Campamento Religioso – 2 -
La puerta del gimnasio se cierra y quedan solos tres hombres. Entre risas nerviosas y toques prohibidos, la tensión sexual se vuelve insoportable. ¿Qué secretos se revelarán cuando la ropa caiga y el dolor se mezcle con el placer?
Esta situación es muy parecida a la primer parte ocurrió tres meses depuse, nuevamente elegí estar en la cocina, empero esta vez eran menor cantidad de gente, solos éramos tres dos mujeres mayores y yo.
La rutina es la misma, con quien me alié mas haciéndome el inocente fue con Clara una mujer de unos cincuenta años, de piel blanca, y lindo perfume buenas tetas para mí y firme cola.
Cocinaríamos cuatro veces lo que me dio mucho tiempo para estar y hablar con clara, la otra mujer hacia casi todo rápido y mal y se iba, esto enojaba mucho a clara entonces yo me encargaba de apaciguar las cosas, con alguna broma y preferentemente escuchándola, ganándome su corazón que a cada palabra de ella yole pedía un consejo.
Esto le gusto y comenzamos a charlar de nuestras vidas íntimas, lo que la llevo a que me cuente de su marido no la tenía mucho en cuenta, y que ella no se sentía tan especial para él.
Esto me abrió una puerta porque comencé a alagarla en todo momento. El clic fue cuando vinieron por algo que había salido mal pero yo la defendí, esto abrió más nuestra mini relación en la cocina.
Ya para el sábado a la tarde éramos muy compinches e íntimos, ella se sentó y me dijo que le dolía un brazo de inmediato le di un vaso de agua, acaricie su mano y brazo como haciéndole un masaje y al sentir su perfume y su fuerza, se me paro la verga, ella como señora con más experiencia se dio cuenta.
Yo me puse rojo y me fui a otra habitación, ella se rio y vino – todo estaba saliendo como yo quería –
Cl, Que pasa no te avergüences, no pensé que pasaría esto sino no dejaba que me tocaras,
Yo, no Clara, no es así, usted es una mujer hermosa y sensual, fui un tonto no pensar.
Cl, pensar en que
Yo, que usted es capaza de hacer sentir cosas a cualquier hombre de cualquier edad
Cl, en serio me decís no me engañas
En ese momento me acerco a ella y mirándola a los ojos claros, le dije, si Clara usted calienta a cualquiera y la bese tiernamente en los labios acariciando con mi lengua los suyos., ella solo se dio vuelta y se fue,
La seguí hasta la otra habitación estaba de espaldas mirando hacia afuera, apoye mi mano en su cintura y ella giro, no se ten cuidado.
Mis labios fueron a su boca y mi lengua entro, se humedecieron juntas, mi mano derecha se aferro a su cintura y la apoye a la mesa para que sintiese mi verga, luego nos abrazamos.
Con vos suave dijo, para ahora vuelvo., no sé donde fue pero a los quince minutos volvió, su perfume era exquisito,
Nos apoyamos nuevamente en la mesa y comencé a meterle mano nos besábamos, recorro sus muslos firmes y suaves por debajo de su pollera y cuando llego a su entrepierna roso su vulva dándome cuenta que no llevaba calzones, de inmediato saque mi verga y se la refregué en la entrepierna la cual al instante se unedecio por su calentura
Cl, la querés meter
Yo, si no aguanto más,
Cl, que linda y grande la temes, métemela
Y así lo hice busque su agujero, mi cabeza encontró el aro de su vagina y la empale, me aferre a su espalda y se la mande, estuvimos cojiendo un rato mientras nos besabamos
Cl, te gusta, - yo si mucho
Cl, chúpamela, me baje la acomode bien y su clítoris fue mío al momento que le metía dos dedos, gemia suavemente y se aferraba a mi cabeza
Cl, ahora me toca a mí, me sentó en una silla y me la empezó a chupar, los veinte centímetros le entraban, se los deglutía, con placer, después de un rato me dijo veni cojeme
La acomode en el borde de sobre la mesa le levante el vestido hasta la cintura, levante su pierna sobre una silla y sin miramientos la clave, de un solo saque se la mande lo que hizo que gimiera y un haaaa, se tapo la boca para no gritar
Cl, que linda pija tenes nene
Yo, cuanto hace que no cojias
Cl, bastante, mi marido, ya casi no me da
Yo, lo que se pierde, que linda conchita, acóstate en la mesa
Se tiro para atrás y la clavada fue más profunda le entro hasta los huevos
Cl, si así cójeme por favor que rico
me senté en la silla y la hice sentar sobre mi se acomodo de tal manera que mi verga le entraba hasta el fondo, si si siiii voy a acabar
Cl, querés un trabajo, necesito al quien que me ayude en casa con las plantas
Yo, vamos a coger
Cl, si cuando quieras
Yo, bueno bueno
La abrase fuerte, la levante y lleve contra la mesa y al empalarla acabamos los dos a la vez
Si te gusto el relato envíame tu comentario ([email protected]) decime que te pareció, saludos
De la caza en el Gym
Eran como las nueve de la noche afuera un calor abrazador pero dentro el clima era excelente, solo tres personas sabíamos lo que sucedería a partir de que la puerta se serro.
Llegue minutos antes de que serrasen el gym, dentro del mismo estaba mi amigo y dueño y un pibito de nombre Benja, al estar los tres solamente nos acomodamos en la barra, yo en una banqueta Benja parado a una distancia de mi brazo extendido y mi amigo iba y venía – (a esas hora en los gym antes de cerrar se va a cazar) Benja estaba vestido – se había duchado – con una musculosa blanca y un pantaloncito color azul, de futbol, por lo cual no proporcionaba ninguna resistencia de ser necesario.
Yo había salido de mi trabajo y llevaba puesto un pantalón de vestir beige y una remera,
Mientras hablábamos la conversación se torno mas intima, y entre risas comencé a acariciar los hombros de Benja, entre risas y un jugo, mi mano comenzó a bajar por su espalda dándole algunos apretaditas, el no decía nada solo aceptaba mis caricias, en un momento mi mano se perdió bajo su musculosa acariciando esa espalda tivia por la ducha y firme por su juventud, el se había hacercado a mi, lo que podía yo recorrer desde su cintura hasta sus hombros por debajo de su musculosa llegando a acariciar su nuca.
Mi amigo se dio cuenta y se fue a otra habitación, a mí se me había parado la verga, Benja la miraba de reojo, estaba un poco nervioso o ansioso.
Yo, están bien, te gustan mis caricias
Ben, se ríe nerviosamente, si me gusta
Entonces lo bese y el respondió dejando que mi lengua lo humedeciera.
Yo, querés ver mi pija- mientras me la sobaba por sobre el pantalón –
Ben, bueno
Tome su mano me pare,meti mi lengua en su boca, lleve su mano a mi verga para que la tocase, después de lo hizo un par de veces, abrí el cierre de mi panta lo y la deje salir, se le abrieron los ojos, veinte centímetros de pura carne gruesa.
El la tomo y me miro a los ojos, con mis manos tome su rostro y lo bese con pasión y lengua, la que luego recorrí en sus pómulos, nuca, cuello boca de nuevo y fui a su oído, mi mano había encontrado sus nalgas blancas, y duras, el dedo medio estaba haciendo fuerza en su esfínter, el arrito de su culito era pequeño y suavemente le pregunte
Yo, te gusta
Ben, si es grande si si me gusta
Yo, la aqueres chupar
Ben. Bueno si
A ese momento mi pantalón estaba en mis rodillas mi verga súper parada, me senté en la banqueta y lleve su cara a mi pija y empezó a mamarla, me desnude sin dejar de sobarle la espalda y hombros, me inclinaba para besarlo en su cabeza y nuca mientras me la chupaba.
Después de un rato levanto su cara nos besamos y
Yo, vamos a coger, querés que te coja
Ben, solo asintió diciendo si con un movimiento de su cabeza.
Lo tome de la mano le saque la musculosa y me lo lleve a una maquina llevando un gel intimo en mi mano.
Lo hice acostar sobre un aparato de musculación le baje el pantalón, abrí con mis manos y pulgares sus nalgas blancas y le introduje mi lengua le chupe el culito unos minutos para luego untárselo con gel al momento de que yo también me ponía.
Busque con la cabeza de mi verga su augurito el estaba con sus pies apoyados y con sus manos apoyadas al otro lado de la maquina,
Cuando lo apoye en el augurito empuje y al entrarle la cabeza gimió,
Yo, estas bien
Ben, si esta grande
De inmediato hice como que se la iba a sacar y cuando estaba saliendo el se tranquilizo pero empuje y le entro la cabeza y un poco más, el grunio, haaaaaa y ahí se la mande casi hasta a la mitad, haaaaaa que grande me duele
Yo, pero te gusta
Ben, si pero duele
Así que con mis manos le abrí el culo y se la mande casi los veinte centímetros, su arito del culo parecía que me iba a cortar la verga o que se iba a rajar, lo empale, sus piernas le templaban literal y lo clave un poco mas.
Al ver esto mi amigo vino, se acerco a Benja y le pregunto si quería cambiar de posición, benja dijo que si porque le dolía, entonces mi amigo puso una colchoneta y unos toallones en el piso, aferrándome a su cintura lo hice acostar boca abajo, abrí las piernas mi amigo le dice y lo ayuda a fleccionarlas hacia arriba, abriendo mas el culito en esta posición ya no había mas defensa, y cuando se abrió lo tome de los hombros aferrándome y se la puse toda, tres o cuatro envestidas mis huevos rosaron los de el, ya estba empalado.
Después de un rato de cojermelo se tranquilizo, comenzó a gozar y empezamos a besarnos, estaba literalmente siendo culeado ya mi verga la tenía hasta el fondo y solo gemía de placer. Mi amigo se sentó en una banqueta para ver el espectáculo, apago algunas luces, puso música suave y comenzó a oírse el gemir de Benja, yo no quería acabar la faena me llevo como cuarenta mitos y cuando ya no podía mas, lo abrace fuerte y lo llene de leche.
Benja estaba casi dormido por la cojida el dolor y el placer., lo bese en la nuca y se la saque.
Si te gusto el relato envíame tu comentario ([email protected]) decime que te pareció, saludos
Relatos similares
- Hetero: Infidelidad
Con mi jefe
Nunca imaginé que mi rutina de secretaria de 48 años terminaría arrodillada frente a la mesa de mi jefe, mientras la chica de la limpieza barría a mi…
Comparte:Infidelidad consentidaRelacion profesor alumnaRelacion jefe subordinada
- Hetero: Infidelidad
La joven secretaria
Cristina siempre fue la secretaria perfecta: recatada, eficiente y discreta. Pero esa noche, tras horas de trabajo, la máscara cae y ella lo besa con…
Comparte:Infidelidad consentidaRelacion jefe subordinadaRelacion profesor alumna
- Hetero: Infidelidad
Mi segunda infedelidad con dos y en mi propia casa
El patrón de su esposo tiene la prueba de su infidelidad y exige su cuerpo a cambio del silencio.
Comparte:Infidelidad consentidaRelacion profesor alumnaRelacion jefe subordinada
- Hetero: General
Con su marido en otra habitación
La fiesta bulle en el salón, pero ella lo lleva a la habitación de invitados y cierra la puerta con pestillo.
Comparte:Infidelidad consentidaRelacion medico pacienteRelacion profesor alumna
- Hetero: Infidelidad
Jugárselo todo a una carta
Duncan no busca solo venganza o poder, busca una cura. Pero el precio de la vida de su hermana es demasiado alto para cualquier banco.
Comparte:Infidelidad consentidaRelacion profesor alumnaRelacion jefe subordinada
- Hetero: Infidelidad
Piso de alquiler y cama
Buscaba un nuevo hogar, pero lo que encontró fue una cama que prometía más que solo descanso.
Comparte:Infidelidad consentidaRelacion jefe subordinadaRelacion profesor alumna