Xtories

Compañeros (22)

Silvia sabe que no debería mirar a su amigo así, pero la noche tiene otros planes. Mientras Carmen planea su próxima conquista y Cristina pierde el control entre las drogas y el deseo, la línea entre la amistad y la lujuria se desdibuja bajo la cuenta regresiva del año nuevo.

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22

Unos días después. Domingo, 31 de diciembre por la tarde

Carlos

“Pero te lo advierto, tras las uvas me voy, que las personas mayores no tenemos tanto aguante como los jóvenes” le dije a Silvia por el móvil. Ella se desesperó en broma y dijo:

- Ya estamos, “soy viejo, tengo que dormir, estoy chocheando…” pero mira que te gusta sentirte viejo

- Bueno, es lo que pasa cuando uno se hace viejo, se siente como un viejo

- Pues esta noche no te lo permito, si hasta Gema se va a quedar hasta tarde

- Gema es una niña con mil veces más energía que yo

- Bueno, tú te callas y me haces caso y ya está

- Jeje, ahí está la Silvia mandona… Bueno ¿Qué llevo?

- Otra vez con eso NADA, NO TRAIGAS NADA

- Pero dime si te hace falta…

- QUE NO, que tengo de todo, solo necesito que vengas, solo eso

- ¿Un vino?

- QUE NOOOOOOOOOO, pesao, solo te quiero a ti, con eso estaré felicísima

- Pero con todo lo que estarás organizando, no sé, déjame que vaya antes y te ayude…

- Oh, dios, que hombre éste… lo que me faltaba, tenerte por aquí haciendo las cosas como te de la gana sin hacerme caso

- Siempre te hago caso

- Ya veo el caso que me estás haciendo (riéndose)

Me tuve que reír con ella. Me dijo:

- Vente entre las 8 y las 9

- Vale

- Y bien guapo, ya lo sabes, haré muchas fotos y te quiero como un pincel

- Pufff

- Yo voy a ir espectacular y no puedes desentonar conmigo en las fotos jajaja

- Eso no es problema, seguro que en esas fotos todo el mundo mirará a la chica guapa

- Jajaja Bueno, y ahora déjame, que aún me quedan un montón de cosas que hacer

- Y como no quieres ayuda...

- Lo tengo todo controlado menos al pesao que no me deja trabajar porque no hace más que quejarse de sus años y lo viejo que se siente

Bromeamos un poco más y nos despedimos. La notaba agobiada y nerviosa con los preparativos pero no permitía que la ayudara. Miré por la ventana. Tenía sentimientos contradictorios. Por un lado, tenía ganas de pasar una noche tranquila en casa, sin follones ni gritos, pero por otro lado, me hacía muchísima ilusión ir a la fiesta de Silvia. “No hay quien te entienda, viejo triste” pensé.

Cristina

“¿¿¿¡¡¡¡Sin bragas!!!!???” le pregunté sorprendida a Sara. Estábamos depilándonos en el baño, preparándonos para la fiesta de Nochevieja. La miré incrédula y ella se rio:

- Claro, con el chichi fresquito

- Pero mi vestido es… es mínimo

Me había dejado convencer por Sara para comprarme un vestido que era demasiado atrevido. Con la espalda al aire y tan bajo por detrás que casi se me veía el inicio de la raja del culo. Y luego, demasiado corto, solo me tapaba el culo. Y por delante era muy suelto, tanto que al moverme un poco mis tetas bailaban y se salían del vestido. Era una locura teniendo en cuenta todo lo que pensaba bailar esa noche.

Sara se rio y dijo:

- Imagínate la de veces que vamos a calentar a Al con eso jajaja

El vestido de Sara también era muy corto, aunque por arriba ella no iba a tener el problema de que se le salieran las tetas porque su vestido era más cerrado por los costados y, además, ella tenía tetas pequeñas.

Terminé de depilarle el coño a Sara, totalmente rasurado. Me levanté y ella se arrodilló delante mío para rasurármelo también, aunque ya lo tenía así, era solo dar un repaso. Sara dijo:

- Por detrás ¿Cómo lo tienes?

- Bien

- ¿Seguro? Que ya sabes que Al te querrá follar por el culo

- Lo sé, pero está bien

Noté como me pasaba un dedo desde el ano hasta el coño y dijo:

- Tienes razón, ni un pelito

- Es que no me suelen salir por ahí

- Jo, tía, no sé como te gusta tanto que te dé por el culo

- No es que me guste, pero como a él sí, a mí no me importa

- Pues yo no pienso probarlo por ahora

- Él tiene ganas

- Que se joda, tiene tu culo así que ya está de suerte

No la entendía, yo era incapaz de decirle no a cualquier petición de Alberto pero ella lo hacía constantemente. Entonces Sara dijo:

- Joder, pienso pillarme un colocón de campeonato

- Luego estás fatal al día siguiente

- Lo sé, pero esta noche pienso desconectar y divertirme mucho

Sonreí. Yo prefería no colocarme tanto, quería disfrutar de la fiesta con ellos, estaba muy ilusionada. El año anterior había ido a una fiesta de Nochevieja con Sara y las dos acabamos liadas con unos tíos, follando en el coche de uno de ellos, Sara en los asientos de atrás y yo delante, y estaba tan borracha que ni me acordaba del tío con el que follé. Esta vez quería enterarme y recordarlo todo, era mi primera Nochevieja con mi novio y mi novia.

Carmen

Escuché la notificación en el móvil y alargué la mano para cogerlo pensando que sería Jamal, pero no, era mi madre. Iba a dejar el móvil en la mesita sin leer el mensaje pero me llamó la atención un nombre que había visto de refilón. Pulsé el mensaje y lo leí. Mi madre me contaba un escándalo en el pueblo, que la Reme había echado de su casa al Sebas gritándole y armando espectáculo. Solté una carcajada y Santi levantó la cabeza de entre mis piernas:

- ¿Qué pasa?

- Nada, cariño

Él me miraba con curiosidad. Dejé el móvil en la mesita pensando “¿Qué tal esos cuernos, querida Reme? Qué lástima que te haya fastidiado la Nochevieja, jódete zorra, por reírte de mis cuernos” pensé con malicia recordando el momento en el que esa mañana le había enviado la grabación a Reme. Miré a Santi y le dije:

- Sigue comiendo, que al final conseguiré que sepas comer bien un coño

Y le empujé la cabeza hacia abajo. Rápidamente noté su lengua en mi clítoris y suspiré de gustito. Llevábamos todo el día en la cama. Mi ex se había llevado a Daniel temprano y, en cuanto lo vi irse, había llamado a Santi que vino deprisa. Llevábamos sin vernos más de una semana por mi viaje a mi pueblo y el pobre estaba que no se aguantaba.

Lo miré mientras él se afanaba en lamerme el coño. Seguía sin ser una maravilla pero al menos había conseguido que no fueran lametazos sin ton ni son, ahora se tomaba su tiempo. Lo dejé comérmelo un par de minutos más pero entonces miré la hora y vi que ya se me estaba haciendo tarde, tenía que prepararme para la puta fiesta en casa de Patri, no me había podido escaquear y tenía que ir.

Tiré del pelo a Santi para que viniera a mí y nos besamos con ansia. Le dije:

- Éste es el último polvo, luego te vas que tengo que prepararme para la fiesta

- Pero es temprano, nos da tiempo a…

- No, además (cogiéndole los huevos) tendré que dejar aquí algo para tu novia esta noche ¿No? (sonriéndole)

Le cogí la polla que la tenía casi dura y se la meneé un poco hasta que se puso totalmente dura. Luego, tiré de él para apuntarla a mi coño y le dije:

- Fóllame, cariño

Santi no se hizo de rogar y de una sola embestida me la clavó muy dentro. Lancé un grito de placer y dejé que me follara rápido mientras le clavaba mis dedos en su culo intentando que su polla entrara aún más profundamente en mí.

Tras un buen rato, lo moví para ponerme encima y lo cabalgué lentamente al principio, dejando que viese y tocase mis tetas a placer. Luego, aumenté el ritmo hasta que los dos nos corrimos.

Tras un rato descansando los dos, me levanté y fui al baño. Le dije:

- Vete ya, cariño

- ¿Seguro?

- Sí, me voy a duchar y prepararme, ya no follamos más

- ¿Hasta cuándo?

- Ya te llamaré

- Joder, Carmen, luego tardas días en llamarme

- Es lo que hay

Me metí en la ducha y me tiré un buen rato, tenía el cuerpo satisfecho pero cansado de tantos orgasmos. Cuando salí, Santi ya se había ido. Me puse música y me empecé a poner crema en el cuerpo. No tenía ninguna gana de la puta fiesta de la gorda, pero al menos tenía excusa para irme prontito tras las uvas, el ir a recoger a mi hijo. Era mentira, lo que iba a hacer era irme al burdel de Jamal. No tenía ningún servicio pero quería ir, allí la fiesta seguro que sería mucho más divertida. Además, estaba Jamal y hacía tiempo que no me lo tiraba. Sonreí pensando en la polla de Jamal y lo que me pensaba divertir con ella esa noche.

00:30 1 de enero

Carlos

Me senté cansado de bailar con Gema en brazos y Silvia a mi lado. La niña, a pesar de las horas, estaba más animada que nunca con lo de las uvas y el ruido de las botellas de champán al descorchar.

Al poco, Silvia se sentó a mi lado mientras Gema bailaba con sus primos. Dijo:

- Parece que no se cansa nunca ¿eh?

- Jeje, sí

- Pero ya mismo va a caer, mírale los ojos, se muere de sueño

- Ya

- Bueno, te lo has pasado bien ¿no?

- Mucho

Ella sonrió ampliamente. Estaba guapísima. No era ya solo que fuera una mujer guapa, es que se la veía contenta, que diferencia con hacía unos meses. Ahora que tenían más controlado lo de la enfermedad de Gema, se sentía más segura y había comenzado a tranquilizarse. Me dijo:

- Que contenta estoy de que estés aquí, de verdad

- Se te ve feliz, pero no porque yo esté aquí

- ¿No? ¿Y por qué crees que es?

- Porque has vuelto a coger las riendas de tu vida, se te nota

Me miró fijamente. Luego dijo:

- Eres de lo que no hay

- Me dicen eso mucho últimamente y no sé si es bueno o malo

- Me refiero a que te das cuenta de cosas que nadie se fija, ni mi marido

- ¿A qué te refieres?

- Sí que me siento más segura, siento que vuelvo a controlar las cosas

- Ah, pero es que se nota

- Porque me conoces bien

- Será eso

Me seguía mirando intensamente, con esos preciosos ojos verdes que brillaban. Aparté la mirada incómodo, eran demasiado bonitos. Me dijo:

- Y me ha sentado muy bien volver al gimnasio y quitarme de encima esos malditos quilos de más

- Llevas menos de un mes en el gimnasio, si te has quitado esos quilos es que no eran nada

- Eran mucho para mí

Se me acercó al oído y me dijo:

- Ahora sí me deberías ver desnuda, no cuando lo hiciste que estaba fatal

- ¿Fatal? Jajaja

- Sí, horrible

- Bueno, eso de verte desnuda tiene fácil arreglo (dije en broma)

Silvia rio y contestó:

- Ya quisieras tú

- Obviamente

- Jajaja pero en serio ¿No notas donde los he perdido?

- mmmmm No

- Mira mis piernas

- Las he mirado mucho esta noche, son preciosas

- Jajaja ¿No notas la diferencia?

- No, las veo igual de bonitas que siempre

- ¿Y mi culo?

- Es que ya era perfecto

Me miró de nuevo intensamente. Iba a gastarle una broma cuando se me acercó al oído y dijo:

- Y luego no me crees cuando te digo que tienes un polvazo

Y se levantó para irse donde Gema dejándome asombrado de nuevo.

Silvia

“Dios, estoy fatal” me dije mientras huía de Carlos. Literalmente había mojado las bragas sin que Carlos me pusiera un dedo encima, pero esa sinceridad suya, sus palabras, lo bien que me conocía, como me miraba… No podía evitar que me excitara tanto.

“Tienes que controlarte, Silvia, que se va a pensar que de verdad quieres algo con él” y no es lo que quería, no pensaba engañar a Antonio, jamás de los jamases, pero me sentía tan segura y confiada con Carlos que se me escapaban esos comentarios porque era lo que sentía, siempre había sido una bocazas. Era normal ver a otros hombres atractivos, eso era inevitable, y tener fantasías, “pero lo de reconocerle que me lo follaría es demasiado, contrólate, Silvia”.

Lo miré disimuladamente y vi que me miraba “¿Qué estará pensando? ¿Que le he propuesto algo? Espero que no, mi intención no es esa, es hacerle ver que no tiene nada malo, al contrario, que aún es un hombre atractivo”.

Decidí volver con él. Me senté a su lado y le dije:

- Perdona por lo de antes

- Nada

- No, es que… Creo que me tomo muchas libertades últimamente

- Yo…

- No estoy ligando contigo cuando te digo esas cosas

- Lo sé

- Pero no por lo que piensas, que te conozco, ahora mismo estarás pensando “Soy un viejo, nadie quiere nada con un viejo” (imitando malamente su voz)

Carlos se rio y continué:

- No es por eso, te considero un hombre atractivo, creo que te lo he dejado claro, pero estoy felizmente casada, nunca engañaría a Antonio

- Lo sé, Silvia, no hace falta…

- Sí, sí hace, lo que intento hacerte ver es que no te vemos como tú te ves, pero como soy tan bocazas, te puedo estar dando la sensación de querer algo contigo

- No, lo tengo claro

- Lo tienes claro por como te ves y te digo que es un error. Lo debes tener claro porque estoy casada y feliz, por eso no estoy ligando contigo ¿vale?

Él asintió. Le sonreí:

- ¿Aclarado?

- Sí

- Esto no quiere decir que no puedas decirme piropos ¿Eh? Me encantan tus piropos

- Vale

- Y yo te seguiré diciendo que tienes un buen polvo pero sabiendo que nunca lo echaremos por mi situación, no por tu falta de atractivo ¿Entiendes?

Volvió a sonreír incrédulo. Meneé la cabeza:

- Nunca te bajarás de tu burro de que no eres atractivo ¿Verdad?

- Jeje

- Ayyyy, Carlos, que equivocado estás

Y me levanté. Le di la mano para levantarlo y le dije:

- Anda, vamos a bailar a ver si cansamos definitivamente a Gema para que se acueste

Y Carlos me cogió la mano para levantarse sonriendo.

Carmen

Le di al taxista la dirección del burdel de Jamal y me puse a mirar por la ventana pensando. La fiesta había sido un aburrimiento total. La familia y amigos de Patri eran tan tontos como ella. Media hora después de tomarnos las uva ya estaba despidiéndome de todos deseando irme.

Pero algo interesante había ocurrido. Patri, con alguna copa de más, me había sorprendido diciéndome:

- Tú y Carlos ¿Tenéis algo?

Ni siquiera sabía a quien se refería. Le pregunté y me dijo:

- Carlos, el de recursos humanos

- Ahhhh, que va

- Es que os he visto varias veces comiendo juntos

- Sí, bueno, lo veo solo y me da lástima

- Pues no está nada mal

Le pregunté incrédula:

- ¿Carlos?

- Sí

- ¿El cincuentón?

- ¿No te parece mmmm atractivo?

- Pues… A ver, feo no es pero es… es mayor para mí

- Pero eso lo compensa con otras cosas

Eso me intereso ¿Estaba insinuando que se acostaba con él y era bueno en la cama? Le pregunté:

- ¿A qué te refieres?

- A… noooo, eso nooooo jajaja

La miré divertida porque se había puesto colorada. Ella dijo:

- No seas mala, Carmen, no me he acostado con él

- Es que eso de compensar suena a…

- No, no, jajaja, vale, sí, suena a eso pero no me refería a eso jajaja

- ¿Entonces?

- A la pasta que tiene

- ¿Cómo?

- Es… A ver, que esto quede entre nosotras

Asentí muy interesada. Ella dijo:

- Carlos es el dueño de la empresa

Me empecé a reír. Ella también reía, con risa de borrachina, mientras asentía. Le dije:

- Anda ya

- Sí, chica, pero no quiere que se sepa, quiere estar en un segundo plano

- Pero ¿Cómo?

- No lo sé bien pero hizo mucho dinero en América, y cuando vino aquí, no sé como, nos compró cuando estábamos a punto de cerrar, éramos muy pocos, solo 5 o 6

La miré totalmente sorprendida. Ella siguió:

- Cambió toda la forma de gestionar la empresa y míranos ahora, sin ningún problema económico y creciendo cada año

- Pero… pero… el director general es…

- Sí, lo es, pero es un muñeco de paja, Carlos es quien dirige todo

- Hostias

- Es millonario, no tendría ni que trabajar pero se aburriría o algo, no sé

- Pero si está en un puto cuartucho como despacho junto a los frikis y tiene un coche de hace 6 o 7 años y ropa de…

- Sí, sí, pero es que el hombre es así, humilde o qué se yo, pero tienes que verlo en las reuniones de dirección, como nos callamos todos mientras lo escuchamos, tiene una cabeza para la gestión y…

“Joder con Carlos, que es millonario y yo sin saberlo”. Esto lo cambiaba todo. Tenía que pensar muy bien mis siguientes pasos pero sería sencillo, muy sencillo, lo tenía comiendo de mi mano. Sonreí, teniendo en cuenta las nuevas circunstancia, no me importaría acostarme con él aunque fuera mayor, total, me acostaba con tíos mucho más asquerosos por dinero, y Carlos feo no era, baboso pero feo no. Además, que fuera mayor tenía sus ventajas, no querría tanto sexo y, con suerte, podría tener algún infarto follando. “No seas mala, Carmen, que ya que te va a hacer rica, que lo disfrute, coño” pensé sonriendo.

El taxi paró y fui a pagar pero el taxista me dijo:

- ¿Eres puta? ¿Cuánto por un polvo?

- Cariño, no puedes pagar mi tarifa

Le di el dinero y salí fuera. Ahora sí venía la diversión de verdad.

Silvia

Estaba recogiendo un poco la cocina cuando escuché la puerta de la calle. Antonio había bajado a acompañar a los últimos rezagados de la fiesta. Carlos se había ido hacía media hora pero un par de amigos de Antonio habían estado bebiendo con Antonio hasta que les dije que ya era hora de irse.

Escuché como llegaba a la cocina y sin volverme a él, le dije:

- Voy a recoger un poco esto, que hay que guardar en el frigo…

De pronto, lo tenía pegado a mi espalda cogiéndome las tetas desde atrás. Me dijo al oído:

- Que buena estás hoy, Silvi

Me llegó el olor de su aliento alcohólico. Me reí y me volví hacia él. Le besé y le dije:

- Pues espérame en la cama y me lo demuestras

- No, no puedo esperar

- Sí, anda, que…

Entonces me giró, me inclinó sobre la encimera y me subió la falda. Protesté pero me bajó las bragas. Al poco, me la metió de un tirón. Lancé un pequeño grito de dolor. Iba a decirle algo pero se puso a follarme rápido y lo dejé, empezaba a gustarme. Me cogía fuerte de las caderas y gemí. De pronto, paró y me la sacó. Dije:

- Nene, sigue

Noté presión en el ano. Le dije:

- No, por ahí no

- Sí, me ha tenido loco toda la noche este culo

- Pero así no, yo…

Noté como empujaba fuerte y se me escapó un grito de dolor cuando me la metió. Pensé “Joder, como duele”. Llevábamos sin hacerlo así desde aquella vez hacía tres meses y fue con lubricante y estando muy cachonda, no a palo seco como ahora. Me dio tres embestidas fuertes y se corrió dentro de mi culo.

Nos quedamos quietos hasta que la sacó. Me giré y lo miré. No estaba enfadada pero sí sorprendida, nunca hacía cosas así. Me besó y le devolví el beso. Luego dijo:

- Me acuesto

- Ahora voy

Me limpié con papel y me subí las bragas. Me dolía el culo pero nada grave. “Vaya forma rara de empezar el año” pensé. Con las uvas había pensado en dos objetivos/deseos para este año. El primero era tener más sexo con Antonio, que sabía que el año recién acabado había tenido demasiado poco sexo, y el segundo era buscarle pareja a Carlos. “Bueno, pues ya has empezado con el sexo, Silvia” pensé.

Carmen

Estaba con Jamal en la sala de los almohadones, los dos desnudos, fumando y riendo. La fiesta seguía en la otra habitación pero nosotros estábamos de relax. Habíamos follado bien, muy bien, y ahora descansábamos fumando.

Sabía que la fiesta iba a acabar en orgía. Todas las putillas de Jamal estaban allí en tanga y el ambiente estaba muy caldeado. Entonces llamaron a la puerta y Jamal dijo:

- ¿Qué pasa?

Entró Kiara que me echó una mirada de odio. Le dijo a Jamal:

- Los clientes se impacientan ¿Empezamos la orgía o seguimos dándoles palique para que gasten en bebidas?

- ¿Nadie quiere ir a habitaciones?

- Los que querían ya han ido

Jamal miró la hora y dijo:

- Empezad ya

- Pero hay muchos tíos, y nosotras somos pocas

- Podéis con ellos

Entonces Kiara me miró y dijo:

- Y ella ¿Por qué no participa? También es puta

- Porque no

- Pero si es…

Jamal se levantó como el rayo y le dio un tortazo a Kiara. Le dije:

- Ella no es puta de burdel

Kiara me miró y yo le sonreí. “Jódete, zorra” pensé con alegría. Se fue sin decir nada más. Jamal se volvió a tumbar y dijo:

- Esa zorra me está agitando el gallinero

- ¿Sí?

- Contigo, te ha cogido manía

- Que se joda

- Esa puta se las sabe todas, ten cuidado con ella

- Que lo tenga ella conmigo, cariño

Me sonrió divertido. Dijo:

- Creo que la voy a tener que enviar a otro burdel, una lástima, está muy buena y sabe satisfacer a los clientes, pero con esa boca que tiene, y esa mala leche…

Le pasé mis pies por su polla, suavemente. Le dije:

- Bueno, cariño, tú relájate y deja de pensar en la putilla

- Relajado estoy, mira como la tengo

Se la miré mientras mis pies seguían acariciándosela. Estaba flácida. Le dije:

- ¿Ah, sí? ¿Quieres que yo te ponga cardíaco?

- Jajaja

Me incorporé y fui hacia él, no iba a durar mucho así de flácida, eso seguro.

Cristina

Estaba bastante mareada, habíamos fumado demasiados porros y bebido aún más. La fiesta no me había gustado. Como iban los amigos de Alberto, no me podía enrollar con él, solo Sara. Y no hacían más que acercárseme moscones por culpa de mis tetas que tendían a salirse cada vez que me movía rápidamente mientras bailaba. Me había pasado varias horas eludiendo a tíos con ganas de un polvo fácil.

Sobre las 4, Sara había dicho de irnos a casa de unos amigos suyos y fuimos. Y allí estábamos, bebiendo y fumando sin parar, con la música demasiado alta y estridente. Solo quedábamos Alberto, Sara, yo y tres amigas de la facultad de Sara y sus respectivas parejas o lo que fueran.

Cerré los ojos sintiendo que todo giraba a mi alrededor. Estaba sentada en un sillón con las piernas muy juntas porque no llevaba bragas y con la falda tan corta, se veía todo si me descuidaba. Escuchaba como Sara y Alberto contaban como era nuestra relación. Los 3 chicos flipaban y las 3 chicas preguntaban un montón de cosas, que como nos organizábamos para el sexo, que si lo hacíamos juntos, que si entre nosotras… Sara, muy borracha, contaba demasiados detalles pero a mí me daba igual, sabía que si intentaba hablar, solo me saldrían balbuceos, estaba demasiado colocada.

Alberto se sentó a mi lado y me preguntó al oído:

- ¿Estás bien?

- Mareada

- No irás a potar ¿No?

- No jeje

- Joder, como me pone que se te vea media teta con este vestido

Me miré y de nuevo tenía una teta casi fuera. Suspiré y fui a colocármela bien pero Alberto comenzó a morrearme y se me olvidó todo, saboreando su lengua. Su mano me acarició un muslo e intentó meterse entre mis piernas, pero le dije:

- ¿Qué haces? Que no llevo bragas

- Lo sé

- Que se me va a ver todo si me abres las piernas

- Está mi mano, no te preocupes

Me siguió besando y, poco a poco, su mano se fue metiendo más y más. Noté sus dedos acariciándome la rajita y le dije:

- Vámonos a una habitación

Entonces Sara se sentó a mi otro lado y dijo:

- Es nuestra zorrita, hace todo lo que le decimos ¿Verdad, Cris?

Ese comentario no me gustó. Intenté mirarla pero Alberto no dejaba de besarme. Entonces, Sara me sacó una teta y dijo:

- Mirad, se puso piercings porque se lo dije

Fui a taparme pero entonces Sara se puso a lamerme y chuparme el pezón. A la vez, Alberto empezó a meterme los dedos y gemí apartándome de la boca de Alberto. Entonces fue Sara la que comenzó a besarme. Noté como entre los dos me abrían las piernas y me metían sus dedos. Miré a lo demás, que nos observaban atentamente, me tenían que estar viendo todo. Intenté pararlos y decirles de irnos a una habitación pero entonces Alberto se levantó, se sacó la polla y me la metió en la boca.

En ese momento desconecté de todo y comencé a chupar con ansia esa polla que me volvía loca. Sara me masturbaba mientras me chupaba el pezón. Todos nos miraban pero me daba igual, estaba disfrutando. Alberto se colocó entre mis piernas y me penetró rápidamente, follándome mientras Sara me besaba o tocaba. Entonces, Alberto me cogió y me levantó para ponerme a 4 sobre el sillón. Me la volvió a meter de un fuerte empujón, para follarme rápido. No podía dejar de gemir, cercana al orgasmo pero Sara dijo:

- Dale por detrás, amor

Alberto la sacó y apuntó a mi culo. Arqueé la espalda para que le fuera más fácil. Me la metió lentamente y con algo de esfuerzo. Escuché a alguien decir:

- Hostias, por el culo

Alberto empezó a follarme despacio y Sara puso su mano en mi coño para masturbarme. Cuando Al aumentó el ritmo, le quité la mano y me toqué yo. Cuando me corrí, Al se salió de mí y me giró para correrse en mi cara.

Me quedé con los ojos cerrados mientras escuchaba murmullos. Entonces me dio vergüenza y me levanté para irme al baño donde me limpié y me miré. “Pero ¿Qué ha sido eso? ¿He follado delante de otros? Mierdaaaa”.

Cuando volví al salón me encontré con todos follando. Las amigas de Sara estaban chupando las pollas de sus parejas y Alberto le estaba comiendo el coño a Sara que ya estaba desnuda. Cuando me vio, me dijo que me acercara. Fui y le pregunté:

- ¿Esto… esto es una orgía?

- No, cada cuál con su pareja, nadie toca a mi novio y a mi novia, pero cómemelo tú, lo haces mejor que Alberto

Alberto levantó la cabeza y protestó:

- Oye, eso no es verdad

- Sí, cariño, y ve a limpiártela que ahora me vas a follar

Alberto se levantó y yo lo sustituí entre las piernas de Sara.

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