Inconformismo (1)
Saben que el vecino los observa. Saben que abrir las cortinas es un error, pero también una tentación irresistible. Esta noche, la privacidad es el primer sacrificio en el altar de su deseo.
Esta historia comienza como tantas otras en esta página, con una pareja joven y guapa en la que a los dos miembros les va bastante bien y parece que nada les puede entorpecer la vida perfecta que ellos creen llevar, aunque ahí estará el problema como podréis ver más adelante, nada parece ser suficiente para ninguno de los dos. El ser humano es un ser insaciable que siempre quiere más y más y nunca se conforma con lo que tiene, por lo que, desde ese punto de inconformismo que nos acompaña, empiezo a escribir esta historia que espero que os guste a todos.
La pareja protagonista de la historia son Sergio y Sara, ambos tienen treinta años y parecen haber alcanzado la perfección en sus vidas, él es ingeniero y trabaja para una gran empresa en Madrid mientras que ella es profesora fija en un instituto en el distrito de Vallecas, por lo que ambos se pueden permitir una vida cómoda y sin apuros en el aspecto económico.
Viven en el barrio de Chamberí en un pequeño piso de 60 metros cuadrados de dos habitaciones, no tiene ningún lujo la vivienda aunque para ellos es más que suficiente ya que tiene una buena distribución y es más o menos luminoso.
Por otra parte, en lo que se refiere al aspecto físico, ambos son atractivos, él es moreno, tiene barba, mide 1,79 y tiene un cuerpo normal, ni gordo ni flaco, no es un deportista excelso, pero sí que le gusta hacer deporte a lo largo de la semana, gym, senderismo, entre otras actividades. Sin embargo, la parte más atractiva de la pareja es Sara sin lugar a dudas, es bastante blanca de piel, con el pelo entre moreno y castaño, tiene los ojos azules y una bonita sonrisa, mide 1,70 y está delgada, aunque tiene bastante suerte ya que tiene unos pechos bastante grandes, una 100, y un culo con el tamaño perfecto, ni grande ni pequeño, pero bien trabajado en el gimnasio.
Con todos los atributos descritos anteriormente, Sara es una mujer que resulta muy atractiva para todos los hombres, hecho que no pasa desapercibido ni para ella ni para Sergio pero que nunca ha resultado un problema para ninguno de los dos miembros de la pareja ya que son más o menos tradicionales en lo que al concepto de pareja se refiere.
Por tanto, una vez descritos los personajes de la historia da comienzo este viaje por el universo de la infidelidad en el que está encuadrado este relato, aunque me gustaría comentar que esta es una historia piloto y que si os gusta la seguiré escribiendo.
1 de enero de 2018, lunes, día de año nuevo
Eran las 12 de la mañana, acababa de abrir los ojos y como siempre, a mi lado estaba Sara con los ojos aún cerrados y con una cara de relajación como hacía ya un tiempo que no le había visto. Era posible que yo hubiera tenido algo que ver ya que, anoche, después de haber estado celebrando la nochevieja con unos amigos, Sara y yo habíamos vuelto a casa y lo habíamos hecho con unas ganas de follar terribles.
A los dos nos había gustado siempre el sexo, ¿a quién no?, pero últimamente había aumentado el número de veces que lo hacíamos y cómo lo hacíamos, tanto en intensidad como en posiciones, además, también habíamos empezado a introducir otras cuestiones como el hecho de que Sara gritara lo máximo posible cuando se la metía o algunas situaciones de roles donde yo hacía de profesor y Sara de alumna traviesa. En fin, situaciones y acciones que ayudaban a mantener viva las ganas de sexo después de tres años de relación, tiempo más que respetable en la duración de cualquier pareja y que, la mayoría de las veces, provoca que el número de veces que te follas a tu pareja disminuya, así como las ganas de hacerlo.
En ese aspecto, no era lo que nos pasaba a Sara y a mí ya que nuestras ganas habían ido en aumento y los dos estábamos muy contentos con la situación, aunque los dos éramos conscientes de que no teníamos suficiente, que necesitábamos algo más en cuestión de sexo así que a mí se me habían pasado por la cabeza algunas ideas que quería compartir con Sara.
De hecho, esos pensamientos pasaban por mi cabeza cuando ella se despertó y me dedicó una de esas sonrisas que a mí tanto me derriten cuando me las dedica porque, siendo sincero, tengo una suerte tremenda de haber conocido a Sara. Tanta suerte que los tres últimos años había sido la envidia de todos mis amigos porque encontrarte con una mujer como ella y además convencerla para que salga contigo no es una cuestión sencilla, es bastante improbable, aunque yo me lo había currado y ahora era el hombre más feliz del mundo.
- Hola guapo, ¿qué tal has dormido?
- Muy bien, ¿y tú?
- Pues…después del polvazo que me echaste anoche, mucho mejor jaja
- Jajaja la verdad es que estuvo genial, aunque creo que nos escuchó todo el bloque, ¿no te parece?
- Jajajaja creo que me escucharon a mí, a ti no tanto
- Jaja tienes razón, ¿quieres desayunar algo o directamente comemos?
- Mmm son las 12, creo que podríamos comer directamente
- Sí, creo que va a ser lo mejor
Dicho aquello, Sara se levantó de la cama y me dejó a la vista el conjunto de lencería negro de encaje que tan loco me había vuelto la noche anterior y que no había tardado ni medio segundo en quitárselo para después follármela.
Me quedé atontado mirándola mientras ella rebuscaba en el armario empotrado de nuestra habitación y sacaba de él una bata blanca para ponérsela encima, dedicarme una sonrisa y dirigirse al baño. Creo que en ese momento era el hombre más feliz del mundo y quería que Sara pasara el resto de mi vida conmigo, cuestión que llevaba tiempo pensando y que había pensado en certificar pidiéndole que se casara conmigo, aunque no sabía si todavía era el momento adecuado.
Quizás fuera adecuado o quizás no, pero de momento, me levanté de la cama y me fui directamente a la ducha para después preparar la comida de año nuevo junto a Sara. Comida que disfrutamos mucho los dos ya que hicimos pescado al horno con una guarnición de patatas y pimientos asados, un plato y un plan que sin duda nos encantaba porque habíamos pasado la nochebuena en casa de mis padres en Fuengirola, lugar donde yo me había criado a pesar de que mis padres procedían de un pequeño pueblo del sur de Albacete desde donde se habían traslado por tema de trabajo y donde se habían quedado a vivir desde muy jóvenes.
Por su parte, Sara era huérfana, sus padres murieron en un accidente de tráfico siendo ella una niña, por lo que se había criado con sus tíos en Madrid y con sus primos, estos eran a los que realmente ella podía llamar familia ya que no se acordaba nada de sus padres. Aun así, no era lo mismo así que siempre había sido una mujer madura e independiente, cosa que a mí me enamoró desde el primer momento.
Esto nunca le había supuesto ningún problema, pero cuando estábamos en casa de mis padres con mi hermano, mis primos y mi familia en general yo sentía que ella se sentía un poco triste y con envidia, al final todos anhelamos tener familia y sentirnos queridos y ella no había podido disfrutarlo.
De todas formas, yo sentía que ella era feliz conmigo y que me quería lo mismo que yo a ella, sentimiento de amor que afloraba todos los días entre nosotros y aquel domingo 1 de enero después de comer no iba a ser menos.
Estábamos los dos sentados en el sofá viendo la tele y ponían una película de miedo donde una pareja hacía una excursión en bici por el bosque hasta que llegaban a una poza de aguas termales. Allí, se desnudaban, se metían en la poza y se ponían a follar de forma que ella se sentaba encima de él y le cabalgaba, además, la actriz tenía unas buenas curvas con unas buenas tetas como las de Sara así que los dos abrimos mucho los ojos y nos salió una sonrisilla hasta que yo abrí la boca.
- Joder, se lo están pasando bien esos dos eh
- Mmm ya te digo, tiene que estar bien follar así, ¿no te parece?
- Jajaja no me importaría probarlo, ¿y a ti?
- Me encantaría Sergio, de hecho, la escena me ha puesto un poco cachonda
- Mmm, ¿sí?
- Jajaja sí pero ahora no vamos a follar otra vez eh, que ya te veo venir
- Joo
- Jajaja después puede ser…ayer me dejaste satisfecha pero ya sabes que yo siempre quiero más
- Jaja pues…¿sabes que llevo un tiempo pensando en que podíamos llevar el sexo un poco más allá?
- ¿A qué te refieres Sergio?
- Me refiero a que podíamos desinhibirnos un poco más y por ejemplo podíamos hacerlo en algún sitio fuera de casa..en un probador por ejemplo
- Jajaja, ¿me lo estás diciendo en serio?
- Muy en serio, de hecho, se me ocurren cosas incluso más fuertes
- No me asustes Sergio
- No, tranquila, había pensado en que le podíamos dar un pequeño espectáculo a nuestro querido soltero de enfrente
El querido soltero de enfrente era un hombre de unos 50 años que podríamos decir que un tipo normal para su edad, canoso con no mucho pelo, barriga cervecera no excesivamente prominente y, además, se tenía que dedicar algo relacionado con mecánica o construcción porque todos los días entraba en el portal con la ropa de trabajo. Este hombre había estado cuidando de su madre hasta que se había muerto y ahora estaba solo en el piso, información que teníamos porque nuestro balcón de la habitación estaba junto enfrente del suyo y durante los dos últimos años le habíamos visto a menudo ya que nuestro balcón es pequeño, pero tiene el suficiente espacio para poner una mesa y dos sillas, cosa que aprovechamos sobre todo cuando viene el buen tiempo.
- ¿Cómoo?
- Jaja, lo que oyes, podíamos follar en la cama con la persiana subida y las cortinas abiertas y dejar que él lo vea
- No sé si creerme lo que estoy oyendo, ¿me lo estás diciendo en serio?
- Muy en serio Sara, imagínate la paja que se hará viéndote a ti de espaldas mientras estás encima de mí cabalgándome
- Joder Sergio… ¿esto es una fantasía o algo así?
- Jajaja no exactamente, aunque ya te digo que es algo que llevo pensando últimamente al igual que otras cosas
- No sé, me dejas de piedra, lo del probador por ejemplo reconozco que me pone bastante la idea, pero lo de dejar que el vecino nos vea follando… no sé
- Bueno, tú piénsalo y lo hablamos, ¿vale?
- Vale
Continuará
Relatos similares
- Hetero: Infidelidad
El invitado de mi marido
Sabe que su esposo está a metros de distancia. Sabe que el riesgo es parte del juego. Y aún así, esta noche decide no detenerse.
Comparte:Infidelidad ocultaExhibicionismo accidentalTrio fff
- Hetero: General
Tinder 2
La casa de su tío es solo el escenario; el verdadero juego comienza cuando el móvil vibra. Ender no espera, y la promesa de un trío la arrastra de la…
Comparte:Trio fffExhibicionismo accidentalTransgresion moral
- Dominación
03-07-2018 tetitas en el parque
No hay nadie cerca, pero la mirada de todos podría caer sobre ella en cualquier segundo. Con el corazón latiendo a mil por hora, Tetitas obedece la…
Comparte:Exhibicionismo accidentalSumision como liberacionPoder y control
- Hetero: Infidelidad
3 REALES situaciones morbosas
El riesgo de ser vista es el mejor afrodisíaco. Mar descubre que el placer no está solo en el acto, sino en la mirada ajena que juzga y desea, desde…
Comparte:Exhibicionismo accidentalInfidelidad ocultaPoder y control
- Hetero: Infidelidad
Mi Año Nuevo
La casa está en silencio, pero la sala no lo está. Desde la oscuridad de su dormitorio, ella escucha los gemidos de su cuñada y siente cómo su propio…
Comparte:Infidelidad ocultaTrio fffExhibicionismo accidental
- Hetero: Infidelidad
Descubriendo el placer de viajar - 03
El vecino de enfrente siempre los miraba. Esta vez, él decidió que era hora de devolverle el favor, pero con un espectáculo que ningún espectador…
Comparte:Infidelidad ocultaExhibicionismo accidentalTrio fff