El precio del alquiler (3)
Elena no solo lo espera en casa; lo tiene al borde de la locura desde la oficina. Con el vibrador encendido y las esposas listas, Juan sabe que esta tarde no será una visita más, sino una lección de sumisión que dejará a ambos pidiendo más.
Viernes 3 de mayo, 14:00 horas:
El jueves habíamos vuelto a la rutina y no había pasado nada especial después de aquel miércoles tan caliente y lo mismo había pasado aquella mañana de viernes. De hecho, me encontraba en la oficina sin hacer nada, había terminado todo mi trabajo, y estaba haciendo lo que tradicionalmente se conoce como “calentar la silla” a la espera de que llegaran las 3 de la tarde.
Los viernes eran un auténtico suplicio y más con aquel calor que hacía en aquella época en Madrid a pesar de estar a principios de mayo, pero mi suplicio terminó pronto al entrar un mensaje de WhatsApp en mi móvil de Elena.
- ¿Qué haces guapo?, ¿no terminas ya?
- Estoy a punto, ya sabes que salgo a las 3, ¿qué tal has pasado la mañana?
- Pues como siempre, un poco tostón, redactando noticias aburridas aunque también he estado jugando un poco jeje
- ¿Jugando?
- Sí, he probado el vibrador que compraste el miércoles, de hecho, me he bajado la aplicación y me lo he puesto. Estoy deseando que controles tú la aplicación Juan, no sabes lo caliente que estoy ahora mismo, ese cacharro es una maravilla.
- ¡Joder Elena!, ¿te has corrido?
- Sí jaja, un par de veces, tengo el coño chorreando
- ¡Dios!, voy a follarte cuando llegue a casa Elena
- Jaja, tranquilo cariño, este fin de semana me gustaría que folláramos más de lo que lo hacemos habitualmente, ¿qué te parece?
- ¿Que qué me parece?, que todo lo que sea follar bienvenido sea jaja
- Mmm eso me gusta, ¿quieres que me ponga algo especial de ropa para recibirte en casa?
- Mmm no sé, sorpréndeme
- Jajaja, está bien, se te va a caer la baba tonto
- Eso espero
Aquella conversación acababa de subirme el ánimo, Elena estaba cachonda perdida tras haber probado el vibrador y yo no podía estar más feliz de que a ella le hubiese gustado aquel juguete. Estaba deseando que dieran las tres para ir hasta casa lo más pronto posible y llegó antes de lo esperado porque, cuando me quise dar cuenta, estaba saliendo por la puerta y media hora más tarde estaba a punto de meter la llave en la cerradura de casa.
Entré despacio y la casa estaba en semi penumbra, no se oía nada así que abrí la puerta del comedor y dejé allí la cartera que traía colgada del hombro donde llevaba el portátil y otras cosas. Cosa que hice rápido porque estaba deseando comprobar cómo se había vestido Elena para recibirme y estaba seguro que habría elegido algo sexy pero la realidad pudo más que la fantasía, vaya que sí.
Fui hasta nuestra habitación, donde estaba la puerta cerrada, y vi por debajo que había bastante luz dentro así que abrí la puerta y entré, pero me quedé congelado porque, tras llegar a la pequeña esquina que hacía nuestro baño con la puerta de la habitación, me encontré a Elena semi tumbada con los codos apoyados en la cama y esbozando una sonrisa. Pero eso no era lo mejor, lo mejor era su vestuario, porque llevaba puesto únicamente un conjunto de lencería completamente transparente con los bordes negros del sujetador, sin tirantes, donde se distinguían perfectamente sus tetas, sus pezones y su coño. Era literalmente como ir desnuda, pero poniéndose una tela por encima que no cubría absolutamente nada y mi cara tenía que ser un poema al verla.
- Buenas tardes Juan, ¿qué te parece mi atuendo?, ¿te gusta?
- Joder Elena, ¿cuándo te has comprado ese conjunto?
- Me lo compré hace un tiempo en las rebajas, pero lo estaba reservando para alguna ocasión especial y hoy me ha parecido buena ocasión para estrenarlo
- Pues has acertado de lleno, creo que nunca te había visto vestida con un conjunto tan brutal
- Mmm quizás no, la pregunta ahora es, ¿qué vas a hacer con el conjunto y conmigo?
- Mmm pues tengo que pensarlo porque quiero divertirme con los dos
- Pues piénsalo rápido porque no te voy a dejar que me estés mirando todo el día y no me folles
- Ya sé, abre el último cajón de la mesilla y coge las esposas
- Jaja ya sabía yo que tarde o temprano volveríamos a utilizarlas
Aquellas esposas no eran ni más ni menos que un regalo que nos habían hecho en la boda de un amigo el año anterior, un regalo tonto que se hace en las bodas pero que a nosotros nos había servido para divertirnos. De hecho, a nosotros nos venía al pelo porque nuestro cabecero tenía dos pequeños agujeros justo en el medio y por allí podían pasar las esposas abiertas para que ambas manos quedaran inutilizadas y atadas contra el cabecero.
Acción que ya habíamos hecho en alguna ocasión y que Elena entendió a la perfección porque pasó una de las esposas por ambos agujeros, tras haberse cerrado en una muñeca uno de los cierres, y en la otra mano también se cerró la otra esposa quedando las dos manos atadas al cabecero por encima de la cabeza de Elena, acción que la obligó a tumbarse por completo y a quedar a mi completa merced.
- ¿Así es como querías tenerme Juan?
- Mmm la verdad es que no se me había ocurrido, pero me alegro que a ti sí. Ahora voy a hacer contigo lo que me dé la gana, ya verás.
Me encantaba que Elena se mostrara así de sumisa y yo pensaba aprovecharlo así que, con mucha tranquilidad, comencé a quitarme la ropa y me senté en la silla que tenemos en la esquina derecha de la habitación mientras me agarraba la polla para pajearme.
- ¿Se puede saber qué haces Juan?, pensaba que querías follarme
- Y quiero, pero cuando yo diga así que te va a tocar esperar
- ¡Cabrón!, más te vale porque no me he puesto este conjunto ni he preparado esto para que tú te hagas un pajote y a mí me tengas así
- Estás muy rebelde Elena, además, no me gusta nada ese tono que estás utilizando, voy a tener que callarte
Sin soltarme la polla me levanté y fui en busca de mis calzoncillos que había dejado tirados en el suelo, los cogí y me subí a la cama con la intención de metérselos a Elena en la boca.
- ¿Qué se supone que vas a hacer con esos calzoncillos Juan?
- Lo que voy a hacer va a ser metértelos en la boca para que los muerdas y no digas ni mu porque si no lo haces no te voy a follar y te voy a dejar ahí atada
- No serías capaz, te gusto demasiado como para que no me folles
- ¿Eso crees?, ¿quieres comprobarlo?, ¿o quieres ser una niña buena y hacer lo que digo?
No dijo nada más, abrió la boca de la forma más sumisa que había visto nunca y le metí los calzoncillos en la boca para a continuación morderlos. He de confesar que fue una acción que me volvió loco porque lo siguiente que hice fue moverme por la cama hasta las piernas de Elena para quitarle las bragas, por llamarlas de alguna manera, y comenzar a comerle el coño.
A Elena le encanta que le coman el coño y consigue llegar a orgasmos con facilidad cuando se lo hago, por lo que yo siempre intento dar el máximo cuando me pongo manos a la obra.
- Mmm qué buen sabor de boca me deja en la boca tu coñito Elena, podría pasar el día entero comiéndotelo
- Ziii Juan, zi-gue poh favor
- Jajaja, estás hecha toda una zorra Elena, pero no te preocupes, te voy a sacar mínimo un par de orgasmos
Dicho y hecho, a los 4 o 5 minutos de ponerme manos a la obra, Elena se tensó y le llegó el primer orgasmo de la tarde, fue tan fuerte que dejó de morder los calzoncillos y estos se le cayeron de la boca
- Vaya, parece que la putita se ha corrido como una loca
- Serás cabrón Juan, no sé cómo lo haces, pero siempre consigues darme el placer que quiero
- Jaja es que te conozco muy bien y por eso mismo sé que ahora quieres que te folle bien follada, ¿o no?
- Mm., ¿tú qué crees?
- Creo que te voy a quitar esas esposas y te voy a pegar una buena follada
De nuevo, me moví por la cama hasta alcanzar la mesilla y abrí el primer cajón, allí estaban las llaves de las esposas, pero también estaba el vibrador remoto que habíamos comprado y con el que había estado jugando Elena aquella mañana.
- Vaya vaya Elenita, mira lo que tenemos aquí
- Jajaja, lo he guardado ahí antes de que vinieras
- Mmm pues se me está ocurriendo una idea, ¿cómo se llama la aplicación para controlar este cacharro?
- Lovense Remote
- Jajaja, vaya nombre, pero bueno quiero probar a ver qué efectos te provocas
- No Juan, por favor, fóllame directamente, lo estoy deseando
- Tranquila Elenita, habrá tiempo para todo
Me bajé de la cama, cogí el móvil y en cuestión de 1 minuto ya tenía descargada la app así que cogí el vibrador y con cuidado se lo metí en el coño a Elena.
Tanto el funcionamiento del vibrador como de la app eran muy sencillos, el vibrador vibraba hasta cierta velocidad y la app se conectaba al vibrador mediante un código que traía el propio vibrador, además, en la app te aparecían 6 números que podías pulsar indistintamente de manera que cada número correspondía a una velocidad distinta siendo 6 el máximo y 1 el mínimo.
- Muy bien Elena, ya estás preparada, vamos a ver si es tan maravilloso como dicen, voy a comenzar con el 1 y el 2.
Primero pulsé el 1 y miré a ver qué cara ponía Elena, aunque sabía que aquello funcionaba porque solo con el 1, Elena ya se empezó a reír y a mover las piernas ligeramente. A continuación, sin pulsar el 2, le di directamente al 3 y aquello pilló de sorpresa a Elena porque se veía que el nivel 3 ya era una vibración bastante considerable.
- Ahhh cabrón, ¡eso no es el 2!!!, joooder qué gusto por diosss
- Jajajaja, no me quiero imaginar cómo es el 6 si con el 3 ya estás así
Quería ver cuánto placer le daba aquel aparato a Elena así que volví a sentarme en la silla mientras que el aparato seguía haciendo de las suyas. Y vaya que si lo hacía, porque Elena no dejaba de mover su cuerpo para todos lados, especialmente las piernas, mientras que no paraba de maldecir y de aumentar su respiración.
Así la dejé durante 2 largos minutos para después apagar directamente la vibración, pero no el vibrador.
- ¿Qué te ha parecido Elena?
- Joder Juan, estoy destrozada, me lo has dejado demasiado tiempo, eres muy malo conmigo
- Jajaja, ya veo que has sufrido
Había sufrido y mucho, estaba ya bastante sudada a pesar de que habían sido solo dos minutos, pero también había tenido otro orgasmo y su cuerpo pedía más porque no dejaba de moverse a pesar de que había apagado la vibración.
- ¿Quieres más o quieres que te folle?
- Mmm lo que tú quieras
- Serás zorra, ¿te ha gustado el vibrador verdad?
- Me ha encantado
- Está bien Elena, vamos a ver cuánto eres capaz de soportar
Volví a poner el vibrador en funcionamiento pulsando el 1 y a Elena le volvió a salir la sonrisa en la cara, pero lo que ella no se esperaba era lo que pasó 30 segundos después cuando pulsé directamente el 4. Se tensó directamente, levantó la cabeza un momento para mirarse el coño y después arqueó la espalda y echó la cabeza hacia atrás sin gritar ni nada, aunque se veía que el vibrador estaba causando estragos en ella.
Así siguió durante un tiempo hasta que su respiración comenzó a agitarse más y empezó a sudar bastante. Aquel vibrador le estaba destrozando directamente el coño y yo quería ver hasta donde podía soportar así que pulsé directamente el 5.
Solo pasaron 3 o 4 segundos desde que lo había pulsado hasta que Elena me dejó helado.
- Ahhhhhhh, jooooder, me corrooooooooooo
- ¿Te gusta Elena?
Pero Elena no podía decir nada, convulsionaba literalmente, su cuerpo se movía en todas direcciones mientras que el orgasmo y las vibraciones le atravesaban directamente el cerebro impidiéndole pensar en nada más. Tenía un movimiento parecido al que tiene una persona a la que están torturando con electricidad y a mí aquello me había dejado una erección de campeonato así que, tras aquel tercer orgasmo, paré el vibrador y me fui deprisa a por las llaves.
Tenía unas ganas terribles de follarme a Elena así que le quité las esposas, pero no me dio tiempo a mucho más porque Elena me empujó sobre la cama y se subió encima de mí para empalarse con mi polla. Estaba completamente desatada, había tenido tres orgasmos, pero quería más, mucho más, así que empezó a cabalgarme como nunca lo había hecho e hizo una cosa que a mí me vuelve loco, se quitó la goma del pelo y su melena cayó hasta sus tetas.
Aquello era como estar en un sueño erótico donde tienes a un pibón encima de tuyo destrozándote la polla, solo que en aquel caso aquello era real y yo estaba disfrutando al máximo así que le agarré bien el culo e hice que el movimiento fuera perfecto. Pero como todo ser humano, entre la excitación que tenía y que Elena era una diosa, empecé a notar que mi polla me avisaba de que me iba a correr como no parara.
- Elena, como siga así me voy a correr
- Jajaja, pues córrete, no te preocupes, nos queda mucho día por delante
- Jaja, joderrr, eres mala, tú ya has tenido tus orgasmos
Tras decir aquello, aumenté un poco el ritmo y a los 30 segundos empecé a correrme como loco en el interior de Elena porque eso sí, Elena tomaba la píldora para regular la regla y a la vez le servía como método anticonceptivo así que era una auténtica ventaja poder follarse a aquella mujer a pelo.
Me corrí bastante fruto de la excitación, creo que era uno de los mejores momentos sexuales que habíamos tenido Elena y yo a pesar de que había sido un polvo corto pero la excitación había sido máxima. De hecho, Elena se salió de mí, pero se tumbó encima y apoyó mi cabeza sobre mi pecho.
- Juan…
- Dime Elena
- Me ha encantado este rato, nunca pensé que un vibrador pudiera darme tanto placer
- Ah, ¿entonces solo te ha dado placer el vibrador?
- Jaja no seas tonto, ningún vibrador superará nunca a una buena polla
- Jaja eso espero porque si no sería mala señal
- Además, si te das cuenta, hoy no hemos necesitado ni los vídeos para ponernos a tono
- Tienes razón, no hemos necesitado ni las fantasías
- Jajaja la verdad es que no sé por qué empezamos a ver vídeos de intercambios, tríos y demás
- Mmm quizás porque nos gustaría llevarlas cabo
Aquello pilló de sorpresa a Elena porque alzó la cabeza y se me quedó mirando fijamente como diciendo “¿qué acabas de decir?”.
- ¿Quieres decirme algo Juan?
- A ver Elena…ha sido solo un comentario sin importancia, aunque reconozco que alguna vez se me ha pasado por la mente el llevar a cabo cosas parecidas a las que vemos en los vídeos
- Entonces… ¿te gustaría que hiciésemos un intercambio?, ¿o un trío?, es que no sé qué me has querido decir con esa frase y me gustaría que me lo aclararas porque me estás haciendo dudar Juan
Aquello sonaba a reproche y no la culpo, reconozco que desde que habíamos empezado a ver aquellos vídeos sí que se me había pasado por la cabeza cómo sería hacer un intercambio o un trío con Elena. Solo de pensarlo se me ponía dura, Elena era una chica espectacular, la quería con locura y la relación iba muy bien, pero supongo que me pasaba como nos pasa a todos, cuando has conseguido algo no estás satisfecho y siempre quieres más y eso me pasaba a mí, quería más.
- He querido decir que la idea de imaginarnos a ti y a mí haciendo cualquiera de esas cosas me pone muy caliente Elena, no te voy a engañar, pero eso no quiere decir que quiera llevarlas a cabo ni que nos volvamos locos
- Joder Juan, me dejas de piedra, pensaba que estábamos bien los dos y que esto era solo un juego más para mantenernos activos los dos
- Y lo es Elena, yo estoy muy feliz contigo y con nuestra relación, no puedo quejarme
- ¿Pero?, porque contigo siempre hay un pero Juan
- ¿Qué quieres decir?
- Quiero decir que sé que algo más se te está pasando por la cabeza y no me lo estás diciendo
Elena no era tonta, ni un pelo vaya, y yo quería ser sincero con ella porque muchas veces me había imaginado a Elena y a otro pibón como ella comiéndome la polla y haciendo un trío, pero también había imaginado cómo sería hacer un intercambio de parejas, aquello me ponía realmente caliente.
- Está bien Elena, no te voy a engañar, siento curiosidad y creo que no me importaría hacer un trío ni un intercambio de parejas
- Lo sabía Juan, sabía que estabas pensando en hacer lo que vemos en los vídeos y que te gustaba
- Pues sí Elena, solo de pensar cómo sería tenerte a ti y a otra mujer para mí solo…puf me pongo muy caliente
- ¿Y si fuera al revés?, ¿que fuera yo la que tuviera dos pollas para mí sola?, ¿eso te gustaría?
- Mmmmm me gustaría menos, pero creo que también estaría dispuesto a hacerlo
En ese momento la cara de Elena cambió de un gesto serio a una sonrisa pícara
- Vaya, vaya, ¿entonces estarías dispuesto a dejar que otro tío me follara?, porque piénsalo, eso es lo que estás diciendo
- Pues creo que sí, aunque reconozco que me gustaría más si yo tuviera a una mujer a mi disposición para follar a la vez que lo haces tú
- Juan…me estás dejando de piedra, nunca habíamos hablado algo así, pero veo que te gusta la idea
- Y a ti también guapa, no me seas hipócrita
- Está bien, está bien, a mí también me pone la idea Juan, no te voy a mentir
- Pero una cosa Elena… ¿de verdad estarías dispuesta a llevar a cabo algo así?
- No lo sé Juan, creo que tendría que surgir la situación para ver si sería capaz o no
- Mira Elena, de momento vamos a seguir como si no hubiéramos hablado del tema y disfrutemos del fin de semana. Además, sigo muy caliente y quiero follarte otra vez, pero antes de eso podríamos comer algo y salir luego a tomar algo, ¿no te parece?
- Jajaja, está bien Juan, creo que es mucha información para un día y yo tengo ganas de una buena cerveza así que vamos a comer algo y luego salimos un rato
- Está bien Elena, vamos
Continuará
Continúa en
- Relato #205348— title-regex: contiguous parts (2 -> 3)
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