Inconformismo (2)
Sabe que su esposa prefiere la pasión sin filtros. Esta noche, en la intimidad de su piso, decide llevar la cosa al límite, probando cada rincón de su cuerpo con una voracidad que promete dejarlas sin aliento.
Tras aquella conversación del lunes, la cosa estuvo tranquila el resto de la semana, el martes día 2 yo volví al trabajo, es decir, a salir de casa a las 8 de la mañana y volver a las 7 de la tarde mientras que Sara, aprovechó su condición de profesora para dormir e ir al gimnasio durante toda la semana junto con su inseparable amiga Sandra.
Sandra es una chica que iguala en belleza a Sara en mi opinión, es morena, mide 1,65 más o menos y de cara es guapísima. Además, tiene un culo más grande que el de Sara, pero es perfecto, muy bien trabajado en el gimnasio también y de pecho no anda mal, pero las tiene más pequeñas que Sara, aunque no me importaría verla en topless la verdad.
Sandra es profesora fija igual que Sara, ambas dan clases de inglés y estoy seguro que son la sensación de sus institutos como no puede ser de otra manera. De hecho, son tan parecidas que el novio de Sandra, Alejandro, es ingeniero igual que yo y también trabaja en una empresa grande en Madrid. Es más alto que y tiene mejor cuerpo porque él tiene más fuerza de voluntad y muchos días que sale del trabajo se va directamente al gimnasio para hacer cardio y pesas, ejercicios que le han proporcionado un cuerpo bastante bonito.
Así, Sandra y Sara son amigas inseparables y las dos parejas quedamos a menudo para tomar algo o incluso para hacer alguna escapada para hacer senderismo o irnos de casa rural, aunque esto solo lo hemos hecho un par de veces porque nosotros para ese tipo de planes preferimos ir más a nuestro aire y tener más intimidad.
De esta manera, la semana fue tranquila hasta que llegó el sábado, día de reyes, y como siempre, yo me desperté antes que Sara, aunque me encantaba porque podía verla tumbada desnuda al lado de mí, acción que me permitía que mi polla se me pusiera dura al instante. Tan dura como lo había estado unas horas antes cuando los dos habíamos echado otro señor polvo justo cuando se supone que nos íbamos a dormir, aunque yo me aseguré de que no fuera así.
Serían las 12 de la noche cuando los dos nos levantamos del sofá y Sara se fue a la cocina para dejar los platos de la cena que teníamos encima de la mesa del salón, pero yo fui detrás de ella y cuando los dejó en el friegaplatos me pegué detrás de ella y la abracé desde atrás.
- Sergio…¿se puede saber qué haces?
- ¿A ti qué te parece?
- Pues me parece que siempre vas por ahí más caliente que un horno, esta semana te recuerdo que ya follamos el domingo por la noche y el miércoles también
- Ya…pero yo no tengo bastante, quiero que estas dos se liberen para poder agarrarlas y chuparlas
Aquello lo dije mientras había llevado mis manos sobre sus tetas, las cuales agarraba por encima de su camiseta blanca de manga larga blanca y semitransparente ya que nunca llevaba sujetador en casa.
- Jajaja estás obsesionado con mis tetas, ¿tanto te gustan?
- Me pasaría el día entero chupándolas y comiéndomelas
- Mmm Sergio…hay otra cosa que me podrías comer antes
- ¿Ah sí?, ¿me das alguna idea de lo que podría ser?
- Jaja échale imaginación
No hizo falta decir más, me salió una sonrisa de la boca y comencé a bajar lentamente por su espalda hasta ponerme de rodillas en el suelo y empezar a tirar de su pijama de cuadros hacia abajo para dejar al descubierto su culo cubierto únicamente con un tanga blanco semitransparente que a mí me la pone muy dura.
- Vaya vaya, ¿qué tenemos aquí?
- Ahí tienes lo que te quieres comer guapo
- Mmm tienes razón, tengo ganas de probarlo, ¿me dejas?
- Es todo tuyo
Dicho y hecho, agarré por ambos laterales del tanga con las dos manos y también se lo bajé dejando al descubierto por completo su culo y su coño. Coño que se puso más a la vista cuando Sara se inclinó un poco sobre la encimera y me dejó día libre para empezar una de las cosas que mejor se me dan, comerle el coño.
Comencé despacio, con pequeños besos y lametones a lo largo de toda su raja, para después sacar bien la lengua y comérmelo como un auténtico animal en celo. Cosa que ella agradeció porque en cuestión de unos minutos le arranqué el primer orgasmo de la noche, acción que me anunció porque gimió bastante alto como venía siendo habitual últimamente.
Tras aquel orgasmo, le saqué por los pies el pijama y el tanga y nos dirigimos a la habitación aunque para ello, había que pasar por el salón porque nuestro piso era muy sencillo, hacía esquina con una de las calles principales de Chamberí, por lo que entrabas al piso directamente accediendo al salón y las dos habitaciones quedaban en la pared de la izquierda mientras que el baño y la cocina quedaban en la pared de la derecha, quedando el salón en el centro y el pequeño balcón que tenía el salón en la parte izquierda junto a la puerta de nuestra habitación.
De esta forma, en el rincón de la parte derecha junto a la cocina teníamos un sofá de dos plazas que miraba hacia la puerta de nuestra habitación, aunque por medio se interponía la televisión puesta sobre una pequeña mesa mientras que, en el rincón de la parte izquierda según entrabas al piso, teníamos una mesa con cuatro sillas donde comíamos habitualmente y en el otro lado, en el rincón de la derecha sobre la pared de la entrada teníamos un par de estanterías, siendo esa la distribución del piso.
Así, según salimos de la cocina, cogí de la mano a Sara y me senté en el sofá mientras que me bajaba el pantalón del pijama y los calzoncillos para dejar mi polla al descubierto, cosa que a ella le sorprendió.
- ¿Se puede saber qué haces Sergio?, ¿no quieres llevarme a la cama?
- Ahora vamos, pero podríamos empezar aquí, ¿no te parece?
- Jaja está bien pero entonces vamos a hacer las cosas como hay que hacerlas
Se refería a agacharse delante de mí y quitarse la camiseta que todavía la cubría para dejar a la vista su precioso cuerpo desnudo por completo para, acto seguido, agarrarme la polla con la mano derecha y acercarse y pegarle el primer lametón de abajo hacia arriba.
Joder, es una sensación indescriptible, que Sara te la chupe mientras te mira y tú mientras tanto puedas estar admirando su precioso cuerpo es algo que no está pagado ni con dinero ni con cualquier otra cosa, así que yo únicamente me dejé hacer y cerré los ojos para disfrutar de semejante placer.
Me la estuvo chupando durante 4 o 5 minutos, de abajo a arriba, solo la punta, luego se la metía casi entera, me pajeaba un poco con la mano, es decir, me la puso bien a tono mientras ella con su mano izquierda se frotaba el clítoris como una descosida, cosa que le provocó dejar de chupármela y decirme:
- Venga guapo, ya es hora de que me folles como el otro día así que vamos a la cama y no se te ocurra andar con medias tintas conmigo
- No te preocupes, te voy a reventar
A Sara cada vez le va el sexo más duro, le gusta que la ponga a cuatro patas, que la tire del pelo, que le pegue azotes hasta dejarle el culo rojo, que le folle la boca y otras cosas por el estilo así que yo me estaba aprovechando de ello, porque cuando la tenía así de caliente delante de mí, perdía un poco la cabeza y me salía el instinto animal que todos tenemos.
Debido a esto, nos levantamos del sofá y fuimos hasta la habitación donde, según entramos, empujé boca abajo a Sara en la cama y me subí encima de ella para, a continuación, poner mi polla en la entrada de su coño y dejarme caer con todo el peso arrancándole un grito terrible a Sara.
- Ahhhh cabrónnn, ten más cuidado, tienes que ir más despacio
- ¿Más despacio?, lo llevas claro, no voy a tener piedad contigo guapa, tú quieres que te folle duro y eso es lo que voy a hacer
Y eso hice, me la estuve follando boca abajo durante un rato mientras ella no paraba de gemir, pero luego me apetecía cambiar, así que me salí de ella y me tumbé boca arriba en la cama.
- Vamos Sarita, cabálgame un rato
- Jaja te vas a enterar
Se puso en posición y se metió toda mi polla dentro de su coño, quedándose en una posición que a mí me encanta porque echa su cabeza hacia atrás y sus tetas salen hacia adelante permitiéndome agarrarlas mientras ella va hacia atrás y hacia adelante como una posesa.
Durante un rato estuvimos así también, aunque pronto mi polla dio síntomas de querer correrse, por lo que se lo hice saber a Sara y se salió de dentro para chupármela tranquilamente poniéndose de rodillas en el suelo dándole la espalda a la persiana y la puerta del balcón de nuestra habitación.
- Sara..
- ¿zhi?
- Estaba pensando que podríamos probar a ver si nuestro vecino está despierto, estoy seguro que le encantaría verte así de espaldas enseñándole el culo
- Sergio, ni de coña, no vamos a subir la persiana ni le voy a enseñar nada a nadie
- Venga mujer, no es para tanto
- Mira, te voy a decir una cosa, como hagas eso te quedas con las ganas de correrte y de volver a follarme y te vas a dormir al sofá
Me lo había dicho con una cara entre enfadada y una medio sonrisa así que preferí no tentar a la suerte y dejar que siguiera chupándomela, cosa de la que me alegré porque al poco rato volvió a subirse a la cama y se puso a cuatro patas directamente para que me la follara.
- Vamos Sergio, fóllame fuerte a ver si nos corremos los dos a la vez, estoy muyyy cachonda
- No te preocupes, no te vas a quedar con ganas de más
- Jaja ya lo veremos
Me puse detrás de ella y sin muchos miramientos se la metí para empezar un mete saca a un buen ritmo que ella agradeció porque enseguida bajó la cabeza hacia la cama y se dejó hacer. Pero claro, yo estaba muy cachondo y no iba a durar mucho antes de correrme, aunque por suerte, Sara estaba más cachondo que yo y le llegó antes el orgasmo, cosa que agradecí porque a los pocos segundos del suyo me llegó el mío y me corrí directamente dentro de ella.
Los dos caímos rendidos en la cama como venía siendo habitual últimamente, nos gustaba aquella forma de follar y solo sería el principio de algo mucho mejor que ninguno de los dos imaginaba.
Continuará
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