Xtories

Infiel luego de una fiesta de ex alumnos

La fiesta termina y la casa queda en silencio, pero la presencia de Miguel rompe cualquier barrera de cortesía. Con su esposo lejos y el alcohol corriendo, la tentación de traicionar a quien lo protege se vuelve irresistible. Esta noche, el secreto de la infidelidad se convierte en un juego de placer prohibido.

MilfKaliMex7223K vistas8.0· 7 votos

La comida/fiesta de ex alumnos de la universidad nos agarró con mi esposo en un viaje corto, de hecho la fiesta fue un día antes de que él regresara. Evidentemente yo no me iba a quedar con las ganas de ir, tenía muchas ganas de ver a mucha gente que dejé de ver con los años, así que dejé a mi hijo con sus abuelos para poder ir. La verdad quería lucirme, quería impresionar a mis ex compañeros. En aquellos años estaba yendo regularmente al gym, así que estaba en muy buena forma física, por lo que el reencuentro me dejaría bien parada. Quería darle envidia a las mujeres y que se les antojara a los hombres, así que fui con unos legings blancos y unas pantys pequeñitas, a media nalga, que se notaban bastante; una camisetita blanca de tirantes con buen escote, una blusa roja de botones muy abierta y una chamarra azul de mezclilla.

La fiesta empezó temprano, como a las 2, y la verdad enseguida se armó muy buen ambiente. Estuvimos tomando y bailando un rato, ya en la comida platicamos bastante, poniéndonos al corriente sobre nuestras vidas; como mucho eran también amigos de mi esposo, pues me preguntaron por él, creían que llegaría más tarde, pero les dije que no, que estaba de viaje y que de hecho llegaba al día siguiente. Por supuesto lo lamentaron, pero eso no impidió que muchos de los hombres me devoraran con la mirada y creo que hasta vi algún gesto de alegría por la ausencia de mi esposo.

Después de la comida la bebida corrió alegremente; cantamos y bailamos mucho, fue muy divertido!! Claro que varias veces mientras bailaba con alguien sentí que me tocaban las nalgas o me daban uno que otro arrimón; eso me gustó, siempre me ha gustado llamar la atención y siempre me ha excitado sentir que me tocan, me siento deseada y eso me prende. Por supuesto que ya tenía tiempo siendo infiel a mi esposo y aunque era arriesgado ligar con alguien en la fiesta, pues podría salir algo si éramos discretos; además tenía tiempo, mi esposo volvería a casa hasta la tarde del día siguiente y pues un hotelazo, podría ser.

Las últimas dos horas de la fiesta no se me despegaba Miguel, un buen amigo de mi esposo en la universidad, de hecho era mucho más amigo suyo que mío; la primera vez que salimos él iba con nosotros. Me di cuenta de que estaba como cuidándome, me espantó uno que otro pretendiente para pasar la noche conmigo y la verdad me molestó un poco, pero no podía decir nada porque yo solita me iba a echar de cabeza. La fiesta se acabó alrededor de la una de la mañana y aunque algunos la siguieron, Miguel insistió en llevarme a casa o pedirme un taxi; por comodidad le pedí que me llevara.

Al llegar a casa le ofrecí pasar, era solo por cortesía, pero para mi sorpresa aceptó!! Eso me sacó muchísimo de onda, porque ya era tarde y él mismo había dicho que estaba cansado, por eso no iba con los demás a seguir la fiesta. Pasamos, le ofrecí algo de tomar y nos sentamos en la sala. En cuanto nos sentamos su actitud cambió por completo; no dejaba de verme el escote o las nalgas cuando podía, por ejemplo cuando estaba preparando las bebidas, sentía su mirada clavada en mis nalgas. Empezó a coquetearme, a insinuarse y pues la verdad yo le seguí el juego; me estaba calentando rico. Me abrí por completo la blusa y le coqueteaba con mi sonrisita y mirada traviesa.

Miguel – Entonces hasta mañana viene, Pepe (mi esposo)?, asentí con una miradita y sonrisa coqueta, invitándolo a más.

Yo - Por? –mis tetas cada vez se asomaban más-.

Miguel - Pues por si se nos antoja hacer algo que no debería ver o saber.

Yo - Mmm…como qué?

Miguel - Algo rico –empezó a acariciarme las piernas-.

Yo - Algo rico…como qué? Dime –se acercó a mi lentamente-.

Miguel - Como portarnos mal y ponerle los cuernos a Pepe –me besó suavemente, rico-

Yo - Quieres que le sea infiel a mi esposo? –nos seguimos besando-.

Miguel - No se te antoja? –me besó el cuello, los hombros y subió su mano hasta mis nalgas- estamos con ganas…y solitos –me besaba los hombros y empezó a quitarme la blusa y bajarme un poco los tirantes de la playerita- estás deliciosa, Ingrid.

Yo - No, Miguel…espérate…no puedo serle infiel a Pepe…en serio.

Miguel - Tú también tienes ganas, Ingrid…además andabas de buscona en la fiesta…se me hace que fuiste de pesca…-empezó a bajarme la playerita y descubrir poco a poco mis tetas, mis pezones ya estaban bien duros, me besaba las tetas-.

Yo - No, cómo crees…no manches, Miguel, me estás poniendo bien hot.

Miguel - Ya ves…-me lamió y me chupó uno de mis pezones- tú también quieres coger.

Yo - En serio quieres que le pongamos los cuernos a Pepe? Es tu amigo.

Miguel - Te tengo un chingo de ganas, Ingrid.

Yo - Ay, Miguel, me tienes a mil –me quitó la blusa y me bajó la playerita y el brasiere, mis tetas y mis pezones duritos quedaron al descubierto, me besó y me las amasó delicioso-.

Miguel - A poco no le has sido infiel, Ingrid? –siguió manoseándome y yo le agarraba el paquete por encima del pantalón, se lo fui abriendo para sacársela-.

Yo - No, no le he puesto los cuernos.

Miguel - En serio? Eras bien cogelona, mamita –se la saqué y empecé a jalársela-.

Yo - Esta es la primera vez que le soy infiel.

Miguel - Te voy a coger bien rico.

Yo - Sí, quiero que me cojas, Miguel…pero no digas nada, eh.

Miguel - No te preocupes…va a ser nuestro secreto, Ingrid.

Yo - Seguro? –me abrió las piernas y empezó a acariciarme la conchita sobre mis leggings; gemí ligeramente-.

Miguel - M-hm…puedo ser muy discreto…qué rico me la jalas, mamita.

Yo - Ay, es que me tienes ardiendo…además la tienes bien rica…grande…mmmmm…

Miguel - Te gusta?

Yo - Ay, sí…está grande y bien dura.

Miguel - A mi también se me antoja tu panochita…estás empapada.

Yo - Así me tienes…muy hot.

Miguel - Te calienta serle infiel a tu esposo, verdad? –asentí- Te calienta ser una putita infiel? Te calienta darle las nalgas a un amigo de tu esposo?

Yo - M-hm…por favor no digas nada, sí?

Miguel - Ok, pero quiero que seamos amantes…quiero que seas mi putita infiel –asentí-

La quieres probar? –asentí de nuevo- adelante…toda tuya, Ingrid, mámamela -me incliné, le di unas lamiditas, le embarré el líquido preseminal con mi mano, le di unas chupaditas y después empecé a mamársela; enseguida empezó a gemir- ay, no manches, pinche Ingrid, qué buenas chambas haces!

Él me manoseaba las nalgas mientras yo se la mamaba, me metió la mano debajo de la ropa y empezó a dedearme la conchita, después de unos minutos me hinqué frente a él y seguí saboreándolo. Después me puse de pie, y mientras él se desvestía por completo, yo me quité el brassiere pero no la playerita, me quité los leggings, mis panties mojadísimas y me senté sobre él.

Miguel - Estás bien pinche buena, Ingrid –me bajó la playerita, me estuvo agarrando las tetas, pellizcando los pezones, yo me estuve moviendo tallando su verga en mi conchita, eso me encanta, me excita mucho-.

Yo - Qué rico se siente…mmmmmmmm…-yo estaba súper hot-.

Miguel - Te gusta que te tallen la verga en tu panocha, putita?

Yo - M-hm…me encanta, se siente deli…me mojo mucho…me sientes mojadita, Mike?

Miguel - Puta madre, sí, un chingo, Ingrid…qué rico! –así estuvimos unos pocos minutos- estás empapada.

Yo - Ay, la tienes durísima, Mike…qué rica….-me agarraba fuerte las nalgas y me jalaba hacia él para sentirnos más- puta, estoy súper hot.

Miguel - Qué rica carita de puta pones, Ingrid –me comía las tetas-.

Yo - Me voy a venir, papi, ay, no mames, qué rico...me vengo, me vengo…mmmm

Miguel - Sí, vente, putita, vente, Ingrid…mójame más la verga, ándale.

Yo - Ay, ay…-yo gemía- mmmmmmmmmm…aaaaaaayyyyyy…-el orgasmo me hizo temblar un poco, me recargué en él-.

Miguel - Rico?

Yo - Ay, riquísimo…-respiraba agitada, me quité la playerita, él seguía agarrándome las nalgas fuerte, rico, lentamente se fue acomodando para metérmela- la tienes deliciosa, no manches.

Miguel - Qué pinche buena estás, Ingrid –me la metió, me respiración se entrecortó cuando me la metió, solté un gemido, sonrió- te gusta, verdad, putita?

Yo - Cógeme…soy tuya.

Miguel - La sientes? Sientes cómo te entra?

Yo - La siento hasta adentro…mmmmm…-le puse mis tetas en la cara, me dio una nalgada- ay, sí, dame nalgadas, papi…me calienta.

Miguel - Tienes unas tetas espectaculares, Ingrid…mmmmm…-me besaba, lamía y mordisqueaba mis tetas- tus pezones son deliciosos, duritos.

Yo - Son tuyas…no sabes cómo me excita que me las coman…me está gustando esto de serle infiel a mi marido…coges bien rico, Miguel.

Miguel - Vas a ser mi putita infiel, Ingrid? Vamos a coger un chingo, mamita, te voy a dar mucha lechita por todos lados.

Yo - Por favor!

Miguel - Sabía que eras bien puta, Ingrid…esa sonrisita de “cógeme”, es inconfundible.

Yo - Ay, Mike, qué rico me coges…mmmmmm…la tienes deli!

Miguel - Te encanta la putería, verdad, cabroncita?

Yo - Necesito mucho sexo y Toño no me atiende bien…me gusta mucho coger…que me la metan…me coman rico las tetas…las conchita.

Miguel - Cuando quieras, putita…me calienta coger con infieles, son bien cachondas y putonas.

Yo - Soy tu puta, Mike –lo seguía cabalgando, después de unos minutos me dijo que me pusiera de perrito- quieres que me empine para ti?

Miguel - Sí, mami, quiero ver ese culote empinado y metértela.

Yo - Mmmmm, qué rico…vamos al cuarto.

Miguel - Quieres que te la meta en tu cama? En la que coges con tu marido? –asentí- Me encantas, cabrona!

Subimos al cuarto y sentí su mirada clavada en mis nalgas mientras iba atrás de mi, yo me bamboleaba un poco más para provocarlo. “No mames, qué buena estás, qué culazo te cargas, Ingrid”. Llegamos al cuarto y empezó a besarme y acariciarme, sobre todo las nalgas; me senté en la cama, él se quedó de pie y empecé a jalársela y mamársela. Él me agarró del cabello y me cogía la boquita.

Miguel - Eres una mamadora buenísima, cabrona, mira nada más, Ingrid.

Yo - Mmmmmmmm…mmmmmmmmm…me encanta tu verga…mmmmmm…me encanta sentirla en mi boquita…saborearla…mmmmmmmmm…sentir cómo se pone más dura…grande…cómo bombea…mmmmmmmm.

Miguel - Ponte de perrito, Ingrid, quiero ver ese culote.

Yo - Me empino para que me la metas?

Miguel - Muero por verte así, putita, invitándome a que te la meta en esas nalgotas.

Me acomodé de perrito a un costado de la cama, quedando de frente al espejo de mi cuarto para que ambos viéramos mi carita al ser penetrada; a los hombres les encanta eso y a mi también me pone hot. Mike se puso atrás de mi, me acarició las nalgas y luego me dio un par de nalgadas.

Miguel - Mira nada más qué rico culo te cargas, Ingrid….yo te daría verga diario, putita.

Yo - En serio? Qué rico! –me pegó en la conchita con su verga un poco, luego la acomodó en la entrada y me la metió de una embestida hasta adentro- ay, cabrón!

Miguel - Qué carita de puta pones cuando te entra; hasta cierras los ojitos, Ingrid.

Yo - Ay, es que me la metes deli, Mike…ay, sí, métemela, así, así –me la sacaba y metía todita en la conchita, era delicioso; después de unos minutos de estarme bombeando, empezó a dedearme el culito poco a poco- ay, qué haces?

Miguel - Tranquila…te va gustar, nada más te lo dedeo un poquito…relájate, putita…tienes el culito muy apretadito –con el dedo me lubricó el culito con mis propios jugos vaginales-.

Yo - Con cuidado, Mike…ay, se siente raro…rico, pero…raro…mmmm.

Miguel - Tranquila, Ingrid, tranquila, putita; no haré nada que no quieras. Disfruta.

Siguió cogiéndome de perrito y poco a poco me dedeaba más el culito, metía más su pulgar y con un ritmo muy rico; me calenté muchísimo y me vine un par de veces así. Yo estaba ardiendo, quería más!

Miguel - Ya no aguanto mucho, putita, pero antes de venirme voy a intentar metértela en el culito; sólo un poco, si no aguantas me dices, putita.

Yo - Con cuidado, por favor, Mike.

Miguel- Claro, no te preocupes. Mira tu carita mientras te entra, Ingrid –miré al espejo y en efecto, me calentó mucho ver mi carita de placer y dolor mientras me la metía en el culo-.

Yo - Ay, ay, ay…con cui…ay, cabrón qué rico…qué rico, Mike…ay, qué rica verga, no mames…con cuidado…ay, ay.

Miguel - Ah, qué apretado culo, Ingrid…está delicioso…uy, qué carita de puta, cabrona, mira nada más, si te fascina la verga, verdad, culona?

Yo - Sí, me encanta la verga, papi, me encanta que me la metan –hacía visco y cerraba mis ojitos mientras me bombeaba lentamente el culito-.

Miguel - Me voy a venir, Ingrid…te voy a echar toda mi lechita, putita.

Yo - Sí, vente, vente, échame tu semen, papi….en dónde quieres…-en ese momento me agarró fuerte de la cadera y se vino en mi culito, me lo llenó de su leche calientita- ay, cabrón…ay, no mames.

Miguel - Ahhhhhhhhhhhh..ay, no mames, qué rico…mmmmmmmm…-apreté el culito como reflejo- uy, sí, ordéñame, puta, sácame toda la leche, Ingrid puta….mmmmmm, así, así, cabrona…bien que sabes, pinche Ingrid.

Yo - Eres un cabrón, Mike…me llenaste de tu semen hasta adentro, no mames.

Nos quedamos acostados un rato, yo boca abajo y Miguel un poco sobre mi; después de un ratito empezó a acariciarme las nalgas con su mano o con su verga. Nos bañamos, fajamos un poco pero nada más. Se fue, pero desde esa vez somos amantes. Una de las mejores cogidas que he tenido.