Otra aventura de Diana(2)
Victoria creía que su integridad era inquebrantable, hasta que Diana le mostró la prueba de que su hijo no era tan inocente como ella pensaba. Ahora, atada a una silla en la casa de su antigua empleada, la directora debe presenciar un espectáculo que desafía todos sus principios. ¿Podrá resistir la tentación cuando el placer se imponga a la culpa?
Pasaron unos días desde la poco afortunada, para ella, relación de Diana con Daniel, el hijo de Victoria, quedaba poco para finalizar el curso y también para la boda de éste cuando Diana decidió presentarse en el despacho de Victoria con una petición.
- Buenos días - saludo educadamente Diana - ¿Tiene usted un momento?
- Buenos días, srta. López - contestó Victoria - espero que sea usted breve, estoy algo ocupada con todo lo del final de curso.
- No se preocupe - la tranquilizó Diana - No le robaré demasiado de su tiempo, solo quiero pedirle algo antes de marcharme.
- Usted dirá - respondió intrigada Victoria.
- Espero que me haga una recomendación firmada que me ayude a encontrar un buen empleo en otro colegio.
- ¿Una recomendación? A ver, ya le dije la última vez que hablamos que usted es una buena profesora pero sus principios morales dejan bastante que desear, por tanto yo no puedo recomendar sus servicios a ningún otro colegio. Iría contra todo lo que yo pienso.
Al escuchar esa respuesta, el rostro de Diana comenzó a adquirir caracteres de enfado, sin embargo, la profesora, que tampoco se puede decir que no esperara aquella respuesta, intentó volver a ser razonable.
- Mire, Victoria, usted misma ha reconocido que soy una buena profesora, así que no entiendo porque no hace esa recomendación.
- Ya se lo he dicho, Srta. López, es usted demasiado... libertina, y perdone la expresión, en su vida privada y yo eso no lo tolero.
- Lo que haga en mi vida privada es asunto mío, como eduque a mi hijo es asunto mío y con quien se acueste mi hijo es algo que a usted no le importa para nada. Ninguna de estas cosas influyen, ni han influido nunca en mi trabajo. Así que lo menos que puede hacer, después de despedirme de forma injusta, es hacerme esa recomendación. No le cuesta absolutamente nada.
- No le voy a hacer ninguna recomendación, Srta. López, lo siento mucho. Si ha terminado, le ruego que se marche, pues como le he comentado tengo mucho trabajo.
Victoria ya ni siquiera miro a Diana y se puso a escribir en sus papeles esperando que la profesora se marchara pero Diana se levantó, se acercó a la puerta de salida pero no salió, la cerró bien, para asegurarse de que no iba a entrar nadie y se acercó al lado de la directora.
- ¿Qué cree usted que está haciendo, Srta. López? - preguntó indignada y sorprendida Victoria - Le he pedido que se marché de aquí, si esto es una especie de broma no tiene ninguna gracia.
- Esperaba que fuera usted razonable, Victoria y no tener que recurrir a esto - explicaba Diana - Aunque la verdad es que sabía que iba a tener que hacerlo?
- ¿Me está usted amenazando? Voy a llamar a la policía.
- Tranquila, que no le voy a hacer nada - la tranquilizó Diana - Solo le voy a enseñar algo que tengo en el teléfono. Seguro que después de verlo no le quedan ganas de llamar a nadie.
Diana sacó su teléfono móvil del bolso y conectó un vídeo que tenía allí almacenado, luego lo acercó a la cara de Victoria.
- Espero que le guste el vídeo, seguro que reconoce al protagonista que se encuentra conmigo - explicó Diana.
- ¡No puede ser! - exclamó muy sorprendida e indignada Victoria - Es un montaje tuyo, Daniel nunca haría esas cosas contigo.
Y es que Diana, como había hecho la anterior vez con Alex, se había grabado mientras mantenía relaciones sexuales con Daniel, el hijo de Victoria.
- Es bastante real, Victoria, tu hijo me acompaño a casa la otra noche y quiso tener relaciones conmigo - le explicó Diana.
Victoria se levantó de su silla y se colocó frente a la profesora. Su ira se dejaba ver por todos los poros de su cuerpo mientras Diana se mantenía bastante tranquila.
- ¡Vas a borrar ese vídeo inmediatamente! - le ordenó Victoria.
- Mira, en eso estamos de acuerdo - contestó con una sonrisa Diana, al saber que tenía una carta ganadora - Yo lo borro y tú me haces esa recomendación. Y las 2 tan contentas.
- Te haré esa recomendación pero antes tengo que decirte algo. Eres una zorra mucho peor de lo que yo creía, no has dudado en pervertir a un chico bueno como Daniel para conseguir tus fines. Estoy segura de que, si no hiciera lo que me pides, no tendrías ningún escrúpulo en publicar ese vídeo para que lo viera todo el mundo.
- No te voy a engañar, Victoria, lo publicaría hasta en una televisión católica si me dejaran. Pero no hará falta porque ahora te has vuelto razonable.
- Te haré la recomendación por el bien de Daniel. No puedo dejar que una zorra como tú le estropee la vida. A saber que artimañas utilizaste para engañarle. Es muy inocente y está a punto de casarse.
Ahora a la le salían chispas por los ojos era a Diana, esas palabras de Victoria no le habían hecho ninguna gracia.
- Te puedo asegurar que bien poco tuve hacer para llevarlo a mi cama - explicaba Diana - Me puse un poco provocativa y ya quería hacérmelo casi en cuanto me vió. La pobre chica que se case con él va a tener que aguantar mucho. No creo que le tenga ningún respeto. A tu inocente Daniel le gustan más las faldas que a ratón el queso.
- ¡Eso no es verdad! - refutaba muy indignada Victoria - Daniel ha sido educado en los valores de la virtud y de la decencia, no como el desviado de tu hijo.
Ahora si que estaba Diana totalmente fuera de si, ya le molestaba sobremanera la hipocresía de Victoria pero que hubiera insultado a su hijo era algo que no iba a tolerar.
- ¡Mi hijo se acostara con otros chicos pero le da mil vueltas al salido de tu Daniel! - gritó Diana visiblemente enfadada - Te voy a enviar a ti el vídeo para que compruebes lo inocente que es tu hijo, y seguro que no ha dejado nunca satisfecha a ninguna mujer porque no sabe follar, por mucho que lo intente.
- ¡No emplees aquí esas palabras tan soeces! ¡Y marchate con tus mentiras sobre Daniel!
- Me has hecho enfadar, Victoria, yo no soy ninguna mentirosa. A ver que opinas cuando veas el vídeo.
- ¡No lo voy a ver así que lárgate de una vez!
- ¡Me has hecho enfadar, Victoria! Vas a ver ese vídeo las veces que te haga falta para darte cuenta que tu hijo no es un dechado de inocencia, ni de virtudes, ni de nada.
- Ya te he dicho que voy a hacerte esa recomendación por el bien de Daniel pero nada más.
De repente, alguien llamó a la puerta, interrumpiendo la conversación.
- ¿Va todo bien? - preguntaron desde fuera - se oye gritar mucho.
- Esta conversación no ha terminado, Victoria - dijo Diana a la directora - Va a proseguir esta noche en mi casa, o vienes sobre las 9 o mañana el vídeo sale publicado en todas las redes sociales que conozco. Tú misma. Buenos días.
Victoria no acertó a decir nada ante esta amenaza y abandonó enfadada el despacho de la directora que estaba también bastante enfadada e indignada.
Pasaron las horas y Victoria se presentó en casa de Diana a la hora que ésta le solicitó. Había pensado no hacerlo pero luego recapacitó si aquel vídeo de su hijo Daniel manteniendo relaciones con Diana se hiciera público sería todo un escándalo para ella y para el propio Daniel, seguro que la familia de la novia, que era de arraigo, suspendía la boda sin remisión. Así que trago su orgullo y se presentó en casa de Diana. Llevaba puesto un traje con chaqueta y pantalón de mujer negro, con una blusa blanca. Quería presentarse ante esa libertina lo más formal posible. Llamó a la puerta y Diana la recibió con una bata de baño rosa. La profesora la llevó a su salón, la saludo con educación, Victoria respondió de igual forma, y le ofreció algo de beber cosa que Victoria rechazó para hacer notar a Diana su incomodidad.
- Ya que no quieres tomar nada, vamos al grano - expuso Diana - ¿Has traído mi recomendación?
Victoria no respondió nada, sacó una carpeta de su amplio bolso y de allí la citada recomendación que entregó a Diana que la leyó con mucha atención.
- Está mejor de lo que yo pensaba - aprobó Diana - Muchas gracias, Victoria.
- ¿Puedo irme ya? - preguntó Victoria - No me gustaría tener que hablar más de ese vídeo, lo único que te pido es que lo borres.
- Creo que si que lo has visto y te has dado cuenta de que tu hijo no es tan inocente como tú creías.
- No quiero hablar de eso, pese a todo sigo pensando que tú lo has pervertido. Una mujer de tu edad no debería acostarse con chicos jóvenes como Daniel.
- Si era él quien vino detrás de mí.
- Me gustaría que dejáramos el tema, ya tienes lo que querías, borra el vídeo.
- Todos tenemos deseos, tu hijo también. No deberías intentar reprimirlos, lo único que has conseguido es que él haga cosas a tus espaldas o, peor, que tú sepas lo que hace y lo niegues por pura hipocresía.
- Estás equivocada.
- Sabes que no Victoria, tú también tienes deseos aunque lo niegues y te lo voy a demostrar.
- Yo con el único hombre que he estado es con mi marido, como debe ser.
- Voy a borrar el vídeo pero antes me vas a acompañar a mi habitación.
- No entiendo para que.
- Ya lo verás, si no lo haces mañana publico el vídeo.
Victoria se da cuenta de que no tiene otra opción más que hacer lo que pide Diana y la sigue a su habitación. Una vez dentro, Diana le enseña una silla.
- Ahora te vas a sentar ahí - le indica Diana - pero antes quítate la chaqueta, creo que vas a tener un poco de calor.
Victoria hace lo que le pide Diana y se sienta en la silla. Diana saca unas cuerdas y ata las manos de Victoria a los brazos de la silla.
- ¿Qué haces? - pregunta asustada Victoria - ¿Es que te has vuelto loca?
- Tranquila - le contesta Diana - solo me aseguro de que te quedas hasta el final del espectáculo.
Diana sale un momento de la habitación dejando sola allí a una muy asustada Victoria. Sin embargo, en unos pocos minutos la profesora vuelve pero no lo hace sola, junto a ella se encuentra Alex, el muchacho que intentó chantajear a Diana hace unas semanas. Y, para sufrimiento de Victoria está completamente desnudo. Y Diana se queda de la misma forma al quitarse la bata.
- Ahora vas a contemplar lo que es el deseo, Victoria, este chico me desea y yo voy a complacerle - explica Diana.
- Pero si es todavía más joven que mi hijo - protesta Victoria - ¡Eres todavía más pervertida de lo que pensaba!
-¿Has oído lo que ha dicho la señora? - le pregunta Diana a Alex - Dile si yo te he obligado a venir o he hecho algo especial.
- Yo te deseo, Diana, tú lo sabes, he venido porque quiero follar contigo.
Victoria está totalmente escandalizada pero no puede moverse de la silla mientras que Alex también está bastante asombrado, fue un sueño hecho realidad que Diana lo volviera a invitar a su casa pero nunca hubiera imaginado que fuera a tener sexo con Diana con alguien mirando y menos que fuera la directora de su colegio y estuviera atada. Pero su deseo por Diana es tan grande que hace que no le importe tan extraña circunstancia.
Diana se acerca a Alex y comienza a besar su cuello, lo abraza y comienza a acariciar su cuerpo.
- ¿No es hermoso este chico, Victoria? - pregunta Diana.
Victoria no responde nada, solo intenta soltarse sin éxito.
- Me gusta tanto este cuerpo tan masculino, ¿A ti no, Victoria? - sigue diciendo Diana.
Mientras lame el pecho de Alex, su torso y después sus ingles. Mientras coge su polla con una de sus manos y comienza a acariciarla, mirando a Victoria, que trata de apartar la vista, sin poder conseguirlo.
- Mira que polla tan bonita, Victoria, me gusta mucho acariciarla. ¿No te gustaría cogerla a ti también y acariciarla como yo lo hago?
- ¡Por favor, Diana, no sigas con esto! suplicaba Victoria - ¡Déjame irme!
- Aunque lo niegues te gusta esto, Victoria - le decía Diana - Igual que te gusta este chico.
- ¡No me gusta, no me gusta nada! - exclamaba Victoria.
Mientras Diana seguía jugando con la polla de Alex, lo que provocaba que este gimiera.
-¿Te gusta así, cariño? - le preguntaba esta vez Diana a Alex.
- Mucho - respondió el chico entre gemidos - chupámela, por favor.
Diana se agachó para responder a la solicitud de Alex.
- ¿Oyes, Victoria? - seguía Diana - El chico quiere que chupe su polla. Seguro que a ti también te gustaría hacerlo.
Victoria solo ponía cara de repulsión mientras Diana introducía la polla de Alex dentro de su boca y comenzaba a chuparla con avidez, subiendo y bajando con sus labios, en ese momento no podía decirle nada a Victoria. Él que no dejaba de gemir era Alex, al sentir como se movían aquellos labios sobre su polla que se iba poniendo más dura cada vez.
- ¡Me gusta mucho, Diana! - exclamaba el muchacho - ¡Asiiií, no pares por favor, no pares!
Victoria ya se había resignado y ya no intentaba soltarse, se había resignado a esperar a que terminase aquel espectáculo que ella consideraba pecaminoso, sin embargo, le empezó a intrigar el rostro lleno de placer de Alex y sus gemidos y, casi sin darse cuenta, sus ojos se iban hacia allí. Mientras Diana consideró que ya había trabajado bastante con la polla de Alex, que estaba durisima y enorme, y dejó de chuparla.
- ¡Necesito follarte, Diana! - le pidió Alex.
- Quiere follarme, Victoria - dijo Diana a la directora - y yo estoy deseando que lo haga.
- ¿Has visto que polla más grande tiene? Seguro que te encantaría dentro de tu coñito.
Victoria, una vez más, siguió sin responder nada, mientras Diana se puso, en posición de 4 patas, delante de Alex, colocando su rostro justo frente al de Victoria, de hecho, apoyaba sus manos en los brazos de la silla. Alex procedió a introducir su polla dentro del coño de Diana y empezó a meterla y a sacarla con mucha fuerza. Los 2 gritaban y gemían como locos ante el placer que sentían.
- ¡Eres maravillosa, Diana! - exclamaba Alex entre gemidos - Me haces sentir como nadie lo ha hecho nunca.
- Tu polla si que es maravillosa, cariño - contestaba Diana - ¡Fóllame, Fóllame y no pares!
- ¡No voy a parar de metertela, Diana! - gritaba él.
Alex empujaba con tanta fuerza que se oía el ruido de su cuerpo cuando chocaba con el culo de Diana, a la que cogía por las nalgas y las caderas, apretando con mucha fuerza.
Y mientras Victoria seguía allí atada, obligada a mirar, además ahora con el rostro con un tremendo gesto de placer de Diana justo en frente del suyo y su cuerpo muy cerca del de la profesora. Así, con tanto gemido y tanta pasión tan cerca de ella le estaba pasando algo que nunca hubiera esperado, se estaba excitando y, aunque ella no quería, no podía evitarlo.
Por fin, primero Diana y luego Alex, tuvieron su orgasmo, y sus gritos de placer se debieron oír por todo el vecindario. Alex sacó su polla justo antes y un tremendo chorro de semen cayó sobre la espalda de Diana, ante la mirada de Victoria. El chico se quedó muy relajado y se sentó en el suelo, mientras Diana se dirigía a Victoria.
- ¿Has visto lo que es el deseo, Victoria? - preguntó Diana - Todos lo tenemos y negarlo solo nos lleva a la frustración.
- ¿Me puedes soltar, por favor? - pidió Victoria a Diana.
Diana desató las manos de Victoria y observó algo diferente en su rostro.
- No reprimas tu deseo, Victoria - le pidió Diana.
- Yo no tengo ningún deseo, Diana, ahora voy a marcharme.
Diana cogió a Alex, lo levantó del suelo y lo acercó hasta donde se encontraba Victoria que no dejaba de observar el cuerpo desnudo del muchacho. Diana quitó las enormes gafas que llevaba Victoria y comenzó a desabrochar su blusa, dejándola con el sujetador.
-¿Lo deseas, verdad, Victoria? - preguntó Diana.
-Nooo - intentaba contestar entre susurros Victoria.
Diana cogió la mano de Victoria y la llevó hasta la polla de Alex. Diana movía la mano de Victoria sobre ella.
- Vamos, Victoria, acaricíala, a Alex le gusta, y a ti también - decía Diana.
Victoria no contestó, solo dejaba que Diana llevara su mano por la polla de Alex hasta que Diana retiró su mano y Victoria lo hacia ella sola. Diana retiró el sujetador de Victoria y desabrochó sus pantalones, quitándoselos.
- Ahora, chupa la polla de Alex, Victoria - le pidió Diana.
Con alguna duda, la mujer cogió el miembro de Alex y lo introdujo en su boca y comenzó a chuparlo, ante la atenta mirada de Diana. Alex volvía a excitarse y su polla se ponía otra vez dura, esta vez, dentro de la boca de
Victoria, a la que también le gustaba la sensación de tener aquella polla dentro de su boca, sin embargo, la necesitaba más dentro de su coño. Así que se quitó las bragas se sentó, otra vez, en la silla, abrió sus piernas y ofreció su coño a Alex, quien aceptó aquella invitación metiendo allí su polla. Victoria al sentirla dentro emitió un ruidoso gemido y colocó la parte inferior de sus piernas sobre los hombros de Alex, que como antes con Diana, comenzó a empujar con fuerza una y otra vez. Victoria no dejaba de gemir, sentía sensaciones que, quizás, nunca había sentido antes.
-¡Ahhh, Ahhh, Ahhh! - exclamaba una y otra vez Victoria a la vez que se retorcía de placer.
Alex también gemía pero esta vez no decía nada, le gustaba más follar a Diana, aunque tampoco estaba nada mal hacérselo a Victoria, algo que nunca había imaginado. Victoria tampoco había imaginado nunca que terminaría follando con uno de los alumnos de su colegio y que le iba a gustar tanto. Y, tanto de disfrutar de las embestidas de Alex, la directora acabó corriéndose sin remisión y experimentó, por fin, lo que se sentía al tener un orgasmo. Una sensación maravillosa. Y, después, le tocó a Alex que, esta vez, eyaculó sobre la boca de Victoria.
Diana había obtenido una recomendación que seguro que le ayudaba a obtener un buen trabajo, Alex había podido volver a cumplir su sueño de follar con Diana, aunque de una forma que nunca había imaginado, y Victoria había sentido lo que eran el deseo y la pasión.
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