... recuerdas que el año pasado Luis me regaló los libros de las "Sombras de Grey"... Esto era parte del regalo... y a veces... jugamos.
Me puse tan borrico, imaginando a Sole esposada a la cama mientras Luis la penetraba sin ningún impedimento, que no pude evitar meter mi mano por dentro del pijama solo para comprobar lo durísimo que estaba. Sole rápidamente pasó a la otra foto aunque yo la paré.
- No me parece mal, Sole, al contrario. Últimamente no te lo recuerdo mucho pero... siempre te dejé claro que eres totalmente libre de disfrutar como quieras de tu cuerpo... Cuando estás a solas con Luis... o aunque yo estuviera delante... la libertad de hacer lo que quieras es solamente tuya.
- Pero tú no tienes esa misma libertad porque yo no te la doy. Y, a cambio... yo solo me comprometí a contarte...
- Y hasta ahora siempre lo has hecho. Solo que el ritmo también lo marcas tú. Seguro que un día me hablarás también... de esas esposas...
- No sé cómo no me di cuenta que saldrían en la foto... y que tú las verías... cuando antes no te había dicho nada...
- No tienes que disculparte de eso…
Enseguida me di cuenta de que podía tratarse de un "lapsus" intencionado... Al hacerlo así, Sole me ha dicho claramente que ella se deja esposar por Luis, como símbolo de su entrega, y para que, de camino, pueda follarla con total libertad. Y todo lo había hecho sin necesidad de decirme una sola palabra. Lo veía tan claro que no quise ni siquiera comentar.
- ¿De verdad no te molesta saber esto que hago... y haberte enterado... así? En verdad es un juego pero...
- No voy a repetirte lo de antes... Solo me molestaría si Luis hiciera eso... contra tu voluntad... pero parece que ese no es el caso... y solo hay que mirarte a los ojos para verlo... Ese juego, o lo que sea, tú también lo disfrutas...
No quise nombrarle los pezones, que la delataban de verdad. Aparte de eso, parece que a Sole le impactaron positivamente esas afirmaciones mías pero no era la primera vez que se las decía. Yo así las sentía y quería que ella lo supiera.
Por supuesto que me moría de ganas de preguntarle cómo le gustaba más follar con Luis, cuando lo hacía "normalmente", o cuando estaba con las muñecas sujetas al cabecero de la cama. Pero sentí que tenía que callar y esperar. Ojalá fuera ella misma quien me lo dijera sin que pasara demasiado tiempo...
- Claro que nada es contra mi voluntad... aunque a veces pudiera parecerlo. Y espero que tampoco sea contra la tuya. Andrés. Si tú no me hubieras "liado", sabes que nunca hubiera empezado esta relación con Luis....
- Soy muy consciente que soy el marido consentidor... desde el principio.
- Pero me cuesta hablar de algunas cosas... porque en el fondo sé que vienen de lejos...
Supe que Sole algún día iba a contarme todo, pero aun necesitaba algo de tiempo para sentirse cómoda de verdad. Y respecto de mí, yo estaba viviendo de algún modo eso que quería desde hace tanto tiempo. Sin entender muy bien de dónde venía mi necesidad casi obsesiva de que Sole se entregara a otros hombres, aunque no fuera de la manera que yo deseara porque es obvio que lo que me gustaría era estar delante para verlos.
Que nadie que lea esto piense que mi esposa es una puta porque no lo es. Pero tampoco hay que ser un lince para darse cuenta que su enorme capacidad para el sexo solo se expresa cuando ella está enfrente de hombres dominantes. Fede, Carlos, y ahora Luis... son hombres así, a los que Sole parece entregarse como si no pudiera negarse a lo que le piden. Solo ante ellos se rompen todos los frenos que Sole se pone ante otros hombres, como pueda ser yo mismo.
- La otra foto...
Sole escapó de la conversación pasando el dedo sobre su móvil. En la otra foto, además de la cama, podía verse también la ventana, esa ventana donde yo había podido verlos a los dos follando casi delante mía esa misma mañana.
- No tienes que cambiar de conversación ni sentirte incómoda, Sole. Me gusta lo que haces y sabes que cuando digo que me gusta, es porque yo también lo disfruto. Pero me gusta que si vas a verte con Luis no sea como cuando os véis en su oficina. Que sea en un sitio amplio, íntimo para vosotros, cómodo, luminoso... como la habitación de ese hotel, en la tercera planta...
- ¿Tercera planta?
- A ver, Sole... - me quedé bloqueado, sabiendo que yo mismo me había metido en un lío y que no podría salir de esa pregunta sin explicarle todo.
- ¿Cómo tú puedes saber...?
- Cuando llegué al aparcamiento y te dejé cerca de la puerta, vi el coche aparcado de Luis. Era obvio que él ya había llegado. Solo tuve que mirar al edificio... le vi esperándote detrás de esa ventana que sale en esta foto...
- Ahora entiendo... pero de lejos ¿cómo pudiste reconocerlo?
- Estaba sin camisa... Supe enseguida que era él, como si tuviese prisa en estar contigo... Luego...
Sole calló y siguió escuchando.
- No pude irme enseguida, no pude, Sole, de verdad; por eso volví al aparcamiento, ya sin coche, para poder esconderme... No tardaste mucho en pasar tú también frente a la ventana...
- Entonces... ¿has visto cómo...? Joder...
- Lo he visto, Sole, sí, aunque sea de lejos... No he podido evitarlo, y no voy a ocultarte que me ha excitado...
- Ha sido una trampa de Luis... Sabes que si lo hubiera sabido... no me hubiera acercado a la ventana...
- Algún día yo tenía que verlo ¿no crees?. Y tampoco ha sido mucho, de verdad
- Nunca se si tengo que enfadarme contigo o perdonártelo, Andrés... Mira que volver para ver lo que pillabas... Pensé que no soportarías quedarte cerca y no poder estar, ya sabes... Joder, Andrés, que me has visto besándome con Luis, y también como él me desnudaba...
- No tienes que preocuparte... Todo lo que he visto lo sabía de antes... y sabes que me ha gustado estar allí... aunque fuera de lejos.
- El muy cabrito de Luis ha estado hoy todo el rato hablando de ti, cosa que como sabes tiene tan prohibido como tú. Pero hoy no había modo de callarle. Me ha asegurado que tú estarías escondido, espiando... mientras él me foll...
- Sí, mientras él te follaba. Suena raro pero ha sido así. Para mí, es lo más excitante.
- Dime todo lo que has visto...
- Solo si tú antes me dices lo que hoy te ha dicho Luis sobre mí.
- Justo, esas son las cosas que hasta ahora pretendo evitar. Una cosa es que tú consientas que yo folle con nuestro jefe, que ya está bien, y otra cosa es que te enfrentes a situaciones humillantes que puedan afectar a tu autoestima.
- Ya lleváis mucho tiempo follando... bueno, mucho tiempo juntos, Sole, y ya ves cómo no me afecta.
- Te afecta del modo en que yo no querría. Te pones más borrico que un mono
- Yo sé cuál es mi posición... y puedes ver que la acepto sin problema. Por otro lado, no es poca cosa para mí ser el marido y estar contigo en la cama cada noche.
- Luis sabe que no debe hablar de ti sobre esto porque no se lo permito, pero hoy no había forma de callarlo y no te ha bajado de cornudo todo el rato... Que si te habrás corrido mientras conducías para traerme hasta aquí... Que seguro que te quedabas en el parking para vigilarnos y ver como follábamos al lado de la ventana... Que si eras capaz de colarte en el hotel solo para escuchar detrás de la puerta o de la pared… Le he regañado varias veces pero ya te digo que hoy ha estado muy travieso.
Yo solo callé, sabiendo que muchas de esas cosas eran ciertas, y noté como mi polla estaba a punto de estallar. Volví a meter la mano dentro, intentando disimular aunque sabía que a Sole casi nunca se le escapaba cuando hacía eso.
- Seguro que no lo decía de un modo tan amable... De verdad, Sole, que no me afectaría haberlo escuchado más literalmente, bueno... me calentaría aún más...
- Ya veo que no paras de tocarte, tú también eres incorregible... - Sole me miró y tras un breve silencio pronunció alguna frase
-..."El cornudo de tu marido ahora se está pajeando como un mono mientras yo me follo a su mujercita... seguro que está escuchando detrás de la puerta... o en la habitación de al lado... mientras tú te portas como la zorra que eres conmigo… mi zorra... y te mueres para que te penetre cada vez más duro".
No pude evitar que se me escapara un gemido mientras otra vez empezaba a masturbarme con la mano dentro del calzoncillo, como si quisiera revivir las sensaciones que tuve por la mañana.
- Joder, Andrés, te la vas a arrancar y solo tienes la mano dentro del pijama...
- Me excita mucho escuchar eso... Y oírlo de tus labios...
-..."no me calles, zorrita, porque tú también sabes lo cornudo que es tu marido.... seguro que se corre solo pensando en el modo en que te follo… y es capaz de correrse dentro de los pantalones casi sin tocarse... mientras yo te doy rabo duro... que es lo que mereces... lo que necesitas... es esta polla... sabiendo que tu marido no es capaz de hacerlo"
- Ah, Sole, ahhh... ¿Luis... ahhhhh… cómo puede saberlo?
-..."tienes que decirle al cornudo ya lo del viaje a Madrid, zorrita... él tiene más ganas que nosotros de saber que nos vamos un fin de semana entero a follar... sabes que le gusta llevar cuernos... va a ser él quien te anime a hacerlo en cuanto se lo digas..."
- Joder, Sole, sí... ahhhhh….
Mi mano se movía frenética por mi polla, arriba y abajo, castigando mis huevos encerrados en la tela de mi ropa interior, cuando llegaba al final del recorrido. Mi excitación era tan grande que no podría aguantar más de unos segundos...
- Tienes que irte con Luis, ahhhhh, aunque yo no pueda veros allí, ahhhhhh, ni siquiera a través de la ventana...
-... "tu marido es un cornudo... y tú eres mi zorra caliente... mi puta complaciente que le gusta que te meta mi polla... y te vienes conmigo a Madrid, ¿entiendes?"
- Ahhh, ahhhhhh, ahhhhhhhhhhh
Enseguida me llegó el orgasmo, oyendo las descaradas frases de Luis en los labios de Sole. Mi polla comenzó a manar leche de nuevo, claro que solo unas gotas esta vez, porque ya era la tercera vez que me pajeaba desde esta mañana.
Me recompuse tan pronto como pude a la vez que Sole dejó de pronunciar esas frases. Sus pezones estaban muy salidos, casi a punto de rasgar la tela pero yo sabía, que, si no me lo pedía, no era prudente que la noche de los lunes le pidiera tener sexo a mi esposa.
Por otra parte, ambos habíamos aprovechado esta situación para decirnos cosas que de otro modo no habríamos sido valientes para hacerlo. Sole había usado las palabras de Luis, referidas hacia mí y hacia ella misma, no solo para describirme lo que hacían; también para comunicarme su reiterada propuesta para ir con Sole de viaje a Madrid y estar juntos allí un fin de semana. Por mi parte, mientras me corría, asumí ante mi esposa que todo lo que pensaba Luis sobre mí y le había dicho mientras la follaba... era cierto.
- En verdad no hay nada que te excite más, Andrés... Aunque yo no lo entienda, solo hay que ver cómo te pones...
- Yo antes tenía que conformarme con imaginar cómo te comportarías cuando estabas con él pero... como Luis ha adivinado, esta mañana... he podido verlo por primera vez en directo. Llevé el coche detrás del hotel y volví enseguida al aparcamiento, sabiendo ya la habitación en la que ibas a estar.
- Yo te lo he contado antes lo que hacemos... algunas veces...
- Pero hace mucho que no me contabas con detalle, Sole. Y desde luego no es lo mismo verlo… cómo cuando te has dejado desnudar enseguida, al lado de la ventana, nada más llegar… mientras te besaba...
- Estabas mirando, entonces…
- Y ya has visto que, lejos de importarme, mi reacción ha sido de lo más “positiva”.
- Carlos... me hacía mucho eso... frente a la ventana… Algunos vecinos estaban hartos de verme desnuda y hasta de vernos follar a los dos. Pero entonces yo tenía 20 años y no estaba casada.
- Imagina lo que he sentido cuando Luis te ha abrazado y magreado las tetas desde atrás, casi aplastándote contra el cristal, para que yo pudiera verlo todo... Claro que empecé a pajearme, Sole, joder... lo hice a escondidas, sin bajarme el pantalón... como ahora.
- Lo has visto todo entonces...
- No he podido ver como se la mamabas... pero sí que te he visto agacharte... cuando él puso la mano en tu hombro...
- Sabes que desde el principio... es su debilidad…
- Y como luego, más tarde, se ponía detrás de ti y allí mismo, contigo otra vez de pie, te penetraba duro desde atrás.
- Pensé que me daría vergüenza confesar algunas cosas... pero ahora que sé que lo has visto todo y que sé cómo piensas... me parece hasta natural.
- Es que es tu amante, Sole, joder. Claro que tiene derecho a follarte detrás del cristal de la ventana o donde le dé la gana. Afortunadamente, te quiere solo como su zorr... bueno, para disfrutar de tu cuerpo.
- Su zorra caliente, sí... Pero no lo digas tú, ya tengo bastante con oírlo de su boca...
- Te quiere para eso y ninguno de los tres vamos a montar un escándalo, si es eso lo que a los tres nos excita y nos hace disfrutar. Afortunadamente, no quiere nada más...
- Es cierto. Luis nunca se va a enamorarse de mí, ni me quiere para casarse; yo tampoco querría sabiendo lo que piensa de mí. Aun así, o quizás por eso, ya ves que seguimos…
- Por eso no me importa que os sigáis viendo para follar... y yo lo seguiré disfrutando.
- Pero, joder, Andrés, estoy asumiendo que solo soy su puta... No he sido capaz de negarme, a pesar de saberlo. Y sigo volviendo a verle en cuanto me llama.
- Por eso no me importa que os vayáis a Madrid. Y creo que tú también deberías aceptar... Cada uno aceptamos el lugar y el papel que nos corresponde y por eso lo pasamos bien.
- Luis nos conoce demasiado bien... Sobre ti, veo que ha acertado muchas cosas que me ha dicho sobre lo que tú harías esta mañana... y también sabía que me animarías en esto del viaje.
- Ha acertado todo, Sole... No sé cómo lo ha sabido Luis, pero he estado con la cabeza pegada detrás de la puerta, a lo mejor a la vez que él te lo decía... También me colé en el hotel y fui a la habitación de al lado a escuchar todo lo que pude. Debo ser sincero en esto…
- Pero Andrés...
- Joder, Sole, sabes que todo eso me pone muy caliente. Fue él quien me puso el anzuelo, acercándose a la ventana para hacerme ver en la habitación en la que estaríais follando. Sabía que yo no podría resistirme…
- Si solo con contártelo, te pone como te pones. Imagino lo que has sentido al vernos…
- Al salir del hotel, tuve que masturbarme otra vez, antes de recogerte, porque no podía más. Esta mañana... Han sido dos veces, sí.
Hubo un silencio largo donde seguro que Sole pensaba que yo, cada día que pasaba, era más cornudo. Pero si pensaba eso… solo era la verdad.
- No has podido verlo todo pero veo que lo sigues aceptando… sin más.
- Sin más, no, Sole. Cada cosa que hacéis y que yo puedo saber me pone más y más borrico… Te ha follado teniéndote esposada al cabecero de la cama... que seguro que habéis disfrutado muchísimo los dos… pero a mí, no sabes cuánto me ha excitado saberlo ahora también...
- Andrés... ¿De verdad?
- Yo detrás de la pared pude oir los golpes del cabecero golpeando contra el muro... sin saber lo que era.... Oía vuestros gemidos y algunas de las cosas que os decíais los dos...
- Lo que no has visto, hoy te has colado para oirlo, aunque sabes que lo tenías prohibido por mí.
- Lo sé, Sole, lo sé, pero confieso que no pude resistirme. Imagino que a ti puede pasarte algo parecido.
- Al menos, ahora no tengo que explicarte mucho lo que hacía con Luis, aunque lo sabes de sobra…
- Yo estaba fuera pero solo con oírlo, casi sentía lo que vosotros… y de nuevo me puse a punto de explotar… Tuve que irme lejos porque han estado a punto de pillarme pero ni siquiera eso rebajó mi calentón.
- Creo que por eso te prohibí acercarte mientras lo estamos haciendo, desde el principio pensé que sería lo mejor. Pero veo que, lejos de haberte afectado ver de verdad cómo otro hombre me folla, tú también has encontrado un placer morboso en eso.
- Por eso estoy deseando que te vayas a Madrid con Luis… Aunque luego tardes un poco en contármelo… sé que lo disfrutaré.
- Hace dos años, cuando empecé con esto, no pensé que llegaría…, bueno, ya has visto…, las esposas y eso. Solo el año pasado me negaba en rotundo a lo de Madrid y me habría enfadado mucho saber que tú me animabas a hacerlo. Y ahora…
- Entre la presión de Luis, tus propias ganas… y las mías… Sole, no puedes negarte. Anda, cariño, abre ese correo y vamos a leerlo…
Sabía que Sole necesitaba un último empujón para decidirse y, como al principio, yo era la persona adecuada para terminar de convencerla… Vi cómo cogía el teléfono y lo volvía a desbloquear.
- Ojalá, al leerlo, veas que es una locura y te niegues en redondo. Andrés, es lo que haría cualquier marido, por Diós…
- Yo no soy cualquier marido… y quiero todo el placer para los dos. Y si es, de este modo, pues así vamos a hacerlo. Como te he dicho tantas veces, tiempo tienes de arrepentirte si ves que no te gusta o te sientes realmente mal. Pero no digas que no, solo por principio.
Sole de nuevo calló y buscó la aplicación de correo en su teléfono, pero sin acercarlo al alcance de mi vista. Yo notaba claramente cómo aún se resistía… Aunque yo me muriese de ganas de leer ese mensaje, creí que debía ayudarle a mi esposa y, de paso, ver si podía hacer aún más excitante el hecho de que compartiera conmigo un correo de su amante.
- Eres libre, Sole, de enseñármelo o no. De hecho, yo no debería leer eso, lo sé. Pero tengo una idea… una especie de juego… Soy tu marido y siempre has dicho que el hecho de que te veas con Luis no puede afectar nuestra vida de pareja…
- ¿Un juego… ahora?
- Llevas toda la noche con los pezones levantados. Y yo me muero por besar todo tu cuerpo…
- Hablar de sexo, siempre resulta excitante… aunque eso no quiere decir que tenga muchas ganas, Andrés…
- Yo solo quiero agradecerte por esta sincera charla, por las fotos, y todo lo que me das… Déjame hacerlo con mis besos y caricias…
- ¿Nada más?
- Tú, a cambio, leerás en voz baja ese correo… Ese, u otro… podría ser incluso hastainventado… pero yo voy a pensar que las palabras que digas son de ese correo que Luis te acaba de enviar… Prometo no decir nada…
- Ahora entiendo… Otra vez quieres excitarte…
- No es eso, Sole… dos esta mañana y el de hace un ratito... yo también hoy llevo tres, jajaja…
- Jajaja, cornudo pajillero… - Sole nunca suele llamarme así pero le salió tan natural como su risa.
- Solo pretendo que sean nuestros cuerpos los que encuentren la respuesta a lo del viaje a Madrid, porque seguro que el correo de Luis va de eso…
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