Xtories

Mi aventura prohibida con Laura

Él la observa desde la barra, ella finge indiferencia. Pero cuando la fiesta se vacía y el alcohol hace su trabajo, la puerta del baño se cierra y la promesa de traición se vuelve carne. ¿Podrán resistirse al placer prohibido?

Pedro10K vistas9.3· 15 votos

Hoy os escribo para contaros mi última experiencia. Me llamo Pedro, tengo 41 años y regento un bar. Mido 1.81 soy moreno, con buen cuerpo, ya que hago bastante ejercicio semanalmente, sobre todo piscina, me gusta vestir de forma elegante, zapatos, camisas, etc. Intento cuidar bastante mi aspecto. Y por supuesto mi estado civil, soy soltero y no tengo ninguna relación oficial ni miras de tenerla, de momento.

Desde hace unos meses hay una chica que frecuenta mi bar, normalmente viene sola, pero alguna que otra vez la he visto con un chico y su hijo, por lo que deduzco que está casada. Ella se llama Laura, tiene alrededor de 36 años, mide como 1.70, rubita, muy guapa, y con un cuerpo bastante trabajado, no es que sea una modelo, pero tiene muy buen cuerpo, además cada vez que viene con el escote marcado puedo intuir sus generosos pechos, muy bien puestos por cierto.

Llevo tiempo fijándome en ella, cada vez que entra siempre le regaló alguna sonrisa, además de decirle algún cumplido. Creo que a ella le gusto bastante porque siempre me ríe las gracias y nunca me quita la vista de encima. A veces tengo la impresión de que quisiera comerme, esto a mí me calienta muchísimo.

Hace poco vino al bar con una blusa que se transparentaba bastante, y además venía sin sujetador, el tiempo que estuvo en el bar no pude quitarle el ojo de encima y creo que ella lo sabía porque no se quitaba esa media sonrisa cada vez que se daba cuenta de que la miraba.

Hace unos meses decidí que no podía pasar un día más sin hablar con Laura, así que cuando entro en el bar le comenté que quería hablar con ella a solas, Laura se quedó un poco sorprendida, pero fuimos a la última mesa del local para poder hablar sin que nadie nos molestara. Una vez llegamos a la mesa decidí que debía ser directo, no andarme con rodeos y decir lo que pensaba, así que me lance:

Laura, no sé si te habrás dado cuenta, pero me gustas mucho, hace tiempo que cada vez que vienes a mi bar te busco con la mirada, te lanzo indirectas, y además creo que te gusta. Así que me gustaría saber si podríamos conocernos un poco más fuera de mi bar.

A lo que ella me contestó:

Es cierto que me he dado cuenta, y me pareces un chico muy majo y muy guapo, pero estoy segura de que te has dado cuenta de que estoy casada y tengo un niño pequeño. Siento mucho no poder continuar esta relación fuera del bar, pero estoy felizmente casada y no quiero traicionar esa confianza.

Aquella conversación quedó en eso, no hubo más, lo cierto es que me pareció un poco triste al decírmelo, como si realmente le hubiese gustado poder decir otra cosa.

Lo cierto es que yo ese día estuve un poco apagado, fue un palo aquello. En aquel momento tuve el miedo de no volver a verla, pero no fue así, al día siguiente volvió a entrar por la puerta con una sonrisa, como si no hubiese pasado nada, incluso me dedico un par de miradas furtivas y alguna broma picante.

Lo cierto es que después de ver que seguía acudiendo a mi bar no podía quitármela de la cabeza. Algo me decía por dentro que está historia no había escrito aún su final.

A los pocos días unos amigos me invitaron a una fiesta en su casa, sentía la necesidad de salir, había estado muy estresado últimamente, e ir a casa de unos amigos a tomar algo y bailar siempre es un buen plan, así que me apunte al plan sin pensarlo.

Ya en la fiesta estuve tomando algunas copas, hablando, riendo con la gente, etc. Cuando para mi sorpresa apareció Laura, no me podía creer aquella casualidad, además vino sin su pareja.

Al principio hice como que no la había visto llegar, quería hacerme el encontradizo, no quería que ella pensara que estaba detrás de ella ni nada.

Al ser una casa nos cruzamos muy rápidamente, no había demasiado sitio para huir uno del otro, en cuanto nos cruzamos quise entablar una conversación:

Que tal Laura, como tú por aquí, y sola además.

Si Pedro, me invitaron a la fiesta y llevaba mucho tiempo sin salir, así que me he animado. He venido sola porque mi marido se ha quedado con el niño esta noche.

Anda, pues a disfrutar de la noche, por cierto estás espectacular con ese vestido.

Muchas gracias, tú también estás muy guapo.

Laura no pudo no sonrojarse con mis frases y mis miradas, de momento dejamos la conversación ahí.

Un par de horas después y con muchas miradas furtivas entre nosotros se me empezaron a ocurrir planes para quedarme a solas con ella, pero no sabía muy bien cómo llevarlos a cabo. Yo quería besarla, pero tampoco quería meterla en un lío. En un momento dado vi como Laura se encaminó hacia el baño ella sola y me echó una mirada, yo lo interpreté como un signo de que quería que fuera tras ella, quizá fue el alcohol o una imaginación mía, pero sin pensarlo mucho fui detrás suya.

Encontré a Laura abriendo la puerta del baño, así que sin pensarlo la cogí de la cintura, entre con ella al baño y cerré la puerta. Laura se quedó sorprendida, o eso parecía, y me dijo:

Que haces Pedro, como nos vean saliendo juntos del baño pueden pensar cualquier cosa.

Lo sé Laura, pero no he podido resistirme, necesitaba quedarme contigo a solas.

En ese momento agarré a Laura de la cintura y la atraje contra mí, veía en sus ojos que quería que la besara, así que no me lo pensé y me lance a besarla.

Laura se dejó llevar y me devolvió el beso, estábamos los dos cogidos por la cintura besándonos sin control, no me podía creer que aquello estuviera pasando.

Sin más dilación agarré su culo con fuerza mientras ella hacía lo mismo.

Estábamos muy calientes, así que empecé a recorrer sus pechos con una mano y con la otra levantaba poco a poco su vestido, ella puso su mano en mi entrepierna y pudo notar mi erección.

Yo estaba como loco, ya no había vuelta atrás, estaba dispuesto a llegar donde hiciese falta, y de repente ella se apartó de mí y me dijo:

Lo siento Pedro, esto qué estamos haciendo no está bien.

Sin esperar ni un segundo, Laura salió del baño y se fue de la fiesta.

Yo salí detrás de ella corriendo, pero no pude alcanzarla, cuando quise cogerla para hablar con ella ya se había escapado por la puerta.

Después de aquello ya no tenía muchas más ganas de fiesta, así que al poco tiempo decidí irme a mi casa a dormir, tenía mucho en lo que pensar aquella noche.

Para mi sorpresa cuando llegué a casa me encontré el coche de Laura aparcado frente a mi casa, esto es algo que me dejó un poco sorprendido, no esperaba volver a verla aquella noche.

Sin que ella me viese subí rápidamente a mi casa y cogí un segundo juego de llaves que tengo guardado por si hay visitas y otras situaciones en las que necesito dejar las llaves a alguien.

Con celeridad volví a bajar a la calle y me acerqué a la ventanilla del coche de Laura, ella estaba allí esperando, pensativa, seguramente estaría dando vueltas a lo que pasó en la fiesta. Cuando me vio bajó la ventanilla y fue a hablarme:

Pedro tenemos que hablar de lo que ha pasado en la fiesta.

Yo sin darle opción le di las llaves de mi casa y le dije:

Estas son las llaves de mi casa, vivo en el segundo.

Sin esperar a que pudiese devolverme las llaves o dijese algo más me fui a mi casa.

Ya en mi casa me serví un vaso de agua y me senté en el sofá a esperar. En realidad no estaba muy seguro de que Laura fuese a subir, pero sí que tenía cierta esperanza de que se diese la situación.

Laura por su parte estaba en su coche con las llaves de la casa de Pedro en la mano, se debatía entre subir o irse a su casa.

Estaba muy excitada por lo que había pasado en el baño, pero era algo muy complicado, estaba casada y no quería poner en riesgo su relación, pero PEdro la atraía más de que ningún hombre la había atraído antes.

Finalmente Laura se decidió a subir, su idea principal es devolverle las llaves, hablar de lo que ha pasado esa noche e irse a su casa, aunque en el fondo estaba nerviosa porque no sabía si iba a poder resistirse o se dejaría llevar por sus instintos y haría de Pedro su juguete sexual.

Al subir Laura por las escaleras y encontrarse delante del piso de Pedro aún dudaba si abrir la puerta o no, pero decidida a acabar con aquello abrió la puerta apagando todas sus dudas, o al menos eso pensaba.

Una vez dentro del piso de Pedro cerró la puerta y se encontró a este sentado en el sofá tomando un vaso de agua. Ella se dirigió a él diciendo:

Pedro quiero hablar contigo de lo que ha pasado esta noche.

Hola, Laura, ya pensaba que no subirías, no estaba seguro.

Mientras Laura decía esto yo me levanté del sofá y me dirigí hacia ella.

Laura continuó la conversación conmigo:

Pedro, lo que ha pasado esta noche no puede volver a repetirse, es un error, yo soy una mujer casada.

Las palabras de Laura sonaron poco convincentes, ella se está debatiendo entre irse corriendo o quedarse y besar apasionante a Pedro:

Es verdad Laura, eres una mujer casada, pero no puedo resistirme a ti, eres espectacular y sueño cada noche contigo. Si quieres irte lo entenderé.

En ese momento yo ya estaba a la altura de Laura la cogí por la cintura y la atraje hacia mí como ya hice en la fiesta. La apoyé contra la pared y empecé a besarla.

Laura más allá de poner alguna oposición me devolvió el beso y abrazo mi espalda. Yo no pude hacer otra cosa que responder posando mi mano sobre sus piernas y poco a poco empecé a subir su vestido.

Laura intentó decir algunas palabras, pero la excitación que sentía en ese momento dejaron esas palabras en balbuceos y gemidos.

Pedro no debemos...

Cuando llegue a la altura de la ingle ella sintió un gran escalofrío recorriendo todo su cuerpo, no pudo aguantar más y clavó sus uñas en mi espada, eso me hizo daño, pero me excito muchísimo.

Al tocar su ingle me di cuenta de lo excitada que estaba, además de que no llevaba nada debajo del vestido y le dije:

Parece que venías ya preparada para esta noche y estás muy caliente.

Lo que ha pasado es que me has dejado tan caliente en la fiesta que he tenido que quitarme el tanga en el coche y masturbarme hasta correrme. Cuando has llegado acababa de terminar, si te hubieses fijado tenía el tanga en el asiento del copiloto.

Esta revelación me puso más caliente aún, Laura había estado masturbándose en el coche antes de que yo llegara.

Yo la quería toda la mi, quería poseerla, penetrarla, hacer la mía, así que levante su vestido completamente y se lo quite, dejándola totalmente desnuda.

Tenía un cuerpo perfecto, o al menos para mí era la perfección en ese momento. Recorrí todo su cuerpo con las manos, quería acariciar cada centímetro de su piel, no quería dejar ni un solo centímetro sin ser recorrido por mis dedos.

Quería hacerla gritar allí mismo, la cogí en volandas y la lleve hasta el sofá, la tumbé allí y acerque mi boca hacia su vagina y empecé a pasar mi lengua por ella:

¿Esto es lo que te imaginabas mientras te masturbas en el coche?

No esto es mejor, en el coche imaginaba cómo me arrancabas el vestido en el baño de la fiesta, lo rompías como un animal, me ponías contra la pared y me follabas sin parar hasta correrte.

Mira mientras Laura me contaba los pormenores de su fantasía yo cada vez me ponía más cachondo y no paraba de recorrer con mi lengua su vagina, metiendo también mis dedos para masturbarla. Mientras Laura hablaba, gritaba y gemía. Laura ya no era capaz de seguir hablando por todo el placer que estaba recibiendo. No sé si fue como la masturbaba y pasaba mi lengua por su vagina o la historia que me estaba contando, pero tuvo un orgasmo brutal en mi boca, se tensaba y retorcía de placer mientras tenía el orgasmo.

Yo por supuesto no iba a dejar que aquello acabará allí, así que una vez se corrió en mi boca me eché encima suyo y sin más la penetre hasta el fondo de un solo empujón. Ella dio un pequeño grito al sentir todo mi pene entrando fuertemente hasta el último centímetro.

Estaba totalmente desatado, así que empecé a empujar con fuerza, sin parar, quería que Laura sintiese todo mi pene dentro suya. Ella no paraba de gritar y gemir, me rodeaba con las piernas para hacer más fuerza al empujar, no quería que yo parase, pensaba que Laura se iba a volver a correr con los gritos que estaba dando, yo por supuesto no podía ni quería parar.

Laura me hizo parar un momento, me tumbo boca arriba en el sofá y se subió encima. A mí esto me encantó porque tenía sus pechos a mi alcance y podía tocarlos y lamerlos mientras ella me cabalgaba.

Era espectacular como me estaba follando, hacía muchísimo que no encontraba una chica que lo hiciese con esa fuerza e intensidad.

Entonces se me echo totalmente encima, besándome, y empezó a subir y bajar el culo rápidamente, metiendo y sacando mi polla casi completamente. Yo no podía más, estaba a punto de correrme, así que agarre su culo para ayudarla en el movimiento y hacerlo más intenso. En este momento Laura me dijo:

Si me metes el dedo ahora en el culo me corro.

Así que eso hice, mientras me follaba metí mi dedo corazón todo lo que pude en su culo, que aunque no era mucho por la postura fue lo suficiente para que Laura empezara a gritar mientras se corría por segunda vez.

A mí eso me excito muchísimo así que le pedí que no parase y ella siguió follándome. Yo volví a agarrar sus dos cachetes para ayudarla y que me follara más fuerte. Ya no podía aguantar más, así que agarrando su culo la apreté con toda mi fuerza contra mí y me corrí dentro de su vagina, inundándola de semen.

Después de eso nos quedamos unos minutos los dos tumbados juntos observando nuestros cuerpos. Ya empezaba a hacerse tarde, así que nos vestimos y Laura me dijo:

Ha sido una noche espectacular y me ha encantado, pero esto no puede repetirse, estoy casada, ha sido un error, un calentón, me ha encantado, pero yo no quiero una relación paralela.

Te entiendo, no he podido resistirme, pero te prometo que haré lo posible de ahora en adelante para controlarme.

Aún después de esta charla me despedí de Laura con un beso apasionado.

Después de nuestro encuentro pasé los siguientes días trabajando en el bar sin verla pasar por allí. Algunas semanas después Laura volvió a venir habitualmente al bar para desayunar o tomar algo, siempre que venía sola intercambiábamos miradas pícaras y algunas que otra broma.

Hasta que un día me dijo que quería hablar conmigo a solas. En el bar estaban algunos clientes habituales, pero tampoco demasiada gente, así que deje al camarero al cargo y nos fuimos a la última mesa a hablar. Laura empezó a decirme:

He intentado alejarme, pero es que te me vienes a la cabeza continuamente, nuestro encuentro, y además esas miradas que me echas me hacen recordarlo todo.

Yo tampoco he podido olvidarte, cada vez que entras en el bar me vienen todas esas imágenes a la cabeza, y… y me pones muy cachondo.

Según termine de decir esto ella no pudo evitar bajar la mirada a mi paquete y constatar que yo tenía una tremenda erección.

¡Dios! ha sido mirarte y me acabo de poner a 100.

Yo no sabía que iba a pasar, pero vi como Laura se mordió el labio e instantáneamente dirigió su mano a mi pantalón, empezando a rozar mi pene con su mano por encima del pantalón.

Por favor Laura que nos pueden ver los clientes del bar.

No me digas eso que me pones más cachonda.

Después de decirle esto ella abrió la bragueta de mi pantalón y saco mi polla, yo estaba a mil y no podía frenar. Laura empezó a masturbarme poco a poco y luego más rápido. Yo ya había perdido el control y le dije:

Dios Laura vas a hacer que me corra.

Eso es lo que quiero, pero primero quiero hacerte una mamada.

Escuchando esto, aparte las manos de Laura de mi pene, lo guarde, cogí a Laura de la mano y la lleve a mi despacho.

Ya en mi despacho cerré la puerta, senté a Laura en una silla y me bajé los pantalones dejando mi erección al aire. Laura sin mediar palabra agarró mi pene y lo introdujo totalmente en su boca, era la primera vez que una chica introducida mi pene totalmente en su boca, yo estaba totalmente excitado.

Ella mientras me realizaba la mamada acariciaba mis testículos y me miraba a los ojos. Yo estaba loco de placer, aquella era la mejor mamada de mi vida.

Empecé a suspirar y alabar la técnica de Laura, ella sabía que yo estaba a punto de correrme así que aumento el ritmo. Yo empecé a gritar:

Estoy a punto, vas a hacer que me corra.

Al escuchar esto empezó a masturbarme con fuerza mientras no sacaba mi pene de su boca. No aguante ni un segundo más y descargue todo mi semen en su boca. Mientras tanto Laura seguía chupando y mi semen rebosaba por la comisura de sus labios.

Cuando terminó se levantó y se dirigió a la puerta, como si fuese a marcharse, pero la agarre, la cogí en volandas y la senté en la mesa de mi despacho.

En sus ojos veía que era lo que ella estaba deseando, así que me agaché, levante su falda, aparte el tanga y empecé a lamer e introducir mi lengua en su vagina.

Laura estaba muy excitada y enseguida, mientras gritaba, empujó mi cabeza contra su vagina. Yo quería que ella tuviese un orgasmo igual que yo había tenido antes, así que no dude en jugar con mi lengua lo mejor que sabía en su vagina. Recordé que la otra vez le encantó que le metiera el dedo en el ano, así que esta vez en mejor posición no iba a dejarlo pasar.

Mientras introducía mi lengua en su vagina empecé a jugar con mi dedo corazón en su ano, a meterlo poco a poco, mientras hacia esto ella no paraba de gritar y cuando tuve el dedo completamente dentro empezó a apretar mi cabeza contra su vagina y a arquearse, se estaba corriendo otra vez en mi boca.

Yo no quería parar y además tenía otra vez la polla muy dura, esta chica conseguía que me recupera en cuestión de minutos. Cuando terminó de correrse me dijo:

Me ha encantado, no sé cómo lo haces.

Esto no ha terminado, no voy a dejar que te vayas sin follarte.

Así que le di la vuelta, levanté su falda, quite el tanga que estaba empapado entre sus flujos y mi saliva y fui a penetrarla sin más dilación. Ella ya tenía la vagina chorreando por lo que mi pene entro sin ningún problema.

Laura empezó a gritar y me dijo:

Cómo te has recuperado, me encanta.

Esto ya se parece a tu fantasía en el baño verdad.

¡Si!

Yo empecé a follarla sin parar, ella se agarraba a la mesa con fuerza mientras yo la embestida. Empecé a tocar sus tetas por debajo de la camiseta mientras seguía follando, me encantan sus pechos, son perfectos.

No quiera dejar escapar esos pechos de mis manos y me encantaba escuchar como sonaban sus cachetes con el impacto de mis embestidas, Laura saca lo más salvaje de mí.

Y seguí empujando hasta que no podía más, me iba a correr, así que agarre sus caderas fuerte y empuje con toda mi fuerza, quería meterla muy adentro mientras ella gritaba:

¡Si, Correte dentro de mí!

Yo no podía aguantar más y exploté en otro orgasmo dejando todo mi semen dentro de la vagina de Laura, mientras ella quedaba exhausta sobre mi escritorio.

Esta vez al despedirnos no volvimos a decir que era un error ni que no lo volvería a hacer. De hecho lo seguimos haciendo muchas veces.