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Compañeros (23)

Héctor la mira desde la distancia, creyendo que el tiempo cambiará algo que ya está escrito. Mientras tanto, Carmen sonríe al leer un mensaje: tiene una cita con su jefe y una noche de azotes programada para el mismo día. ¿Quién caerá primero en la red?

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23

Una semana después. Lunes, 8 de enero

Héctor

Miré disimuladamente a Cris que leía algo en la pantalla de su ordenador. Habían pasado dos semanas desde la última vez que la había visto y ahora me parecía que estaba más guapa aún. Tenía su largo pelo recogido en una cola y llevaba sus gafas. Y vestía una blusa ajustada de cuello alto que la estilizaba mucho, perfilando sus pechos.

Volví la mirada a mi ordenador, solo habían sido dos semanas, era imposible que hubiera cambiado y estuviera más guapa, era solo que la había echado de menos, solo eso. “Deja de pensar en ella, se lo habrá pasado genial con su novio y ni se habrá acordado de ti, idiota” me dije y me puse los auriculares con música alta para concentrarme en mi trabajo.

De repente, di un respingo al notar que alguien me tocaba en el hombro. Me quité los auriculares y levanté la vista para ver a una sonriente Cris que me decía:

- Ay, perdona, es que te estaba llamando y no me escuchabas

- Oh, sí, yo…

- ¿Quieres tomar un café?

- Sí, vale

Y vi como se dirigía hacia la cafetera, y la seguí con la vista. Llevaba uno de sus vaqueros tan ajustados y que le quedaban tan bien, marcando su precioso culo. Me demoré unos segundos sin dejar de mirar su culo hasta que escuché que me preguntaba que café quería y me levanté. Nos hicimos el café y pensé que íbamos a volver a nuestros sitios pero se quedó de pie y me preguntó:

- ¿Cuándo volviste?

- A… ayer

- Ah ¿Y los reyes bien?

- Sí, bien

- Cacharritos y esas cosas ¿no?

- Sí, algo así

- Venga, cuéntame

Me sonrió y le conté mis reyes. Luego, le pregunté:

- ¿Y tus reyes?

- Bueno, ya sabes que no me gustan los regalos

- Ah, ya

Me dio lástima, ¿No había recibido nada en reyes? “Joe, yo la cubriría de regalos” pensé. Durante mis vacaciones le había escrito dos veces, una para felicitarle la Navidad y otra el nuevo año. Las dos veces me respondió pero no sabía nada más de como lo había pasado esos dias así que le pregunté:

- ¿Y cómo has pasado las fiestas? ¿Mucho lío aquí?

Ella suspiró y dijo:

- De trabajo todo muy tranquilo, demasiado, no había nadie

- Ya

- Y las fiestas empezaron mal para mí

- ¿Sí?

Y me contó como había pasado la Nochebuena. Me quedé muy sorprendido, con Carlos, los dos solos en casa de Carlos. Ella, al verme la cara dijo:

- No pasó nada entre nosotros ¿Eh?

- No, ya, yo…

- Carlos estuvo genial, muy divertido, y ni una insinuación ni nada, sabe que tengo novio

- Ya, ya

- La verdad es que casi le supliqué por pasarla juntos, no podía volver a pasar otra nochebuena sola

- ¿Pa… pasas las nochebuenas sola?

- Sí

- Nunca me lo habías dicho

- Me daba mucho corte, pero ahora con vosotros aquí y con mi novio, me siento más… más arropada, no sé, no lo entenderás

La verdad es que no entendía nada ¿Y su familia? ¿Y su novio la deja tirada en Nochebuena sabiendo que estaría sola? No, no entendía nada de nada, pero no me atrevía a preguntar, sabía que a ella no le gustaba hablar de esos temas y no quería molestarla. Me mordí la lengua mientras Cris seguía contando:

- Fueron dos noches muy diferentes, la Nochebuena en plan tranquilo pero me lo pasé genial, Carlos es muy divertido. Y la Nochevieja con mi novio fue en plan beber, bailar, descontrolar y… y sexo, claro

La miré, se había sonrojado mucho. Ella se rio y dijo:

- En fin, que no cambiaría ninguna de las noches, así que sí, he tenido muy buenas fiestas ¿Y tú?

- Yo… nada… con mis primos, la familia…

- Guay ¿No?

- Sí, supongo

Ella sonrió con tristeza y dijo:

- Ojalá yo tuviera unas fiestas familiares, las echo de menos

En ese momento se asomó Carlos por la puerta y dijo:

- Hola, chicos, feliz año, Héctor, que a ti no te veo desde el año pasado jeje

- Sí, jeje (riéndole la gracia tonta)

Esa mañana cuando llegamos vimos que Carlos ya había llegado temprano como siempre pero no estaba en su sitio. Carlos miró a Cris y le preguntó:

- Cris ¿Cómo estás? Que tú me has tenido que aguantar todas las navidades

- Jeje, estoy muy bien, Carlos

- Bien, bien. Perdonad que no estuviera cuando habéis llegado, es que me han llamado para una reunión

- Nos lo hemos imaginado

- ¿Nos reunimos en mi despacho y charlamos un poco de las fiestas y alguna cosa más?

- Claro

- Voy llamando a Silvia para que se conecte por video y hablamos todos juntos, venid cuando hayáis acabado los cafés

Los bebimos rápido y fuimos al despacho. Allí vimos a Silvia en pantalla:

- Hola, chicos, ¡¡feliz año!!

Le deseamos lo mismo mientras nos sentábamos. Entonces Carlos empezó a preguntarnos a Silvia y a mí por nuestras vacaciones. Le contamos aunque estaba claro que Carlos había hablado y visto mucho a Silvia durante las mismas. Entonces Silvia le preguntó a Cris por la Nochevieja y Cris respondió:

- Muy bien, bueno, un poco de descontrol pero bien

- Esta vez no te dejó tirada tu novio ¿No?

- No, no jeje, y vosotros os lo pasasteis muy bien en tu casa ¿no?

- Sí, mucho

Carlos intervino:

- Yo agotado, no estoy para tanta juerga

Silvia rio y dijo:

- No está para tanta juerga y no paró de bailar y reír

- Eso es por tu niña que…

- Eso es porque no paraste, no culpes a Gema

- Pero…

- Si no paraste de bailar conmigo, serás…

- Solo un poquito

- Que mentiroso jajaja

Y los dos metiéndose pullas sin parar pero riéndose, que buen rollo tenían, ojalá Cris y yo fuéramos algún día igual, porque sabía que como pareja era un imposible. Miré a Cris que sonreía divertida mirándolos discutir. Entonces me miró, se inclinó y me dijo bajito:

- Silvia tiene razón, es un tío divertidísimo y bailón

- ¿Bailaste con él?

- Villancicos jeje

Entonces Silvia paró y dijo:

- Así tienes a mi niña, que no para de preguntar por ti

- Si no hago nada

- ¿No? ¿Y el día de reyes que tu casa parecía una juguetería?

- Ah, eran dos cositas

- ¿Dos cositas?

Silvia nos miró y dijo:

- Pero si aún tiene cajas sin abrir, imaginaos

Nos reímos y Carlos dijo:

- Bueno, es mi ahijada, que menos que comprarle algo

- Algo dice, me la estás mal criando, cuando sea una adolescente inaguantable te la pienso endosar porque serás el culpable

- Bueno, bueno, si es encantadora

- Ya verás cuando tenga 15 o 16 años ¿Verdad, Cris?

Asentí. Los dos siguieron riéndose y contando anécdotas de los reyes. Tras un buen rato, Carlos dijo:

- Bueno, habrá que trabajar ¿No?

Me fui a levantar pero Carlos dijo:

- Espera, espera con las prisas

Me quedé quieto y dijo:

- Que esta reunión era para ver algunas cosas del trabajo, pero como Silvia no para de chismorrear y…

- PERO SERÁS…

- Y ahora que al fin calla, pues vamos a ver esas cosas

- Que paciencia hay que tener contigo (dijo Silvia sonriendo)

Entonces Carlos nos contó sus ideas para el nuevo año, nuevos programas que había que hacer, modificaciones de otros, cambios en los servidores. Era mucho trabajo y dijo:

- Y la semana que viene entrarán dos becarios, son de la siguiente promoción a la vuestra, a ver si hay suerte y salen tan buenos como vosotros

Cris y yo sonreímos. Carlos dijo:

- Nuestra idea (señalando a Silvia) es que seáis vosotros los que los tutoricéis, que cada uno se haga responsable de uno de ellos y los guíe

- De una de ellas

- ¿Qué? ¿Al final cogiste a las dos chicas?

- Sí, es lo que hablamos

- Vale, pues a una de ellas

Asentimos. Silvia dijo:

- Lo mismo las conocéis ¿No?

Cris respondió:

- No creo, ni Héctor ni yo sociabilizábamos mucho en el centro

- Ah, bueno, pues nada, las conoceréis la semana que viene, las estuve entrevistando a principios de diciembre y, bueno, como vosotros, pocos conocimientos prácticos pero me gustaron, a ver que tal

- Genial

Seguimos revisando tareas, prioridades y asignación de trabajos y luego nos fuimos a nuestro sitio a trabajar.

Carlos

Tras la reunión, revisé mi correo y uno me llamó la atención. Era de Carmen y decía:

“Feliz año, Carlos. ¿Qué tal todo? Espero que muy bien ¿Quieres tomar un café para charlar de estas fiestas? Avísame, besos”.

Me sorprendió. Había estado tentando de felicitarle las fiestas por Whatapps pero al final no me pareció oportuno porque no nos escribíamos más que por el correo del trabajo, y sería aprovechar mi posición para conseguir su número de móvil. Lo cierto es que tenía ganas de verla. Le contesté inmediatamente “Feliz año, Carmen. Claro que sí ¿Puedes ahora? Saludos”.

Al momento recibí correo de contestación. “Nos vemos en 5 minutos en la cafetería de enfrente, besos”.

Fui casi dándome prisa, como un colegial.

Carmen

Me dirigí a la cafetería con algo de retraso intencionado, que esperara un poco y se impacientara. Había pensado mucho en Carlos. No terminaba de creerme que de verdad tuviera dinero y una noche, charlando con Jamal, me dijo que él conocía a alguien que podía investigarlo. Un par de días más tarde me lo confirmó, tenía pasta, mucha pasta, así que debía ser mío, sería mi tonto perfecto.

Pero no pensaba ir directa, nada de arrodillarme rápidamente para chupársela. No, este hombre requería otra forma de abordar una relación, no querría sexo y ya está, querría una relación completa. Así que iría despacio con él, haciéndome la difícil y cuando llegara el momento, me abriría de piernas y entonces ya sería completamente mío. Sonreí.

Entré en la cafetería y miré las mesas. Cuando lo encontré, se estaba levantando, había estado pendiente de mi entrada. Le sonreí y caminé hacia él, siendo totalmente consciente de las miradas de todos los tíos que había en la cafetería. Cuando llegué a la mesa, me acerqué y le di dos besos:

- Que bien te veo, Carlos

- ¿Qué? No, no, la que se ve estupenda eres tú, Carmen, como siempre

- Que tonto, si estoy cansadísima, no puedo estar bien

Me quité el abrigo y me senté sonriéndole. Lo miré, lo tenía totalmente babeando, iba a ser facilísimo.

Carlos

“Que mujer” pensé mientras venía hacia mí. Muchas miradas la siguieron durante su trayectoria a mi mesa, pero era normal, Carmen era un monumento como quedó más que patente cuando se quitó el abrigo.

Estuvo simpatiquísima. Me contó lo bien que se lo había pasado en el pueblo con su madre, que la echaba mucho de menos, su familia y sus viejos amigos con los que había estado recordando viejos tiempos. Y lo bien que se lo había pasado su hijo con sus primos del pueblo. Me alegré mucho por ella, después de su divorcio y lo mal que lo había pasado, necesitaba el apoyo de la familia y amigos, estaba claro.

Entonces me preguntó por Nochevieja y le dije que estuve con unos amigos y fue muy divertido. Le pregunté por su fiesta de fin de año y me dijo:

- Estuve en casa de Patri, nos lo pasamos genial, me encantó, su familia y sus amigas divertidísimos

- ¿Sí? Genial

- Pero me fui temprano, tenía que recoger a mi hijo de la fiesta de su padre, y nos acostamos prontito, a las 1 y poco ya estaba en mi cama

- No puedes estar sin tu niño ¿Eh?

- No, jeje, pero en la cama me puse a pensar

- ¿En qué?

- En mi vida, creo que tengo que pasar página ya ¿No crees?

- ¿Te refieres al divorcio?

- Sí, y todo el daño que me ha hecho y me sigue haciendo

- Entiendo

- Aún soy una mujer en la flor de la vida ¿No crees? Me merezco vivirla y no estar deprimida por ese hombre y como me engañó

- Ya, claro, claro

- No sé, vivir la vida ¿Entiendes?

- Sí, te entiendo

- Y me hice un propósito de año nuevo

- ¿Cuál?

- Salir, divertirme, vivir… ¿Te parece mal?

- ¿Mal?

- Sí, como madre de un niño pequeño, que quiera salir a divertirme ¿Te parece mal?

- No, mujer, es que es lo que debes hacer

- ¿Sí? Ay, gracias Carlos, veo que me entiendes

- Sí, Carmen, claro que sí

Entonces me cogió una mano y la apretó con las dos suyas, y me recorrió un escalofrío por todo el cuerpo. Me sonreía afectuosamente y dijo:

- Sé que te debo una cosa

- ¿A mí? ¿El qué?

- Te dije que cuando acabaran las obras de mi casa haría una fiestecita con mis mejores amigos para inaugurarla, pero es que no tenía ánimos, de verdad, ni de fiestas ni de amigos

- Ah, pero es comprensible, no te preocupes

- Sí, me molesta no haberlo hecho, con todo lo que me has ayudado y apoyado

- Nada, mujer, no ha sido nada

- Pero no estoy aún con ánimo de organizar una fiesta, pero sí he pensado que te podrías venir una noche a cenar, nada muy elaborado, solo enseñarte la casa, presentarte a mi hijo y cenar tranquilos ¿Podrías?

Me quedé sin habla. Conseguí decir:

- ¿Yo? Bueno...

- ¿Te pongo en un compromiso? Perdona, olvídalo, seguro que te parece un plan aburridísimo

- No, no, que va, al contrario, me encantaría

- ¿En serio? ¿No lo dices por no hacerme sentir mal?

- Que va, Carmen, de verdad que yo encantado

- ¿Sí? Ay, que bien, me alegras el día ¿Qué día te viene bien?

- ¿De esta semana?

- Sí, claro, quiero empezar bien con mi propósito, cariño

- Yo… Pues no sé ¿El miércoles?

- De acuerdo, dime tu móvil, que no te tengo

Nos intercambiamos los móviles y me dijo:

- Te mando la dirección de mi casa ¿Nos vemos a las…? Huy, que tonta, ni sé a qué hora decirte, estoy pensando en cuando darle la cena a Daniel y luego la nuestra…

- No te preocupes, me lo dices el miércoles cuando lo tengas claro

- Perdona, es que estoy desentrenada en esto de las “citas”

Lo miré abobado, una cita, una cita con Carmen, increíble. Charlamos un poco más y luego volvimos al trabajo. Nos despedimos con dos besos. De camino a mi despacho iba sonriendo como un bobo y sin poder dejar de pensar “Joder, voy a tener una cita con Carmen, que bien empieza el año”.

Carmen

Cuando llegué a mi mesa, mi móvil sonó con una notificación. Lo miré, era Jamal. Le respondí:

- Cariño, estoy en el trabajo ¿Urge?

- Era para decirte que te he conseguido un servicio para esta semana

- ¿Para el sábado?

- No, bueno, sí, pero eso ya te lo dije ayer ¿No?

- No

- Pues el sábado tienes un servicio completo, cena y folleteo toda la noche

- Bien

- Y el miércoles dos horas de folleteo de 10 a 12 de la noche

- ¿El miércoles?

- Sí ¿Algún problema?

Pensé rápido, era cuando había quedado con Carlos. Tras unos segundos, le dije a Jamal:

- No, ninguno

- Los dos han pedido servicios especiales

- ¿Especiales?

- Sí, ya sabes, sumisión, azotes... Es tarifa especial, sobre todo el del sábado, con ese haces cualquier cosa que te pida que lo ha pagado ¿Vale?

- ¿Y el del miércoles?

- Ese solo ha pedido lo de los azotes y solo 2 horas, cualquier cosa más, la tiene que pagar

- Ah, ok, ok

- Vale, pues te mando el hotel cuando me lo digan

- De acuerdo, te dejo

- Bien, guapa, hasta luego

Busqué a Carlos y le escribí:

- Carlos, acabo de caer que el miércoles no puedo, mi hijo tiene una fiesta de cumpleaños y no me va a dar tiempo ¿Te parece si movemos la cita al jueves?

Me respondió de inmediato:

- Claro, sin problemas

- Gracias, eres un cielo

Dejé el móvil en la mesa. No sería un problema compaginar mi otro trabajo con Carlos, al menos la principio. Luego, cuando la cosa fuera más seria con Carlos, ya vería si dejaba el puterío o no, lo pensaría porque me divertía aunque la mayoría de veces fueran unos tíos asquerosos pero tenía mucho de morbo y zorrerío que me encantaba.

Héctor

“¿No te vas aún?” me preguntó Cris ya de pie y con la chaqueta corta pero gruesa de abrigo puesta para irse a casa. Negué con la cabeza y le dije:

- Me queda lanzar esto para esta noche

- ¿Te espero?

- No, no, vete ya, no pierdas el autobús

- Bueno, vale, hasta mañana

- Hasta mañana

La miré irse, esa chaqueta no le tapaba el culo y aproveché para admirarlo mientras se iba.

Esperé a que terminara el proceso, le quedaba poco, un par de minutos si todo iba bien. Cuando terminé, comprobé que no había problemas y apagué mi equipo recogiendo mis cosas.

Cuando salí a la calle frené en seco. Cris estaba en brazos de un tío, besándose con mucha pasión. Me daba la espalda pero reconocería en cualquier sitio ese culo y pelo. Entonces el tío la soltó y Cris rio en alto, muy contenta. Miró hacia atrás, algo avergonzada y me vio. Dijo:

- Héctor, ven, ven

Me acerqué y Cris, muy sonriente, dijo:

- Te presento a mi novio Alberto. Alberto, éste es mi compañero Héctor

Nos dimos la mano. Me la estrujó. El tío era mucho más alto que yo, más de 1,80, eso seguro, y fuerte, muy fuerte por como me había dejado la mano de dolorida. Además es que se notaba a simple vista que el tío estaba muy cachas. Llevaba la cazadora abierta mostrando una camiseta ajustada marcando pectorales. “Así que éste es el bombero, y tú tonto por Cris cuando está clarísimo que jamás se fijaría en una piltrafa como tú teniendo a un tío así” pensé mientras sonreía como un tonto escuchando una tontería de ese tío:

- Ah, eres otro friki tontito de los ordenadores

- ¡¡Al!! Héctor es un crack con los ordenadores

- Pues eso, un friki de esos, cari

Cris rio la gracia y vi como él le apretaba el culo a Cris y ella se dejaba sonriendo tontamente “Está coladísima por él, bueno, no me extraña, el tío es un cachas” pensé con amargura. Cris dijo:

- Me ha dado una sorpresa presentándose aquí

- Claro, cariño, te echaba de menos

Cris lo miró llena de amor y le dio un pico. Dije:

- Bu… bueno, os dejo, que me… me tengo que ir

- Hasta mañana, Héctor (me dijo Cris sin mirarme, solo tenía ojos para su novio)

- Me...me alegro de haberte conocido, Alberto

Pero el tío me ignoró totalmente y dijo:

- ¿Vamos, cariño?

El que se fue fui yo con cualquier remota ilusión que hubiera podido tener, totalmente por los suelos.

Cristina

Miré a Alberto encantada, menuda sorpresa me había dado, y menuda alegría. Le pregunté:

- Pero ¿Cómo es que has venido?

- Estaba por aquí cerca y me he dicho que echaba de menos este culito jeje

Y me apretó el culo con sus grandes manos. Me reí y le dije:

- No seas malo, que la gente nos mira

- Que miren quien es el dueño de este culo

Sonreí avergonzada y mirando a mi alrededor. Pensé un momento en Héctor, a ver que estaría pensando de mí porque sabía que había estado bastante tonta, pero pronto se me olvidó al darme Alberto otro morreo que me dejó sin respiración. Entonces me dijo:

- Oye, preciosa, ya que estamos por aquí ¿Te importa si vamos a un sitio?

- No, claro ¿Dónde?

- Es que tengo que ir a la tienda donde compro mis proteínas, a ver si las han traído

- Ah, vale, vamos

- Quiero ver si cojo algo más de masa en los brazos

- Yo los veo genial (Y era verdad, eran enormes y musculosos)

- No, no, necesito algo más de masa muscular, para las pruebas

- Mmm vale (No entendía nada de esas cosas así que sería como él decía)

Me llevó a la tienda y preguntó a un dependiente mientras yo curioseaba. Había muchos artículos de todo tipo para gimnasios y cosas así. Entonces vino Alberto y me dijo:

- Sí, ya han llegado

- Genial

- ¿Puedes comprármelos, cariño?

- Bueno

Fuimos a la caja y cuando me dijeron el precio me quedé con la boca abierta, más de 300€ en varios productos. Miré a Alberto que me dijo:

- Está barato

- Pero.. pero…

- Además, tú también los vas a disfrutar cuando esté más cachas aún, cariño

Yo no quería que estuviera más cachas, me gustaba y sobraba como estaba. Dudé, era un buen palo a mi cuenta. Él me cogió del culo y dijo:

- ¿Algún problema, preciosa?

- Es que…

- Anda, paga ya, que tengo ganas de volver a casa para mostrarte lo mucho que te echaba de menos

Le di mi tarjeta al dependiente que cobró rápidamente.

Continúa en