Inconformismo (3)
Sergio siempre creyó que conocía a Sara, pero la noche de Reyes reserva sorpresas que van más allá de la lencería y los viajes. Cuando un simple vistazo a un escaparate los lleva al corazón de un club de placer anónimo, la línea entre lo que imaginan y lo que podrían vivir se desdibuja.
Después de la descripción del polvo del viernes noche, continuo con el despertar de Sergio y Sara.
Aquel polvo de la noche anterior me había encantado, Sara estaba desatada y deseosa de sexo al igual que yo, pero en mi cabeza pasaban muchas más cosas como ya he comentado anteriormente así que esperaba que aquel sábado cambiara aún más la cosas con el regalo que le iba a hacer a Sara.
Ella estaba allí tumbada y desnuda pero aquel día no quería verla dormir porque mis ganas de darle mi regalo eran mayores así que moví su cuerpo con mi mano haciendo algo de fuerza.
- Sara, Sara, despierta
- ¿Qué pasa Sergio?, ¿qué hora es?
- Las 9
- Joder, podías haberme dejado dormir un poco más
- No puedo, quiero darte mi regalo
- ¿No podías esperar?
- No
No dije nada más, riéndome salté de la cama y me fui al armario de dónde saqué una bolsa y un sobre y fui a dárselo a Sara con la ilusión de un niño chico, cosa que a ella le sorprendió un poco porque otras veces no le he dado los regalos con tanta efusividad, pero este año era distinto.
Primero abrió la bolsa y se sorprendió porque de dentro sacó otra bolsa más pequeña de Victoria Secret que contenía un conjunto de lencería negro compuesto por un tanga pequeño que por detrás no era más que un hilo y un sujetador semitransparente que prácticamente no tapaba nada y donde se podían distinguir sin ningún problema los pezones.
Se sorprendió un poco por el regalo y no dudó en hacérmelo saber.
- ¿Y esto Sergio?, creo que nunca me habías regalado lencería
- Es cierto pero este año me ha parecido adecuado porque creo que te irá a juego con el otro regalo
- ¿Cómo?
- Tú abre el sobre
Su cara de sorpresa era un poema, pero más se sorprendió cuando abrió el sobre y vio los dos billetes de avión que había reservado con destino a Lanzarote para los cuatro días festivos de semana santa, es decir, la idea era volar el jueves por la mañana temprano y volver el domingo a última hora.
- ¿Lanzarote?, pero…¿y esto?
- ¡Sorpresa!, jaja, ¿te gusta?
- Me encanta, joder va a ser la primera vez que vaya a Lanzarote, además en esa época hará mejor tiempo, aun así creo que nos lo vamos a pasar muy bien pero, ¿lo del conjunto de lencería entonces?
- Mmm bueno he pensado que será una buena ocasión para estrenarlo
- Jajaja ¿tanto voy a tener que esperar?
- Jaja si te lo quieres poner antes no te lo voy a impedir
- Joder Sergio, no sé qué decir, mis regalos van a ser una mierda en comparación
- Venga mujer, no será para tanto
Desnuda como estaba se levantó de la cama y se fue también al armario de dónde sacó dos bolsas que contenían mis regalos. Estos no eran más que unas zapatillas nuevas para hacer deporte y un jersey, aunque también contenía un sobre pequeño dentro de una de las bolsas.
- ¿Y esto?
- Ábrelo
El sobre tenía un folio doblado en tres trozos que contenía una reserva para cenar en un restaurante con estrella michelín que habíamos mirado hace tiempo y, además, la reserva era para aquella misma noche de reyes.
Aquello sí que me pilló un poco más por sorpresa porque pensaba que los regalos de Sara se iban a quedar en aquellas zapatillas y jersey, aunque aquella reserva sin duda los mejoraba por completo.
- ¿Qué te parece?
- Joder Sara, me encanta
- Me alegroo, ya te puedes poner guapo esta noche eh, te tengo preparada otra sorpresa en ese aspecto
Diciendo aquello con una sonrisa de oreja a oreja, se levantó, cogió el albornoz del armario y se fue al baño para darse una ducha, aunque yo tuve la misma idea, por lo que me esperé un poco y fui a la ducha justo cuando ella había entrado para que los dos pudiéramos disfrutar juntos. Cosa que hicimos porque fue una ducha larga y pausada donde nos comimos a besos durante un buen rato, pero sin follar, el plato fuerte vendría esa noche.
De hecho, el resto del día lo pasé algo nervioso porque tenía muchas ganas de aquella cena con Sara y creo que ella también porque los dos estuvimos todo el día haciendo cosas de la casa y por la tarde viendo una película hasta las 6 más o menos en mi caso y Sara con el ordenador hasta que, a esa misma hora, cerró la tapa y se fue hacia la habitación para coger su kit de maquillaje y luego encerrarse en el baño, no sin antes dedicarme una gran sonrisa mientras pasaba por el salón.
Como sabía que Sara iba a tardar mucho mientras se maquillaba, aproveché para irme a cambiar y ya estar preparado cuando ella saliera del baño y se pusiera la ropa. En ese aspecto, fui hasta la habitación, cogí una camisa beige, unos chinos oscuros y unos zapatos de ante y en menos de 3 minutos ya estaba preparado para la cena.
Sin embargo, Sara no salió del baño casi hasta las 7 pero la espera mereció la pena porque había salido con un moño perfectamente hecho en su pelo y con sus labios pintados de rojo y sus ojos de negro de forma perfecta. Decir que estaba guapa se quedaría corto, estaba espectacular y no había discusión posible al respecto, cosa que ella sabía porque se empezó a reír de la cara de tonto que estaba poniendo y eso que no se había vestido todavía, iba con el albornoz igual que esta mañana.
De hecho, cruzó el salón y se metió en la habitación para aparecer veinte minutos después y dejarme absolutamente sin palabras. Se había puesto una falda lisa y bastante corta de un color vinotinto junto con unas medias negras y unos zapatos de tacón que le hacían una figura espectacular, aunque sin duda el premio se lo llevaba la parte de arriba ya que se había puesto una camisa – blusa de botones muy fina azul marino con lunares blancos que era prácticamente transparente porque podía verle perfectamente el sujetador debajo.
Mi cara debía ser un auténtico poema porque se empezó a reír para a continuación preguntarme:
- ¿Qué te parece mi outfit?
- Sara yo...no sé qué decir, me has dejado impresionado
- Jajaja se nota, aunque quizás me he pasado con la camisa, ¿no crees?, demasiado atrevida, se me ve el sujetador
- Mmm mejor Sara, me vas a tener toda la noche con ganas de traerte a casa para follarte
- Eso espero porque yo ya estoy caliente así que quiero un polvo en condiciones luego
- Jajaja no te preocupes, lo tendrás
De esta manera salimos de casa y nos dirigimos hacia la zona del restaurante que estaba en una calle transversal a la Castellana, aunque situado en la zona norte junto a Plaza Castilla. Detalle que se notaba en la decoración del local porque todo era extremadamente “pijo” aunque nosotros disfrutamos mucho la cena de todas maneras.
Había varias posibilidades, pero nosotros pedimos un menú degustación de 90 euros que tenía más de 20 platos y, aunque yo nunca he sido un fan de estas cosas, reconozco que me encantaron todos al igual que sitio, pero esa noche, no iba a ser lo único que me iba a gustar porque la conversación con Sara fue mejor aún.
- Bueno cariño, ¿qué te está pareciendo el sitio y la comida?, ¿te he sorprendido?
- Lo reconozco Sara, me has sorprendido mucho, pero sobre todo… has acertado, estoy encantado
- Pues me alegro, aunque ahora voy a contarte algo que te va a sorprender mucho más
- ¿Ah sí?, ¿más sorpresa todavía?
- Vas a ver que sí, verás…tiene que ver con Sandra
- ¿Qué le pasa a la miss?
- Jaja no seas malo, ¿te acuerdas que te he comentado que últimamente Alejandro y ella no estaban bien como pareja?
- Sí, me acuerdo
- Pues han encontrado una solución, aunque yo todavía estoy en shock
- ¿Por qué estás en shock?
- Porque ella le ha puesto los cuernos a él
- ¿Cómoo?
- Lo que oyes, se lo has puesto ya 4 veces, aunque ahora viene lo mejor
- Verás tú..
- Jajaja lo mejor es que Alejandro lo sabe
- ¿Qué quieres decir?
- Pues eso…que lo sabe y lo consiente
- Vamos a ver, espera un segundo, ¿me estás diciendo que sabe que Sandra le pone los cuernos y él no dice nada?, ¿le parece bien sin más?
- Por lo visto sí, llevaban un tiempo hablándolo y han decidido abrir la pareja para intentar que no se vaya todo a la mierda
- Sinceramente Sara, no sé cómo una pareja se puede arreglar cuando uno de los dos decide que quiere follar con otras personas
- Según ella es solo sexo, dice que con Alejandro está bien y que le quiere, pero le faltaba algo más y a veces echaba de menos follar con otros y eso lo acababa pagando con él
- Estoy flipando ahora mismo Sara, no creo que eso les vaya a llevar a ningún sitio, bueno sí, a separarse definitivamente
- Eso pensaba yo, pero llevan así más de un mes y por lo visto están mejorando su relación
- Mmm lo que no acabo de entender es que Alejandro esté de acuerdo con eso y lo acepte sin más
- Jajaja por lo visto a él le gusta que Sandra lo haga y encima luego se lo cuente cuando viene de follar con otro
- Me estás dejando de piedra
- A mí también me está costando asimilarlo si te digo la verdad, ya sabes que nosotras nos lo contamos todo pero esta vez no he sabido qué decirle
- No me extraña, yo tampoco sabría, pero bueno oye, si los dos están de acuerdo
- Eso digo yo, pero aun así a ella la noto cambiada Sergio, me preocupa
- Lo entiendo Sara, pero eso es algo que tiene que ver con ellos, tú no puedes hacer nada
- Lo sé…
Ahí quedo esa parte de la conversación esa noche, en ese momento fui al baño y cuando vine nos pusimos a hablar de otros temas, aunque a mí, sinceramente, me dejó muy sorprendido ya que nunca pensé que Alejandro pudiera aceptar que su novia pudiera follar con otros y a él no le importara lo más mínimo, sin duda es algo que me sorprendía mucho porque le conocía lo suficientemente bien como para saber que aquello era muy muy extraño.
Tras aquella conversación y después de seguir la cena y la conversación por otros derroteros, pedimos la cuenta y nos fuimos del local. Sin duda había sido un regalo que me había encantado ya que, a pesar del precio, es un plan que a los dos siempre nos gusta hacer así que Sara había acertado y ella lo sabía.
- Bueno, ¿ahora qué hacemos Sara?
- Tendremos que tomar una copa, ¿no?
- Mmm sí, ¿vamos al Torero?
- Jaja vale
El Torero es un bar que se encuentra en nuestro barrio y que está muy bien para tomar una copa ya que tiene puesta música animada, pero sin ser nada exagerado, además, puedes estar sentado tomando una copa tranquilamente mientras que hay gente alrededor que está bailando. Sin duda es un plan que a Sara y a mí nos encantaba hacer porque podíamos estar hasta las 2 o 3 y luego irnos a casa a follar como locos después de coger el puntillo.
Debido a que el bar estaba en Chamberí fuimos a buscar una parada de taxis cerca de donde estábamos, pero después de 5 minutos caminando pasamos por delante de un sex shop y yo me quedé mirando el escaparate.
- ¿Qué te pasa Sergio?, ¿no me digas que quieres entrar aquí?
- ¿Por qué no?
- Jajaja pero, ¿para qué?
- Para ver si podemos comprar algo con lo que nos lo podamos pasar bien tú y yo, ¿no te parece?
- Jajaja yo creo que tú y yo no necesitamos nada más para pasárnoslo bien, bastante tenemos con nuestro cuerpo, ¿no te parece?
Aquella frase la había dicho tocándose las tetas por encima del abrigo y mordiéndose el labio inferior mientras esbozaba una sonrisa, cosa que a mí me ponía bastante cachondo.
- Jajaja mira que eres traviesa, aun así, me gustaría entrar a echar un vistazo
- Estáaa bien pesado, vamos a entrar
Era curioso lo fácil que se dejaba llevar Sara, pero en el fondo sé que estas cosas le gustan tanto o igual que a mí, aunque nunca lo reconozca y se haga la dura, cosa que por otra parte a mí me gusta mucho de ella.
Así, al entrar al sex shop saludamos al dependiente, un chaval de nuestra edad más o menos con pintas de gótico que nos dio las buenas noches sin demasiada efusividad, y nos pusimos a trastear un poco por la tienda.
Después de un rato en el que nos reímos del tamaño de consoladores y pollas de plástico, vimos como empezaban a entrar varios hombres a la tienda y desaparecían por unas escaleras negras que se encontraban al final del establecimiento. Cosa que nos sorprendió bastante y de lo que se dio cuenta el dependiente porque se dirigió a nosotros para aclararnos a donde iban aquellos hombres.
- Por si os lo estáis preguntando, esos hombres han entrado para la sesión en el Glory Hole
Sara y yo nos dimos la vuelta al oír aquellas palabras y nos quedamos mirando al dependiente un poco incrédulos, aunque a él le salió una sonrisa y continuó con su particular explicación.
- Ya sabéis, lo de las pollas saliendo por agujeros y chicas arrodilladas disfrutando de esas pollas mientras las chupan o se las follan, sabéis lo que es, ¿no?
Claro que lo sabíamos, en más de una ocasión Sara y yo habíamos visto porno juntos para ponernos un poco a tono y los vídeos de glory hole no eran ajenos a nosotros, por lo que respondimos casi al unísono:
- Sí, sí, sabemos lo que es
- Jaja está bien, está bien, es que os estaba viendo la cara de asustados por la situación
- No, tranquilo, es simplemente que no lo esperábamos
- Lo sé, hoy además es un día especial por ser el día de reyes así que hemos preparado algo especial, las chicas que van a venir hoy se las puede catalogar como reinas, de hecho, tienen que estar a punto de llegar
Tenía toda la razón del mundo, en cuanto él había acabado de pronunciar esas palabras entraron dos chicas jóvenes al local y yo me quedé embobado viéndolas. Y me quedé embobado porque no eran el tipo de chicas que esperarías que entraran a un sex shop para dar un espectáculo como el que iban a dar, ni mucho menos.
Una de ellas parecía literalmente una influencer, tenía el pelo castaño, tenía una cara guapísima y todo un cuerpazo, además, lo lucía más aún ya que llevaba unos pantalones de cuero de un tono marrón muy oscuro que le hacían un auténtico culazo y, por si fuera poco, en la parte de arriba llevaba una blusa rosa que le estilizaba más aún su cuerpo.
Por otra parte, su amiga era más o menos de su estatura y tenía mejor cuerpo si cabe que ella, era rubia, con una cola de caballo hecha a su espalda, y con una cara menos guapa que su amiga, pero con mejor cuerpo, ya que llevaba unos pantalones vaqueros claros y una camisa de color agua marina que dejaban claro que tenía mejor culo y mejores tetas que su compañera.
Las dos chicas pasaron por delante nuestro y se empezaron a reír cuando nos vieron, pero no dijeron nada y bajaron las mismas escaleras que habían bajado los hombres unos minutos antes. Aquellas escaleras debían dar acceso al famoso glory hole, una duda que nos despejó el dependiente después de que aquellas dos chicas pasaran por delante nuestro.
- Esas dos chicas son a las que me refería como “las reinas” y si os lo estáis preguntando, sí, son las chicas que van a entrar en el glory hole para pasárselo bien con los hombres que habéis visto antes. De hecho, si queréis podéis ver el espectáculo en primera fila, creo que os podría gustar a los dos.
Ahí sí que debía ser un poema nuestra cara porque el dependiente se echó a reír y Sara y yo nos echamos una mirada en plan “no estoy seguro de lo que nos está proponiendo este tipo”
Continuará
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