Mi esposa argentina 6 parte 3
Fernanda nunca imaginó que su vida matrimonial llevaría a tales extremos. Pero cuando el marido decide no solo tolerar, sino orquestar la entrega de su esposa a desconocidos, la línea entre el amor y la humillación se desdibuja. Esta noche, ella no es solo su esposa, es el centro de atención de una multitud hambrienta.
MI ESPOSA ARGENTINA 6 Parte 3
_Que buena está la pava, tío_ dijo el gordo y ya el más bajito de la gran polla, acariciaba el culazo de mi esposa y el moreno del cabello rizado sobaba los pechos de Fernanda.
Esta lo miró de reojo con la gran polla de Gonzalo en la boca
_Que buena mamona eres, ya veréis pringados lo que es follarse a este pibón_ les dijo a los otros, los chicos se rieron eufóricamente.
El moreno se dejó caer en el sofá, debajo de Fernando y comenzó a comerle las tetazas, el bajito le dio un azote en el culo mientras el gordo seguía follándola a un ritmo monocorde.
Gonzalo le sacó la polla de la boca y la besó con un largo morreo.
_Te gusta esto ¿no es verdad?_ le dijo, ella no respondió pero la mueca de placer de su cara respondía por si sola.
_Déjame, coño_ dijo el bajito, apartando al gordito.
Fernanda tocó con una mano el pecho lampiño del moreno que le estaba comiendo las tetas, como cerciorándose de que era real, de carne y hueso.
El bajito de la gran polla husmeo el chocho y el culo de ella como si fuera un perrillo.
_Como le apesta el chochete_ dijo despectivo
El gordito se subió de rodillas al sofá por el lado contrario a donde estaba el moreno, Gonzalo le fue guiando la boca hasta la polla del gordo.
El bajito frotó su gran polla sobre los labios mojados y oscuros del coño.
Cogió las dos manos delicadas de mi esposa y las juntó a la espalda, aprisionándolas por las muñecas con una sola mano, como si ella estuviese esposada
Y luego se hundió en ella y mi esposa gimió lastimosamente y el gordo guio la rubia melena hacia su ingle y el gemido se ahogó cuando la boca sensual de ella abrazó la verga vulgar del chaval.
Y sentí como el cuerpo de Fernanda temblaba con las embestidas del chaval bajito y su cuerpo esmirriado era tan ridículo y tan morboso follándose a mi esposa. Y estuvieron así unos minutos y solo se escuchaba el ruido de pelvis huesuda sobre las nalgas elásticas
Y un nuevo azote en el culazo y el moreno se fue irguiendo desde debajo de Fernanda hasta sentarse y le arrebató la cabeza de mi esposa al gordito y la besó en la boca y este chaval tenía rasgos afro bien marcados, los labios muy gruesos y carnosos y una barba rala en la perilla.
Y mi esposa lo besaba y se morreaban sin ningún empacho y otra vez giró su cara para comerle la polla al gordito y el bajito había acelerado las embestidas.
Y Gonzalo estaba de pie junto a mí.
_Joder Carlos te la vamos a dejar bien follada a tu zorrita_
El bajito tenía ya un pulgar en el ojete de Fernanda, siempre sujetando las manos de ella por las muñecas
_Que se la folle Noa, que lo monte_ ordenó Gonzalo
_Joder casi me corro macho_ dijo el bajito y sacó la polla del coño violentamente
Y Noa era el moreno del pelo rizado, pues atrajo a Fernanda hacia sí, las cadenillas de las sandalias tintinearon, eran como cascabeles en sus pies y las manos del moreno aferraron como garras las blancas y carnosas nalgas y ya ella se dejaba caer sobre el chaval, montándolo y el chico metió la cara en los tetones ya sudados y le dio un azote como azuzándola y eso bastó para que ella lo cabalgara.
Ese blanco cuerpazo increíble montado sobre el delgado pero musculado cuerpo del chaval.
Y el bajito le giró la cara y le dio un largo morreo a mi esposa y pude sentirlo, estaban fascinados con ella y estúpidamente me sentí orgulloso, luego se sentó en el respaldo del sofá y atrajo la cara de ella, cogiéndola por la nuca y le encajó su gran polla en la boca.
Y Gonzalo se ensalivó los dedos y tanteó en el agujero del culo y ya sabía lo que vendría y fui hasta la cartera color crema de mi esposa que había quedado olvidada en el sillón mugriento y saqué el tubito de gel lubricante y se lo pasé a Gonzalo.
_Ostias….gracias tío_ dijo este riendo
_Hagamos un Bukake venga_ dijo el gordito y colocaron a Fernanda de rodillas en el medio de los cuatro, mi espectacular esposa de rodillas, con las manos en sus muslos, solo con las sandalias puestas, mamando alternadamente las cuatro pollas, sobando los huevos de esos chavales, lamiéndolos como una perrita obediente cuando se lo ordenaban.
_Joder como la chupa_ dijo uno
_Esa boquita de mamapollas que tiene_ dijo otro
_Voy a ponerle finos esos tetones_
Y luego eyacularon sobre su rostro y sus pechos, goterones de semen enchastrando el perfecto rostro, sobre sus parpados, su nariz, los pómulos salientes, las líneas sensuales que surcaban su cara, rezumando la lefa de esos chicos de instituto.
Antes, Gonzalo le había dado por el culo mientras ella alternaba mamándoles las vergas al gordito y al bajito de la gran polla y corriéndose como loca así, entre las risas de los chavales.
_Joder que guarra_ dijo uno
_Como se corre la muy puta_ dijo el bajito.
_Ahora dale por el culo tú_ le dijo Gonzalo al gordo
_Osti quería yo_ dijo el bajito
_Tú al último que la tienes más grande_ dijo Gonzalo
_Te jodes por polludo_ dijo el gordo y todos rieron
Y ella me miró cuando el gordito le daba por el culo, en esa doble penetración con el moreno en su coño y en su mirada había vergüenza, como si fuera algo nuevo lo que estaba pasando. O tal vez este era un escalón más bajo aún en nuestras aventuras, convertirse en la puta de estos chavales, ser la milf de las pornis, usada por todos sus agujeros hasta el cansancio.
Y luego Noa le dio por el culo con Fernanda montada sobre él, mientras se morreaban y ella se corrió de esa manera y todos festejaron. Y sus perfectos tetones se aplastaban sobre el pecho lampiño y moreno del chaval
_Haz que se corra otra vez esta zorra_ vociferaba el gordito y todos se turnaban para darle azotes en el culo y azuzarla y dar gritos y vítores, mientras ella botaba sobre la polla del moreno.
Y este eufórico se puso de pie y la siguió empalando así, levantando el cuerpazo de mi esposa que parecía ingrávido, abrazada a él y las cadenillas de las sandalias volvieron a tintinear y ella gritaba como una cerda y así como antes sentí orgullo, ahora me avergonzaba de mi esposa y las dos sensaciones eran igual de estúpidas.
Y por último el bajito pollón le dio por el culo en el suelo, ella de rodillas y él de pie, sus flacas y huesudas piernas temblaban a los costados del cuerpo de mi esposa.
_Dios…..que grande la…tenés…hijo de puta_ dijo Fernanda
_Venga no te quejes guarra que ya se te ve el plumero_ dijo el gordito y arrimó su pie de dedos regordetes y toscos al rostro contraído por el placer de Fernanda
_Venga lameme la pata, perra_ dijo y Fernanda levantó la vista hacía mí y mi polla estuvo a punto de reventar en ese instante, por la complicidad entre ella y yo, la amé profundamente en ese paroxismo de humillación y su lengua rosada lamio el dedo regordete del chaval y este movió el pie, dándole a probar sus dedos y todo mientras ella era enculada por el bajito.
Y Fernanda siguió luego lamiendo los pies de Gonzalo y del moreno y comenzó a correrse con los ojos cerrados y aferró con sus manos los pies de los chavales mientras se corría, de rodillas, temblando de pies a cabeza con la polla del bajito en su culo.
Mientras los chicos se reían y uno de ellos dijo:
_Buah…que cerda_
Y fue allí cuando el gordo dijo_ Hagamos un Bukake, venga_
Y luego miré la hora y supe que todo había terminado allí, Gonzalo le alcanzó una tolla para que se limpiase y ella se puso de pie lentamente, limpiándose con la toalla, el gordito se había dejado caer en un sillón sobre la cartera Buitton, su gordo y sudado culo sobre la cartera color crema.
Mi esposa desnuda, parada sobre los finos tacones de las sandalias era como una escultura viviente, los chicos la miraban encandilados, tal vez tomando conciencia de la diosa que se habían follado.
_Debemos irnos_ dije yo
_ ¿Tan pronto? Apenas comenzamos tío_ dijo Gonzalo
Pero por la mirada de Fernanda me di cuenta que quería irse, que ya se había corrido suficientes veces ya.
Buscó su vestido que era un bollo sobre el sofá, se puso el sujetador blanco adhesivo y sin tirantes.
_Esto se queda aquí….de recuerdo_ dijo Gonzalo con el tanga de seda de mi esposa en la mano, se lo llevó a la nariz y lo olió con los ojos cerrados
_ El trofeo del cazador_ dijo el bajito
_ ¿Dónde está el baño?_ dijo mi esposa
_Ven te lo enseño_ dijo Gonzalo
Nos quedamos solos con los chavales, uno fue a buscar botellines al frigorífico.
_ ¿Quieres uno?_
_No, gracias_
_ ¿De verdad eres el marido?_ dijo el gordito
Fernanda no regresaba, fui hasta el oscuro pasillo, llegué hasta una puerta entre abierta
Gonzalo se la follaba en el baño, de pie los dos, ella frente al espejo del lavabo, con el vestido puesto y el tanga en su boca como una mordaza, la seda blanca hecha un bollo en su boca, las manos aferradas al lavabo, las piernas tensionadas sobre los tacos y Gonzalo detrás con una mueca feroz, una mano en el hombro de ella.
Ella se giró para mirarme, avergonzada otra vez.
Volví a la sala, pasaron unos minutos de cierta incomodidad. Los chavales seguían desnudos, cada uno mirando la pantalla de su móvil
Finalmente mi esposa y Gonzalo aparecieron, ella con su andar felino de pantera en celo.
Nos fuimos de allí.
Nos besamos en el coche, su boca olía a sexo, me llegó un mensaje de Ernesto
_A qué hora vais a venir, los chicos están impacientes por conocer a Fernanda_ decía
_Hoy te había preparado yo una sorpresa_ dije a mi esposa que se retocaba el maquillaje
_ ¿Sabías de Gonzalo?_ dijo ella
No tuve más remedio que contarle de Ernesto.
_ Amor…y compraste el vestido además….que loco…..pero no sé si hubiese querido coger con Ernesto otra vez_
Di por sentado que tendría que excusarme con Ernesto.
_Venía con su hermano ¿has estado alguna vez con dos hermanos?_
Ella sonrió.
_Como me cogieron esos pendejos….que locura…. Te juro que a veces lo pienso y no puedo creer…._ extendió el brazo y me acarició el hombro y el cuello, sus dedos se movieron con dulzura y cierto nerviosismo
_ ¿El qué no puedes creer?_
_Que sea tan puta….que me guste tanto…esto del sexo extremo….que me guste tanto _
_Supongo que a muchas mujeres les gustaría pero es una fantasía que pocas se atreven a llevar a la realidad_
_Si claro…me van a dar un premio a la valentía_ dijo con desdén
Seguía conduciendo, pero casi inconscientemente iba en dirección al hotel donde nos esperaba Ernesto.
_Como me gusta…..tener esas pollas erectas por mí….hay algo casi ritual…..……._ dijo ella con la vista pedida en un punto lejano
_El sexo grupal existía ya en algunos pueblos primitivos_
_Ahora le vamos a buscar la explicación antropológica también_
_Bueno…tú has comenzado con eso_
_ ¿Dónde queda el hotel de Ernesto?_
La miré, las piernas imponentes, el maquillaje había vuelto a su lugar, el pelo rubio un poco más revuelto, el brazo desnudo exudaba salud, ejercicio físico, la piel tersa.
Joder, cuatro chavales le habían dado por el culo hacía un rato nada más.
_ ¿Quieres ir?_ le dije
Ella me miró, sus ojos azules parecían tan límpidos, inocentes, el rostro aniñado, los tetones que se cargaba la muy zorra.
_Podemos beber algo en el bar del hotel_ le escribí a Ernesto
_Bien, te espero allí_ puso Ernesto.
A medida que nos acercábamos con Fernanda, notaba como Ernesto y sus acompañantes se iban quedando de hielo, especialmente los dos que nunca la habían visto antes.
Caminábamos cogidos de la mano, ella impactante, escultural con ese vestido blanco que era un capricho mío, las líneas de cierta fatiga que cruzaban el hermoso rostro, fruto de la follada de hacía unos momentos, la hacían parecer más sensual y enigmática, los pómulos bien marcados, ese paso elástico, pesado y felino.
Otra vez una gran pantera rubia que ya había probado sangre y seguía con hambre aún.
Al hermano lo saqué pronto, era igual a Ernesto pero más joven, igual de alto y fornido, la barba rizada y el pelo rubio oscuro, castaño, pero con unos años menos.
El otro era un tío algo más bajo que los hombretones, con una calva brillosa y lustrosa, parecía
bastante cachas y sonreía.
_Joder casi no recordaba lo guapa que eres_ dijo Ernesto levantándose del taburete
_Gracias_ dijo ella, se dieron dos besos en las mejillas.
Ahora Fernanda parecía pequeña al lado de él, a diferencia de como la veía con los chavales hace unos momentos.
_Este es mi hermano Gorka y Andoni es un colega de toda la vida_
Estos dos se dieron dos besos en la mejilla con Fernanda, no diré que estaban acojonados pero casi, la miraban impresionados. Es que por más que Ernesto les hubiese contado como era ella, mi esposa era espectacular y verla así de cuerpo presente, impresionaba realmente.
Más todavía si sabían que estaban a punto de follársela como era el caso.
Me estrecharon la mano con cierto empaque. Me daba cuenta que en un punto no llegaban a creérselo, semejante mujer, de la mano de su esposo ¿Podría ser verdad que estaba dispuesta a follar en una orgia con tres desconocidos?
_ ¿Qué bebéis? _ dijo Ernesto
_La verdad es que quisiera comer algo_ dijo Fernanda
_ ¿Si? pedimos algo entonces_ dijo él
El barman le explicó que no servían comidas allí, que la cocina estaba cerrada y que el room service tampoco servía comidas a esa hora.
_Bueno es que la señora tiene hambre, ve si me lo resuelves de alguna forma tío_
_Veré que puedo hacer_
_Venga que habrá una propinilla para ti_ dijo Ernesto
En tanto habían puesto unos gin tonic, acercaron un taburete a Fernanda y esta se sentó, sus piernas cruzadas, su ombligo que quedó a la vista por un momento, casi los hacía babear.
_ ¿Habéis tenido buen viaje?_ dije
_Yo quería coger el tren pero estos si no vienen en coche, nada tío_ dijo Ernesto
_Me gusta conducir en carretera_ dijo Gorka, el hermano de Ernesto
_ ¿Tú eres médico también?_ dijo Fernanda bebiendo un trago
_ Me ocupo de seres vivos más nobles que las personas, soy veterinario_
_Que bien_ dije
_Y este se dedica a descuartizar seres nobles en cambio_ dijo Ernesto señalando al calvo
_ ¿Si? ¿A qué te dedicas?_ dijo Fernanda
_Tengo carnicerías_
_Andoni el carnicero_ dijo Gorka
Todos sonreímos.
_Tu tranquila que no ha traído las cuchillas_ dijo Ernesto
_Igual estás para comerte_ le dijo Gorka a Fernanda un poco lanzado
Mi esposa me miró irónica pero no pareció incomodarla la frase.
_Espero no ser comida_ dijo ella
_Puede ser una ración de jamón ibérico y un pincho de tortilla ¿está bien?_ dijo el barman interviniendo.
_ ¿Te vale?_ Dijo Ernesto autoritario
_Si…pero solo el jamón_ dijo ella
_Oye por qué no vamos a aquella mesa de allí así comes más cómoda_ dijo
Era una especie de reservado en U con un largo asiento acolchonado y una mesa redonda, una especie de cubículo, llevábamos nuestros vasos, alguien se giró para ver el espectáculo de semejante tía con cuatro tíos alrededor.
Ernesto dejó que mi esposa ingresara a ese largo asiento en primer lugar y luego la siguió, yo dudé un poco y ya el hermanito ingresaba por el otro lado y luego el calvo.
Es decir que Fernanda había quedado en medio de Ernesto y su hermano, al lado de este el calvo y luego yo en una punta.
El camarero trajo la ración de jamón ibérico y pan.
_Venga come, es para ti_ dijo Gorka alcanzando el plato
_Gracias_ dijo ella y cogió una loncha de jamón con el tenedor, me admiraba que pudiera comer así tan tranquila, sabiendo que había venido a follar con desconocidos.
_Uff tía esto hay que cogerlo con los deditos…...¿Qué pasa, no quieres ensuciarte?_ dijo Gorka, el
Hermanito.
_No..….no quiero ensuciarme…_ dijo ella, cogiendo otra loncha con el tenedor
Gorka y Andoni la miraban embobados, con sonrisas bobaliconas en sus rostros
_Igual quieres que te den de comer en la boquita_ dijo Gorka
_Deja que la dama coma como quiera mamón_ reprendió Ernesto a su hermano
_ ¿Hace mucho que estáis casados?_ dijo Andoni, el calvo, girándose hacía mi
_Cuatro años_
_Que suerte tienes…es una belleza tu mujer….y tenéis una niña ¿No es verdad?_
_Si…de dos años y medio_
Entonces vi como Gorka cogía una loncha de jamón en sus dedos y sonriendo lo llevaba a la boca de Fernanda, ella me miró brevemente para cerciorarse de que la estaba mirando.
_ Y Fernanda es psicóloga _
_ Si.._ dije y observé como la mano de Gorka con el jamón llegaba hasta los labios de mi esposa y ella abría la boca sensual y engullía delicadamente la loncha rojiza y los dedos de Gorka hacían contacto con los labios y la lengua de mi esposa
_A que es mejor así_ dijo él y fue a coger otra loncha de jamón con sus dedos gruesos, no tan toscos como los de su hermano
_Debe molar ser paciente de una psicóloga así_ dijo Andoni, procurando distraerme pero sin perder ojo de lo que pasaba a su lado
De pronto ella se dio vuelta hacía Ernesto suavemente.
_ ¿Qué haces?_ le dijo
La mano de Ernesto estaba debajo de la mesa, acariciando la pierna desnuda de mi esposa seguramente.
_Joder que piel tan suave tienes_ dijo él
_Venga abre la boquita cariño_ dijo Gorka con una loncha de jamón entre sus dedos.
Ella abrió la boca muy lentamente y él introdujo el jamón con suavidad, ella lo apresó entre sus dientes y tragó, luego su lengua resbaló por los dedos del hombre, como limpiando la grasilla que quedaba.
_Jolines es como alimentar a una leona_ dijo el calvo
Fernanda hizo un mohín con la boca mientras Ernesto seguía metiéndole mano.
Mi esposa no llevaba bragas, Gonzalo se había quedado con el tanga de seda como trofeo.
Otra loncha de jamón en su boca ya un poco deformada por el placer, la otra mano de Gorka estaba por debajo de la mesa, sobando las piernas musculadas.
_Límpiame bien los deditos, anda_ dijo este, mi esposa chupeteo los dedos de aquel perfecto desconocido.
_No me lo creo, vienes preparadita eh_ dijo Ernesto haciendo referencia a la ausencia de las bragas
Gorka se dio vuelta y dijo al oído del calvo
_Esta guarra ha venido sin bragas_
_No me jodas macho_ dijo el calvo
Ernesto giró la rubia cabecita de mi esposa y le plantó un buen morreo en los labios, con suavidad, con deleite.
Gorka seguía acariciando sus muslos y su coño, luego ella me contó que jugaban con su clítoris y también la penetraban con uno o dos dedos.
_Venga come otro poquillo, no te quedes con hambre, tía_ dijo Gorka y le dio otra loncha de jamón pero esta vez con más brusquedad, ella engulló y mientras masticaba, el hermanito menor la besó en la boca, breves picos mientras ella comía y luego abrió su boca y le dio un beso guarro, comiéndole la boquita y jugando con su lengua.
Mi esposa respondió al beso y giró la cabeza para besar a Ernesto.
A partir de allí besaba a uno y a otro hermano, alternando las últimas lonchas de jamón que le daban en la boca, las cabezas se ladeaban en los morreos más suaves de Ernesto y los más guarros de Gorka.
Fernanda suspiró y cerró los ojos, el brazo de Ernesto se movía como un pistón bajo la mesa, la estaba follando fuerte con los dedos.
Dejaron de besarla para ver como el bello y sensual rostro de mi esposa se contraía de placer, se quedaban mirándola, ella a punto de correrse.
_ ¿No te jode ver cómo le meten mano a tu mujer?_ me dijo el calvo
_No_
_Córrete cariño….anda_ dijo Ernesto con suavidad y le mordió el lóbulo de la oreja mientras Gorka le plantaba un beso en la boquita entreabierta.
Ella tenía una mano extendida sobre la mesa, sus dedos se tensaron aferrando el mantel, el calvo cogió esa mano y se inclinó para besarle los dedos.
Ella comenzó a correrse, sus ojos suplicantes y llorosos se encontraron con los míos, se mordió el labio inferior mientras el orgasmo recorría su cuerpazo, era tremendo verla correrse así, casi en silencio.
Ernesto sacó sus dedos de debajo de la mesa, empapados del flujo gelatinoso del coño.
Se los metió en la boca de ella y se los dio a probar, Fernanda los lamió de gusto, cerrando los ojos
_Joder es tan guarra como habeís contado_ dijo el calvo
El barman miraba alucinado en nuestra dirección
Continúa en
- Relato #209365— title-regex: contiguous parts (2 -> 3)
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