Xtories

Mi marido, sus tres amigos y yo.

Nunca imaginó que su aburrida vida conyugal escondía un secreto tan sucio. Cuando el alcohol desata la voz de sus suegros y amigos, Ana descubre que su marido no solo la desea, sino que ha orquestado una noche donde ella será la protagonista de sus peores fantasías colectivas.

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MI MARIDO, SUS TRES AMIGOS Y YO.

Me llamo Ana, tengo 29 años y físicamente no soy de las que voltean a ver, no soy bonita, diría que soy una chica promedio, ni fea, ni bonita y mi esposo Juan, es igual que yo, tiene 33 años, usa lentes, es chaparrito, los dos medimos uno sesenta, somos morenos, yo trabajo en una papelera y él es contador; este mes cumplimos cinco años de casados, no tenemos hijos porque yo no puedo tenerlos; llevamos una vida muy simple, hasta aburrida, diría yo, en el sexo no tengo comparación porque Juan ha sido mi único hombre, pero sé que nuestra intimidad también es aburrida, él se me sube y al rato acaba, pocas veces he sentido un orgasmo, muchas veces me tengo que masturbar para quedar satisfecha, pero todo cambió el día de nuestro aniversario, me llevó a cenar a un restaurante muy bonito y luego de la cena, ya en nuestra casa, mi hermana y su esposo nos tenían una sorpresa, nos llevaron mariachis y ahí empezó mi transformación sexual.

Resulta que ninguno de los dos bebemos, pero mi hermana y mi cuñado sí son de tomarse los traguitos, ellos llevaron bebidas espirituosas y Juan que no tiene carácter para decir que no, bebió más de la cuenta, yo no quise beber alcohol, así que tenía todos mis sentidos en orden, le reclamé a mi cuñado por haber emborrachado a mi marido, el caso es que se fueron y yo molesta me metí a bañar, cual sería mi sorpresa que atrás de mí venía Juan, se reía por todo, estaba como loquito, para mí era extraño porque nunca lo había visto así y lo que más me sorprendió fue que me puso de rodillas a la fuerza, nunca se había comportado así, yo sabía que era lo que quería, pero estaba como salido, me dijo: Mamita, mámame la verga. Jamás me había hablado de esa manera y no sé por qué, me gustó que lo hiciera. Así, putita, chúpame los huevos también, que rico mamas, cabrona. Yo chupaba como becerrita hambrienta, me gustaba que me dijera putita, que me pidiera que le chupara los testículos, este Juan me calentaba, el otro nunca decía nada, pero este parecía diferente, sentía como si tuviera dos maridos.

Luego de secarnos me llevó a la cama, me acostó boca arriba y me abrió las piernas: Que rica panochita tienes, pendeja… que rica… la tienes bien mojadita. Casi nunca me hacía sexo oral, pero sentí tan rico que acabé en su boca. Que ricos saben tus juguitos, zorrita… te voy a coger muy rico… ¿Quieres que te meta la verga? -Sí- Pero, pídemelo, perrita. -Quiero que me metas el pene- Dime: “Quiero que me metas la verga”. -Me da vergüenza, nunca nos hablamos mientras lo hacemos- Eso era antes, ahora quiero que seas mi putita. Yo estaba muy caliente por todo lo que me decía, pero no podía decir todas esas cosas que me pedía, me gustaba más que él me las dijera. Chúpame la verga, perra… así… que rico… eres una buena mamadora… métete toda mi verga en la boca… así, putita, que te llegue hasta la garganta. Yo hacía todo lo que me pedía. Hoy te voy a coger por el culo por primera vez, pendeja. -Hago todo lo que quieras, pero eso no, por favor- ¿Pero sí me vas a dejar que te meta un dedo? -Nunca lo has hecho, pero creo que un dedito si lo aguanto- Te voy a dar la cogida de tu vida. Yo sentía que me palpitaba la vagina, nunca había estado tan excitada, ya quería que me la metiera.

Como cosa rara, me puso en cuatro, casi siempre él se montaba en mí y me daba hasta venirse, así que esta posición era nueva para mí. Que rico culo tienes, perrita… te voy a meter toda la verga en esa panochita mojada que tienes… que rica estás… tienes la cuca bien caliente, putita… mueve el culo, mi reina… eso, así… que ricas nalgas… prepara ese hoyito que te voy a meter un dedo. -Pero échame saliva por lo menos… ¡Ay!... despacito… huy… me duele un poquito- Aguanta, cabrona… ya te tragaste todo mi dedo… vas a sentir rico el día que te meta la verga por ese culo tragón. Este Juan me traía loca ¿En dónde habrá aprendido a decir tantas groserías? Me gustaba que me dijera putita, zorrita, perra, hasta me gustó cuando me dijo cabrona y pendeja, sentía rico que le gustara mi ano, mi vagina, ya había tenido un orgasmo y estaba a punto de tener otro, mientras me la metía y su dedo profanaba mi ano, también me tocaba el clítoris y me amasaba los senos, él empezó a gritar y yo movía el trasero y nos vinimos los dos al mismo tiempo, ese fue el mejor sexo de mi vida, fue grosero, pero muy rico.

Al día siguiente volvimos a nuestra rutina aburrida, ninguno de los dos se atrevió a hablar de esa noche tan rica, Juan volvía a subirse en mí, me daba hasta que acababa y yo a masturbarme al baño, una noche hasta compré una botella de brandy para ver si se emborrachaba otra vez y me daba rico como en la noche de nuestro aniversario, pero no quiso tomar porque me dijo que al día siguiente no se había acordado de nada, fue muy decepcionante para mí, pero no me quedó más que conformarme con el mal sexo que me daba, lo que hice fue que empecé a leer relatos eróticos y a ver videos pornográficos, eso me ayudaba para que mis orgasmos fueran más intensos, pensaba que quizás hubiera sido mejor que no conociera al Juan borracho, así no hubiera sabido lo rico que puede ser el sexo y no lo estuviera deseando tanto. Así pasaba nuestra vida, yo no veía de que manera pudiera haber cambios, ¿Tendría que conformarme a ser infeliz en el sexo? Pero como dice la canción “LA VIDA TE DA SORPRESAS”

Ese viernes mi Juan cumplía 34 años, así que le preparé una cena porque él invitó a sus amigos del trabajo, eran tres: Julián, era el jefe de todos, tendría unos 45 años, un señor con mucho presencia sin llegar a ser guapo; Manuel era muy alto y tendría la misma edad de mi marido y Andrés era el más joven y guapo, tendría unos 30 años; todos eran casados, yo no los conocía, pero me cayeron muy bien, se me abrieron los ojos cuando vi que cada uno traía una botella de brandy, ron y vodka, la cena fue muy amena, todos tenían un gran sentido del humor, menos mi esposo, hasta que lo emborracharon y ahí todos empezaron a reírse como idiotas, empezaron con sus chistes de doble sentido, yo me sentí muy incómoda y me despedí de todos, desde mi cuarto oía las patanadas que decían, luego hablaban bajito y explotaban en carcajadas, preferí irme a bañar, como cosa curiosa, tenía el deseo de depilarme la vagina, nunca lo había hecho, solo me recortaba los pelitos, pero nunca me la había depilado del todo, esa noche lo hice y al verme en el espejo, me gustó mi reflejo, me veía como niña, mis pechos eran chiquitos pero bien paraditos, lo que más me gusta es mi cinturita, mis piernas son delgadas pero tonificadas, me di la vuelta y me gustó ver mis nalguitas paraditas, talvez nadie me voltea a ver por la forma en que me visto, pero tengo lo mío.

Algo me decía que si yo también me emborrachaba, el sexo iba a ser inolvidable, así que saqué la botella de brandy que había comprado y me tomé dos tragos seguidos, después de todo, no era tan feo como imaginé, es más, me tomé otros dos… Juan siempre me había pedido que durmiera desnuda, pero a mí me daba vergüenza, esa noche le daría gusto, ojalá se diera cuenta que me depilé mi cosita para él; empezaba a quedarme dormida cuando entró mi esposo bien borrachito, venía sonriente y a mí eso me excitó ¿Tendría otra noche loca? Se desnudó y con el pene parado me dijo: Ven, putita, de regalo de cumpleaños quiero que me des el culo. -No, mi amor, eso quiero que pase, pero cuando no estés borracho, si no, no te vas a acordar de nada- Ven, perrita, chúpame la verga… eso, cabrona… que rico me la chupas… ¿Sabes que dijeron mis amigos?... que con ese pantalón se te veía muy rico el culo. Eso me excitó mucho, ya que casi nunca los hombres me dicen nada, pero sabía que ese pantalón resalta muy bien mis nalguitas. También dijeron que se te veía la tanga negra. -Ay, no puede ser, que vergüenza ¿Tú me la viste?- Sí, pero hasta cuando te despediste, se te salía por la orilla del pantalón… y Andrés dijo que tu blusa era transparente y que se imagino que tenías los pezones morenitos. -¡No puede ser! ¿Era cierto que mi blusa se trasparentaba?- Sí, también te vi el brasier cuando me diste mi besito y te despediste. Yo estaba muerta de la vergüenza, pero al mismo tiempo me sentía deseada, eso era nuevo para mí.

Le caíste muy bien a mis amigos, fuiste el centro de atención durante toda la cena, ¿Te diste cuenta cómo te miraban el culo? Y yo pensaba, “pero ese culo es solo mío” -No mientas, yo jamás me di cuenta- Cada vez que te levantabas a traer cualquier cosa, todos te mirábamos el culo. -Y ¿Por qué no les dijiste nada? Cualquier otro hombre los hubiera puesto en su lugar, deben aprender a respetarme- ¿A respetarte? Y soltó una carcajada que me sorprendió. -¿De qué te ríes?- De la cantidad de cosas que decían de ti, ¿Quieres que te cuente? -Si son groserías, mejor no- Claro que son groserías y una peor que la otra. Yo estaba muerta de la curiosidad ¿Qué habrán dicho de mí?, pero no quería pasar por curiosa y menos aceptar que me gustaban las groserías. El más educado fue Julián, dijo que eras una flaquita deliciosa, que le gustaría cogerte estando él parado y te agarraría de las nalgas y tú colgada de su cuello pidiéndole verga, tiene esa fantasía contigo porque su mujer es gorda y no puede cogérsela de esa manera. -Y ¿Él fue el más educado? No quiero saber que dijeron los otros dos patanes-

Andrés dijo que le gustaría mucho cogerte por el culo, que te imagina desnuda y que seguramente eres muy putita, que te chuparía las tetas hasta dejártelas rojitas, que te nalguearía, te jalaría del cabello y que te culiaría hasta sacarte la mierda. -No, pues muy querido el tal Andrés- Ahora Manuel si se salió del guacal, dice que él y su mujer son swinger, que te invitarían a hacer un trío, para que tú le mames la panocha a su mujer mientras él tu chinga la cuca, en cuatro, como es tan alto dijo que te manejaría como una muñeca de trapo, que te agarraría de la cintura y tú quedarías con tu boca en su verga y él chupándote la cuca, que luego se las cogería a las dos mientras ustedes se besan en la boca y que les echaría el semen en la cara. Eso de meterme con la esposa de Manuel, no me gustó para nada, pero lo demás, ay, que rico sentí que fantasearan conmigo de esa forma tan degenerada. -Y tú ¿Por qué no les dijiste nada? ¿Te gusta que morboseen a tu mujer?- Me encanta, porque ese cuerpecito es solo mío. Como Juan solo hablaba y no me hacía nada, me levanté al baño con el pretexto de hacer pipi, pero no tenía ganas, quería que me viera la vagina depiladita y lo logré.

Pero que cuquita más rica, pareces una niña, ven para acá, perrita, que quiero chuparte esa panochita quinceañera. -Sí, papi, ay, chúpamela rico… así, papito… méteme la lengüita… que rico… suavecito, papi… no seas tan brusco… así… lame mi clítoris- Yo nunca hablaba cuando lo hacíamos, pero esta vez quería motivarlo, le podría decir cualquier grosería que seguro mañana, no se recordaría, así que sacaría la puta que llevo dentro y dirías las peores porquerías que se me pasaran por la cabeza, el brandy estaba haciendo su efecto. Voltéate, cosita, que te quiero meter la lengua en el culo… que ricas nalgas tienes… ábretelas para mí. -Ay, papito, que rico siento… así, papi… méteme toda tu lengüita en mi culito… ay, que rico siento tu dedo en mi cuquita… ay, papito… ya me metiste otro dedo en mi culito… que rico- Imagínate que Manuel te está cogiendo por la panocha y Andrés por el culo. -¿Y Julián?- A Julián le mamas la verga. -¿Y tú?- Yo me pongo a la par de Julián para que nos mames las dos vergas al mismo tiempo. -¿Te gustaría que tus amigos me hicieran todas esas cosas que me dices?- Me encantaría que fueras mi puta y venderte a mis amigos. -Eso me lo dices ahora porque estás borracho, pero mañana te arrepentirías- Me encantaría verte rodeada de vergas y que te comportaras como una puta, ¿Te gustaría? -Yo hago todo lo que tú me pidas, pero después no quiero que te pelees conmigo porque te vas a morir de celos- Los celos a la mierda, te quiero convertir en toda una puta.

Si supiera que todo lo que me decía me tenía hirviendo, que me encantaría que me hicieran todo eso que me dice, que me gustaría mucho comportarme como una prostituta, que hicieran conmigo todo lo que se les antojara. Ven, putita, ven a mamarme la verga. -Sí, papi, te la voy a mamar rico- Que rico me la chupas, pendeja… ahora chúpale la verga a Julián. -¿Te gustaría que le chupe el pene a tu jefe?- No, que le chupes la verga a Julián, eso quiero, dilo, putita. -Lo que tú ordenes, papito, quiero chuparle la verga a Julián- Eso perra, chúpasela rico, ¿Quién de los cuatro crees que tiene la verga más rica? -¿De verdad quieres que te conteste eso?- Sí, puta, ¿Quién tiene la verga más rica? -Yo me imagino que la verga más rica es la de Andrés porque es el más joven y debe ser el más aguantador- Cómo me gusta oírte decir “verga” Chúpale la verga a Andrés… ¿Cuál es la segunda verga más rica? -La tuya- ¿La tercera? -La de Manuel, aunque dicen que los altos la tienen chiquita- O sea que Julián tiene la verga más pura mierda. -Yo no dije eso, Julián es un hombre muy atractivo sin ser guapo, no todo en el sexo es el tamaño, también me debe de gustar el hombre- Así que te gusta Julián. -Tú preguntaste-

Como que todas las cosas que dijeron sus amigos de mí lo traían loco, porque me cargó agarrándome de las nalgas, me tuve que agarrar de su cuello y rodeé con mis piernas su cintura. Así, flaquita rica, así quiero cogerte… ay que rica tienes la cuquita… me gustan tus nalguitas, flaquita hermosa. -Nunca me habías cogido así, papi- No soy Papi, dime Julián, el que te está cogiendo es Julián. -Que rico me coges, Julián, me gusta tu verga, eres el más atractivo de los cuatro, cógeme cuando quieras, quiero ser tu puta- Que rico oírte hablar así, mamita… sigue cogiendo con Julián. -No le vayas a contar a nadie, Julián- No te preocupes, flaquita, nadie sabrá nuestro secreto ¿Quién te coge mejor, tu marido o yo? -No te puedo contestar eso- Dile mamita, dile que todos te cogen mejor que yo. -Tú, Julián, te me coges más rico que mi marido, nadie me ha cogido como tú, tienes la verga más rica que me he comido. Así flaquita, mueve ese culito tan rico que tienes.

Si Juan supiera que eso de venderme a sus amigos me excitaba como él no tiene ninguna idea, no me lo estaría repitiendo, fue tan rico imaginarme cogiendo con Julián, ¿Cómo tendrá su verga? De repente sentí que me daba vuelta y quedé justo como lo dijo Manuel, yo patas arriba con su verga en mi boca y él chupándome la papaya. Ahora vas a ser la puta de Manuel, dile todo lo que quieres que él te haga. -Sí, papi, haré lo que me digas… Que rica verga tienes, Manuel, dicen que los altos la tienen chiquita, pero la tuya es mucho más grande que la de mi marido- Que rica estás, mi muñequita de trapo, eres buena mamando verga… mientras yo te chupo la cuca, mi mujer te va a chupar el culito. -No, Manuel, a mí no me gustan las mujeres- Aunque no te gusten, dile que sí a Manuel, al fin y a cabo es una fantasía. -Esta bien, papi, hoy seré tu sumisa… Que rico sentir tu lengua chupándome la cuca y la de tu mujer en mi culito, más, que rico- Ahora quiero que se besen en la boca y se metan un dedo en la panochita de la otra. -Que rico me besas… así, que rico siento…. méteme otro dedito en la panocha… así… más… tócame el clítoris… que rico… me vas a hacer venir- Ponte en cuatro que te voy a coger, así muñequita rica… mueve ese culo… que rico coges… apriétame la verga… que rico culito tienes, trapita… ahora chúpale la panocha a mi mujer… ¿Te gusta? -Sí, Manuel, tu mujer tiene la panocha muy rica… sígueme cogiendo, dame verga, por favor, Manuel-

A estas alturas ya había perdido la cuenta de los orgasmos que había tenido, pero lo mejor estaba por venir, me tomé otros dos tragos y me preparé: Ahora si me vas a dar el culo, putita. -¿A quién quieres que se lo de, a ti o a Andrés?- Mejor a Andrés, ese cabrón tiene ganas de sacarte la mierda. -Pues se va a quedar con las ganas porque me hice una lavativa rectal- No sé que putas significa eso, pero le vas a dar el culo. -Sí, papi, pero dile a Andrés que sea considerado, que es la primera vez que me van a coger por ahí- Díselo tú. -Por favor, Andrés, trátame con cuidado, mira que soy virgen de ahí. Ponme ese culito de cucharita, Anita, que te lo voy a desvirgar. -Con mucho gusto, Andrés, aquí tienes mi culito, desvírgamelo pues- Primero te lo voy a lubricar para que no te duela tanto y después me ruegues que te rompa el culo.

Juan estaba que no se lo podía creer, lástima que mañana todo volvería a ser aburrido, pero esta noche celebraría mi iniciación como puta, aunque solo fuera en fantasías. Ya te metí la cabeza, que cerradito tienes el culo, Anita, ¿Te duele? -Un poquito, Andrés, pero sígueme cogiendo el culito… siento como un dolor rico, pero me gusta, ay… despacito, mi hombre guapo… así… méteme otro pedacito de verga… ay… nunca pensé que fuera tan rico que me rompieran el culo- Ya te la metí toda… tienes un culo muy tragón… que rico culiarte así, a pelo, mueve ese culo, Anita, que rico cogerte así… a mi mujer no le gusta… pero qué bueno que haya putas como tú que les encanta la verga. -Me gusta como me coges, guapo… ¿Quién coge mejor, yo o la puta de tu mujer?- Tú eres mi culito preferido, coges mejor que las putas… Ay mamita, me vengo… me vengo dentro de tu culito.

Y me llenó el culo de semen, que cosa más deliciosa sentir la leche caliente dentro de mi culito, tuve un orgasmo por ahí, si hubiera sabido que se sentía tan rico, le hubiera dado el culo mucho tiempo atrás… al día siguiente volvimos a nuestra vida aburrida, pero la diferencia es que yo me acordaba de todo, hasta del más mínimo detalle, todo el día me pasé recordando cuando Juan se hacía pasar por sus amigos y me cogían, fue muy excitante sentir que me cogieron cuatro hombres diferentes, eso no lo hubiera imaginado nunca, pero mi Juan borracho era un degenerado… a media tarde: Hola, flaquita, ¿Estás lista para chuparme la verga? -¿Quién habla?... ¿Julián?-

CONTINUARÁ.