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Mi esposa argentina 2 parte 1

Él sabe que Pachi es un peligro, pero la presencia del hijo de su amigo enciende algo oscuro en su matrimonio. Mientras él repara la llave de paso, ella amamanta a su hija, y la tensión se vuelve insoportable. Esa noche, la humillación se convierte en el preludio de un placer prohibido que conecta el pasado con el presente.

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MI ESPOSA ARGENTINA 2 Parte 1

Fernanda estaba más hermosa que nunca si eso era posible, estaba resplandeciente o tal vez eso me parecía a mí. Estaba amamantando a nuestra hija y si sus pechos antes eran increíbles ahora no sé cómo describirlos. Blancos, llenos opulentos y colosales. Su figura era la de siempre o mejor. En cuanto hubo parido comenzó una rutina intensiva de ejercicios y ahora que nuestra bebe tenía 8 meses estaba fantástica. Su cuerpo tonificado y fuerte, su cintura estrecha y pequeña, sus muslos musculados en esas largas piernas. Tenía puesta una minifalda de jean, hacía un poco de calor ese día. Estábamos en la casa de mis padres en Móstoles, ya había escuchado a mi madre deshacerse en elogios sobre Fernanda y su recobrada figura.

_Es que no te puedes creer que esta chica haya parido hace tan poco_ decía ella

Fernanda sonreía mientras mecía nuestra hija, prendida a su pecho, a Sol que era un auténtico sol de hermosa y tranquila.

Había escuchado muchos relatos de madres y padres al borde de la desesperación por no poder dormir, pero nuestro caso no era así, Sol dormía muchas horas seguidas y además se había acostumbrado al biberón ya que Fernanda había comenzado a trabajar hacía un mes.

Al volver de Alicante y de todo lo que pasó ese último año Fer me dijo que iba a dejar de tomar sus pastillas anticonceptivas y que quería tener un hijo mío, que ya tenía 32 años y eso. A los tres meses estaba embarazada. Todo era perfecto en mi vida.

Aunque a veces miraba los videos que habíamos filmado y me masturbaba con esas imágenes, me había acostumbrado a creer que todo eso era parte del pasado.

Un fragmento del video de Cuevas el falso Vargas Llosa se había convertido en mi favorito.

El rostro lloroso y desencajado de Fernanda en primer plano y la voz de Cuevas:

_ ¿Te gusta mi pinga en el culito putita?_

Y la voz de ella en un susurro contestando _Si… si.. si si si si _

Trascribo la cantidad exacta en que ella le dice Si, seis veces Si y luego de cada Si él le da un beso cerca de la boca, es el sí de ella y luego ese chupetón en la mitad de la boca.

Cuevas está detrás de ella y con una de sus manazas le gira un poco la cara para besarla.

Con la otra mano amasa una de sus tetazas mientras bombea el culo de Fernanda lentamente.

El vientre liso y blanco de ella en tensión, todo su cuerpo conteniendo esas oleadas de placer que estaba recibiendo.

De todos modos aunque no habíamos hablado demasiado de ello, la llegada de nuestra hija ocupaba toda nuestra vida y yo creo que los dos estábamos convencidos de que había sido un periodo loco de nuestra pareja que nunca volvería.

Este día en la casa de mis padres estaba invitado un amigo de mi padre, Alfonso, un hombre muy corpulento de unos sesenta años que había sido guardia civil, estaba jubilado ya y tenía unos grandes bigotes como de morsa de toda la vida. Mis primeros recuerdos de él, siendo niño yo, eran ya con esos bigotazos, nunca había cambiado ese estilo. Era un tío un poco fachas y nunca supe porque eran tan amigos con mi padre ya que no parecían compartir muchas ideas ni pasatiempos. Eran del mismo pueblo eso sí y tal vez ese vínculo de la niñez era más fuerte que todo.

Así como mi madre admiraba a Fernanda sin reservas siempre la mirada de mi padre sobre ella era de cierta desconfianza e incomodidad. En este momento que estaba Alfonso, lo buena que estaba Fernanda era una situación que a mi padre lo incomodaba notoriamente, para mí al menos que lo conozco bien.

Y es que Alfonso se la comía con los ojos, incluso cuando ella se levantó de la mesa para amamantar a Sol le dijo: _ Pero si quieres darle el pecho aquí, por mí no hay problema hija_

_Anda ya_ dijo mi padre por toda respuesta.

El viejo cabrón de Alfonso ya se relamía los bigotazos de morsa imaginando los pechos de mi esposa, ya me daba cuenta.

Alfonso tenía un hijo Pachi que había sido amigo mío durante mi niñez y adolescencia, pero esas amistades que se dan por carácter transitivo de la amistad de nuestros padres. No teníamos nada en común y un episodio al inicio de nuestra juventud nos separó definitivamente.

Se había convertido en un tío desagradable al extremo, un fachas de barrio de pelo cortado al ras y pinchudo, lleno de tatuajes. Me lo había encontrado una vez hacía unos años y en diez minutos me asqueó lo indecible. Su discurso contra los inmigrantes era asqueroso_ Esos monos_ así se refería a unos inmigrantes dominicanos que trabajaban con en él en una obra_ Esos monos que nos quitan el curro, colega_

Justamente a el que no se caracterizaba por su amor al curro precisamente, seguía viviendo con su padre y hacia chapuzas de mantenimiento, fontanería y cosas así cuando se quedaba sin dinero, siempre viviendo un poco del cuento y otro poco de sus amigos y de su padre.

Lo peor es que era un ligon al que le iba bien con las mujeres, incluso esa vez que me lo encontré me dijo que se estaba follando a la hija de uno de esos compañeros de trabajo dominicano.

_Es guapa que te cagas la monita, la estoy emputeciendo bien para que el padre se sienta orgulloso_ me decía entre risas y guiñándome un ojo.

Ese almuerzo dichoso ya en la sobremesa Fernanda comentó que teníamos una perdida en el fregadero de la cocina y que el fontanero que habíamos llamado nos daba largas.

_ ¿Y porque no llamas a Pachi? Que tiene tiempo de sobra_ dijo Alfonso

_ ¿Quién es Pachi?_ dijo Fernanda mirándome a mi

_Es el hijo de Alfonso que se dedica a…_ comencé a decir pero Alfonso me interrumpió

_Mañana mismo te lo mando, mañana lo tienes en tu casa_

A partir de allí hubo un intercambio de miradas entre Fer y yo, poniendo excusas y pegas para no llamar a Pachi, que ya habíamos comprometido a otra persona y tal.

Ella se dio cuenta rápidamente que a mí la idea no me gustaba, pero Alfonso fue ridículamente inflexible al punto que para decirle yo claramente que no quería que Pachi no viniera a mi casa hubiese tenido que llegar a un punto de descortesía que noté ya estaba poniendo incomodo a mi padre.

Cuando ya Alfonso se había marchado y nosotros estábamos a punto de hacer lo mismo, Fernanda preguntó:

_ ¿Y este Pachi que tal?_

_Es un golfo de mucho cuidado_ dijo secamente mi padre, a lo que mi madre asintió sin palabras.

Al día siguiente, era un lunes, llegué a eso de las ocho de la noche. Fer estaba amamantando a Sol en el sofá, me di cuenta por su cara que algo había pasado.

“Vino el Pachi este de mierda, Amaia se estaba por ir y yo llegaba del consultorio, bueno te digo que me cayó mal de entrada, esa pinta de macarra que tiene y lo chulo que habla. Cuestión que no tenía preparado el biberón y tuve que darle el pecho a Sol delante suyo”

Amaia era la canguro de Sol y Fer trataba de no dar el pecho en público, así que quedé sorprendido

_ ¿Cómo que vino así sin avisar, este Alfonso es un idiota?_ pregunté

“Amaia lo hizo pasar pensando que era el fontanero que habíamos llamado la semana pasada y que yo le avisé que iba a venir. Bueno que se presenta y ahí caigo que es el hijo de Alfonso. Amaia se va y nos quedamos solos.

Él estaba en la cocina y yo en la habitación, y de pronto se me apareció allí, en la habitación, preguntándome donde estaba la llave de corte del agua, se me quedó mirándome las tetas sonriendo con una llave o algo así en la mano, fue tan desagradable que me sorprendí y le dije _¿Que llave de corte?_

Y entonces Carlos no te lo vas a creer me dice _ ¿Tía tu eres tonta o que, la llave de corte del agua?_ Te juro que la rabia que me subió en ese momento, las ganas que tuve de mandarlo a la mierda ahí mismo”

_Lo hubieses hecho, que hijo de puta_ dije yo maldiciendo a Alfonso y a Pachi a partes iguales

_Pero tu sabias qué clase de idiota es este Pachi o no_ me dijo ella con reproche

_Si pero no quise hacer una escena en casa de mis padres_

“Cuestión que me dio un poco de miedo como nos miraba a la niña y a mí y pensé que era mejor salir de la habitación tratando de no quedar con el otro pecho al descubierto delante de él, voy a la cocina, le señalo la llave de paso, él se pone a trabajar, yo me quedo en una silla ya que me daba la espalda”

Trataba de imaginar a mi esposa dándole el pecho a la niña sentada en una silla mientras Pachi trabajaba en la bacha, tuve esa sensación de irrealidad de otras situaciones del pasado

“Entonces me dice así autoritario, Alcánzame la llave de 8 o algo así. Tenía el cajón de herramientas sobre la mesa de la cocina, yo me levanto con la niña en brazos tomo una herramienta que me pareció y se la alcanzo.

Y me vuelve a decir lo mismo _ ¿Tu eres tonta o qué? Esta no es_

Y entonces le dije: _ Pachi o como te llames, me vuelves a llamar tonta y te marchas de esta casa_

_Vale, vale es solo una expresión pero tu como eres extranjera no lo entiendes_

_ Lo entiendo perfectamente_ le dije

“Nos quedamos en silencio, voy y acuesto a la niña. Él ya había terminado. Le preguntó que le debo, me dice que nada y entonces me dice que sabía que yo era psicóloga y que él tenía a una amiga suya que se llama Lara y que tiene problemas, ataques de pánico y esas cosas que tienen los locos y si yo la podía atender. Le digo que no sé, que por lo que me dice tal vez sea más un cuadro para un psiquiatra.

_ ¿No sabes? ¿Pero tú eres tonta o qué?_ Me vuelve a decir, estoy a punto de mandarlo a la mierda pero me dice_ Es una broma, una broma_ y se ríe como un idiota”

_ ¿Lara te dijo, ese fue el nombre?_

_Si estoy bastante segura ¿La conoces?_

_No, creo que no_ dije

Preparé la cena, comimos. La niña dormía en el cuarto contiguo.

Nos acostamos, comencé a besar los pechos de Fernanda, hinchados de leche los tenía enormes e hipersensibles. Comenzó a suspirar_ Cojeme mi amor__ me dijo

Me subí sobre ella en posición del misionero pero no llegaba a tener una erección, como para penetrarla

_No importa amor, no importa_ me dijo cachondisima.

Seguí besando su vientre y me coloqué entre sus piernas para chuparle el coño, yo de rodillas en el suelo y ella en el borde de la cama

Suspiró bien fuerte cuando mis labios hicieron contacto con su clítoris, la penetré con un dedo y estaba ya encharcada. Desde antes de quedar embarazada no habíamos practicado sexo anal pero esta vez con mis dedos lubricados en su propio flujo empecé a jugar con su ano metiendo un dedo y sacándolo rápidamente.

_Si mi amor si, métemelo todo _ me dijo, estaba encendida y lamenté no tener una buena erección.

La penetré con un dedo y luego con dos, abriendo bien ese culo firme y carnoso, seguía chupándole el clítoris. Ella estaba a punto de correrse y subió una pierna hasta poner un pie desnudo sobre mi hombro. Su nalga quedó expuesta y le di un buen azote en el culo mientras tenía dos dedos bien enterrados en su ano penetrándola como pistón.

Entonces le dije _Venga guarra ¿Tu eres tonta o qué?_ ella gimió más fuerte, como que se contrajo y empujó con su culo para que se enterrasen más mis dedos.

_ ¿Tú eres tonta o qué?_ le volví a decir y le di otro azote en el culo mientras le lamí el clítoris como un caballo

_ No Carlos no, no…no_ me dijo pero yo sabía que ya estaba cachonda perdida

_ ¿Tú eres tonta o qué? Extranjera de mierda_ le grité y le di otro azote más fuerte que los anteriores que le dejó una marca bien roja en su hermoso culo.

Ya ahora gemía, casi gritaba y pensé que podía despertar a la niña, pero no me importó y le volví a decir _ ¿Tu eres tonta o qué? guarra argentina de mierda_

Le metí tres dedos en su culo y el pulgar jugando en su coño. Ella apoyó el otro pie en mi hombro y arqueó su espalda. Se pellizcó uno de sus hinchados pezones y comenzó a correrse con espasmos y gemidos cortos. La corrida más grande que había tenido desde mucho antes de embarazarse. Sentía el anillo de su ano apretando mis dedos hasta casi dolerme. Lamenté otra vez no tener una buena erección y por un instante mientras ella terminaba de temblar, con una mano pellizcándose uno de sus pechos y la otra en mi cabeza acariciando mi pelo, pensé en Pachi y como se la follaría por el culo si entrara en la habitación en ese momento.

Sin una palabra, ella se levantó como aturdida y fue al baño, la niña comenzó a llorar y yo fui a la habitación, la levanté de su cuna y la mecí un poco, Fernanda llegó y me abrazó por detrás.

_No juguemos Carlos con estas cosas, tu sabes lo que puede pasar_ me dijo al oído.

La niña se volvió a dormir. Unas cuatro horas después se despertó, me levanté, le di el biberón, se durmió otra vez. Fernanda también dormía apaciblemente, su pequeña nariz respingada, sus pecas, la forma delicada de su cuello.

Fui al cuarto donde teníamos el ordenador, busqué el archivo, lo abrí. Era una vieja filmación hecha con una cámara JVC de mis padres, funcionaba con un casette pequeño que luego se podía ver en la vieja videocassettera. Yo había hecho digitalizar ese video hacía muchos años ya.

El primer plano de un joven Pachi, la mueca contraída por el esfuerzo.

_No te dije yo que a todas les gusta por el culete_ me decía

Bajé la cámara hasta enfocar a Lara, su hermoso y joven rostro el pelo ligeramente ensortijado y negro, la fina piel muy blanca. La mano de Pachi se hunde en el pelo rizado y tira de él.

Lara me mira suplicante, su gesto es de dolor y placer. La había conocido en ese primer año de medicina.

Me alejo un poco para filmar con esa cámara JVC de mis padres el hermoso y lánguido cuerpo de Lara y el cuerpo musculado de Pachi con los brazos ya tatuados, con una cruz media extraña que parecía casi esvástica a la altura del bíceps. Los dos están de pie, las manos de ella apoyadas en el sofá de la casa de sus padres.

_Mira al cornudo de tu novio mientras te doy por el culo putilla_ le dice Pachi exultante.

Lara enarca sus delicadas cejas y me mira una vez más.

La cámara tiembla un poco en mis manos mientras filmo como Pachi se folla por el culo a Lara mi novia de ese entonces.